martes, 5 de marzo de 2013

ARGENTINA: Rodolfo Fogwill, "enfant terrible" de las letras argentinas, antisemita y homofóbico....







“Me pasé la vida en pose"

Alejandro Soifer*
(fotos: Julieta Cecchi)



“¿Fogwill?”; “¿Hola?” ; “Sí. ¿Fogwill?” Silencio. “¿Quién es?”; “Soifer” ; “¿Horacio González?” Más timidez. “No, Soifer, para el asunto de la entrevista, hablamos la semana pasada. 

¿Te acordás?”; “Ahh, sí, sí...” Vuelvo a respirar. 
Concretamos la nota: en su casa, a las 14.30 hs un día de semana. 
 
“Es luminosa, podemos hacer las fotos acá. Eso sí, está un poco sucia. El escritor roñoso” dice. “Si querés puedo poner de título de la nota eso: Escritor roñoso.” “Si a tu fotógrafa le da por sacar fotos de mi casa, no tengo problema.” 
 
Es un personaje solicitado Fogwill por estos días: acaban de editarse dos libros suyos en la Argentina: En otro orden de cosas (Interzona, 2008) novela que el autor publicó hace ya unos años en España y una recopilación de artículos, ensayos y entrevistas: Los libros de la guerra(Mansalva, 2008). 
 
Llegamos a la cita. Durante casi toda una tarde y con el correr de las preguntas, el escritor desmitificará algunas leyendas que se tejen sobre su sombra y confirmará otras. Por empezar, hay que decirlo: es cierto su indisimulado gusto por las mujeres. Apenas entramos a su casa le sugiere a la chica con la que estoy, Julieta, que vino a hacer de fotógrafa que vea otras fotos que le sacaron. Le muestra la pantalla de la PC donde puede verlas. Está en diagonal adónde él se sentará y como la pantalla está arriba de una especie de cajonera alta, Julieta las ve de parada. 
 
Cada tanto Fogwill desviará su mirada de la conversación y ojeará la espalda y más allá de Julieta. 
Suficiente preámbulo.


¿Qué opinás de la Cuestión Gay?

Odio la palabra gay. En mi época, los homosexuales masculinos jamás se hubiesen identificado, por ejemplo, con las lesbianas. Aunque había algunas lesbianas que podían llegar a sentarse en alguna mesa de homosexuales. 
Los homosexuales de esa época se llamaban “better”. Mejores. Y eran mejores que los de ahora.

¿Por qué?
Porque no tenían una cultura tan opresiva. No iban a boliches better, iban a boliches.

¿Estaban más integrados?
No sé si estaban integrados o segregados pero no se autosegregaban y nadie usaba la homosexualidad para venderles nada.

¿Crees que existe un márketing gay entonces?
Yo me acuerdo cuando se lanzó el tema. Fue muy reciente, en 1978. Fue tapa de la revistaTimes y decía: Think straight, be gay. Es decir, “Piense recto, correctamente, sea puto”. Pero era adjudicado solamente a los hombres. Ahí me preocupó mucho a mí eso, la idea de que le dieran un nombre inglés. Yo tenía un amigo que era del Frente de Liberación Homosexual que fue un movimiento satélite de las organizaciones revolucionarias de las décadas del ´70. Fue muy famoso después, era el poeta Néstor Perlongher. Él decía: “Es tremendo, ahora cualquier puto se hace gay”. Para él era una cosa ofensiva porque era una palabra imperialista. A tal punto me preocupó el asunto que me ocupé de investigar la etimología de la palabra. Escribí un artículo “¿De dónde vienen tantos gueis?” (NdelR: el ensayo se encuentra incluído en la reciente antología de ensayos y artículos de Fogwill: Los libros de la guerra). 
 
Realmente me molestó la palabra. Y ahora es peor. Suponte que se instituyera el “Premio Gay”, vas a ver que los que van a ir son gays, osos peludos, sadomasoquistas, lesbianas… lesbianas de las siete u ocho tribus de lesbianas que andan por ahí: lesbianas darkie, lesbianas machorras, lesbianas vampiresas. No me gusta para nada todo eso. Porque junto a eso vienen un montón de cosas. Es decir, la reivindicación gay a mí me parece bárbara. Incluso había un grupo del que también conocía al jefe que se llamaban los GAG: Grupo de Acción Gay y que supuestamente era un grupo represivo a los represores. Me parece bien la autodefensa de los diferentes sexuales. Entre paréntesis, si tuvieras un buen sistema de micrófonos podrías comprobar que 9 de cada 10 personas son “diferentes sexuales”.

