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jueves, 10 de enero de 2013

CONFLICTO EN MEDIO ORIENTE: un mapa falaz desmontando el mito de territorios palestinos

















Articulo escrito por Irving Gatell quien 
aceptó que fuera publicado en el  blog http://bajurtov.wordpress.com/2012/10/28/
un-mapa-falaz-desmontando-el-mito-de-
territorios-palestinos/
Link: https://www.facebook.com/notes/irving-gatell/un-mapa-falaz/10151219415233044


A propósito de un usuario en facebook 
pro-”palestino” que clama a Irving que le
explique “el porque de la reducción diaria 
Palestina que existe desde mucho antes 
que llegaran los judíos a adjudicarse sus 
tierras” (Ver imagen adjunta).  

A continuación la respuesta:


Interesante el mapa cuádruple que posteaste, 
donde se registra la “pérdida” de territorios 
palestinos a manos de Israel. Es un mapa 
falaz, y paso a demostrarte por qué.

El primer mapa señala la división de 
“tierras judías” y “tierras palestinas”. En 
realidad, se trata de un concepto totalmente 
inexacto. Entre 1917 y 1946, la zona no 
estaba dividida en “territorio judío” y “territorio 
palestino”. La zona, simplemente, era el 
Protectorado Británico de Palestina, y tenía 
habitantes judíos y habitantes árabes.

Entonces, pretender que existía algo así 
como un “territorio palestino” es falaz en el 
sentido jurídico. Además, no era una 
situación nueva. Antes del Protectorado 
Inglés, esa zona fue parte de la provincia 
Siria, controlada por poderes imperialistas 
desde el año 63 AEC. Primero la controló 
Roma, luego el Imperio Bizantino, luego 
diversos califatos árabes, y finalmente el 
Imperio Otomano (turco), antes de su 
conquista por Inglaterra.

La realidad es que NUNCA existió un 
territorio independiente llamado “Palestina”, 
sino una provincia controlada por un 
imperio exterior, en la que había pobladores 
judíos y árabes.
 
En consecuencia, el primer mapa sólo tendría 
cierta lógica si en vez de hablar de “territorios 
judíos” y “territorios palestinos”, habláramos 
de “zonas donde había asentamientos judíos” 
y “zonas donde había asentamientos árabes”.

Pero allí viene la segunda falacia del primer
mapa: suponer que TODO el territorio donde 
no hay asentamientos judíos es, 
automáticamente, territorio palestino. Para 
demostrar eso, tendrías que ofrecer un mapa
 de esa época donde constara que todo el 
territorio señalado en verde estaba lleno 
de poblaciones palestinas.

Pero no lo vas a poder hacer, porque ese 
mapa no existe, porque eso no fue real. La 
realidad en 1947 (cuando se hizo el llamado 
Plan de Partición, señalado en tu segundo 
mapa) es que el territorio estaba, 
básicamente, vacío.


Es evidente que hay un uso manipulado 
de la información en este primer mapa, al 
dar por sentado que toda la zona donde 
no había asentamientos judíos era “territorio 
palestino”. Falso. Era parte del Protectorado 
Británico de Palestina, y EN ALGUNAS 
partes había asentamientos árabes (ni 
siquiera eran llamados “palestinos”, y 
más adelante te explico por qué).

Mi punto es fácil de demostrar. Curiosamente, 
basta con revisar tu segundo mapa, donde 
se señalan las fronteras propuestas (y recalco: FRONTERAS PROPUESTAS) por el Plan 
de Partición de la ONU. Si pones atención, 
verás que las zonas definidas como “territorios 
judíos” en el primer mapa es la misma que, 
en el segundo mapa, queda como parte de 
lo que se proponía fuera el Estado de Israel. 
Es decir: los funcionarios de la ONU que 
analizaron la demografía del lugar, 
simplemente distribuyeron el territorio de 
manera lógica: las partes donde abundaban 
los poblados judíos serían el nuevo Estado 
Judío, y las partes donde abundaban los 
poblados árabes serían un nuevo Estado 
Árabe.
 
Al Estado Judío se le concedió, además, el 
triángulo del sur que se conoce como 
Desierto del Negev, una zona totalmente 
inhóspita y deshabitada (de hecho, sigue 
deshabitada en más del 90%).

Allí aparece otra vez un manejo manipulado 
de la información, porque la contrastación de 
los mapas 1 y 2 pretende crear la idea de 
que todo ese territorio se lo quitaron a los 
palestinos. En primer lugar, ese triángulo 
al sur estaba vacío. En segundo, no existía 
un “territorio palestino”.

Luego, el tercer mapa sugiere que algo 
pasó y que Israel, simplemente, se anexó 
más territorio del que se le había anexado. 
Es una verdad a medias, y el mapa NO 
TE DICE QUÉ FUE LO QUE SUCEDIÓ.

Lo primero que hay que entender es que 
NUNCA han existido fronteras definidas 
entre Israel y Palestina.
En 1947, la ONU PROPUSO UNAS 
FRONTERAS (las del segundo mapa), 
pero NO FUERON ACEPTADAS POR 
LOS PAÍSES ÁRABES. Cuando terminó 
el período del Mandato Británico en la 
zona (13 de mayo de 1948), Israel declaró 
su independencia EN LA ZONA ASIGNADA 
POR LA ONU, y los países árabes 
circundantes (Egipto, Líbano, Siria y 
Jordania) le declararon la guerra, que se 
extendió por dos años, y concluyó con la 
victoria israelí.

Durante esa guerra, las tropas israelíes 
ocuparon una amplia zona territorial que 
originalmente no se les había asignado 
(señalada en el tercer mapa). Al firmarse 
el armisticio en 1949, Israel propuso una 
negociación para que todo el territorio que 
tenía ocupado se devolviera a los árabes, 
a cambio de un tratado de paz.

Los árabes se negaron otra vez. Ante la 
total indisposición diplomática árabe, 
dicha LÍNEA DE ARMISTICIO (y no “frontera”) 
siguió vigente hasta 1967.

Hoy en día, es muy frecuente oír hablar 
de “las fronteras de 1967″. Muchos palestinos 
exigen que “se regrese a esas fronteras”. 
Pero es, otra vez, información manipulada. 
“Frontera”, en este caso, es un término 
jurídico que marca el límite entre dos 
países que se reconocen como entidades 
jurídicas similares y, en consecuencia, 
pueden acordar mutuamente donde termina 
uno y comienza el otro.

Esa condición jurídica JAMÁS existió en 
relación al tercer mapa. De las fronteras 
originalmente propuestas por la ONU en 
1947, la única que casi no sufrió cambios 
fue la que hay entre Israel y Líbano. En 
consecuencia, hasta la fecha se considera 
una “frontera de facto”, porque en la 
realidad jurídica, Líbano no ha reconocido 
el derecho de Israel a existir. Por lo tanto, 
no ha reconocido una frontera en términos 
legales. Sin embargo, después de más de 
60 años ambos países se han acostumbrado 
a los límites de facto, y cuando el conflicto 
concluya es obvio que sólo se oficializará 
ese límite como una frontera en todos los 
términos legales.

Las única fronteras legalmente aceptadas 
en Israel se derivan de los tratados de paz 
firmados con Egipto (1979) y Jordania 
(1993). La frontera con Siria sigue en litigio, 
lo mismo que la frontera con lo que será 
Palestina.

Entonces, debido a que NUNCA han 
existido fronteras REALES en el plano 
jurídico entre Israel y Palestina, ES UNA 
FALACIA HABLAR DE “TERRITORIO 
PALESTINO”. Podemos hablar de 
territorios donde se concentra la población 
palestina, pero NO EXISTE como realidad 
jurídica.

 Por lo tanto, en términos jurídicos estrictos, 
lo que existen son TERRITORIOS EN LITIGIO.
Desde el armisticio de 1967, la ONU señaló 
que las líneas de dicho armisticio deberían s
er la base para negociar las fronteras definitivas. 
Nótese: NEGOCIAR, porque dichas líneas de
 armisticio NUNCA fueron definidas por nadie 
como “fronteras”.

Israel ofreció lo de siempre: la devolución 
del territorio capturado a cambio de un tratado 
de paz. Los árabes volvieron a decir que no, 
e incluso exigieron que Israel se retirara 
unilateralmente de los territorios, advirtiendo 
que no habría negociación después.

El canciller Israelí de entonces, Abba Eban, 
lo definió de un modo cómico pero correcto: 
“Esta es la primera guerra en la que el 
vencedor ofrece un tratado de paz, y los 
vencidos exigen la rendición incondicional 
del vencedor”.
Vamos con el tema pendiente: ¿existen los 
“territorios palestinos”?

Ya se hizo costumbre llamarlos así, y la 
propaganda -muy evidente en tus cuatro 
mapas- insiste en que ese territorio ha sido, 
históricamente, “palestino”, y que Israel 
llegó a despojarlo.

Falso.

Te puedo invitar a que busques UNA SOLA 
mención del “pueblo palestino” anterior a 
1967. Pero te anticipo: NO LA VAS A 
ENCONTRAR, porque NO EXISTE.

