miércoles, 4 de mayo de 2011

EL notable y renombrado escritor peruano Eduardo González Viaña nos regala :"11 de Setiembre: Thiago vuela con las hojas"

Correo de Salem

Por Eduardo González Viaña

Por fin, el criminal fue abatido ayer.

El texto que sigue es el recuerdo de dos de sus víctimas.

11 de Setiembre: Thiago vuela con las hojas

De regreso a casa, ayer por la tarde, sabía que me iban a estar esperando, tendidas en el jardín como una baraja, las hojas que en estos días el otoño está dispersando por el mundo, y así fue..

Lo único que rompía el conjunto y acaso el paisaje y el poema- era una prosaica pero brillante y motorizada cortadora de césped, de esas que usan los jardineros profesionales o los más avezados amos de casa. Se me ocurrió que pertenecía a alguno de mis vecinos, pero no era así.

Por la noche, me fui a dormir pensando que el misterio se resolvería durante el fin de semana o acaso a la primera hora de trabajo del lunes en que un vendedor muy cortés me llamaría para preguntarme si ya la había probado, e indagar qué me parecía hacerme dueño de ella por una módica suma mensual que empezaría a cobrarse a partir de octubre del próximo año.


La verdad es que, por momentos, me entraron ganas de acabar con mi renuencia a esos trabajos, típicos del “American life style”, aceptar la oferta y convertirme en propietario de una de esas máquinas que hacen el delirio de los niños y el de los adultos que, como yo acaso, no terminan por completo de serlo.

Muchas veces a través de casi una década, Thiago Joseph Miranda de Melo, el jardinero brasilero, había insistido en que yo debía cortar el césped y dejarle a él los trabajos más especializados. No sé cómo recuerdo ahora su nombre completo porque generalmente lo llamaba Pepe o simplemente, amigo, pensando en Pepe Carioca o en el “amigo de la onza”, dos personajes de ficción que siempre me evocan la inagotable simpatía de mis amigos del Brasil.

”En silencio es cuando crecen las plantas”, me había explicado en portugués y empleando una de las numerosas metáforas vegetales de las que estaba poblada su sabiduría.

Inmigrante pobre y casi analfabeto, Thiago había hecho muchos progresos y tenía una empresa propia, pero nunca abandonó los proverbios que había aprendido en la universidad de la vida y del jardín: “El invierno llega rápido a los jardineros perezosos”,


”La confianza es una planta de crecimiento lento”, “Las manzanas ajenas son las más dulces”, “La fe nos hace sembrar, no la vista” “Nuestros cuerpos son jardines, nuestras obsesiones son los jardineros” “Las hojas llegan antes que la tormenta, pero la tormenta se lleva las hojas”

De esas frases estaban compuestos nuestros diálogos, y debo confesar que más de una vez me sirvieron para afrontar un problema, desechar alguna preocupación o iniciar con alegría una semana de trabajo. Nuestro aprecio era mutuo porque, en una ocasión , yo había escrito una carta de recomendación para que su hijo Thiago pudiera ingresar a una universidad en Nueva York, y es justamente allí donde se encuentra Pepe desde hace un mes, o por lo menos eso es lo que yo creía.

En agosto de este año, al cumplir los 70, Thiago Miranda se jubiló, y decidió que su vida se repartiría cada año en visitar a su hija Karina Aparecida que es abogada de inmigración en Miami, a Thiago que pronto terminaría sus estudios de ingeniería de cómputo y por fin a María Elena que ejerce la medicina en Oregón. Sería la primera vez que tendría vacaciones “porque las plantas no las tienen” y también la primera vez que haría tantos viajes, ya que solamente se había subido en un avión tres o cuatro veces en toda su existencia porque, según él, “los árboles no se mueven y las hojas no viajan en avión”

¿Qué andaría haciendo Thiago, allá en la isla de Manhattan, en estos días difíciles? Y ¿de quién será la podadora de césped?: son las dos preguntas con que me desperté este sábado. A las 8 de la mañana, o sea hace media hora, tuve la respuesta.

El 11 de setiembre, muy temprano, Thiago y su hijo salieron de Queens y fueron al centro de la isla, a las Torres Gemelas que el muchacho quería hacerle conocer las torres al mismo tiempo que invitarle un desayuno en la cafetería de uno de esos edificios en la que trabajaba para financiar sus estudios universitarios.

María Elena me acaba de llamar para decirme que el aparato que brilla en mi jardín es mío. Al jubilarse su padre, vendió la maquinaria, pero reservó algunas de las herramientas para obsequiarlas a los clientes que más estimaba. Iba a dármela a su regreso de Nueva York, pero no va a regresar de allí porque “las hojas no viajan en aviones” y porque Thiago y su hijo se han transformado en hojas y en recuerdos que darán vueltas, vueltas y vueltas por el universo, y tan solo habrán de regresar cuando la muerte sea derrotada, y otra vez esté aquí la primavera.





cyr@gruposyahoo.com.ar

Eduardo González Viaña, nació en Chepén, pequeña ciudad costera del norte peruano. Autor de 20 libros y miembro correspondiente de la prestigiosa Academia Peruana de la Lengua, vino a Estados Unidos en 1990 a dictar un curso de cultura latinoamericana en la Universidad de California en Berkeley y posteriormente se hizo catedrático de la Universidad Western Oregon y ciudadano estadounidense.

