lunes, 9 de julio de 2012

ARGENTINA: DERECHOS HUMANOS | En Tucumán, ya identificaron los restos de 18 desaparecidos= El caso de la familia Alarcón

"Se pretendió borrar los rastros de homicidios clandestinos, alevosos y cobardes". Natalia Ariñez, de la organización Hijos, afirma que es fundamental que se identifique a las víctimas halladas en fosas comunes

"Los desaparecidos sí están", dice Natalia Ariñez, de la organización Hijos. Y no se refiere sólo a las ideas de quienes fueron secuestrados por grupos de tareas durante la última dictadura militar. "Sí están -agrega-, y sus huesos son la prueba irrefutable de ello. ¿Cuántas mujeres que fueron a denunciar la desaparición de su esposo escucharon a la Policía afirmar que 'se debe haber ido con otra'? ¿De cuántos decían 'está en Europa'? Encontrar e identificar los restos es muy importante para las familias. Y, además, sirve para demostrar que ese discurso que simplemente sostiene que no están es una macabra mentira".

El proceso de reconstrucción histórica sobre los crímenes producidos en el país entre 1976 y 1983 tiene por objetivo encontrar no sólo a los responsables, sino también a las víctimas cuyo destino fue una tumba sin nombre ni flores. Hasta hoy, según los registros de la Unidad Fiscal de Derechos Humanos, se han identificado en Tucumán 18 cuerpos que habían permanecido durante más de 30 años en fosas comunes. Estas víctimas son Juan Carlos Aguirre, Raúl Carlos Araldi, Guillermo Pedro Rubio Cidale, Guillermo José Ernst, Lázaro Alcides Jiménez y Mercedes Morales (habían sido enterrados con fosas comunes en el Cementerio del Norte); Guillermo Vargas Aignasse y Nilda Zelarrayán (hallados en el Pozo de Vargas); Tomás Francisco Toconás (vivía en la zona de Las Mesadas, fue ubicado en una fosa en Santiago del Estero); Damián Octavio Márquez, Pedro Guillermo Corroto, José Máximo Tapia, Avelino Alarcón; Miguel Avelino Alarcón, Hugo Marcelo Alarcón, Juan Ángel Giménez, Eduardo Marcelo Vizcarra y Rosario Argañaraz (fueron encontrados en el centro clandestino de detención del ex Arsenal Miguel de Azcuénaga).

En el juicio por los asesinatos de Juan Carlos Aguirre y Margarita Azize Weiss (en el que se condenó al ex policía Roberto "Tuerto" Albornoz a prisión perpetua) la Fiscalía Federal indicó que todos los hallazgos corroboran la metodología aplicada durante el terrorismo de estado. "Se pretendió borrar los rastros de homicidios clandestinos, alevosos y cobardes. No hay otra explicación posible", apuntó en aquel debate oral, celebrado en diciembre, el fiscal federal (ad hoc) Pablo Camuña.

Ariñez contó que, desde Hijos, consideran vital la identificación de las víctimas. "La desaparición forzada de la persona pone a las familias en una situación tremenda. Ya La Ilíada (un clásico de la Antigua Grecia, de Homero) se habla de lo importante que es para una sociedad enterrar a sus muertos. Sobre todo para aquellas madres, padres y abuelos que abrigaron durante tantos años la esperanza de ver regresar a un ser amado. Recuperar los restos es importante para cerrar el duelo. Y, en muchos casos, para empezarlo", describió Ariñez.


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El caso de la familia Alarcón

Adultos y niños, con los ojos vendados


El trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense y de los investigadores judiciales es crucial para lograr identificar a las víctimas. Pero también es vital el relato de sus allegados para conocer mejor los hechos. Esto ocurrió en el caso de la familia Alarcón.

Según un informe de la Justicia Federal, el 26 de febrero de 1977, a las 12, un grupo de hombres armados, con la cara cubierta, entró a una casa ubicada en el kilómetro 12 de Yerba Buena. Allí trabajaban como cuidadores Avelino Alarcón y Argentina Adelaida Sosa de Alarcón. También estaban en la vivienda Hugo Marcelo Alarcón, Virginia Rosa Olivera de Alarcón, Mónica Silvia Alarcón (de un año), Arcelia del Carmen Alarcón, Miguel Avelino Alarcón y Argentina Alarcón.


"Todos ellos fueron llevados con los ojos vendados y de forma violenta", dijeron los testigos de la causa. Los desconocidos, vinculados al terrorismo de estado, también secuestraron a otros cinco niños de la casa. "Todos, a excepción de Mónica Silvia Alarcón, fueron entregados a la familia por personal policial, una semana después del hecho", dice el expediente. Los restos de Avelino, Miguel y Hugo Alarcón fueron identificados hace 10 días. Estaban en una fosa común.



El secuestro de Argañaraz: interrogatorios, torturas y traslados
A Rosario Argañaraz, oriundo de Buena Vista, lo secuestraron el 8 de enero de 1977. Estaba en su casa junto a su esposa y sus tres hijos, Miguel Alberto, Juan Carlos y Ana Tránsito Argañaraz. A las 3, según el expediente, unos 20 hombres entraron a la vivienda. Algunos estaban vestidos de civil; otros, con uniformes de policías y de militares. Los testigos indicaron que los captores se llevaron a Rosario y a su hijo Miguel. En un cuarto (al parecer, en el ex Ingenio Baviera), los interrogaron y los golpearon durante horas.

A Rosario, incluso, lo torturaron con una "picana eléctrica". Al día siguiente los condujeron hacia la Escuela Nº 201, de Buena Vista. El 3 de marzo de ese año Miguel fue liberado; su padre no. Rosario Argañaraz fue visto por última vez en la Compañía de Arsenales Miguel de Azcuénaga, pocas semanas después de que le permitieron marcharse a su hijo.

Hace 10 días, los antropólogos forenses le enviaron un informe a la Justicia Federal señalando que los restos de Rosario habían sido ubicados en una fosa común del centro clandestino de detención ubicado en el ex Arsenal Miguel de Azcuénaga.


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