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miércoles, 21 de mayo de 2014

ESPAÑA- dramático: El sótano de los horrores de la Universidad Complutense de Madrid.

POLEMICA seguridad

·         250 cadáveres donados a la ciencia se hacinan sin control en la Facultad de Medicina
·         Tras su uso en clase, llevan siete años acumulándose sin que hayan sido incinerados
·         El director del Departamento dice que no tiene medios para gestionar los cuerpos
·         'El funcionario del horno crematorio se jubiló y aún no hemos podido sustituirle'

Q. ALSEDO / P. HERRAIZ - Madrid
Actualizado: 19/05/2014 

Atención: este texto, al igual que las imágenes, puede herir seriamente su sensibilidad. Como lo pueden hacer esos cuerpos y miembros apilados, despedazados, desastrados, mantenidos a temperatura ambiente, en un escenario de película de terror, como el de la serie The walking dead. Cadáveres donados a la ciencia y ahora en condiciones insalubres y peligrosas.
Se calcula que son hasta 250. Muchos más de los que caben en el lugar. Aunque por las fotos lo parezca, esto no es Auschwitz en 1942. Ni Srebreniça, el horror de la antigua Yugoslavia en los años 90. Tampoco Ruanda y los hutus contra los tutsis. Lo que muestran estas imágenes es una ingente pila de cadáveres, que se agolpan corruptos y en malas condiciones, nada menos que en Europa, España, Madrid. ¿Dónde? En la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense. Concretamente, en el departamento de Anatomía y Embriología Humana II.
No son restos de ninguna masacre, sino vestigios humanos de personas fallecidas, que donaron sus cuerpos a la ciencia de forma altruista... Y terminaron desperdigados en un sótano cuya capacidad hace mucho que quedó rebasada, mezclados con otros restos, anónimos y sin identificación alguna, en una macabra atmósfera imposible de describir.
«No somos ricos y no hay peligro sanitario», explica Ramón Mérida, director del departamento, que reconoce que algunos cuerpos llevan allí «hasta cinco años» y que da su versión: «El funcionario que opera el horno se prejubiló en diciembre, y no ha habido manera de convocar la plaza porque los sindicatos denuncian que el horno no está en buenas condiciones». Los representantes de los trabajadores dicen que el horno, instalado en 1991, emite gases nocivos.
El 'secadero'
Los cadáveres, como comprobó este diario, se reparten en varias estancias. En el peor de los casos, el del llamado «secadero», sólo están separados del resto del departamento de Anatomía por una puerta de cristal esmerilado, junto a pasillos y habitaciones oscuras en las que se apilan muebles, polvo y telarañas.
Esta cámara de los horrores, en la que decenas y decenas de cuerpos parecen momificados, es rectangular, mide unos 25-30 metros cuadrados y está surcada por un pequeño corredor central que une la puerta con una ventana alta, sucia e inalcanzable, permanentemente cerrada.
A ambos lados del corredor están las tinas de formol, una especie de inmensas bañeras alicatadas y tapadas con planchas metálicas, en las que quizá haya más muertos, pero es imposible saberlo: para abrirlas habría que retirar una montaña de cadáveres.
En el centro del pequeño corredor, unos pies negros unidos a unas piernas marrón oscuro se apoyan sobre la tapa de un cubo de basura. Una mano de no se sabe qué esqueleto agarra los pelos canosos y rizados de una calavera, y una camilla metálica tiene sobre ella dos cuerpos tumbados, que de no ser porque estamos en Madrid, podrían haber pertenecido a dos faraones egipcios recién sacados de sus sepulcros. También hay piernas sueltas, troncos sin cabeza y caras hinchadas que están perdiendo sus facciones, esperando al crematorio.
Olor a muerte
Y luego está el olor. El horrible aroma de la muerte, que se mezcla con años y años de soluciones de formol inyectadas en dosis de 20 litros a cada voluntario que donó su cuerpo. Un ambiente que ataca al visitante como un vapor venenoso, quemando la garganta al respirar, como comprobaron los redactores.
Los vapores abrasan al respirar, y ahogan un ambiente insalubre en el que según los sindicatos flotan bacterias y virus, donde los trabajadores tienen que acudir a diario. Apenas unas 20 personas tienen acceso a estos sótanos del departamento, aunque en realidad cualquier estudiante curioso puede colarse a verlo: las prácticas se hacen en el piso de arriba, nada impide bajar al sótano del horror y no sería la primera vez que un bedel encuentra a algún curioso vagando, guiado por el morbo.
La insólita situación, que puede suponer riesgo sanitario para los trabajadores, ha sido denunciada por responsables sindicales a Ramón Mérida, que niega peligro ninguno para los operarios: «Además, los cadáveres infectados en absoluto se tocan, se incineran directamente, por supuesto». Y remata: «Todo está en vías de solución: el funcionario prejubilado ocupará los 40 días que tiene que trabajar al año quemando restos, y lo demás lo llevaremos a otros hornos».
Según los expertos, no existe ningún protocolo legal para el cuidado de estos cuerpos una vez son entregados por el donante, más allá de algunas recomendaciones genéricas de la Sociedad Española de Anatomía.
Sanidad Mortuoria
Un portavoz de Sanidad de la Comunidad de Madrid aseguró a este diario que no existe normativa al respecto, ni regional ni nacional, y que todo depende de las diferentes facultades de Medicina que reciben los cuerpos. Cada comunidad es competente en la llamada Sanidad Mortuoria, pero eso sólo incluye enterramientos, traslados o autopsias, no la donación de cuerpos a la ciencia. Un vacío legal parece desamparar a todos estos muertos.
Sin embargo, en el departamento contiguo, Anatomía y Embriología I, sí existe un estricto protocolo de actuación que se sigue, hasta donde ha podido saber este diario, con rigor. Los cuerpos se ordenan en estanterías, metidos en bolsas, con etiquetas identificativas no sólo de los fallecidos sino también de las causas de sus muertes, y sus restos son cuarteados y retirados en cubos cuando ya han sido utilizados para los experimentos. Justo lo contrario que en Anatomía II.
Como si de La matanza de Texas se tratara, los cuerpos de este sótano de los horrores se hallan en tres situaciones a cada cual más macabra. Unos se agolpan envueltos en sudarios sin identificación alguna, pegados entre sí por bloques de hielo, dentro de una cámara frigorífica ruidosa y de apariencia pleistocénica, que los mantiene relativamente frescos para que los estudiantes los utilicen. Brazos y piernas casi saponificados salen por aquí y por allá, en una escena que recuerda a una fosa común.
Otros cadáveres están en tinas con formol, también apiñados, pero el hacinamiento es tal que algunos de ellos sobresalen y se presentan descompuestos, con el consiguiente olor rancio, absolutamente insoportable. Hay unas ocho o 10 tinas por todo el departamento, con una decena de cadáveres cada una aproximadamente. Y el tercer contingente de cuerpos se encuentra en el «secadero», la verdadera cámara de los horrores de la Complutense. Se trata de la estancia en que los cadáveres ya utilizados por los estudiantes aguardan al horno crematorio. Su visión es una verdadera pesadilla, en la que se mezclan brazos con cabezas, troncos sueltos, piernas rajadas con los huesos al aire y pies ennegrecidos. La higiene del lugar es nula. El suelo está resbaladizo a causa de las grasas y fluidos que los cuerpos van soltando.
Fuentes de la facultad explicaron además otro factor que puede ser clave, pero que parece inexplicable: Anatomía II no ha cortado la recepción de cadáveres pese a la falta de espacio. Según Mérida, el departamento recibe «unos 50 al año».
«Las cifras de donación de cuerpos han crecido en los últimos años»
En la era de las nuevas tecnologías y la innovación tecnológica, el estudio con cadáveres sigue siendo fundamental para la formación, actualización e investigación de los profesionales sanitarios. «Tenemos que estar muy agradecidos de que se donen cuerpos a la ciencia, porque son algo insustituible. No hay simulación, maniquí ni multimedia que puede imitar la realidad ni la calidad de un cuerpo humano real», explica Francisco Sánchez del Campo, catedrático de Histología y Anatomía de la Universidad Miguel Hernández (Alicante). Las donaciones, aclara, sirven para que médicos, enfermeras, fisioterapeutas, podólogos y otros especialistas aprendan nociones fundamentales sobre la anatomía del cuerpo humano. Pero, además, también son claves para el desarrollo de nuevas técnicas quirúrgicas o la investigación de nuevas vías de abordaje terapéutico. En principio, cualquier persona mayor de edad puede hacerse donante, pero no todos los cuerpos se consideran aptos para su utilización. «Se descartan los cadáveres de personas que hayan donado previamente sus órganos, que se hayan sometido a una autopsia, que padecieran una enfermedad infecto-contagiosa o que presentaran una obesidad mórbida», apunta Sánchez del Campo. Según este especialista en anatomía, en los últimos años han aumentado las donaciones de cuerpos en España. «Cuando comenzó a extenderse la práctica de la incineración, las cifras de donación entre los españoles comenzaron a crecer. La crisis puede haber ejercido cierta influencia en este aumento porque los servicios funerarios son caros, pero es difícil establecer una relación clara», indica. Cuando un cuerpo se dona a la ciencia, se somete a una serie de procedimientos para que pueda utilizarse sin problemas en la mesa de disección. En primer lugar, a través de un vaso sanguíneo se infunde un líquido de fijación al cadáver. Acto seguido, lo más habitual es introducir el cuerpo en una balsa con formol, alcohol, glicerina y otros compuestos, donde permanecerá unos meses. Después, se conserva en una cámara frigorífica a unos 5º para garantizar su viabilidad. «En docencia, el tiempo medio de utilización de un cadáver en nuestra universidad es de unos dos años, aunque si se emplea para cirugía estos tiempos son variables», explica Sánchez del Campo. Cuando ya no son útiles para la investigación o la formación, «los cadáveres donados se incineran y las cenizas resultantes se depositan en un cementerio»./ C. G. LUCIO




