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martes, 28 de enero de 2014

ITALIA/ARGENTINA: Las dos vidas de Vera Vigevani de Jarach

Vera Vigevani de Jarach fue uno de los tantos judíos que debieron escapar de Italia cuando en el otoño de 1938 Mussolini proclamaba las leyes raciales. Sin embargo, no fue aquella la única vez en la que Vera debió enfrentar el autoritarismo y la injusticia.

Autor: Julian Blejmar

Durante la entrevista, Vera Vigevani de Jarach no abandonará nunca su sonrisa. Tampoco su prisa “¿Qué mas?” preguntará en todo momento, como intentando terminar rápido la misma historia.

Una historia, que la encontró protagonista de dos sucesos históricos, pero siempre del mismo lado: el de las víctimas a la que jamás les llegó la justicia.

Los primeros diez años en la vida de Vera Vigevani transcurrieron en la calma de un pequeño barrio de Milán, con calles empedradas y casitas bajas.

Eran los años de la Italia fascista de Mussolini, pero tanto ella como su familia no habían experimentado en carne propia el antisemitismo hasta 1938, año en que “El Duce” debió aceptar las leyes raciales como condición de su alianza con Hitler.

“Mi padre era un abogado que ejercía su profesión sin problemas, y mi madre trabajaba en la asistencia social con un rabino. Allí, ella se encargaba de atender a los refugiados alemanes, por lo que nuestra familia presentía que se avecinaban tiempos duros”.

Luego de las Leyes, la comunidad judía italiana quedó sin protección, y a Vera se le prohibió asistir a la escuela, por lo que sus padres no tuvieron otra alternativa que emigrar a un perdido país en el sur de América.

“Elegimos como refugio a este país porque era acogedor, tenía un idioma parecido y poseíamos algunos amigos argentinos. Claro que debimos pagar coimas para lograr las visas, pero no podíamos permanecer mas tiempo allí.

Mi abuelo aseguraba que no iba a suceder nada y prefirió quedarse, así que en 1943 fue deportado a Polonia y falleció en Auschwitz”

Vera no recuerda haber tenido alguna sensación fuerte por la partida, ya que, al igual que su familia, creía que el viaje sería transitorio.

“Me alegre de que hiciéramos un viaje, ya que anteriormente mis padres habían viajado con mi hermana y pensaba que ahora era mi turno. Pero lo que más recuerdo fue el dolor que sentí en algún momento al presentir que no volvería a ver más mis libros ni mis juguetes. Durante meses soñé con ellos”

Ya en la Argentina, Vera concurrió a una escuela italiana, pero aquello no la hizo sentirse mas cerca su país. “la mayoría de los chicos que allí estudiaban eran hijos de padres fascistas que no entendían por que estabamos allí.

No paraban de elogiar a Mussolini y hasta nos hacían oír sus discursos, pero yo no era la única refugiada por lo que forme un grupo de amigas”

Poco a poco, Vera comenzó a familiarizarse con aquel extraño país, y a los dieciséis años conoció a un joven que sería su compañero de toda la vida: Jorge Jarach, un ingeniero judeoitaliano, que también había llegado escapando del fascismo, y con quien contrajo matrimonio al poco tiempo.

Luego de trabajar en una fábrica de pulóveres, se convirtió en una periodista de la agencia ANSA, lugar en el que permaneció por mas de cuarenta años, y tuvo a su única hija, Franca. “Muchos de mis compañeros que se refugiaron aquí se volvieron a Italia al finalizar la guerra, pero yo ya había conocido a mi futuro marido, y aunque mi padre quería volverse, decidimos quedarnos”.

Franca

Cuando Vera habla de su hija, pareciera lograr abandonar su prisa para exhibir su orgullo con todo detalle. “Franca cursaba el secundario en el colegio Nacional Buenos Aires, donde era muy popular, muy buena alumna e incluso abanderada.

Además, poseía una gran energía y se prendía en todas las actividades de la escuela, por lo que también incursionó por poco tiempo en la Unión de Estudiantes Secundarios, una organización que poseía nexos con la Juventud Peronista.

Aquello a nosotros mucho no nos gustaba, ya que a pesar de no ser lo mismo, veíamos en Perón muchas analogías con Mussolini, pero también sabíamos que era el momento de las luchas sociales y toda su militancia estaba ligada a eso”.

Luego de participar en una asamblea que se desarrolló en el Nacional durante tres días, recibió varias amonestaciones y quedó libre.