Decís todo esto pero, sin embargo, hace poco escribiste una columna en el diario Perfil donde hablás contra el matrimonio gay. Empezás poniéndote a la par del Cardenal Bergoglio y terminás diciendo que estás en contra de la institucionalización del matrimonio gay porque eso llevaría a que se gasten más recursos del Estado y en tus palabras: “más déficit fiscal, más inflación, menos bienestar para nuestros mayores y, como si hubiera pocos, más escenas de celos y reproches de nuestros amigos trolos.”


Estoy absolutamente en contra del matrimonio gay. Si queremos liberar a los homosexuales o a “los diferentes sexuales” y en esto tenemos que incluir a los masoquistas, a los sádicos, a las lesbianas, a todos.

Volviendo al tema de los derechos…
Creo que las personas con identidad sexual diferenciada (no me importa que sean varones o mujeres y no me importa cuál sea su objeto sexual) tienen que tener todos los derechos del mundo. Pero si estamos luchando por la liberación de ellos, no los encanemos en la institución más mierda que produjo la sociedad contemporánea que es el matrimonio. La más represora. Fundada en la ley de Moisés. Que por supuesto no era una ley monógama.

¿Cómo es eso?
En el Antiguo Testamento, lees La Ley de Moisés y ves que en ningún momento dice que tenés que tener una sola pareja. Eso se instituyó cuando los judíos se empezaron a mimetizar con los romanos. Es un invento la monogamia. Es más, la Ley de Moisés obliga a ser bígamo cuando se muere tu hermano.
 Un varón que tiene un hermano que muere tiene que darle su nombre, su casa y hacerle hijos a la mujer de su hermano. Onán no fue castigado por Dios por masturbarse. Fue castigado porque se le murió el hermano, se llevó a la viuda a su casa, la mina lo calentaba pero el odiaba a la familia de la mina. Entonces se la garchaba pero no le eyaculaba adentro. 
Daba, como dice la Biblia: “las semillas a la tierra.” Es decir, acababa en el piso. ¿Y cómo lo castigó Dios? Lo mató. No lo mandó al infierno. Le mandó un rayo y lo mató. 
Entonces, la Ley de Moisés te obligaba a la poligamia. Te obligaba a darle tu nombre a todos los hijos que tuvieran las mucamas y esclavas de tu casa. Eso es poligamia.
Algo un poco más democrático que el matrimonio actual ¿no?
La institución actual es una mierda. Matrimonio Gay, ok, ahora decime ¿Aceptan también la trigamia gay? ¿Van a defender la trigamia? ¿Va a ser acaso una conquista ulterior? Los putos careta van a querer seguir teniendo un esclavo domiciliario.

¿A qué te referís?
A que van a querer ser un matrimonio como mi papá y mi mamá. Porque el caretismo cunde. Y en general, son más careta los homosexuales que los straight.

¿Por qué?

Porque el gay tiene esa puta costumbre de cuidar las formas. Viste que son más limpios, más ordenados…
¿Eso no tiene que ver con una imagen creada por el márketing gay?

No, no, eso tiene que ver con una estúpida identificación femenina. Un homosexual racional no tiene por qué identificarse con una mujer. Un homosexual es homosexual porque le gusta el pene. Le gusta que se lo pongan o le gusta chuparlo tocarlo o admirarlo. A la mujer no sé qué le gusta. Qué sé yo, le debe gustar nada más que joder a las otras. Y molestar a los varones.

Volviendo a la pregunta original, en ese artículo citaste al Cardenal Bergoglio ¿No te parece que es una provocación?
Yo coincido con el Cardenal Bergoglio, por supuesto. Creo que es una medida progresista no permitir que la gente se autoinmole en una institución siniestra como es el matrimonio.

¿Te declarás progresista?
¡No! Me cago en el progresismo. Yo nunca fui progresista.
¿Cómo te definirías políticamente?

No sé. No soy nada. No creo ni en el progresista ni en el reaccionario. A veces coincido con los sectores más reaccionarios, otras veces hasta llego a coincidir con los progresistas, aunque estéticamente no me gustan.

No confiás en nada entonces...

Confío, por ejemplo, en la tecnología superior de Linux.

Pero usás Windows…
Lamentablemente. Porque laburo. Estoy en una red, en una empresa que está coimeada seguramente por Microsoft. O peor, por IBM, AT&T.

Además estás en contra del divorcio…
¡Pero por supuesto! ¿Para qué el divorcio? Estoy en contra del matrimonio. Si yo estoy en contra del matrimonio tengo que estar en contra del divorcio que para lo único que sirve es para casarse otra vez. ¿Para qué más sirve?

