domingo, 29 de enero de 2012

Yo colecciono, tú coleccionas, él colecciona: Colecciones de recuerdos de viajes









Colecciones de recuerdos de viajes


Son muchos los viajeros que atesoran objetos de aquellos lugares por los que pasaron: te mostramos algunos tan originales como divertidos y te damos ideas para armar tu propia colección.

Para muchos, viajar es también sinónimo de un afán que puede adoptar las formas más diversas pero se sintetiza en un verbo específico: coleccionar. Se trata de una pasión en la que los objetos se vuelven colecciones de destinos y, especialmente, colecciones de recuerdos.

Yo colecciono, tú coleccionas, él colecciona

Juan José inició su colección de iglesitas cuando por trabajo viajó al norte de la Argentina y se quedó viviendo allí por tres años. “En cada ciudad o pueblito hay una iglesia y los artesanos locales tomaron la costumbre de reproducirlas a escala en cerámica”, cuenta. “Las primeras que compré fueron las de Purmamarca, Tilcara y Humahuaca”, agrega. Hoy, de regreso en Buenos Aires, su colección ya supera las 200 iglesitas: tiene de todo el mundo y también sumó otros materiales como madera o vidrio.

La pasión de coleccionista se la transmitió a su esposa, María Eugenia, que con menos millas acumuladas no se queda atrás en cantidad de objetos. Ella atesora pequeños animalitos, de los más variados materiales y estilos artesanales. “Todos saben que los junto y tanto amigos como familiares siempre regresan con algún ejemplar para sumar”, se entusiasma.

Las colecciones no tienen por qué ser privadas y restringirse a estar expuestas nada más que en los hogares. Internet es un ámbito ideal para darlas a conocer. Así lo creen quienes se dedican a coleccionar sellos en sus pasaportes. Tienen armado su grupo en Flickr, donde muestran orgullosos las fotos de sus documentos.



¿Qué coleccionar?


Por supuesto, no existe una guía de objetos apropiados o inapropiados para una colección. Es sólo cuestión de gustos e intereses personales. Y de un poco de imaginación.

La lista de opciones es larguísima: sellos postales, menúes o servilletas de bares o restaurantes, lápices o lapiceras, cajas de fósforos (cerillas), botellitas de bebidas típicas, posavasos, llaveros, sombreros o gorras, ceniceros, botones, jabones de los hoteles, imanes, pins, tazas, destapadores, stickers o etiquetas autoadhesivas…

Ten en cuenta que no siempre es necesario gastar dinero e incluso es posible crear fantásticas y originales colecciones con presupuesto cero. Por ejemplo, puedes traerte de recuerdo hojas o flores de plantas típicas (con guardarlas en un libro o revista hasta llegar a casa es suficiente para protegerlas), así como pequeñas piedras o rocas recogidas in situ. Los caracoles son otra posibilidad, pero ten en cuenta que entonces tu colección estará restringida a aquellos sitios con playa. También hay quienes juntan tierra de cada uno de los lugares que visitan y la guardan en pequeños frascos: la diversidad de colores y texturas llega a ser sorprendente.

Consejos para iniciar una colección

» Piensa cuáles son las cosas que te gustan: es imposible coleccionar objetos que no sean atractivos para nosotros mismos.

» Ten en cuenta cuál es tu presupuesto: por más que un objeto te fascine, si está fuera del alcance de tu billetera o cuenta bancaria no podrás comprarlo. Además, como se trata de algo que deberás comprar varias veces (esa es la idea de una colección, repetir un objeto hasta el infinito) tampoco sirve hacer un esfuerzo monetario, porque eso sólo podrás repetirlo en contadas oportunidades. Por lo general, lo ideal es elegir cosas baratas cuyo valor sea ínfimo en relación al costo del viaje.

» Debe ser algo que sea fácil de conseguir en todos lados. Recuerda: querrás traer un nuevo ítem para tu colección cada vez que viajes, así que debe ser posible hallarlo siempre.

» Cuidado con el peso y el tamaño: elige, en lo posible, objetos pequeños, livianos y que no sean frágiles. De lo contrario, se convertirán en un dolor de cabeza a la hora del regreso. Y, lo que es peor, pueden llegar rotos o deteriorados si no van bien embalados.

» Evalúa dónde y cómo vas a exponer la colección.

» Por último, usa tu imaginación, atrévete a ser audaz y original.

¿Vale hacer trampa?

Por hacer trampa nos referimos a que tu colección crezca no sólo con objetos conseguidos por tú mismo en tus viajes, sino que también otros viajeros amigos contribuyan a acrecentarla.

Sinceramente, para este punto no existe una regla única. Lo que tú consideres válido estará bien. Si quieres que tu colección sólo tenga objetos recolectados por ti, restríngela. En cambio, si lo importante es juntar la mayor cantidad posible de objetos… pues viaja mucho, pero también encárgale a cuando conocido tengas que no se olvide de tu colección.

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fuente: (C) Todo para Viajar