El Plan de Partición de la ONU jamás 
habló de un Estado Palestino. Habló de 
dividir el Protectorado Británico de Palestina 
en dos: un Estado Judío y un Estado Árabe, 
pero NUNCA mencionó a un pueblo 
“palestino”. ¿Por qué? Porque NADIE les 
llamaba así, y NADIE les había llamado así 
NUNCA en la historia, por una razón muy 
simple: los “palestinos” no son un pueblo 
en particular. Son árabes y nada más (y los 
árabes vienen de Arabia, por cierto).

La prueba contundente y definitiva de que 
la identidad palestina era inexistente es que 
entre 1949 y 1967, Jordania ocupó el 
territorio al que hoy llaman “territorio palestino” 
o “Cisjordani”, y Egipto ocupó Gaza. ¿Acaso 
alguien,durante esos años, exigió la 
independencia de Palestina y el fin de la 
“ocupación jordana”? No. ¿Acaso algún 
“palestino” exigió su libertad y que se les 
permitiera construir su país? No. En absoluto.

Tanto los países árabes como los propios 
“palestinos” asumían como natural su 
pertenencia a Jordania o a Egipto. No se 
entendían como un pueblo, no pretendían 
ser un país, no se les ocurría la idea de 
ser independientes. Simplemente, eran 
árabes que querían que todo ese territorio 
estuviera bajo control árabe y no bajo 
control judío.

¿Cuánto tiempo llevaban viviendo allí esos 
árabes? La propaganda dice que siempre, 
milenios. Incluso, a veces llegan al extremo 
de decir que los actuales palestinos 
descienden de los antiguos filisteos o de los 
jebuseos. Falso por completo. Está 
sobradamente demostrado que los palestinos 
son árabes y nada más árabes. Un porcentaje 
minoritario es, curiosamente, de origen 
judío (hecho demostrado científicamente), 
y eso sucede porque deben ser los 
descendientes de pobladores judíos 
obligados a convertirse al Islam en algún 
momento de la historia.

La zona entera, a mediados del siglo XIX, 
estaba vacía casi por completo. Apenas a 
mediados del siglo XIX empezó a repoblarse. 
En los siglos previos, habían convivido 
pobladores árabes y judíos, gobernados 
por los diversos Imperios que mencioné 
anteriormente. A ninguno de estos imperios 
le interesó la zona, por la simple razón de 
que era totalmente inhóspita e infértil. Por 
eso, administrativamente, siempre fue una 
extensión de Siria.

La escasa población estuvo dividida entre 
judíos y árabes más o menos en proporciones 
similares, pero a partir del siglo XIX la política 
del Imperio Otomano empezó a alterar el 
balance demográfico. Fue apenas en esa 
época que la zona se vio poblada por una 
mayoría árabe. Sin embargo, la realidad 
histórica fácilmente demostrable es que allí 
siempre vivieron judíos y árabes.

Inglaterra y Francia invadieron la zona en 1917 
como parte del conflicto con Turquía en el 
marco de la I Guerra Mundial, y se repartieron 
los territorios bajo moldes típicamente 
coloniales. Líbano, por ejemplo, se lo quedó 
Francia; Palestina se lo quedó Inglaterra. 
Cuando ambos países empezaron a 
colapsarse por la II Guerra Mundial, sus 
colonias se independizaron.

Como consecuencia de ello, todo el Medio Oriente fue reorganizado de un modo bastante arbitrario y sujeto a intereses políticos, más que a realidades demográficas. Por ejemplo, se crearon Irán e Irak, pero no se le concedió una zona autónoma a los kurdos ni a los armenios, repartidos hasta la fecha entre Turquía, Siria, Irán e Irak. Otro ejemplo: se inventó, literalmente, el “reino Hachemita de Jordania”. En realidad, ese territorio siempre había sido uno de los varios emiratos árabes, no un país independiente.

Como parte de esta reorganización política, se propuso en 1947 la creación de dos estados más en lo que había sido el Protectorado Británico de Palestina: un estado para los judíos y otro para los árabes.

Los árabes no aceptaron y declararon la guerra, misma que perdieron. Israel tenía que haber surgido como resultado de una negociación, pero la intransigencia árabe hizo que surgiera como resultado de una guerra.

Durante los siguientes 18 años, los árabes exigieron que Israel “regresara” a las fronteras propuestas originalmente por la ONU. Israel manifestó al principio su disposición, siempre y cuando hubiera una negociación para firmar un tratado de paz. Los árabes dijeron que no. Ninguna negociación, porque nunca iban a reconocer el derecho de Israel a existir (imagínate: te exijo que me devuelvas lo que me quitaste cuando quise matarte, y además te advierto que después voy a volver a intentar matarte).

El nuevo intento fue en 1967, cuando Israel se “anexó” más territorio en la llamada Guerra de los Seis Días. Así lo reflejan tus mapas, pero no te dicen que esa guerra inició por una abierta agresión árabe, que empezó con la distribución de tropas libanesas, sirias, egipcias, iraquíes, libias y jordanas en las fronteras de facto con Israel, y durante varios días estuvieron anunciando en la prensa internacional, con bombo y platillo, que iban a exterminar a todos los judíos y a destruir a Israel.

La ONU no intervino.

Israel lanzó un ataque preventivo el 5 de junio, y en los siguientes 6 días había destrozado casi por completo a los ejércitos árabes. Incluso, había ocupado toda la Península de Sinai (que pertenece a Egipto) e incluso el canal de Suez, la zona de Judea y Samaria (que apenas desde 1949 fue empezada a llamar Cisjordania por los jordanos), y las Alturas del Golán (Siria). Sólo en ese momento intervino la ONU, cuando la derrota árabe estaba a punto de convertirse en una catástrofe.

Nuevamente, vino la oferta: la devolución del territorio ocupado a cambio de un tratado de paz. Nuevamente, los árabes se negaron.

Tendrían que pasar más de diez años y otra guerra (la Guerra de Yom Kippur en 1973, que concluyó otra vez con una catástrofe para los ejércitos árabes) para que Egipto negociara y firmara un tratado de paz con Israel. Desde entonces, los dos países tienen relaciones diplomáticas normales y no han vuelto a tener conflictos territoriales. Por el contrario: Israel brinda un fuerte apoyo de servicios de inteligencia para que Egipto pueda controlar a los grupos terroristas vinculados con Al Qaeda que operan en Sinai.

Es curioso: Anwar el Sadat, el presidente egipcio que firmó el tratado de paz con Israel, fue asesinado en 1980 por extremistas… palestinos.

De todo esto, hay que rescatar algunas ideas básicas:

a) Hasta antes de 1948, no existían “territorios judíos” o “territorios palestinos”. Existía una provincia dominada sucesivamente por diversos imperios (en ese momento, por Inglaterra), y estaba habitada por judíos y por árabes. Nada más.

b) El nombre histórico de ese territorio siempre fue Judea, Samaria y Galilea. El nombre “Palestina” fue impuesto por los romanos en el año 135 EC. Sin embargo, tan pronto como el Imperio Romano se colapsó, dicho nombre cayó en desuso hasta 1917, cuando Inglaterra lo volvió a retomar. En el ínter, Bizantinos, árabes y otomanos simplemente consideraron que esa zona era parte de la provincia de Siria. Acaso, los únicos originales fueron los cruzados medievales, que le llamaban Tierra Santa.

c) El nombre de Cisjordania apenas se inventó en 1949.

d) Allí nunca existió un país o una provincia llamada “Palestina”, habitada por un pueblo identificable como “pueblo palestino”. Los habitantes árabes de la zona, hasta 1967, se llamaron a sí mismo “árabes”.

e) Cuando Israel ocupó Cisjordania y Gaza en 1967, empezó a hablarse de los “refugiados palestinos”, es decir, de los árabes que quedaron en el territorio bajo control militar israelí. Sorprende que entre 1949 y 1967 NUNCA se hablara de “refugiados palestinos” mientras el control militar de la zona lo tenía Jordania. Se les llamaba, simplemente, “refugiados árabes”.

f) Dado que los palestinos NUNCA han reconocido el derecho de Israel a existir como Estado Judío, NO EXISTE ningún tratado en donde ambas entidades nacionales hayan definido fronteras. Por lo tanto, jurídicamente hablando, NO EXISTEN LOS “TERRITORIOS PALESTINOS”. Existen los territorios donde habitan los hoy llamados “palestinos” y que, por simple lógica, deben ser la base para la creación del inminente, inevitable y necesario Estado Palestino, pero hasta que no haya una negociación que defina fronteras, el territorio DESHABITADO sigue siendo TERRITORIO EN LITIGIO.

g) Israel ha expresado que el procedimiento a seguir debería ser simple: primero, el reconocimiento mutuo: los palestinos reconocen a Israel como Estado Judío, e Israel reconoce al Estado Palestino; segundo, la definición de fronteras para que entonces sí se pueda determinar qué territorios son efectivamente Palestinos, e Israel se vea obligado a respetar su integridad (y viceversa); tercero, las negociaciones para ir poniendo en orden todo el desmadre político que se ha gestado en los últimos 64 años, misma que sólo puede tener sentido si se hace entre dos entidades jurídicas equivalentes (es decir, entre dos Estados).

h) Los palestinos se niegan sistemáticamente a aceptar, porque se rehúsan a que Israel sea considerado un Estado Judío. En realidad, ellos quieres que el Estado Palestino sea un Estado Palestino, y que Israel sea un estado… palestino.
El problema es que mientras no se haga esta negociación, la realidad demográfica seguirá cambiando. En 1947, la ONU propuso unas fronteras en función de las realidades demográficas de ese momento, pero la intransigencia árabe provocó una guerra que alteró radicalmente la demografía. La petición palestina de que se regrese “a las fronteras de 1967″ (es decir, las previas a la Guerra de los Seis Días, que están señaladas en tu tercer mapa) no funciona porque, debido a que no hubo disposición para negociar nada en esa época, la demografía ha seguido evolucionando, y lo seguirá haciendo si no se llega a un acuerdo. El problema es que, dadas las circunstancias, el balance demográfico evoluciona a favor de Israel.

