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domingo, 20 de julio de 2014

MEDIO ORIENTE: Siete razones por las que Israel tiene derecho a defenderse de Hamás


ANÁLISIS


¿POR QUÉ ISRAEL PUEDE –E INCLUSO 

DEBE– DEFENDERSE DE LOS ATAQUES 

TERRORISTAS CON EL EJÉRCITO? LES 

OFRECEMOS SIETE RAZONES PARA 

RESPALDAR A ISRAEL.


por Carmelo Jordá- 17 Julio 2014


ISRAEL es, probablemente, el único estado del mundo del que se espera –bien que inútilmente– que renuncie a defenderse cuando es agredido, una pasividad que a casi se le exige. Lo cierto es que Israel se defiende y casi nadie en el país tiene dudas al respecto; si bien, como con cualquier cosa, existe un debate público sobre el límite que debería tener dicha defensa: los hay que defienden la línea que sigue Netanyahu –moderada desde el punto de vista de muchos en la región- y los hay que le piden más dureza.
Sin embargo, desde la confortable seguridad de Europa Occidental, donde por supuesto no caen los cohetes de Hamás se pide a Israel "contención" y se critican sus "crímenes" por los bombardeos en Gaza.
¿Tiene derecho Israel a defenderse? Vamos a tratar de exponer algunas razones que desde el punto de vista israelí justifican una intervención como la que se está viendo en los últimos días.

1. Los miles de cohetes contra Israel

Desde que en 2005 Israel decidiese la retirada y "desconexión" de Gaza, Hamás no ha dejado de bombardear el sur del país. Con rachas de más intensidad y algunos momentos de relativa calma, lo cierto es que más de 8.000 cohetes de distintos tipos ha aterrorizado a zonas cada vez más amplias de Israel.
Sólo en las últimas semanas se han lanzado más de 1.200 cohetes, incluyendo misiles hasta ahora nunca usados que alcanzan las principales ciudades de Israel –entre ellas Jerusalén y Tel Aviv- e incluso puntos más al norte como Haifa.
Afortunadamente, los cohetes provocan muy pocas víctimas, pero no porque sean inocuos o porque no se lancen con la intención de causar muertes. Lo cierto es que la razón está en el costosísimo esquema defensivo que Israel despliega, especialmente en la parte del país que más amenazada está por los cohetes: el sistema de interceptación de misiles Cúpula de Hierro, los refugios distribuidos por las ciudades y los kibutz, y esfuerzos como construir un sobretecho de un metro de hormigón sobre una guardería, tal y como yo mismo he visto en las cercanías de la frontera con Gaza.

2. Hamás es una banda terrorista
Aunque ejerza el poder en Gaza –por cierto de una forma brutal y totalitaria- e incluso aunque ganase unas elecciones en 2006, Hamás es una organización terrorista. Y esto no sólo lo dice Israel, ni siquiera su aliado secular, Estados Unidos, esto lo dice la Unión Europea que incluye al grupo en su listado de organizaciones terroristas, a las que se congelan los fondos por esa razón.
Además, Hamás es una organización terrorista entre cuyos principales objetivos está la destrucción de Israel, tal y como dice bien claro en su carta fundacional: "Israel existirá y continuará existiendo hasta que el islam lo destruya, al igual que otros los han borrado antes."
Por supuesto, no es posible llegar a un acuerdo definitivo de paz con los terroristas de Hamás, ya que consideran que cada centímetro de suelo de Palestina es sagrado y, por tanto, renunciar a cualquier parte de este territorio "significa renunciar a una parte de la religión", explican en su carta fundacional.
El mismo documento en el que aclaran, por si hay alguna duda, que "las iniciativas de paz, las llamadas soluciones pacíficas y las conferencias internacionales son contrarias a las creencias" de la organización.

3. Israel no ocupa Gaza
Pese a que la propaganda antiisraelí defiende habitualmente que las agresiones de Hamas son una respuesta a la "ocupación", Israel se retiró completamente de Gaza en 2005, desmanteló todas las instalaciones militares en incluso varios asentamientos en los que vivían unos 8.000 colonos, que en la mayoría fueron sacados a la fuerza de sus casas, en contra de su voluntad.
No es, por tanto, una potencia ocupante y Gaza no es un territorio ocupado. Sí hay un control de las fronteras, destinado a evitar que los terroristas de Hamás puedan aprovisionarse de armamento que usarían después contra Israel. Numerosos hallazgos e interceptaciones de envíoss por túneles o por mar demuestran que, efectivamente, de estar completamente abierta la frontera, Hamás se armaría -todavía más- hasta los dientes.
La frontera ha estado abierta durante años en la parte egipcia, hasta que el país árabe también la cerró por los problemas de seguridad que le causaba, especialmente en la península del Sinaí. Además,hay pasos abiertos con Israel –incluso durante esta intervención militar- por los que entran cada día toneladas de alimentos, combustibles, medicinas, materiales para la construcción… Además de permitirse el paso de civiles en determinadas circunstancias, especialmente en casos que requieren tratamiento médico, que suele ofrecerse en hospitales israelíes. De hecho, recientemente una de las personas que ha recibido este tratamiento ha sido la suegra del líder de Hamás, Ismail Haniya.

