sábado, 6 de noviembre de 2010

Adiós, compañero jefe. Alejandro Borensztein se despide de Nestor Kirchner(VERSION ORIGINAL)

Adiós, compañero jefe

31/10/10
humor político


Por Alejandro Borensztein,

Arquitecto y productor de TV


Las despedidas son siempre duras. No le voy a venir con cuentos, Jefe. Son difíciles, y mucho más en estos casos, porque el código es el humor.

Más allá de todas las cuestiones políticas, le confieso que en estos días no he dejado de pensar en la Compañera Jefa, en Máximo y sobre todo en Florencia , con sus 19 años. Ahí está lo verdaderamente importante. Imagino que su minuto final estuvo poblado solamente por la inmensidad de sus tres amores. Lo demás es pura circunstancia. Política incluida.

Por eso prefiero hablarle en nuestro idioma: la sátira y el humor . No sabría cómo entrarle de otra manera a un tipo como usted. Para mí, el humor político siempre ha sido una buena manera de desdramatizar la realidad. Ese es el único objetivo de esta página. En eso, usted ayudó mucho más de lo que se imagina , porque reconozcamos que fue medio cabrón y que siempre le gustó tensar la cuerda. A veces, más allá de lo razonable. Por eso, cada uno de los conflictos políticos que vivimos estos años, con usted en el medio, se dramatizó mucho más de lo que se justificaba hacerlo. Y cuando las cosas se dramatizan mucho, la desdramatización garpa más y se agradece. Así es cuando el humor político funciona mejor.

Pero también es cierto que para que el humor político funcione, tiene que haber política.

Y la verdad, quien reinstaló la política en la agenda argentina fue usted . Por todas las cosas que hizo bien y por todas las que hizo mal. Se lo puedo decir así, porque siempre le hablé de frente manteca.

Desde que a mitad de los ‘90 la liviandad del menemismo vació de contenido a la política, el humor político dejó de tener sentido. ¿Cómo se le podía hacer un chiste a un ministro, si nadie sabía ni siquiera el nombre del tipo ? La convulsión de 2001 trajo otra vez la discusión política, pero sólo por un rato.

Luego llegó usted y la pava se fue calentando de a poquito nuevamente. La crisis del campo reinstaló otra vez la política como tema en la mesa de los argentinos. Y de la mano de la política, volvió el humor político. Al menos para mí.

En estos años, muchos de mis amigos contreras, desde los superprogres hasta los recontragorilas (de estos no tengo muchos, pero alguno que otro siempre hay), mil veces me han preguntado si en alguna oportunidad me llamaron de la Casa Rosada para putearme , para apretarme o algo por el estilo. Del mismo modo, mis amigos del batikirchnerismo me preguntan si el diario alguna vez me pide que diga o deje de decir tal o cual cosa.

La única verdad es que esta página la escribo en el ejercicio de la más absoluta libertad , sin que nunca nadie jamás haya tocado una coma, sugerido una idea o insinuado que debiera apoyar o atacar una posición. Cada cosa que escribo, refleja lo que tengo en mi cabeza que no será mucho, pero es todo lo que entra. Y así como sale de la computadora, es exactamente como se publica.

Del mismo modo, debo decir que jamás he recibido el menor reclamo desde la política en general, y muchísimo menos desde su gobierno o el de la Compañera Jefa.

La libertad es una conquista que hay que defender, pero que no corresponde agradecer a nadie. Sin embargo, nobleza obliga, con la historia que tenemos en la Argentina, nunca está de más reconocer cuando uno puede ejercerla a sus anchas. Aún con las turbulencias de estos tiempos. También es verdad que no todos los que opinan y escriben han tenido la misma suerte que yo . La banda escrachadora le ha restado a su proyecto mucho más de lo que le ha sumado.

Desde este espacio trato, medio en broma, medio en serio, de aportar lo mío para que las cosas vayan mejor. Ahora, esta página la hereda la Compañera Jefa. El contrato entre nosotros nunca lo firmamos, pero no hay problema. Para mí, con la palabra alcanza y sobra.

Por la guita olvídese . Délo por hecho. Por un tiempo, será invitación de la casa. Ahora, desde este lugar, habrá que bancar a la Presidenta. Dicho esto en serio. Y también en broma, tanto como para no traicionar el espíritu del vínculo.

Así es la relación entre el humor y el poder. Una suerte de toreo que exige que uno mueva la capa con la mayor precisión posible. Pero con la serenidad de saber que si los movimientos son los correctos, el poder se la tiene que bancar a como venga.

Y siento que así fue siempre con usted, Compañero Jefe .

Sé que lo supo tomar con humor y más de una vez me llegaron importantes voces oficiales de respeto, afecto y simpatía . Salvo un día en que me llegó el mensaje que usted se había chivado y que me había incluido en un honorable grupo de personalidades a los que tenía pensado “partir como un queso” , cariñosamente por supuesto. Lo tomé como un halago cuando supe quienes eran mis compañeros de fiambrería. Después volvieron las señales de paz y amor.

De verdad, lo despido con el cariño, el respeto y el reconocimiento para quien supo bancarse todo lo que me vino en gana decirle . Con absoluta libertad. Como debe ser. Eso habla muy bien de usted. Reírse de uno mismo y tener sentido del humor es una de las más rotundas pruebas de la inteligencia.

Con todas nuestras coincidencias y todas nuestras diferencias, debo decirle de corazón que fue un placer.

Lo voy a extrañar . Hasta siempre. Compañero Jefe.


fuente: http://www.clarin.com/opinion/titulo_0_363563642.html

NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG,

Acabo de enterarme que esta es la VERSION ORIGINAL escrita por el autor y publicada en el diario CLARIN , de Buenos Aires, el 30/10/2010.

Circula por Internet una VERSION 'PIRATA' clandestina, cuyo origen se desconoce, pero que en ella figura como Autor el arq.Alejandro Borensztein.


Ambos textos son completamente diferentes, y la version 'pirata'
no condice con el pensamiento y la forma de escribir del hijo de TATO BORES.
>
Es de lamentar que haya personas que desacrediten a otras, ensuciando su buen nombre.

Cada persona bien nacida debe hacerse cargo de lo que escribe o dice públicamente.

lic. Jose Pivín.
frente al puerto de Haifa
frente al Mar Mediterráneo