El cuarto mapa que presentas es totalmente falso. Hipotéticamente hablando, el futuro Estado Palestino debe establecerse en una zona bastante parecida a la del tercer mapa. Eso lo tiene claro Israel. Habrá que negociar algunos trazos de la frontera, porque -como ya expuse- la evolución demográfica ha continuado, y ahora hay zonas urbanizadas por judíos en lo que se supone debió ser territorio palestino (que no lo es). Pero eso no es un gran problema. En primer lugar, estamos hablando de menos del 2% del territorio en litigio. En segundo, Israel ha sido muy preciso al señalar que a cambio de esos territorios, entregará a Palestina otros que, originalmente, están contemplados como “israelíes”.

En última instancia, hay algo un tanto más absurdo en todo esto: ¿cuál es el problema con que haya “colonos” judíos construyendo en “territorios palestinos”? ¿Acaso el futuro Estado Palestino no puede tener poblados con habitantes judíos? Habemos judíos en México, y no somos un “proyecto colonialista” israelí. Simplemente, somos judíos por identidad histórica, y mexicanos.

Pero no: los Palestinos ya dijeron que Palestina debe ser un espacio “libre de judíos” (de hecho, usaron exactamente la misma frase y concepto que usó el nazismo en los años 30′s, y no es de gratis: el constructor de la ideología palestina fue Yasser Arafat, educado por su tío que fue Mufti de Jerusalén, y gran amigo de Hitler), y que todos los judíos deberán evacuar, eventualmente, lo que sea parte de Palestina.

En contraparte, exigen que se permita la instalación de dos millones de Palestinos en Israel. Con ello, los palestinos se han ganado el dudoso honor de ser el primer grupo que quiere un Estado, pero que luego quiere mandar a sus ciudadanos a vivir a otro Estado.

Mientras sigan atorados con esa postura claramente incoherente, el tiempo va a seguir corriendo y ellos son los que van a seguir retrasando su integración como Estado.

Saludos y un abrazo.

sábado, 15 de enero de 2011

Florentino Portero escribe sobre "Un Estado palestino"



Un Estado palestino

por Florentino Portero
*


Nuestra ministra de Asuntos Exteriores ha declarado que espera que 2011 nos traiga un Estado palestino. Para bien o para mal, que de todo hay, los deseos del ministro de Asuntos Exteriores de España son algo perfectamente irrelevante en la política internacional, sin embargo como español me siento obligado a hacer algunos comentarios sobre lo que ese anhelo podría conllevar.


La declaración y posterior reconocimiento de un Estado palestino en la orilla occidental del río Jordán es una justa demanda de la población árabe que habita en esos territorios, sea cual sea su religión. De convertirse en realidad sería, por fin, el colofón del proceso de descolonización que tuvo su inicio en la descomposición del Califato, es decir del Imperio Turco, tras la I Guerra Mundial; que continuó con el mandato británico sobre Palestina –ambas orillas del Jordán–; y fue seguido por la declaración de independencia de Jordania e Israel.


Los palestinos deberían tener un Estado para bien de todos y si no lo tienen es porque no aceptaron compartir la Cisjordania con un "Estado judío". Podía haber un "Estado árabe" desde 1948, con fronteras mucho mayores que las que ahora se encuentran sobre la mesa de negociación, y todos nos habríamos ahorrado muchos problemas, vidas y haciendas... pero creyeron disponer de la fuerza suficiente para quedarse con todo y optaron por la fuerza.



Para Israel es una necesidad estratégica que un Estado responsable se haga cargo de la administración de los territorios árabes, porque de otra manera son los servicios israelíes los que tienen que ocuparse de vigilar e intervenir continuamente. Ese Estado puede ser uno palestino de nuevo creación o podemos asistir, de nuevo, a un reparto entre Egipto y Jordania. Para Israel, como para Estados Unidos o los Estados europeos, lo importante es que los árabes resuelvan sus propios problemas y lleguen a un entendimiento con Israel.



Está claro que todos queremos un Estado para los palestinos. ¿Cuál es entonces el problema que tiene a la comunidad internacional ocupada desde hace décadas? Un Estado no es el mero resultado de un acto de voluntad. Necesita dotarse de unas fronteras reconocidas por sus vecinos y de una autoridad capaz de asumir la responsabilidad de garantizar la seguridad a sus ciudadanos y a sus vecinos. Vayamos por partes. ¿Cuáles serían sus fronteras? La Liga Árabe y la Autoridad Palestina siguen la doctrina establecida por la casa de Saud y exigen el reconocimiento de "las fronteras anteriores a 1967". ¿Cuáles son esas fronteras?


La respuesta es muy fácil porque en toda la historia del conflicto árabe-israelí sólo ha habido unas fronteras, las que estableció Naciones Unidas en 1947, las mismas con las que Israel declaró su independencia en 1948. ¿Se refieren a éstas los diplomáticos árabes? No. Faltando a la verdad una vez más han decidido rebautizar como frontera la Línea verde, término con el que conocemos la demarcación entre las fuerzas israelíes y las árabes en el Armisticio de 1949, tras la conclusión de la primera de las guerras.


El territorio delimitado por la Línea Verde del lado árabe es considerablemente menor que el que la Asamblea General de Naciones Unidas propuso a esta comunidad, pero tras décadas de guerras y derrotas la diplomacia árabe considera que esta Línea supone todo lo más a lo que pueden aspirar.
No hay fronteras y éstas sólo pueden ser el resultado de un acuerdo entre árabes e israelíes en el marco de una negociación que incluya y resuelva los otros grandes temas que perturban la convivencia en Oriente Medio: el futuro de Jerusalén, el "derecho de retorno" de los árabes procedentes de territorios que hoy son indiscutiblemente de Israel, la seguridad de las partes y el suministro de agua.

Llevan décadas malviviendo sin fronteras y puede que la situación se prolongue algunas más. Lo que no es realista es creer que la disputa se pueda resolver diplomáticamente sin un compromiso total entre las partes. La ficción de que "las fronteras anteriores a 1967" pueden convertirse en definitivas es sólo eso, una ficción impropia de profesionales de la diplomacia.
Pero no sólo de fronteras viven los Estados.


¿Quién tiene la autoridad para garantizar el orden? Todos sabemos que los palestinos viven en una guerra civil de baja intensidad entre nacionalistas e islamistas, que Cisjordania está bajo el control de los primeros mientras Gaza se ha convertido en un reducto de los segundos. Aún siendo una zona de clara mayoría sunita, Irán se ha hecho fuerte en Gaza a través de Hizbolá, humillando a su rival saudí.


No hay elecciones porque Hamás se niega a que las haya. En la hipótesis de que se acordaran unas fronteras, ¿alguien duda que Palestina se convertiría en un Estallo fallido con Irán enredando hasta lograr la inviabilidad del Estado de Israel?
La diplomacia no es un ejercicio de hacer frases bonitas.


La España que volvió al "corazón de Europa" y que no cesa de plantear sandeces se ha convertido en un actor irrelevante a quien nadie escucha, de ahí la limitada peligrosidad de los comentarios, anhelos y ensueños de nuestra ministra. Aun así, que no recaiga sobre nuestros hombros la responsabilidad de echar más leña al fuego en la caldera de Oriente Medio.

Con destruir nuestra propia Nación ya tenemos suficiente.


31 de Diciembre de 2010

http://m.libertaddigital.com/?op=opinion&id=57776




Florentino Portero Rodríguez

Profesor Titular




(Madrid, 1956) Licenciado en Geografía e Historia, especialidad de Historia Contemporánea, por la Universidad Complutense de Madrid en el año 1980. Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, con una tesis realizada bajo la dirección del Catedrático D. Javier Tusell Gómez titulada Política exterior española. Las relaciones hispano-británicas, 1945-1950. Junio 1988.


