lunes, 14 de noviembre de 2011

Manuel Quiroga Clérigo: ALBA AZUCENA TORRES Y GIOCONDA BELLI, VOCES LÍRICAS DE NICARAGUA

ALBA AZUCENA TORRES Y GIOCONDA BELLI,

VOCES LÍRICAS DE NICARAGUA


por Manuel Quiroga Clérigo.

La poesía es una forma de vida. El idioma es el verdadero origen de la existencia de cada poeta esté donde esté. Ese es el caso de Alba Azucena Torres. Ella es Graduada en Arte y Letras. Obtuvo el Master of Arts en Literatura en el Instituto Máximo Gorki y vive en Moscú dedicada desde hace años a la diplomacia. Nacida en Chontales (Nicaragua) fue destinada a la Embajada de su país en Rusia a mediados de los años ochenta. Desde entonces ha llevado a cabo una intensa actividad como poeta y docente universitaria además de su ocupación diplomática. Forma parte de entes como la Unión de Escritores de la Federación Rusa y de la Asociación Nicaragüense de Escritoras Anide. Sus versos han visto la luz en países como Estados Unidos y varios de Europa. La misma Editorial Globus publicó en 1999 su poemario “Solos bajo el cielo” y en 2001 “Cuando la lluvia”. Este último en versión trilingüe español/ruso/inglés nos deja un bello testimonio de infinitas insinuaciones y delicados recuerdos. El mundo se hace cercano y aparecen los eternos valores de la creación y de la convivencia entre los pueblos. Es memorable su poema dedicado precisamente a “Moscú” donde nació su hijo hace veintitrés años: “Cuando las luces/de la gran ciudad/se van apagando,/apagando./Entonces,/empieza/ a encenderse,/el cielo”. La propia Alba Azucena deja unas agradables frases que definen su mundo lírico y preciosista: “Cuando pequeña, allá en mi Nicaragua natal, y en las tardes cuando la lluvia caía a cántaros, nosotros los niños desnudos corríamos bajo el agua, chapoteando como peces caídos del cielo entre miles de estrellas transparentes”. Es el mundo idílico del Istmo Centroamericano. Nos vienen a la mente los paisajes de Panamá y las corrientes caudalosas de Costa Rica como es el Río Palomo que llena de alegría Cartagena y se despeña por fabulosas presas hidráulicas. Nos asaltan los lagos y los volcanes de Nicaragua: ese Mombacho gigante siempre aureolado por una niebla infinita o el Momotombo y el Momotombito. Todos ellos se reflejan en lagos como los de Managua y el de Nicaragua junto a la encantadora y limpia ciudad de Granada. Recuerdan esa aventura vital de Ernesto Cardenal en Solentiname. O la peripecia inconclusa de construir un canal por el Río San Juan que diera vida a esas pequeñas naciones. Seguimos avanzando hacia los bosques amplios y hacia los prados extensos habitados por caballos blancos de asombrado pelaje y por iglesitas repletas de hiedra. Y así hasta llegar a Honduras y su Atlántico puro y El Salvador y las infinitas planicies azules del Océano Pacífico. Que la poesía perviva con su sabor de afectos para edificar naciones donde la guerra sea sólo un recuerdo y la convivencia sea algo habitual. Por ello han trabajado poetas como Alba Azucena Torres o Gioconda Belli. Tampoco olvidamos a escritores como Sergio Ramírez o artistas como Carlos Mejía Godoy que sigue cantando cada noche en su fundación con Los de Palacagüina. El poeta David Escobar Galindo de la Academia Salvadoreña de la Lengua es otro referente del trabajo por la paz en El Salvador (“El mundo es una lágrima desnuda” escribe en su última felicitación de Navidad) y Paola Valverde es una muestra de alegría y buen hacer lírico en