viernes, 10 de febrero de 2012

El arte de cazar nazis: Adolf Eichmann


La silla de madera con protección a prueba de balas, donde Adolf Eichmann se sentó en su juicio en 1961 (Tel Aviv, Israel, febrero 2012).

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Karl Vick, de Time, nos cuenta cómo Israel encontró a Adolf Eichmann en Argentina y cómo la experiencia, que dio nacimiento al Mossad que hoy conocemos, cambio el paradigma que marcaba que los judíos eran introvertidos y sumisos.

"Operación Final: La historia de la captura de Eichmann" es una exposición de museo que narra la secreta operación del Mossad que persiguió y capturó al criminal de guerra nazi Adolf Eichmann en su refugio en Buenos Aires, y lo contrabandeo a Israel para ser juzgado por su papel en la organización e implementación de la Solución Final. Eichmann era el jefe de logística del Holocausto, y la exposición en la Universidad de Tel Aviv satisface en todos los sentidos: no sólo por ver a la Justicia en acción, sino porque pone el foco en los artefactos caseros de espionaje tempranero que lo hizo posible, por ejemplo la aguja con la que se le administró un sedante antes de que el prisionero fuese llevado, vestido con el uniforme de un piloto, , hasta la escalera del avión El Al que lo cruzó a través del Atlántico.


La exposición, en el Museo del Pueblo Judío, lo tiene todo: El maletín de cuero desgastado con una cámara oculta en el interior, con su botón disparador en la parte inferior que fue presionado por un agente israelí que pretendía pasar por la casa de la calle Garibaldi, allá por 1960, indagando acerca de potenciales inversiones en la zona. Allí están las imágenes en blanco y negro, captadas en un ángulo ascendente, del hombre que se hacía llamar Ricardo Klement: Una figura flaca que gesticulaba con sus brazos en jarras, junto con las impresiones reales, sus negativos, e incluso el sobre de la casa donde se revelaron en Buenos Aires: “Óptica Florida, Argentina, 1960".

Los agentes no creían que ese era Eichmann. Sin embargo, las fotos que le sacaron sin su conocimiento fueron comparadas con su foto de su archivo en la SS -ambos incluidos en la muestra- por los expertos forenses que sabían lo que buscar: las orejas, nunca cambian. Un experto dibujó un óvalo de una cabeza con 10 puntos a tener en cuenta por sus similitudes entre uno y otro en un pedazo de papel que ya era marrón en 1960 o fue destiñendo hacia ese tono con el tiempo, al igual que el mismo registro de archivo del Mossad del propio Eichmann, cuyo nombre en código "Dybbuk", yiddish para “un espíritu maligno que penetra en el alma”

Los 11 agentes enviados para llevarse a Dybbuk a Israel eran una mezcla del Mossad, la agencia de inteligencia israelí que trabaja en el extranjero, y la Shabak, oficina de seguridad interna de Israel, que tuvo que ser llamada para ayudar. "Además de ser la historia de Eichmann, esta es la historia de la evolución del Mossad", dice Avinoam Armoni, director ejecutivo del museo, conocido en Israel como Beit Hatfutsot. Mossad -la masiva organización que tiene muchos críticos imputándole diversas muertes misteriosas en el extranjero - no era entonces todo lo que es ahora. Su misión original era sacar a Judíos de otros países y llevarlos al recientemente creado Israel.

Hoy en día el Mossad tiene un sitio web, con su correspondiente “quiénes somos" que es un buen lugar donde comenzar para conocerla. "Muchos cambios desde los primeros días cuando no se permitía ni siquiera pronunciar la palabra", dice Armoni. Sin embargo, su reputación de omnisciencia, eso de poder llegar a cualquier lugar, se inició con la captura de Eichmann. La crueldad vendría más tarde, especialmente una vez que Israel montase una campaña de asesinatos contra activistas palestinos en respuesta a la masacre de los Juegos Olímpicos de Munich 1972. (“Stricking Back” -"Devolver el golpe"-, de Aaron J. Klein, probablemente sea el mejor libro sobre lo que algunos consideran la obra moralmente más peligrosa realizada por Cesarea, como se conocía a la “unidad de asesinatos” de la agencia). De hecho hoy en día, con tanto científico iraní volando por los aires con una frecuencia cada vez mayor, se puede calificar de milagro que el Mossad se haya llevado a alguien con vida.