Profesor del Centro de Estudios Universitarios San Pablo, desde Octubre de 1984 hasta Julio de 1986. Profesor Colaborador del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED, desde Octubre de 1985 a 1987. Profesor del Centro de Estudios Internacionales, Toledo, (Programa de la Universidad de Minnesota en España). Profesor Ayudante LRU del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED, desde Octubre de 1987 a 1989.Visitong Fellow del Centre for Contemporary Spanish Studies del Queen Mary College, University of London, durante los cursos académicos 1988-89 y 1989-90. Profesor Titular Interino del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED, desde Enero de 1989 a 1990. Profesor Titular del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED, desde Octubre de 1990. Visiting Professor del Spanish and Portuguese Studies Department de la University of Minnesota, cursos 2001-02 y 2006-07.

FUENTE:http://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,696188&_dad=portal&_schema=PORTAL


jueves, 23 de diciembre de 2010

Palestina: reconocer lo que no es

Por Horacio Vázquez-Rial




Hay gente que me pregunta porque supone que sé algo al respecto. Pero no sé, nunca fui informado de que se hubiese constituido un Estado palestino, lo que en cualquier caso hubiera sido una buena noticia. Para la paz, desde luego, porque no habría que negociar con una hidra; y hasta para la guerra, porque al menos habría un frente claro.



Lo cierto es que algunos gobiernos iberoamericanos, concretamente los de Brasil, Argentina y Uruguay, reconocieron el Estado palestino hace unos días, cuando tal entidad no existía. Sigue sin existir. Pero el día 9 Laura Caro, la corresponsal de ABC en Jerusalem, informó que http://www.abc.es/20101208/internacional/palestina-201012081526.html




La Autoridad Nacional Palestina está intensificando esfuerzos para tratar de conseguir la convocatoria esta misma semana del Comité Ejecutivo de la OLP y una reunión de emergencia de la Liga Árabe, donde buscarán [sic] "una posición conjunta" con los países árabes para solicitar a la ONU el reconocimiento del Estado palestino.




Las prisas se han activado después de que, anoche, altos funcionarios norteamericanos indicaran que Barack Obama ha abandonado la idea de seguir presionando a Israel para que congele temporalmente la construcción en los asentamientos que Washington ha perseguido durante las últimas semanas para tratar de poner en marcha el proceso de paz. La estrategia ahora será volver a concentrarse desde la próxima semana en los "asuntos cruciales y substantivos" del conflicto para tratar de avanzar hacia un "status permanente".




Lo que indica, al margen de lo que se nos quiera contar, que había un acuerdo previo, y que esas naciones suramericanas habían tomado partido en lo que iba a ser una negociación para un futuro impreciso que se concretó al día siguiente.




Israel lleva años proponiendo la solución de los dos Estados. De hecho, es una propuesta institucional desde 1947, implícita en el sentido de la Partición y de la Declaración de Independencia de 1948. Entonces fue la Liga Árabe, fundada en 1945, la que, tomando el relevo del Eje, rechazó la creación de Israel y decidió "echar a los judíos al mar". Y, por supuesto, no proclamó ningún Estado palestino, entre otras cosas porque Palestina no existía en los términos actuales: en 1956 Ahmed Shukari, embajador de la Liga Árabe ante la ONU, dijo con contundencia: "Una creación como Palestina no existe en absoluto. Esa tierra no es nada más que la parte meridional de la Gran Siria", como recordé a mis lectores no hace mucho.




La Liga Árabe tenía como objetivos fundacionales la descolonización y la independencia de los países árabes, y que en lo que al finalizar la Segunda Guerra Mundial era todavía el Mandato Británico en Palestina los judíos no establecieran un Estado independiente. ¿Por qué ahora, pues, tanta prisa? ¿Por qué ahora naciones suramericanas implicadas en la trama? ¿Por qué ahora Argentina, con gobierno peronista, cuando en 1948 el de Perón fue de los primeros en reconocer en Naciones Unidas el Estado de Israel? (Sobre la época, conviene conocer la obra del historiador israelí Raanan Rein, que yo utilicé extensamente en mi libro Perón, tal vez la historia).




Ahora, porque Venezuela forma parte de la OPEP y es quien manda en el proceso de aproximación de Iberoamérica a las posiciones árabes. Ya logró la inclusión (y la dependencia) del Ecuador de Correa en la organización de exportadores de petróleo. Y Lula y su sucesora aspiran a pertenecer a la misma. Cristina K., que ni siquiera sabe si quiere o no que su país también ingrese, atiende a los llamados de Caracas y Brasilia.




Jerusalem. Ahora, porque es el momento crítico de la gradual pero incesante penetración económica árabe en la América del Sur, penetración que ya es manifiesta en lo cultural: hasta tribus indígenas del Amazonas han entrado en el proceso de conversión y han asumido el islam, con el aliento del dictador venezolano.




Ahora, porque la cuestión de los asentamientos se relaciona de modo directo con Jerusalem, y saben los palestinos o quienes manden sobre ellos que sólo desde un Estado podrán reclamar, ya no sólo Jerusalem oriental, sino toda la ciudad como capital: de ahí la ofensiva seudocientífica en el plano de la historia, en la que han desplegado todas sus fuerzas académicas para corregir el pasado en un arco que va de la Tumba de Raquel al desarrollo de las ciencias físicas. Están reelaborando el pasado de tal modo que se creería que el islam es padre y madre de la Ilustración. Y aunque Jerusalem existe como tal desde el siglo XI a. C., es decir, 1.700 años antes del nacimiento de Mahoma, confían en que la propaganda, la adulteración de datos y otras trampas convenzan a alguien de que la verdad no es tal. Son expertos en ello.




Ahora, porque así podrán decir que la iniciativa de la creación del Estado palestino no surgió de la resolución 181 de la ONU (1947), sobre la partición de las tierras bajo mandato británico, ni del propio Israel, que propugnó y propugna la solución de los dos Estados, sino de su propio coleto.




¿Qué significa todo esto?




Que están perdiendo. El hecho de que la Liga Árabe abdique de posiciones que ha mantenido durante 63 años, y que han condicionado durante todo este tiempo la política de la OLP (reconocida por la ONU como observadora y representante del pueblo palestino desde 1974), y los constantes boicots a cualquier solución que implique la idea de los dos Estados es una bajada de pantalones en toda regla.




O que están ganando y consideran que la existencia de un Estado palestino con capital en Jerusalem –que nadie dude de que ése es el proyecto– y fronteras anteriores a 1967 –es lo que dijo Lula– podría ser un paso más hacia el viejo y nunca olvidado proyecto de echar a los judíos al mar. Porque el que hoy reclamen un Estado propio no significa que acepten dos Estados. ¿Fue esto lo que movió a Netanyahu a reclamar a Abbas el reconocimiento de Israel como "Estado-nación del pueblo judío" el pasado octubre? Porque se trata de algo más que de reconocer el Estado de Israel en los términos en que lo hizo Arafat en su día, cuando únicamente habló de su derecho a existir.




Creo que sabemos –lo espero de mis lectores– lo que es la ONU y lo que se puede esperar de ella a día de hoy: nada que tenga que ver con la justicia y la razón. Ciento noventa y dos Estados miembros (entre los cuales no se cuentan el Vaticano ni Taiwán), gran parte de los cuales son dictaduras (teocracias como Arabia Saudí, o estructuras políticas totalitarias como China –en el Consejo de Seguridad–, o la mayoría de los países africanos) y de los que 22 pertenecen a la Liga Árabe y 57 a la Conferencia Islámica (más de un cuarto, que no es ninguna tontería, aunque sólo 56 voten porque Palestina sólo observa). Esa monstruosa burocracia, que sostiene una organización como la Unesco, de creación soviética y totalmente volcada a la corrección islámica de la historia, es la que tiene que decidir si hay o no hay Estado palestino. Por supuesto, si Abbas lo pide, lo obtendrá, de modo que hay que empezar a contar con Palestina como Estado, con voz y voto, y con una intifada planetaria en celebración del triunfo.








www.vazquezrial.com

http://exteriores.libertaddigital.com

Difusion: www.porisrael.org



martes, 21 de septiembre de 2010

"Paradoja", por Moshe Vainroj




PARADOJA
La "paradoja", es una aserción inverosimil o absurda que se presenta con apariencias verdaderas.
Es una idea extraña u opuesta a la opinion común de las personas y al sentir general.
Es la figura de un pensamiento o idea que se presenta con expresiones o frases que envuelven contradicción: "mira a ese rico y poderoso avaro revolcarse en su pobreza"

La procedencia del vocablo "paradoja" se descuelga del antiguo griego y se formaba de "Para"(contra) y "Doxa" (Opinion) ; esta expresión pasa al Latín como "Paradoxum", y su significado se aplica a todo aquello que resulta absurdo e increible.
Generalmente se la utiliza cuando los sentidos son víctimas de un engaño, o cuando el razonamiento sobre algún fenomeno natural no es absorbido ni entendido completamente.
Asi fue que durante muchos siglos la rotación de la Tierra, su forma esferoide, la trayectoria de los planetas, eran considerados todo como una gran paradoja.

