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sábado, 16 de octubre de 2010

Argentina: Una opinión positiva respecto al Censo Nacional de Población, Viviendas y Hogares que se realizará el próximo miércoles 27 de octubre.

Acabo de recibir este mensaje -supuestamente?/aparentemente - escrito por una docente argentina, que me llamó la atención por su actitud positiva frente a varios mensajes NEGATIVOS que recibí desde Argentina sobre este Censo.

En aquellos mensajes se hablaba del temor a ser ASALTADOS

POR LADRONES/MALVIVIENTES DISFRAZADOS DE
CENSISTAS, que podrian ingresar a las viviendas de los
censados y allí realizar sus fechorías o "estudiar" los bienes
materiales,etc....

Además se mencionaba que el Gobierno a traves del INDEC

(INSTITUTO NACIONAL DE ESTADISTICAS Y CENSOS),
podría "manipular" a su conveniencia los datos obtenidos.

Los argentinos decidirán donde y como recibir a los "censistas"

(que cumplen un deber) pero no pueden oponerse a
suministrar la informacion requerida por Ley Nacional.

Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al Mar Mediterráneo

quote:


Lo escribió una docente y me parece buena su postura.


Hola a todos:

Frente a toda esta invasión de mails, que sólo colaboran a confundirnos más y aumentar la paranoia general, me tomo el atrevimiento de escribir este mail a todos mis amigos, para ayudar a reflexionar un poco, y si puedo llevarles tranquilidad.



* El próximo miércoles 27 de octubre se realizará el Censo Nacional de Población, Viviendas y Hogares.


Ese día será feriado nacional en todas las administraciones (públicas y privadas), como si fuera 1º de enero o 1º de mayo.



* Los censistas serán en su mayoría docentes, estudiantes universitarios, o trabajadores que voluntariamente quieren trabajar y colaborar con el país (y estoy diciendo PAIS y no GOBIERNO).


El que sean voluntarios no significa que cualquiera va a ser censista, sino que tuvo que ser convocado y elegido por su jefe de radio, siguiendo ciertos requisitos.



* Cada censista llevará una credencial que le será entregada ESE MISMO DÍA, para evitar falsificaciones y duplicaciones, y que deberá devolver al finalizar el censo, para evitar que en días posteriores alguien mal intencionado te toque el timbre mostrando una credencial de censista.



Las credenciales son completadas a mano por los jefes de radio, con nombre y DNI del censista, con lo cual vos podrás pedirle que además de su credencial, te muestre también el documento que acredite su identidad.



* Vos no estás obligado a hacer pasar al censista a tu casa; podes atenderlo en la puerta, a través de una reja o ventana. De la misma manera el censista tampoco está obligado a entrar a una vivienda si ésta no le da confianza, y puede censar desde la puerta.


Pensá que vos podes desconfiar del censista (uno sólo te va a tocar el timbre), pero él debe timbrear en 40 casas (y no sabe con quiénes se va a encontrar del otro lado), entrar en pensiones e inquilinatos, censar a la gente que duerme en la calle... entonces yo me pregunto quién está más expuesto: tu casa o el censista?



* Los censos están establecidos por la Constitución Nacional y Leyes Nacionales, siguiendo recomendaciones de la ONU, y en su realización participan los gobiernos nacionales, provinciales y municipales (sean del partido político que sean). Son parte de las políticas de ESTADO, y no de las políticas de GOBIERNO.


Y creo que todos somos grandes y sabemos bien la diferencia entre el ESTADO y el GOBIERNO.



Colaborar con el censo (trabajando o respondiendo las preguntas) no es colaborar con el gobierno, es por el PAÍS, por nosotros mismos. Los gobiernos cambian y nos gustarán o no, pero son sólo una pequeña porción del país. Al país, a "este país" (como solemos decir despectivamente) lo formamos todos, y cada uno de nosotros es parte de "este país".



Podrán contestarme que los datos serán manejados por el INDEC (cuya credibilidad está muy cuestionada) o que "el gobierno modificará los datos para su conveniencia", pero los datos que proporciona un censo no son para eso, no sirven para elaborar políticas de gobierno ni evaluar o calificar su gestión.


