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viernes, 6 de agosto de 2010

Israel y el odio anti Israelí





Otros medios, los mismos fines

por Miguel Martín Martinez

Es la primera vez en su moderna historia que Israel somete a su ejército bajo la lupa investigadora de una comisión internacional bajo el mandato de las Naciones Unidas y conformada por personas de absoluta credibilidad y rigor entre los que destacan el saliente Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, el también ex-presidente de Nueva Zelanda, Geoffrey Palmer, un representante turco y el propio Ban Ki-moon.

Un Estado que admite semejante comité para investigar y aclarar acciones de sus fuerzas armadas, legítimas y legales, es todo un desafío para el resto de los países demócratas, no para las tiranías y dictaduras, esas mismas que claman porque esta comisión se ponga en marcha pero la rechazan si fuera para ser investigadas ellas mismas.


¿Podría imaginarse esto mismo para Irán? No. ¿Cabría la posibilidad que Rusia lo permitiera? Ni en sueños. Incluso los mismos EEUU de América rechazarían semejante intromisión en sus asuntos.


No digamos el Reino Unido y menos aún la Francia instalada en su “grandeur” tradicional. Y para no dejar nada fuera del tiesto, Hamás no permitirá que nadie metiera la nariz en los crímenes cometidos en la franja, ni Hizbolla en el Líbano lo iba a consentir.

Entonces, ¿Por qué se le exige a Israel algo que ninguna otra nación u organismo estaría dispuesta a aceptar? Porque Israel necesita todos los días de su existencia como país y Estado demostrar que es eso mismo, un Estado legal y que merece ser reconocido, debe ganárselo a pulso cada día y cada semana, año tras año tiene que rendir cuentas al resto de la humanidad sobre su legalidad y legitimidad y aún así, se le sigue negando el derecho a existir.

Eso tiene un nombre, eso se llama judeofobia generalizada. No es el temor que inspira la capacidad de sus fuerzas armadas, es el miedo que genera la existencia de una sociedad como la israelí, capaz de asumir su propia defensa, la de sus ciudadanos, una sociedad que además demuestra año tras año ser capaz de sobrevivir gracias a su propio esfuerzo y además suministrar ideas, investigación brillante, tecnología de última generación, una sociedad en la que caben todos los que deseen vivir en paz y contribuir a su desarrollo y bienestar.


Una sociedad así es de temer porque proyecta un brillo que desespera a todos sus enemigos que no son solamente los que la rodean, una sociedad que se basta a sí misma para demostrar al resto de la humanidad qué hace falta para doblegar y poner de rodillas a sus enemigos. Hoy se le exige que se ponga de rodillas, se humille, pida perdón por defenderse, enriquecerse gracias al esfuerzo de todos sus ciudadanos.

Hoy se le exige que baje la mirada y muerda el polvo, que descienda al mismo nivel en que están sus vecinos y otros muchos más. Hoy pocos soportan que Israel haga la tarea que sus rivales no quieren hacer, les desespera que Israel sea capaz con sus siete millones de habitantes de dar lecciones al resto de la humanidad en casi todas la áreas.

Por eso hay que humillarla, pisotearla, acogotarla, observar con lupa todas y cada una de sus decisiones como si de una sociedad bajo sospecha se tratara. La existencia de Israel es necesaria para que el resto de las sociedades cubran sus propias miserias, pero al mismo tiempo se le exigen niveles superiores al resto de la humanidad.

Eso da de sí lo suficiente para llenar las expectativas de muchos que creen llegada la hora de tumbar por ese camino a una sociedad que se ha hecho a sí misma sin la contribución de ninguno de cuantos ahora le exigen más limpieza que la suya propia.

Pura hipocresía, perversa malicia, justicia y cambalache unidos para un mismo fin: Hacer naufragar a Israel por puro odio y revanchismo. No lo conseguirán. La verdad siempre es más fuerte que la mentira y la maldad.



Miguel Martín Martinez

Zaragoza-España

3 de julio 2010







sábado, 20 de febrero de 2010

Héroes de mochila



por Pilar Rahola

A este paraíso de la tranquilidad, algunos deciden ir a tocar un poco más las narices, no fuera caso que Israel lo tuviera demasiado fácil.

