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martes, 25 de agosto de 2015
viernes, 31 de octubre de 2014
JORGE LUIS BORGES, seguramente el más importante poeta y escritor argentino del Siglo XX y uno de los más talentosos entre los Universales.
Jorge
Luis Borges
El
suicida
No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
Del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
Los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.
domingo, 13 de julio de 2014
JORGE LUIS BORGES, uno de los poetas y escritores 'Mayores' argentinos y universales. Su poesía: LO PERDIDO
Jorge
Luis Borges
Lo
Perdido
¿Dónde estará mi
vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la de triste horror, esa otra cosa
que pudo ser la espada o el escudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la de triste horror, esa otra cosa
que pudo ser la espada o el escudo
y que no fue?
¿Dónde estará el perdido
antepasado persa o el noruego,
dónde el azar de no quedarme ciego,
dónde el ancla y el mar, dónde el olvido
antepasado persa o el noruego,
dónde el azar de no quedarme ciego,
dónde el ancla y el mar, dónde el olvido
de ser quien soy?
¿Dónde estará la pura
noche que al rudo labrador confía
el iletrado y laborioso día,
noche que al rudo labrador confía
el iletrado y laborioso día,
según lo quiere
la literatura?
Pienso también en esa compañera
que me esperaba, y que tal vez me espera.
Pienso también en esa compañera
que me esperaba, y que tal vez me espera.
jueves, 18 de abril de 2013
El poema "INSTANTES' no es de Jorge Luis Borges.
El poema "Instantes" no es de Borges
por Eugenio Siccardi
Recuerdo
haber recibido de regalo, a fines de la década del 80, un poster con un
poema impreso, titulado "Instantes" y firmado por Jorge Luis Borges.
Recuerdo
que me llamó la atención porque, a pesar de que en ese momento yo era
muy joven y aun no había leído mucho, no me parecía que fuera el tipo de
texto que pudiera haber escrito Borges.
Después
he visto ese poema o fragmentos del mismo, atribuido a Borges, en
innumerables posters, señaladores, tarjetas, etc. que empapelaron
durante años los comercios, oficinas, dependencias públicas, etc. de la
Argentina.
Incluso
hoy mismo he visto, en mi propio lugar de trabajo, una copia de este
poema, por cierto también con el nombre de Borges, que alguien ha
colgado allí para deleite de empleados y visitantes.
Finalmente, ha llegado, como no podía ser de otra manera, a convertirse en una cadena de mails.
El texto es el siguiente:
-----------------------------------------------
Instantes
Jorge Luis Borges
Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.
-----------------------------------------------
En un artículo* exquisitamente escrito, Ivan Almeida, del "J. L. Borges Center for Studies & Documentation" (Dinamarca), explica el largo camino recorrido por éste, llamémoslo, poema.
Digo "llamémoslo" porque no se trata de un poema sino más bien de un texto en prosa, aunque las frases se corten a mitad del renglón.
Digo "llamémoslo" porque no se trata de un poema sino más bien de un texto en prosa, aunque las frases se corten a mitad del renglón.
Almeida
señala que la inmensa mayoría de las consultas que recibe su Centro
Borges se refieren a este poema y comenta el enojo de muchos lectores
cuando se les insinúa que dicho texto no ha sido redactado por el
escritor argentino.
Pero
lo más curioso de este asunto es que mucha gente se niega a creer que
el poema NO fue escrito por Borges, a pesar de que no se encuentra
publicado en ninguno de sus libros y aunque lo diga la mismísima María Kodama.
Con ustedes:
* El dato me fue acercado una vez más por Alvaro Pastrana, nuestro experto en "hoaxes literarios", al igual que en ocasión de "La marioneta", el poema falsamente atribuido a García Márquez.
fuente: www.rompecadenas.com.ar
Etiquetas:
IVAN ALMEIDA,
JORGE LUIS BORGES,
POESIA INSTANTES,
POESIAS APOCRIFAS,
ROMPECADENAS
lunes, 31 de enero de 2011
"El otro Borges. Anecdotario completo", [Mario Paoletti, Ediciones Emece]

Anecdotario de Borges lo describe
como "genial, bobalicón" e "imprescindible"
por Enrique Merino.
Toledo (España), 30 ene (EFE).- Un libro que contiene una recopilación de 333 anécdotas atribuidas al escritor argentino Jorge Luis Borges lo retrata como un hombre "genial, bobalicón, imprescindible", según afirma su autor, Mario Paoletti.
Paoletti (Buenos Aires, 1940) ha estado trabajando con su mujer, Pilar Bravo, en una biografía de Borges durante más de diez años y "cada vez se fue haciendo más evidente que había un subgénero, el de las anécdotas, que pedía más espacio", explica en una entrevista con Efe.
Ese espacio es el que ocupa ahora "El otro Borges. Anecdotario completo", publicado en Argentina en diciembre por Ediciones Emecé y que se lanzará en España próximamente.
"Ningún escritor en lengua española ha protagonizado tantas anécdotas como Jorge Luis Borges. Es tal la abundancia y variedad que a menudo se cree que pertenecen a otros escritores o son simplemente invenciones", se lee en la contraportada del libro.
Paoletti, periodista y docente, dirige desde hace 25 años en Toledo (centro de España) el Centro de Estudios Internacionales de la Fundación Ortega y Gasset-Marañón e investiga sobre Borges "desde siempre".
Autor de novela, relato, poesía y ensayo, Paoletti publicó en 1999 una biografía y un diccionario ("Borges verbal") en colaboración con su mujer, que es, además, su documentalista.