Un censo sirve para conocer las principales características habitacionales de los hogares, datos demográficos, económicos y sociales de todos sus habitantes. Incluso la mayoría de las veces (salvando los que son procesados en forma inmediata) los datos son analizados y estudiados posteriormente, cuando el gobierno ya ha cambiado.

Por último, un comentario personal... yo aprendí a valorar los censos hace muchos años, en el ´80, el primer censo que recuerdo (antes que me carguen y saquen las cuentas, tenía 12 o 13 años). En la escuela y en mi casa, me transmitieron la importancia de un censo para MI país, para nosotros, el entusiasmo por participar, la alegría y amabilidad para esperar y recibir al censista.


En 30 años la realidad del país cambió mucho, pero esos valores que yo aprendí no los cambié. Y los mantengo a pesar del entorno y del gobierno que esté. Y me gustaría que en cada casa sea igual, sin dejarnos influenciar por boludeces que se retransmiten, que sólo nos hacen perder los valores y costumbres que tanto añoramos y nos quejamos que ya no están.



Me daría mucha pena que en cada casa a "mis censistas" (a esos chicos que están trabajando con tanto entusiasmo y responsabilidad, capacitándose y aprendiendo) los atiendan en la puerta (realizando todo su recorrido de 6 u 8 hs parados ), los traten mal, les den un portazo, o simplemente no les abran... me daría mucha pena, porque no se lo merecen... porque les puedo asegurar que "mis censistas" en sus vidas privadas, son jóvenes que estudian y trabajan día a día para construir su futuro (y el de "este país"), docentes que laburan con nuestros hijos con honestidad y compromiso, profesionales que creen y confían... son de esa gente que me enorgullece que sea parte de "este país", como vos y como yo...
Ojalá, este mail ayude a darte más tranquilidad y pensar con más objetividad...


Stella Maris


http://escuelaprimaria140.blogspot.com


:unquote




viernes, 8 de octubre de 2010

¿De qué se ríe el ministro suizo de FINANZAS?

ESPECIALMENTE- PERO NO
EXCLUSIVAMENTE -
PARA ARGENTINOS ...








aleboi1 September 24, 2010

El ministro suizo de Finanzas tuvo un ataque de risa en el Parlamento de su país. Sepan de qué se reía


Fuente: www.youtube.es

jueves, 22 de abril de 2010

No llores por mí, Argentina. Yo lloro por tí



pasancosasraras — March 24, 2010 —

www.pasancosasraras.com
presenta la Cuarta producción para el programa Último
MInuto que con Paulino Rodrígues se emite por Canal 26
los jueves a las 23. En este caso analizamos la situación
en el senado, donde de tanto pelear, no pasa ni fu ni fa



pasancosasraras — March 17, 2010 —
http://www.pasancosasraras.com/
presenta más de la serie de clásicos de la política
argentina, un tema que, dicen, Beethoven le dedicó
a Elisa (Carrió)



pasancosasraras — April 01, 2010 — http://www.pasancosasraras.com/
presenta la quinta producción para el programa de
Paulino Rodrigues en Canal 26. Una mozartiana visión
sobre el fin de semana largo


sábado, 30 de enero de 2010

Argentina y su Gobierno: Con fuertes críticas, Redrado renunció a la Presidencia del Banco Central , pero el Gobierno ya adelantó que no aceptará ...

Con fuertes críticas, Redrado renunció al BCRA, pero el Gobierno ya adelantó que no aceptará la dimisión



"El ciclo mío en el Banco Central ha concluido y por eso he decidido alejarme definitivamente del cargo, con la satisfacción del deber cumplido". Con esas palabras, y como un desenlace -a esta altura previsible- de un conflicto institucional que ya lleva casi un mes y medio, el desplazado presidente del Banco Central de la República Argentina, Martín Redrado, renunció, con fuertes críticas al Gobierno, a la posición que ocupaba en la entidad madre de la política monetaria argentina desde hacía más de cinco años.

Mientras Redrado anunciaba su alejamiento, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, recurrió a dos medios televisivos para infomar que el Gobierno no le aceptaría la dimisión. "No se le acepta la renuncia porque la comisión está en pleno funcionamiento", explicó.

