lunes, 28 de mayo de 2012

GERARDO ORTEGA, POETA E HISTORIADOR: CARTA NRO. 260 DESDE PINAR DEL RIO (CUBA)

Pinar del Río, 27 de mayo de 2012…



Amigas, amigos, contertulios virtuales y virtuosos, pinarindios todos: El 9 de marzo de 2011, en mi espacio “Estampas de la Vueltabajo” divulgué la presente reseña que transcribo textualmente, aunque he escrito acerca del señor Antonio Hernández, más conocido por “Guaracha”, personaje típico que aparece en la tradición pinareña…he buscado en mi obra personal y solamente he encontrado cuatro alusiones a él: cuando los hechos de Antoñica Izquierdo, cuando la fundación de la capilla de la Virgen de la Palma, cuando escribí la reseña histórica acerca de la tienda llamada “La Casita Criolla”, y en esta estampa a la cual ya me he referido al inicio de esta Carta al Pinarindio, la cual es la más cercana al texto publicado recientemente en la crónica de la joven periodista en el periódico provincial, (la cual también trasladaré aquí).


“Sección: Estampas de la Vueltabajo
Escribe; Gerardo Ortega Rodríguez
Programa: Estamos Contigo
Fecha: 9 de marzo de 2011

PITA Y GUARACHA JUNTOS

(De la mano de Eduardo Martínez Malo y su libro
“El Diablo Vende Billetes”)


EL DÍA EN QUE Pita el billetero decidió suicidarse, se levantó más temprano que de costumbre, se aseó en el vertedero del patio, comprobó que los pollos del corral tenían agua y alimento suficiente para varios días y luego, mientras calentaba un poco de café trasnochado, se detuvo frente al viejo almanaque para cerciorarse de la fecha: 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, pensó. Junto al café tomó dos aspirinas para espantar los efluvios alcohólicos de la noche. La cabeza dolía bastante, por lo que esperó un rato antes de aventurarse bajo la persistente llovizna que anunciaba un inminente temporal.

Se sentía profundamente deprimido y la posibilidad de temporal, lo desanimaban aún más.

Sobre las nueve de la mañana se decidió y con paso rápido, a pesar de su obligada cojera, subió por la calle de Las Virtudes hasta el fondo de La Catedral, respetuosamente saludó al Padre Constantino que en ese momento salía de la sacristía y continuó camino hacia el centro del pueblo.

Esa mañana, en contra de sus costumbres y de los presagios meteorológicos, Pita, vestía de blanco de la cabeza a los pies. La guayabera de hilo, la había comprado veinte años atrás en una liquidación de fin de año y el pantalón de dril cien, regalo de mi abuelo, lo guardaba celosamente para velorios importantes y bodas de obligada asistencia. Era su muda de ocasiones, y todos los que aquella mañana se cruzaron con él, sintieron extrañeza del atuendo, en día tan impropio.


A las once de la mañana, en el mostrador de la Carnicería El Caballo Blanco, Pita y Tony Guaracha, se encontraron frente a frente. Cada uno sostenía en su diestra un vaso de ron. Se saludaron con respeto e hicieron algunos comentarios intrascendentes, parece que el tiempo sigue malo, dicen que es un temporal, si es así hasta el Sábado... ¿qué le pareció el juego de anoche? Me gané quinientos pesos, felicidades, yo no pude apostar, será la próxima vez. En realidad, nadie recuerda como surgió la discusión, pero un rato después, según los testigos presénciales, entre ellos mi padre, Pita y Tony se habían enfrascado en una absurda disputa que terminó en la famosa apuesta.


_ Mire, Tony, yo soy un muerto de hambre; pero si está de acuerdo yo le propongo un pacto: si usté se muere primero, le hago un entierro de primera y despido el duelo... Si el primero en morir soy yo, pues usté hace lo mismo. ¿De acuerdo? Y un apretón de manos, terminó la conversación. Minutos después, se había redactado un documento, que fue firmado por ambos y en el cual se explicaban los términos del pacto. Mi padre, Jorge El Moro, y Juan el carnicero, rubricaron como testigos. Eran las doce y veinte minutos de la tarde.

A las tres y quince minutos de esa misma tarde, alguien golpeó la puerta de la casa de Tony Guaracha, interrumpiéndole la siesta. Molesto, atendió Tony al emisario que le soltó de sopetón:
_Antonio, le traigo malas noticias. ¡Pita se ahorcó, acaban de encontrarlo colgado en su cuarto!

Dicen que Antonio Guaracha se quedó sorprendido por unos instantes y dos segundos después estallaba en una sonora carcajada:
_! Me jodió, el muy cabrón me jodió después de muerto!”.

Y aquí va la crónica que recrea el incidente narrado también en la novela “El Diablo vende billetes”, de donde pergeñé la estampa …Y va mi comentario, pero ante todo repito lo dicho en mi carta 250 cuando me dijeron:

“Ortega, ¿ya vio el Guerrillero del viernes?... lo mencionan a usted”.
Y contesté: “Bueno, se trata de un agradecimiento por datos aportados para la crónica de la periodista Mayra García Cardentey, quien versiona, de manera feliz, una de mis estampas contadas en el libro “Breviario de la Ciudad” que me publicó la Editorial Loynaz en el año 2008…y decía que tal vez inicie todo un espacio con ellas, lo que sería sin duda una columna con muchos lectores para esta joven periodista que …

Tiene mi consideración y respeto” y expliqué que ella podía contar con mis textos para estas crónicas suyas que tanto han gustado, y sé que serán gustando pues dan frescura y amenidad a la prensa (por la primera recibí 27 comentarios favorables y por esta- más reciente- ya se han comunicado conmigo 18 personas con solo dos comentarios desfavorables hasta ahora con los cuales he coincidido pues no merece Guaracha algunos adjetivos que aquí se le endilgan y corresponden a Pita…pues aunque ambos son personajes típicos o pintorescos, populares y marrulleros, no era Guaracha “estafador de la calle”, “bandido”, ni mucho menos “gentuza de la peor calaña (o plebe)”… aunque lo esquivaban los de más éticos principios.

Creo en lo particular que el personaje más cercano a él pudiera ser el “Ñico Rutina” de San Nicolás del Peladero… En fin Pita y él podrían considerarse hábiles “para negociar”, tal vez, pero Guaracha era Comerciante…y manejaba además una Funeraria, tenía gentes trabajando para él…y según Aguedita Sánchez quien servía en su casa, era una persona dadivosa con sus empleados…como lo era Tite…nada, que los dos van en sacos distintos…pero sin duda alguna, no creo exista intencionalidad de ofensa en este texto que es además de una bella crónica, un tema que atrae, hace hablar, logra incidir en una prensa más atractiva, polémica y participativa… y mantiene viva nuestra tradición oral.


gerardortega, poeta e historiador,
(trabaja en el CP del Libro)

Teléfono: (53) (48) 778147
y E-mail: ortega@pinarte.cult.cu

Web Site versión dinámica:
http://www.pinarte.cult.cu/ortega