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lunes, 28 de abril de 2014

VIDEO: MEMORIA DE LOS CAMPOS DE EXTERMINIO NAZIS- 28 de ABRIL: DIA DE CONMEMORACION DEL HOLOCAUSTO: 6 millones de judíos masacrados por las bestias nazis alemanas y fascistas asociadas.




Subido por Ibbalainen- 30 Septiembre 2013

En 1945 el renombrado director de cine , Alfred Hitchcock fue invitado a producir una película que documentara los horrores del Holocausto. Esa película fue tan potente, tan irrefutable que los aliados decidieron archivar  la película.

 Según The Independent, el documental de Hitchcock sobre el Holocausto se inactiva al Museo Imperial de la Guerra, al igual que el Arca de ficción del Pacto estaba en la conclusión de Steven Spielberg, En busca del arca perdida.

   Al descubrir el vídeo de Hitchcock del peor genocidio de la historia de la humanidad en un número de latas oxidadas de vídeo en la década de 1980, el Museo de la Guerra Imperial esmeradamente restauró las copias de la película, que ha sido finalmente lanzado para que todos vean. _ 

** Advertencia: Esta película incluye imágenes y descripciones del Holocausto que pueden resultar muy angustiante para algunos ** _. 


fuente: www.youtube.com

El texto de arriba es una traducción automática del
idioma ingles, que acompañaba el video que recibí.
  • Memory of the Camps


    The discovery the of the reel horror of Hitlers Camps, 
  • uncut and dreadful.
    Swe sub, VCD rip SweSub,1993



lunes, 26 de agosto de 2013

Liselotte Leiser de Nesviginsky: "El argentino que nos ayudó a escapar del nazismo"

LISELOTTE LEISER NACIÓ EN ALEMANIA EN 1919. JUDIA, SOBREVIVIO AL NAZISMO Y VIVE EN LA ARGENTINA DESDE 1947.

Actitudes que hacen diferencia. Los Leiser, alemanes judíos, tenían una zapatería en Berlín. Salvaron sus vidas, aunque lo pasaron duro en un campo de internamiento. El empresario Alberto Grimoldi les conservó bienes que les reintegró apenas terminada la guerra, además de facilitarles luego el ingreso a la Argentina.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


Un reconocimiento. Liselotte contactó hace tres años
a Alberto Luis Grimoldi –aquí los dos en casa de ella
– para contarle sobre el gran recuerdo que tenía de
su padre /
 
 EMILIANA MIGUELEZ
 
Me dicen Lilo pero mi verdadero nombre es Liselotte Leiser de Nesviginsky. Tengo 94 años, nací en Berlín, en una familia judía que era dueña de una importante cadena de zapaterías y llegué a la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial. Soy viuda luego de haber estado casada más de 50 años con un hombre extraordinario, buen compañero de vida y aventuras. Mi único hijo se llama Jorge, 58 años.

Soy, también, una sobreviviente del nazismo. Claro que ese calificativo no alcanzaría para definirme como persona, pero creo que es una forma posible de empezar a presentarme. Voy a ir por partes. La cadena de zapaterías de mi familia, “Leiser”, llevaba nuestro apellido y tenía más de treinta y cinco sucursales. Para el año 1933 aproximadamente estuvo de visita en uno de nuestros negocios Alberto Enrique Grimoldi, el conocido fabricante argentino de zapatos, hijo a su vez de quien fundó esa empresa en 1895. Alberto había venido para aprender en los negocios de mi familia todo lo relacionado con la atención al cliente, la venta de calzado al público, la comercialización del producto. Recuerdo como si fuera hoy que Alberto se sentó en banquito de madera de esos que se usaban entonces para ver en detalle, en vivo y en directo como se dice ahora, el procedimiento que utilizaban los vendedores de la firma.

Ninguno de nosotros podía imaginar la importancia que tendría ese hombre que de tal modo se cruzó con nuestras vidas para siempre.

