domingo, 10 de febrero de 2013

ANTISEMITAS, NAZISTAS, FASCISTAS , un texto del escritor, poeta e intelectual BRUNO KAMPEL



ANTISEMITAS, NAZISTAS, FASCISTAS






Hay  gente  que es el ejemplo vivo de lo que la medicina política define como  enfermos terminales de un fascismo letal que se  alimenta con el odio irracional al otro por lo que el otro es o piensa; por ese mismo odio sin motivo que pudre y ofende a todo lo que toca y defiende; por el mismo odio letal que genera 30.000 desaparecidos y después se disfraza de abanderado de la libertad; por el mismo odio criminal que mata y después “llora” en el entierro de sus víctimas. 
Sí. Ese maldito fascismo cargado de antisemitismo mal disimulado bajo el barniz  del odio al sionismo, es el verdadero enemigo de la convivencia pacífica, porque en su nombre siempre  se transforma al adversario con el cual hay que debatir en el enemigo al que hay que eliminar, imitando a la perfección al fascismo del Duce y al nazismo del Führer, aunque también podría ser un estalinismo ultra izquierdista, porque ambas "ideologías" son hermanas mellizas en su desprecio y combate al que piensa diferente; en el abuso de símbolos nacionales bajo los cuales esconden sus verdaderas banderas y consignas; en la demonización y defenestración del que se atreve a pensar diferente. 
Que nadie tenga la menor duda que lo que a esa gente le molesta es lo que pensamos y decimos sobre la cuota de responsabilidad que personas que piensan y actúan como ellos piensan y actúan, tiene en la terrorífica  metamorfosis que han sufrido los conceptos de Fidelidad a la Verdad y de Respeto al Prójimo dentro de ciertos tumores ideológicos que anidan en el cuerpo social de casi todos los países del orbe, habiéndose transformado en agujereadas consignas de odio y de muerte. Sí, el fascista acusa al demócrata de ser fascista, y el antisemita acusa al judío de ser nazi.
En lo que a mí respecta, debo confesar que me molesta y mucho lo que digan,   y por más que digan y repitan sus consignas hasta el hartazgo, no deja de sorprenderme el grado de bajeza moral a que algunos pueden llegar, usando como discurso la injuria y la difamación y el puro y simple manoseo de la  verdad, a la usanza de Goebbels en los tiempos áureos del nazismo. 
Así es que insultando, injuriando y difamando desde la impunidad que ingenuamente les otorga la democracia; manoseando conceptos; manipulado contextos; mintiendo en prosa y verso, rescribiendo la Historia e ignorando los hechos que no se ajusten a su mirar  revisionista,  actúan en todo el mundo; en cualquier idioma o situación; en cualquier instancia o tribunal. 
Yo me pregunto y les pregunto: ¿Hasta cuándo?.. ¿Qué tiene que pasar para que esta gente sea puesta en el lugar que le corresponde?… . 
Dulce engaño pensar que en la democracia caben todas las ideas y todas las personas, o que en una sociedad caben todas las conductas.  No no no. En  la democracia y en la Sociedad no caben y no  pueden circular libremente ni todas las ideas ni todas las personas. 
En una sociedad justa no cabe el odio racial, o el ultraje, o la difamación, ni tampoco sus defensores, como en una sociedad no cabe el asesinato o la violación de menores,  el antisemitismo y los apologistas del delito.
Invito a la gente de bien a decir ¡Basta! al antisemitismo disfrazado de antisionismo. A decir ¡No más! a los discursos llenos de odio racial. A impedir que la mentira infame se repita tanto que se transforme en una inocente verdad.
Nada más y nada menos es lo que podemos hacer para que de una vez y para siempre el antisemitismo y el nazismo y el fascismo y sus voceros sean apenas un lejano eco de un pasado bien muerto y enterrado.
¡A por ellos!


Bruno Kampel