La crisis en el Central y el Fondo del Bicentenario, día a día

Cercado por las crecientes presiones políticas en torno a su negativa a convalidar el polémico Fondo del Bicentenario y un probable dictamen desfavorable de la comisión parlamentaria que analiza su destitución por decreto, el economista le dejará así su lugar, interino, al hasta ahora vicepresidente de la entidad, Miguel Pesce, quien ocupaba la presidencia transitoriamente desde la remoción de Redrado.

El Gobierno desconoce la renuncia y esperará a que se expida la bicameral

La decisión fue anunciada esta noche, cerca de las 21, en una conferencia de prensa en el Hotel Marriot. Allí, Redrado dijo: "Hemos llegado a esta situación por el permanente avasallamiento de las instituciones que hace el gobierno nacional". Este gobierno "pretende llevarse por delante las reservas de los argentinos; se ha pretendido también avasallar al Congreso y llevarse todo puesto", agregó.

Además, el economista lanzó duras críticas a iniciativas oficiales a las que él dijo haberse opuesto. "No es la primera vez que pongo límites durante mi gestión. Durante muchos años se trataron de hacer cosas. Desde comprar YPF Respsol, pagarle al Club de París, colocar títulos compulsivos al sistema financiero o quitarle la independencia al Central modificando su Carta Orgánica", sostuvo.

Redrado ya había advertido que sus horas al frente de la entidad monetaria estaban contadas. Al exponer ante la comisión especial parlamentaria conformada para analizar el decreto de necesidad y urgencia que lo había alejado de su cargo, había reconocido ayer, casi premonitoriamente: "Sé que estoy fuera del Banco Central, ya no tengo voluntad para seguir".

Además, con una conformación esperablemente desfavorable de cara al dictamen no vinculante acerca de su destitución, las posibilidades del economista para salir fortalecido de esa instancia eran bajas. Con el representante del kirchnerismo, Gustavo Marconatto, predeciblemente en contra, sumado a la expectativa de una decisión similar (aunque por motivos distintos, más ligados a aspectos técnicos) de Alfonso Prat Gay, se había restado atención a las especulaciones sobre la postura del vicepresidente Cobos, presidente de la comisión.

La exposición de ayer había sido breve para Redrado, y con ella totalizó unas siete horas de testimonio. Ya sin los cruces políticos como el que había protagonizado con Marconato anteayer, el economista había mantenido un duelo verbal de elevado tecnicismo con su colega Prat-Gay, en el que además realizó una fuerte defensa de la política económica llevada adelante por el BCRA e incluso de las polémicas cifras de inflación oficiales y la intervención del Indec.

No busca carrera. Redrado fue terminante al negar que la novela de su salida del Central pueda ser utilizada para su lanzamiento político. "Nunca evalué lanzarme a una carrera política, se han dicho muchas barbaridades en los últimos días. Soy simplemente un economista profesional, tengo vocación por servir a la Argentina, pero no tengo la vocación de una carrera politica", aseguró.

Un momento distinto. Néstor Kirchner había cuestionado a Redrado aduciendo que al momento del pago cash de la deuda con el FMI, en medio de otro contexto político, el economista no había puesto oposición alguna. Redrado le respondió enumerando las diferencias entre ese pago y la creación del polémico Fondo del Bicentenario.

El pago al FMI fue "absolutamente diferente", dijo. "Esa deuda estaba en el balance del BCRA. Además, el tema había sido debatido por el Congreso, y después de que eso tuvo rango de ley se hizo la transferencia. Tercero, esa operación tuvo un efecto monetrio neutro, es decir que no hubo emisión inflacionaria con esa medida. Además, se dio la impresión que era por unica vez", diferenció.

Además, el desplazado presidente del Central negó haberse resistido a la implementación del Fondo, sino que con su negativa buscó hacer "contribuciones profesionales" para mejorar las instituciones y evitar el avasallamiento del Ejecutivo.