Pasaron los años y la oscura estrella de Hitler siguió ascendiendo en una Alemania que se volvía cada vez más peligrosa y temible. En el año 33 la cadena Leiser, cuyas fotografías pueden verse hoy en el Centro Conmemorativo del Holocausto de Montreal, fue “arianizada” y, como consecuencia de ese despojo cruel y racista, mi familia fue obligada a “asociarse” en forma compulsiva con una persona no judía y así pasar el negocio a manos “arias”. En noviembre de 1938 se produjo la tristemente célebre noche de los cristales rotos, esa que quedó en la historia de Alemania con el nombre de Kristallnacht .

A partir de ese episodio vinieron ataques permanentes y cada vez más duros contra los judíos con persecuciones de todo tipo. Sin ir más lejos, ya unos años antes, yo asistía a un liceo de señoritas hasta que a la edad de catorce años fui notificada por una profesora diciéndome, con una sonrisa entre cínica y fría, pero también como un alerta de lo que se venía, que debía buscar inmediatamente otro lugar ya que por ser judía no podría continuar estudiando en ese liceo.

Cuando la situación se volvió intolerable para todos nosotros, mis padres decidieron viajar conmigo desde Berlín a Holanda procurando buscar un lugar más seguro y tranquilo. Recuerdo ese momento crítico y angustiante con el mayor detalle que mi débil memoria permite. Íbamos a embarcarnos, creo, en un avión de la línea Lufthansa. En la aduana los SS nos desnudaron por completo para comprobar que no lleváramos joyas escondidas en el cuerpo… Así era la vida entonces. En Amsterdam mi familia poseía también una cadena de zapaterías conocida como Huff , no tan grande como la de Alemania, pero igualmente importante y prestigiosa. En el nuevo destino no disfrutamos de la suerte esperada.

En mayo de 1940 también ese país fue invadido y ocupado por los nazis. Ante el riesgo de perder también los negocios en Amsterdam se produjo la segunda y milagrosa intervención de Grimoldi, quien se hizo cargo de la cadena en Holanda mediante una operación comercial obviamente ficticia y con la promesa de devolver el patrimonio recibido no bien terminara la Guerra. Un verdadero pacto de caballeros. También –aunque yo era muy joven para conocer el detalle– sé que cuando mi familia aún estaba en Alemania le envió dinero a él con la sola promesa de palabra de que luego lo devolvería. Y así fue. A veces me preguntan por qué mi familia confió tanto en Grimoldi. La respuesta es mucho más simple de lo que podría suponerse. Mis padres decidieron asumir el riesgo y, así, aferrarse a la promesa de ese hombre que, en un mundo que se les caía encima, les generaba confianza. A veces en la vida hay que dar un espacio a los valores permanentes de la condición humana.

Lo que pasó después es algo muy triste de contar y evocar para mí. Un día, a las seis de la mañana yo estaba parada y como perdida en la puerta de nuestra casa en Amsterdam; en la noche anterior había salido a bailar con unos amigos en un bar de las cercanías cuando llegaron los de la Gestapo. Debo advertir que un poco antes de eso, en un último y desesperado intento de prevención y anticipo de la tragedia inminente, mi familia obtuvo a cambio de una fuerte suma de dinero pasaportes costarricenses. Fueron otorgados por el conde Rautenberg, cónsul por entonces de ese país centroamericano. Me animo a decir que la posesión de esos documentos que nos brindaron la ciudadanía de un país que jamás conocimos nos salvó la vida. Y no exagero. De no contar con ellos nuestro destino seguro eran las cámaras de gas de Auschwitz. Pero aún con esa ventaja adicional nos llevaron primero a un colegio grandote donde dormíamos en el piso en condiciones muy precarias y finalmente terminamos alojados en el campo de concentración de Westerbork, un lugar de tránsito en realidad. Fue el mismo donde estuvo Ana Frank, la autora del famoso diario íntimo, antes de ser trasladada a Auschwitz para matarla como ya lo habían hecho los nazis con una tía mía, su esposo y su pequeña hija.

En Westerbork dormíamos en barracas ruinosas y fuimos tratados como animales o menos que eso. De un lado pusieron a los hombres y del otro a las mujeres. Hacíamos nuestras necesidades en letrinas asquerosas, simples agujeros cavados en el piso, y nos limpiábamos con papel de diario cuando había. Las camas, de dos o tres pisos de alto, eran de hierro y con colchones de paja.