4. Israel no premia a los asesinos
Cuando se demuestra que un terrorista palestino ha logrado asesinar a civiles israelíes –tanto si se ha inmolado en un atentado suicida como si está preso en una cárcel de Israel- su familia recibe una pensión de la Autoridad Nacional Palestina, una remuneración económica que recompensa el terror. Además, los asesinos y sus familias reciben los elogios y el máximo prestigio social por sus crímenes.
Si el asesinato se produce en el lado contrario, algo que por cierto ha ocurrido en escasísimas ocasiones, el terrorista no sólo recibe el repudio de la inmensa mayoría de la sociedad israelí, sino que es perseguido por la policía y cae sobre él todo el peso de la Ley.
El mejor ejemplo de esto han sido las reacciones que han seguido a los brutales asesinatos de tres jóvenes judíos que fueron secuestrados a principios de junio y un adolescente palestino asesinado como venganza, poco después de encontrar los cadáveres de los israelíes. Mientras los asesinos palestinos siguen en paradero desconocido, la policía israelí ya ha detenido y encarcelado a los que asesinaron brutalmente al chico palestino.
Además, toda la sociedad israelí y todos los líderes políticos o religiosos han rechazado con términos inequívocos el crimen; del otro lado se sucedieron las celebraciones callejeras tras el secuestro y prácticamente no se han oído voces de condena.
Incluso cuando hay sospechas de un comportamiento fuera de la ley de miembros del ejército o de las fuerzas de seguridad israelíes se abren investigaciones y, por supuesto, la compleja y exigente opinión pública israelí suele reaccionar con fiereza cuando se descubren estos casos.
5. El derecho internacional respalda a Israel
Todo estado soberano tiene derecho a defenderse de una agresión ilegítima realizada por un enemigo exterior, y este derecho incluye acciones violentas en respuesta al ataque o los ataques sufridos, pero también tomar las medidas necesarias para evitar nuevas agresiones.
De hecho, cuando tras un ataque previo no ha habido una oportuna reparación de los daños, incluso se admite que el estado agredido desarrolle una represalia: un ataque para que el agresor sufra lo que ha causado previamente.
Las operaciones militares de Israel en Gaza se pueden encuadrar perfectamente dentro del derecho de autodefensa, pues están encaminadas tanto a responder a los ataques recibidos –cuando se golpea las baterías desde las que los terroristas han lanzado cohetes a territorio israelí–, como a prevenir los ataques futuros destruyendo infraestructuras de Hamás y depósitos de armas cuyo destino es ser usadas contra Israel.
6. Israel quiere la paz, Hamas no
El dicho "dos no se pelean si uno no quiere" es muy difícil de aplicar a las relaciones internacionales y, menos aún, en un escenario tan complicado como el Medio Oriente y con actores que son bandas terroristas sin escrúpulos como Hamás.
En este misma crisis se ha demostrado quién está más dispuesto a dar pasos hacia la paz: por dos veces Israel ha parado todas sus operaciones militares y en ambas Hamás ha roto el alto al fuego o la tregua.
La primera fue el pasado día 15, en un alto al fuego promovido por una iniciativa egipcia que Israel había aceptado pero Hamás no. Mientras las armas de un lado los terroristas lanzaron hasta 50 cohetes sobre territorio israelí.
 La segunda, este mismo jueves cuando Israel ha respetado la tregua humanitaria solicitada por la ONU y Hamás a vuelto a romperla lanzado más cohetes.

7. Israel es la primera defensa de Occidente
Aunque muy pocos se lo agradecen, lo cierto es que Israel no lucha sólo por su supervivencia, que también, sino que es el primer frente de la batalla que el fanatismo islamista ha emprendido no sólo contra el estado judío, sino contra toda la civilización occidental.
Una batalla que interesa particularmente al país que sería sin duda alguna el siguiente episodio de la yihad: España. No lo decimos nosotros: es algo que han declarado en muchas ocasiones los más destacados terroristas islámicos del mundo, incluyendo el propio Ben Landen.
España, a la que ellos denominan Al Andalus, es considerada por los radicales islámicos tierra musulmana que se ha de reconquistar y es algo que está tan en la agenda como para ser el motivo de una manifestación el El Cairo, o de un vídeo en español del Ejército Islámico de Siria e Irak grabado en Siria y en el que dice literalmente: "España es tierra de nuestros abuelos y vamos a liberarla con el poder de Alá".

fuente: http://www.libertaddigital.com/internacional/oriente-medio/2014-07-17


domingo, 15 de septiembre de 2013

MEDIO ORIENTE: Los absurdos de la saga siria

 
 
 
 
 
Por Marcelo Kisilevski, desde Modiín, Israel
 
La incomprensión de lo que es el Medio Oriente y de la dinámica de sus conflictos llega a tal nivel, que el mundo no deja de caer en absurdos que gritan a los cielos de tan evidentes. El primero tiene que ver con la lógica norteamericana sobre el uso de armas de exterminio masivo. La guerra civil en Siria llevaba ya tres años y cien mil muertos cuando Bashar El Assad atravesó la “línea roja” marcada por el presidente norteamericano Barack Obama: el uso de armas químicas.
 
He aquí el primer absurdo: Assad está perpetrando un genocidio, y lo podría (lo puede) seguir perpetrando con total impunidad, siempre y cuando lo haga con balas, obuses de cañón y bombardeos aéreos con bombas convencionales lanzadas adrede sobre civiles indefensos. Si fuera por EEUU y Occidente, sólo el método, y no la cantidad de muertos, trazan esta arbitraria línea roja.
 