Incongruencias. Al ser consultado sobre la decisión del Gobierno de no aceptarle la renuncia, se encargó de remarcar la incongruencia de la situación: "Si no me aceptan la renuncia, quiere decir que soy presidente del BCRA. Y si soy presidente, entonces tienen que derogar el decreto 18, que es inconstitucional y promovió la remoción".


fuente:diario LA NACION - VIA WWW.YAHOO.COM.AR - 29 ENERO 2010

ARGENTINA: El acortamiento del viaje del buque escuela le ofrece al mundo una imagen negativa de nuestro país


El bochorno de la Fragata Libertad

El viaje de instrucción de nuestra fragata escuela Libertad fue acortado por expresa orden presidencial, so pretexto de que no hay presupuesto para completar el recorrido previsto. Se trata de una determinación desafortunada, porque, entre otras consideraciones de peso, ese emblemático velero de nuestra Armada se constituye, año tras año, en propicia exhibición itinerante de las potencialidades argentinas.

Tanto más lamentable es la medida canalizada a través del Ministerio de Defensa, por el hecho de que la fragata intervendrá en el próximo Encuentro y Regata Internacional de Grandes Veleros Velas Sudamérica 2010, organizado conjuntamente por las marinas de guerra de nuestro país y de Chile, con motivo de los festejos del Bicentenario de la emancipación de ambas naciones y, asimismo, de Venezuela, Ecuador y México.

Ni siquiera las confusas explicaciones emitidas por la ministra Nilda Garré y por el jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Jorge Godoy, alcanzan a excusar el papelón internacional que habrá de representar el inopinado retiro de la regata de nuestro velero mayor, que se deberá quedar en puerto venezolano y no completará las dos etapas restantes de esa competencia, cuya finalización se producirá en Veracruz, México. La improvisación y la imprevisión signan la medida, injustificable desde todo punto de vista: la organización de esta amistosa prueba comenzó en 2006.

Según se ha informado, completar la regata determinaría efectuar "gastos ingentes". Cabe preguntarse cuán costoso le puede resultar al tesoro nacional llegar hasta México, en lugar de recalar en Venezuela. Sobre todo porque nuestras autoridades nacionales no son precisamente moderadas en materia de gastos: un particular, el piloto de automovilismo José María "Pechito" López, recibirá dos millones de dólares del Estado, a título de contribución para que pueda sentarse en el puesto de conducción de una máquina de Fórmula 1. Además, pese a la gravosa y negativa experiencia del año último (un millón de dólares por cada gol convertido en el torneo Apertura), el Gobierno se apresta a redoblar su apuesta para hacerse cargo de la transmisión televisiva del fútbol de primera división, invirtiendo un 250 por ciento más del costo que por esas emisiones abonaba hasta el año último la empresa Televisión Satelital Codificada.

No se han suministrado las cifras concretas de los "gastos ingentes" que demandaría el viaje completo y sin recortes de la Fragata Libertad, pero ante esa danza de cifras daría la impresión de que el sustento de esta empresa náutica requeriría recursos muy inferiores a aquellos topes.

Sin embargo, nuestras autoridades siguen dándole al mundo pobrísimas imágenes de nuestra realidad institucional. Es claro, el papelón en que están incurriendo con el buque escuela es mínimo apenas se recuerde la alocución pública presidencial en que difundió su determinación de no viajar fuera del país por temor a la conducta que en esa instancia pudiese tener el vicepresidente de la Nación.

Por otra parte, queda la sensación de que el recorte del viaje de la Fragata Libertad obedece menos a la falta de recursos que a una expresión concreta de los rencores setentistas que las autoridades del Poder Ejecutivo ni se molestan en disimular. Rencores que tanto han venido empañando y demorando la imprescindible reconciliación de todos los argentinos.

Fuente: DIARIO LA NACION - 29 DE ENERO 2010-EDITORIAL-
Viernes 29 de enero de 2010 Publicado en edición impresa

viernes, 18 de diciembre de 2009

El Gobierno Argentino utilizó casi $ 430 milllones de los jubilados para financiar la compra de autos

Con fondos de los jubilados y pensionados, específicamente del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses, el Gobierno financió al mercado automotor por un monto global que alcanza los 816 millones de pesos durante 2009.

Así lo informó hoy el organismo que conduce Diego Bossio. De este total, 427,15 millones de pesos corresponden al Plan de Incentivo a la Industria Automotriz, que permitió la compra de 12.766 vehículos, incluyendo autos 0 km, utilitarios y taxis.