Podés divorciarte para quedarte solo…
Si alguien se divorcia, una pareja, de hombres, mujeres, lo que sea, es porque van a emprender otra pareja. Si no ¿Qué carajo les importa? Divorciarse por ejemplo, es desheredar al otro. ¿Para qué lo voy a desheredar si no me interesa?

En un artículo de 1984 (“El modelo liberal de opresión sexual”) escribiste: “… la pornografía es una institución comercial, que como las industrias del alcohol, del tabaco, propende a la creación de ámbitos de satisfacción sustitutiva que generan dependencia de su clientela. Cuando el Estado (…) acepta su existencia y promete la tolerancia respecto de esta industria cazabobos, define su proyecto cultural con tanta precisión como cuando amenaza con trencitos de exposiciones y conciertos de música complaciente…”. Teniendo en cuenta esto, ¿Considerás que la liberalización del consumo de drogas del que se estuvo hablando últimamente va por este mismo camino?

Yo estaba en contra de liberalización de la pornografía cuando se confundió un destape ideológico y político con un auge de la pornografía. 
 
Yo gané el primer premio de un concurso organizado por la primer revista pornográfica con intenciones comerciales serias de la Argentina. Se llamaba Don y el dueño era un fiolo de carrera. La pornografía venía de la mano de la explotación, de la prostitución. Estoy en contra de la pornografía y del juego. 
 
Yo pienso que la presencia de droga debe ser penalizada. No me importa si te drogás o no. Si tenés droga sos parte del sistema de comercialización de la droga que está costando 15 mil vidas humanas.


¿Lo decís a raíz de tu experiencia como ex adicto a la cocaína?
Sí, claro. De no tener esa experiencia personal y si fuera progresista diría: “No, ¡Que lo liberen mientras se tome su medio gramito por día de cocaína!”. Pero claro, medio gramo de cocaína por día significa que tenés que ver tres veces por semana al dealer. Estás participando de un acto de comercio ilegal.

¿No hay diferencia entre marihuana y cocaína?
Mhhhhh… yo conozco mucha gente que se cagó la vida por la marihuana, mucha que se cagó la vida por la cocaína. Creo que en nuestro medio puede haber diferencias. En las clases populares es tan cruel una como la otra. Cualquier cosa, el pegamento por ejemplo, es una idiotez. Además no produce nada. El pegamento es tan dañino como la marihuana, la cocaína y esas pastillas de mierda que nadie sabe quién sintetizó y se las comen de a baldazos ¿no?

Los años 80’ de merca, los años 90’ de pizza con champagne, estos años ¿De qué son?
Ahhh, ¿Qué pizza con champagne? Pizza con champagne fue un Estado que protegió, como este mismo, el tráfico de drogas. 
 
Este Fernández (NdelR: se refiere al ministro Aníbal Fernández), que habla de la liberación de las drogas es parte de un Estado que tuvo a la Argentina un año entero sin radares, poniendo en peligro la vida de todos los pasajeros de aerolíneas.


¿Qué opinás de la narrativa argentina contemporánea que suele defender una postura poco politizada para su literatura?

Ya existieron esos escritores eran: Guebel, Bizzio, Pauls, Caparrós. Esto en el año ´82. 
Y de los actuales quizás también hay alguno de los que puedo hablar bien, creo que no. A ver(agarra una suplemento cultural que tiene en tapa a varios de los escritores argentinos contemporáneos) Cucurto. De Cucurto hablo bien. De los demás no. Pero Cucurto es un tipo que me interesa. Está entre varias aguas, viste que es rara la posición de Cucurto.

¿No rescatás nada de la nueva movida?
¿Qué es nueva movida? Eso de nueva movida es márketing.

Las antologías de escritores jóvenes que están de moda…
¿Esas de Tomas y compañía? Eso no existe (NdelR: Se refiere a La joven guardia antología de cuentos de narradores argentinos contemporáneos hecha por Maximiliano Tomas así como otras similares.)

Dicen que cuando vos hablás bien de un escritor es porque se está por morir…
¿Quién dijo? Yo hablé bien de muchos. No creo que se muera Fabián Casas. No creo que se muera Mattoni, Raimondi…

Hace poco hablaste de Pablo Ramos…
Me parece un tipo interesantísimo. Creo que es un escritor hipersalvaje y que tendría que darse cuenta que se puede convertir en un escritor de primera línea si acepta ciertas reglas del juego y si aprende a controlar y analizar sus textos.

