martes, 10 de mayo de 2011

El 18 de Mayo de 2008 falleció Horacio C. Rossi, notable poeta y escritor argentino a los 54 años cuando aún tenía mucho por decir y por vivir






ARRORRÓ DEL AIRE HALLADO

¡Arrorró, mi niño. Arrorró, mi sol. Arrorró, pedazo de mi corazón!

Arrorró. Que el tiempo pasa y volverá.

Arrorró al rocío, que lo esperará.

Arrorró criatura que ha nacido hoy.

Arrorró poema: tiempo en el que soy.

Arrorró que un día yo te cantaré

Arrorró esperando tu arrorró también.

Arrorró arrorrito. Y más arrorró:

A la luz mi vida. A la sombra no.

Arrorró la luna canta sobre el río.

Arrorró de ropa a quien tiene frío.

Arrorró del hambre que encuentra comida.

Arrorró riqueza mejor repartida.

Arrorró esperando con mi esperanzita.

Arrorró queriendo ya la mañanita.

Arrorró despacio. Arrorró mejor.

Arrorró despierto. Arrorró de amor.

Arrorró de ceibo y aromito en flor.

Arrorró que al mundo consuele dolor.

Arrrorró arroyito venido de luna.

Arrorró de higo. Ya no más de tuna.

Arrorró. Se duerme la nube en el cielo.

Arrorró. Y despierta de agüita en el suelo.

Arrorró: mi sueño canta su arrorró:

¡En pueblo mi gente ya se me nació!

¡Arrorró, mi niño. Arrorró, mi sol. Arrorró, pedazo de mi corazón!

(*)



A M O R I N C A

(leyenda)

El Inca enamorado tiene a su amor enferma.

Su gente se acongoja, decae, trabaja triste.

El hechizo rebusca remedio en sol y en luna.

Y el universo ayuda con todo lo que existe…

La hierba presentida está cerca del frío:

Establece su sitio sobre una tierra plana.

Se afianza en tintineos que hablan de imposibles:

Pero no hay imposible que no muera mañana…

Los augures señalan el punto: es en la Pampa :

Queda pasande el Chaku… queda pasando el Kuyu…

No se oye allí el bramido que llaman Yguazú:

Queda fuera del límite del gran Tahuantisuyu…

Y alla se lanza el Inca. Va solo y va desnudo:

No es nada más que un hombre que loco va de amor.

Y va sin atributos. También va desarmado:

Porque en su impulso lleva el primordial furor

Que tienen las vertientes desde los ventisqueros,

Que tienen oro y plata en panza del crisol,

Y que tiene el gran Cóndor, que es estirpe y prosapia

De este hombre puro y solo, encarnación del Sol…

Más probable es por Kuyu, través las piedras grandes:

Y piedras grandes cruza: va blanqueado de nieve,

Y va envuelto en guanaco: poncho, chamal, ojotas.

Cuando canta, el sol brilla. Y, cuando llora, llueve…

Porque canta en el brío de ir llegando a destino:

Un viaje de mil cielos comienza por un paso…

Porque llorando explora su condición de hombre

Que no domina lo que no alcanza con su brazo…

Chile, atrás…más piedras, más grandes… adelanta…

Las lunas y los soles, las nubes y los fríos…

En las grutas pintadas lee la ruta precisa.

Y en un socavón halla aguas guardando estío…

Y fue un hombre de tántos que atravesó la piedra

Por los secretos lechos de recóndito estiaje…

Y fue una joya más, en su tumba, el secreto

Sobre dónde se encuentran los plácidos pasajes…

Era eco impresionante del solo Amor su vida.

Su esfuerzo era el perfecto modelo del actuar

Que todo hombre se debe, si se sabe en camino:

Pura, simple y sencilla consecuencia de Amar…

Y ya del otro lado – a un paso, la planicie –

La ribera del río se le torna escabrosa:

La piedra, que en camino de amor le ha acompañado,

Al llegar a este punto se torna veleidosa…

El amor no entorpece al amor, y, allá abajo,

Ruge el cariño enorme del río, destrabado…

Materia incompatible son el hombre y el agua:

Y la alegría se ocluye en canto acobardado…

Humano hasta el delirio, este Sol devenido

En mero mortal hombre, siente contraer su carne…

Y dice, con voz queda, entorpecidamente:

“Si debo dar mi cuerpo, no temo suicidarme”…

Por toda rogativa, erguido se endereza:

Tiene en su ser la urgencia de un plan insatisfecho...