http://www.elmundo.es/madrid/2014/05/18/5378f7d8268e3e14768b4573.html






martes, 28 de enero de 2014

ITALIA/ARGENTINA: Las dos vidas de Vera Vigevani de Jarach

Vera Vigevani de Jarach fue uno de los tantos judíos que debieron escapar de Italia cuando en el otoño de 1938 Mussolini proclamaba las leyes raciales. Sin embargo, no fue aquella la única vez en la que Vera debió enfrentar el autoritarismo y la injusticia.

Autor: Julian Blejmar

Durante la entrevista, Vera Vigevani de Jarach no abandonará nunca su sonrisa. Tampoco su prisa “¿Qué mas?” preguntará en todo momento, como intentando terminar rápido la misma historia.

Una historia, que la encontró protagonista de dos sucesos históricos, pero siempre del mismo lado: el de las víctimas a la que jamás les llegó la justicia.

Los primeros diez años en la vida de Vera Vigevani transcurrieron en la calma de un pequeño barrio de Milán, con calles empedradas y casitas bajas.

Eran los años de la Italia fascista de Mussolini, pero tanto ella como su familia no habían experimentado en carne propia el antisemitismo hasta 1938, año en que “El Duce” debió aceptar las leyes raciales como condición de su alianza con Hitler.

“Mi padre era un abogado que ejercía su profesión sin problemas, y mi madre trabajaba en la asistencia social con un rabino. Allí, ella se encargaba de atender a los refugiados alemanes, por lo que nuestra familia presentía que se avecinaban tiempos duros”.

Luego de las Leyes, la comunidad judía italiana quedó sin protección, y a Vera se le prohibió asistir a la escuela, por lo que sus padres no tuvieron otra alternativa que emigrar a un perdido país en el sur de América.

“Elegimos como refugio a este país porque era acogedor, tenía un idioma parecido y poseíamos algunos amigos argentinos. Claro que debimos pagar coimas para lograr las visas, pero no podíamos permanecer mas tiempo allí.

Mi abuelo aseguraba que no iba a suceder nada y prefirió quedarse, así que en 1943 fue deportado a Polonia y falleció en Auschwitz”

Vera no recuerda haber tenido alguna sensación fuerte por la partida, ya que, al igual que su familia, creía que el viaje sería transitorio.

“Me alegre de que hiciéramos un viaje, ya que anteriormente mis padres habían viajado con mi hermana y pensaba que ahora era mi turno. Pero lo que más recuerdo fue el dolor que sentí en algún momento al presentir que no volvería a ver más mis libros ni mis juguetes. Durante meses soñé con ellos”

Ya en la Argentina, Vera concurrió a una escuela italiana, pero aquello no la hizo sentirse mas cerca su país. “la mayoría de los chicos que allí estudiaban eran hijos de padres fascistas que no entendían por que estabamos allí.

No paraban de elogiar a Mussolini y hasta nos hacían oír sus discursos, pero yo no era la única refugiada por lo que forme un grupo de amigas”

Poco a poco, Vera comenzó a familiarizarse con aquel extraño país, y a los dieciséis años conoció a un joven que sería su compañero de toda la vida: Jorge Jarach, un ingeniero judeoitaliano, que también había llegado escapando del fascismo, y con quien contrajo matrimonio al poco tiempo.

Luego de trabajar en una fábrica de pulóveres, se convirtió en una periodista de la agencia ANSA, lugar en el que permaneció por mas de cuarenta años, y tuvo a su única hija, Franca. “Muchos de mis compañeros que se refugiaron aquí se volvieron a Italia al finalizar la guerra, pero yo ya había conocido a mi futuro marido, y aunque mi padre quería volverse, decidimos quedarnos”.

Franca

Cuando Vera habla de su hija, pareciera lograr abandonar su prisa para exhibir su orgullo con todo detalle. “Franca cursaba el secundario en el colegio Nacional Buenos Aires, donde era muy popular, muy buena alumna e incluso abanderada.

Además, poseía una gran energía y se prendía en todas las actividades de la escuela, por lo que también incursionó por poco tiempo en la Unión de Estudiantes Secundarios, una organización que poseía nexos con la Juventud Peronista.

Aquello a nosotros mucho no nos gustaba, ya que a pesar de no ser lo mismo, veíamos en Perón muchas analogías con Mussolini, pero también sabíamos que era el momento de las luchas sociales y toda su militancia estaba ligada a eso”.

Luego de participar en una asamblea que se desarrolló en el Nacional durante tres días, recibió varias amonestaciones y quedó libre.

“La escuela estudió su caso y la quiso reincorporar, pero Franca se había ofendido con la actitud de los directores y no quiso finalizar sus estudios allí, pese a que amaba el colegio”. Vera no agrega nada más, pero su silencio hace pensar que aquello fue una cuenta pendiente.

Volver a empezar

Aquella tarde del 25 de junio de 1976, Franca se encontraba tomando un café con unos compañeros en el bar “La Exedra”.

Hacía planes junto a su flamante grupo de amigos, pertenecientes a un taller al que había comenzado a asistir para aprender técnicas relacionadas con la gráfica. Fue en ese ámbito entró en contacto con gente vinculada al sindicalismo gráfico, que comenzó a ser detenida, por lo que el miedo era permanente.

Aquella tarde del 25 de junio de 1976, sería la última de Franca en libertad.

“Nunca supe bien los términos de su detención, pero inmediatamente intente por todos los medios averiguar su paradero, yendo a los organismos oficiales, consultando con mis contactos periodísticos, e incluso llegue a reunirme en dos oportunidades con el presidente italiano Sandro Pertini y el mismo Papa, pero nada fue suficiente”

Aquellos años de angustia e incertidumbre, a los que Vera elude constantemente, comenzaron a terminar en 1983, cuando unos amigos suyos leyeron en un diario italiano una entrevista a una sobreviviente de la ESMA, en la que afirmaba haber transcripto para ese centro de detención clandestina un interrogatorio que le habían efectuado a Franca. Inmediatamente sus amigos se pusieron en contacto con los Jarach, y fue de esta forma como supieron que había sido del paradero de su hija.

Sin embargo, la sobreviviente no la había visto en persona, por lo que aún no sabían fehacientemente que había sido de la vida de Franca

“A mediados del año pasado, unos antropólogos forenses a los que venía consultando desde hacía mucho tiempo, ya que ellos cruzaban datos de los desaparecidos, me pusieron en contacto con una persona que había estado secuestrada en la ESMA junto a Franca.

Al reunirme con esta mujer, ella me confirmó que había conocido a mi hija durante el único mes y medio que permaneció detenida, por lo que sospechamos que integró uno de los famosos vuelos. Oírlo fue terrible, pero también aliviador, ya que supe que no estuvo mucho tiempo secuestrada, por lo que no debe haber sufrido tanto.”

La militancia

En una de las tantas reuniones que Vera mantuvo con funcionarios oficiales, conoció a Haydé García con quién mantendría una relación que aun hoy en día perdura. “En 1977 me dirigí al Ministerio del Interior para continuar con las averiguaciones sobre el paradero de mi hija. Allí, una mujer que también aguardaba una reunión, se me acercó y comenzó a hablarme en voz muy baja.

Resulto que su hija, igualmente desaparecida, también estudiaba en el Nacional Buenos Aires. Cuando nos encontramos en la salida, me invitó a formar parte de un grupo de madres que periódicamente se reunía para marchar frente a la Casa Rosada para averiguar el paradero de sus hijos”.

Así, Vera comenzó a formar parte de las Madres de Plaza de Mayo, y a partir de ese momento, ambas trabajaron juntas para mantener vivo el recuerdo de los desaparecidos.

Desde hace cuatro años, Vera entrega el premio “Franca Jarach”, en el que utiliza el dinero que recibió como indemnización por la muerte de su hija para premiar trabajos realizados por los alumnos en el Nacional Buenos Aires.