Asimismo, según el comunicado de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), existen otras 4000 operaciones en curso por un monto de 130 millones de pesos, que serán concretadas en las próximas semanas y que fueron iniciadas previamente a la finalización del programa, que operará en los próximos días.

Préstamos. El organismo recordó que el plan para apuntalar la actividad en el mercado automotor incluyó no sólo acciones del lado de la demanda (generación de créditos bajo condiciones financieras más accesibles), sino también por el lado de la oferta.

En este sentido, destacó el préstamo de 259 millones de pesos que se otorgó en junio pasado a General Motors para desarrollar un nuevo modelo fabricado en el país y preservar fuentes de trabajo.

El Plan de Incentivo a la Industria Automotriz, que fue lanzado por el Gobierno en febrero de este año, y según la Anses, "generó un significativo impulso a la industria automotriz en medio de la crisis financiera internacional".

La Anses, además, añadió que el programa oficial "permitió al sector, uno de los mayores generadores de mano de obra del país, cerrar el año con mejores perspectivas para 2010 y estimaciones marcadamente superiores a las previstas a comienzos de 2009".

Hasta principios de diciembre, mediante el plan se vendieron 12.637 automóviles 0 kilómetro, 62 utilitarios, y 19 taxis, informó el organismo, e indicó que permitió financiar hasta el 50% de la adquisición de un rodado, abonándolo en 48 cuotas y con un costo financiero inferior a los vigentes en el mercado.

En tanto, restan computar 4000 operaciones en curso, consignó el comunicado de la Anses.


jueves 17 de diciembre, 2:41 PM

fuente: DIARIO LA NACION.COM

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Argentina: Un clamor desoído

Escribe Santiago Kovadloff

Lo hacen sin que les tiemble el pulso: homologan a un propósito desestabilizador el clima de disconformidad generalizada que ellos mismos alientan. Falsa sinonimia. No advierten o no quieren advertir lo que sucede. No están dispuestos a proceder en consonancia con lo que la realidad les exige. ¿Para quién gobiernan, entonces? Son devotos del poder. A su servicio lo ponen todo. No buscan sino el protagonismo incesante. Que no se los confunda: son conservadores. Siempre lo han sido. Instrumentan la ley para impedir el cambio que las circunstancias reclaman. Y vociferan. Acusan. Incendian las palabras. Multiplican los gestos amenazantes. Y se consagran a probar lo indemostrable: que hay un complot contra ellos. Campesino, mediático, político y financiero. Incluso religioso.

Es inmensa la mayoría que está asqueada de la violencia. Harta de intolerancias. Acaso ésa sea la victoria cívica más honda de los últimos cinco lustros. Pero ellos actúan como si no fuera cierto. Están enceguecidos. Subestiman todo lo que los contradice. Obcecados como viven por aferrarse a lo que entienden, desprecian la enseñanza de los hechos. Consideran irrelevante su pérdida de consenso. Los argentinos quieren paz, previsibilidad. No los expresa el propósito de la confrontación constante. No se reconocen en el discurso crispado, despectivo. No son suyas las banderas maniqueas que se intenta forzarlos a enarbolar.

Estamos ante una sociedad incomprendida por su gobierno. Una sociedad incomprendida es, en este caso, la que se involucra en un propósito desestabilizador porque discrepa con él. ¿Qué es esto si no una demostración más de la visceral intolerancia de la disidencia, de cualquier disidencia, por parte del oficialismo?

En una palabra: el país está cansado de falsas disyuntivas. Fue, por eso, oportuno que privara la cordura y la Presidenta advirtiera a tiempo a qué se exponía. Nada la hubiera perjudicado más, en este momento, que convertir a D´Elía y Moyano en tribunos callejeros del respaldo a la causa institucional. Nada hubiera sido más inverosímil. Nada más patético. Nada más sintomático, por parte del Gobierno, de una gravísima falta de sentido común. Ya bastante deshilachados están sus estandartes progresistas como para que se les sume el riesgo adicional de semejante parodia mussoliniana.

La gente quiere paz, trabajo, tranquilidad. Un marco jurídico firme del que no se burle el Poder Ejecutivo. El apego a la ley es anhelo dominante. Aun en aquellos que más padecen las desigualdades y sufren a diario las postergaciones humillantes que imponen la pobreza y el clientelismo.

