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martes, 18 de enero de 2011

León Tolstoi y los judíos

A 100 años de su muerte, fragmento de León Tolstoi sobre los judíos, publicado en 1908 en un periódico judío londinense.

por LEON TOLSTOI

¿Qué es un judío? Esta pregunta no es tan extraña como parece.
Veamos qué clase de criatura peculiar representa el judío, sobre quien todos los gobernantes y todas las naciones, ya sea en conjunto o por separado, han cometido abuso y dado tormento, han oprimido y perseguido, pisoteado y masacrado, quemado en la hoguera y ahorcado...., y a pesar de todo ello, todavía sigue vivo.


¿Qué es un judío, que nunca ha permitido ser descarriado por todas las posesiones mundanas que sus opresores y perseguidores le han constantemente ofrecido para que cambiara su creencia y abandonara su propia religión judía?.

El judío es ese ser sagrado que ha bajado el fuego eterno de los cielos y a través de él ha iluminado el mundo entero. El judío constituye la cuna, el manantial y la fuente de religión de la que todos los demás pueblos han extraído sus creencias y religiones.
El judío es el pionero de la civilización.


La ignorancia fue condenada en la Antigua Palestina mucho más de lo que es hoy en día en la Europa civilizada. Además, en aquellos días de salvajismo y barbarie, cuando ni la vida ni la muerte de nadie tenía el más mínimo valor, Rabí Akiva no se abstuvo de expresarse abiertamente en contra de la pena de muerte, una práctica que en la actualidad es reconocida como una forma de castigo altamente civilizada.



El judío representa el emblema de la tolerancia civil y religiosa. "Amad al extranjero y al residente temporario", ordenó Moisés, "porque vosotros habéis sido extranjeros en la tierra de Egipto". Y esto fue expresado en aquellos tiempos remotos y salvajes cuando la ambición principal de las razas y de las naciones consistía en abatirse y oprimirse unos a otros.


En cuanto a la tolerancia religiosa, la fe judía no sólo dista mucho del espíritu misionero de convertir a pueblos de otras creencias, sino que, por el contrario, el Talmud ordena a los rabinos informar y explicar a todos aquellos que voluntariamente vienen a aceptar la religión judía acerca de todas las dificultades que encierra su aceptación, y recalcar a los supuestos prosélitos que los justos de todas las naciones tienen su parte en la inmortalidad.


Ni siquiera los moralistas de nuestros días pueden jactarse de una tolerancia religiosa enaltecida e ideal de este tipo.
El judío representa el emblema de la eternidad.

El, es a quien ni la masacre, ni la tortura durante miles de años pudo destruir; él, es quien ni el fuego ni la espada ni la inquisición pudo borrar de la faz de la tierra; él, quien fue el primero en presentar las profecías de Dios, él es quien durante tanto tiempo ha sido el guardián de la profecía, y es quien la ha transmitido al resto del mundo.


Una nación semejante no puede ser destruida.
El judío es eterno como lo es la Eternidad misma.



LEON TOLSTOI

viernes, 24 de septiembre de 2010

Estudio avala pasaje de Moisés en el Mar Rojo

MÉXICO, D.F., septiembre 22 (EL UNIVERSAL).- Uno de los episodios más dramáticos del Viejo Testamento, cuando durante el éxodo de los hebreos Moisés logró dividir las aguas del Mar Rojo, pudo haber ocurrido en realidad, según revela un nuevo estudio realizado por científicos estadounidenses.

Pero este evento descrito en la Biblia habría sido ocasionado por extrañas condiciones meteorológicas y no por la mano de Dios, como se relata en la Biblia, publica el Daily Mail.

La investigación, soportada en sofisticados modelos computacionales, sugiere que ráfagas de viento muy poderosas pudieron haber dividido las aguas del mar tal y como lo plantea el éxodo..

Además señalan que la locación más probable donde esto sucedió no fue precisamente en el Mar Rojo, sino en una zona cercana ubicada en la región del Delta del Nilo con aguas menos profundas.

Los análisis de los especialistas que incluyeron registros históricos, imágenes satelitales y mapas digitales permitieron determinar el flujo y la profundidad del agua en esa zona hace 3 mil años.

A través de programas de computadora simularon el impacto de fuertes vientos huracanados durante toda la noche en esas aguas.

Como resultado encontraron que a una profundidad de alrededor de dos metros y con ráfagas de 100 kilómetros por hora soplando por 12 horas continuas, las aguas poco profundas se pudieron haber replegado al grado de crear un canal de tierra firme.

Incluso determinaron que esa fuerza del viento golpeando durante sólo cuatro horas habría sido suficiente para crear un camino de poco más de tres kilómetros de longitud.

Cuando los vientos dejaran de soplar, las aguas regresarían a su cauce inundando todo a su paso.

Tomando en cuenta la planicie lodosa, cualquiera que quedara atrapado en ésta correría el riesgo de morir ahogado, pese a la poca profundidad de las aguas.

Esto, dice el estudio, le pudo haber pasado a las tropas egipcias, como se narra en la Biblia.

"La apertura del Mar Rojo puede ser entendida a través de la dinámica de fluidos.

El viento mueve el agua en una forma determinada que es acorde a las leyes de la física, creando un pasaje seguro con paredes de agua en ambos lados, y luego, abruptamente, le permite a las aguas regresar bruscamente a su cauce", señaló Carl Drews, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Colorado.

fuente:Agencia de Noticias EL UNIVERSAL- MEXICO