“La escuela estudió su caso y la quiso reincorporar, pero Franca se había ofendido con la actitud de los directores y no quiso finalizar sus estudios allí, pese a que amaba el colegio”. Vera no agrega nada más, pero su silencio hace pensar que aquello fue una cuenta pendiente.

Volver a empezar

Aquella tarde del 25 de junio de 1976, Franca se encontraba tomando un café con unos compañeros en el bar “La Exedra”.

Hacía planes junto a su flamante grupo de amigos, pertenecientes a un taller al que había comenzado a asistir para aprender técnicas relacionadas con la gráfica. Fue en ese ámbito entró en contacto con gente vinculada al sindicalismo gráfico, que comenzó a ser detenida, por lo que el miedo era permanente.

Aquella tarde del 25 de junio de 1976, sería la última de Franca en libertad.

“Nunca supe bien los términos de su detención, pero inmediatamente intente por todos los medios averiguar su paradero, yendo a los organismos oficiales, consultando con mis contactos periodísticos, e incluso llegue a reunirme en dos oportunidades con el presidente italiano Sandro Pertini y el mismo Papa, pero nada fue suficiente”

Aquellos años de angustia e incertidumbre, a los que Vera elude constantemente, comenzaron a terminar en 1983, cuando unos amigos suyos leyeron en un diario italiano una entrevista a una sobreviviente de la ESMA, en la que afirmaba haber transcripto para ese centro de detención clandestina un interrogatorio que le habían efectuado a Franca. Inmediatamente sus amigos se pusieron en contacto con los Jarach, y fue de esta forma como supieron que había sido del paradero de su hija.

Sin embargo, la sobreviviente no la había visto en persona, por lo que aún no sabían fehacientemente que había sido de la vida de Franca

“A mediados del año pasado, unos antropólogos forenses a los que venía consultando desde hacía mucho tiempo, ya que ellos cruzaban datos de los desaparecidos, me pusieron en contacto con una persona que había estado secuestrada en la ESMA junto a Franca.

Al reunirme con esta mujer, ella me confirmó que había conocido a mi hija durante el único mes y medio que permaneció detenida, por lo que sospechamos que integró uno de los famosos vuelos. Oírlo fue terrible, pero también aliviador, ya que supe que no estuvo mucho tiempo secuestrada, por lo que no debe haber sufrido tanto.”

La militancia

En una de las tantas reuniones que Vera mantuvo con funcionarios oficiales, conoció a Haydé García con quién mantendría una relación que aun hoy en día perdura. “En 1977 me dirigí al Ministerio del Interior para continuar con las averiguaciones sobre el paradero de mi hija. Allí, una mujer que también aguardaba una reunión, se me acercó y comenzó a hablarme en voz muy baja.

Resulto que su hija, igualmente desaparecida, también estudiaba en el Nacional Buenos Aires. Cuando nos encontramos en la salida, me invitó a formar parte de un grupo de madres que periódicamente se reunía para marchar frente a la Casa Rosada para averiguar el paradero de sus hijos”.

Así, Vera comenzó a formar parte de las Madres de Plaza de Mayo, y a partir de ese momento, ambas trabajaron juntas para mantener vivo el recuerdo de los desaparecidos.

Desde hace cuatro años, Vera entrega el premio “Franca Jarach”, en el que utiliza el dinero que recibió como indemnización por la muerte de su hija para premiar trabajos realizados por los alumnos en el Nacional Buenos Aires.

Durante este año, estuvo reunida con el presidente italiano Ciampi, ya que junto a un grupo de familiares de desaparecidos italianos llevan adelante una causa judicial contra los responsables del Plan Cóndor.

En el encuentro, también solicitó que se ponga una placa que recuerde a los desaparecidos de origen italiano en el colegio argentino más importante de esta comunidad, el Cristofolo Colombo.

“Por suerte algo se está haciendo desde Europa. El año pasado se cerró el proceso en el que se condeno a los jefes de la junta militar en ausencia, por lo que sí se dirigieran a Italia quedarían presos”

En estos momentos, se encuentra terminando un libro que se editará en italiano y habla sobre los jóvenes que debieron exiliarse durante la dictadura. “Creo que es un tema importante que por alguna razón ha sido marginado.

Pienso en los casos de los jóvenes que desde su corta edad debieron separarse de sus familias y enfrentar un mundo nuevo, ya que quedándose corrían serios riesgos de ser asesinados. De alguna manera es algo que también yo viví”.

Vera sostiene que lo que en definitiva busca con cada uno de sus trabajos es mantener viva la memoria. “Tengo esperanzas de que se tome más conciencia de lo que ha sucedido, estar por la memoria significa estar atenta, porque como dijo el escritor Primo Levy, todo aquello que sucedió en alguna oportunidad podría volver a pasar.”