Durante este año, estuvo reunida con el presidente italiano Ciampi, ya que junto a un grupo de familiares de desaparecidos italianos llevan adelante una causa judicial contra los responsables del Plan Cóndor.

En el encuentro, también solicitó que se ponga una placa que recuerde a los desaparecidos de origen italiano en el colegio argentino más importante de esta comunidad, el Cristofolo Colombo.

“Por suerte algo se está haciendo desde Europa. El año pasado se cerró el proceso en el que se condeno a los jefes de la junta militar en ausencia, por lo que sí se dirigieran a Italia quedarían presos”

En estos momentos, se encuentra terminando un libro que se editará en italiano y habla sobre los jóvenes que debieron exiliarse durante la dictadura. “Creo que es un tema importante que por alguna razón ha sido marginado.

Pienso en los casos de los jóvenes que desde su corta edad debieron separarse de sus familias y enfrentar un mundo nuevo, ya que quedándose corrían serios riesgos de ser asesinados. De alguna manera es algo que también yo viví”.

Vera sostiene que lo que en definitiva busca con cada uno de sus trabajos es mantener viva la memoria. “Tengo esperanzas de que se tome más conciencia de lo que ha sucedido, estar por la memoria significa estar atenta, porque como dijo el escritor Primo Levy, todo aquello que sucedió en alguna oportunidad podría volver a pasar.”


Fuente: http://www.enplenitud.com/las-dos-vidas-de-vera-jarach.html

jueves, 24 de junio de 2010

Saramago, la cara más brutal del pensamiento europeo



AVRAHAM B.YEHOSHUA


Entrevista a A. B. Yehoshúa por Gabriel Ben Tasgal

Desde su casa en la ciudad de Haifa, el prestigioso escritor A. B. Yehoshúa, autor de libros tan famosos como El amante y ganador de numerosos premios internacionales, responde a las polémicas declaraciones de José Saramago en las que acusa a los israelíes de actuar como nazis, transformando Ramala en Auschwitz. Una de las librerías más importantes de Tel Aviv nos decía que se percibía una evidente reducción en la venta de libros de Saramago, incluso "hubo personas que entraron a mi librería a pedir que saquemos sus obras de los estantes". En este momento se está vendiendo en Israel la obra de Saramago Todos los nombres, que encabezaba la lista de ventas.

—¿Qué opinión le merece lo que dijo José Saramago?

—Son declaraciones estremecedoras ya que se trata de una persona culta, europea. No se trata de un joven exaltado. Yo creo que aquí hay una evidente maldad intencionada, ya que Saramago conoce el contexto de lo que dice y lo que significa para nosotros. Diciendo lo que dice, Saramago no sólo nos esta hiriendo sino que además introduce desesperación del lado palestino. Él vino en una comitiva para dar apoyo y esperanza a los palestinos e hizo justamente lo contrario, ya que les dijo a los palestinos que si ellos tienen que pelear contra los nazis y contra Auschwitz realmente no tienen posibilidades de conseguir nada y lo único que les queda es suicidarse. Yo creo que hay una relación evidente entre la persona que se suicidó en Natania y las palabras de Saramago. Ese muchacho se debe haber dicho: "Tengo derecho a matar a los nazis". Justamente, parte de los asesinados en Natania eran supervivientes de Auschwitz.

—¿Se trató de una metáfora poco exitosa?

—Yo sé que un escritor puede utilizar metáforas fuertes, pero si se tratase de una metáfora con Bosnia, en donde hubo realmente campos de exterminio, en donde hubo 300.000 muertos, o lo que la Unión Soviética hizo en Chechenia, o en Ruanda, donde mataron a un millón de personas yo en esos casos diría que Saramago exageró pero que su exageración es comprensible. Saramago sabe, cuando viene acá, que no hay nada de nazi ni del lado palestino ni de nuestro lado. Yo mismo, cuando hablé de los palestinos nunca utilice términos así ya que aquí se trata de un conflicto nacional. En el último año y medio murieron 1500 palestinos y 350 israelíes. En Auschwitz moría esa cantidad en un cuarto de hora. Mientras aquí mueren en el marco de la guerra, allí no había ninguna guerra sino que se los llevaba por la fuerza a cámaras de gas.

—¿Saramago sufre de ceguera?

—Saramago explotó su "bomba de mal olor" y luego se marcha tranquilamente a Europa dejando en la desesperanza a israelíes y palestinos. Mientras que en sus obras la ceguera de sus personajes proviene de un alma divina, su ceguera nace de su interior maligno con una intención premeditada.

—¿Por qué Saramago dijo esto?

—Si yo investigo en el interior de Saramago, y no me especializo en esto, diría que se trata de su comunismo. Ese comunismo que lo lleva a odiar a los Estados Unidos y ver a Israel como su sirvienta, y por ende, sale contra Israel. Yo no sé si en los años `50 hablaba contra los campos de exterminio de Breznev o de Stalin.

—¿Tiene que ver su origen europeo?

—Sí. Yo hablo de un síntoma que veo en Europa en donde se habla con demasiada facilidad del Holocausto. Yo pienso que la causa tiene tres raíces. Primero, a los europeos les es cómodo decir que los judíos son nazis porque así se sienten mejor igualando lo que hicieron. Más ahora, cuando los judíos no paran de repetirles que no se trataba sólo de Alemania sino de los estonios, de los lituanos, los bosnios y los franceses que colaboraron. Segundo, los europeos ven el conflicto como un tema colonial, como si se tratase de los conflictos territoriales que ellos tuvieron en sus colonias siendo que acá se trata de un conflicto entre dos pueblos como los que había en Europa. Tercero, hay una sensación de que los judíos no se merecen un estado sino que se lo regalaron y por esa razón hay que juzgar a Israel con una vara diferente. Israel se merece una justicia más grave ya que le regalaron un estado que no era natural. Es por eso que yo le digo a Saramago "Gracias. Por habernos descubierto la cara más brutal del pensamiento europeo".

—¿Por qué razón los israelíes reaccionamos así?

—Porque es un escritor al que queríamos. Sus libros se vendían muy bien incluso antes de recibir el premio Nobel. Además, en Israel tenemos un respeto especial por los escritores. Amamos la literatura, y cuando escuchamos a alguno de su categoría que dice eso, cuando nosotros vivimos acá con los palestinos y les ofrecimos un país en el 95% del terreno con capital en Jerusalén y ellos reaccionaron con la locura que lo hicieron cuando todos los líderes del mundo árabe desprecian a Arafat, viene Saramago y se abraza con él

—Amos Oz sugirió que las palabras de Saramago revelan la forma de hablar de personas antisemitas.

—La reacción de Saramago proviene de su comunismo. Como a los judíos se los mide con otra vara, como para enseñarles que ellos no son tan justos como ellos piensan, entonces hay que ponerlos en su lugar. Yo mismo hago cosas provocativas con la misma intención. Si él hubiese dicho que tendríamos que comportarnos diferente, actuar adultamente porque tenemos la fuerza, o salir de los territorios su declaración sería más efectiva para nosotros. El interés mío por que los palestinos estén bien es mayor al de Saramago, porque yo me quedo a vivir con ellos y él y los otros se van sin lograr nada

—En Israel sus ideas son consideradas pacifistas ¿se cuida como escritor de sus declaraciones?

—Mi tarea es decir lo que pienso, no estoy en contra del hecho de que Saramago haya dado su opinión sino de sus palabras en sí. Un intelectual sí tiene que ser cauto con las comparaciones que hace. Y al decir que Ramala es Auschwitz dice que los judíos que sufrieron allí cargaban bombas como los palestinos de Ramala y que los 25.000 muertos por día que habían en Auschwitz son equiparables a los muertos palestinos en Ramala.

—¿Qué opina de un boicot a Saramago?

—Estoy en contra. Yo quiero hacer una diferencia entre dos cosas, aunque entiendo que gente no puede hacer esta diferencia. Está el Saramago escritor y el ser humano que piensa lo que piensa. Dostoievsky era un antisemita pero yo diferencio la creación artística de la persona. Saramago tiene libros buenos y malos. Yo puedo decir que hay personas de derecha que me leen con frecuencia y todos saben que yo disto mucho de esta posición política.

—¿Qué le diría a Saramago si lo tuviese aquí enfrente?

—No me gustaría encontrarlo. No le preguntaría por qué dijo lo que dijo Le mostraría películas de Auschwitz y le pediría que me lo vaya diciendo paso a paso mostrándole las personas caminando desnudas a las cámaras de gas, le mostraría soldados nazis y luego le preguntaría: ¿esto fue lo que viste en Ramala?

