martes, 24 de abril de 2012

EL HOLOCAUSTO DEL PUEBLO JUDIO-=Iom Hashoá




Jamás olvidaré esa noche, esa primera noche en el campo de concentración que hizo de mi vida una sola larga noche bajo siete vueltas de llave. Jamás olvidaré ese silencio nocturno que me quitó para siempre las ganas de vivir. Jamás olvidaré esos instantes que asesinaron a mi Dios y a mi alma, y a mis sueños, que adquirieron el rostro del desierto. Jamás lo olvidaré, aunque me condenaran a vivir tanto como Dios. Jamás”.

Elie Wiesel




El término Shoá -según explica Louis Weber, editor de la monumental Crónica del Holocausto: las palabras e imágenes que hicieron historia- surgió en un folleto publicado en Jerusalem en 1940 por el Comité Unido de Ayuda a los Judíos en Polonia. La palabra refiere al exterminio de seis millones de judíos en Europa, entre 1939 y 1945, llevado a cabo por los nazis y sus aliados. En hebreo quiere decir “masacre”. Iom Hashoá, o Día de Recordación del Holocausto, fue establecido en el calendario judío por el parlamento israelí (Knesset) en 1951. La fecha se ubica entre el Aniversario del Levantamiento del Gueto de Varsovia (enero-mayo de 1943) y el Día de la Independencia de Israel (14 de mayo de 1948). En este 2012 es conmemorado esta semana.

El genocidio de los judíos del siglo último fue algo único en los anales de las masacres sufridas por el pueblo hebreo y, resta aclarar, fue un enorme crimen contra toda la humanidad. Junto con las víctimas judías, designadas de manera singular para el asesinato industrial, los nazis quitaron las vidas de dos mil quinientos Testigos de Jehová, doce mil homosexuales, setenta mil alemanes mentalmente minusválidos y ochenta mil alemanes antinazis, doscientos cincuenta mil gitanos, setecientos mil serbios, tres millones de polacos católicos y tres millones de prisioneros de guerra soviéticos. Decenas de millones murieron también en los campos de batalla. Las cifras son inabarcables.

El papel del hombre en este infierno de muerte y destrucción aún es materia de estudio e interpelación. Hubo víctimas y hubo verdugos, hubo colaboradores y hubo resistentes, hubo justos entre las naciones y hubo observadores indiferentes. El Holocausto fue ideado, perpetrado, desafiado y sufrido por hombres. Y las noblezas y las bajezas que signaron esa época atroz serán símbolos de heroicidad y estigmas de vergüenza para toda la raza humana por siempre.

Se atribuye al historiador judío Simón Dubnow, quién fue asesinado por los nazis en Riga en 1941, haber dicho estas palabras finales a sus hermanos: “¡escriban y registren!”. Su llamado, junto al de tantos otros, ha reverberado a través del tiempo y ha legado una literatura del Holocausto, documentada y emotiva a la vez, cuya divulgación se ha convertido en un mandato moral para todos los hombres de bien. Ella, tal como muestran las palabras desgarradoras de Elie Wiesel arriba citadas, nos confronta con la muerte. “Pero el estudio de estas muertes”, en la apta observación del renombrado académico Michael Berenbaum, “es un servicio a la vida”.

Como lo es también este nuevo día de recordación.


fuente: DAIA- Bs.Aires-Viernes 21 de abril de 2012 - Nº36