Y, erguido, se encomienda, en petición y ofrenda…

Y, en el último instante, clama por un derecho

Que, como Dios, le toca, que , como hombre, merece…

Y así, directamente, toda linde transpuesta,

Clama al cielo infinito, el sumo sacerdote…

Y la montaña fuerza, también, una respuesta…

Exigida hasta el límite su conducta de Hombre

Y probada hasta el tope su condición de Dios:

El uno, ha proseguido, contra toda esperanza…

El otro, alzó su hacha en nombre de los dos….

Mérito suficiente, abocarse a tarea

Inménsamente ardua, dificultad mayor,

Y no negar desgaste ni derrochar poderes,

Y, aún al último instante, desechar el temor…

En forma de borrasca se decidió en el cielo

Lo que procedería al magno apelamiento:

Lluvia aterrorizante lo iluminó en sus lampos.

Inmune al viento blanco. De pie, ante el firmamento…

Bandera del amor. Parado. Erguido. Incólumne.

Hombre reconquistando su condición de Dios,

Que, en actitud mayúscula, une el cielo y la tierra

Que, congregada en coro, le sostiene la voz…

Decidir es rasgar un velo con la idea

Que, rauda, avanza hacia su concresión:

Así rasgó la nube sus negras vestiduras:

La ultimísima gota fue donada en canción…

En un cántico bravo de amores deslindados,

En fántástico evite de las contradicciones,

La magna arquitectura dispuso un voladizo

Que sobreviviría a humanas construcciones…

Y fue así: cayendo, estando, rebotándose…

Sonora nebulosa se estableció en el aire…

Y el hombre, al sentirse en algo así ocurriendo,

Dejó fluir sus brazos y manos al desgaire…

Su corazón fiestero le danza agradecido,

Y así carnavalea al pie del gran talud…

En su paso camina cón él toda su raza…

Bajo sus pies le nace la certeza del sud…

La luz, como al principio, parió la piedra madre,

Recorrida en calores por amarillas aguas…

Consolidó su imperio avanzando hacia el centro…

Y el beso fue un eléctrico choque de piraguas…

Inventando instrumentos musicales, enormes:

Tambores y sonajas y flautas esplendieron…

La luz, desmigajada, giraba en sus colores…

Y, así, se repetían los tiempos que se fueron….

Y, tras la más fantástica mineral orgía,

El que se trajo un puente desde el cielo, lo cruza,

Y, al hacerlo, regala al pastor un camino

Que deriva, al naciente, ramaje de medusa…

A un paso, la planicie. A otro paso, la Pampa …

Se le rinde serrana la feroz cordillera…

Y ya vislumbra al yuyo que recorta su estampa,

Porque bravo y erguido, como él, ya le espera…

Lo arranca. Y es un triunfo cómo atruena el silencio…

Lo enarbola. Y le crece con él su áurea estatura…

Un azul victorioso, a su vera, da el cielo…

Indecibles obsequios en su alto oído murmura…

Los hijos de la tierra que le escoltan el paso

Le marcan, con su misma majestad, el regreso:

Su poncho se iza y se alza envuelto en viento Zonda,

Que en vilo le levanta su enamorado peso…

Emocionado, corre hacia las grandes piedras…

De un magnifico salto sortea el vario talud…

Y, un día, allá en su tierra de sol y luna y cielo,

El Waskarán lo abraza, en grito de salud…

(coda)

Cierta invasión, un día, rompe la paz. Y avanza…

Sangre del Inca corre por la gran carretera…

Se empluma y alza vuelo, a la Luz , vuelto cóndor…

Hasta que, con él, vuelva, la Vida , un día cualquiera…

Horacio C. Rossi

(1975 – 2008)


HORACIO ROSSI

(04/10/53 – 18/05/08)