Uno de los deportes de estos tiempos fútiles es ir a hacerse el héroe a Israel. Es un deporte cómodo y exitoso, primero porque Israel garantiza el foco mediático, no en vano es el lugar del mundo con más corresponsales por metro cuadrado. Como dijo alguien, en Israel dejas la cámara en el suelo, vas a un café, y, a la vuelta, el reportaje está hecho. Y segundo, porque, a diferencia de otros conflictos, cuyos gobiernos chapotean en la feliz impunidad de las dictaduras, Israel es una democracia.
Por supuesto, puede cometer y comete atropellos e irregularidades. Pero tanto como cualquier otro país, en situación de conflicto grave. Y cuando ello ocurre, los propios mecanismos de control democrático hacen su trabajo. El caso de esta militante catalana, que pasea su felicidad de héroe de bolsillo por las fotos de los periódicos, es paradigmático.
Se va a un país en conflicto desde hace 60 años, donde existen, aparte de una amenaza nuclear contra su población, múltiples organizaciones que han perpetrado todo tipo de atrocidades terroristas, y hasta un ejército poderoso en el sur de Líbano profusamente financiado y tecnológicamente avanzado, que tiene como único objetivo destruirle.

Todo ello amenizado con la amenaza fundamentalista islámica. A este paraíso de la tranquilidad, algunos deciden ir a tocar un poco más las narices, no fuera caso que Israel lo tuviera demasiado fácil. Y encima, para ahondar en tan heroica hazaña, se permiten caducar su visado, no en vano es muy normal incumplir las leyes del país que uno visita. Todo bonito, todo fotografiado y todo con aires de resistencia kumbayá.
Si, además, aparecen soldados malísimos y los detienen, se cierra el círculo de su aventura adolescente, felices de haber cumplido con su arriesgada lucha.
¿Arriesgada? ¿Arriesgado ir a montar huelgas de hambre o pequeños alardes de resistencia a un país que goza de libertades? ¿Por qué no son héroes de verdad? Puestos a decorar su currículum con batallitas, ¿por qué no se lo toman en serio?
Veamos.

Podrían plantarse ante Hamás y manifestarse en contra de las ratzias que hacen de militantes palestinos opositores. Sólo llevan unos centenares de muertos. O podrían montar su chiringuito de protesta a favor de las mujeres oprimidas del islam.
O ir a Teherán, donde hay bonitas manifestaciones por la libertad.
Claro que condenan a muerte a los estudiantes, lo cual no es tan divertido. También podrían aventurarse por las calles de Arabia Saudita, en minifalda y reclamando el derecho femenino a existir. O pasearse por Sudán, donde su pequeño dictador lleva centenares de miles de muertos.
O ponerse delante de una lapidación, a ver si la paran. O en una escuela israelí, donde ha caído el último misil. Pero todo esto sería serio, y no están por la labor del martirio. No olvidemos que lo suyo no es una lucha de resistencia.
Lo suyo es un happening.

www.pilarrahola.com
www.lavanguardia.es.

domingo, 10 de enero de 2010

UN peacekeepers discover big Hezbollah arms cache in southern Lebanon



United Nations peacekeepers in Lebanon have uncovered ten bombs in a weapons cache near the Israeli border. According to the Foreign Ministry in Jerusalem, the arms were probably produced in Iran or Syria and planted near the border by Hezbollah fighters. Israel’s UN ambassador in New York, Gabriela Shalev, wrote in a letter to UN Secretary-General Ban Ki-moon and the Security Council, from which the ‘Reuters’ news agency quoted, that peacekeepers had encountered "suspicious individuals" on 26 December 2009 and later found pits containing around 300 kilograms of explosive devices.

Shalev said the devices "were possibly industrially produced in Iran or Syria." She added that the "types of explosives and the manner in which they were deployed" showed that Hezbollah had planted them. Israeli media said the bombs were buried by Hezbollah operatives in preparation for an attack on an Israeli army patrol.

Security Council Resolution 1701, which ended the 34-day war in 2006 between Israel and Hezbollah, banned all unauthorized weapons between the Litani River and the Blue Line, the UN-monitored border between Israel and Lebanon. In the past, Israel criticized the 12,000-strong UN peacekeeping force in Lebanon (UNIFIL) for not stopping arms deliveries to Hezbollah guerrillas. The United Nations said that was the responsibility of the Lebanese authorities. "The Lebanese government must take serious steps in order to tackle the growing phenomenon of Hezbollah military activity, particularly in civilian villages," Shalev wrote in her letter
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FUENTE:http://www.worldjewishcongress.org/en/main/showFocus/id/46