Costa Rica. “Otras veces- continúa diciendo Alba Azucena- me abrazaba a mi madre porque me daban miedo los rayos que partían en dos las imágenes de mi mirada atónita”. Su nuevo libro contiene una madurez existencial y una profundidad lírica intensa. Por él se mueven los universos del afecto y las circunstancias de cotidianidad. “Ceniza y agua” se convierte en una confesión de especiales ternuras y de maravilladas indagaciones. Por la mujer ha ido pasando la vida. Por la poeta se ha deslizado la experimentación y la observación más serenas. Cada uno de sus versos es una manera de descubrir el presente y de ir construyendo el porvenir: En la primera parte veinticinco poemas dan cuenta de ese devenir caluroso y esperanzado. Ahí muchas veces el amor hace mella y llena las ventanas de primavera. “Pecadora/dada a la tierra,/abierta/iridiscente,/la tierra esperando/muda al diálogo de siglos./Fue bella la caída/en tus brazos,/tentáculos que oprimen/para morir y nacer/al unísono./Lejano, un leve y humano/batir de alas”. Y surge la tentación de apresar los momentos o de abarcar otras sombras amadas:”Solamente tu voz me llamará de noche./El fantasma de tu canto dibujará en la almohada/un puñado de risas y de besos”. La poesía entonces permanece en las cercanías. Incluso se hace viento o desazón a veces compartida. O busca un refugio en las confidencias como en el poema titulado “Misterio”. (“Del más bello sentimiento,/yo pecadora,/entregándome volátil, frágil,/sin la más mínima duda clavada en el pecho,/de que te quiero./Con el huracanado amor que me inspiras/en los brazos de otro”). “¿Es de noche.../dime, ¿cuándo lloran los hombres?” se pregunta poco después. Luego llega la ciudad y el viaje ocupando todas las estanterías y todos los versos. Y aparece un aire a veces desolado en medio de una ternura repleta de ilusión y armonía. En algunas ocasiones sus versos van precedidos de preciosas citas como aquella de Antonio Porpetta: “Ni quien s tigre aquí, ni siquiera paloma”. En su propio poema Alba Azucena se pregunta: “cuando lloran los hombres?”. Y poco después afirma: “Es de noche cuando de verdad lloran los hombres”. Seguimos nuestra andadura por su mundo lírico yu algo desgarrador en el que a veces aparecen trocitos de cielo azul. Ya estamos en la veintena de poemas de la segunda parte del libro.”No hay mujer ni navío/entre las brumas de mi sueño./Porque soy esa mujer y ese navío”. Es Moscú y su intima cercanía tantas veces con sabor a distancias.”Es turquesa el cielo/nacarado”. Precioso el poema dedicado a su amiga la venezolana Trina Quiñones también excelente inventora de sueños: “Es mi hermana, la que llora/sin lágrimas”. Son las cenizas de la edad que van entretejiendo un excelso panorama de recuerdos y vivencias. Es la memoria nítida y suave haciéndose agua a través del prisma inquietante de la mirada. Hay que leer y releer el poema titulado “Marina Svetaeva en la calle Arbat” para conocer el mundo de la literatura rusa y también sus certezas. Y toda su innegable ternura. “Llovía sobre Moscú,/y sobre la Svetaeva/y su frágil cuerpo sin alma lloraba”. Así hasta el infinito en una colección de intimidades rara vez anunciada con voz tan firme. Por ejemplo hasta esos versos magníficamente otoñales: “Entonces el cielo de la tierra/abrigará en su lecho/tanta inocencia”. Atrás va quedando una poesía pura y combativa. Es la señal de que el mundo aún tiene futuro a través del amor y la mirada.

