viernes, 29 de abril de 2011

Reconocimiento a la escritora catalana Ana María Matute recibió hoy el premio Cervantes en España

A los 85 años, finalmente llegó un reconocimiento que Matute merecía.

Con una ceremonia que tuvo lugar en la universidad de Alcalá de Henares, la escritora recibió de manos del rey Juan Carlos el Premio Cervantes por su “universo imaginativo.”

Carmen Sigüenza

EFE

Érase una vez una niña llamada Ana María Matute que comenzó a escribir a los cinco años y que hoy, tras mucho escribir, fabular y convivir con duendes y magas, pero sin olvidar la realidad, ha recibido, a sus 85 años, el premio Cervantes por su “deslumbrante universo imaginativo”.


Así, este año, la entrega del premio Cervantes, el galardón más importante de las letras en español, ha estado impregnada de palabras que hacían referencia a la invención, a la imaginación, a seres invisibles y al arte del relato.


Una ceremonia en la que la escritora barcelonesa ha llenado de emoción y largos aplausos el paraninfo de la universidad de Alcalá de Henares (Madrid) con un discurso hecho desde el corazón, y en el que ha recordado su “vida de papel”, como ha reconocido: su deseo de ser escritora, los cuentos, a los hermanos Grimm, a Perrault y Andersen, a su muñeco Gorogó -su mejor invento- y la maldita guerra y el ruido de sus bombas.


Escribir antes que hablar


Vestida muy elegante, con un traje de raso de color gris perla y una blusa blanca, y sentada todo el tiempo en una silla de ruedas que conducía su hijo, Juan Pablo de Goicoechea, su sombra en toda la ceremonia, Ana María Matute ha comenzado por pedir disculpas por no saber escribir discursos.


“Prefiero escribir tres novelas seguidas y veinticinco cuentos, sin respiro, a tener que pronunciar uno. Esta anciana que no sabe escribir discursos sólo desea hacerles partícipes de su emoción, de su alegría y de su felicidad -¿por qué tenemos tanto miedo a esa palabra?-”, ha dicho, y ha agradecido el premio a “todos cuantos han hecho posible este sueño”.


“El que no inventa no vive”. “La Literatura ha sido el faro salvador de muchas de mis tormentas”. “A la Literatura en grande, como a la vida, se entra con dolor y lágrimas”. Estas son algunas de las frases que ha pronunciado la escritora y académica ante los reyes, el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su mujer, Sonsoles Espinosa.


También ante la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y numerosos representantes de instituciones culturales y académicas.


La ministra González-Sinde, por su parte, ha señalado que la autora de “Olvidado rey Gudú” es un mujer “valiente” e “intrépida“ que forma parte de una clase de autores “privilegiados” porque puede escribir sobre lo inexplicable y lo invisible.


Reconocimiento real


Por su parte, el rey, que ha tenido palabras de recuerdo para el poeta chileno, también premio Cervantes, Gonzalo Rojas, como ha hecho Ana María Matute, ha destacado de la premiada su excelencia literaria y su deslumbrante universo imaginativo.


Y tras destacar el “inconfundible sello cervantino” que caracteriza toda la obra de Ana María Matute, el rey ha rememorado la trayectoria vital de la premiada y subrayado que la tragedia de la guerra civil dejó “una huella imborrable en su alma infantil y juvenil” que ha quedado grabada en gran parte de su producción.


Tras la ceremonia de entrega del galardón, la escritora, acompañada por su familia, se ha hecho la tradicional foto de grupo con los reyes y con los principales invitados.


La escritora, ya más relajada, ha comentado con los periodistas que para ella había sido “emocionante echar la vista atrás” y recordar sus comienzos literarios, cuando llevó a la editorial su primera novela, escrita a mano y en un cuaderno escolar.


Ana María Matute, que hoy ha sentido el cariño y afecto de todos y ha sustituido a su rey Gudú por otros reyes de carne y hueso, ha comentado que los reyes estuvieron “muy amables, cariñosos y simpáticos”.


González-Sinde, cuyo discurso ha sido muy elogiado, ha confesado que anoche no pegó ojo tratando de acortar su intervención, y que las últimas semanas se las había pasando leyendo toda la obra de Matute. “Su discurso ha sido maravilloso y, además, lo ha leído muy bien”, ha precisado la ministra, quien espera que el próximo año gane el premio otra mujer.


Un sueño hecho realidad


La escritora española Ana María Matute agradeció hoy la concesión del Premio Cervantes con un discurso en el que habló de su gran pasión: la Literatura, y con el que quiso hacer partícipes de su “emoción, alegría y felicidad” a todos cuantos “han hecho posible este sueño” que la acompaña desde la infancia.


“San Juan dijo: ‘el que no ama está muerto’ y yo me atrevo a decir: ‘el que no inventa, no vive’”, afirmó la novelista al comienzo de su discurso, que abrió con una mención al gran poeta chileno Gonzalo Rojas, galardonado con este premio en 2003 y fallecido el pasado lunes, e hizo extensivo este recuerdo a todos los Cervantes fallecidos.


Después de recibir de manos del rey Juan Carlos el premio más preciado de las letras hispánicas, en una solemne ceremonia que tuvo lugar en el paraninfo de la universidad de Alcalá de Henares (en las proximidades de Madrid), Matute confesó que a ella no se le dan bien los discursos y aclaró que prefiere “escribir tres novelas seguidas y veinticinco cuentos, sin respiro, a tener que pronunciar” uno.


Esta mujer de aspecto frágil, muy elegante hoy con su traje de raso gris perla, no subió a la cátedra desde la que habitualmente se lee el discurso, sino que lo hizo abajo, sentada en su silla de ruedas y junto al público.


Y en su alocución aludió a “la felicidad” que la embargaba -“¿por qué tenemos tanto miedo de esa palabra“?-, y dijo que el Cervantes lo considera “como el reconocimiento, ya que no a un mérito, al menos a la voluntad y amor” que la han llevado a entregar su vida a la Literatura.


La capacidad de invención del escritor fue quizá el hilo conductor de su emotivo discurso, en el que habló de su infancia y de sus comienzos como narradora y en el que apenas hubo referencias a Cervantes, aunque sí aludió, sin nombrarlo, al Quijote, ese “hombre bueno, solitario, triste y soñador”, que “creía en el honor y la valentía, e inventaba la vida”.


fuente: DIARIO EL LITORAL, SANTA FE-ARGENTINA