"Todo el mundo quiere hablar de Irán"
, dice Yossi Peled, el ministro de gobierno que persuadió al Mossad para hacer pública la exhibición en el museo. "Sólo conozco una manera de responder", dice Pellín, que perdió a toda su familia -excepto su madre- en Auschwitz:

"Nosotros, el pueblo judío, nos extendimos por todo el mundo. En 1948, gracias a Dios, la historia nos dio un regalo: Tenemos nuestro propio país. Pero es un regalo único. Tenemos la obligación de protegernos a nosotros mismos".

La exposición es compacta, accesible y llena de elementos sorprendentes. Las vitrinas están completas con documentos y artefactos. Aquí está una maleta que contenía una máquina para hacer placas de licencia de automóviles en algún aguantadero -años luz del gusano Stuxnet que atacó una planta nuclear iraní. También se encuentra por allí lo que Eichmann tenía en sus bolsillos cuando fue detenido en la calle fuera de su casa: 1 navaja, 2 llaves, 1 boquilla, 1 tarjeta de identificación de Mercedes Benz, y 1 peine en un estuche de cuero. Pero el curador, un empleado del Mossad conocido simplemente como Avner A., ha relacionado los artefactos con videos de agentes del Mossad jubilados recordando su papel en el drama, con singular arte. Zvi Malkin era un artista, un agente secreto y un sobreviviente del Holocausto. Su cobertura en Buenos Aires incluía vagar por la ciudad con una guía, con sus páginas como lienzo. En medio de las pinceladas en una página titulada, tal vez con ironía, "El transporte marítimo y las exportaciones" se pueden ver las palabras en hebreo "¿Cuándo se decidirá llevarlo a Israel?" Y más adelante, en inglés, "Y nunca una palabra de perdón".

En la parte trasera de la exposición, junto a una bandera israelí a la que Avner apunta, se puede ver, desde la misma entrada, la cabina de cristal original en la que Eichmann estuvo sentado durante el juicio. Está enmarcado por imágenes de vídeo de la famosa declaración de apertura del Procurador General, Gideon Hausner -"No estoy solo. En mi caso, en este momento, son 6 millones de fiscales"- y las fotos icónicas en blanco y negro de los espectadores en las galerías en la sala de audiencias. Asombradas y horrorizadas, se ve a mujeres de mediana edad con las manos sobre sus bocas y con los ojos ardientes.

"Hasta el juicio de Eichmann, en Israel nadie hablaba de la Shoah",
dice Armoni, en referencia al nombre hebreo dado al Holocausto. "Había vergüenza. Israel dijo que no deberíamos permitirnos ser llevados como corderos al matadero". De hecho, para la década de 1940, los sionistas habían pasado décadas no sólo en la creación de las bases de un futuro estado, sino también el modelo de para un “Nuevo Judío”, dinámico, con alternativa militar, extrovertido y lejos de los estereotipos "débiles" del shtetl de Europa del Este. La recepción que los sobrevivientes recibieron en Israel, que juega en gran medida en los recuerdos del Holocausto en términos de solidaridad internacional, fue muchas veces en contra de las expectativas de los que llegaban. Dice Armoni: "No siempre los han tratado de la mejor manera”.

Pero la Mossad es audaz -algo en lo que los israelíes estén de acuerdo-. La exposición durará unos 3 meses y puede ser que se traslade al extranjero. Pero cómo explica el ministro Peled, no se trata tanto de que la Mossad califique a la muestra como el embajador ideal de israelí sino que el objetivo de juntar todo esto es llegar primero a los jóvenes israelíes, "Hablar con ellos acerca de la captura de Eichmann", dice, "es como hablarles de Napoleón".

fuente: URGENTE 24.COM