En el campo de la filosofía moral, la paradoja juega un rol particularmente importante en debates sobre ética.
Por ejemplo : exite la admonición ética que nos dice que :"amarás a tu vecino". Pero aqui no solamente hay un contraste, sino que tambien una contradicción ; para amar a tu vecino, tienes que saber quien es y cual es su comportamiento.
Si tus vecinos son gentes agresivas, si viven armandose hasta los dientes con la idea fija de destruirte , tu no eres capaz de amarle...!
Manifestar cariño por el,es una paradoja.

En estos tiempos nuevos del jovencísimo Siglo XXI, en el que todo lo sofisticado que el hombre viene produciendo es una gigantesca paradoja,
Hay algún ejemplo sobresaliente y muy notable de contradicción que no logro comprender ni explicar siquiera a mi mismo.

Y no me he de referir a "cosas livianas", como podría ser el hecho de que hoy la leche no es leche, y el vino no es vino......y los embutidos sabrá el Señor de que morgue son originarios....!
Esto son solo paradojuelas, pequeñas paradojas.

Mi ejemplo de paradoja, ya que soy un hispano-parlante y me encanta enterarme de lo que pasa en la gran España "socialista" de estos días,
Me resulta muy ambiguo y un poco incomprensible la saña y el desprecio con que los ministros del estado español, casi toda la media informativa y el grueso de la población de ese gran país (que algunos latinoamericanos aún llaman madre patria a pesar que ella los esquilmó con desfachatez por siglos), deslegitima a Israel sin mirarse al espejo.
Y decía que todos estos funcionarios y periodistas y clérigos españoles, no cesan de fustigar a Israel por su "opresión cruel e inhumana" sobre los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania, hoy Palestina de aqui y Palestina de allá.
La crítica es espesa y ponzoñosa ; no tiene intervalo.

Y esta es la gran paradoja que no entiendo.
Por que los "señores" españoles se llenan la boca de culebras acusadoras contra el "colonialista-agresor" Israel, y no explican con que derecho ocupan la ciudad de Melilla, a la que disfrazan con el nombre de "Ciudad Autónoma" ??

Melilla no es una ciudad fundada por los duques de Alba...!
Melilla es una ciudad cautiva que poseía un nombre propio :Rusadir
En el año 1497, Don Pedro Estopiñan la ocupó con sus huestes y la ciudad fue dominada militarmente hasta que en 1556 , fue declarada dominio de la corona española.

Esta es la PARADOJA que no entiendo.
De donde sacan tanto coraje desvergonzado los ministros y el periodismo españoles cuando aullan vociferando para denunciar "los pecados colonialistas con que Israel somete a Palestina", cuando ellos son los inventores del pecado.

LA PARADOJA DE GALILEO

"A pesar de que no todos los números
son números cuadrados,
no hay mas números
que números cuadrados".
Galileo Galilei


Moshe Vainroj
Bat-Yam, setiembre 20 de 2010



jueves, 24 de junio de 2010

Saramago, la cara más brutal del pensamiento europeo



AVRAHAM B.YEHOSHUA


Entrevista a A. B. Yehoshúa por Gabriel Ben Tasgal

Desde su casa en la ciudad de Haifa, el prestigioso escritor A. B. Yehoshúa, autor de libros tan famosos como El amante y ganador de numerosos premios internacionales, responde a las polémicas declaraciones de José Saramago en las que acusa a los israelíes de actuar como nazis, transformando Ramala en Auschwitz. Una de las librerías más importantes de Tel Aviv nos decía que se percibía una evidente reducción en la venta de libros de Saramago, incluso "hubo personas que entraron a mi librería a pedir que saquemos sus obras de los estantes". En este momento se está vendiendo en Israel la obra de Saramago Todos los nombres, que encabezaba la lista de ventas.

—¿Qué opinión le merece lo que dijo José Saramago?

—Son declaraciones estremecedoras ya que se trata de una persona culta, europea. No se trata de un joven exaltado. Yo creo que aquí hay una evidente maldad intencionada, ya que Saramago conoce el contexto de lo que dice y lo que significa para nosotros. Diciendo lo que dice, Saramago no sólo nos esta hiriendo sino que además introduce desesperación del lado palestino. Él vino en una comitiva para dar apoyo y esperanza a los palestinos e hizo justamente lo contrario, ya que les dijo a los palestinos que si ellos tienen que pelear contra los nazis y contra Auschwitz realmente no tienen posibilidades de conseguir nada y lo único que les queda es suicidarse. Yo creo que hay una relación evidente entre la persona que se suicidó en Natania y las palabras de Saramago. Ese muchacho se debe haber dicho: "Tengo derecho a matar a los nazis". Justamente, parte de los asesinados en Natania eran supervivientes de Auschwitz.

—¿Se trató de una metáfora poco exitosa?

—Yo sé que un escritor puede utilizar metáforas fuertes, pero si se tratase de una metáfora con Bosnia, en donde hubo realmente campos de exterminio, en donde hubo 300.000 muertos, o lo que la Unión Soviética hizo en Chechenia, o en Ruanda, donde mataron a un millón de personas yo en esos casos diría que Saramago exageró pero que su exageración es comprensible. Saramago sabe, cuando viene acá, que no hay nada de nazi ni del lado palestino ni de nuestro lado. Yo mismo, cuando hablé de los palestinos nunca utilice términos así ya que aquí se trata de un conflicto nacional. En el último año y medio murieron 1500 palestinos y 350 israelíes. En Auschwitz moría esa cantidad en un cuarto de hora. Mientras aquí mueren en el marco de la guerra, allí no había ninguna guerra sino que se los llevaba por la fuerza a cámaras de gas.

—¿Saramago sufre de ceguera?

—Saramago explotó su "bomba de mal olor" y luego se marcha tranquilamente a Europa dejando en la desesperanza a israelíes y palestinos. Mientras que en sus obras la ceguera de sus personajes proviene de un alma divina, su ceguera nace de su interior maligno con una intención premeditada.

—¿Por qué Saramago dijo esto?

—Si yo investigo en el interior de Saramago, y no me especializo en esto, diría que se trata de su comunismo. Ese comunismo que lo lleva a odiar a los Estados Unidos y ver a Israel como su sirvienta, y por ende, sale contra Israel. Yo no sé si en los años `50 hablaba contra los campos de exterminio de Breznev o de Stalin.

—¿Tiene que ver su origen europeo?

—Sí. Yo hablo de un síntoma que veo en Europa en donde se habla con demasiada facilidad del Holocausto. Yo pienso que la causa tiene tres raíces. Primero, a los europeos les es cómodo decir que los judíos son nazis porque así se sienten mejor igualando lo que hicieron. Más ahora, cuando los judíos no paran de repetirles que no se trataba sólo de Alemania sino de los estonios, de los lituanos, los bosnios y los franceses que colaboraron. Segundo, los europeos ven el conflicto como un tema colonial, como si se tratase de los conflictos territoriales que ellos tuvieron en sus colonias siendo que acá se trata de un conflicto entre dos pueblos como los que había en Europa. Tercero, hay una sensación de que los judíos no se merecen un estado sino que se lo regalaron y por esa razón hay que juzgar a Israel con una vara diferente. Israel se merece una justicia más grave ya que le regalaron un estado que no era natural. Es por eso que yo le digo a Saramago "Gracias. Por habernos descubierto la cara más brutal del pensamiento europeo".

—¿Por qué razón los israelíes reaccionamos así?

—Porque es un escritor al que queríamos. Sus libros se vendían muy bien incluso antes de recibir el premio Nobel. Además, en Israel tenemos un respeto especial por los escritores. Amamos la literatura, y cuando escuchamos a alguno de su categoría que dice eso, cuando nosotros vivimos acá con los palestinos y les ofrecimos un país en el 95% del terreno con capital en Jerusalén y ellos reaccionaron con la locura que lo hicieron cuando todos los líderes del mundo árabe desprecian a Arafat, viene Saramago y se abraza con él

—Amos Oz sugirió que las palabras de Saramago revelan la forma de hablar de personas antisemitas.

—La reacción de Saramago proviene de su comunismo. Como a los judíos se los mide con otra vara, como para enseñarles que ellos no son tan justos como ellos piensan, entonces hay que ponerlos en su lugar. Yo mismo hago cosas provocativas con la misma intención. Si él hubiese dicho que tendríamos que comportarnos diferente, actuar adultamente porque tenemos la fuerza, o salir de los territorios su declaración sería más efectiva para nosotros. El interés mío por que los palestinos estén bien es mayor al de Saramago, porque yo me quedo a vivir con ellos y él y los otros se van sin lograr nada

—En Israel sus ideas son consideradas pacifistas ¿se cuida como escritor de sus declaraciones?

—Mi tarea es decir lo que pienso, no estoy en contra del hecho de que Saramago haya dado su opinión sino de sus palabras en sí. Un intelectual sí tiene que ser cauto con las comparaciones que hace. Y al decir que Ramala es Auschwitz dice que los judíos que sufrieron allí cargaban bombas como los palestinos de Ramala y que los 25.000 muertos por día que habían en Auschwitz son equiparables a los muertos palestinos en Ramala.