Es cierto que todo esto son excusas, y las consideraciones son puramente geopolíticas. Lo último que desea Obama, que prometió que su gobierno sería el del fin de todas las guerras, es atacar a Siria. Cualquier línea roja, desde este punto de vista, era y es una imprudencia retórica. Ahora, cualquier excusa será buena para anular todo el operativo: la ilegalidad que le marcó la ONU, la oposición de su propia opinión pública, la falta de mayoría en el Congreso, e incluso la propuesta rusa de colocar todas las armas químicas sirias bajo supervisión internacional, de la que dijo: “Es posible si es real. Es lo que venimos pidiendo ya años”. Cualquier escalera es buena para Obama, desesperado por bajarse del alto árbol al que se trepó sin querer.
 
La decisión de no atacar, en todo caso, sería tan correcta como la de atacar. Pues el segundo absurdo, en efecto, tendría que ver con Estados Unidos y también Israel alineándose contra Assad… a favor de Al Qaeda. Esta última organización, que hegemoniza la rebelión contra el régimen alawita, adopta en Siria el nombre camuflado de Jabhat El Nusra, un cambio de marca que posibilitaría la ayuda norteamericana a la organización responsable del mayor atentado terrorista de la historia. Estados Unidos ya ha ayudado a muchas organizaciones islamistas, incluidos Al Qaeda y Talibán, y Obama estará muy gustoso de zafarse de este nuevo absurdo.
 
Para Israel, el dilema no es menor. El Israel oficial ha mantenido su perfil bajo. Pero a la hora de elegir, parece preferir la caída de Assad a su triunfo contra Al Qaeda. La lógica es que, como dijo un experto militar, “contra los sunitas podremos arreglárnoslas; la caída de Assad es más tentadora, pues implica el quiebre del eje con Irán, principal enemigo de Israel”. Y ahí anduvo, en los últimos días, el premier Biniamín Netanyahu haciendo lobby casi abiertamente ante congresales estadounidenses a favor del ataque contra Damasco. Israel se ve, pues, apoyando (si bien sólo por default) a Al Qaeda, y tampoco se trata de una posición muy cómoda que digamos.
 
El ajedrez ruso
 
La incógnita rusa es el tercer absurdo de este episodio. Los opuestos a la guerra y los rusos se oponen a la “intervención norteamericana”. ¿Y qué con respecto a la intervención rusa? Es Rusia la que alimenta con armas al régimen de Assad con municiones, repuestos, cohetes S-300, aviones y todo lo que le pueda servir para mantenerlo en pie. Las motivaciones del presidente Vladimir Putin en esta partida son menos conocidas en el preocupado Occidente. Juegan los intereses económicos en la región de una potencia venida a menos, una ruta del petróleo que defenderán a capa y espada, una industria militar que necesita a toda costa mantener su clientela, incluidos tanto Siria como Irán.
 
Entra también la política interna rusa, en la que Putin debe demostrar día a día que no está jugando de perrito faldero de Obama. El poder del líder parece estable por ahora, pero en su nuca sopla el primer brote de oposición creíble en una década. Se llama Alexéi Navalny, postulado a alcalde de Moscú, al que las encuestas de intención de voto le daban un escaso 12%, y que en los comicios del último 8 de septiembre obtuvo  el 27% frente al actual alcalde y hombre de Putin, Sergei Sobyanin.
 
No hay que temer una nueva Guerra Fría todavía. Los números y la fuerza, aunque hubiera motivación, no le dan a Putin. Como quiera que fuere, la “intervención extranjera” en Siria comenzó hace mucho tiempo, existe desde muchos años antes del comienzo de esta guerra civil, y es la intervención rusa, no la norteamericana. Cuanto menos, desde el comienzo del genocidio, que incluye no sólo muertos sino también entre cuatro y seis millones de desplazados, deberíamos haber visto manifestaciones pacifistas en las capitales occidentales bajo el lema: “Rusos go home”.
 
Pacifismo selectivo
 
El cuarto absurdo de esta recorrida, precisamente, es la actitud del Occidente pacifista, los abanderados del “No a la guerra en Siria”. ¿Perdón? La “guerra en Siria” ha cumplido ya tres años. Existe allí un dictador genocida brutal. Se llama Bashar El Assad. Ha asesinado ya a más de cien mil de sus propios ciudadanos en una guerra desigual. Lo hace con ayuda iraní y rusa, y no vacila en utilizar todas las armas a su disposición. La guerra lleva ya tres años, pero sólo la insinuación de intervención norteamericana coloca en sus dos patas traseras a la juventud izquierdista y pacifista de Occidente y la saca a la calle con carteles pletóricos de palomas y ramas de olivo. Uno no puede menos que elevar las cejas, una vez más, y señalar: ¿cuál es la agenda detrás de este pacifismo selectivo?
 
En efecto, para este tipo de pacifismo, sólo falta que, como dice el mito urbano acerca de la BBC de Londres, publiquen un índice de cambio entre muertos según su grupo étnico y el bloque geopolítico al que pertenecen: ¿cuánto espacio en los medios o, en este caso, cuántas manifestaciones vale un muerto palestino y cuántas un muerto sirio? ¿Nueve muertos turcos en una Flotilla por los palestinos equivaldrán a cien mil sirios, o tampoco serán suficientes? ¿Hará falta un millón de ciudadanos sirios muertos para que los carteles acusen a Assad en las calles de América Latina?
 
Los intereses de los gobiernos y los partidos de izquierda en América Latina pueden ser comprensibles, siempre y cuando entendamos sus motivaciones geopolíticas y económicas, y dejemos de atribuirles virtudes morales.
 