Por las mañanas nos lavábamos como podíamos en los mismos bebederos que se usaban para el ganado. Tengo de esa época un recuerdo insignificante pero, quién sabe por qué, muy importante para mí. Secretamente me hice una almohadita rellena con crines de caballo que llevé y usé en todos los lugares por donde anduve en la vida. Aún hoy la conservo… Dentro de todo, y en comparación con los demás, tuve suerte porque una prima mía ya estaba en el campo y se había hecho amiga de uno de los médicos que trabajaban ahí. Si no me equivoco se trataba del doctor Spanier, también judío y obligado a trabajar como todos en el hospital del lugar. Yo, usando un brazalete que todavía conservo al igual que la estrella amarilla que nos obligaban a llevar en todo momento, trabajé en el hospital como cocinera. Para alimentar a mis padres y a otras personas juntaba a escondidas viejas cáscaras de papas, zanahorias o batatas y con eso, más algunos huesos que encontraba por ahí, preparaba una especie de sopa horrible que sin embargo sirvió de alimento para muchos.

Lo que sigue a esta historia tiene que ver con la ansiada liberación. Llegó al lugar una autoridad de la cancillería alemana y constató la autenticidad de nuestros pasaportes costarricenses. Hacia 1944 nos trasladaron entonces a un campo de refugiados en Francia llamado la Bourboule. Una semana después se produjo el desembarco en Normandía y, qué emoción me da contarlo ahora, nos abrazamos todos llorando y corrimos hacia los alambrados de púas, los cortamos casi con los dientes y gritamos la palabra libertad, libertad, libertad, una, dos, cien veces. Una nueva vida empezaba para mí en ese instante. Y lo vivido entonces fue inolvidable para mí, para mis padres y para las demás víctimas judías o de otro origen que habían conseguido sobrevivir a una vida espantosa en el mejor de los casos … o a una muerte segura.

Dado que conocíamos a gente amiga y familiares en Uruguay nos embarcamos hacia ese país, más precisamente a Montevideo, donde, en el barrio de Pocitos, permanecimos alojados durante aproximadamente nueve meses en una pensión. Queríamos ingresar a la Argentina pero eso no parecía posible por razones políticas: sabemos que la Argentina puso trabas para la inmigración de los judíos durante esa época. Es entonces cuando se produce la tercera y nuevamente milagrosa aparición de Alberto Enrique Grimoldi, a quien por supuesto no olvidábamos. Él tenía contactos a diferentes niveles gubernamentales de Argentina y actuó como garante personal para permitir nuestra llegada a este país. Parece que le dijo al gobierno, presidido entonces por Perón, que nuestro conocimiento era fundamental para potenciar sus planes en la empresa. Acto seguido Grimoldi devolvió a mi familia el dinero y todo el patrimonio de los negocios de Holanda que habían quedado a su nombre, un gesto que mi familia conoce muy bien y que r escato en mi memoria como un tesoro inapreciable y eterno.

Es curioso lo que pasó después o... lo que no pasó. Junto a mi marido me dediqué a la actividad turística, llegamos a organizar el primer contingente de viajeros argentinos a la Antártida, la vida siguió su curso. Pero lo cierto es que finalmente perdí todo contacto con los Grimoldi.

Alcancé a saber que el hombre que nos había ayudado tanto en momentos de grave riesgo para mi familia había muerto si no me equivoco en 1953. Todo lo vivido pareció entonces perderse para siempre en el olvido. Un día, no sé por qué, me puse en campaña junto a Virginia, una gran amiga y asistente, para ubicar a los Grimoldi. Fue como querer retomar en parte el hilo que se había roto. Ayudó en tal sentido un artículo aparecido en un diario donde se mencionaba a esa familia y su historia con algún detalle. Virginia, bastante más moderna que yo en el manejo de Internet y esas cosas, se ingenió para dar con Grimoldi hijo, el actual presidente gerente de la empresa.

Le enviamos juntas un mensaje electrónico y así se retomó el vínculo. Fui invitada a una reunión convocada en la fábrica con toda la familia para que yo contara el comportamiento que tuvo Alberto con nosotros. Eso fue muy emocionante para todos. Lo que dije en ese encuentro lo repito ahora. Ojalá todos los hombres actuaran como lo hizo Grimoldi. Su hijo, Alberto Luis, es el actual presidente y gerente de la empresa y más allá de eso es, debo decirlo con todas las letras, un amigo permanente de la familia que nunca se olvida de nosotros.