—¿Qué opina de un boicot a Saramago?

—Estoy en contra. Yo quiero hacer una diferencia entre dos cosas, aunque entiendo que gente no puede hacer esta diferencia. Está el Saramago escritor y el ser humano que piensa lo que piensa. Dostoievsky era un antisemita pero yo diferencio la creación artística de la persona. Saramago tiene libros buenos y malos. Yo puedo decir que hay personas de derecha que me leen con frecuencia y todos saben que yo disto mucho de esta posición política.

—¿Qué le diría a Saramago si lo tuviese aquí enfrente?

—No me gustaría encontrarlo. No le preguntaría por qué dijo lo que dijo Le mostraría películas de Auschwitz y le pediría que me lo vaya diciendo paso a paso mostrándole las personas caminando desnudas a las cámaras de gas, le mostraría soldados nazis y luego le preguntaría: ¿esto fue lo que viste en Ramala?

FUENTE: Hagsahmá, OSM, abril de 2002

La foto"Copyright © 2008 by PEN/Beowulf Sheehan

sábado, 1 de mayo de 2010

"En Defensa de Israel" y "Anticatalanisme I antisemitisme, Avui": Nuevos libros esclarecedores en España

Informamos a nuestros amigos y clientes de la reciente novedad,sumamente interesante por su planteamiento,

ANTICATALANISME I ANTISEMITISME, AVUI
Jaume Renyer

Prologat per Joan B. Culla
2010, 135 págs., 15 €

Aprovechamos para recordarle
EN DEFENSA DE ISRAEL
Jaime Naifleisch, Pilar Rahola, Horacio Vázquez-Rial, et al.
ISBN 84-96219-20-8, 2004, 350 págs., 16 €
Col. MEMORÍA DE ISRAEL nº 3

http://www.certeza.com/israel.htm

El fantasma del antisemitismo recorre Europa con variados matices. La prensa continental y la española en particular, lo acoge permitiendo que se cuestione la existencia del Estado de Israel, ora con la excusa del antisemitismo, ora con la de la llamada causa palestina. A veces, sin excusa alguna, desde la judeofobia. No obstante hay disidentes. Unos pocos. En este libro se recogen textos de algunos de estos disidentes, gente de diverso origen político, colaboradores de medios muy diferentes, periodistas y catedráticos, escritores y politólogos que coinciden en sostener el derecho de Israel a existir y defenderse, y lo hacen desde puntos de vista distintos.

Es propósito de los autores poner en manos del lector un instrumento para el debate racional del conflicto de Oriente Medio, sin velos y prejuicios, en un momento de la historia en el que el papel de los intelectuales se ve reducido y postergado como nunca antes por la comunicación de masas y las consignas simplificadoras, con la convicción de que solo el análisis riguroso de la realidad permite situar los problemas en su justa perspectiva.

Una iniciativa de
Jaime Naifleisch, Pilar Rahola, Horacio Vázquez-Rial

Con la participación de
• Marcos Aguinis : El odiado ariete de la modernidad
• Gabriel Albiac : Meditar Yenin
• Gustavo de Aristegui : Llamar a las cosas por su nombre
• Marcelo Birmajer : Ser judío en el siglo XXI
• Roberto Blatt : Vistas desde el frente
• Joan B. Culla : El sionismo: radiografía de un concepto demonizado
• José Jiménez Lozano : El humus antijudío
• Enrique Krauze : Profetas de paz, profetas de guerra
• Daniel Laks Adler : La judeofobia en los medios de comunicación europeos
• Jaime Naifleisch : La raíces de la izquierda y del antisemitismo de izquierdas
• Gustavo Perednik : La ingenua judeofobia española
• Marta Pessarrodona : En defensa de Israel
• Valentí Puig : Entre corruptos, déspotas y fanáticos
• Pilar Róala : A favor de Israel
• Lourdes Rensoli : Israel como memoria histórica
• Juana Salabert : Contra el nuevo antisemitismo de siempre
• Carlos Semprún Maura : ¿Soy judío?
• Horacio Vázquez-Rial : Si Israel cae
• Vicenç Villatoro : De qué hablamos cuando hablamos de Israel

Agradeceremos le facilite esta información a quien sepa Vd. que pueda ser de su interés.
Saludos,

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martes, 27 de abril de 2010

Marcos Aguinis: Ese maldito Israel

Los méritos y milagros de un Estado contra el que ahora apuntan todos


por Dr. Marcos Aguinis
Para LA NACION


La sistemática descalificación del Estado de Israel se ha convertido en una moneda corriente tan grave como la descalificación de los judíos que hizo el Tercer Reich para cometer el Holocausto. Así como algunos fanáticos piden ahora un Medio Oriente Israelrein ('limpio de Israel'), los nazis querían un mundo Judenrein ('limpio de judíos'). La misma mecánica. En ambos casos se procura señalarlos como indeseables, criminales, y hasta como bacterias infecciosas. Dicen que es necesario exterminar ese "cáncer" (Israel, ahora; todos los judíos, antes) como medida de higiene, para que haya paz, para conseguir justicia, para bien de la humanidad. La mayor parte del mundo cree en esas diatribas o duda, o se mantiene indiferente, o es cómplice. Antes de 1939, Hitler promulgó suficiente cantidad de "leyes raciales" que invitaban al más remiso para hacer desaparecer judíos. No hubo una eficaz repulsa a semejante atrocidad. Y la atrocidad pudo llevarse a cabo sin dificultades. Ahora, cualquier ojo informado puede advertir la doble vara con la que se mide a Israel, exagerando siempre sus errores y, al mismo tiempo, dejando al margen sus virtudes. Martilla el concepto de que Israel es culpable, porque bogue o porque no bogue, convertido en victimario despreciable e irredimible, eterno. Por consiguiente, debe ser borrado del mapa, como proclama un jefe de Estado sin que las Naciones Unidas le exijan retractarse siquiera.

Se cumplieron 62 años de la independencia israelí.

Voy a ser políticamente incorrecto -ya me acostumbré al rol- y señalaré los méritos de Israel. Sólo los méritos. Sus defectos ya inundan la prensa y los corrillos.

Es uno de los países más pequeños, con la milésima parte de la población mundial. Fue desértico en la mayor parte de su extensión. No tiene recursos naturales. Está rodeado por un vasto cerco de acoso permanente. Debe mantener activo un ejército popular integrado por sus ciudadanos para defenderse de día y de noche, todos los días y todas las noches. Padece conflictos interiores debidos a su gran pluralidad. No obstante, mantiene la admirable calidad de su sistema democrático y se ha convertido en una potencia científica, cultural y económica. Da envidia. Y, en gran parte, esta envidia genera odio.

Veamos algunos hechos.

Su población alcanza a los siete millones y medio de personas, de las cuales un 20 por ciento son árabes que llegan a intendentes, diputados, académicos y ministros. Un vicecanciller israelí fue árabe musulmán y visitó la Argentina en tal carácter.

Pese a la amenaza de sus vecinos y la tensión generada por los mártires místicos asesinos (acertada definición de Carlos Escudé), la esperanza de vida actual trepa a los 81 años, muy por arriba de la media mundial, que se queda en los 67 años. Supera a Inglaterra, Estados Unidos y Alemania. Más del 60 por ciento de los ciudadanos se sienten satisfechos o muy satisfechos por la calidad de vida, pese a las obvias dificultades que genera la tenaz amenaza de algunos países y organizaciones terroristas.

El desarrollo científico y tecnológico alcanzado coloca a Israel entre los países más progresistas del orbe. No mezquina en invertir en este rubro. Tiene la mayor proporción de ingenieros per cápita del mundo entero. Su creación de patentes es asombrosa. Basta hacer algunas comparaciones: de 1980 a 2000, se registraron 77 patentes egipcias y 171 saudíes en los Estados Unidos, frente a 7652 israelíes. En esa catarata de patentes sobresalen las que mejoran los equipos médicos. Sus hospitales brillan por la excelencia y en ellos son pacientes, médicos y jefes de equipo tanto los judíos como los árabes, sin discriminación alguna.

Israel ha sido reconocido como uno de los ocho únicos países con capacidad de enviar un satélite al espacio. Produce más papers científicos per cápita que cualquier otra nación del globo. Está a la cabeza de las compañías valuadas en el Nasdaq, con la excepción de Estados Unidos; más que toda Europa, India, China y Japón combinados. En proporción con su población, Israel desarrolló el número más grande de compañías de emprendimientos (start-up) tecnológicos del mundo.

Pocos prestan atención al hecho de que es un país más seguro que Suiza, por ejemplo. En sus calles, el promedio de asesinatos anuales es de 1,8 por cada 100.000 personas. En tierras helvéticas, la cifra llega a los 2,3: en Rusia supera los 16, y en Sudáfrica se acerca a los 40. La mayor parte de los heridos y muertos son consecuencia de los ataques con misiles que lanzan las organizaciones terroristas desde los territorios que Israel ha evacuado.

