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viernes, 1 de octubre de 2010

26 FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE HAIFA 2010- EN SUCOT

Como todos los años, durante la "Festividades de Sucot",
la ciudad de HAIFA es la anfitriona y organizadora de
su Festival Internacional de Cine.

Este Festival que dura ocho días, congrega a miles de

amantes del cine en todos sus aspectos: documentalismo,
films dramaticos, de accion, etc.etc.

La ciudad de Haifa recibe con alegría a todos aquellos

que desean disfrutar durante uno o varios días, de
films de calidad, aunque a veces nos hemos sentido
defraudados con films latinoamericanos y/o
españoles, que son los que deseamos ver muchos de

los hispanoparlantes que residen en este pequeño
pero pujante y democrático país del Medio Oriente.

Llegan a Haifa habitantes de distintos puntos del país,

y podemos ver de cerca a artistas, directores, escritores,
periodistas, gente del Arte y las Letras que estamos
acostumbrados a verlos en la TV israelí o de leer sus
textos en los diarios y revistas nacionales y sus libros.

Ademas de las proyecciones en los cines y teatros locales,

durante esta semana se pueden disfrutar de proyecciones
gratuitas al aire libre, en plazas o en la playa del Mar
Mediterráneo.

En el parque aledaño a las principales salas de

proyección, se realiza una feria de artesanías, ventas
de regalos, trabajos originales de distintos países,
desde el Lejano Oriente a la lejana Sud America,
ademas de trabajos realizados por artesanos israelíes,
a la que acuden muchas personas, y los puestos de

comidas y bebidas frescas tampoco faltan en estos días
de calor y humedad de fines del verano que se resiste
a morir.

Generalmente varios de los films latinoamericanos

y españoles no se vuelven a proyectar en las Salas
israelíes, y ese es el motivo por el que mi esposa y yo
preferimos ver este tipo de cine en estos festivales.

Como todos los años, la directiva organizadora del

Festival de Cine ha editado un hermoso libro/catálogo
con reseñas y fotografías de todas las películas que son/
serán exhibidas durante este evento.

Este libro bilingue hebreo-ingles consta de 235 páginas

y aunque parezca extraño en esta parte del mundo,
este año lo regalan (estan a la vista al lado de las
ventanillas de ventas de entradas).

Además se distribuyen gratuitamente, folletos de pocas

páginas que contienen los resúmenes de los argumentos,
los datos del film, las salas de proyecciones y los horarios
de las mismas.

Tambien los grandes diarios nacionales han editado

suplementos dedicados a este Festival Internacional
de Cine de Haifa, permitiendo a sus lectores, residan
donde residan, estar informados de este Festival
que es un orgullo para esta hermosa ciudad de Haifa,
recostada sobre la Montaña del Carmel(o) y bañada
por las olas del mar Mediterráneo.

TANGO, UNA HISTORIA DE JUDIOS:



Quiero decir algunas palabras sobre este film documental
muy bien logrado, donde se puede apreciar la valiosa
contribución de los miembros judíos de la comunidad
argentina al TANGO, que si bien" no fue inventado por
los judíos, estos tuvieron y tienen un papel relevante en
la creación e interpretacion de los mismos, junto a

argentinos, italianos, españoles, etc."


Participamos del estreno en el Museo de Arte Japones
TIKOTIN en Haifa, el 28 de septiembre.

La sala estaba repleta. Calculo un 40-50% de origen
latinoamericano y el resto israelíes que no hablan
ni entienden el idioma castellano(español, como se
lo conoce aquí), pero que les gusta el tango,

especialmente el argentino/uruguayo.

Presentó el film el Productor ejecutivo y autor del

Guión, el historiador del tango argentino, Jose Judkovski,
autor de varios libros sobre el Tango y Los Judios en
Argentina, a quien conozco personalmente desde hace
varios años.

Sus palabras fueron traducidas al idioma 'ivrit'(hebreo).
La proyección duró aproximadamente hora y media,
y pudimos, los allí presentes, deleitarnos con este Film
muy bien realizado, en todos los aspectos.

Los presentes pudieron gozar de la música, de los

bailarines, de las Orquestas y los Nuevos Conjuntos de
Tangos, muchos de ellos formados por jovenes judíos,
nietos de aquellos inmigrantes llegados a la Argentina,
Tierra de Promisión, a principios del siglo pasado.

El director del Film , Gabriel Pomeraniec, quien fue además
el camarógrafo y el Productor junto a Jose Judkovski
supo trabajar en equipo con el este.