La pregunta, más bien, va dirigida al individuo, ese joven estudiante universitario, militante de izquierda y por los derechos humanos que de verdad y con todo su idealismo cree en el poder de su generación para crear un mundo mejor. A él debe dirigirse la pregunta: ¿cómo eliges las causas de derechos humanos en el mundo por las cuales lucharás? ¿Cómo es que los palestinos, que suman menos de un tercio de los muertos en treinta años de conflicto con Israel, que los que ya lleva el matadero sirio en sólo tres, te sensibilizan hasta las lágrimas y te hacen dedicar tu escaso tiempo y dinero a participar en manifestaciones furibundas contra Israel, mientras que el verdadero genocidio, que ocurre frente a tus narices en Siria, te mantiene en la más absoluta indiferencia? Quizás llegues a la sospecha molesta de que lo que de verdad estás seleccionando –o están seleccionando por ti- no son pueblos que sufren (entre los que no debiera haber selección alguna), sino victimarios, lo cual es sustancialmente diferente.
 
Este es, por cierto, un mundo lleno de contradicciones y absurdos. Sólo si los miramos a la cara y nos informamos a fondo, podremos formarnos una opinión fundada. Pero antes, un poco de humildad.

viernes, 13 de septiembre de 2013

CARLOS ALBERTO MONTANER, ESCRITOR Y PERIODISTA: "LA HORA DEL GRAN GENDARME"














Le reprochan a Estados Unidos que se haya autoproclamado gendarme mundial. Basta abrir cualquier diario para advertirlo. Irrita a mucha gente, incluido un buen número de norteamericanos.
Creo que es una actitud equivocada. El planeta sí necesita gendarmes, jueces internacionales y castigos severos a los infractores más graves.
En una situación ideal la ONU sería esa entidad justiciera, pero ese rol fundamental ha sido anulado desde los inicios de la institución por la posibilidad de veto que tiene cualquiera de los cinco grandes vencedores de la Segunda Guerra mundial.
Ni a China ni a Rusia les importa la suerte de las víctimas sirias. Ninguno de esos dos grandes países tiene una visión ajustada al derecho y movida por la compasión. Ambas potencias se guían exclusivamente por frías concepciones geopolíticas. 
A sus líderes, los factores morales les parecen debilidades imperdonables. Es lo que sucede cuando uno crece cultivando la visión marxista de las relaciones humanas: el cinismo se apodera y pudre los razonamientos. Todo parece iniciarse y terminar en el ámbito de los intereses económicos.
Estados Unidos es hoy casi la única potencia capaz de servir de gendarme mundial y una parte sustancial de la sociedad está inconforme con esa tarea. En ello coinciden, curiosamente, sectores de la derecha y de la izquierda. El aislacionismo es una causa transideológica.
A otra escala, Francia suele actuar como gran policía en el área francófana de África, pero no hay muchas naciones dispuestas a pagar el precio de proteger a las víctimas y tratar de restaurar un orden político basado en el consentimiento y el respeto por las libertades fundamentales.
Nada de esto es nuevo. Desde hace siglos han existido los gendarmes planetarios. Roma fue un gendarme implacable. Cuando se hundió el imperio romano de Occidente, el papado, como pudo, asumió ese papel, hasta que, provisionalmente, Carlomagno, el rey de los francos, tomó la batuta para salvar a la Iglesia de otros germanos, los lombardos. Luego sobrevino un peligroso periodo de fragmentación.
Sin el gendarme inglés, surgido de la derrota de Napoleón y del Congreso de Viena en 1815, tal vez la trata de esclavos hubiera durado mucho más. Fue el Parlamento Británico el que, durante varias décadas, dispuso treinta barcos de guerra y mil marinos para combatir el infame comercio internacional de los negreros.
Qué no hubieran dado los armenios por que un gendarme internacional hubiera detenido la enorme masacre llevada a cabo contra ellos por los turcos durante la primera guerra mundial. Se hubieran salvado casi dos millones de vidas.
Cuánto dolor y sacrificios se hubiera ahorrado el mundo, y muy especialmente los judíos, si un gendarme internacional, en 1935, cuando los nazis dictaron sus leyes antisemitas, hubiera presionado o intervenido para detener la carnicería en el momento en que afilaban los cuchillos. 
El exterminio de casi 1500 personas en Siria por medio de crueles armas químicas es uno de esos hechos terribles que no deberían quedar impunes. Casi todas las víctimas fueron civiles, y más de la mitad niños y mujeres que murieron en medio de los más espantosos dolores. Frente a esta monstruosidad no cabe el argumento de la soberanía y de los asuntos internos. También existe, y se ha admitido en Naciones Unidas, la “responsabilidad de proteger”.
No obstante, es muy difícil que Estados Unidos, y quienes lo acompañen en la acción punitiva contra el gobierno sirio, logren su objetivo de contener la dictadura de Asad por medio del envío de unos misiles disparados para castigar al ejército que empleó las armas químicas.
Del conflicto yugoslavo aprendimos una lección clave: para pacificar la región, salvar a los albano-kosovares y evitar las criminales “limpiezas étnicas”, fue muy importante no sólo emplear a fondo los recursos bélicos de la OTAN, sino también llevar ante los tribunales a Slobodan Milosevic y a sus cómplices más comprometidos con la represión.
Bashar El Asad y algunos de sus generales más sanguinarios deben enfrentarse a los tribunales internacionales, y eso no se va a lograr con un castigo militar casi simbólico. Para disuadir a otros canallas hay que dar un ejemplo contundente.
Es verdad que ser el gendarme del mundo cuesta mucho en todos los órdenes, pero, como dijo John Kerry, el precio de no actuar puede ser mucho más elevado que el de hacerlo.