Gobiernan quienes gobiernan y así debe ser hasta el final de su legítimo mandato. El presente exige reconocerlos. Pero todo, en su proceder, indica que pertenecen a una cultura del pasado. Los dos pilares operativos de esa cultura superada son la beligerancia y las prebendas. Dos seudovalores. ¿A quién pretenden convencer de que, sobre ellos, es posible edificar un programa progresista? Es inútil que se empecinen en hacer creer que la disconformidad social que cunde no se origina en sus propios procedimientos y enunciados. Ellos exigen sumisión, tanto a réprobos como a elegidos. Su tono es su fondo. Odian sin disimulo, y la gente lo advierte. La serenidad que les falta es la jactancia que les sobra. Su legitimidad de nada les ha valido para ganar consistencia ética en el espíritu colectivo. El apoyo que necesitan es el que no logran reconquistar. Lo perdieron malbaratando la confianza de millones. La incredulidad que despiertan arraiga en el descrédito que han sembrado. No se burla a un electorado impunemente. El desafío era, y sigue siendo, crecer. Ellos han optado por durar.

Hay dos nociones cuyo sentido se ha desvirtuado entre nosotros: paz y prosperidad. Remiten a dos realidades que se hacen desear. Una dolorosa simetría enlaza la capacidad que este gobierno tiene de vulnerar el clima de entendimiento social indispensable para concretarlas y la torpeza hasta hoy demostrada por la oposición para construir una alternativa que aliente la esperanza -y no sólo el reclamo- del pueblo argentino. Uno y otra están jaqueados por sus propias estrecheces. ¿Cómo transitar, entonces, hacia la normalidad?

La tarea que aguarda a la oposición es ciclópea porque debe ser innovadora. Debe expurgar a la democracia de las connotaciones autoritarias que sobreviven en ella. Debe transitar de la turbulencia política del siglo XX a las convergencias indispensables del siglo XXI. En sus dos gestiones sucesivas, el oficialismo capitalizó las fragilidades del sistema republicano. Aprovechó las hipertrofias del presidencialismo. La oposición, en consecuencia, deberá remontar ese cuadro de abusos y desmesuras. Tendrá porvenir sólo en la medida en que fortalezca la justicia social a través de un programa de desarrollo sostenido en la ley y en el tiempo. No sabemos si será posible. Sabemos que es indispensable.

Otro modo de decirlo es afirmar que se trata de recuperar la vida cotidiana. La posibilidad de subordinar lo inesperado a lo esperable. Lo anómalo a lo normativo. La inestabilidad se ha convertido en una rutina tan devastadora como paradójica. Inseguridad significa pérdida de parámetros que orienten la acción. Riesgo incesante, extenuante, de no estar donde uno se encuentra. Angustia de no saber si el camino que se recorre es real o ficticio. Así, con esta incertidumbre básica, comienza la pérdida de sentido. Y ello tanto en lo personal como en lo colectivo.

La eficacia de la gestión pública es condición de ingreso a una vida cotidiana comunitariamente afianzada. No a la falta de conflictos, sino a la buena administración de los conflictos inevitables. Es lo que este gobierno no ha sabido brindar. ¿Qué se ha hecho de las instituciones del país como para que la calle haya vuelto a ser escenario dilecto para dirimir los problemas de la democracia? ¿Para que los gritos, las amenazas y los golpes desplacen sin más el diálogo y la negociación? Quienes repudian el vandalismo y la prepotencia, pero hacen suyo el reclamo de desarrollo con inclusión social, no olvidan la promesa de mejor calidad institucional que la Presidenta formuló en su campaña electoral. Insisto: el aporte que la sociedad disconforme le está haciendo al Gobierno es recordarle sus deberes incumplidos. Y, a la oposición, lo que no debe desoír si aspira a ser representativa del sentir mayoritario.