El film fue muy bien fotografiado, mostrando escenas de
la imponente Ciudad de Buenos Aires y trayendo las
explicaciones de 'tangueros' judíos y no judíos, que
lograron transmitir en forma sencilla la real participación
del Pueblo de Moises en la Historia del Tango Argentina,
desde sus comienzos hasta el presente.

Al finalizar la proyección, el publico rompió en un aplauso
sostenido, dando de esta manera su aprecio y entusiasmo
por el film proyectado.

El sr. Jose Judkovski dialogó con el público presente, y
se sintió muy emocionado cuando un anciano judeo
argentino se acercó y lo abrazó y besó y seguramente
le dijo algunas palabras en el oído.El anciano estaba
muy emocionado y algunas lagrimas fluían de sus ojos.

Entre las preguntas del público, una señora inquirió
si los músicos y compositores judíos argentinos habían
sido objeto de manifestaciones antisemitas dentro del
panorama tanguero argentino, a lo que contesto Jose
Judkovski que ninguno de ellos había manifestado
sentirse agraviado en algún momento por su condición
de 'judío'.

En mi humilde opinión este film no es uno más entre
los documentales realizados sobre el tema del Tango en
Argentina en los últimos años, sino un testimonio vivo
del aporte de los judíos al Tango en ese país, contando con
la participación de grandes músicos argentinos , que aún
conservan en su memoria ese aporte realizado por
aquellos que ya no están.

Ademas de los nuevos y jovenes valores que revitalizan
el Tango, 'ese sentimiento triste que se baila', al decir de
Ernesto Sabato.

Para que mis lectoras/es se enteren que es lo que se puede

ver en este Festival habladas en castellano/español/
portugues, y/o catalán, acompaño una reseña publicada
por el Semanario AURORA de la ciudad de Tel Aviv.

Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa

frente al Mar Mediterráneo

FILMS HISPANOAMERICANOS

Festival Internacional de Cine de Haifa
Autores: Chiquita Levov y Henry Weich

Nuevamente para Sucot vuelve el ya consagrado Festival

Internacional de Cine de Haifa a presentar un variado
y rico programa que deleitará a los amantes del cine.
Como es habitual aquí nos limitaremos a reseñar los films
hispanomericanos que seguramente interesan más a los
lectores de Aurora.

A la deriva, de Ventura Pons, España, 2009.
La película transmite la tristeza de los personajes,

zarandeados hacia no se sabe dónde y sin ningún ideal
que seguir. Lo único que merece la pena es pasarlo bien,
dice uno de ellos, pero si eso no es posible -como parece
ocurrirle a la protagonista- no queda sino desahogarse
con el sexo, da igual con quién, da igual cuándo, da igual
la postura. El film habla de la decepción de esas personas
que han gastado su vida en ideales que les han dejado
vacíos.


La mirada invisible, de Diego Lerman,
Argentina, 2009.
María Teresa es una preceptora en el Colegio Nacional.

Tiene 20 años y es una especie de mezcla de inocencia e
ignorancia. Toma su trabajo al pie de la letra, la
supervisión del orden en todo sentido es su preocupación
constante, sigue la conducta de los alumnos con
perseverancia y dedicación para hacerse acreedora del
aprecio de su jefe, y es por eso que lleva su empeño a
extremos, aún a costa de su propia persona.

La sangre y la lluvia, de Jorge Navas,
Colombia. 2009
El chofer de taxi José, empieza su turno nocturno

poseído por el ansia de venganza por el asesinato
de su hermano a manos de una banda violenta.
Pero cuando un accidente lo acerca inesperadamente
a Angela, la pareja dañada tiene que luchar contra
fuerzas que los arrastran al lluvioso submundo de Bogotá


Año bisiesto, de Michael Rowe, México, 2010.
Laura vive hundida en una profunda melancolía por

su vida problemática en Oaxaca. Sus días solitarios
pasan hasta que decide terminarlo todo. Encuentra a
Arturo, que le ayudará a terminar su penosa existencia

Rompecabezas, de Natalia Smirnoff,
Argentina, 2009.
El esposo de María y sus hijos le regalan un rompecabezas

para su cumpleaños. Encuentra el asunto un gran
descubrimiento, y resulta que es buena. Su nueva pasión
la lleva a contestar a un aviso que indica que se busca
socio para una competencia, y a pesar de los recelos
familiares, se inscribe.


Norteado, de Rigoberto Pérezcano,
México, 2009.
Andrés llega a la frontera de México para cruzarla

camino a los Estados Unidos. Ahí entre cada intento
descubre que Tijuana es una ciudad alborotada.
Esperando ahí, no sólo es confrontado con sus
sentimientos y lo que ha dejado atrás sino también
con lo que va encontrando.