FUENTE: Hagsahmá, OSM, abril de 2002

La foto"Copyright © 2008 by PEN/Beowulf Sheehan

viernes, 23 de abril de 2010

El ascenso del nazismo al poder y la exterminación del Pueblo Judío por los Nazis

Entre el ascenso del nazismo y el pogrom de 1938

Abraham Zylberman

Reseña histórica 1933-1938


La conquista del gobierno por parte de Hitler fue posible debido a varias condiciones objetivas concretas, tanto de carácter económico como político, creadas en Alemania después de la Primera Guerra. Muchos alemanes no aceptaron la derrota de 1918: prefirieron sostener que el frente fue paralizado por la traición y la ineptitud de la retaguardia, conducta que unida a la de los judíos que tuvieron una parte notable en el derrotismo y en las dificultades, provocaron finalmente su desmoronamiento.

La democracia de Weimar, después de la guerra, no fue popular en los círculos nacionalistas de Alemania y según sus opositores, la democracia era un régimen impuesto coercitivamente que no se ajustaba a Alemania ni a los alemanes. El tratado de Versalles y la obligación de pagar indemnizaciones de guerra muy elevadas fueron juzgados en Alemania como actos injustos y de venganza. Pocos sin embargo recordaban que cuando Alemania negoció en Brest-litovsk la rendición de Rusia, dictó condiciones de paz mucho más lesivas que Versalles. El sentimiento de frustración, la negativa a aceptar la nueva situación y el miedo al auge del comunismo crearon un campo adecuado para el surgimiento de grupos de extrema derecha en Alemania.

El NSDAP -Partido Obrero Alemán Nacional Socialista- fue uno de los partidos originados por la época. Otros impulsos que dieron lugar a la intranquilidad y al ansia de operar cambios radicales, se debieron a la inestabilidad económica que surgió en el pars al terminar la guerra. En 1925 comenzó un periodo de cierta quietud: la calma económica permitió que el clima político se moderara y se consolidara la República de Weimar. Pero la aguda crisis de 1929 hizo surgir nuevamente la disconformidad, que llevó a una elevada resistencia. En 1930, comenzó el paulatino crecimiento en el caudal electoral del NSDAP, aunque en los últimos comicios de 1932 sufrieron una derrota y perdieron 34 bancas en el Reichstag. En realidad, el NSDAP nunca logró una mayorra absoluta en las elecciones libres, ni siquiera en las de marzo de 1933, cuando ya hablan alcanzado el gobierno. El ascenso al poder se cumplió en orden y aparentemente de un modo legitimo. Las frecuentes crisis de gabinete y los cambios de jefe de gobierno en la República de Weimar precedieron al nombramiento de Hitler en el cargo de Canciller. Esos cambios no se apoyaban en una mayoría parlamentaria sino en las facultades del Presidente, el mariscal Hindenburg, las crisis de gobierno contaban con el trasfondo de fraudes e intrigas, en las que participaban los políticos de la derecha y los oficiales de alto rango del ejército. Ellos querían valerse de Hitler y de la masa que éste arrastraba pero terminaron por convertirse en sus prisioneros.




Durante el boicot anti-judío, hombres de las SA llevan carteles que leen, "Alemanes! ¡Defiéndanse! ¡No les compren a los judíos!" Berlín, Alemania, marzo o abril de 1933.

El 30 de enero de 1933 Hitler ascendió al gobierno y desde entonces la doctrina racista y el antisemitismo, que hablan sido un eficaz medio de propaganda en la lucha por lograr el apoyo de las masas, se amalgamaron en una fuerza política -ejecutiva poderosa, en un régimen totalitario, donde la facultad de decisión se concentró en las manos de un dirigente que se consideraba providencial, predestinado a cumplir una misión que beneficiaría a muchas generaciones futuras. El antisemitismo se convirtió en la política oficial del gobierno y del partido mandatario en el Tercer Reich. Apenas llegados al poder, los nazis celebraron su victoria con atropellos y ataques antijudíos, siendo sobre todo las víctimas de la agresión, personas que integraban los círculos intelectuales. La crueldad, la violencia y los desórdenes cometidos bajo la protección del Estado y en un país de tradiciones culturales, que llevaba una vida ordenada y disciplinada desde hacía muchas décadas, repercutieron en el exterior y suscitaron enérgicas protestas. Los nuevos gobernantes alemanes alegaron que los reclamos airados en el extranjero eran producto de instigaciones judías. Por lo tanto, decidieron redoblar las medidas antijudías.

El 1 de abril de 1933 fue proclamado un boicot general contra judíos alemanes, acción que fue encabezada por Julius Streicher, director de la publicación antisemita «Der Stürmer» y dominado por un odio antijudío virulento, que sobresalió por sus infundios antisemitas groseros y destructivos. El boicot, precedido por una campaña de adoctrinamiento y propaganda en todo el territorio alemán, duró sólo un día. Ese día se apostaron piquetes de guardia frente a los comercios y empresas propiedad de judíos, se expusieron carteles y se auspiciaron manifestaciones que exhortaban al boicot. Todo estaba preparado y dirigido por gente de las Secciones de Protección SS y de las Secciones de Asalto SA.

A partir de ese momento comenzó otra etapa en la política antijudía del Reich: su meta principal fue privar a los judíos alemanes de los derechos legales y civiles, despojarlos gradualmente de sus logros económicos, levantar una barrera social que los separar del resto de la población alemana, acelerar su emigración del país. La campaña se basó en reglamentos y decretos, hasta culminar en 1935 con las «leyes de Nüremberg». En un principio los judíos fueron despedidos de los empleos públicos, se los alejó de los puestos judiciales y de los consultorios médicos y con el correr del tiempo, se les prohibió servir en el ejército alemán restaurado. En mayo de 1933 se quemaron en público libros cuyo «defecto» era que sus autores fueran judíos... Un espectáculo extraño y humillante en la Europa del siglo xx. El fuego abrasó creaciones de grandes pensadores y maestros de la literatura mundial y alemana. De esta forma comenzaba a cumplirse uno de los propósitos del régimen: apartar a los judíos de la vida cultural, donde tenfan cierto peso en la prensa, el teatro y la música. El «perito» alemán en cultura, Joseph Goebbels, bregaba por uniformar la vida cultural. la aplicación de la censura a la creación cultural y al arte, se concentraba en las oficinas estatales. los encargados de la orientación nacional determinaban qué podfa permitirse y qué estaba prohibido, qué era bueno y qué era inadmisible en el arte, quién es un artista de valor y a quién se debe acallar. Judíos no fueron admitidos en esas áreas y se los segregó en las universidades, los teatros, las editoriales. En la campaña tuvieron un destacado papel importantes científicos y artistas, enrolados para fundamentar teóricamente las doctrinas racistas y que con el correr del tiempo, participarían activamente en los delitos cometidos bajo el ropaje presuntamente cientrfico-racial. Debido a la política antisemita y los atropellos «legales », los judíos fortalecieron su unidad interna y se organizaron para superar la emergencia. En septiembre de 1933 se creó la «Reichsvertretung der Juden in Deutschland» (Representación territorial de los judíos de Alemania), que agrupó a las organizaciones centrales judías (sionistas, asionistas, e incluso cfrculos asimilacionistas). Los judíos procuraron reconstruir su vida interna, crear marcos para una vida social y cultural exclusiva. Un sector de la población imaginó que si los judíos se apartaban de las esferas generales y se limitaban a cultivar una vida interna y cerrada, el gobierno los dejaría en paz. Otros, especialmente los sionistas, acentuaron la necesidad de acelerar la emigración y capacitar a los judíos en el ejercicio de nuevos oficios, que les permitieran preservar su existencia en las nuevas condiciones. Se realizaron también actividades de grandes magnitudes organizando contingentes de niños y jóvenes dentro de los marcos de «Aliat Hanoar» (Inmigración Juvenil) y de la preparación de los jóvenes. La mayoria de los judios veló también por su dignidad personal: tanto el título de la serie «Digamos sí a nuestro judaísmo» como el primero de sus articulos, el de Robert Weltsch «Portad con orgullo la estrella amarilla», se convirtieron en el lema de la resistencia judía.

Sin embargo, para los judíos que hablan logrado integrarse a la sociedad alemana como consecuencia de la Emancipación, expresando su patriotismo y orgullo por pertenecer a la nación alemana, las ordenanzas del gobierno nazi significaron una tragedia personal. En septiembre de 1935 fueron promulgadas .las «Leyes de Nüremberg». aprobadas primero en la convención del NSDAP en Nüremberg. La legislación constaba de dos leyes fundamentales que se complementarian con reglamentos y apéndices. La primera ley, llamada «Ley de Ciudadanía del Reich», estableda que sólo la persona por cuyas venas corre sangre alemana es ciudadana del Reich; quien carece de sangre «pura» pertenece a la categoria «súbditos». La consecuencia concreta de la promulgación de esta ley fue la abolición de la Emancipación y la transformación de los judíos en ciudadanos de segunda categoria. La segunda ley fue la «Ley de la protección de la sangre y el Honor alemán» que prohibió los casamientos y las relaciones sexuales entre judios y gente de sangre alemana. Prohibió también que domésticas alemanas menores de cuarenta y cinco años trabajaran en las casas de los judíos. La misma ley prohibió a los judíos izar la bandera del Reich alemán. Estas leyes tuvieron derivaciones de largo alcance, pues los judíos se vieron sin defensa legal, apartados de sus lugares de trabajo y por último, despojados de sus propiedades. Pero, paradójicamente hubo judíos en Alemania (y también fuera de ella) que recibieron estas leyes con cierto alivio. Creían que las mismas ofredan un nuevo respaldo legal, que podria poner fin a los atropellos caóticos y por eso, eran preferibles ante las perturbaciones ilimitadas, las vejaciones arbitrarias y sin control. De aqui en más, la sociedad toda sabría a qué atenerse en cuanto a los judios...




