sábado, 15 de enero de 2011

Horacio Verbitsky recuerda a su amiga Maria Elena Walsh


Nada personal

Por Horacio Verbitsky


Han pasado cincuenta años pero no la conmoción que me produjo su show Canciones para mirar, que estrenó el verano de 1961 en el primer festival de arte para chicos, en la ventosa Necochea, y a partir de marzo en el Teatro San Martín, inaugurado por esos días.


Los espectáculos infantiles de entonces eran una sarta de tonterías, parecidos a los programas de entretenimiento para grandes en la televisión, pero a los gritos y marcando más las palabras porque en esa época todos los nenes eran bobos.


María Elena cambió eso para siempre. No tenía hijos ni sobrinos para quienes componer. Hija del director de la estación Ramos Mejía del ferrocarril británico del Oeste, que le leía las nursery rhymes sajonas, escribía para sí misma, rebuscando en su propia infancia.


María Elena apelaba al desenfado del humor y de la inteligencia, que conservaba en estado puro, como los chicos antes de que los aplanen las instituciones de la educación y de la cultura.
En la década de 1950 había viajado a París, alejándose de un desengaño amoroso, después de cubrir con pétalos de flores el lecho que iba a compartir con alguien que no podía disfrutar de ese romanticismo infantil.


Allí formó un dúo con Leda Valladares, la gran investigadora y recopiladora del folklore argentino, que fue su maestra. Leda con guitarra y charango y María Elena con bombo y caja tocaban en un cafetín de la Rive Gauche en cuyo guardarropas se ganaba unas monedas Pepe Fernández, su más íntimo amigo de la adolescencia.


Durante un tiempo de mi infancia tomé clases de piano con Pepe, que todavía era persona y no zamba. Mientras aguardaba mi turno, no podía apartar la vista de una foto que Grete Stern le había tomado a María Elena, adolescente pecosa con un cuello enorme que desbordaba de su sweater, asomada a la ventana para mirar el mundo con sus ojos de agua.


Los gallegos Fernández, la británica Walsh, la alemana Stern y los moishes Verbitsky, todos vivíamos en Ramos Mejía, que por entonces era un pueblito de la provincia de Buenos Aires.

Pepe también tenía otras fotos: María Elena en bicicleta, en la misma época, con un jardinero de lona; Leda y María en el boliche francés, con ponchos exóticos. Me las mostraba y no podía imaginar que existiera una mujer más bella. Por distintas razones, ella fue nuestro amor imposible.


Cuando María Elena volvió a la Argentina, Pepe me llevó a conocerla, en la casa modesta a la que se mudaron los Walsh después de la nacionalización de los ferrocarriles, cuando debieron dejar la casita inglesa frente a la estación.


Pepe recreaba aquellas historias en respuesta a mi asedio para apoderarme de todo lo que recordara de ella, que era mucho porque entonces recién estaban llegando a los treinta, que a mí me parecía una edad avanzada. Ante terceros la llamábamos La Polilla, para seguir la conversación sin intromisiones.



Iniciativa de un intendente con inquietudes, el festival de Necochea brillaba por sus buenas intenciones. Pero María Elena y Leda eran otra cosa, una exquisitez que cortaba el aliento.

Cantaban con un somero vestuario de juglares, que en mi recuerdo se lograba con unos recortes de paño de colores sobre sus mallas negras, mientras la actriz Laura Saniez se hacía la vaca estudiosa, la hormiga Titina o la pájara Pinta y los nenes enloquecían.


Cuando María Elena decía “La luna es redonda” mientras con sus manos dibujaba un cuadrado en el aire, las palabras para explicarle se les hacían un nudo en los labios, más lentos que sus cerebritos alerta.

No hace falta que cuente las historias deliciosas de esas canciones, en las que cada tema recreaba un género de nuestra música entonces casi olvidada, porque ya hay tres generaciones que las conocen de memoria.