Carancho, de Pablo Trapero, Argentina, 2010.
En Argentina hay muchos muertos por accidentes de

tráfico, y detrás hay una industria floreciente basada
en seguros y huecos legales. Sosa es un abogado que
busca clientes potenciales. Luján es una médica recién
llegada de la provincia. Su amor empieza con un
encuentro en la calle, pero ella trata de salvar la vida
de un hombre y él lo quiere tener como cliente.

Octubre, de Daniel y Diego Vega Vidal,
Perú. 2010.
Clemente, un prestamista lacónico es la nueva

esperanza de Sofía, su vecina soltera, devota de las
adoraciones de octubre de nuestro señor de los
milagros. Los une un neonato, fruto de la relación
de Clemente con una prostituta, ella lo cuida
mientras él va en busca de la madre, así el
reconsidera sus relaciones emocionales con gente.


Abel, de Diego Luna, México, 2010.
Trata de un muchacho peculiar, que confunde realidad

y fantasía, pero toma las responsabilidades del jefe de
la familia en ausencia de su padre.

.
Eva y Lola, de Sabrina Farji, Argentina, 2010.
Eva y Lola son amigas íntimas. Mientras Lola trata de

medirse con su pasado creando una vida de fantasía,
Lola no quiere ocuparse de la verdad de su identidad
real. Dos amigas con visiones distintas de la misma
historia.

Tango, una historia de judíos
Interesante documental que se refiere a los letristas de

la época de ORO del tango y escritores judíos en idish
en particular, se superponen y se identifican en los temas
de la desgracia y el dolor, la tragedia, y la angustia de
problemas existenciales.


Nacidas para sufrir, de Miguel Albaladejo,

España, 2009.
Es la historia de un grupo de mujeres, todas tan generosas y desinteresadas que hasta compiten entre sí para ver quién puede ayudar más y hacer el mayor sacrificio para el bien de otros.


Estranho caso de Angelica, de Manoel de Oliveira, Portugal/España/Francia/Brasil, 2010
(portugués).
Situado en los años cincuenta, un fotógrafo es requerido

por dueños de hotel de tomar retratos de su recientemente
fallecida hija. Otra producción del centenario decano
del cine, Oliveira.

fuente: Semanario AURORA- Tel Aviv,Israel

Edición Nº26, del 23/9 al 30/9/2010




jueves, 23 de septiembre de 2010

Festividades Judías/Hebreas: SUCOT, Fiesta de los Tabernáculos o Festival de las Cabañas comenzó hoy miercoles 22 de Septiembre



La fiesta de Sucot no sólo ilustra la longevidad de la ley y la tradición judías, sino que también sirve como refrescante alejamiento de la predisposición al materialismo al destacar la importancia de la naturaleza y la subordinación a Dios, así como la compasión y la hospitalidad.

Por Shlomit Benazri


Rodeados permanentemente por centros de compras y cafés, boutiques y restaurantes, es fácil perder de vista los elementos básicos que conectan a los judíos de todo el mundo, elementos que trascienden el ser individual y nos unen mediante un sistema fundamental de creencias que sustituyen a la nacionalidad y cuyos valores son eternos.

La fiesta de Sucot no sólo ilustra la longevidad de la ley y la tradición judías, sino que también sirve como refrescante alejamiento de la predisposición al materialismo al destacar la importancia de la naturaleza y la subordinación a D's, así como la compasión y la hospitalidad.

Sucot, también llamada fiesta de los tabernáculos o festival de las cabañas, se celebra al finalizar la temporada de la cosecha para marcar el final de una temporada de cultivo y el comienzo de la siguiente. La asociación más común con esta fiesta es la habitación única que se ocupa durante los siete días de celebración, la Sucá.


La Sucá debe ser una habitación temporaria que se erige cada año, lo suficientemente grande como para que entren la cabeza y el cuerpo de un hombre y una mesa, debe resistir el viento y debe tener suficientes ramas como para darles a sus ocupantes más sombra que sol. Si bien la construcción de la Sucá (que debe comenzar inmediatamente después de Iom Kipur) es un aspecto importante de la fiesta, como lo es la tradición de comer, beber y descansar en ella, Sucot es más que sólo la Sucá.

