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lunes, 25 de noviembre de 2013

BRASIL: Capo brasileño habló como un profeta y todo lo dicho es espeluznante y vigente

Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de Marcola, es el máximo dirigente de una organización criminal de Sao Paulo (Brasil) denominada Primer Comando de la Capital (PCC).



Las respuestas de Marcola nos aproximan a lo que puede ser el futuro de la delincuencia común en América Latina.

O Globo: ¿Usted es del PRIMER COMANDO DE LA CAPITAL (PCC)?

Marcola: Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la solución nunca aparecía… ¿Qué hicieron? Nada. ¿El Gobierno Federal alguna vez reservó algún presupuesto para nosotros? Nosotros sólo éramos noticia en los derrumbes de las villas en las montañas o en la música romántica sobre “la belleza de esas montañas al amanecer”, esas cosas…

Ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social.

O Globo: Pero la solución sería…



Marcola: ¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de “solución” ya es un error.
¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Ya anduvo en helicóptero por sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Sólo la habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento económico, revolución en la educación, urbanización general y todo tendría que ser bajo la batuta casi de una “tiranía esclarecida” que saltase por sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del Legislativo cómplice. Y del Judicial que impide puniciones. Tendría que haber una reforma radical del proceso penal de país, tendría que haber comunicaciones e inteligencia entre policías municipales, provinciales y federales (nosotros hacemos hasta “conference calls” entre presidiarios…)

Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución.

O Globo: ¿Usted no tiene miedo de morir?



Marcola: Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas. En las villas miseria hay cien mil hombres-bombas. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva “especie”, ya somos otros bichos, diferentes a ustedes.

La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al corazón. La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común.

¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja…! Yo leo mucho; leí 3.000 libros y leo a Dante, pero mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país.

No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. Es eso. Es otra lengua.

Está delante de una especie de post miseria.
La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes.

O Globo: ¿Qué cambió en las periferias?



Marcola: Mangos. Nosotros ahora tenemos. ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un escritorio… Cuál es la policía que va a quemar esa mina de oro, ¿entiende? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el funcionario vacila, es despedido y “colocado en el microondas”.

Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes.

Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Ustedes nos transformaron en “super stars” del crimen.  Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos “globales”. Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros “clientes”. Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos. (¡MENUDO COMENTARIO WOW!)

O Globo: ¿Pero, qué debemos hacer?



Marcola: Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mí. ¡Agarren a “los barones del polvo” (cocaína)! Hay diputados, senadores, empresarios, hay ex presidentes en el medio de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién va a hacer eso? ¿El ejército? ¿Con qué plata?


No tienen dinero ni para comida de los reclutas Estoy leyendo “Sobre la guerra”, de Klausewitz. No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Tenemos hasta misiles anti-tanque. Si embroman, van a salir unos Stinger. Para acabar con nosotros… solamente con una bomba atómica en las villas miseria. ¿Ya pensó? ¿Ipanema radiactiva?

O Globo: Pero… ¿No habrá una solución?

Marcola: Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de defender la “normalidad”. No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema.

Como escribió el divino Dante:

“Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno”.


Con información de: http://www.diariorepublica.com/mundo/capo-brasileno-hablo-como-un-profeta-y-todo-lo-dicho-es-espeluznante-y-vigente

domingo, 19 de septiembre de 2010

Vargas Llosa teme una manipulación en Venezuela y llama "caudillo" a Chávez


Berlín, 19 sep (EFE).- El escritor peruano Mario Vargas Llosa teme una manipulación en las elecciones parlamentarias de Venezuela del 26 de septiembre, orquestada por el presidente de ese país, Hugo Chávez, al que califica, junto a homologo boliviano, Evo Morales, y otros mandatarios de izquierda latinoamericanos, de "caudillo".

"Me parece difícil que se puedan celebrar hoy elecciones libres en Venezuela. Una lástima, porque estoy convencido de que la mayoría de los venezolanos están contra Chávez, especialmente entre la clase media, ámbito académico, sindicatos. Pero temo que se manipulen esas elecciones", afirma, al dominical "Frankfurter Allgemeine Zeitung".

Vargas Llosa, conocido enemigo político del presidente venezolano, afirma desde la edición dominical del diario conservador alemán, que Chávez "controla el conjunto del aparato estatal y los medios" y que duda en sofocar con violencia cualquier manifestación.