Obligados a retroceder continuamente ante la presión del Partido y del gobierno nazi, los judios se propusieron defender su subsistencia y su existencia material ante la nueva situación. Guardaban la ilusión que si hadan un aporte constructivo a la economía alemana, teniendo en cuenta su papel en el comercio y la industria, los nazis se abstendrian de dañarlos. Cabe destacar que la actitud hacia los judíos, ajustadaa la doctrina racista, configuraba una línea constante a lo largo del gobierno nazi, pero en la aplicación práctica habla ciertas oscilaciones: a veces se desataban olas de instigación, de terror y de leyes antijudías; otras, transcurrían perIodos relativamente moderados. La tolerancia relativa se debla sólo a los cálculos sobre cómo reaccionaría la opinión pública del mundo o a trastornos pequeños en la economía. En estos casos, crecían las ilusiones de los judíos y renacían sus esperanzas de que lo malo pudiera terminar... Durante los primeros años del gobierno nazi (1933 - 1935), abandonaron Alemania 78.000 judíos, casi la mitad de ellos en 1935. Tanto el gobierno como los jerarcas del Partido y de la SS tenían interés en acelerar la emigración judía. Tras este deseo se ocultaba la intención de despojarlos de sus bienes. Al iniciarse el éxodo, los nazis aceptaron ciertos convenios conciliadores, como las «transacciones» que permitían transferir (por medio de transacciones monetarias) una de las propiedades a Palestina. Pero después de 1935, al crecer el número de emigrantes, crecieron los obstáculos y el despojo de bienes. Hasta noviembre de 1936 partieron de Alemania 170.000 judíos. Un recuento final permite concluir que de medio millón que residfa en el país al ascender Hitler (0,8% de la población) salvaron la vida 300.000 por medio de la emigración.

En la emigración judía organizada cumplieron un destacado papel el movimiento sionista, las organizaciones judías internacionales y las asociaciones territoriales de los judíos de Alemania. Pero la mayor dificultad para su tarea, que se extendería luego a otras regiones ocupadas por Alemania, consistió en las limitaciones inflexibles de los países que no permitían el ingreso de los refugiados judíos, aplicando una política de puertas cerradas. En 1938 fue convocada a instancias del presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt y con representación internacional, la Conferencia de Evian para tratar el tema de los refugiados de Alemania. Sin embargo, no se logró aprobar ninguna medida para ayudar a los refugiados, hecho que reveló la inoperancia de las democracias y la ineptitud de las instituciones internacionales. La comunidad judía en Palestina estaba dispuesta a recibir a numerosos inmigrantes, pero no era posible aumentar el número de los salvados debido a la política británica restrictiva implementada desde hada varios años. Este era el panorama que debran enfrentar los judíos alemanes hacia 1938, el año que sería considerado «decisivo» en su futuro. Nadie imaginaba aún qué era lo que en ese futuro estaba por ocurrir...




La antesala... 1938-1941

Abraham Zylberman

Crónica de la Historia, segunda parte.


1938 fue llamado por los líderes alemanes "el año decisivo" en cuanto a los judíos. Su desarrollo fue una etapa de oprobio en la política antijudía de los nazis. Fue al año del agravamiento en la política exterior expansionista y del incremento de los preparativos en el interior con vistas a la guerra. En 1938 se multiplicaron las demoliciones de sinagogas (Munich, Nuremberg), arrestos en masa, destrucción y saqueos de comercios, el registro de la propiedad a fin de expropiarla (el registro probó que los bienes judíos sumaban 7.000 millones de marcos y el ministro Funk se jactó que hasta 1938 había logrado despojarlos de 2.000 millones}, el cambio obligatorio de los nombres (cada judío -hombre o mujer- debía añadir "Israel" o "Sara" a su nombre). El 5 de octubre se abolió la vigencia de los pasaportes en poder de los judíos y cuando necesitaban uno para emigrar, se estampaba la palabra "Jude" con letras llamativas (fue la invención de un empleado suizo cuyo país procuraba evitar el libre ingreso de judíos ciudadanos de Alemania). Aún antes se había expulsado a masas de judíos de ciudadanía polaca, residentes en Alemania. Polonia impedía la entrada a esos judíos pues ya no los consideraba ciudadanos polacos y por ese motivo se concentraban en una zona cerca de la frontera en condiciones de apremio y desesperación. La expulsión tuvo directa conexión con el pogrom del 9 al 10 denoviembre de 1938. El pretexto para iniciar los ataques fue el atentado de un joven judío contra el secretario de la embajada alemana en París, Ernst von Rath. El joven judío, Herszl Grynszpan, pertenecía a una familia expulsada de Alemania y estancada en un campamento de refugiados, en la aldea de Zbaszyn. Se tiene la impresión sin embargo, que el pogrom no fue una represalia por la muerte de von Rath, un estallido 'espontáneo' sino una operación organizada y dirigida desde las altas esferas gubernamentales. Hay investigadores que opinan que la proximidad de fechas, entre el atentado y el pogrom, es una mera casualidad. Los nazis se aprontaban desde tiempo atrás a una brutalidad antijudía de grandes proyecciones y alcance territorial y la muerte de von Rath sirvió de pretexto y oportunidad para llevar a cabo este plan.




Después del pogrom que estremeció a la opinión pública mundial y repercutió profundamente en Alemania, se castigó a los judíos con una multa de 1.500 millones de marcos en calidad de indemnización. Unos 20 mil judíos, por otra parte, fueron arrestados y confinados en campos de concentración. El pogrom de 1938 puso término al lapso de separación social, de expulsión económica y de emigración acelerada. El 13 de marzo de 1938 los nazis se apoderaron de Austria. El método aplicado fue más atroz y rápido que en Alemania, El entusiasmo y la exaltación que la anexión (Anschluss) despertó en las masas, se expresó en las tropelías contra los judíos, en los ataques groseros y en los agravios. La legislación elaborada en el Tercer Reich
fue de inmediato aplicada en Austria. Adolf Eichmann, que actuaba en el marco de las Secciones de protección SS, habilitó la Oficina de Emigración en Viena, después del "Anschluss". La Oficina se hizo famosa por sus métodos de trabajo y su eficacia. Eichmann convirtió la emigración voluntaria en un éxodo coercitivo, encargó a las instituciones judías rectoras que fueran un elemento auxiliar a sus planes y exigió que los judíos adinerados financiaran la emigración de los no pudientes. A raíz de su éxito en Viena, se le pidió a Eichman que aplicara su método en Praga y Berlín, adquiriendo de esta manera renombre como especialista en los asuntos judíos. Posteriormente fue designado titular de Asuntos Judíos en la Oficina de Asuntos de Seguridad del Reich (RSHA -Reichsicherheitshauptamt).

¿Cómo observaba el mundo libre la sistemática campaña de persecución, saqueo y crimen perpetrada por el Tercer Reich? Hasta el estallido de la guerra, la prensa del mundo occidental informaba sobre la política antijudía y el público de estos países se sintió enardecido, pero los gobiernos de las principales democracias europeas consideraban su deber ver el problema judío como un asunto interno de un país soberano. Los gobiernos buscaban un acercamiento a Alemania y de allí su política conciliatoria. Sin embargo, tuvieron que asumir una posición respecto al ingreso de judíos inmigrantes. Estados Unidos no aliviaría sus rigurosas cuotas de inmigración, Gran Bretaña bloqueaba la entrada a Palestina y otros países con capacidad de recibir inmigrantes -Australia, Canadá y la mayoría de los sudamericanos- querían recibir trabajadores agrícolas, pero se negaban a aceptar a profesionales, comerciantes y artesanos especializados. En julio de 1938 fue convocada la Conferencia de Evian, con el objetivo de encontrar medios y vías para ayudar a la emigración de refugiados de Alemania y Austria y posibilitar su absorción en otros países. Treinta y dos países enviaron representantes a la Conferencia. Sin embargo pronto fue evidente la renuencia de las grandes potencias, que habían convocado la Conferencia, a dar cualquier paso significativo para encontrar una solución. Los resultados dieron a los alemanes la oportunidad de hacer comentarios sobre la actitud del mundo libre e Hitler se burló alegando que "sólo podía esperar y confiar en que el otro mundo, que tanto simpatiza con tales delincuentes, sería siquiera bastante cordial y generoso para convertir su simpatía en ayuda real". Al estallar la guerra, el 1 de septiembre de 1939, se inició una nueva etapa, la segunda, en la política y los métodos nazis con respecto a los judíos. Los nazis ocuparon la mayor parte de Polonia, país considerado el reservorio principal de la población judía mundial y donde en opinión de los nazis, se concentraba la base biológica fundamental del pueblo judío. En tres semanas Polonia fue derrotada y dividida en tres zonas: los distritos occidentales y septentrionales de lo que fuera el Estado polaco (inclusive Lodz, la segunda ciudad en importancia) se anexaron al Reich alemán; las provincias orientales y Lituania
se anexaron a la Unión Soviética a raíz del acuerdo Molotov-von Ribbentrop y sus cláusulas secretas y una tercer región, la enclavada en el centro, se convirtió en la Gobernación General.