Por más vieja y arrugada que sea, Manuelita es tan joven como aquella tarde de mediados del siglo pasado y sigue sin contarle a nadie por qué en ese preciso momento Leda y María Elena se distanciaron.
La otra intimidad que el pudor me impediría contar si ella pudiera leerla, ocurrió veinte años después.


Comenzaba la década de 1981. Yo vivía escondido, atisbando los primeros indicios de que la dictadura no duraría todo lo que sus jefes deseaban. Alguien me dijo que María Elena tenía una de esas enfermedades malditas de las cuales no se regresa. Después de años sin vernos me largué hacia su casa sin previo aviso.


Me dijo que no quería ver a nadie, que necesitaba estar sola. Y antes de que pudiera despedirme empezó a interrogarme sobre mi vida, a contarme sus presunciones y cotejarlas con mis respuestas, a preguntarme por amigos comunes. Me contó que solían creerla hermana de Rodolfo Walsh y que asentía sin aclarar la confusión.


Cuando nos acordamos habían pasado tres horas. Me pidió que volviera la semana siguiente. Cuando me abrió la puerta llevaba un exótico turbante celeste como sus ojos, que dejó de usar al recuperarse de los estragos del tratamiento.

En esos meses de five o’clock tea semanal sólo me crucé con la gran fotógrafa Sara Facio, con quien fue feliz por más de treinta años, y con Gabriela Massuh, la otra amiga admitida en aquella fortaleza asediada. María Elena me hacía poner discos de Bill Evans, me señalaba la escalera y me dirigía para que limpiara y ordenara su biblioteca, mientras hablábamos de los libros y de las películas y de las personas.

Nada personal, porque MEW era sooooo british. Pero ni aun entonces, pese a la fragilidad extrema de ese combate por su vida, perdió un pedacito de su dignidad y de su orgullo. Alguien me había recomendado un tipo de gimnasia adecuado para después de la cirugía y del tratamiento químico y yo se lo transmití a Sara. No recuerdo las palabras que siguieron al inicial “¿Y a vosh qué te pasha?” con que me atajó la semana siguiente, pero todavía siento la furia de sus ojos fulminándome por haber hecho algo a sus espaldas, como si alguna vez alguna cosa hubiera podido escapar a su control.


Por uno de esos lugares comunes que repetimos los legos en la ciudad alisada por el sicoanálisis, siempre pensé que esa actitud de saber y decidir todo la había salvado. Hace dos meses, cuando un grupo de amigos me sorprendió con una fiesta por mis cincuenta años como periodista, María Elena dijo que no podía ir pero que me grabaría un mensaje. Después no pudieron mandarle la cámara prometida.


Mejor así. Prefiero la imagen de las fotos que acompañan este recuerdo melancólico.

fuente: DIARIO PAGINA12- Buenos Aires


NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG:

Lo que sigue aquí abajo son algunos videos
tomados de YOU TUBE.
Todos los comentarios son tambien de
www.YOUTUBE.es


Tal vez tendrian que haber sido incluídos
en una 'entrada'(post) separados del texto
de Horacio Verbitzky, pero aquí estoy
haciendo un homenaje doble, ya que ese
texto es imprescindible, como lo son los
Videos y la hermosa foto de una Maria Elena
aún saludable.

Para que disfruten !

Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al Mar Mediterráneo





guadasm | 21 de mayo de 2008

A este video los hicimos con una compañera
sólo con una canción e imágenes de Google
para un trabajo de la facu.




saviors2 | 26 de octubre de 2008 |

cancion del jardinero por maria elena walsh,
version original que no estaba en youtube


Comentarios de usuarios que suben vídeos
(saviors2)


*

Maria Elena Walsh...muy dulce,muy humana
,muy comprometida con la gente y el país.
Guardo con mucho cariño un "LP" con las
canciones de Maria Elena,pues aprendí a
cantar y a leer con sus poesías! =)


Muchas gracias por subir esta versión,
para mí lejos la mejor!

lapachoenflor hace 1 año 3

*

GRACIAS GRACIAS GRACIAS MUCHAS
GRACIAS por subir estas canciones de María,
una genia q me acompaño en mi infancia.

leanmv hace 1 año 3



Comentarios mejor puntuados

*

QUE TEMASOO
Seuttas hace 1 año 11

*


muchas gracias por el aporte! le canto esta
cancion a mis nenes desde la panza. hermosa!