Paoletti afirma que, mientras trabajaba en la biografía de Borges, recordó que el reciente premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa sugirió hace casi diez años en un congreso en Murcia "que alguien debía sistematizar" y "darle forma de libro" al amplio anecdotario sobre el autor argentino. "Ese alguien fui yo", recalca Paoletti.
"La dificultad principal, como ocurre siempre con investigaciones de este tipo, fue separar el polvo de la paja. Hay muchas supuestas anécdotas sobre Borges que son, en realidad, invención de entrevistadores o reedición de anécdotas que ya se habían colgado a otros personajes", explica Paoletti.
En el libro hay anécdotas de todo tipo, como cuando se publicó la noticia falsa de la muerte de Borges y su amigo Ulises Petit de Murat le llamó para expresarle su disgusto por esa noticia "apócrifa". Borges le respondió: "Apócrifa no; solo prematura".
Cuando un periodista le preguntó si conocía a Ernesto Sábato, con quien no mantenía buenas relaciones, Borges le respondió que "por supuesto" lo conocía: "Es un autor que escribe sobre túneles, tumbas y cosas así. ¡Cómo no voy a conocer a Ernesto Sótano!".
Las 333 anécdotas recogidas en las 188 páginas del libro, cuya lectura se hace muy amena, reflejan a un Borges "distinto", de ahí que el libro se titule: "El otro Borges", dice Paoletti.
"Básicamente", agrega, "refleja a un Borges bienhumorado, divertido, gracioso, con una lengua muy filosa". Bastante distinto del Borges cerebral de sus cuentos "y también al desdichado y melancólico de sus poemas. Creo que ese es el principal aporte de este libro", afirma su autor.
Paoletti dice que hay anécdotas basadas en la "ridiculización de alguna persona", como la referida a Sábato o al músico Astor Piazzola, al que rebautiza como "Astor Pianola".
También las que tratan de burlarse de algunas convenciones sobre la literatura. Por ejemplo: "¿Cuál es el mensaje de su obra?", le pregunta un periodista, y Borges responde: "Es que yo no soy mensajero".
O cuando en Escocia, nevando y con un frío de muerte, insistió en entrar en una capillita de no más de cinco metros cuadrados y allí, en medio del helado silencio, recitó en voz alta el Padrenuestro en anglosajón. Y al regresar al coche, explicó: "Lo hice para darle una sorpresa a Dios".
En el libro aparece también un Borges "procaz", dice Paoletti. Entre amigos íntimos, Borges era "bastante mal hablado" y el libro recoge varias anécdotas de tono subido.
"En todos los hombres hay muchos hombres. Y en Borges también. Además, el Borges del humor no estaba aislado del Borges ensimismado: vivían en un mismo cuerpo de tiempo compartido", afirma Paoletti.
A veces "Borges se quejaba de su propio sentido del humor", ya que "consideraba que el humorismo puede ser una mala costumbre", dice.
Explicaba, por ejemplo, que cuando le concedieron el premio Cervantes, para hacer un chiste, dijo: "Ahora que soy rico voy a comprarme el Espasa".
Se enteraron en Espasa Calpe e inmediatamente anunciaron que le regalarían la enciclopedia (más de 20 tomos). Y entonces Borges concluyó: "Si me la regalan voy a tener que irme de mi apartamento, porque los dos no cabemos. Y si la regalo o la vendo voy a quedar como un canalla".
En el libro aparecen también los "peores Borges", como el político reaccionario y el racista, dice Paoletti.
"A Borges le encantaba ir en contra de la corriente, pero muchas veces se pasaba. Y entonces no tenía nada de gracioso, sino todo lo contrario", concluye. EFE
emr/mcm/agf
Copyright © 2011 EFE via www.yahoo.com.ar
domingo 30 de enero, 12:28 PM
domingo, 24 de octubre de 2010
"Muere lentamente": Un falso Neruda que no para de crecer en Internet



El poema "Muere lentamente", atribuido por error a Pablo Neruda, circula desde hace años por Internet sin que nadie sea capaz de detener esa bola de nieve, hasta el punto de que, en España, son muchos los que han recibido esos versos como felicitación "on line" del nuevo año.
"Muere lentamente quien no viaja,/ quien no lee,/ quien no oye música,/ quien no encuentra gracia en sí mismo./ Muere lentamente/ quien destruye su amor propio,/ quien no se deja ayudar..." Así comienza el poema con el que algunos han querido estos días quedar bien e infundir ánimo de cara a 2009.
El problema es que no es del gran poeta chileno, como ya ha asegurado la Fundación Pablo Neruda, donde han recibido numerosas consultas sobre esta cuestión.
"Este poema y otros más se encuentran circulando en internet desde hace tiempo y no sabemos quién se los ha atribuido a Neruda, pero los nerudianos que hemos consultado no los conocen", afirma Adriana Valenzuela, bibliotecaria de la Fundación.
Porque no es sólo "Muere lentamente" el único "falso Neruda" que se encuentran los internautas. También, indica Valenzuela, le suelen atribuir al autor del "Canto general" los poemas "Queda prohibido", que al parecer es de Alfredo Cuervo, escritor y periodista español, y "Nunca te quejes", cuyo autor ignora la Fundación.
Los sonados apócrifos de Borges y García Márquez
No es la primera vez, ni será la última que, como dice Fernando Sáez, director ejecutivo de la Fundación, cualquiera "le 'cuelga' a un poeta famoso cuestiones que no ha escrito nunca y de autoría desconocida. Ya sucedió con un conocido texto atribuido a Borges sobre las maravillas de la vida, que ni con su mayor ironía habría soportado y menos escrito".