Contemplas la casa de Gioconda Belli en las afueras de Managua en dirección al sur y sabes que allí se encierra un mundo poético. Ella seguramente estará en Miami o en la Casa de América de Madrid pero su espíritu vive en aquellos muros. Activista y viajera Gioconda Belli es una escritora preciosista. De ella ha dicho el perseguido por el fanatismo Salman Rushdie que “se ha establecido como una de las grandes voces de la literatura en español”. Y el dramaturgo británico Harold Pinter la considera “un talento original y maravillosamente libre”. Cierto. Lo es hasta para romper con sus correligionarios políticos o scribir poemas donde el erotismo más dulce se mezcla constantemente con su preocupación por los pobres y desheredados. Gioconda Belli es autora de una obra poética muy interesante. Aunque no haya que fiarse de los premios literarios por el desprestigio que los mismos acarrean tal vez en este caso se haya hecho verdadera justicia. Se le han concedido el Premio “Mariano Giallos Gil”/el “Casa de las Américas” de Cuba/ el Premio Internacional Generación del 27 en Málaga y el “Premio Internacional Ciudad de Melilla”. En esto como en los juicios siempre hay que presuponer la inocencia del autor. Las infamias corren a cargo de los jurados o las instituciones convocantes. Pero también Belli es una notable escritora en prosa. Señalemos obras como “La mujer habitada” de 1988 de gran transcendencia en su país y otras naciones hispanoamericanas. Esta obra se publicó en España por Seix Barral en 2010 y ya ha sido traducida a once idiomas. En Alemania concretamente ha superado el millón de lectores y ha sido galardonada con el Premio de los Bibliotecarios, Editores y Libreros de la Novela Política (1989) y el célebre Premio Anna Seghers de la Academia de las Artes alemana. Para quien no lo sepa Netty Radvanyi (nacida en Maguncia en 1900 y fallecida en Berlín en 1983) utilizó el seudónimo de Anna Seghers en su calidad de escritora u de activista del Partido Comunista y la Liga de Escritores Proletario-Revolucionarios. Ello la llevó a intensas actuaciones como política y publicista antifascista y a exilarse en París y México durante los años 1933-1947. Tras la guerra regresó a la República Democrática Alemana donde fue nombrada Vicepresidenta de la Liga Cultural para la Renovación Democrática. A los posos meses de su muerte el editor Jaime Salinas incluyó su novela “La séptima cruz” de Alfaguara. Es uno de esos preciosos libros de cubiertas moradas y grises que algunos llaman “serie azul” . Nadie sabe porqué, “La séptima cruz” es “una de las acusaciones más decididas contra el fascismo y de las más hermosas defensas de la libertad”. Pero volvamos a la autora de “Sofía de los presagios” (1990) o “Waslala” (1996) y “El país bajo mi piel” (2001). El último título corresponde a las memorias de la propia autora durante el primer periodo sandinista en Nicaragua. La actual dictadura de Daniel Ortega habría que analizarla con unas ópticas menos líricas. Aunque haya salido de las urnas. La mayoría de las obras de Belli han aparecido en España bajo el sello de Seix Barral igual que “El infinito en la palma de la mano” que obtuvo el Premio Biblioteca breve en 2008. Y llegamos a “Escándalo de miel” que contiene los mejores versos de su muy extensa producción literaria. En este libro la palabra se coloca por encima de los deseos y descubre los mundos inquietantes. Es un vibrante muestrario de la vitalidad artística de la escritora nicaragüense y de esa búsqueda incesante de la identidad femenina y centroamericana. Existe en esos versos un marcado acento erótico que impregna con intensidad toda la poesía de esta autora. Y lo hace a caballo de una preocupación constante por la realidad social y por las perturbaciones políticas que le ha tocado conocer e incluso vivir. Y es que si Gioconda Belli es revolucionaria en su forma de abordar la intimidad femenina también es pionera en la renovación de las formas líricas de su país. Después de la época represora y salvaje de los Somoza nada mejor que poner en evidencia la hipocresía y la vanidad de quienes se creían libertadoras de un mundo esclavizado. Es necesario pues saltar de las tertulias almibaradas del Metrocento de Managua y situarse en el corazón del pueblo que sigue sufriendo. Aunque en su casa ondee la bandera roja y negra del sandinismo más ortodoxo. Por eso Belli se expresa firmemente en contra del maniqueísmo y a favor indudablemente del amor y de la libertad. En sus versos subyace un canto a la naturaleza y al cuerpo del amado como máxima expresión de esa libertad. La maternidad y los ciclos de la vida conviven con el permanente clamor contra la injusticia y la ignorancia que aún habitan extensos territorios de Nicaragua y de lo que algunos necios llaman Latinoamérica. Esta es una expresión francesa que trata de arrebatar los valores que España exportó a aquellas tierras aunque ya sabemos que llegaron a lomos de la cruz y la espada tan aplaudidas por la ceguedad del franquismo. Pero si “Escándalo de miel” es una muestra intensa