FUENTE: http://www.miscelaneasdecuba.net/

martes, 10 de septiembre de 2013

SIRIA: EL CORAZÓN CRISTIANO DE SIRIA CAE EN MANOS DE LOS REBELDES


 Los peores temores de los cristianos sirios se hicieron ayer realidad. Maalula, un pueblo cargado de historia y símbolo del entendimiento religioso –habitado en su mayoría por cristianos–, cayó ayer en manos de rebeldes islamistas, según confirmó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, cuyo portavoz explicó que el Frente Al Nusra –un grupo ligado a Al Qaeda– y el Frente de Liberación de Qalamon tomaron el control de la pequeña ciudad el sábado por la noche.

Tras varios días de combate, las tropas gubernamentales que defendían esta localidad centenaria, considerada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, se tuvieron que retirar a las afueras, según señaló el Observatorio Sirio. Unos 1.500 rebeldes controlan ahora Maalula, situada a unos 60 kilómetros al norte de Damasco y cercana al valle de Qalamon, un lugar estratégico. Un vecino contactado telefónicamente por el Observatorio Sirio dijo que los rebeldes habían atacado iglesias cristianas y casas, por lo que muchos vecinos huyeron: «Ahora es un pueblo fantasma», indicó la misma fuente.

Un portavoz del Observatorio Sirio afirmó que las tropas leales a Asad controlan las entradas del municipio, un lugar famoso por su patrimonio histórico y por ser uno de los últimos pueblos donde se utiliza el arameo, la lengua que hablaba Jesús. Testimonios recogidos por la agencia Ap indican que los rebeldes que tomaron la localidad acosaron a los cristianos y que en algunos casos les obligaron a convertirse al islam bajo amenaza de muerte. En un vídeo colgado en YouTube se puede escuchar a un comandante rebelde desde Maalula: «Hemos limpiado la ciudad de perros y matones de Asad».

Sin embargo, la televisión pública siria dijo que las iglesias estaban a salvo y que el Ejército perseguía a los rebeldes por las montañas cercanas. Un residente aseguró que la mayoría de los rebeldes eran extranjeros, principalmente tunecinos, marroquíes, chechenos y libios.

El asalto a Maalula comenzó el pasado miércoles, cuando un suicida hizo estallar un coche bomba contra un puesto de control en el que murieron ocho soldados. De repente, esta localidad, que hasta entonces había quedado al margen de la guerra civil siria, se vio envuelta en una lucha sin cuartel.

Maria Saadeh, una mujer greco católica, que habla con los vecinos de Maalula, había alertado, en declaraciones a la agencia Fides, sobre la posible caída de este enclave. «Sería un desastre, un fuerte golpe al patrimonio histórico, cultural y espiritual, una nueva afrenta a la civilización siria, al pluralismo y a la armonía». La comunidad cristiana representa en torno al 5% de la población siria y mira con recelo el avance de las tropa rebeldes por el componente intolerante de los radicales islamistas. Muchos cristianos que han huido de Alepo se han refugiado en monasterios en Líbano, según informa la CNN. Esta semana, dos obispos han sido secuestrados y un sacerdote ha desaparecido en Siria.

Al Nusra, el grupo que ha participado en la conquista de Maalula, está incluido en la lista de organizaciones terroristas elaborada por el Departamento de Estado de Estados Unidos.
Fuente: LA RAZÓN




sábado, 7 de septiembre de 2013

¿Porqué Siria? por Tiberio Yosif Klein




Siria limita con Turquía, Irak, Líbano, Israel y Jordania. A un paso de Irán, Arabia Saudita y Egipto. 

Está gobernada por el partido Baath Árabe Socialista, al mando de Bashar Al Assad, que heredó la presidencia dictatorial de su padre, Hafez Al Asad, que había gobernado el país con mano dura casi treinta años. (Hafez Al Asad tomó el poder en Siria el 13 de noviembre de 1970 con un golpe de estado, y gobernó con el partido Baath Árabe Socialista casi treinta años, hasta el 10 de junio de 2000. 

Lo sucedió su hijo, Bashar Al Asad, ganador de una candidatura única con el 99,7% de apoyo, y un 94,6% de participación de los sirios en las elecciones) 

 A raíz de los levantamientos populares de la primavera de 2011 contra los gobiernos dictatoriales que comenzaron en Túnez, y se extendieron a Egipto, Libia, Bahrein y otros, varios grupos opositores al gobierno sirio de Bashar Al Asad comenzaron a exigir más libertad. 

Esto fue reprimido brutalmente por el gobernante, lo que hizo estallar una guerra civil en junio de 2011. Entre los que luchan contra Al Assad, y que el gobierno llama “rebeldes”, está el Ejército Libre Sirio, que quiere llegar a una democracia a través de la lucha armada. 

Por otra parte está el Consejo Nacional de Siria, conformado por trece partidos de izquierda, tres partidos kurdos y muchos activistas independientes. 
Tienen una ideología nacionalista y quieren un diálogo con el gobierno. También está Al Quaeda, poco numeroso pero muy fuerte, que quiere crear un gran estado islámico fusionando a Siria con Irak. 
Y finalmente están los militares sirios desertores y otros prófugos, que quieren una transición al estilo egipcio original. 
 En Siria siempre fue difícil lograr una unidad nacional, debido a su diversidad. 
De los veintiún millones de sirios, la mayoría es musulmana sunita (el 74%). Los alauitas, que son una rama chiita a la que pertenece Bashar Al Asad y la mayoría de los miembros del gobierno, son apenas el diez por ciento, y también los cristianos son el diez por ciento. Hay otras comunidades más pequeñas, destacando entre ellas los kurdos. 