En septiembre de 1939 se creó la Oficina para la Seguridad del Reich, a la cual luego se incorporaría Eichman, que unificó a las diferentes secciones de la policía en una repartición única y principal, encabezada por Reinhard Heydrich. La política hacia los judíos y los métodos para la solución del problema judío eran considerados una parte de la lucha contra los enemigos de la raza y del Reich alemanes: la policía alemana y la SS se atribuyeron el papel de ser la fuerza determinante y ejecutiva en lo concerniente a los judíos.


A fines de 1939 Heydrich impartió una orden a los comandantes de la policía y la SS en los territorios conquistados a Polonia, sobre cómo conducirse y qué procedimientos emplear con los judíos. En la orden señaló que los judíos residentes en localidades pequeñas debían ser transferidos a concentraciones grandes, los ghettos,y que en cada parte se formaría un Consejo de Judíos (Judenratt), cuyo cometido sería llevar a la práctica las instrucciones alemanas. Cabe preguntarse si a esta altura ya estaba definido el significado de la "solución final" como el plan del crimen total o el plan era de resolver el problema judío por otros medios, lejos de Alemania. Esta última hipótesis se basa en dos planes frustrados de la política nazi: crear una reserva judía en Nisko y una concentración en la isla de Madagascar.


El primero de los ghettos grandes fue establecido en Lodz y el de mayores dimensiones se fundó en el otoño de 1940 en Varsovia. Los judíos se vieron apabullados por una serie de medidas represivas: portar un distintivo especial, trabajo coercitivo, despojo de los bienes y expulsión de sus fuentes de sustento, etc. El hacinamiento, el hambre y las enfermedades fueron hechos cotidianos, desatándose enfermedades como el tifus. Se tenía la impresión que los nazis buscaban exterminar a los judíos por el hambre y las condiciones de vida insoportables. Los judíos del Reich también fueron impuestos del trabajo forzado aunque el uso el distintivo amarillo comenzó en septiembre de 1941. Al comenzar la guerra, les fueron confiscados todos los receptores de radio, entrando en vigencia el toque de queda a partir de las ocho de la noche.


En pocas semanas se impusieron a los judíos polacos todas las reglamentaciones vigentes en Alemania: no podían asistir a los espectáculos públicos y culturales, fueron expulsados de escuelas y universidades, perdieron los derechos sociales que les correspondían como obreros y empleados, fueron desplazados de las profesiones liberales y sus empresas y negocios fueron confiscados. Para subsistir les quedaba la alternativa del trabajo físico no calificado. Los judíos de Polonia se sentían más inmunes que los de Alemania: desde muchas generaciones atrás se habían visto obligados a adaptarse a la lucha por el derecho a su existencia y a enfrentar el odio antijudío brutal.


Esta lucha se manifestó en distintos terrenos, tanto culturales como materiales. La campaña militar deparó a los alemanes rápidas victorias en Occidente. Noruega, Dinamarca, Bélgica, Francia, Holanda, Yugoslavia y Grecia cayeron tras breves operaciones militares y Hungría, Rumania, Bulgaria acataron voluntariamente el dictado alemán y fueron incluidas bajo la influencia nazi. Así, se tornaron en los amos del destino judío. Había diferencia en el método y el ritmo aplicado para resolver la cuestión judía. En occidente fueron tomados en cuenta la población y los gobiernos locales tuvieron un grado de autonomía.

El antisemitismo carecía de la popularidad que tenía en la región oriental; en el oeste las comunidades judías eran consideradas parte integral de la nación por la población local. Sea como fuere, los nazis habían decidido que también los judíos de occidente serían incluidos en el plan de "solución del problema judío". Tras dejar de lado el plan Madagascar, cambió la actitud hacia los judíos: hasta esa época aún podían partir, a pesar de las demoras y dificultades. Los territorios conquistados por los nazis estaban desligados del mundo libre y las comunidades y organizaciones judías tropezaron con dificultades al querer entablar vínculos con los judíos confinados, prestarles ayuda material y contribuir a su salvación. Algunas organizaciones judías como el Joint hicieron llegar su ayuda, pero la misma se interrumpió al entrar Estados Unidos en guerra.




Los aliados por su parte, no veían de buen grado los vínculos con el enemigo; el envío de dinero o víveres u otros efectos a los países ocupados se consideraba una ayuda indirecta al enemigo. Con el correr del tiempo, se acentuó la separación entre los judíos de los territorios ocupados y quienes vivían en los países libres. Al producirse la invasión a la Unión Soviética en junio de 1941, comienza la tercera y última etapa en el cumplimiento del plan nazi contra los judíos: el exterminio metódico como medio para "solucionar el problema judío definitivamente".




La etapa final

Prof. Abraham Zylberman

Reseña histórica, última parte


Comienzan las matanzas...
Con la invasión alemana a la URSS el 22 de junio de 1941, comienza la tercera y última etapa del plan nazi para la "solución final del problema judío". Esta etapa se extendería hasta el fin de la guerra, en mayo de 1945. En este tiempo, se desataron la persecución y la caza de judíos en todos los, países ocupados o sometidos a la influencia del régimen nazi y millones de judíos europeos fueron fusilados en masa o asesinados en los campos de exterminio. No se ha encontrado ningún documento que describa quién, cuándo y cómo resolvió la iniciación del exterminio total ni testimonio del momento exacto en que se tomó. Y esto es sorprendente: existen miles de documentos sobre las acciones nazis en general y sobre la solución en particular, ¿por qué entonces no se ha encontrado ese documento? Muchos investigadores opinan que nunca se impartió una orden de ese tipo por escrito y, por lo tanto, tal documento nunca existió. De aquí surgen las diferencias de opiniones sobre la fecha exacta de la decisión y sobre la forma en que fue resuelta. Pero no cabe duda que fue Hitler en persona quien firmó de alguna manera la condena a muerte de los judíos de Europa.

El crimen empezó con operaciones contra grupos de enemigos y contra los judíos en los territorios ocupados en la URSS, así como contra cierta categoría de soldados del Ejército Rojo, los 'comisarios' -líderes ideológicos-. Este método, iniciado por los Einsatzgruppen (Grupos de Acción) en el este, fue luego ampliado. Hitler encomendó en una fecha posterior, a través de una disertación acerca de la "solución del problema judío", la matanza general de todos los judlos que se encontraban o pudieran encontrarse bajo el control nazi. Las filiales de la S.S., el departamento de Eichmann (IVB), las reparticiones del Partido y del ejército se encargaron de convertir esta orden en un plan concreto, elaborado y trazado en todos sus detalles. Este operativo fue organizado por una mayoría de personas sentadas 'detrás de los escritorios', aparentemente hombres comunes e instruidos. Lo que impulsó a cometer este delito sin parangón en la historia tiene su raíz en la ideologra del nazismo: fueron convencidos que el judío es un enemigo eterno y poderoso. Los Einsatzgruppen que operaron según las instrucciones del Departamento de Seguridad del Reich, estaban formadas por hombres de la S.S., la Policía y de unidades auxiliares redutados entre los pobladores lugareños. Cada grupo tenía entre 100 y 150 hombres. Sus funciones eran, oficialmente, limpiar los territorios soviéticos de elementos hostiles. Según las palabras del intelectual Ohlendorf, jefe de una de estas unidades que asesinó a 90.000 judíos, Heydrich impartió oralmente la orden de matarlos. ¿Cuántos fueron asesinados por estas" unidades de operación"? La respuesta no es clara, a pesar de los informes sobre el alcance de algunas ejecuciones. Las estimaciones más modestas hablan de un millón y medio de víctimas judías y las más elevadas de dos millones. Sea cual fuere el número, es terrible por su magnitud, ya que se trata de un período de un año y medio y comprende sólo los territorios conquistados a la Unión Soviética. Según la denuncia presentada al Tribunal Militar Internacional en Nuremberg, al finalizar la guerra, los Einsatzgruppen asesinaron a más de un millón de judíos desde el comienzo de la campaña en la URSS y hasta fines de 1941.