1973knochen hace 1 año 6


*


Maria Elena Walsh, duende fiel de la
dulzura y los valores humanos. Viviras
en nuestro corazon por siempre...

Habilitadores hace 2 días

*

QUERIDA MARIA ELENA NO VOY A
DESPEDIRTE.......PERO QUIERO
REGALARTE LOS TROCITOS DE INFANCIA
QUE GUARDO EN MI CORAZÓN, PORQUE
TE PERTENECEN.ME DISTE ALEGRÍA,
FANTASÍAS, DULZURA.PINTASTE UN
MUNDO HERMOSO PARA MÍ Y PARA
TODOS LOS QUE TE SEGUIMOS Y
SEGUIREMOS POR SIEMPRE!!!!!!
GRACIASSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!­!

fumanchuel hace 2 días 2

*


Yo creci con estas canciones y ahora las
escucha mi hija.....y asi seguiremos si
sabemos como hacerlas perdurar.............
...sencil­lamente son un deleite..........
.hasta siempre Ma. Elena........

raqam2007 hace 2 días

*

esa es una de las que mas me gusta 
josue9025 hace 3 días

*


Gracias Maria Elena por llevar tantas
generaciones de niños al mundo de la
fantasia, la musicalidad y del pensamiento-
Iby Calvo

marianazoe hace 3 días

*


Hasta siempre , para siempre en nuestros
corazones tu mundo de magia y en nuestras
vidas tus lecciones.


Gracias.
mingoba06 hace 3 día

*

3 generaciones de mi familia disfrutamos
de tu hermosa fantasía, gracias por dejar
tu huella en el mundo!

Cuotita hace 3 días


*

Inolvidable, gracias por compartir la belleza.
pambae hace 4 días




filiguitar | 10 de junio de 2008 |

La gran Maria Elena, en un fragmento de la
pelicula de Maria Herminia Avellaneda
"Juguemos en el mundo" (1971)


Comentarios mejor puntuados

*

Una estrella esta noche brillará reluciente,
recién nacida..y nos alumbrará con sus
canciones. Gracias María Elena.

Leilazul hace 4 días 7

#

adios, pero no "adios" Maria Elena. Ya no era
ninia cuando te encontre, pero sos
indudablemente una llama de esperanza
en mi vida, de las que me alienta a seguir,
viviras en tantas y tantos de nosotros. GRACIAS

elena07vantrel hace 2 días

#

me impactó mucho su muerte, cómo siempre
pensamos que las personas son eternas y no
las reconocemos cuando debemos. Por
suerte ha sido reconocida. Tiene casi toda
mi infancia en sus manos. Que en paz descanse.

julirb hace 2 días

#


Por todo y a Pesar de todo..........................­..
..vivirás en nosotros SIEMPRE, porque los
cantores y poetas nunca nos dejan, quedan
aquí con sus obras , y en tu caso, Maria Elena,
más aún, porque has sido una infatigable
luchadora en pos de la LIBERTAD. Aunque
quedes en mi corazón por siempre, no dejan
de caer las lágrimas por mis mejillas, pues
con tu partida, también se va un poco de
la niñez de mis hijos, de mis nietos y de mi
niña interior, que hoy está muy triste.

hipocampoazul hace 3 días
#


se me fue una parte demi infancia
iosulechuga hace 3 días

#


Sus canciones, sus poemas, su obra toda
siempre nos traerá su presencia.


Muchas gracias querida María Elena.

Q.D.E.P.
Graciela0702 hace 3 días


#


si habré llorado cantando ésta canción a
14.000km...

PadmaBCN hace 4 días


#


Un gracias enorme Maria Elena por todo lo
que nos diste...... Mucha tristeza en este
día se fue una grande en todo.


Viviras siempre en nuestros corazones
verorisacatali hace 4 días 5