 (Fue en Antioquía, entonces ciudad de Siria, hoy en Turquía, que era parte del Imperio Romano, donde los seguidores de un judío llamado Ioshúa (Jesús) comenzaron a llamarse“cristianos” – por “Cristo”, del griego“ungido”, equivalente al “Meshiaj” judío,“Mesías” en español-.)

 El conflicto en Siria ya ha producido más cien mil muertos, y más de un millón y medio de refugiados y desplazados que se agolpan en improvisados campamentos en Irak, Líbano, Turquía, Jordania y el Kurdistán de Irak, lo que en este último caso incrementa el problema para la población de Irak. 
 Se habla de intervención militar contra el gobierno sirio de Bashar Al Asad, porque según Estados Unidos, tiene pruebas de que ese ha lanzado cohetes cargados con gas sarín a los suburbios de Damasco, la capital de Siria, dominados por los rebeldes. Según el recuento de víctimas, 21 de agosto pasado murieron 1.429 personas, 426 de las cuales fueron niños. 

El uso de armas químicas está prohibido mundialmente, y el presidente estadounidense Obama califica su utilización como haber cruzado la “línea roja”. 
Tanto él como sus aliados quieren evitar que se siga usando, para lo cual ha sido su intención intervenir en el conflicto como advertencia al gobierno sirio.

 (La “Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y sobre su Destrucción”, es un tratado internacional que hace ilegal la producción, almacenamiento y uso de armas químicas. Firmado en 1993, entró en vigencia el 29 de abril de 1997, y pasó a aumentar el Protocolo de Ginebra de 1925 sobre armas químicas. Es administrado por la “Organización para la Prohibición de Armas Químicas” (OPCW), que es independiente y no pertenece a la ONU; inspecciona en todos los países miembros de Naciones Unidas) 

 Las Naciones Unidas han condenado el conflicto, pero en el Consejo de Seguridad, que toma las decisiones, no hay unanimidad, que es lo que se exige para actuar. Está conformado por Rusia, China, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, que son los que vencieron en la Segunda Guerra Mundial. Pero Rusia y China vetan cualquier acción contra el gobierno sirio. 

 Rusia apoya al gobierno sirio porque le vende al contado armamento a éste, y más que nada porque tiene en el puerto sirio de Tartús su única base militar rusa en el Mediterráneo y en el extranjero. 

Esta existe allí desde los tiempos en que Rusia era parte de la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Al estar en el Mediterráneo abastece a la flota rusa, y es muy importante para ellos porque la salida de Rusia a ese mar desde el Mar Negro podría ser bloqueada por Turquía en el Bósforo, es decir que la podría bloquear la OTAN, a la que Turquía pertenece. (OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte, es una alianza militar de veintiocho estados miembros para un sistema de defensa colectiva de estos si son atacados por un enemigo externo, basada en el Tratado del Atlántico Norte, firmado el 4 de abril de 1949.

 Otros veintidós países colaboran con la organización, y quince más se involucran en programas de diálogo. El gasto militar combinado de la OTAN supera el 70% del gasto militar mundial, y por supuesto que Rusia no es miembro) También Irán apoya al gobierno sirio, ya que este ha sido su ejecutor de la intervención armada contra Israel, y entrega de su parte ayuda a grupos terroristas chiitas en Medio Oriente, aparte de intervenir también en el Líbano. 

El grupo terrorista Hezbollah, creado por Irán, apoya con efectivos y armas al gobierno sirio, y la Guardia de la Revolución Islámica de Irán también tiene soldados apoyando a Al Asad en Siria. 

 En cuanto a la negativa de China de apoyar una acción de la ONU contra Siria, sus razones son pragmáticas, ya que no quiere que Medio Oriente se desestabilice, y con eso crear un alza del precio del petróleo que adquiere a Siria e Irán, lo que finalmente incidiría en sus propios costos de producción. Estados Unidos ha estado entrenando grupos rebeldes sirios en Jordania y otros lugares, y pretende actuar atacando supuestos depósitos de las armas químicas en Siria. 

Esto sería peligroso, pues el gas podría liberarse afectando civiles. Aparte de eso, nadie puede estar seguro del paradero exacto de los arsenales químicos del gobierno sirio. 
Cuando comenzó la guerra, estos se encontraban en unos cincuenta depósitos esparcidos por el territorio del país árabe, muchos de ellos en ciudades costeras, e incluso en los suburbios de Damasco. Pero el gobierno sirio no ha podido moverlos desde entonces, así que el peligro está latente, incluyendo la posibilidad de que elementos afines a Al Quaeda pudieran apropiarse de esos arsenales. 

Aparte de estos depósitos químicos, es probable que se bombardearían baterías de misiles, centros de reclutamiento y aeródromos militares. Pero Obama no está dispuesto a financiar una operación terrestre. Su consulta al Congreso sobre el visto bueno a una acción sobre Siria es sólo para lavarse algo las manos respecto a la decisión, ya que éste Congreso aprobó en 1973 una ley que obliga al presidente a pedirle al Congreso autorización, pero sólo por operaciones que sobrepasen los sesenta días. 