Para el escritor, "si Chávez cae algún día, no será en unas elecciones, sino por la movilización de la población contra la descomposición interna de un régimen totalmente corrupto".

"El régimen de Chávez se asemeja cada vez más al de (Fidel) Castro en Cuba", prosigue el autor, quien recuerda su intento frustrado, el año pasado, de participar en un debate frente a Chávez, durante una visita a Venezuela, posibilidad de la que, según él, se zafó el presidente "en el último minuto".

Vargas Llosa afirma que, de haber tenido la ocasión, le habría dicho a Chávez que se ha convertido en la "caricatura de un revolucionario sudamericano y un demagogo", difusor de "clichés de la propaganda marxista".

El escritor dice, asimismo, que "por encima de las diferencias entre los distintos países", tanto Chávez como el boliviano Morales, Rafael Correa, en Ecuador, y Daniel Ortega, en Nicaragua, se comportan como "caudillos latinoamericanos de la peor especie".

Atribuye, finalmente, a una "lamentable inconsecuencia" el hecho de que la izquierda moderna representada, a su juicio, por el presidente brasileño, Luiz Inázio Lula da Silva, le exprese "sus simpatías", mientras "en Brasil florece el capitalismo".

Y vaticina que Bolivia puede convertirse en la nueva "central productora de cocaína de Latinoamérica", como lo fue Colombia, como consecuencia del aumento de cultivo de la planta desde que Morales ascendió al poder.

"La industria de la droga es la gran plaga que amenaza las aún frágiles estructuras democráticas", sentencia Vargas Llosa en la entrevista, centrada exclusivamente en política, con especial atención a los próximos comicios venezolanos.


domingo 19 de septiembre,
FUENTE: 'EFE' via yahoo.com.ar







lunes, 8 de marzo de 2010

Argentina:En Capital y Conurbano hay unos 2.000 "supermercados de la merca": Las sustancias mas vendidas son paco, marihuana y cocaína.


Por MAXIMILIANO F. MONTENEGRO - Diario Popular - En la calle, con ese ingenio tan ingenioso como contundente, la gente los denomina “supermercados de la merca”. Se trata de espacios (casas tomadas, viviendas particulares o fachadas de comercios honestos) donde el negocio es la venta de cocaína, marihuana y paco, que en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano tiene unas 2.000 sucursales.


En cada uno, el promedio de clientes diarios que concurre en busca de sustancias ilegales ronda las 150 personas y facturan alrededor de 4.000 pesos por jornada. Mientras esto ocurre, la peor parte es para los vecinos que residen en los alrededores de estos centros, aterrados por el desolador panorama y cansados de la impunidad de los narcos.

Así lo explicó a este diario Claudio Izaguirre, de la Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA), quien trazó un relevamiento de los puntos de venta de drogas y pudo determinar que en la Ciudad de Buenos Aires funcionan unos 500 lugares, mientras que en los siete distritos más importantes del Conurbano se calcula que existen alrededor de 200 de estos espacios en cada uno de los partidos.

“En un espacio grande, como el que fue escrachado hace unos días en Constitución, se pueden registrar más 400 ventas diarias, lo que permite un manejo de dinero de unos 10.000 pesos. Pero el promedio es de 150 ventas por jornada. En territorio porteño hay unas 500 bocas de expendio, mientras que en San Martín, La Matanza, Vicente López, San Isidro, Lomas de Zamora, Florencio Varela, Morón y San Martín se contabilizan 1.600 centros de venta, unos 200 por partido”, indicó el especialista.

En los “supermercados de la merca”, como se dijo, uno de los productos más buscados es el paco, actualmente a 6 pesos la dosis para clientes humildes y 10 pesos para consumidores de nivel económico elevado. “Subieron el precio, que estaba a 2 pesos la dosis, porque se dieron cuenta que los pibes se estaban muriendo como moscas. Y si los chicos fallecen, se les termina el negocio, porque no tienen clientes. Así de brutal es la estrategia de los narcos”, explicó Izaguirre.