 Leí un solo texto de él: La ley de la ferocidad. Me parece una obra maestra ese libro. Lo que pasa es que yo lo puedo leer pero no lo puedo ir regalando porque sé que el lector se va a entusiasmar mucho en un momento y de golpe se le va a derrumbar. Yo sé, esos ciclos de derrumbe y éxtasis que hay tienen que ver con los ciclos del alcohol, con los ciclos de la droga, y con los ciclos del laburo espantoso de escribir. Vos tenés una etapa buena: cazás guita y escribís como loco, estás tranquilo. Empieza a apretar, te empieza sonar el teléfono que quieren cobrar y ya escribís cada vez peor.


¿Qué pasa con tus libros que no se consiguen en la Argentina?
Van a salir. ¿Qué apuro hay? ¿Tienen tanto apuro, loco? Ya salió uno de los que no se consiguen.
Interrumpe la conversación para decirle a Julieta que sigue viendo sus fotos que una de las que están en pantalla ahora se la sacaron el día en que fue a pelearse a la DGI. 
Me da un respiro y preparo la siguiente pregunta


¿Tenés libros que nunca publicaste?
Sí, pero no sé si los voy a publicar. Deben ser malos. Son malos.

¿Escribirías una novela sobre estos años? ¿Cómo sería?
Los pichiciegos era sobre los ´80 y la escribí en los ´80. Vivir afuera la escribí en los ´90 y era sobre los ´90. En otro orden de cosas la escribí en el ´99. Entre el ´99 y el 2001 y es sobre ahora. Es un libro muy vigente en la actualidad. Está hasta en los nombres de la actualidad, eso ya se va a notar.

¿Es una novela actual?
Yo creo que es actual pero no porque parezca la biografía de un montonero que terminó en el poder…

¿La novela tiene que ver con la moda 
del peronismo?
Sí, sí, claro. Vos usaste la palabra marketing. Se transforma en un argumento. El peronismo es muy difícil de pensar. Sería muy fácil para mí si viene alguien con 10 mil dólares y me dice escribí un ensayo sobre el peronismo. ¿Cuántas páginas? 224 páginas. Yo escribo un ensayo que no sería el peor de los que hay sobre el peronismo. Pero te aseguro que no entendería nada. Sigo sin entender. No hay dólares que paguen una comprensión del tema.

Lo llaman por teléfono, atiende. Escucho tramos entrecortados de su conversación. Dice que si le quieren hacer juicio que se lo hagan.
Vuelve.


¿Qué pasó?
Chiche Gelblung me acusó de antisemita y me quiere hacer juicio.

¿Por qué? ¿Qué dijiste?
Quería meterme preso por algo que le dije en la radio. Yo no niego el Holocausto. Niego la palabra Holocausto, obviamente.

¿Por qué?
¿Cómo le vas a atribuir un motivo religioso a eso? ¿Vos crees que los mataron por motivos religiosos a los judíos? Eran motivos ideológicos mucho más complejos que la religión. Además lo que fue la Solución Final, ahí si yo niego que hayan sido 6 millones, me consta que no pueden ser 6 millones de judíos, no alcanza Europa para 6 millones de judíos. 6 millones era el número de kilómetros cuadrados que reclamaba la Haganá para el Estado de Israel, eso diez años antes de que fuera el supuesto Holocausto. Habrán sido un millón. Si hubieran sido 300 personas era lo mismo. Si hubieran sido 30 también. 
Niego la cifra pero no voy a discutir la cifra porque no voy a ir a Europa de vuelta para demostrar que en Auschwitz no cabía tanta gente.

No sólo en Auschwitz se mató gente.

Sí, pero fue el más grande. Si en Auschwitz se pudo haber matado 60 mil aceptemos que el terror nazi pudo haber matado otros 600 mil. Pero además le dejó la mano libre a los rusos, a los lituanos, a los polacos, a los rumanos, a los búlgaros, para quienes todo judío de su Estado era un alemán en potencia, era un enemigo. Porque eran los aliados de Alemania, los judíos, hasta bien avanzado el nazismo.


Tenés una cuestión de construcción de imagen muy fuerte. Se comentan muchas cosas de vos o siempre tenés una anécdota interesante que contar…

El 90% son falsas. Se van exagerando. Es muy divertido… tirás una boludez chiquita así y faaaa…

En un autorretrato que incluís en Los libros de la guerra decís que te acordás de tu primera erección, a los dos años ¿Eso no es construcción de leyenda? Fogwill, el Super Macho de la Literatura Argentina.

