jueves, 16 de diciembre de 2010

La "Shoah"(Holocausto) a balazos, una mirada hacia el genocidio judío menos conocido

Yosip Patetski tenía 14 años cuando fue obligado por las tropas nazis a tomar una pala y, junto a siete de sus paisanos, a cavar una de las fosas en las que fueron asesinados y sepultados los cerca de 5.000 judíos que había en su pueblo, Bibrka, en el oeste de Ucrania.

"Los SS querían que fuera mi padre, pero como no estaba, me eligieron a mí. Nos ordenaron llevar palas y cavar una fosa. No sabíamos por qué lo hacíamos. Después, nos alejaron hasta unos árboles y desde allí vimos cómo los fusilaban ante la fosa", refirió Patetski.


Hoy, este ucraniano octogenario recordó la terrible experiencia que marcó su vida y la de millones de compatriotas, en Madrid en la que la Casa Sefarad-Israel presentó el simposio "La Shoah por balas", que hasta el viernes reúne a expertos internacionales para debatir algunos de los aspectos menos conocidos del Holocausto judío en la II Guerra Mundial. En concreto, el tema estudiado en esta conferencia se refiere a las matanzas realizadas por el Ejército nazi en Bielorrusia, Ucrania y Rusia, entonces parte de la Unión Soviética, a partir de 1941 y antes de que el exterminio judío se convirtiera en el genocidio masivo de millones de personas en los campos de concentración.


"Hoy día se estima que (estas masacres) tuvieron como víctimas a un millón y medio de judíos y gitanos" en el entonces territorio soviético, explicó el director general de Casa Sefarad-Israel, Diego de Ojeda, quien subrayó la importancia de la investigación dirigida por Patrick Desbois, también presente.

Este sacerdote católico es presidente de Yahad-In Unum, la organización que lidera la investigación de las ejecuciones masivas llevadas a cabo por tropas nazis y sus colaboradores en el territorio europeo de la antigua Unión Soviética. Su obra "Shoah par balles", que ganó en 2008 el Premio Nacional de Libro Judío para el estudio del Holocausto, da nombre a este simposio internacional sobre el genocidio menos conocido.

"Queremos parar el negacionismo que insiste en rechazar el genocidio judío", explicó el padre Desbois. Desde hace siete años trabaja recogiendo evidencias sobre las matanzas realizadas por los Einsatzgruppen en pueblos de Ucrania y Bielorrusia con los datos recabados a habitantes de estos dos países que pudieron presenciar esos asesinatos cometidos entre 1941 y 1944.

Tales unidades estaban formadas por militares alemanes, de las SS principalmente, pero también "por cualquiera que tuviera armas" y fuera simpatizante de los invasores nazis, desde policías locales a meros colaboracionistas, según recordó Desbois. Otra labor del equipo dirigido por Desbois ha sido el examen de los inmensos archivos soviéticos, cuya investigación sobre las matanzas nazis se remonta a 1943 y 1944, según iban siendo liberados los territorios atacados por las tropas de Hitler.

Esas cerca de 16 millones de páginas escritas a mano recogen testimonios, pero también dibujos y croquis de las localizaciones de las fosas comunes a las que fueron arrojados los cuerpos de los centenares de miles de asesinados, trincheras que en ningún caso eran secretas, pues los nazis nunca quisieron ocultar el horror.



"Los vecinos veían lo que sucedía con los judíos desde sus casas. Una mujer recordaba, sin terminar de creérselo aún después de tanto tiempo, cómo mataron a cerca de mil personas debajo de su propia ventana", refirió el sacerdote. Entre los testigos interrogados figuran aquellos reclutados a la fuerza por los alemanes para cavar las fosas y acarrear cadáveres, como Yosip.

Otros formaban parte de las bandas de personas sin recursos que seguían a distancia a las columnas de prisioneros judíos para ver si podían hacerse con algún deshecho, con alguna prenda de las víctimas.

"No sé cómo explicar ese silencio. No podíamos explicar con palabras qué había ocurrido con los judíos", aseveró Patetski.
Según Ojeda, seminarios como éste forman parte "del esfuerzo para adquirir un conocimiento de los protagonistas de esos hechos" y también motivar "la concienciación" en unos países, como España, que no permanecieron al margen de la barbarie.

FUENTE: AGENCIA EFE Y SEMANARIO AURORA-TEL AVIV