Y si sonado fue el caso del supuesto poema de Borges, "Instantes", que María Kodama, la viuda del gran escritor argentino, lleva años y años desmintiendo que sea de su marido y aclarando que en realidad es de la escritora estadounidense Nadine Stair, más famoso fue aún el apócrifo atribuido a Gabriel García Márquez, "La marioneta", con el que teóricamente el premio Nobel de Literatura colombiano se despedía de sus amigos, tras saber que estaba enfermo de cáncer.
"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera...", comienza el texto cuya "cursilería" casi mata de verdad a García Márquez, como él mismo se encargó de decir cuando desmintió en el año 2000 que ese poema fuera suyo: "Lo que me puede matar es la vergüenza de que alguien crea que de verdad fui yo quien escribió una cosa tan cursi", afirmó "Gabo" en aquella ocasión.
Y es que, como asegura Fernando Sáez, "el fenómeno Internet, tan positivo y estimulante en tantos aspectos y tan dudoso en el origen de mucha de su información -fechas, sucesos, biografías y obras- está viviendo el feliz desparpajo del descontrol que da igual empuje al conocimiento que a la chapucería".
El ministro italiano que cayó en la trampa
Pero volvamos a Neruda. Recitar unos versos del autor de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" le permite a cualquiera quedar bien, y así debió pensarlo el político italiano Clemente Mastella, líder de la Unión de Demócratas para Europa, cuando hace un año leyó en el Senado el poema "Muere lentamente" al votar en contra de la moción de confianza solicitada por el entonces primer ministro Romano Prodi.
Mastella demostró qué fácil es caer en este tipo de trampas y hacerse eco de algo que ronda por Internet, sin detenerse a comprobar autorías. Porque, como la prensa italiana se encargó de aclarar -y también indica la Fundación Neruda- el poema es de la escritora brasileña Martha Medeiros, autora de numerosos libros y cronista del jornal Zero Hora, de Porto Alegre.
Cansada ya de que la gente siga creyendo que "Muere lentamente" es del poeta chileno, ella misma se puso en contacto con la Fundación para esclarecer la autoría del texto, dado que esos versos coinciden en gran medida con su texto "A Morte Devagar", publicado el 1 de noviembre de 2000, víspera del Día de Difuntos, en el periódico con el que colabora y también en su libro "Non-Stop, Crônicas do Cotidiano".
Medeiros reconoce que no sabe cómo empezó a circular en Internet ese poema "como si fuera de Neruda", aunque en absoluto es una sorpresa para ella, ya que hay "muchos textos" suyos que figuran en la red "como si fueran de otros autores"."Desafortunadamente, no hay nada que hacer", añade.
La poeta y novelista brasileña, de 47 años, admira profundamente a Neruda y se declara "fan" de sus poemas, pero prefiere que "a cada uno se le reconozca su trabajo". No obstante, no pierde el sueño con estas cosas y asegura que tiene "humor suficiente para reirse de todo eso".
Una bola de nieve imparable
La Fundación coincide con Medeiros en que poco se puede hacer para detener esta bola de nieve en la red (si uno busca en Google "Muere lentamente" y lo asocia con Neruda, aparecen 21.900 enlaces) porque, como dice Fernando Sáez, son muchos los que creen que "todo lo que encuentran en Internet es una verdad inapelable".
"Nosotros nos atenemos a desmentir cuando lo descubrimos o cuando alguien realiza la pesquisa y la denuncia", subraya el director ejecutivo de la Fundación.
Internet es un mundo interactivo, y que nadie espere por tanto encontrar una misma versión de "Muere lentamente". Hay muchas y la del christma electrónico que hizo furor estas Navidades comienza y termina de forma distinta a algunas de ellas.
Pero, con sus más y sus menos, todas se parecen sospechosamente al texto de Martha Medeiros: "Morre lentamente quem nao troca de idéas, nao troca de discurso, evita as próprias contradiçoes. Morre lentamente quem vira escravo do hábito, repetindo todos os dias o mesmo trajeto..."
.EFE MADRID Actualizado Domingo, 11-01-09
http://www.abc.es/20090111/cultura-literatura/muere-lentamente-falso-neruda-200901111836.html
.EFE MADRID Actualizado Domingo, 11-01-09
http://www.abc.es/20090111/cultura-literatura/muere-lentamente-falso-neruda-200901111836.html
sábado, 24 de julio de 2010
Jorge Luis Borges: Poema Conjetural
por Jorge Luis Borges,
POEMA CONJETURAL
El doctor Francisco Laprida, asesinado el
día 22 de septiembre de 1829 por los montoneros
de Aldao, piensa antes de morir:
ZUMBAN las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
Yo, que estudié las leyes y los cánones,
yo, Francisco Narciso de Laprida,
cuya voz declaró la independencia
de estas crueles provincias, derrotado
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.
Como aquel capitán del Purgatorio
que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así habré de caer. Hoy es el término.
La noche lateral de los pantanos
me acecha y me demora. Oigo los cascos
de mi caliente muerte que me busca
con jinetes, con belfos y con lanzas.
Yo que anhelé ser otro, ser un hombre de
sentencias, de libros, de dictámenes,
a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
el laberinto múltiple de pasos
que mis días tejieron desde un día
de la niñez. Al fin he descubierto
la recóndita clave de mis años,
la suerte de Francisco de Laprida,
la letra que faltaba, la perfecta
forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzo
mi insospechado rostro eterno. El círculo
se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.
Pisan mis pies la sombra de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos,
se ciernen sobre mí… Ya el primer golpe,
ya el duro hierro que me raja el pecho,
el íntimo cuchillo en la garganta.