Sucot como festival de la naturaleza

Sucot es la última de las tres fiestas de peregrinación (Shalosh Regalim) que se consideran las más sagradas del judaísmo. Igual que muchas fiestas, está profundamente conectada con la naturaleza y la agricultura. Conmemora la culminación de las temporadas de cosecha y por ello se la suele llamar festival de la recolección (jag haasif). Muchas de las costumbres de esta festividad giran en torno de la naturaleza y la agricultura, así como del agua y las oraciones pidiendo por una temporada lluviosa para la siguiente cosecha.

En la antigüedad, cuando el Beit Hamikdash se erguía orgulloso en Jerusalém, los judíos peregrinaban hasta la ciudad santa tres veces al año para ofrecer sacrificios: en Pésaj, Shavuot y Sucot. Cada una de las tres fiestas de peregrinación y sus sacrificios giraban en torno de la cosecha y el crecimiento de vegetación natural. Sucot marca específicamente la culminación de la temporada de recolección, tal como se describe en Éxodo 23:16 “Celebrarás la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido del campo los frutos de tus labores.” Durante todo el año, los judíos cultivaban y recolectaban sus cosechas y las completaban cerca de Sucot. Por lo tanto, además de celebrar el fin de la cosecha, esta fiesta representa la primera vez en el año en que los judíos se podían relajar y disfrutar del fruto de su trabajo.

Además de celebrar el fin de la temporada de recolección, Sucot, que se celebra por los meses de septiembre y octubre, marca el comienzo de la temporada de lluvias en Eretz Israel. En la época del Beit Hamikdash, Israel era una sociedad agrícola que dependía casi exclusivamente de las estaciones naturales. Debido a ello, una cantidad adecuada de lluvia era de extrema importancia para los granjeros cuyos cultivos no prosperarían sin el agua necesaria. Los sacrificios y las ofrendas de lo cosechado eran regalos para Hashem, en agradecimiento por su bondad el año anterior, que les permitió aprovechar los beneficios.

La extracción del agua era el punto central de las celebraciones de Sucot y celebraba el regalo de la lluvia que Hashem les daba a los israelitas. Durante la extracción del agua se llenaba una vasija de oro con agua de los pozos de Jerusalém. La llegada de los portadores del agua a los Portales del agua era la señal para que los tocadores de shofar comenzaran a tocar tres notas, con lo que marcaban el inicio de las celebraciones. A medida que las festividades continuaban, los que celebraban comenzaban a encender velas que daban la sensación de que toda la ciudad brillaba mientras se escuchaba por todas partes música proveniente de distintos instrumentos, como liras, arpas y trompetas.

Los símbolos centrales de Sucot, además de la Sucá, son los cuatro tipos o las cuatro especies: Lulav, Etrog, Hadas y Aravá. Cada una de ellas (conocidas en hebreo como arbaat haminim) está fuertemente conectada con el aspecto agrícola de la fiesta, así como la celebración del agua, ya que las cuatro están asociadas a ella. Hadas, o mirto, es una de las únicas plantas que pueden sobrevivir mucho tiempo sin agua, mientras que etrog necesita cantidades enormes para crecer. Las otras dos especies, aravá y lulav, también están fuertemente relacionadas con el agua. Aravá, el sauce, sólo puede crecer cerca de fuentes de agua y el lulav indica la ubicación del agua en medio del desierto.

Subordinación a Hashem [D'S]

Sucot es mucho más que la simple celebración de la naturaleza y el agua, es la celebración de Hashem y la relación entre Él y su pueblo elegido: los judíos. Desde la confianza puesta en que Él proveerá, nutrirá y cuidará a quienes habitan en la débil estructura de la Sucá, hasta las ofrendas presentadas en agradecimiento por las lluvias del año anterior, gran parte de la fiesta de Sucot tiene que ver con la relación entre los judíos y Hashem.

Las cuatro especies, que son símbolos del agua y la agricultura, también son simbólicas de los cuatro tipos de judíos que existen. Cuando los cuatro tipos se reúnen con fines ceremoniales, esto simboliza la unificación de los tipos de judíos como un ser que sirve a Hashem.

Las cuatro especies representan el cuerpo humano, que alberga el alma y el cuerpo que le rezan a Hashem. El etrog se parece y representa al corazón, que es el centro emocional de los hombres y sin el cual la vida no sería posible. El lulav es similar a la columna vertebral, que es esencial para mantener el cuerpo unido. La forma de hadas es similar a la de los ojos, que son la manera en que los hombres pueden visualizar y experimentar el mundo creado por Hashem y, finalmente, aravá se parece a los labios humanos desde donde los hombres expresan sus pensamientos y con los cuales le rezan a Hashem.

