lunes, 27 de febrero de 2012

ARGENTINA: MARTA RODIL, POETA Y ESCRITORA SANTAFESINA SALUDA A LA BANDERA EN SU BICENTENARIO


Oración canyengue a la bandera

Alta en el cielo

Ofrenda que incluye parte-citas

que florecieron en tu cumpleaños

(27.2.1812 – 27.2.2007)

Dios te salve en las alturas,

señora que cobijas en tu manto la utopía

y te apiadas de las almas que buscan su destino

en este mapa de maltrechas ilusiones.


Tu pupila es azul, enseña que nos legó Belgrano,

nacida del costado de su estrategia y su fervor

por luchar hasta el confín para fundar con vos

la patria.


Estercita, hay hombres que te han hecho mal

y huyes del polvo y el espanto

adonde el viento pueda acariciar tu seda o tu percal.


Qué te voy a hablar de amor…,

pero sí, lo necesitas,

sirena adormecida sobre nuestro río de plata

que despierta con un sol argentino en su regazo.


Y qué nos vas a decir vos, tan cerquita de Dios,

tan ajena al ultraje de los años,

sin embargo cada vez que se hace justicia, se vence al odio,

se supera el desatino, se cumple la esperanza

o se comprueba que la verdad puede no ser un espejismo,

cae la rosa que engalana tus propias ilusiones

y nos besa, sonriéndose triunfal.


Señora de las tantas décadas sobre el azul del cielo,

desde tu signo infinito que avizora

esta cruz de congojas y de esperas,

perdona los pecados

y líbranos de teñir esta tierra en sangre hermana.

Tiéndenos siempre la mano

y sálvanos.


Marta Rodil

c a r t a

el 27 de febrero de

2007 se cumplieron

195 años desde que

Manuel Belgrano creara la

bandera argentina



cuando en diciembre último yo estaba lejos del país

sentí la necesidad de escribirle a nuestra bandera,



¡¡¡¿una oración a la bandera…..?!!!,



a los ojos de la razón jamás se me hubiera ocurrido

pero no pude negarme al mandato,



y a medida que la iba escribiendo

no dejaba de extrañarme

por lo que me dictaba

ese "otro que escribe por mí", como dice Borges.


la mía se trata de una bandera de confección humilde

y no de la suntuosa de ciertas ceremonias,


se trata de la bandera que responde a la utopía personal,

ésa a la que se apunta en la vida

y que uno trata de sostener

-fallidamente en la mayoría de los casos

a causa de nuestra precaria condición humana-.


una bandera hecha también de retazos,

pedacitos o fragmentos

que se nos quedaron grabados

de las letras del tango, de marchas y oraciones, de poesía

o incluso de títulos ajenos y propios.


como por ejemplo ese “tu pupila es azul”

que Bécquer pone en boca del enamorado

que le habla a su amada

y que yo necesité decirle a nuestra bandera,


quizá porque su mirar es celeste,

porque aspira al universo

y porque no deja de ser una única pupila azul

en la escarapela,

que arraiga en nuestro pecho hasta el corazón y más allá

o en el más allá.


me he animado

a alternar el tratamiento que correspondería

al uso del vos, del tú y del usted

en las conjugaciones verbales, tal como sucede

en nuestra realidad de hablantes,


y a jugar, a consagrar,

a sacralizar y desacralizar un símbolo

porque para mí la bandera es la más linda

“pebeta de trenzas” que acaricia el viento,


ésa a la que algunos hombres

(algunos seres humanos) le “han hecho mal”,

parafraseando algunas frases de “Milonguita”,

y no deja de ser una señora, como también Nuestra Señora

y la madre que ilumina y se compadece.


por eso yo la convoco:

“tiéndenos la mano y sálvanos”

(como hace Prevert, con el amor en su caso)

porque ella siempre podrá salvarnos.


en fin, me he puesto a...

y en poesía no...,

pero a veces vale.


a medida que la iba cosiendo y bordando

la iba limpiando de hilvanes, de pelusas y de hilachas,

de cacofonías, redundancias o cositas por el estilo

y para el 27 de febrero la oración estaba terminada.


la noche anterior, el diario

me sorprendió con la noticia de que ese día

se cumplirían los 195 años de su creación.


ya tenía entonces

mi regalo de cumpleaños.


gracias.



Marta Rodil