viernes, 2 de diciembre de 2011

SIDA: Día Mundial de Lucha contra el VIH: ONG´S vs.grupos de riesgo, las dos caras de una misma moneda Entre el descontrol gay y la consigna "Llegar a

CERO"



A 30 años del comienzo de la epidemia, hay dos realidades: Por un lado los objetivos de las ONGS, por otro los comportamientos de los portadores. Hoy, crece la tendencia de riesgo entre los jóvenes homosexuales.







CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Como todos los 1 de diciembre, se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el HIV. A 30 años del comienzo de la epidemia, hay dos realidades: Por un lado los objetivos de las ONGS de llegar a llegar a la mayor cantidad de personas infectadas posible, por otro los comportamientos de los portadores. Hoy, crece la tendencia de riesgo entre los jóvenes homosexuales. Con el tratamiento, el sexo parece ser una ruleta rusa entre algunos grupos de gays de la nueva generación.



Se trata de las dos caras de la misma moneda: el HIV, una enfermedad que con el paso del tiempo se ha ido controlando en determinadas zonas del globo, pero que sin embargo aún hoy no encuentra cura, pese a existir cada día tratamientos más efectivos para mantener un buen nivel de vida.


“Llegar a cero” (“Getting to Zero”) es el lema elegido por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) para el Día Mundial de la lucha contra el VIH/SIDA. El mismo propone una estrategia para transformar la respuesta mundial al virus, en la que se busca reducir a cero el número de nuevas infecciones y de muertes relacionadas con el SIDA, así como también llevar a cero la discriminación que sufren las personas seropositivas.


El dato alentador: Según estadísticas de ONUSIDA, 6,6 millones de personas, casi la mitad de las personas seropositivas que necesitan tratamiento en países en ingresos medios y bajos, están recibiendo los medicamentos; al mismo tiempo, el 40 por ciento de las personas seropositivas desconocen que están infectadas. Desde el inicio de la epidemia de VIH/SIDA, más de 60 millones de personas contrajeron la infección, de las cuales 30 millones murieron a causa de afecciones relacionadas con el SIDA.


Pero no todos los indicadores que señalan el curso de la epidemia son negativos: en América latina, desde 1996, se ha producido un descenso constante de las nuevas infecciones anuales por VIH, estabilizándose en unas 100.000 al año. Asimismo, se observa una disminución considerable en el número de nuevas infecciones por VIH y las muertes relacionadas con el SIDA en los niños entre 2001 y 2010.


Hacia un mejor control de la infección por VIH


El tratamiento de la infección por VIH/SIDA también continúa mejorando: desde la aprobación en 1987 del AZT, cinco clases terapéuticas de medicamentos antirretrovirales han sido desarrolladas. La más reciente es la de los inhibidores de la integrasa, una enzima que es crucial para que el material genético del VIH pueda integrarse en el ADN de las células infectadas. Al inhibir la integrasa se evita que el virus pueda seguir replicándose e infectando otras células. “Los nuevos antiretrovirales buscan mejorar la potencia con menor cantidad de ‘efectos adversos’. Hoy en día, en muchos de los pacientes en tratamiento que se mantienen indetectables, los problemas que preocupan son los trastornos metabólicos, la lipodistrofia y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.


Los nuevos fármacos tienden a tener efectos menos desfavorables o neutros sobre estas condiciones”, afirmó el doctor Arnaldo Casiró, jefe de Infectología del Hospital Teodoro Álvarez y miembro de la Sociedad Argentina Interdisciplinaria contra el SIDA (SAISIDA). “En los pacientes que fallan a uno o más tratamientos, los fármacos de una nueva familia permiten encarar otro tratamiento. Podemos ‘rescatar’ al paciente, ya que estos nuevos fármacos tienen diferentes modos de acción y presentan por lo tanto un diferente perfil de resistencia al virus.


Esto significa muchas veces un éxito terapéutico impensable varios años atrás”, agregó.
En un reciente artículo sobre los 30 años de la epidemia, Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos, destacó que los modernos tratamientos antirretrovirales “suprimen segura y eficazmente la replicación del VIH en el cuerpo humano, por debajo de niveles detectables en la mayoría de los pacientes infectados que reciben tratamiento”.