Esta muy fresca la memoria de Horacio Rossi. Casi, diríamos, que lo vemos caminando por el boulevard rumbo a su trabajo o, cuando suena el teléfono, creemos que es él haciendo algún comentario. Aún, la percepción, es como si hubiese ido de vacaciones, en esos viajes que solía hacer a distintas latitudes de nuestra Argentina. Y luego, escribía. Los poemas de Cachi, inéditos, o sobre el lago Lakar, de las tierras sureñas son ejemplos de esa labor



Abordar la obra de Horacio Rossi, es incursionar más en lo inédito que en lo editado. “Silvia, cuadernos de literatura” “‘Rimitas Horacitas’ “Cuaderno de las baldosas calcáreas”, entre otros. Pero, también, los innumerables poemas y escritos que fue publicando en diversos medios o repartiendo a través de los correos electrónicos a su vasta lista de direcciones.


De todas maneras podemos decir que su oficio en las letras fue copioso, incansable y permanente. La poesía, su hermana mayor, fue escrita en octavillas, sonetos o verso libre. Con un lenguaje franco y, en ocasiones, irritante porque no tenía barreras para hablar, en la escritura, con el lenguaje de la gente. No con el lenguaje académico que, por supuesto, no desconocía. El siempre manifestaba: elige el lenguaje y luego escribe.


Por eso es tan así su novela “Lambrusco”, donde sin contarnos nos muestra cómo se fue gestando esta lengua nuestra y las mixturaciones que se dieron con el arribo de los inmigrantes y su hablar cruzado en el S. XIX. Pero él celebraba el “buen día” como saludo, que hace centurias comenzó como el idioma castellano. El Lambrusco es toda una gesta, donde Rossi hace uso de su fecunda imaginación y de su arte en la lengua para mostrarnos todas esas transformaciones que se dieron y se siguen dando en el idioma. Y lo hace a través del protagonista que observa, escucha y anota todo lo que puede. En realidad ¿no será él Lambrusco? Dice Di Bernardo que, “cabría conjeturar si acaso, más que de una novela, no estamos en presencia de un extenso poema novelado.” Es probable. Pero es un idioma que, en mi infancia, lo he escuchado.


Sus poemas tocan al hombre. Son un canto de esperanza permanente. Transmite, en ellos, la alegría por y para celebrar la vida. Basta con recorrer algunos de sus escritos.
Mencionemos sus libros editados: “Del aire hallado” “La pluma de polen” “¡AH!mor...”. Sus folletos: Mainumbÿ, “Región de las tenues voces” “Porvenir de asombros”, “De Dioses Derribados”, “Padrinazgo Nocticular”.


A estos títulos se agrega “Poema de Cachi”, recientemente presentado en Santa Fe (29/10/09) y editado gracias a la colaboración de familiares, amigos y conocidos del poeta. Fue su último poema, inédito por cierto, que nos legó a los amigos. Este poema es ahora reproducido por Inventiva Social.
Agreguemos lo que Horacio Rossi siempre decía: soy grupero viejo. Así estuvo con el grupo Tupambaé, bajo el padrinazgo de Gastón Gori; el grupo Maynumbÿ que él iniciara y, por último, el grupo Luzazul que cohesionaba en su hacer varias artes: música, poesía, danza y plástica. De éste grupo fuimos hacedores de la hoja de poesía que lleva el nombre del mismo.


Estas líneas, cabe destacar, son apenas una aproximación al autor y su oficio en el arte literario y su actividad y apoyo a las manifestaciones culturales, no sólo de ciudad, sino en la provincia. Se puede decir mucho más. Y es una tarea que queda como desafío para muchos que conocen su obra y su personalidad. Y como dijera la Prof. Alejandra Tiraboschi, en el homenaje que se le hiciera en La Urdimbre hace escasos días, Horacio Rossi hizo posible la amistad.

*Oscar CachoAgú:
cachoagu@yahoo.com.ar

http://inventren.blogspot.com/

fuente: las poesías me las envió el Autor, mi amigo
Horacio Carlos Rossi

La foto la publicó el diario EL LITORAL de
SANTA FE.