de la vitalidad de su autora también habla de esa identidad femenina que sobrevuela por encima de todas las libertades: “Yo soy el viento desatado en la montaña/y el fulgor concentrado del fuego del ocote” escribe Gioconda Belli en un hermoso poema al que siguen otros igual de magníficos y vitales. Una suave y agradable voluptuosidad comienza a inundarnos cuando la autora va desnudando sus versos y su existencia: “Tu cuerpo son todas las frutas” exclama. A veces nos lleva por los espacios en que existe el amado como “la ternura lenta de tus manos” o ese inefable deseo: “Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo/y quisiera besos en la espalda/acurrucos/que me dijeras las más grandes verdes/o las más grandes mentiras..” De pronto solicita “la lenta caricia de tu mano” o anuncia tajantemente: “Yo sólo una simple frase afirmo. Te amo”. Nicaragua nos regala a través de Gioconda Belli un lenguaje diáfano y espacioso. Son espacios abiertos a cualquier esperanza igual que manantiales donde se hacen posible pretéritos y afanes. En esos versos repletos de calor y pasión la vida y los paisajes se renuevan: “Diría que amo encontrarte/y sentir dentro de mí/muchas ganas de reírme/de la pura alegría de que existía y estás,/de saber que te gustan las nubes/y el aire frío de los bosques de Matagalpa”. Un aire musical imperdonable y lúcido va recorriendo bosques y orillados destinos de Atlántico o Pacífico. Es como recordar las antiguas ideas de ver el mundo comunicado y libre a través del Río San Juan y su historia de equivocaciones y de pequeñas violencias. Pero la poesía se eleva sobre volcanes y conciencias tal vez delimitando las asperezas de la desolación. Penetra en Monlimar mirando al océano o llega hasta Solentiname y se recrea en la obra de Ernesto Cardenal como encadenando las mismas ardientes insatisfacciones. Es la voz de los poetas haciéndose presente en los versos de Gioconda: “... la solidaridad/es la ternura de los pueblos”. Inexcusable el no penetrar en los versos ampulosos y tiernos de “Furias para danzar” donde la poeta biografía a la mujer ansiosa de recorrer antiguas leyendas. “Yo he amado hombres hermosos,/violentos,dulces,tristes y joviales”. Poco a poco nos vamos recuperando de la inocencia y regresamos a la naturaleza y sus aromas intensos. La poesía entonces se convierte en guía y costumbre como si renaciera a partir de un suspiro o de la alada certidumbre de golondrinas leves: “Vestime de amor/que estoy desnuda”. Resuenan voces de índole casi legendarica. Van del nicaragüense Rubén Darío y el chileno Gonzalo Rojas a cierto misticismo romántico que aparece en los versos de Gabriela Mistral o Pedro Salinas. “Eva de nuevo,/comí la manzana”. Han transcurrido los versos de “Eros” verdadero festival de pasión y cerezas. De todas formas entre líneas pueden aparecer pequeños desiertos o largas alamedas. Alguna mariposa monarca puede cruzar los montes y los valles para unirse a las aves itinerantes. Son los rincones de la vida haciéndose intensas. La segunda parte se titula “Hembrosía” aunque los versos ahondan en el perfil diáfanamente erótico de la autora. Y es que no es preciso ocultar la pasión para dar valor a las palabras. Es la mujer haciendo historia de sí misma y dando cuenta de ello. Es la maternidad (“Mi cuerpo,/como tierra agradecida,/se va extendiendo”) o la “Menopausia” (“El cuerpo es mucho más que las hormonas”) o el matrimonio haciéndose caricia en la piel. Y es que los espacios femeninos se hacen grandes en las revoluciones de los pueblos. Vibran cerca de las aves y de los arroyos. Caminan con fuerza sin temor a los zopilotes o las miserias. Así es como Gioconda Belli va desgranando las páginas de su hermoso diario. En él se contiene la biografía de muchas mujeres del Istmo y de la ancha América tal vez como recuerda Borges o desea Alejandra Pizarnik. Releer las páginas 95 a 98 es asomarse a las riberas de la impaciencia: “El hombre que me ame/no querrá poseerme como una mercancía”. Así llegan las aves a visitar las ventanas en que la mujer se hace eterna y su mundo es como una lencería de maravilladas sensaciones. Breves luciérnagas penetran en sus versos o asaltan esa preciosa prosa poética titulada “Ciclos”.”Mi casa es un barco navegando en las olas del aire”. “Uno puede negarse” es tan sólo un minuto de tristeza o tal vez de melancolía. Pero en las páginas del este libro resucita de continuo el sabor horizontal de la inmensa Managua hermanada con la lluvia de la Gomera que hace verdes sus valles. El poema que dedica a su hija Adriana titulado “Lazos” es toda una confesión hermética y dulce abre la caja de los trigales:”...te susurro mi dicha como un largo secreto clandestino”. Pero también la infancia o las cosas cotidianas tienen su espacio en este mundo lírico.“El mundo era un patio redondo y una fuente pintada de rojo”. Un subterráneo Jorge Manrique aparece en los versos de “Ríos del vivir” y de nuevo Neruda en “No me arrepiento de nada”. De todas formas versos atrás Gioconda Belli habría escrito:“Que me beba quien me ame”.