Fuente: http://www.enplenitud.com/las-dos-vidas-de-vera-jarach.html

viernes, 3 de septiembre de 2010

Argentina: Apareció en Posadas el joven santafesino Matías Causso, que estaba desaparecido durante 8 meses.Gracias a la ONG Missing Children !





Nueva vida en Paraná


“Tenemos que agradecer al
juez que protegió a Matías”


La tía del joven Causso reconoció la labor del funcionario judicial que estuvo a cargo de la investigación durante estos ocho meses. Esta mañana el juez Nicolás Falkenberg dio conferencia de prensa.

En su despacho, el juez Falkenberg brindó una conferencia de prensa para darle un cierre definitivo al pedido de paradero que derivó en la investigación por el caso “Causso”.
De la Redacción de El Litoral
sucesos@ellitoral.com


“Tenemos que agradecerle al juez Nicolás Falkenberg, que protegió la integridad de Matías en todo momento”, dijo Malvina Cabrera, la tía entrerriana del joven Causso, que ayer por la tarde regresó a Santa Fe luego de ocho meses de ausencia.

En una reunión realizada en el Ministerio de Desarrollo Social de avenida Costanera, las autoridades decidieron que el mejor lugar para el menor era con su hermana Priscila y con sus tíos Andrés Barrena y Malvina, antes que con su padre, Alejandro Causso.

La nueva familia lo recibió en Paraná, donde “ya nos estamos organizando para acomodar todas las cosas”, declaró la tía Cabrera, que de pronto se encontró con dos nuevos miembros en la casa.

La mujer vive con algarabía el reencuentro con su sobrino de 16 años, desaparecido el 28 de diciembre de 2009 y hallado en Misiones el último sábado.


“Va a empezar fútbol”


No es necesario hacerle preguntas para que Malvina cuente que Matías “va a empezar fútbol en el club Universitario, acá cerca de casa”. También se están haciendo las tratativas para que retome los estudios “en la misma escuela donde va Priscila, en el Comercial II”, institución a la que agradeció por el compromiso y el apoyo que le brindaron a Priscila “sus directivos, el personal y los alumnos”, dijo.

Si bien son gratos momentos los que atraviesan los mayores de los hermanos Causso, la preocupación de las autoridades pasa de ahora en más por brindarle la contención y la seguridad adecuada para que ambos retomen una vida normal.


En principio, existiría una medida de alejamiento para Alejandro Causso, el padre de Matías y Priscila, dado que los dos rechazaron enérgicamente su presencia, tanto como la de su madrastra, Natalia Urquiza.


“Se le solicitó al juez que no permita que se acerque y se están ocupando”, afirmó la tía. “Estamos tranquilos en Paraná”, sostuvo la mujer que asegura que “la comunidad de Paraná es muy solidaria” y que cuentan con el apoyo de División Investigaciones de Entre Ríos.

En conferencia

A propósito de la investigación judicial que se inició en vísperas de Año Nuevo, el juez de Instrucción Segunda, Nicolás Falkenberg, recibió hoy a la prensa en su despacho del subsuelo de tribunales. La conferencia contó con la coordinación de la Oficina de Prensa de la Corte provincial y agotó todos los temas referidos al “caso Causso”.

Dónde estaba, con quién vivía, cómo llegó hasta Posadas, por qué se fue de su casa, cómo lo encontraron, en qué estado; todas y cada una de las preguntas fueron contestadas.


Afortunadamente “las medidas que se tomaron dieron resultados negativos”, dijo Falkenberg en relación con los trabajos de removimiento de tierras que realizaron los Bomberos Zapadores en distintos terrenos apuntados por la familia, ante las peores presunciones.


Día del Niño


También explicó el porqué del inesperado hallazgo de Matías, que apareció gracias a una campaña por el Día del Niño de la ONG Missing Children, que intensificó la actividad de difusión de imágenes de chicos perdidos para la ocasión. Casualmente, un vecino de Posadas que había visto la foto en el comercio en el que trabaja le llamó la atención por el parecido que guardaba con el chico que jugaba a la pelota con su hijo. Así fue como se comunicó con Santa Fe y en pocas horas la noticia comenzó a rodar.

A partir del reencuentro con su hermana y de que fuera puesto a resguardo “ya no me compete a mí seguir adelante con el caso”, afirmó el juez penal, que derivó el tema en la Subsecretaría de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia, que es el órgano administrativo que debe velar por el bienestar del menor.

