martes, 27 de enero de 2009

Mujeres: podría ser mejor

From: Julio Pagano

El Foro Económico Mundial divulgó este miércoles su informe anual sobre disparidad entre géneros en el que -para sorpresa de muy pocos- los países nórdicos lideran la lista de honor.


Cuando se trata de igualdad, bajas por maternidad y paternidad, subsidios del Estado para cuidado infantil y altos niveles de educación, han permitido que el trabajo de las mujeres sea reconocido y remunerado, y se les han abierto puertas en las más altas esferas de la política.


Noruega encabeza la lista, seguida de Suecia y Finlandia. Pero incluso en esos tres países, que se cuentan entre las sociedades más avanzadas, las mujeres sólo tienen el 80% de las oportunidades en comparación con los hombres.


Además, muchas de las grandes economías del mundo, revela el informe, todavía tienen mucho camino por recorrer: Estados Unidos clasificó en el lugar 27 y China, a pesar de haber mejorado, quedó de 57. El Reino Unido y Alemania se deslizaron en la tabla, lo que significa que sus esfuerzos por cerrar la brecha de género va en reversa.


El problema de los datos


Todo lo anterior hace referencia a la tabla principal del Índice de disparidad entre géneros, en el que Argentina es el primer país latinoamericano que figura, en el puesto 24, seguida de Cuba, en el 25. Pero esa tabla combina los resultados de cuatro áreas críticas de desigualdad (ver recuadro a la derecha), y es sólo cuando se desglosa la información en estos cuatro renglones que se torna valiosa la aclaración que hacen los autores del infome:

"El índice evalúa la calidad con la que los países distribuyen los recursos y oportunidades entre su población femenina y masculina, independientemente de los niveles generales de estos recursos y oportunidades", aclara Ricardo Hausmann. Esto quiere decir que no se mide, por ejemplo, el nivel general de educación en un país. Sea alto o bajo, lo que importa es si la oportunidad de acceso es desigual por razón de género.


Aumento de competitividad

Así que cuando uno se sorprende al ver a Angola de primera en la tabla del subíndice de Salud y Supervivencia, hay que recordar que no implica que la situación general es mejor que en Noruega, que está en el puesto 53, sino que en términos de expectativa de vida no hay mucha diferencia si se trata de un hombre o una mujer.
Además, los datos, siempre, sirven sólo para ser interpretados.


Es por ello que aunque, por ejemplo, España y Chile, no figuraron entre los primeros en la tabla general (17 y 65 respectivamente) fueron los que, junto con Turquía y Finlandia, Saadia Zahidi, coautora del estudio, resaltó al decir que países como estos "han reducido entre 5 y 10 puntos porcentuales sus respectivas disparidades entre géneros en los últimos ocho años".

"Si interpretamos estos cambios porcentuales a nivel social -añade-, vemos que cientos de miles de vidas se ven afectadas por ello y, a nivel económico, vemos un enorme potencial de aumento de competitividad". Y es esa competitividad la zanahoria que se ofrece a las sociedades para convencerlas de que vale la pena "promocionar la igualdad como un derecho humano básico", como dice Laura Tyson, también autora del informe.

"Los países que no capitalizan total y efectivamente una de las mitades de sus recursos humanos corren el riesgos de deteriorar su potencial competitivo", advierte.

juliopagano@hotmail.com

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