1943
Publicado en 1964 en El otro, el mismo.
viernes, 2 de julio de 2010
Jorge Luis Borges: Homenaje a mi Patria en su día, escrita en 1966

ODA ESCRITA EN 1966
Jorge Luis Borges
Nadie es la patria.
Ni siquiera el jinete
que, alto en el alba
de una plaza desierta,
rige un corcel de bronce
por el tiempo, ni los otros
que miran desde el mármol,
ni los que prodigaron su bélica ceniza
por los campos de América
o dejaron un verso o una hazaña
o la memoria de una vida cabal
en el justo ejercicio de los días.
Nadie es la patria.
Ni siquiera los símbolos.
Ni siquiera el jinete
que, alto en el alba
de una plaza desierta,
rige un corcel de bronce
por el tiempo, ni los otros
que miran desde el mármol,
ni los que prodigaron su bélica ceniza
por los campos de América
o dejaron un verso o una hazaña
o la memoria de una vida cabal
en el justo ejercicio de los días.
Nadie es la patria.
Ni siquiera los símbolos.
Nadie es la patria.
Ni siquiera el tiempo
cargado de batallas, de espadas y de éxodos
y de la lenta población de regiones
que lindan con la aurora y el ocaso,
y de rostros que van envejeciendo
en los espejos que se empañan
y de sufridas agonías anónimas
que duran hasta el alba
y de la telaraña de la lluvia
sobre negros jardines.
Ni siquiera el tiempo
cargado de batallas, de espadas y de éxodos
y de la lenta población de regiones
que lindan con la aurora y el ocaso,
y de rostros que van envejeciendo
en los espejos que se empañan
y de sufridas agonías anónimas
que duran hasta el alba
y de la telaraña de la lluvia
sobre negros jardines.
La patria, amigos,
es un acto perpetuo
como el perpetuo mundo.
(Si el Eterno Espectador dejara de soñarnos
un solo instante, nos fulminaría,
blanco y brusco relámpago,
Su olvido.)
es un acto perpetuo
como el perpetuo mundo.
(Si el Eterno Espectador dejara de soñarnos
un solo instante, nos fulminaría,
blanco y brusco relámpago,
Su olvido.)
Nadie es la patria,
pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban,
argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones,
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
que debemos salvar.
Nadie es la patria, pero todos lo somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro,
incesante,
ese límpido fuego misterioso.
pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban,
argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones,
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
que debemos salvar.
Nadie es la patria, pero todos lo somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro,
incesante,
ese límpido fuego misterioso.
Jorge Luis Borges -
Poeta argentino. (1899-1986)
Uno de los mas talentosos escritores, poetas,
ensayistas argentino y universal.
FUENTE: EL PORTAL EDUCATIVO DE LA RIOJA-
WWW.IDUKAY.EDU.AR
Foto Bandera: llegó en un e-mail.desconozco el autor
martes, 18 de mayo de 2010
Publican un relato inédito de Jorge Luis Borges
Refleja su nostalgia de la historia
Ana Mendoza
EFE
Jorge Luis Borges pertenecía a una generación que tenía “reverencia por la noción de verdad que hay en la Historia”, y esa concepción late en las páginas de “Los Rivero”, un relato inédito que el gran escritor argentino dejó inconcluso y que se publica ahora en una edición de lujo. Ese relato inacabado, que Borges llama “crónica” y que “bien pudo haber sido la única novela del autor”, fue hallado en la Universidad de Austin (Texas) por el escritor peruano Julio Ortega, uno de los mayores especialistas en Literatura Hispanoamericana del mundo, que firma la introducción del libro que Del Centro Editores presenta el 18 de mayo en Madrid.
Ilustrada por el artista argentino Carlos Alonso, la edición se realiza en conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo y se ha publicado en colaboración con la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.
“En Borges siempre hubo una nostalgia de la Historia. Cuando escribe sobre temas históricos, los reinterpreta, pero no los distorsiona”, afirma en una entrevista con EFE Ortega, recién llegado a España desde la Universidad estadounidense de Brown, donde imparte clases.
Escritas con esa letra minúscula que Borges empleaba a medida que iba perdiendo la vista, las cuatro páginas que el crítico literario peruano encontró en el Harry Ranson Center for the Humanities contienen “un cuento espléndido de tema histórico”, relacionado con la generación de los fundadores de la Independencia.
El relato está escrito “hacia 1950” y, “desde el punto de vista de los descendientes de uno de los héroes de la Independencia argentina”, el coronel Rivero, “que luchó en varios frentes de Sudamérica”. Sus herederos “viven del culto, un poco patético, al pasado” y de la memoria de aquel héroe, “pero no tienen ningún lugar en la vida republicana”.
Ideales perdidos
“El cuento, sutilmente, nos dice que los ideales de la Independencia se han perdido en la República, una idea propia de la generación de Borges”, que veía los procesos de Independencia “como una lucha heroica que terminó en las Repúblicas con las disputas políticas”, señala Julio Ortega, poeta, ensayista y narrador.
Amante de buscar manuscritos allí donde se encuentren, Ortega cree que Borges abandonó “Los Rivero” (con ese título lo archivó la Universidad de Austin, propietaria del texto) “porque el relato le exigía una extensión mayor de lo que él hubiera querido”. Se aproximaba peligrosamente a la novela, y el autor de “El Aleph” no creía en ella.
Como tenía una cierta relación objetiva con los hechos históricos, Borges llamó “crónica” a este relato inconcluso, “que no llega a ser un cuento y que bien pudo haber sido la única novela del autor”.