Pero antes, el juez Falkenberg debió asegurarse de que el chico no hubiera estado secuestrado, ni contra su voluntad o retenido por la fuerza. Como nada de eso se desprende de sus declaraciones ni de las de Lino León, el hombre que le dio alojamiento en su casa, ya no hubo más que investigar.

Hasta aquí, el capítulo que la búsqueda de Matías Causso ocupó en las páginas de la sección Sucesos del diario El Litoral. Tras años de maltratos, Matías y su hermana se encuentran en una casa en la que se espera, reciban la atención adecuada para adolescentes de su edad.
Una nueva vida le depara a los hermanos Causso, a los que todos conocían por su dedicación a la venta de flores en la Recoleta, pero pocos prestaron atención a tiempo, mientras se gestaba el drama familiar que terminó por conmover a la comunidad.


El reencuentro.


Matías Causso se reencontró con su hermana Priscila el domingo pasado, en la jefatura de Policía de Posadas, en la provincia de Misiones. La chica había partido rumbo a la provincia mesopotámica ni bien supo que su hermano estaba sano y salvo y la estaba esperando. Juntos regresaron a Santa Fe este lunes y esa misma tarde se mudaron a Paraná, para vivir con sus tíos Andrés y Malvina.




Repercusión mediática

Hasta ayer, lo único que tenían los medios de Santa Fe y el país eran unas pocas imágenes de Matías Causso. A la foto de la primera comunión se sumaba otra de muy niño y la del fotógrafo Flavio Raina, para El Litoral y que fue la que le permitió a un vecino de Posadas poder identificarlo.

Tras su recuperación, existió un especial celo de los organismos del Estado para no exponer al joven adolescente ante micrófonos y las cámaras. Sin embargo, todos los esfuerzos fallaron y Matías fue fotografiado, filmado y habló de su reencuentro con parte de su familia. Pero también expresó sus sentimientos de encono para con su padre y su madrastra y dijo cosas sobre las que tal vez con los años reflexione de otra manera.


Mientras tanto, todo salió, sin filtros y sin reservas de los trabajadores de la comunicación. Es más, “ahora está con los medios que han venido a verlo”, dijo Malvina Cabrera cuando El Litoral preguntó por el muchacho.


“Nosotros quisimos evitar el contacto con la prensa, pero él quiso” salir, reconoció la tía. “Le preguntamos a Matías si quería hablar” porque “fue algo que no se pudo evitar”, porque a pesar de todo cuando llegaron de Misiones, los medios estaban ahí, esperando.


“Él necesitaba hacer ese descargo, fue como un alivio, cuando se vio en la tele se reía, era como una satisfacción. Él siente que en los medios está protegido”, reconoció la mujer, que siempre tuvo a los periodistas como aliados en la búsqueda porque fueron quienes amplificaron su voz.
fuente: diario EL LITORAL, de Santa Fe (Argentina)
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2010/08/17/sucesos/SUCE-01.html?origen=ranking 17 de Agosto 2010

Nota del editor de este Blog,
Con gran alegría recibí la buena noticia de la
aparición 'sano y salvo' del joven Matías Causso.
Su desaparición me provoco tristeza, sin que
yo lo conociera o hubiera escuchado alguna
vez su nombre.
En un mundo convulsionado como el que nos
toca vivir, y de ínsolita violencia, especialmente
hacia jovenes y niños, en distintos países, de
los cuales la Argentina no se escapa, mi corazón
dolorido se 'amarga' más con cada desaparición
o muerte de gente inocente, especialmente
si están en una edad en la cual es difícil vivir en paz.
Los degenerados, los pedófilos, los criminales,
los rufianes andan sueltos, a la pesca de sus
víctimas inocentes.
En este triste caso felizmente solucionado, todo
indica que la actitud de su padre y su madrastra
hacia Matías y su hermana Priscila, no fue la
de "padres amantes", sino todo lo contrario.
Felicito a la ONG "Missing Children" de Argentina
por su esforzada labor en bien de la Sociedad,
y felicito calurosamente al Sr. LINO LEON
por su hombría de bien y corazón generoso,
que le dió a Matias un hogar-aunque provisorio-
cuando más lo necesitaba.

Esta vez, podemos decir que hay un HAPPY END
en esta triste historia, mientras que la mayoría
de los casos de muchachas desaparecidas, en el
gran país latinoamericano y otros países vecinos
o no, nos dejan un saldo triste y doloroso,
especialmente para sus familiares que lloran
desconsoladamente la perdida - tal vez definitiva-
de sus seres más queridos.
Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al mar Mediterráneo