Tengo 94 años y pese a todo lo pasado y sufrido estoy feliz de estar aún en el mundo. ¡Me gusta la vida! Y si me toca morir preferiría que fuera de repente, sin dolor… y rodeada por todos mis seres queridos.

 fuente: DIARIO CLARIN - BUENOS AIRES

jueves, 27 de enero de 2011

27 de Enero: Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto,(Genocidio causado por los nazis y sus aliados)


"El Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto es, por tanto, el día en que debemos reafirmar nuestra adhesión a los derechos humanos. [...]

Debemos también hacer algo más que recordar y velar por que las nuevas generaciones conozcan esa parte de la historia. Debemos aplicar las lecciones del Holocausto al mundo actual y hacer cuanto podamos para que todos los pueblos gocen de la protección y de los derechos por los cuales luchan las Naciones Unidas."

Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon


El 1º de noviembre de 2005, bajo los términos de la resolución 60/7 referente a la recordación del Holocausto, la Asamblea General designó el 27 de enero Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto.

En ese sentido, la Asamblea insta a los Estados Miembros a que elaboren programas educativos que inculquen a las generaciones futuras las enseñanzas del Holocausto con el fin de ayudar a prevenir actos de genocidio en el futuro. Igualmente rechaza toda negación, ya sea parcial o total, del Holocausto como hecho histórico.

Asociación ALIHUEN

Alihuen: Palabra de origen mapuche cuyo significado es "Árbol en Pie"
Email: comentarios@alihuen.org.ar
Personería Jurídica de L.P. nº 1378
Santa Rosa, Prov. de La PAMPA,
Patagonia, República Argentina
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efe | 27 de enero de 2011 |

Madrid, 27 ene (EFE).- Hoy, 27 de enero, se conmemora el día internacional en memoria de las víctimas del Holocausto, durante el cual seis millones de judíos fueron exterminados por los nazis.




El día elegido por la ONU para recordarlo coincide con la liberación del campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, hace 66 años y entre cuyos muros perdieron la vida más de un millón de judíos.




Los deportados a Auschwitz se encontraban a su llegada con un cartel que decía "el trabajo os hará libres". Eso ocurría antes de que fueran despojados de sus bienes, separados de sus seres queridos y conducidos a un destino fatal en las cámaras de gas y los crematorios.





Para recordar a las víctimas del Holocausto este año se ha elegido en España la música de los violines que sonaban en los guetos y campos. Frente a la barbarie representaban "Esperanza y Resistencia".



leito7630 | 28 de febrero de 2010



pijemo | 16 de agosto de 2010

loquendo torturas y experimentos nazis




jagoper2008 | 08 de diciembre de 2009

Los brutales experimentos médicos nazis utilizando prisioneros judíos y gitanos con total desprecio hacia la vida y dignidad humanas.
Detalle de cada fotograma en www.elholocausto.es y www.elholocausto.net.







BEAUENFER | 13 de octubre de 2009

Documental campos de concentración. Segunda parte





BEAUENFER | 20 de octubre de 2009 |

Documental Campos de Concentración Tercera parte.




othgod | 26 de febrero de 2008 |

Ironically for copyright reasons this video is blocked in Germany -
Clip from BBC documentary Auschwitz : Inside the Nazi State- detailing plans for building of the camps at Auschwitz- which would eventually include Soviet POWS and Poles and Jews. The complex included forced labour camps and privately owned industrial plants and the "Death Camps"- Gas Chambers and crematoria. aprox. one million Jews would be killed at Auschwitz. Even today there are large numbers of young people who know very little about Auschwitz or the details of Hitler's fanatical anti-Semitism which led to the Final Solution so there is a need to insist on passing these historical facts onto each new generation. Otherwise they become the easy prey of the anti-Semites, the Neo-Nazis and the Holocaust Deniers.
from gothgod and
From my blog Gord's Poetry Factory at http://gordspoetryfactory.blogspot.com/ Politics, religion,racism
& my website gordscafe at http://gordscafe.tripod.com/
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