“Tiene, en efecto, de la crónica, el estilo enumerativo, incluso cierta distancia ante los hechos narrados; y discurre con el tiempo sumario del cuento, que baraja tránsitos y decepciones; pero de su drama familiar emerge la historia novelada de las fundaciones republicanas, o la novela de la historia de los desheredados de la patria que sus padres liberaron”, escribe Ortega en la introducción del libro.
“El hecho es que crónica, cuento y novela se ceden la palabra, convocando sus distintos registros, memorias y proyecciones, como si los hechos no pudieran ser narrados en un solo género y en torno a un solo sujeto”, añade Julio Ortega, que el martes participará en la presentación del libro, junto con Claudio Pérez Míguez, director de Del Centro Editores, y Raúl Manrique, director del Centro de Arte Moderno.
El inicio
El relato inacabado de Borges comienza así: “Hacia 1905, la cancel de hierro forjado había cedido su lugar a una puerta de madera y cristales y bajo el llamador de bronce había un timbre eléctrico, ahora, pero en general la casa de los Rivero (...) correspondía con suficiente rigor al arquetipo de casa vieja del barrio Sur, y el espectro del coronel Clemente Rivero (que murió, desterrado, en Montevideo, dos meses antes del pronunciamiento de Urquiza) lo habría identificado sin mayor dificultad”.
En su entrevista con EFE, Ortega asegura que se trata de “una obra extraordinaria” y “mucho mejor” que otros relatos de corte histórico que Borges escribió después y que tienen un tono “más irónico y sarcástico”. En las cuatro páginas manuscritas, cuyo facsímil acompaña al libro, el nombre de Borges está escrito con la letra de su madre. Y es que, como cuenta Julio Ortega, “ella le ayudaba a escribir, cuando el escritor estaba perdiendo la vista y cuando se quedó ciego”.
La edición especial de “Los Rivero” tiene una tirada de cien ejemplares numerados y firmados por el editor, realizados en papel de grabado, en rama.
Borges llamó “crónica” a este relato inconcluso, “que no llega a ser un cuento y que bien pudo haber sido la única novela del autor”. Aquí, el autor firmando ejemplares de su obra en 1982.
Foto: EFE

Ana Mendoza
EFE
Jorge Luis Borges pertenecía a una generación que tenía “reverencia por la noción de verdad que hay en la Historia”, y esa concepción late en las páginas de “Los Rivero”, un relato inédito que el gran escritor argentino dejó inconcluso y que se publica ahora en una edición de lujo. Ese relato inacabado, que Borges llama “crónica” y que “bien pudo haber sido la única novela del autor”, fue hallado en la Universidad de Austin (Texas) por el escritor peruano Julio Ortega, uno de los mayores especialistas en Literatura Hispanoamericana del mundo, que firma la introducción del libro que Del Centro Editores presenta el 18 de mayo en Madrid.
Ilustrada por el artista argentino Carlos Alonso, la edición se realiza en conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo y se ha publicado en colaboración con la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.
“En Borges siempre hubo una nostalgia de la Historia. Cuando escribe sobre temas históricos, los reinterpreta, pero no los distorsiona”, afirma en una entrevista con EFE Ortega, recién llegado a España desde la Universidad estadounidense de Brown, donde imparte clases.
Escritas con esa letra minúscula que Borges empleaba a medida que iba perdiendo la vista, las cuatro páginas que el crítico literario peruano encontró en el Harry Ranson Center for the Humanities contienen “un cuento espléndido de tema histórico”, relacionado con la generación de los fundadores de la Independencia.
El relato está escrito “hacia 1950” y, “desde el punto de vista de los descendientes de uno de los héroes de la Independencia argentina”, el coronel Rivero, “que luchó en varios frentes de Sudamérica”. Sus herederos “viven del culto, un poco patético, al pasado” y de la memoria de aquel héroe, “pero no tienen ningún lugar en la vida republicana”.
Ideales perdidos
“El cuento, sutilmente, nos dice que los ideales de la Independencia se han perdido en la República, una idea propia de la generación de Borges”, que veía los procesos de Independencia “como una lucha heroica que terminó en las Repúblicas con las disputas políticas”, señala Julio Ortega, poeta, ensayista y narrador.
Amante de buscar manuscritos allí donde se encuentren, Ortega cree que Borges abandonó “Los Rivero” (con ese título lo archivó la Universidad de Austin, propietaria del texto) “porque el relato le exigía una extensión mayor de lo que él hubiera querido”. Se aproximaba peligrosamente a la novela, y el autor de “El Aleph” no creía en ella.
Como tenía una cierta relación objetiva con los hechos históricos, Borges llamó “crónica” a este relato inconcluso, “que no llega a ser un cuento y que bien pudo haber sido la única novela del autor”.
“Tiene, en efecto, de la crónica, el estilo enumerativo, incluso cierta distancia ante los hechos narrados; y discurre con el tiempo sumario del cuento, que baraja tránsitos y decepciones; pero de su drama familiar emerge la historia novelada de las fundaciones republicanas, o la novela de la historia de los desheredados de la patria que sus padres liberaron”, escribe Ortega en la introducción del libro.
“El hecho es que crónica, cuento y novela se ceden la palabra, convocando sus distintos registros, memorias y proyecciones, como si los hechos no pudieran ser narrados en un solo género y en torno a un solo sujeto”, añade Julio Ortega, que el martes participará en la presentación del libro, junto con Claudio Pérez Míguez, director de Del Centro Editores, y Raúl Manrique, director del Centro de Arte Moderno.