Algunos de los versos de “América en el idioma de la memoria” nos recuerda paisajes del “Canto General” de Pablo Neruda. Es la América inmensa llenándose historia y de cercanías.”He oído la lengua de mis antepasados en sueños”. Se trata del último poema del libro y de la tercera parte titulada “Polis”. Por allí anda la Revolución Sandinista y también el mundo haciéndose verdad y leyenda. Han paseado las geografías de su país y los rincones obreros y palomas. Pero al final parece que queda cierto desencanto (“Ahora,/soy un canto de lluvia y de nostalgia,/soy de ausencia”). Está el dolor por una patria sufriente y están los recuerdos de la guerra y el olor de la sangre de los mártires. “¿Qué sos, Nicaragua,/para dolerme tanto?”. Sentido tono elegíaco en las páginas 158 y 159. No dejar de leerlo. “No puedo creer tu muerte,/tan sin despedida...”. Pero la América libre sigue formando parte del pensamiento de Gioconda como si ella fuera lo más importante de su pensamiento. Centroamérica siente deseos de despertar y los poetas alaban esta querencia.”Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de sueños” escribe la autora. Tecnologías o futuros asaltan algunas lineas de ciertos poemas.”Me aterra la idea de años sin alma” explica. Hay un acento de mujer preocupada por su mundo o por ese entorno malherido. Desde luego va más allá de los aspectos eróticos de su poesía. Y lo hace de una manera firme y resolutiva y solicita “la lenta caricia de tu mano”. Su pertenencia al sandinismo capaz de crear un nuevo país derrocando al somocismo queda muy patente en sus versos. A veces sin mencionar su actitud o su efervescencia combativa. Otras empeñándose a fondo en ello: “Nicaragua, mi amor,/mi muchachita violada/levantándose, componiéndose la falda/grita se pone brava furiosa/parece mentira cuánta bulle mete y cómo resiste/aviones minas pirañas maldiciones en inglés/y no se deja se suelta pega carreras...”. Y la nostalgia o el alborozo al regresar a la patria: “El canto del viento me recibe/en la noche de Managua”. Es la misma voz de otros poetas o escritores que sienten la cercanía en su corazón. Como César Vallejo o el propio Neruda. Y también Huidobro o el Julio Cortázar que saludó con tanto entusiasmo al primer sandinismo. Excelentes sus páginas relatando sus viajes a Solentiname acompañando a Cardenal. Y también está el mundo como ese “Domingo azul en Los Ángeles” o su preocupación por lo que sucede en otros lugares. Es preciso releer “Plagas en sl siglo XXI” . Gionconda Belli da testimonio del universo global en el que pese a todo aún es posible el amor. “Te abrazo y corren las mandarinas” dice.