De hecho, Obama autorizó el 2011 el bombardeo de Libia sin pedir autorización al Congreso. La fuerza aérea Siria tiene operativos unos 400 aviones y una muy preparada defensa antiaérea, ayudada por los cohetes tierra aire comprados a Rusia. 

Antes de la guerra se calculaba un contingente de unos 250.000 soldados, lo que puede haberse triplicado al movilizar reservistas y crear milicias afines al régimen. Si ya el padre del actual presidente sirio Bashar Al Asad mató a sus ciudadanos con armas químicas, y considerando que la guerra civil en Siria lleva dos años, cabe la pregunta de por qué recién ahora Estados Unidos ha considerado intervenir, al igual que otros como Francia o Turquía. La respuesta obvia es que es un mensaje para Irán, que es el estado que apuntala a Siria. 

 Hace rato que el conflicto en Siria dejó de ser una guerra civil, ya que es una lucha bajo cuerda entre Irán y Arabia Saudita, que pretenden lograr el predominio político e islámico en la región. 

En otras palabras, una lucha entre el predominio de los musulmanes chiitas y sunitas. De manera que Estados Unidos, que es aliado de Arabia Saudita, pretende alterar el equilibrio del conflicto, pero el ataque pareciera ser ante todo la justificación para no desdecirse de la “línea roja” que el mismo Obama puso en el tapete. Robin Wright, miembro del Woodrow Wilson International Center dijo que “la idea de que un ataque rápido puede producir un impacto duradero y sustantivo, es a menudo una ilusión”. 

El general James Mattis, que hace unos meses estaba a cargo de las tropas estadounidenses en Medio Oriente, advirtió de los peligros de una intervención, diciendo que “si Estados Unidos se involucra, esta va a ser una guerra muy seria y sin limitaciones”. 

El general Dempsey dijo en una entrevista a principios de agosto que “mientras evaluamos nuestras opciones, deberíamos poder concluir con alguna confianza que el uso de la fuerza nos moverá hacia el objetivo que deseamos. Y una vez que actuemos deberíamos estar preparados para lo que venga después”. 

 El gobierno Sirio no podría alcanzar a los cinco destructores estadounidenses que lancen misiles, o alguna de las bases que tienen estos en Medio Oriente. Su respuesta probable sería atacar a Israel o Turquía, los dos aliados que Estados Unidos tiene en la zona, y que estaría obligado a defender, y con ello, al menos en el cálculo del gobierno sirio, disminuir su potencia de ataque contra ellos. 

 Consciente de ello, Israel está preparándose con su sistema de defensa para detener posibles misiles, y la población se está surtiendo de máscaras anti gas por cualquier eventualidad. 

El gobierno israelí manifiesta estar confiado en su reacción, en caso de que fuera atacado, y ha advertido de que no se quedaría con las manos atadas de ocurrir eso, lo que también fue dirigido a Irán. Los gobernantes son personas, de manera que tienen dudas, debilidades, y se equivocan como la más simple de las personas. 

Intentan evitar fallas gracias a que se rodean de asesores, y a que tienen experiencia en tomar decisiones. Pero estas pueden ser erradas o impredecibles, lo que puede llevar a eventos no calculados. 

Para el bien de todos, es de esperar que las consecuencias de lo que suceda no lleven a algo peor.

FUENTE:
 http://www.anajnu.cl/2013/articulos/porque-siria.html

Sobre el autor:


Tiberio Yosif Klein ha escrito y publicado artículos, 
cuentos, ensayos y novelas desde muy joven.
Nació en Santiago de Chile,cursó estudios superiores en
facultades de Economía, Arquitectura, Ingeniería y
Periodismo. 

Es miembro del Ejecutivo de varias organizaciones, entre ellas fue el primer presidente en Chile de la Organización 
Internacional de Superdotados «Mensa».

Ha escrito, además, innumerables artículos en diarios y revistas, muchos de ellos en La Palabra Israelita medio al cual envió textos en 1967 desde Israel, donde fue como voluntario para la Guerra de los Seis Días.

http://www.lapalabraisraelita.cl/2010/mayo14_10/12_14.pdf

viernes, 30 de agosto de 2013

SIRIA: el Gobierno del Presidente Assad sigue masacrando a sus ciudadanos inocentes, de todas las edades...El presidente Obama promete actuar para detener esa masacre...



















FUENTE: desconozco en que diario de Israel fue publicada.Llegó en un e-mail.

martes, 22 de enero de 2013

Shlomo Ben Ami: El incierto mapa futuro del mundo árabe - El ‘statu quo’ poscolonial en Oriente Próximo se cae a pedazos





Las revoluciones que atravesaron el mundo árabe en los dos últimos años expusieron la extraordinaria fragilidad de importantes estados árabes. Con la excepción de algunos países con raíces históricas, como Egipto o Marruecos, la mayoría de los estados árabes son construcciones artificiales del colonialismo europeo, que combinó tribus y etnias diversas para formar estados unitarios cuya cohesión solo fue posible gracias por la presencia de gobiernos autoritarios y un enemigo común: el sionismo y sus protectores occidentales.


Pero la actual conmoción que sacude a estos países ya no obedece a un resentimiento contra las fuerzas extranjeras, sino que señala el inicio de una segunda fase en el proceso de descolonización: tribus y pueblos que solamente el yugo de un dictador mantuvo unidos ahora reclaman para sí el derecho a la autodeterminación. Incluso no es demasiado aventurado afirmar que viejos estados árabes artificiales se desintegrarán y que de sus escombros surgirán otros nuevos. La invasión estadounidense de Irak dio la pauta, al quitarle poder al gobierno central y conferírselo a diversos enclaves étnicos y religiosos.