El inicio
El relato inacabado de Borges comienza así: “Hacia 1905, la cancel de hierro forjado había cedido su lugar a una puerta de madera y cristales y bajo el llamador de bronce había un timbre eléctrico, ahora, pero en general la casa de los Rivero (...) correspondía con suficiente rigor al arquetipo de casa vieja del barrio Sur, y el espectro del coronel Clemente Rivero (que murió, desterrado, en Montevideo, dos meses antes del pronunciamiento de Urquiza) lo habría identificado sin mayor dificultad”.
En su entrevista con EFE, Ortega asegura que se trata de “una obra extraordinaria” y “mucho mejor” que otros relatos de corte histórico que Borges escribió después y que tienen un tono “más irónico y sarcástico”. En las cuatro páginas manuscritas, cuyo facsímil acompaña al libro, el nombre de Borges está escrito con la letra de su madre. Y es que, como cuenta Julio Ortega, “ella le ayudaba a escribir, cuando el escritor estaba perdiendo la vista y cuando se quedó ciego”.
La edición especial de “Los Rivero” tiene una tirada de cien ejemplares numerados y firmados por el editor, realizados en papel de grabado, en rama.
Borges llamó “crónica” a este relato inconcluso, “que no llega a ser un cuento y que bien pudo haber sido la única novela del autor”. Aquí, el autor firmando ejemplares de su obra en 1982.
Foto: EFE
Fuente: diario El Litoral- Santa Fe-Argentina - 17 mayo 2010
jueves, 1 de abril de 2010
Borges Judío- Las numerosas y complejas conexiones de Borges con el judaísmo.

Por Moshé Korin
Borges llegó a afirmar, parafraseando a Paul Valéry (1871-1945), que la Historia de la literatura podría escribirse sin mencionar a un solo autor; debería ser la Historia del Espíritu como productor y consumidor de literatura. Lo creado disuelve al creador; el gran Libro trasciende a los hombres. La escritura literaria es, ante todo, Escritura; la creación es un hecho sagrado: acontece en una dimensión temporal que no es la de los hechos sociales. La inteligibilidad que tiene Borges de la literatura no puede ser más hebrea.
Las conexiones de Borges con el judaísmo son numerosas y complejas. La presencia de motivos judíos o hebreos en los textos de Borges, tanto en lo referente a su contenido como en lo que respecta a la estructura, es bien conocida por sus lectores. No sucede lo mismo en cuanto a sus vinculaciones personales y profesionales con instituciones de la comunidad judía e incluso con el Gobierno de Israel, de quien fuera invitado en 1969:
Pasé diez días muy emocionantes en Tel Aviv y Jerusalem... Volví con la convicción de haber estado en la más antigua y en la más joven de las naciones, de haber venido de una tierra viva, alerta, a un rincón medio dormido del mundo.
Durante la Guerra de los Seis Días, Borges tomó partido por Israel, sin duda porque lo fascinaba el carácter casi fabuloso y épico de la empresa guerrera que había encarado la joven nación: ante los bríos de esa tierra que germinaba en proyectos, se entiende que la suya propia se le apareciese como un rincón adormecido.
El entusiasmo de Borges por la Israel guerrera lo llevó a escribir dos poemas, uno al calor de la batalla:
¿Quién me dirá si estás en el perdido
Laberinto de ríos seculares
De mi sangre, Israel?
...
Salve, Israel, que guardas la muralla
De Dios, en la pasión de tu batalla.
(A Israel, 1967)
Escribe otro, una semana más tarde, coronando la victoria israelí:
Un hombre condenado a ser el escarnio,
la abominación, el judío,
un hombre lapidado, incendiado
y ahogado en cámaras letales,
un hombre que se obstina en ser inmortal
y que ahora ha vuelto a su batalla,
a la violenta luz de la victoria,
hermoso como un león al mediodía.
(Israel, 1967)
Y en 1969, año en que visita Israel invitado y homenajeado por el gobierno, nos regala aquellos versos que no pueden ser más justos, con la pasión contenida tan propia del rigor borgeano:
Serás un israelí, serás un soldado,
Edificarás la patria con ciénagas; la levantarás con desiertos.
Trabajará contigo tu hermano, cuya cara no has visto nunca.
Una sola cosa te prometemos:
tu puesto en la batalla.
(Israel, 1969)
Borges cultivó grandes amistades con judíos. Su relación con Bernardo Ezequiel Koremblit hizo que acostumbrara trabajar durante casi dos años en la sede de la Sociedad Hebraica Argentina. Había culminado su ciclo como director de la Biblioteca Nacional , y el despacho de Koremblit lo aislaba convenientemente de los importunos, de los ruidos y del trajín que a menudo perturban el trabajo. Llegaba cerca de las tres de la tarde, a diario, para dictar, escuchar lecturas, preparar conferencias, artículos, libros, y se marchaba alrededor de las seis y media. Es conocida la implacable rutina de Borges en sus tareas.
En una ocasión en que el escritor no pudo asistir a una reunión a la que lo había invitado el Instituto de Intercambio Cultural y Científico Argentino Israelí, envió estas líneas afectuosas:
Queridos amigos:
No me perdono mi inevitable ausencia. Quiero repetir que de algún modo estoy con ustedes, íntimamente, esencialmente. Sólo nos alejan las circunstancias, que son, según se sabe, ficciones.
Un perdurable abrazo.
Jorge Luis Borges.