El viceprimer ministro, Dan Medidor, acaba de formular una síntesis. Dijo: "Debemos estar muy satisfechos en este 62º aniversario de la independencia. En el desierto, en una tierra sin recursos naturales, construimos un Estado con gran fortaleza, vitalidad y excepcionales logros en ciencia, cultura, medicina, agricultura, economía y altas tecnologías. Afrontamos amenazas graves en una zona que siempre fue hostil. Nuestro gobierno debe reflexionar con sentido común y actuar. Y no siempre a nivel militar".

El Estado ofrece, por ley, prestaciones de asistencia social, subsidios, servicios médicos, pensiones, educación, infraestructuras y demás beneficios sociales a los 250.000 palestinos que viven en la zona oriental de Jerusalén, los mismos de los que disfrutan los demás ciudadanos árabes del país.

Es la única nación en la historia de la humanidad que logró hacer revivir una lengua que no se hablaba. El hebreo bíblico, la lengua que se utilizó durante los dos primeros Estados judíos que existieron en ese territorio, se ha convertido en un instrumento que permite expresarse a poetas, novelistas, científicos, periodistas y políticos, con una riqueza que conjuga las maravillas del pasado con los desafíos del presente.

Desde su independencia, ha obtenido más premios Nobel per cápita que cualquier otro país del planeta.

Un fenómeno impresionante es la obsesión israelí por forestar su suelo. Desde antes de la independencia, funcionaba un fondo destinado a plantar árboles. Por esa razón, cuando en 1947 las Naciones Unidas propusieron la partición de Palestina -por entonces dominada por los británicos- en un Estado árabe y otro judío, a este último le asignaron casi todas las zonas áridas. Israel planta árboles con una obsesión febril.

Conmueve observar las alfombras verdes que se dilatan en colinas y planicies que habían carcomido la erosión y el abandono. En muchas partes, ahora existen frondosos bosques y hasta ha comenzado a modificarse el clima. Desde hace décadas, es tradición que los homenajes se traduzcan en plantación de árboles, no en monumentos. Allí, para mantener la memoria, por cada muerto se planta un árbol o un bosque.

Israel creó el único sistema colectivista democrático de la historia, por el cual se puede entrar y salir sin restricción alguna. Me refiero al kibutz.

Se fundaron y prosperaron cientos de aldeas conforme a ese tipo de vida. La mayor parte de los padres fundadores del Estado nacieron, vivieron o se formaron en algún kibutz. Casi el 93% de los hogares en Israel utilizan la energía solar para calentar el agua. Es el porcentaje más alto del mundo, y se trabaja con entusiasmo en la creación de otras energías alternativas. La falta absoluta de petróleo y otros recursos naturales exige fortificar la imaginación. Golda Meir solía criticar a Moisés: "Habiendo tanto petróleo en la zona, ¿tuvo que encajarnos en el único rincón donde no existe una gota?".

Desde hace décadas, Israel atrae una enorme cantidad de inversiones extranjeras. Son las más grandes del mundo, si se las mide per cápita: 30 veces más que Europa.

Desde antes de la independencia, puso el acento en la cultura y el conocimiento. En Jerusalén fundó una prestigiosa universidad, con el compromiso personal y apasionado de Albert Einstein. En Rejovot erigió el primer centro de investigaciones científicas de Medio Oriente y en la ciudad de Haifa, el imponente Tecnión. Ahora funcionan seis universidades de reconocidos méritos y se han formado cuatro Silicon Valleys.

Así como hubo ceguera ante el absurdo que publicitaba el nazismo sobre el carácter de "raza inferior" o "raza infecta" que constituían los judíos, hay ceguera respecto de las virtudes impresionantes de Israel. Como referencia final de este artículo, que podría alargarse con más datos, mencionaré los formidables movimientos por la paz que desarrollaron sus habitantes y dirigentes, muy superiores a los que se formaron (¿se formaron?) en todo el resto de Medio Oriente. Quedaría para otra ocasión analizar por qué se quedaron sin fuerzas.

A ese "maldito Israel" pretenden borrar del mapa. Prometen que, sin su existencia, todo funcionaría mejor, así como los nazis prometieron que el mundo funcionaría mejor sin judíos. Es tan evidente el grotesco, que ni cabe perder el tiempo en una refutación.

© LA NACION


Perfil del autor:

Marcos Aguinis

El escritor Marcos Aguinis ha transitado una amplia formación internacional en literatura, medicina, psicoanálisis, arte e historia. En 1963 apareció su primer libro y, desde entonces, ha publicado nueve novelas, once libros de ensayos, cuatro libros de cuentos y dos biografías que generan entusiasmo y polémica. En los últimos años todos sus títulos se convirtieron en best-sellers.

Además, escribió artículos sobre una amplia gama de temas en diarios y revistas de América latina, Estados Unidos y Europa. Dictó centenares de conferencias y cursos en instituciones educativas, artísticas, científicas y políticas en Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Israel, Rusia, Italia y casi todos los países latinoamericanos.

Cuando se restableció la democracia en la Argentina en diciembre de 1983, el escritor fue designado subsecretario y luego secretario de Cultura de la Nación; impulsó la famosa ?primavera cultural? que animó el país. Creó el PRONDEC (Programa Nacional de Democratización de la Cultura), que obtuvo el apoyo de la UNESCO y de las Naciones Unidas, y puso en marcha intensas actividades participativas para concientizar a los individuos sobre los derechos, deberes y potencialidades que se cultivan en una real democracia. Por su obra fue nominado al Premio Educación para la Paz de la UNESCO.

En el campo de los derechos humanos enfrentó temas polémicos que pusieron en riesgo su vida. Durante la última dictadura fue limitada la circulación de sus libros y algunos salían del país en forma clandestina. Innumerables lectores admiran su vision profética sobre el conflicto árabe-israelí, las tensiones internas de la Iglesia Católica, el autoritarismo y el resurgimiento del fundamentalismo étnico y religioso.

Marcos Aguinis recibió, entre otros, el Premio Planeta (España), la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, el Premio Reforma Universitaria (Universidad de La Plata), el Premio Fernando Jeno (México), Premio Benemérito de la Cultura de la Academia de Artes y Ciencias de la Comunicación, Premio Nacional de Sociología, Premio Lobo de Mar, Premio Swami Pranavananda, la Plaqueta de Plata Anual de la Agencia EFE por su contribución al fortalecimiento de la lengua y la cultura iberoamericanas y fue designado por Francia Caballero de las Letras y las Artes. Le otorgaron el título de Doctor Honoris Causa la Tel Aviv University (2002) y la Universidad de San Luis (2000). En 1995 la Sociedad Argentina de Escritores le confirió el Gran Premio de Honor por la totalidad de su obra.

Nació en Córdoba, en 1935.
Certifica.com

fuente: DIARIO LA NACION.COM- 26 DE aBRIL 2010

martes, 20 de abril de 2010

1947- Un año agitado y decisivo -Entre el Holocausto y la Independencia de Israel

Hojeando los anales de 1947, y una reflexión en cuánto a qué encontrarán los que en el futuro escojan conocer los acontecimientos de nuestros días, días después de Yom Hashoá y víspera de Yom Haatzmaut 5770


Por el Lic. Samuel Leillen


Preparado para "LÍNEA DIRECTA", abril 2010

Hojeando los relatos cronológicos de lo sucedido en el transcurso del año 1947, encontramos que el 3 de enero se televisaron por primera vez los procedimientos en el Congreso de los EE.UU; un mes después, se registró la temperatura más baja de los EE.UU: -63 grados en Gancho, Territorio Yukon, al este de Alaska; el primero de marzo comienza a funcionar el FMI – Fondo Monetario Internacional; el 14 de agosto - después de 90 años de dominio colonial británico, Paquistán se independiza. Al día siguiente, La India se independiza del Imperio Británico y Jawaharlal Nehru asume como el primer Primer Ministro de la India.
En Palestina suceden acontecimientos de trascendencia histórica. Por un lado, al iniciarse el 1947 se anuncia el hallazgo de los rollos del Mar Muerto por parte de beduinos en la zona de Qumram. El suceso llevará al descubrimiento de los más antiguos manuscritos de contenido bíblico hallados hasta entonces y serán considerados uno de los mayores descubrimientos arqueológicos del siglo.
Pero nada de esto es lo que normalmente se recuerda.

EL ENTORNO JUDÍO: LA REVUELTA HEBREA
El año 1947 se caracteriza por una intensa lucha por el derecho de los judíos a la inmigración a Palestina. El creciente flujo de inmigrantes ilegales judíos, sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial - en su mayor parte de Europa Central, continuaba provocando frecuentes incidentes con las autoridades británicas.

Siguiendo la política establecida por el Libro Blanco, que limitaba la entrada de judíos, Gran Bretaña no permitió a los 300 mil sobrevivientes que había en Alemania llegar a Palestina.

El 12 enero de 1947, un grupo de la organización Stern hace estallar un camión bomba contra el cuartel de la policía británica en Haifa provocando 4 muertos y más de 70 heridos. En setiembre en otro ataque contra el Cuartel de Policía, elementos del Irgún, lanzan una bomba desde otro camión provocando la muerte de 10 personas y heridas a otras 54.
En ambos casos los ataques se reivindican como represalias por la política británica de deportación de inmigrantes judíos que intentan ingresar a Palestina por vía marítima.