Las cuatro especies también representan los cuatro tipos de judíos que existen. El etrog es de sabor y aroma dulces y, por lo tanto, representa a aquellos judíos que estudian la Torá y la internalizan mediante la realización de mitzvot.

El lulav es de sabor dulce pero no tiene aroma con el cual se lo puede identificar, por lo tanto, representa a aquellos judíos que estudian la Torá pero no la internalizan poniendo en práctica las mitzvot que enseña.

El hadas es un fruto tramposo porque tiene un aroma dulce y tentador pero su sabor no es tan dulce como uno cree. Por eso, es representativo de aquellos que realizan todas las mitzvot pero no estudian la Torá. La última minim es aravá, que no tiene sabor ni aroma dulces y, por lo tanto, simboliza a aquellos judíos que no estudian la Torá, no realizan buenas obras ni mitzvot y es la última de las cuatro especies.

Hajnasat Orjim

Sucot encarna la noción de Hajnasat Orjim, darles la bienvenida a los visitantes, que es una de las cosas más importantes que puede hacer una persona.

Uno de los cuatro padres del pueblo judío, Avram, es nombrado con frecuencia como un hombre grande y amable que les daba la bienvenida a los visitantes a su tienda, que siempre estaba abierta para todos. Su mayor atributo era su entusiasmo por hacer Hajnasat Orjim, que solía buscar de manera activa. En lugar de esperar simplemente a que llegaran viajeros en busca de un lugar para descansar, Avram salía y esperaba a las personas que pasaban para poder invitarlas a entrar y tener la oportunidad de realizar la mitzvá.

El tercer día después de haber realizado en sí mismo el sagrado pacto de unión de la circuncisión, Avram se encontraba fuera de su tienda, ansioso por realizar la mitzvá de Hajnasat Orjim, cuando fue visitado por los tres ángeles enviados por Hashem. Llevó a los hombres, de los que no sabía que eran ángeles, a su tienda y les ofreció agua y alimentos.

La noción de Hajnasat Orjim se enfatiza en Sucot, cuando la tienda abierta les da la bienvenida a los visitantes. Durante las oraciones de la noche, que se recitan durante cada uno de los siete días que dura la festividad, se invita a Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Aarón, José y David a ingresar en cada Sucá junto con otros visitantes. También es importante invitar a aquellos que, de otro modo, no podrían sentarse en una Sucá o que no conocen su importancia. De esa manera se abraza y se realiza la mitzvá de Hajnasat Orjim.

Humildad

A diferencia de la mayoría de las fiestas judías, Sucot enfatiza el ser humilde y despojarse de las posesiones mundanas. Con frecuencia se cree que Pésaj es la fiesta judía que más destaca la humildad, ya que es la historia de cómo fuimos esclavos del pueblo egipcio. Sin embargo, de hecho, durante Pésaj los judíos celebran su huida victoriosa de la opresión de los egipcios y su surgimiento tan ricos como reyes que podían recostarse al comer.

Durante Sucot, los judíos permanecen en viviendas temporarias, igual que los judíos que deambularon por el desierto durante cuarenta años. Aunque finalmente se le permitió al pueblo judío ingresar en Eretz Israel, la importancia de la historia de Sucot no es que les permitieron entrar, sino más bien la de no olvidar el haber deambulado por el desierto durante cuarenta años. Esto se destaca en el libro de Vaikrá, que dice: "En las cabañas habitaréis por siete días; todo nativo de la casa de Israel habitará en las cabañas, para que vuestras generaciones venideras sepan que en cabañas hice Yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto (23:42).

Al abandonar las comodidades de las casas lujosas, la Torá fuerza a los judíos a abandonar sus bienes materiales y a recordar la época en que deambularon por el desierto y habitaron en cabañas. El dejar las posesiones mundanas atrás también reúne a los judíos con sus ancestros nómades, así como con el mundo natural creado por Hashem. El abandono de la seguridad de las viviendas permanentes también fortalece la creencia de que Hashem le proveerá a su pueblo comodidades y seguridad, con lo cual se les recuerda a los judíos la importancia de creer en Él.

Al final, regresamos a nuestros hogares lujosos con paredes permanentes, a los centros de compras y a los cafés, pero es de desear que, después de pasar siete días en una cabaña bajo las estrellas y los cielos que Hashem nos dio, apreciemos tanto nuestras posesiones como a nuestro D's. Sucot es mucho más que la Sucá. Sucot es humildad, compasión y aprecio por la naturaleza. Sucot es el epítome de los valores judíos.




FUENTE:
http://sp.jccenters.org/DetalleNota.aspx?id=3885