Las circunstancias a que se refiere Borges en estas líneas son las de un inevitable viaje. Sin embargo, hay otra lectura posible: que la ficción a que alude sea su realidad no judía, una mera circunstancia actual que él se va a encargar de refutar a lo largo de su vida y de su obra. Durante mucho tiempo, Borges indagó en su genealogía la presencia de algún antepasado judío. Estaba convencido de que a través de la línea materna, la de los Acevedo, su sangre se encontraba con un pasado sefardita. Se amparaba en una referencia de Ramos Mejía, quien en Rosas y su tiempo demuestra que todos, o casi todos los apellidos principales de la ciudad, por aquel entonces, procedían de cepa hebreo-portuguesa, y enumera entre ellos el de los Acevedo.
Si la línea materna lo filiaba al judaísmo, tal como corresponde a la tradición, por el lado de la sangre, la línea paterna lo filiaba por el lado de la letra:
Yo llegué muy pronto a venerar a la cultura hebrea porque una de mis abuelas era inglesa y sabía la Biblia de memoria. Alguien citaba una sentencia bíblica y ella daba inmediatamente el capítulo y el versículo... la Biblia entró en mí muy tempranamente.
Borges nunca dejó de subrayar la deuda que la literatura occidental tiene con la cultura hebrea. Reconocer esa deuda en su propia literatura, lejos de pesarle lo enorgullecía. Según José Luis Najenson, Borges no era judío ni cabalista, pero envidió ambas pesadas cargas con afán. La mística judía ejerció en él fascinación; estudió con detenimiento a Guérshom Schólem, a quien llamó maestro, y se jactaba de haber sido "el primero y muy imperfecto traductor de la obra de Martín Búber". Es conocida la relación de profundo respeto y admiración que Borges tenía con Rafael Cansinos Assens (escribió el libro "El candelabro de los siete brazos"), a quien consideraba otro de sus maestros.
La escritura: cifra del mundo.
La Cábala constituye uno de los motivos centrales en la identificación de Borges con el judaísmo. Como si fuera el Aleph de la propia obra del escritor, este motivo irradia y justifica los otros, entre ellos, su admiración ante el culto hebreo por el Libro. Leer un libro, hablar de un libro, recordar un libro, era para él una experiencia fabulosa:
En un libro sagrado son sagradas no sólo sus palabras sino las letras con las que fueron escritas. Ese concepto lo aplicaron los cabalistas al estudio de la Escritura... El Espíritu Santo condescendió a la literatura y escribió un libro. En ese libro, nada puede ser casual. En toda escritura humana hay algo casual... El curioso modus operandi de los cabalistas está basado en una premisa lógica: la idea de que la Escritura es un texto absoluto, y en un texto absoluto nada puede ser obra del azar.
(Conferencia sobre la Cábala )
Borges, como los cabalistas, consagró su obra a la tarea infinita de develar el secreto cósmico de la Creación. Pero justamente el carácter imposible de esa empresa era lo que lo fascinaba: sostenía que los cabalistas no habían escrito para facilitar la verdad, sino para insinuarla y estimular su búsqueda.
La Escritura como cifra del mundo y la lectura como desciframiento, son los ejes de la obra de Borges. Esos motivos reaparecen en dos dimensiones a lo largo de su literatura. Por un lado, se podría decir que la fundan, por cuanto en ellos el escritor – como los cabalistas, otros escribas- encuentra la justificación de su oficio; por otro, constituyen las temáticas predilectas con las que Borges imagina sus argumentos literarios.
En La Biblioteca de Babel, encontramos un número infinito de libros con el mismo formato: cada libro consta del mismo número de páginas, cada página del mismo número de líneas y cada línea del mismo número de caracteres. El significado de cada una de esas obras es impenetrable; la lengua, desconocida.
El motivo reaparece en El milagro secreto. Jaromir Hládik, erudito de Praga, sueña con la Biblioteca del Clementinum. "¿Qué busca?", le preguntan. "Busco a Dios... Dios está en una de las letras de una de las páginas de uno de los cuatrocientos mil tomos del Clementinum".
El tema retorna otra vez en "La muerte y la brújula". Estamos ante el único relato de la literatura mundial basado en los datos de la Cábala. Tres asesinatos han sido cometidos. En cada ocasión aparece en el lugar del crimen una hoja de papel con la sentencia: la primera, luego la segunda, después la tercera "letra del Nombre ha sido articulada".
El detective Lönrot, instruido en la literatura cabalística, intenta penetrar el misterio. Descubre que los lugares donde fueron cometidos los crímenes forman los tres vértices de un triángulo equilátero. Infiere que el cuarto crimen ha de corresponder a la cuarta letra del Nombre, y que tendrá lugar en el cuarto punto del rombo virtual reconstituido. La deducción es perfecta, pero Lönrot queda atrapado en el borde imposible de su razonamiento: es él, en efecto, quien será asesinado.
Finalmente, en El Gólem, uno de los poemas más clásicos de la lírica de Borges, el motivo de la creación asociado al carácter simbólico de la escritura confluye en otro de sus tópicos predilectos, la figura del regressus ad infinitum: el hombre que sueña y comprende con estupor que es a su vez el sueño de otro (un dios); el jugador de ajedrez que es a su vez la pieza de un juego Divino; la apertura en abismo que no tiene fin, como una galería muda de espejos que se miran mirarse ... Borges elucubró así la imagen inútil, inmóvil, incorruptible, secreta... de la eternidad.
El poema nos sitúa ante Judá León, el rabí de Praga, quien se pregunta – para suscitar a su vez la pregunta de Borges sobre su propia pregunta- al contemplar con estupor la criatura que acaba de crear:
¿Por qué di en agregar a la infinita
Serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
Madeja que en lo eterno se devana
Di otra causa, otro efecto y otra cuita?
En la hora de angustia y de luz vaga,
En su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?