La Argentina es hoy, ganada como vive por los agotadores vaivenes de lo inestable, un país impredecible. Penosamente cercano a un conglomerado antes que a una nación. A un orden que corre el riesgo de ser fagocitado por el curso vertiginoso de la pura actualidad. La actualidad es la sucesión interminable de cosas que ocurren sin ningún control, sin que nadie las administre debidamente para facilitar su comprensión. Reina la actualidad donde el Estado no opera como debe. Donde el Estado no logra impedir el desborde de los hechos. Donde el Estado es parte de los desentendimientos que debería ayudar a resolver. Un indicio más, en suma, de lo que pasa, y no un recurso superador de lo que sucede.

Es ésta la inseguridad fundamental. Las calles son hoy una metáfora elocuente de todo ello. Ellas dicen bien, con la anarquía que casi a diario las agobia, de las dificultades del poder central para lograr que los conflictos circulen por un carril adecuado. Calles y rutas son arterias. Si se las bloquea, el organismo entero se resiente. A los sin techo y sin trabajo se suman ahora los sin calle. El sinsentido se amplía en lugar de reducirse. Crece la exclusión. Estar fuera del sistema significa estar privado de significación. Es este fenómeno dramático de la pérdida creciente de significación el que está afectando al conjunto de la sociedad argentina. El deterioro, invariablemente, se inicia con la opacidad del valor de las instituciones en la construcción de la identidad ciudadana. Es ésta la enfermedad que arrastra, desde muy atrás, el ejercicio nacional de la política. Una enfermedad de la que el oficialismo también es síntoma.
(LA NACION, 20 de noviembre de 2009)

visto en http://www.contexto.com.ar/vernota.php?id=13408

lunes, 19 de octubre de 2009

Entrevista con Tomás Abraham. “Vivimos tiempos de estafas ideológicas”

El autor de La empresa de vivir despedaza sin piedad a los Kirchner y a los intelectuales de Carta Abierta, explica por qué apoya a Hermes Binner y por qué piensa que, antes que “comerse los sapos ideológicos”, la sociedad debería respaldar a los políticos por sus valores

Por Ricardo Carpena





“Se siente, se siente, Platón está presente”. “Los muchachos hegelianos todos unidos triunfaremos”. “Nietzsche, querido, el pueblo está contigo”. “Aquí están, estos son, los soldados de Foucault”.

Nadie imagina que los filósofos terminen entonando estribillos característicos de la militancia política argentina para expresar sus opiniones, pero es cierto que no son esos personajes algo exóticos que, a tono con el clásico estereotipo, se dedican a la contemplación y al pensamiento, aislados de la realidad.

Hay algunos, como Tomás Abraham, que asumen al máximo el fuerte compromiso con la opinión política e incluso con la acción política en sí misma. Claro que, en este caso, este hombre de 62 años que nació en Rumania, se graduó en Francia, dio clases en varias universidades y escribe libros y columnas periodísticas, se abonó a demasiadas polémicas en la Argentina por su estilo irreverente, cáustico, ajeno a los eufemismos. Que no elude hablar sobre el fenómeno de la televisión ni, mucho menos, el fútbol (es fanático de Vélez).

Que no sólo despedaza sin piedad a los Kirchner y a sus intelectuales aliados de Carta Abierta, sino que explica por qué adhiere a la figura del gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, pese a que califica al Partido Socialista de “pequeño y sectario”, y por qué piensa que, antes que “comerse los sapos ideológicos”, la sociedad debería respaldar a los políticos por sus valores, por sus modos de hacer las cosas y no por lo que dicen.

“Si veo que un gobierno se da un beso con Evo Morales y, al mismo tiempo, desaparecen 1000 millones de dólares de Santa Cruz -dice Abraham durante la entrevista con Enfoques-, eso no es progresista, es otra cosa. Es una estafa. Y estamos viviendo tiempos de estafas ideológicas, no de decadencia de valores”.

El filósofo, autor de libros como Los senderos de Foucault , La empresa de vivir y El presente absoluto , desarrolla una agitada vida periodística: escribe una columna semanal en el diario Perfil y actualiza obsesivamente su sitio de Internet ( tomasabraham.com.ar ) y su blog, Pan rayado ( tomabra.wordpress.com ).