Wannsee y la solución final
Ya el 31 de julio de 1941, el mariscal Herman Goering ordenó por carta a Heydrich "ultimar los preparativos...para la solución definitiva del problema de los judíos en la zona de influencia alemana en Europa". El 20 de enero de 1942 se realizó en Wannsee, un suburbio de Berlín, una reunión de decisiva importancia presidida por Heydrich, con la participación de altos funcionarios y representantes de las reparticiones centrales del Reich alemán. Cinco de los participantes eran representantes de las S.S. y la Gestapo, entre ellos Meyer, Heydrich, Müller y Eichmann. Los restantes eran delegados de diversos ministerios y funcionarios de grado ejecutivo. En esta reunión se ajustaron los planes de exterminio entre el Departamento de Seguridad del Reich, los ministerios y las jurisdicciones pertinentes. Heydrich habló de los 11 millones de judíos previstos por el plan nazi para la solución final del problema judío. Se refería también a los territorios que en el futuro caerían en manos nazis. Según las actas de la reunión, se dijo allí que "la guerra obligó a cambiar el plan de emigración por el de la deportación de judíos al este, de acuerdo con la voluntad de Hitler". A diferencia de la situación a principios de la guerra, lo que caracteriza a la solución final es el objetivo de eliminar a todos los judíos, siguiendo un plan específico: "en el curso de la realización práctica de la solución final se abarcará a toda Europa, desde el este hasta el oeste". Ya estaba funcionando en Chelmno, Polonia, un campo donde se ejecutaba por medio de gases. Existía una norma básica en el plan de "la solución final": quebrantar el espíritu de los judíos antes de matarlos, deteriorando las condiciones de vida en los ghettos, acrecentando el terror y creando la ilusión de que aquellos que se sometiesen tendrían la oportunidad de salvarse.

En conclusión, fueron discutidas las diversas posibilidades para alcanzar una solución. Tanto el Gauleiter Dr. Meyer, como el Secretario de Estado Dr. Buhler defendieron el punto de vista de la necesidad de proceder inmediatamente y sobre el terreno a ciertos preparativos con vistas a la realización de la solución final, obrando siempre con una prudencia tal que impidiese la difusión de los mismos y cundiese la inquietud entre la población. El operativo quedó en manos de Adolf Eichmann. La solución final también tenia que ser aplicada en diversos lugares de toda Europa y el modo de ejecución de los Einsatzgruppen no era adecuado para este objetivo. Se necesitaba otro método y fue elaborado por varias razones: a. El daño psicológico que sufrieron varios de los que tomaron parte activa en los asesinatos. b. La relación con los pueblos conquistados era tal, que no permitfa ejecutar el asesinato masivo de judíos en su suelo, por temor a provocar rechazo o rebelión. c. El método de los Einsatzgruppen generalmente exigía la participación de un número elevado de personas. Había interés en reducir, en la medida de lo posible, el número de los ejecutores en esta campaña, tanto por razones de efectividad como por evitar que estas actividades fueran conocidas por muchas personas.





Los campos de exterminio
Por lo tanto, se decidió desde un principio concentrar las actividades de aniquilamiento de la mayoría de los judíos en un número limitado de lugares. Así sería posible" sistematizar" el asesinato y hacerlo más efectivo, hacerlo más" lejano", desde el punto de vista humano e incrementar el secreto que le rodeaba. De aquí surgió el fenómeno de los "campos de exterminio" o "fábricas de muerte". Rudolf Hoss, comandante de Auschwitz, escribe en su autobiografía que en 1941 (no menciona fecha exacta) fue llamado a Berlín, donde Himmler le informó que "el Führer ordenó solucionar definitivamente la cuestión judía" y que los hombres de la S.S. debfan acatar la orden. "Los parajes de exterminio existentes en el este no se adaptaban a una operación de grandes dimensiones y de largo alcance, por lo que propuse a Auschwitz para ese fin". Los campos de exterminio fueron producto del encuentro del método de los campos con la política del exterminio. Los judíos no fueron los primeros en ser víctimas de esta orientación polltica en el Tercer Reich: el asesinato sistemático ya habla comenzado en 1939. En "Mein Kampf", Hitler estableció la necesidad de eliminar a los enfermos mentales, a las personas con taras y a los enfermos congénitos. A principios de 1939 Hitler dio una orden a los hospitales, médicos, etc. para que informaran sobre el nacimiento de retardados y acorde con esos informes se empezó a aplicar un método de exterminio a estos recién nacidos. Después de varios experimentos, concluyeron que el mejor método era el empleo del gas y especialmente de gas cianuro, cuya denominación comercial era Zyklon B. La primer cámara de gas fue activada a fines de 1939.


Los especialistas que crearon este sistema fueron requeridos para la campaña de la "solución final de la cuestión judía". La ubicación de los campos no fue consecuencia de la relación entre la población polaca y la judía. Para ser más exactos, no todos los campos estuvieron realmente en territorio polaco. Sin embargo, habla otras razones para la ubicación geográfica de los campos: las atribuciones de la S.S. en ese territorio. Ya el 7 de octubre de 1939, Himmler habla sido designado como" Reichskommissar para el fortalecimiento de la nacionalidad alemana" y en ese marco se le otorgaron facultades especiales y de gran alcance en los territorios del este. Además, en todo el territorio anexado en donde se establecieron cuatro campos, la S.S. tenía un poder casi ilimitado. En cierto sentido las autoridades nazis consideraban ese sector como "basural" de Europa. Al parecer, también hubo razones técnicas que determinaron la elección geográfica para los campos de exterminio: la posibilidad de ocultar el exterminio en territorios alejados como éstos, la gran concentración de judíos en el este y la extensa red ferroviaria. Estas circunstancias explican por qué los organizadores del exterminio prefirieron todas las dificultades que implicaba el traslado de personas a lo largo de enormes distancias, en lugar de proceder al asesinato de los judíos en toda Europa en las cercanfas de sus lugares de residencia. La organización de esta operación y la coordinación de sus múltiples detalles particulares fue una tarea de enorme magnitud, que se realizó bajo la responsabilidad de Adolf Eichmann.



¿Cómo se llevó a cabo la operación? Después de la coordinación con el campo de exterminio y con las líneas ferroviarias alemanas respecto del transporte, de acuerdo con una orden determinada de prioridad, el departamento de Eichmann pasaba una orden a los responsables del trato de los judíos en un determinado lugar para que organizaran el transporte de los judíos. Cuando se recibía la orden, la administración local organizaba la operación de apresar a los judíos, ya fuera por el envío de una "orden de reclutamiento para trabajo" o por una campaña de arrestos en las calles. Se concentraban a los judíos en un lugar determinado y se establecía quiénes eran aptos para la evacuación y quiénes no. Desde allí eran transportados a los campos. En esta complicada operación de gran magnitud tenía un papel central el aspecto técnico del transporte de judíos. Para esto se usaron las líneas ferroviarias alemanas y los servicios ferroviarios de los países conquistados. La S.S. abonaba el precio completo por cada tren y locomotora, incluso habla una tarifa" reducida" para los transportes de "viajeros" por encima de un determinado número. Los transportes tenían por destino los confines de Polonia: Chelmno, Belzec, Sobibor, Treblinka, Auschwitz, Maidanek... Los judíos llegaban al campo en vagones cerrados, se abrían las puertas y los recién llegados eran obligados a descender a gritos. En algunos campos, especialmente en Auschwitz, donde parte de las personas eran separadas para el trabajo, se realizaba una "selección": quién estaba destinado a la muerte inmediata y quién al trabajo, cuyo fin también sería la muerte. Los recién llegados, despojados de sus pertenencias, eran conducidos al lugar donde debían desvestirse y de allí al lugar de exterminio, en la cámara de gas o junto a la fosa. El procedimiento era muy breve y de esa manera los nazis pudieron aniquilar miles de judíos cada día en todos los campos, sin que las personas siquiera tuvieran conciencia de lo que les esperaba.

La resistencia judía
La actividad antinazi adquirió expresión prominente en la resistencia política clandestina. En las distintas zonas de ocupación fueron activas, en la ilegalidad, la mayoría de las organizaciones juveniles y los partidos que funcionaron en el seno de la judeidad antes del estallido de la guerra. La prensa clandestina informaba sobre lo que acontecía en los frentes de guerra, exhortaba a la resistencia contra el enemigo nazi, a la unificación y a la responsabilidad colectiva de los judíos. Pese a las condiciones prevalecientes abundaron los actos de firmeza, resistencia y valentía entre los judíos sometidos al dominio nazi. La resistencia se desarrolló en tres planos: 1) las rebeliones armadas en los ghettos y los campos de concentración; 2) la huida y el traslado secreto de judíos de las aldeas y ghettos a los bosques para que se incorporaran a la lucha de los guerrilleros; 3) la ocultación de judíos individual o grupalmente en diversos escondites y la salvación de niños.