Mariano, un vecino del enorme centro de distribución ubicado en Bernardo de Irigoyen al 1.500, del barrio de Constitución, agregó que “a partir de la llegada de estos mafiosos, la zona se llenó de zombies chorros, porque los pibes que antes daban vueltas por el barrio, ahora roban para consumir”, protestando porque “lo peor es la nula reacción policial y judicial, que saben dónde se vende el veneno y no hacen nada”. El hombre contó que llamaron infinidad de veces al 911 alertando sobre este lugar, pero nada se hizo. “Incluso, nos cortaban la llamada”, dijo.

El experto Izaguirre también contó que “en los super, cada pase de cocaína se cotiza en 40 pesos, aunque hay que tener en cuenta que en general tiene apenas un 15% de pureza, mientras que otro producto que se vende en estos centros es la marihuana, que se fracciona en porros”. En ese caso, el “paquete” se arma con 25 gramos, que cuesta unos 35 pesos y sirve para armar 50 cigarritos.

“Negocio” organizado

Nilda, vecina integrante de los foros de seguridad de San Martín, vive frente a uno de estos centros de venta de drogas. “Mi vida cambió desde que explotó este lugar. Viene mucha gente, durante todo el día, a cualquier hora. Nos acostumbramos a salir a la calle tomando mil precauciones y a vivir con mucho miedo”. En este distrito se encuentra ubicado lo que en la zona llaman el “hipermercado de la merca”, por la cantidad de sustancias que vende diariamente. Se trata de la Villa 9 de Julio, donde actualmente hay una guerra declarada entre grupos antagónicos por el control del lugar, con varios muertos en los últimos meses.

“En sitios como la villa 9 de Julio el nivel de organización de los grupos narco es impresionante -dijo Izaguirre-. Reclutan a chicos para marcar y proteger el lugar, incluso con armas de fuego, y poseen varios puntos de venta, además del delivery, que es la entrega a domicilio realizada también por chicos. Lo llamativo es la escasa presencia policial, que permite la proliferación de estos negocios. En ese esquema, el ciudadano, incluso aquel que vive en los asentamientos, está desprotegido”.

En los últimos tiempos, además de la multiplicación de espacios de venta de drogas, se observa un crecimiento de las llamadas “cocinas”, donde se producen las sustancias. “Cada vez más, los grupos mafiosos arman laboratorios propios, para abaratar costos y duplicar ganancias. Para muchas familias, el ingreso para vivir pasa por armar dosis de paco. Esta es la realidad, que requiere de respuestas enérgicas y un compromiso de la ciudadanía”, finalizó Izaguirre.

LAS NARCO-GUERRAS

En el esquema de los “supermercados de la merca”, aparecen grupos que intentan acrecentar su “negocio”, avanzando sobre territorios vecinos, lo que deriva en sangrientas narco-guerras que dejan un saldo aproximado de 10 crímenes semanales, en general chicos y jóvenes que son reclutados por organizaciones criminales que los utilizan para proteger sus zonas o atacar a los “enemigos”.

Los especialistas sostienen que en nuestro país las narco-guerras no se producen entre los capos de los carteles, ya que existen pactos entre los más importantes para no invadir zonas. Así, grupos (o carteles) colombianos, mexicanos, bolivianos, peruanos y argentinos “trabajan” sin mayores problemas, ya que el 80% de la droga que se trae o produce en territorio nacional tiene destino extranjero (Europa y Estados Unidos). “El problema es el 20% restante, que se queda acá y se vende acá por grupos menores, que sí están actuando a sangre y fuego por el negocio”, sostuvo Roberto Locles, titular de la Asociación Criminalística de la República Argentina.

“Los movimientos entre segundas y terceras líneas del negocio de la droga se movilizaron porque la tenencia de pocas dosis ahora está despenalizada, a mi criterio abriendo el juego al menudeo, entonces los grupos que manejan el delivery local quieren aprovechar para copar otros mercados, dando inicio a estos enfrentamientos”, indicó, por su parte, Claudio Izaguirre.

“Cada grupo mayorista tiene un subgrupo de dealers. Estos subgrupos tienen jefes, que en general se mueven en los asentamientos del conurbano, donde pueden hacerlo con tranquilidad. Las peleas y combates ocurren en estos ambientes, y poco trasciende de ellos, aunque las familias que habitan las villas saben perfectamente que la guerra no perdona a nadie”, dijo Izaguirre.



fuente: BWN Patagonia
http://bolsonweb.net/diariobolson/detalle.php?id_noticia=24614#content