Lo sucedido en Yugoslavia, un producto mal concebido de la diplomacia de tiempos de Wilson, puede suceder también en las creaciones imperiales, más cínicas, de Oriente Próximo. Lo que Sigmund Freud definió como “el narcisismo de las pequeñas diferencias” llevó a que, a continuación de la contienda más sangrienta que hubo en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, Yugoslavia se dividiera en siete pequeños estados (incluido Kosovo). ¿Espera a los estados árabes el mismo destino?

La democratización del mundo árabe no es solamente cuestión de derrocar a dictadores, también tiene que ver con la renovación del mapa político‑étnico de la región, que para muchos grupos minoritarios ha sido insatisfactorio.
Un ejemplo de esto son los kurdos, repartidos entre Irak, Turquía, Siria e Irán, pero no son ellos los únicos. Libia se creó a partir de tres ex colonias italianas, Tripolitania, Cirenaica y Fezán, cada una de las cuales incluía en su territorio diferentes confederaciones tribales (los sa’adi en Cirenaica, los saff al bahar en Tripolitania y los tuaregs en Fezán). La caída de Muamar el Gadafi abrió la caja de Pandora de las viejas rivalidades, y Cirenaica se convirtió en una región semiautónoma llamada Barqa.

Del mismo modo, las viejas tensiones entre la minoría gobernante suní en Bahréin y la mayoría shií se agravaron después de que en 2011 el gobierno aplastó el movimiento shiita prodemocracia. En Jordania, en tiempos de estabilidad ya era bastante difícil mantener el precario equilibrio entre la mayoría palestina y la minoría beduina, ahora es peor.



Tribus y pueblos reclaman ahora el derecho a la autodeterminación

Otros estados de la región han estado siempre al borde de la desintegración desde el principio. Yemen nació en 1990 a partir de la reunificación de Yemen del Sur y Yemen del Norte, países que en 1972 y 1979 se enfrentaron en guerras despiadadas. Pero los líderes del nuevo país nunca lograron que las diversas tribus, unidades básicas de la estructura social yemení, se integraran al sistema político y aceptaran inequívocamente la autoridad del estado soberano.

Por su parte, Siria es un ejemplo elocuente de cómo la lucha contra un dictador puede convertirse en poco tiempo en una contienda sectaria en pos de la supervivencia o el dominio. A pesar de que ahora la Coalición Nacional de Fuerzas Revolucionarias y Opositoras Sirias cuenta con legitimidad internacional, un derrumbe caótico del régimen todavía puede provocar la división del país en enclaves étnicos autónomos. Los rebeldes, en su mayoría suníes que cuentan con el apoyo de grupos yihadistas como el Frente Nusra (una vertiente de Al Qaeda en Irak) nunca hicieron un intento genuino de acercarse a las minorías del país (cristianos, shiitas, drusos y kurdos), que acusaron a la Coalición Nacional de “obedecer a Turquía y Qatar”.

Los kurdos, sometidos al yugo de árabes, turcos e iraníes, vieron en la caída del régimen de Saddam Hussein en Irak (y el actual desmembramiento de otras autocracias árabes) una oportunidad de sumarse al nuevo Gran Juego de Oriente Próximo. Es decir, hacer realidad el sueño de unir a su nación dispersa para crear un estado kurdo independiente.

Las milicias kurdas del norte de Siria trataron de mantenerse fuera de la guerra civil mientras preparaban su propio enclave autónomo para una eventual caída del régimen de Bachar el Asad, pero ahora se ven forzadas a unirse a los combates, y es probable que los próximos en seguir sus pasos sean los kurdos iraquíes (quienes dieron entrenamiento a sus pares sirios). Para Turquía, el activismo kurdo en el norte de Siria (dirigido por el partido Unión Democrática, rama del insurgente Partido de los Trabajadores del Kurdistán en Turquía) no puede ser más que una amenaza directa a su estabilidad; por eso, hará todo lo posible por evitar que dicho activismo incite la rebelión de la inquieta minoría kurda en Turquía.

Líbano es otro collage étnico que no puede mantenerse inmune a lo que suceda en Siria. Ya se ven signos de contagio en los enfrentamientos entre milicias sunitas y alauitas. Por más hegemónico que parezca Hezbulá, su poder en Líbano depende en gran medida del apoyo del régimen de Asad. Si este se cae y la oposición suní toma el poder, el nuevo equilibrio de poderes en Siria transformará inevitablemente el equilibrio de poderes en Líbano.

En 2011, después de una larga guerra civil, el estado mayoritariamente cristiano de Sudán del Sur se separó del estado árabe musulmán del norte. Tal vez su caso sirva de modelo para lo que acontecerá con otros estados árabes sin historia y desgarrados por rivalidades étnicas y tribales. 

Como se dice que dijo el ex primer ministro de China, Zhou Enlai, en relación con los efectos de la Revolución Francesa: “Es demasiado pronto para saber”. Pero es evidente que el statu quo poscolonial en Oriente Próximo se cae a pedazos. Esta multifacética región todavía debe cristalizar en construcciones políticas más definitivas.



Shlomo Ben Ami, exministro israelí de Asuntos Exteriores, es vicepresidente del Centro Internacional de Toledo para la Paz y autor del libro Cicatrices de guerra, heridas de paz: la tragedia árabe-israelí.
Traducción: Esteban Flamini.
Copyright: Project Syndicate, 2013.