¡No, loco! Yo recuerdo mi primer erección a los 2 años y recuerdo la de mis chicos al año.

Una cosa es lo biológico y otra cosa es que lo recuerdes.
Yo tengo recuerdo de un lugar donde dejé de vivir al año y tres meses. Y me pasé la infancia asombrando a los parientes por cosas así. “En esta casa había cocina de querosén” digo por ejemplo. “Pero si vos nunca viniste acá”; “¿Cómo que no? Si ya caminaba.” Desde que camino recuerdo. Tengo una memoria infernal.

¿Eso te ayuda a escribir?
No, para nada. Pero me ayuda a impresionar. Me encuentro con un tipo de la primaria y le recito de memoria la lista de compañeros de sexto grado (a continuación recita aceleradísimo una lista que bien pueden ser apellidos o cualquier cosa, se pierde con la velocidad con la que escupe las palabras.) Me acuerdo, de esas boludeces me acuerdo. Después me olvido del teléfono de la portera o cosas así.

Siguiendo con los rumores… se dice que robaste el slogan “El sabor del encuentro”.
No, al revés. Esa campaña está registrada por mí para Pallmal en el año ´78 en nombre mío y de Santiago Álvarez Forn. Me la robó un empleado mío, un tipo que había sido gerente de mi agencia de publicidad. La usó para Quilmes pero me indemnizó.

Entonces no sos tan malo como te pintan…
Pero yo robo ¿eh? El sabor del encuentro es robado. Mi idea es robada. Se la robé al que se la robó. David Ratto se la robó a Marlboro. La campaña decía: “Venga a dónde está el sabor”. Era la campaña de Marlboro de los años ´60. En el año ´68 lanzó Viceroy en la Argentina con una campaña que decía: “Hay gente que encontró el sabor”. Y a mí se me ocurrió “El sabor del encuentro”.

Pensé que tu prontuario decía Estafador porque te habías afanado ese slogan…
No, no tiene nada que ver con eso. Mi estafa tiene que ver con un quilombo político muy complejo. Me clausuraron las cuentas del banco porque decían que usaba la plata de la publicidad de Nobleza para favorecer a ciertos canales a cambio de que ellos pasaran publicidad subliminal del ERP. Estoy hablando de 1979 cuando el ERP no existía más, existía en Portugal, un tipo del ERP quedaba.

¿Eso en qué año fue?
1979.

¿Cuánto tiempo estuviste preso?
6 meses. Nada. Divertidísimo. En esa época ir preso era como ir a un hotel.

¿Por qué lo decís?
Caías en la cárcel y estabas bajo la justicia, estabas limpio de todo peligro. Eso es fundamental.

Eso si caías dentro del sistema legal… si eras chupado era otra cosa.
A mí me chuparon 12 días, después me pasaron a Tribunales, después me pasaron a la Policía Federal. Esa etapa fue negativa. Estuve esos 12 días sin fumar, sin comer y meando en un baño una vez al día cuando me sacaban. Pero eso es todo, boludeces comparado con lo que es ahora. Ahora caes a la cárcel y no sabés si vas a salir vivo. Y si salís vivo, no sabés si vas a salir vivo y sin virus porque cuando llegás siempre te sueltan al más sidoso y al más perverso para que te coja.

¿Cuál es tu relación con Borges?
Mi relación con él fue leerlo.

¿Y él te leyó?
Le leyeron tres veces un cuento mío: “Sobre el arte de la novela”. Se lo leyó dos veces Josefina Delgado y una vez Pezzonni.

Le omitían las partes pornográficas.
Exactamente, por eso él después dijo que yo dominaba el arte de la elipsis.

La última pregunta parece caer en saco roto. Fogwill se levanta, camina, cambia la música desde su PC, se lo nota cansado. Le pregunta a Julieta si ya está lista para sacar las fotos. Apago el grabador. Ella dispone sus cosas. 
Fogwill juega con una banana y sugiere sacarse unas fotos posando con ella. Lo miro y le digo: “¿Por qué no te sacás la camisa?”. Y lo hace.



*Autor


Alejandro Soifer nació en Buenos Aires en 1983. Actualmente cursa las carreas de Letras y Edición en la UBA.
Escribió (y sigue escribiendo en algunos casos) para las revistas Clubs & Countries, La Otra, El interpretador, Los asesinos tímidos, Guapo y el suplemento Radar Libros de Página/12.
Administra el blog http://lasopinionesdelrufian.blogspot.com y tiene dos novelas inéditas.
FUENTE: www.noretornable.com.ar