Borges conjeturó una y otra vez que en su pasado había ancestros judíos. Esto puede entenderse como una rigurosa búsqueda histórica, pero cabe también que estemos ante otra conjetura borgeana. La primera hipótesis no tiene más valor que el dato documental, lo que el mismo Borges alguna vez denominó "la policía de los pequeños detalles". La segunda, en cambio, ostenta seducción literaria: ¿por qué la literatura de Borges necesitó postular que corría sangre judía en las venas de su autor? No es seguro que tales raíces hubiesen dado inexorablemente esos frutos; lo que sí es seguro es que dichos frutos necesitaron arraigar en ese suelo para madurar.
http://www.delacole.com/cgi-perl/notas/vernota.cgi?nota=borges
jueves, 21 de enero de 2010
Buenos Aires: La manzana de Borges

por FERNANDO GUALDONI
La casa del autor de 'El Aleph' era de las pocas con dos plantas y jardín en Palermo, un oasis en un arrabal de laburantes y malevos. Hoy es uno de los epicentros 'chic' de la capital argentina.
No nací en Buenos Aires pero soy del barrio de Palermo. Siempre he pensado que es el mejor rincón de la capital argentina. Para mi amigo El Chino, la ciudad que queda afuera de las avenidas Santa Fe, Coronel Díaz, Córdoba y Juan B. Justo es el extrarradio. "Nací, vivo y moriré en mi Palermo", repite cada vez que le cuento que Almagro o Caballito, barrios importantes de mi adolescencia, también son agradables para residir. Cuando me lo dice, me quedo cortado medio segundo, y ahí nomás le doy la razón. ¡Qué diantres! Yo tampoco querría vivir en otro lado.
El Palermo del que hablo es el de Jorge Luis Borges. Y en el centro está la manzana a la cual dedica uno de sus poemas más populares, Fundación mítica de Buenos Aires: Prendieron unos ranchos trémulos en la costa, / durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo, / pero son embelecos fraguados en la Boca. / Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo. / Una manzana entera pero en mitá del campo, / expuesta a las auroras y lluvias y sudestadas. / La manzana pareja que persiste en mi barrio: / Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.
Borges vivía en una casa de dos plantas de Serrano al 2100, esquina con Guatemala. Era la primera década del siglo XX y la vivienda era una de las pocas de dos alturas y jardín privado. El resto eran casas bajas, bien modestas. Un arrabal de laburantes y malevos, tan auténticamente porteño como creo que sigue siendo hoy, a pesar de haberse convertido en un punto chic de la ciudad, abarrotado de tiendas y bares fashion y restaurantes cool que conviven con alguna parrilla for export.
Cuenta Edwin Williamson en su biografía sobre el autor de El Aleph que no fue muy feliz en el barrio. Fue a una escuela en la calle Thames al 2300, casi esquina Charcas, y allí le zurraron más de una vez. Empezó a ir al colegio cuando tenía más de 10 años y hasta entonces había vivido encerrado en la biblioteca de más de mil volúmenes de su padre y absorto por los relatos de su madre Leonor sobre la historia familiar. Ella descendía de los Suárez y los Acevedo, dos familias patricias que lo perdieron todo en la guerra civil contra Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires y máximo caudillo de la Confederación Argentina (1832-1852).
Una vez alguien dijo que los añejos árboles que flanquean la calle Guatemala fueron parte de una vasta propiedad de Rosas. No tengo ni idea de si es verdad, pero me gusta pensar que sí, que bajo su sombra cabalgó el caudillo. Guste o no, es uno de los personajes clave de la historia del país. Cuando era chico me enseñaron en la escuela que había sido un dictador cruel, pero después fue reivindicado y tratado como un héroe. Hasta se repatriaron sus restos desde Southampton, donde murió en el exilio en 1877. Sigo leyendo sobre él porque aún no sé qué pensar. Muchas veces he imaginado también a Borges paseando por allí y mascullando maldiciones contra Rosas. ¿Y el Che Guevara, que vivió en Araoz casi esquina Mansilla a principios de los cincuenta, qué pensaría de Rosas? Nunca lo sabré.
Sí sé que Leonor Acevedo detestaba a Rosas y todo lo que oliera a gaucho. Hasta prohibió a su hijo leer el Martín Fierro, de José Hernández. Pero Palermo le jugó una mala pasada a la madre del escritor. Era un barrio de canallas y vividores y al menos dos de ellos eran habituales en las tertulias de la casa de los Borges de los domingos por la noche, después de la tarde de hipódromo.
Eran los poetas y narradores Macedonio Fernández y Evaristo Carriego, a quienes Borges llegó a admirar como deidades. Lo perdió entonces la curiosidad y no pudo resistirse a leer el Martín Fierro a escondidas y, sobre todo, la novela popular Juan Moreira, de Eduardo Gutiérrez, que relata la vida de un gaucho bonaerense, rebelde y pendenciero, muerto por la policía en 1874.
Antes les decía que no nací en Buenos Aires. Fue en Bragado, un pueblo al oeste de la capital, en ruta hacia La Pampa. Seguro que Borges lo imaginó cuando leyó el arranque de otro gran poema gauchesco, El Fausto criollo, de Estanislao del Campo: En un overo rosao, / flete nuevo y parejito, / caía al bajo, al trotecito / y lindamente sentao, / un paisano del Bragao, / de apelativo Laguna: / mozo jinetaso, ¡ahijuna!, / como creo que no hay otro. / Capaz de llevar un potro / a sofrenarlo en la luna.
Fuente: EL PAIS.COM- edicion del 12 de agosto 2009
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