Los organismos paramilitares judíos, Haganá, Etzel y Leji, resolvieron en forma coordinada salir a la lucha en lo que se llamó "el Movimiento Hebreo de Rebelión".

Al recrudecer la violencia, los ingleses deciden aplicar la pena de muerte. El 16.4.1947 son colgados, por el delito de portar armas, Dov Gruner y tres de sus compañeros. La reacción: Etzel hace volar la muralla de la cárcel de Acco y muchos prisioneros huyen.

En Tel Aviv y Haifa las manifestaciones por el l° de Mayo toman un carácter activista en pro de la inmigración bajo el lema "Mediná ivrit", "Estado Hebreo".

EL ENTORNO PÚBLICO: LA PRENSA MUNDIAL

Como parte de su respuesta, los ingleses recrudecen las medidas contra la inmigración de judíos, resolviendo deportar a los que ya estaban en los campamentos de Chipre. Las autoridades británicas consiguen detener casi todas las embarcaciones de refugiados, y esto atrae la atención de los medios de comunicación del mundo entero. Haifa se llena con periodistas y fotógrafos que transmiten al exterior la grave situación en Palestina.

La intelectualidad de Europa protesta contra Gran Bretaña: "Jamás participaron las tropas de un país civilizado en un combate tan vergonzoso contra míseros refugiados de persecuciones", formula el escritor Arthur Koestler.

La posición inglesa comienza a agrietarse, tratan de adoptar medidas conciliadoras, pero los incidentes continúan.


EL ENTORNO POLÍTICO: UNSCOP EN FUNCIONES

Los ingleses habían resuelto, en febrero de 1947, devolver el mandato sobre Eretz Israel a la Asamblea General de las Naciones Unidas. El tema se comienza a tratar el 28.4.1947. Resultó famoso el discurso de Gromiko apoyando la idea de un Estado Judío. El Presidente Truman, contra las recomendaciones del Departamento de Estado, ordena que EE.UU. apoye las demandas judías. Finalmente, se compone la Comisión UNSCOP que se traslada a Palestina.

Al llegar la Comisión, el 14.6.1947, la sorpresa es muy grande: entre sus 11 integrantes no hay representantes de los factores implicados, ni siquiera representantes de las potencias. Al llegar a Jerusalén, ven alambradas y soldados armados por todas partes, y los periódicos anuncian que otros tres judíos van a ser ejecutados.

La comisión recaba de las partes testimonios. Los árabes no se presentan y declaran una huelga general del comercio. Los judíos preparan sus informes: Ben Gurión se manifiesta convencido que "de esta comisión saldrá un veredicto justo".


EL ENTORNO HUMANO: LA LLEGADA DEL "ÉXODO"

Días después, llega a Haifa la nave "ÉXODO", con 4,515 refugiados. Habían partido de Francia el 11.7.47. Dos miembros de la Comisión UNSCOP, el sueco y el yugoeslavo, están en Haifa y resumen sus impresiones: "…esta es la prueba más evidente como familias enteras, mujeres, ancianos y niños, sanos y enfermos, son nuevamente desplazados", y esta vez no a Chipre, sino directamente a los campos de refugiados en la zona británica de la Alemania ocupada.

La nave "ÉXODO" se convirtió en símbolo de las vicisitudes de los 65 barcos que, entre 1945 y 1949, trasladaron a 69.877 sobrevivientes de los campos nazis desde Europa a Palestina desafiando el bloqueo de la Armada británica y la resistencia creciente de los árabes.



EL ENTORNO HISTÓRICO: LAS RECLAMACIONES ÁRABES

Al iniciarse el retorno judío, a finales del siglo XIX, se plantea el conflicto con la población árabe local. Según ellos, los judíos son una religión, y las comunidades religiosas no pueden ni deben tener aspiraciones nacionales. El sionismo sostenía que los judíos eran primordialmente un grupo nacional (como los polacos o los alemanes) y no un grupo religioso (como los musulmanes o los católicos) y que, como tal, tenía derecho a crear su propio Estado en su territorio histórico. Hasta nuestros días los árabes presentan al sionismo como una maniobra imperialista que los hace a ellos cargar con el precio del Holocausto.

El 26 de noviembre de 1947 la Comisión UNSCOP lleva a votación de las Naciones Unidas la propuesta de la partición de Palestina en dos estados: "…el 29 de Noviembre de 1947 la Asamblea General de la UN recibió, por mayoría de 33 votos, 13 en contra y 10 abstenciones, la resolución de conclusión del Mandato Británico y la partición de Eretz Israel occidental en un estado judío y un estado árabe…".




EL ENTORNO IDEOLÓGICO: EL PARADIGMA DE ERETZ ISRAEL

La Resolución 181 señala que si bien se había prometido establecer en Palestina un Hogar Nacional Judío, eso no significaba que se debía negar a los árabes locales el derecho de expresar su autonomía nacional - párrafo 176 del informe de la Comisión. Les lleva a los árabes dos decenios para que comiencen a redactar los fundamentos de sus aspiraciones nacionales. Les lleva otros 30 años más entender que el Estado de Israel es realidad y finalmente reclamar sólo 22% de Cisjordania y Jerusalén como capital. Les lleva a los judíos otros 60 años más para que la mayoría acepte la "visión" de dos estados, uno judío y otro árabe.

Para el movimiento renacentista judío, los dilemas fueron muchos. Los dirigentes del Ishuv sostenían que los judíos no pueden aspirar a toda la "Tierra Prometida", desde el mar al desierto, pues hay que considerar a la población local. Estaban dispuestos a conciliaciones territoriales. "Entre el sueño de Eretz Israel completa y la realidad de un Estado Judío en parte de ella, prefiero la realidad", aseveró Ben Gurión.

En 1923, Zeev Jabotinsky había planteado que todo el territorio es necesario, pues " hará falta espacio para los millones de judíos que regresarán a la Patria renacida". De cualquier manera, consideraba Jabotinsky, "los árabes nunca van a reconocer las aspiraciones nacionales judías y habrá que asegurar el "muro de hierro", la fuerza necesaria que convenza a los árabes que el estado judío es realidad.

También Itzjak Tabenkin, líder del movimiento kibutziano, ideólogo de la izquierda sionista, fundador de Ahdut Haavodá y Mapam, se opuso siempre a las renuncias territoriales. Para él, el incremento de la colonización era la mejor táctica.

La partición puso comienzo al fin del paradigma de Eretz Israel Hashleimá, Palestina íntegra sólo para los judíos, que aún ciertos sectores del mundo judío consideran vigente. En 1947 la UN determinó 55% del territorio al Estado Judío a establecerse, que se convirtieron en 78% después de seis guerras declaradas por los árabes.



REFLEXIÓN –

Hemos tratado de transmitir el ambiente, las circunstancias, las resoluciones meses antes a que el 15 de mayo de 1948 se declare la Independencia del Estado de Israel.

Dentro de otros 62 años, el que hojee la lista de acontecimientos del año 2010 – estudiantes, científicos, curiosos, etc., tal vez encuentre elementos de otras dimensiones, milagros que hacen que el orgullo nos embargue: la culminación o iniciación de obras de envergadura nacional y trascendencia mundial - como adelantos en el campo de la alta tecnología; la notable participación de expresiones artísticas israelíes en escenarios internacionales; películas en festivales prestigiosos; loables logros de deportistas israelíes en eventos internacionales; mejoras en las condiciones de salud de la población; la fortaleza del poder judicial y la prudencia de sus fallos; aumento en la motivación por integrarse a unidades militares de primera línea; porcentajes altos en las listas de receptores de Premio Nobel; invenciones y patentes que ayudan a superar el hambre a nivel mundial; economía sólida y desarrollo continuado; iniciativas que agilizan las comunicaciones e intentan hacer de este mundo un mundo mejor; medallas y premios en el arte de la producción de vinos; etc., etc. …..

Pero es muy posible que también encuentre en EL ENTORNO JUDÍO, los casos de extorsión desenfrenada que propician partidos religiosos respaldándose en el santo verbo de la Torá – como si fuera propiedad exclusiva de ellos; en EL ENTORNO PÚBLICO, largas listas de funcionarios, políticos, dirigentes, en tribunales por razones de corrupción y malversación de fondos; en EL ENTORNO POLÍTICO, un aislamiento cada más inquietante de Israel en el concierto de las naciones; en EL ENTORNO HUMANO, no podrá ignorar los informes anuales que anuncian la galopante polarización social interna y la violencia física y oral en todos los ámbitos de la vida civil; en EL ENTORNO HISTÓRICO, una completa confusión y falta de horizonte de paz y de entendimiento con nuestros vecinos; en EL ENTORNO IDEOLÓGICO, habrá de detenerse ante páginas en blanco.


Lic. Samuel Leillen
Entre el 12.4, Yom Hashoá, y el 20.4, Yom Haatzmaut - 2010