Al frente de la lucha armada se encontraba la Organización Judía Combatiente (ZOB) que reunía a miembros de los movimientos juveniles sionistas (Dror, Hashomer Hatzair, Bnei Akiva, Gordonia, Hanoar Hatzioni), a los simpatizantes de! Bund, a las facciones de Poalei Sion ya los comunistas judíos. Esta organización encabezó las luchas y los levantamientos en Varsovia, Bialistok, Cracovia, Czestochowa, Zaglembie. En Vilna actuaba la Organización Unificada de Guerrilleros que también incluía a miembros de Betar. Las organizaciones clandestinas no judías no ayudaban por lo general a los judíos. A los resistentes judíos les faltaban armas y cuando las conseguían, siempre eran menos de lo que necesitaban. Las acciones repentinas de los nazis sorprendían a los judíos y dificultaban su organización o el estallido de una rebelión de envergadura. Los luchadores judíos no abrigaban grandes esperanzas de vencer ni de salvarse por medio del combate. La lucha que emprendían era un acto de rebeldía humana y nacional. Por su propia naturaleza, sólo muy pocos hombres podían lanzarse a un combate así, para dar expresión a los nobles valores.







El mundo y el problema judío
¿Cómo veía el mundo la campaña de persecución sistemática, saqueo y crimen desarrollada por el nazismo? Hasta 1942 la tendencia general consistió en ver las constantes persecuciones antijudías como parte de una política de opresión en los países ocupados. Inclusive cuando comenzaron a llegar las noticias del accionar de los Einsatzgruppen como también los rumores sobre la 'solución final', la indiferencia siguió inconmovible: no se tomaron ningún tipo de medidas para salvar a los judíos como tampoco se difundieron los crímenes del nazismo. Parecía que los líderes aliados temían a la propaganda alemana, que afirmaba constantemente que la guerra era producto de las intrigas del judaísmo internacional que dominaba a los países anglosajones. Temían incluso que la transferencia de varios miles de judíos a países neutrales crearía dificultades en el transporte, la provisión de alimentos e incluso problemas internos en sus países. Los actos de herofsmo realizados por los judíos no fueron difundidos, fuera de algunas publicaciones en idish. Entre las múltiples proclamas emitidas por los guerrilleros contra el gobierno nazi, no se mencionó ni una vez el aniquilamiento de los judíos. Hubo casos en que unidades guerrilleras no aceptaron en sus filas a judíos, a los que incluso llegaron a despojar de sus bienes o matarlos. La posición adoptada por los aliados sostenía que la salvación y la liberación se alcanzarían sólo con la victoria final contra el nazismo. Mientras tanto, ninguna acción militar debería emprenderse si no formaba parte del plan puramente estratégico-militar. Esta actitud fue observada y cumplida, rígidamente y ninguna operación de salvación o liberación fue emprendida aun cuando no contravenían los objetivos militares ni requerían el uso de una fuerza militar.

El final
La solución final fue implementada hasta casi el fin de la guerra. Los nazis antepusieron este objetivo por encima de cualquier otro vinculado con el esfuerzo bélico. Una orden de la Policía de Seguridad alemana, fechada el 20 de julio de 1944, determinaba que era necesario "hacer explotar las prisiones y los campos de trabajo si no es posible evacuar a todos". La solución final, tocaba el punto final. El Tercer Reich comenzaba a desmoronarse. La Shoá constituye un espantoso golpe para el pueblo judío, de una crueldad e intensidad jamás percibida, tanto por los padecimientos como por el número de víctimas. Los logros de la técnica y la organización fueron movilizados a fin de aniquilar a un pueblo entero. La propaganda nazi se esforzó en denigrar a los judíos equiparándolos a piojos u otros insectos dañinos a los que es forzoso asfixiar por medio de gases y fuego para "purificar el mundo". La Shoá destruyó al judaísmo europeo que constituía la más grande concentración judía del mundo hasta el estallido de la Segunda Guerra. Apenas quedaron restos del judaísmo de Polonia, Alemania, Holanda, Checoslovaquia, Yugoslavia y Grecia. De los judíos de la Unión Soviética, Rumania y Hungría quedó la mitad. No hay números exactos sobre la cantidad total de judíos muertos y los cálculos oscilan entre los 5 y 6 millones. Pero una cosa sí es segura: esta tercera etapa centralizada en la Solución Final, es un fenómeno que no tiene ejemplo ni comparación en la historia de la crueldad humana. Los juicios a los criminales nazis en Nuremberg demostraron la falsedad de que sólo los jerarcas nazis y un puñado reducido de personas en Alemania sabían acerca de las matanzas. No sólo que miles de personas tomaron parte activa en los asesinatos y trabajaron en las oficinas de gobierno que administraban los territorios ocupados, los campos de concentración, las S.S., la Gestapo, y sabían perfectamente sobre la magnitud y los hechos que se estaban cometiendo en aquellos lugares, sino que decenas de miles de miembros del ejército alemán, desde los más elevados rangos hasta el último de los soldados rasos, colaboraron en las deportaciones o vieron por sí mismos los asesinatos. Quizás algunos se estremecieron, pero ninguno protestó. Los miles de empleados de los ministerios que llevaban la cuenta de los robos, comenzando por las bibliotecas y museos y terminando por los dientes de oro arrancados a las víctimas, no pueden alegar que ignoraban todo esto. Es imposible suponer que el pueblo alemán en su mayoría, no supo lo que había sucedido. El pueblo alemán fue indiferente y, exceptuando unos pocos, permaneció fiel a su Führer casi hasta el final.

Finalmente, el mundo democrático también fue indiferente y antepuso intereses políticos por encima de valores humanos, permaneciendo silencioso ante lo que ocurrió. Cuando las fuerzas aliadas liberaron los campos, se dieron cuenta de la barbarie nazi.


fuente: FUNDACION MEMORIA DEL HOLOCAUSTO- nro 7

jueves, 28 de enero de 2010

La increible historia del cardenal judío de Paris Jean-Marie Lustiger

En Francia había un chiste que decía:
¿En que se parecen el Rabino y el Cardenal de París?
Que el Cardenal tambien habla idish!










El Cardenal Lustiger nació hace 81
años en Polonia. Sus padres judios
tenían una tienda de ropas en París.


Cuando el ejército alemán invadió Francia, sus padres lo enviaron a él y a su hermana, con una familia católica de Orleáns, que los escondieron. La madre fue capturada y enviada al campo de concentración de Auschwitz.

En 1999 como Cardenal de Paris, Lustiger, en el Día del Recordatorio del Holocausto en Francia, tomó parte en leer los nombres de los judíos que fueron deportados y asesinados. Cuando llegó al nombre de Gesele Lustiger, hizo una pausa y con lágrimas en los ojos dijo: "mi madre" El efecto en Francia, en plena epoca de resurgimiento del antisemitismo fue electrizante.

Tenía exactamente 13 años, escondido de los nazis, cuando se convirtió al Catolicismo, no para escapar de ellos, ya que los judíos no podían librarse convirtiéndose, ni tampoco por razones traumáticas. Entre sus más controversiales observaciones, manifestaba "que nací judío y permanezco judío, incluso si esto es inaceptable para muchos".

Para mi, manifestaba, la vocación de Israel es traer luz a los no judíos. Esa es mí esperanza y creo que el cristianismo es el medio para lograrlo.
Un gran número de rabinos consideraban su conversión como una traición.
Especialmente después que tantos judíos europeos apenas escaparon a la extinción.

Cardenal Lustiger replicó, que decir que él "no es más un judío, es lo mismo que negar a mi padre y mi madre, a mi abuelas y abuelos ... Soy tan judío como todos los otros miembros de mi familia que fueron asesinados en Auschwitz y otros campos de concentración."

Él le confesó a un biógrafo suyo, que tuvo una crisis espiritual en los años 1979, provocada por el persistente antisemitismo en Francia. Pensó que había terminado lo que tenía que hacer en Francia y que encontraría nuevos horizontes en Israel . Estudió hebreo y pensó en emigrar. Pero justo en ese momento el Papa lo nombró Obispo de Orleáns.

Él encontró el propósito de ayudar a trabajadores inmigrantes. Luego fue nombrado Cardenal.
Tenia una solida amistad con el Papa Juan Pablo II. Compartían un conservadorismo doctrinario. Peleaban contra del fanatismo, intolerancia y totalitarismo.

Por años el nombre del Cardenal Lustiger estuvo entre los que eran considerados para suceder a Juan Pablo II.
Muchas veces, el Cardenal bromeaba que pocas cosas habrían confundido más a los prejuiciosos que un papa judío.
"A ellos no les gusta admitir
Falleció de cancer el 6 de Agosto de 2007. El funeral del Cardenal Lustiger comenzo en la Catedral de Notre Dame de Paris, con el canto litúrgico del Kadish, la oración judía para los muertos.
Hay paradojas muy profundas en este mundo.
FUENTE:www.anajnu.cl/lustiger.htm
fotos: Caredenal Lustiger(izq) y Cardenal Lustiger y el Rabino Principal de Paris
(derecha).