Alba AzucenaTorres: CENIZA Y AGUA. Editorial Globus, Moscú, 2010. 64 págs.

Gioconda Belli. ESCÁNDALO DE MIEL. Seix Barral, Barcelona, 2011. 216 págs.

Manuel Quiroga Clérigo.

fuente: recibido directamente del autor, a quien

agradezco y felicito por la misma.

El autor:


Manuel Quiroga Clérigo.

(Madrid, 1945).
Licenciado en Psicología Social, Estudios de Derecho ( U.C. de Madrid).
Doctor en Ciencias Políticas y Sociología (Universidad Complutense de Madrid).
Tesis Doctoral: LA CRITICA LITERARIA COMO FENÓMENO SOCIOLÓGICO).
Crítico literario y de cine, narrador, autor dramático. Poeta.

Ha participado en Congresos, Simposios y Encuentros en todo el mundo.
Conferenciante, prologuista e invitado en seminarios, cursos de poesía, literatura y de ciencias sociales.
Fundador del Grupo Poético “Enero” (Madrid, 1969).
Consejero de la ASOCIACIÓN COLEGIAL ESCRITORES.



Miembro de:

C.E.D.R.O.,
ASOCIACIÓN ANDALUZA DE CRITICOS LITERARIOS (CRÍTICOS DEL SUR),
COLEGIO NACIONAL DE DOCTORES Y LICENCIADOS EN CC.PP Y SOCIOLOGIA, ASOCIACIÓN CASTELLANO-MANCHEGA DE SOCIOLOGÍA,
ACADEMIA CERVANTINA DE GUANAJUATO (MÉXICO),
S.G.A.E.,
PEN CLUB DE ESPAÑA.

Bibliografia


Libros de poesía publicados:

HOMENAJE A NERUDA. Comunicación Literaria de Autores, Bilbao, 1973.

FUIMOS PAJAROS ROTOS. Ámbito Literario. Barcelona, 1980.

VIGÍA. Ediciones Papuras. Querétaro, México, 1997.

DE MORELIA CALLADA. Ediciones Rialp (Colección Adonáis) Madrid, 1997.

LOS JARDINES LATINOS. Ediciones Endimión, Madrid, 1998.

VERSOS DE AMANECER Y ACABAMIENTO. Ulises, Toledo, 1998.

INTIMA FRONTERA. Ediciones Torremozas (Los Cuadernos de Olalla),Madrid, 1999.

DESOLACIONES TARDIAS. Aristas de Cobre (Colección Off), Córdoba, 2000.

LAS BATALLAS DE OCTUBRE. Plaza & Janés (Debolsillo), Barcelona . 2002.

MUNDO MUDO (LA AVENTURA DE MANILA), Revista Hérmes, Toledo, 2004.

LEVE HISTORIA SIN TRENES. Ediciones del 3 de Agosto, Logroño, 2006.

CRÓNICA DE AVES (EL VIAJE A CHILE).Biblioteca CyH. Barcelona 2007.

LOS AFECTOS METÓDICOS. Visión, Madrid, 2008

CARTA DELA CAMPAN(i)A. Aebius, Madrid 2010.

Antologias y Libros Colectivos

DE VARIA ESPAÑA. (Antología). Ediciones La Rana, Gobierno de Guanajuato, México, 1998.



Figura en SEGUNDA ANTOLOGIA DEL RESURGIMIENTO, Victor Pozanco. Ámbito Literario, Barcelona, 1980; CUATRO POETAS CONTEMPORANEOS DE ESPAÑA EN YASNAYA POLIANA (Ricardo Bellveser, Pedro J. de la Peña, Antonio Porpetta y M. Q. C.), IV Encuentro Internacional de Escritores de Yásnaya Poliana, Tula, Rusia, 1999, MUESTRA DE POESIA DEL SIGLO XXI, (Prometeo, Madrid, 2005) y libros colectivos .

Coautor del ensayo EL CURSO LITERARIO ESPAÑOL (Manuel Benavides, César Antonio

Molina y M, Q .C.). Ámbito Literario, Barcelona, 1978.



fuente: Manuel Quiroga en Club de Poesía-Poemas