Ahora, el desafío que propone la estrategia global “Llegar a cero” de ONUSIDA es garantizar el acceso universal al tratamiento.


La brecha entre médicos y pacientes


Así como con todas las enfermedades crónicas, las personas que viven con VIH/SIDA necesitan ser tratadas de acuerdo con su perfil individual y discutirlo con su médico. Los resultados de la reconocida encuesta ATLIS 2010 (por sus siglas en inglés, Encuesta Internacional sobre el Tratamiento del SIDA en pro de la Vida), que se realizó en varios países y que incluyó a más de 2,000 personas que viven con VIH/SIDA, reveló que existe una brecha significativa dentro del diálogo médico-paciente respecto a las afecciones que podrían causar un impacto negativo en su salud a largo plazo, así como en su calidad de vida y en los resultados del tratamiento. Los datos sugirieron que mientras los pacientes creen sostener conversaciones significativas con sus médicos, a menudo estas discusiones no se centran en sus necesidades individuales incluyendo enfermedades crónicas, efectos colaterales del tratamiento o comorbilidades como las enfermedades cardiovasculares.


Una nota publicada por el diario O Globo por el periodista Flavio Freire, cuenta perfectamente la otra cara de la moneda. Una realidad tan cruel como verídica. Los comprtamientos de determidos grupos de riesgo.


Hoy desempleado, X, tenía 28 años a finales de 1990, cuando los espasmos en la pierna izquierda hicieron que buscara un médico. Después de una serie de exámenes, se confirmó lo que él ya sospechaba: estaba infectado con el HIV. El resultado "reactivo", llegó tarde, como siempre, martillaban en su cabeza las primeras relaciones sexuales sin protección con un antiguo novio, que murió años más tarde. El diagnóstico tardío lo llevó a una serie de complicaciones: pasó de 80 a 30 kilos, sufrió tres tuberculosis, una neumonía grave y casi se quedó ciego.
Fueron dos años de de internaciones consecutivas hasta que buscó refugio en una casa de apoyo para personas con SIDA. Solo en São Paulo, toda la familia en Paraná viviendo en Paraná, dice que nunca llegó a tener una relación duradera. Sexo, casual, con la reacción sorprendente de las personas en la cama.


"A menudo, si decido tener relaciones sexuales sin condón, termino colocándomelo. Yo puedo evitarlo. Terminó la preocupación con el preservativo, la fantasía que el inmune no sufre más. Nadie sabe el sufrimiento que es vivir con SIDA", dice, un residente de São Miguel Paulista, en las afueras de São Paulo.
A los 42 años, Y. dice también escuchar de amigos que terminó la preocupación con tener relaciones sexuales sin preservativo, especialmente entre los jóvenes.
"Esa muchachada no le vio el rostro al SIDA. Hoy en día, existe un tratamiento con el que las personas no quedan escuálidas, pero son muchos los efectos que parecen ser son ignorados por aquellos que están en busca de sexo casi con desesperación" refuerza.


Z. es un muchacho que se pueden incluir en el grupo de los "niños" portadores del virus que ignora solemnemente los efectos de la enfermedad. A los 21 años de edad, infectado a los 18 años durante sexo grupal, el estudiante de administración de empresas dice que no se preocupa en el momento de irse a la cama. Frecuentador de clubes nocturnos y bares de moda en São Paulo, donde vive, dice que cada uno debe cuidarse a sí mismos.


"No estoy ni siquiera un poco preocupado con los demás. Si querés tener relaciones sexuales sin condón, yo las tengo. Es probable que también está infectado, entonces estamos empatados" dice Z, en un discurso marcado por una indisimulada amargura:


"Yo pregunto ¿alguien le importó lo que me sucedió a mi?"


Con un grupo de amigos de 20 y tantos años de edad, el estudiante revela que, como él, otros jóvenes dejaron la seguridad de lado a pesar de saber que no estaban infectados con el virus VIH. El sexo parece haberse convertido en una ruleta rusa entre algunos grupos de gays de la nueva generación:
"las personas están buscando placer, y ahí deben tener suerte. Sólo que a menudo no es lo que sucede".


Así, con estas dos realidades -seguramente haya muchas más- se conmemora un año más de la terrible enfermedad que aún hoy no encuentra cura.

FUENTE:http://ar.mg5.mail.yahoo.com/
01-12-2011