miércoles, 16 de marzo de 2016

ARGENTINA: EL RECONOCIDO ESCRITOR Y EDITOR ARGENTINO RICARDO FEIERSTEIN Y SU NUEVO LIBRO: “PÓKER Y AJEDREZ”.


















“PÓKER Y AJEDREZ”, 

  DE RICARDO FEIERSTEIN


                                         
Presentación


Una de las tres poderosas citas que Ricardo Feierstein ha elegido para abrir las puertas de su ensayo pertenece a Walter Benjamin y establece que el pasado, la memoria, suele emerger cuando en el presente acaece un momento de peligro. Feierstein parece haber sido consciente de esta función del recuerdo al construir este lúcido resumen de las tres décadas y media en que estuvo a cargo --entre 1979 y 2015--, de una inmensa producción cultural y editorial que documentó la cultura judía y judeo-argentina contemporáneas por medio de casi cuatro centenares de títulos, reproducidos en aproximadamente un millón de ejemplares, comprendidos en varias colecciones y albergadas sucesivamente por cuatro diferentes casas editoras.
“¿Sirve de algo revisitar el pasado?”, se pregunta el autor, y responde afirmativamente con dos argumentos: por un lado, para satisfacer el deseo acuciante de conocimiento; por otro, a causa del valor pedagógico, de “la posible enseñanza” que siembra toda memoria del pasado. Es que este volumen --que viene a continuar cronológicamente el exhaustivo estudio de Alejandro Dujovne sobre el período comprendido entre 1919 y 1974--, se propone articular la historia de una producción editorial tanto con los factores de poder que la enmarcaron y condicionaron (por ejemplo, los cambios ideológicos y socioculturales de las capas dirigentes de la comunidad  judía en la Argentina), como también con las transformaciones en el sentido y la práctica identitaria de una comunidad que ha transitado más de un siglo y medio desde la llegada de los primeros inmigrantes judíos al territorio argentino. Esta mirada articula entonces una suerte de panóptico en profundidad donde, desde la perspectiva del libro y de la política editorial que lo articula, puedan verse las variadas líneas de fuerza que constituyen el marco que moldea y a veces hasta determina el objeto de análisis: por ejemplo, los efectos mediatos e inmediatos que acarrea la transformación del concepto originario de una comunidad (una kehilá) definida por una axiología del cooperativismo y la ayuda mutua, en una entidad predominantemente burocrática, caracterizada por una dudosa sensibilidad solidaria. Esta mirada hacia la comunidad de origen le permite al autor establecer un itinerario de cambios y alteraciones, una historia, lo que a su vez ayuda a comprender, por medio del contraste, las configuraciones del presente. Y es en ese presente donde la cita cobra sentido, porque si la memoria, como dice la cita de Benjamin, suele llegar “en un momento de peligro”, este vibrante resumen de Feierstein no es sólo la historia de una actividad enjundiosa sino muy probablemente un fundamentado aviso de alerta sobre los hechos que nos rodean aquí y ahora, en el presente de esta lectura misma.
Esta historia de una comunidad y de un producto cultural que la representa y le proporciona un específico valor simbólico, funciona simultáneamente como espejo de la sociedad que la acogió originariamente. Leer la historia del libro judío argentino es leer la historia de la comunidad judía argentina, y, a su vez, es leer la historia de la nación y el estado argentino en su totalidad, como en una sala de espejos que ofreciera todos los perfiles posibles reunidos en un mismo punto. Así, este libro de Feierstein se inscribe cómodamente en el ejercicio de la microhistoria, cuya mirada se caracteriza por reducir la escala de observación al efectuar una lectura minuciosa de lo pequeño dentro de lo mayor que lo comprende, de una parte que sólo en apariencia es independiente del todo mayor en que se inscribe. Un poco a la manera de unaleph revelador del universo por dentro de su minúscula esfera, la lectura microhistórica se concentra en asuntos que pueden parecer engañosamente menores desde una perspectiva totalizadora o aparentemente desconectada de los “grandes acontecimientos”, cuando en realidad está instalando en un primer plano las huellas de lo que ya ha adquirido --o va a adquirir luego-- la magnitud que poseen los hechos específicos y definitorios de una época. El historiador italiano Carlo Ginzburg narra en El queso y los gusanos las desventuras de un ignoto molinero friulano acusado de herejía y ejecutado luego por ello, pero revela indirectamente los antecedentes pre-iluministas de la batalla que a mediados del siglo XVI ya se está entablando por la educación pública y gratuita, y por la libertad de lectura. En La gran matanza de gatos el estadounidense Robert Darnton relata un episodio menor y cuasi policial sucedido en la Francia del siglo XVIII, pero muestra en espejo el desarrollo epocal de una conciencia de clase tal como aparece en las nuevas formas de lectura y en los nuevos modos dedifusión del conocimiento.
De la misma manera, Feierstein desarrolla en su libro la historia personal y comunitaria del fecundo esfuerzo individual y grupal que produjo cerca de un millón de libros que testimonian la cultura judía contemporánea y especialmente la judeo-argentina. Y si por una parte esa historia puntual se inscribe en la historia mayor de la comunidad argentino-judía que la alberga, revelando en espejo las tramas de poder que la gobiernan o las transformaciones de la sociedad judía de la Argentina, por otra parte el todo se inscribe a su vez en la historia aun mayor de las mutaciones políticas, sociales y culturales acaecidas en la Argentina de fines del siglo XX y comienzos del XXI. En el libro se entreteje la retirada de una envejecida generación de dirigentes comunitarios y la redefinición de la condición judía latinoamericana con el contexto de la dictadura cívico-militar de 1976-1983; la aparición de una nueva camada de dirigentes más jóvenes a tono con los planes neoliberales de los ‘90s menemistas, con el rechazo de la dirigencia oficial a la tradición originaria sobre una herencia judía manifestada en la educación y la cultura; el temporario resurgimiento del activismo tradicional comunitario tras el fracaso del neoliberalismo en el plano nacional y en el comunitario, con la crisis terminal de la civitas menemista manifestada en la crisis del 2001; el reciclado final de la mutual comunitaria de origen en una empresa de orientación gerencialista, con la perduración subliminal de los modelos neoliberales en la Argentina después de esa crisis que fue pensada, quizás ilusoriamente, como terminal y terminante. La microhistoria que teje este libro sólo puede ser comprendida en un viaje de ida y vuelta desde y hacia la macrohistoria en que se integra, y de la cual se alimenta para existir como tal. En las páginas que siguen se encontrará el hilo de Ariadna para efectuar esa lectura. Por un azar inexplicable sale a la luz en momentos de graves expectativas en la Argentina, en las que parece estar en juego el destino de muchos de los derechos vitales, económicos, sociales, educativos y culturales que construyeron lentamente un ethos que se ha expresado históricamente, con éxitos y también con fracasos pero nunca con renunciamientos, tanto en el horizonte nacional como en cada parcela comunitaria que lo integra.


Enero 2016.
                
Andrés Avellaneda                                                                              
University of Florida
Estados Unidos
























Ricardo Feierstein

foto: Diario Pagina 12.com.ar