En su libro de cuentos Los Sueños de América (Alfaguara 2000) las historias giran alrededor del tema de los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos provenientes de todos los estratos posibles. “Deseo ser la voz de una nación sin voz”, dijo González Viaña. Entre sus personajes encontramos a una anciana guatemalteca que tomando los ahorros familiares, unos 200 dólares, promete salvar a su hijo de 50 años desahuciado por cáncer, y parte con él en busca de un médico que pueda curarlo. O una joven sudamericana que escapando de la dictadura en su país termina acorralada en un autobús por oficiales de inmigración estadounidenses. La versión en inglés, American Dreams, fue traducida por Heather Moore Cantarero y publicada recientemente.

Las voces de estos latinoamericanos “que buscan escapar, ser libres, sobrevivir y vivir”, dijo González Viaña, “hablan la lengua de la esperanza, de la supervivencia y de los sueños. Y la expresan con un acento propio, único. Son mi gente; son vuestra gente; son nuestra gente”

Para González Viaña, el ser escritor en Perú es un “problema terrible” porque hay que tener otra profesión. Así como Vargas Llosa, Bryce Echenique y otros, él estudió abogacía y trabajó como periodista y profesor.

Sobre el autor

Eduardo González Viaña nació en Chepén, La Libertad.(Perú). En el vecino puerto, Pacasmayo, discurrieron su infancia y su adolescencia, y ello daría el fondo marino de su primer libro de cuentos, “Los peces muertos”, así como la entrañable nostalgia por el norte peruano que es ostensible en toda su obra.
Tal vez el recuerdo más terco, el que más se repite en sus libros de memorias -los “Correos”- es la ciudad de Trujillo y su universidad en la cual se graduaría de abogado y haría estudios doctorales deliteratura. Como dirigente estudiantil en ese claustro, destacó por una oratoria tan elegante como demoledora puesta al servicio de las causas populares y los derechos humanos

González Viaña significa la continuación y el coronamiento espléndido de una eclosión literaria surgida en el norte del Perú que haría de Trujillo, a lo largo del siglo, el lugar donde surgen figuras universales de la literatura peruana como es el caso de Ciro Alegría y César Vallejo. En las primeras décadas, ellos se expresaron al frente de un grupo literario llamado “Norte”. Tiempo después, “Trilce”, el grupo de EGV, sería directo sucesor de aquél.

Muy temprano, a los 26 años, su colección de relatos”Batalla de Felipe en la casa de palomas” lo haría merecer el Premio Nacional de Fomento a la Cultura”Ricardo Palma” y la publicación de ese libro en la, por entonces, primera editorial del mundo hispano, la editorial “Losada” de Buenos Aires”. “Identificaciónde David”, una novela publicada en 1974 lo haría ganador del Premio Nacional de Novela “Universo”.

Luego, una permanencia en Europa por 6 años se expresaría en una profundización de sus estudios de Lingüística y Literatura en España y de Etnología en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París. El periodismo, una actividad que ha cultivado todo el tiempo, lo llevaría a diversos escenarios de guerras en el Africa y a ser testigo presencial en Irán de la caída del Shah y el inicio de la revolución fundamentalista. Según se cuenta, fue allá para estar dos días y se quedó varios meses porque su llegada coincidió con la del Ayatola. Tan sólo saldría de allí un semestre después, en una aventura cinematográfica, luego de salvar la vida de su amigo Teodoro Rivero-Ayllón a quien los guardias musulmanes estaban a punto de fusilar.

En los años 80, su literatura se orientaría resueltamente hacia el tema antropológico. “Habla, Sampedro. Llama a los brujos”, la conversación con un chamán del norte peruano se convertiría en un “bestseller” español y “Sarita Colonia viene volando”, la biografía soñada de una santa creada por el pueblo, sería su homenaje “a la santidad de los pobres” y un libro que ha sido considerado como una de las grandes novelas peruanas del siglo XX.

Durante la década del 90, González Viaña reside en los Estados Unidos trabajando como catedrático en las universidades de Berkeley y de Oregon. Sus textos se orientan entonces a describir y celebrar la inmigración de los hispanoamericanos, “la más grande y trascendente desde los tiempos en que los judíos caminaban hacia la Tierra Prometida. De este período proceden varios libros de ensayo y relato.

Su prosa ha sido calificada como una de las más elegantes del siglo. Según el crítico Ricardo González Vigil, fluye rítmica y encantatoria cual versos olvidados de las convenciones métricas.” Por su parte,Bryce Echenique dice que “es una prosa tan perfecta que dan ganas de cantar mientras se lee”.

El premio internacional “Juan Rulfo” que se dirime cada año en París y es acaso el más importante para el relato en lengua castellana en el mundo le sería otorgado a comienzos de 1999.

Eduardo González Viaña en la Wikipedia



Lic. Jose Pivín
Editor de este Blog.