No es casual: “Eso es hacer filosofía -afirma-. Estoy todo el tiempo pensando ese misterio insondable que se llama Argentina, que es un problema que los escolásticos no tuvieron, y eso que tuvieron sus problemas. Lo que les falta a los filósofos nacionales e internacionales es hacer periodismo. Pero como yo lo entiendo, que es pensar la actualidad. Muchos dicen que todo el mundo es una catástrofe, que todos nos vamos a morir de hambre, que el imperio va a arrasar con todo, pero les falta el día a día. Hoy, pensar es eso”.

Las críticas se extienden, obviamente, a los intelectuales que adhieren al kirchnerismo, a los que Abraham acusa, entre otras cosas, de “elaborar y justificar” una serie de “discursos de la resistencia peronista, discursos revolucionarios al estilo cubano y discursos bolivarianos, todos comprados en la mesa de saldos setentistas”. Y, además, a la ley de medios, a la que también considera “parte de la estafa”, porque “todo el mundo sabe que Kirchner se está vengando y que quiere destruir un aparato que rompió el pacto con él, que es el grupo Clarín”.

Video: Abraham: «Todo el mundo sabe que Kirchner se está vengando»

-Una pregunta obvia, pero básica, para comenzar: ¿cómo debería ser la relación entre los intelectuales y el poder? Sobre todo porque esta es una época en la que el poder político no admite muchas discrepancias con el pensamiento dominante.

-La honestidad intelectual significa mantener la libertad. Y la adhesión no tiene por qué contradecirse con esa libertad. Es decir, el trabajo intelectual y la vocación intelectual te exige decir lo que pensás. Y callar únicamente cuando uno considera que está en riesgo la vida o la de los suyos. Pero en una sociedad democrática no hay otra alternativa. Uno puede adherir a un proyecto político siempre y cuando tenga total libertad de crítica. Yo, por ejemplo, adhiero al proyecto político del Frente Progresista de [Hermes] Binner, pero no estoy de acuerdo con muchas cosas y las digo y las escribo. Es fundamental que haya intelectuales de todo tipo que empujen las líneas de la conveniencia. Y que presenten los problemas y los obstáculos. Un político inteligente no sólo tiene que soportarlo, sino también darle lugar. No se da casi nunca.

-¿Incluye a los intelectuales de Carta Abierta? ¿Qué piensa de ellos?

-He pensado y escrito muchas cosas sobre Carta Abierta, y ninguna amable. (Risas.) Ellos nacen como un grupo político de apoyo a un gobierno que se ve desafiado por grupos sociales en la crisis de marzo de 2008. El Gobierno hace lo que vino haciendo casi desde los inicios de su gestión, desde que inaugura el Museo de la Memoria en la ESMA: apropiarse de cierta reivindicación de la sociedad argentina, darle un uso político para legitimar una política oscura en donde el manejo de los dineros públicos es reservado, en donde hay enriquecimientos aparentemente ilícitos, en donde se organizan nuevas cúpulas oligárquicas que adquieren poder una vez que llegan al gobierno. Y todo esto es legitimado por discursos de la resistencia peronista, discursos revolucionarios al estilo cubano, discursos bolivarianos. Es decir, fueron al mercado y compraron todo lo que había de saldos setentistas. Y esto es coordinado, elaborado y justificado por gente de la cultura que trata de crear un manto de protección sobre lo que ellos estiman que es un gobierno popular y frente a lo que denominan la “nueva derecha”. Se ha creado algo que llamo el “sentimiento militante”, que fertiliza en la generación de la “juventud maravillosa” una vejez maravillosa en la que el sentimiento militante es volver a vivir con aquellas consignas que ayudan a soportar el paso del tiempo.

-¿Son sólo sentimientos o también implica tratar de aplicar esos contenidos que vienen del pasado?

-La revolución comunista no se da en la esquina y algo ha pasado en los últimos 35 años. Para algunos no pasó nada y se puede volver como si el camino fuera el mismo. El sentimiento militante sirve para que, sin hacer gran cosa, quizá firmando alguna solicitada, uno pueda sentir que es parte de este rejuvenecimiento, de este revival . Y la participación de esto se logra de manera muy sencilla, se logra odiando al campo, odiando a Clarín , odiando a Coto. Odiando un par de cositas muy baratas se logra lo que en otra época fue una tragedia en vida. Es algo que impermeabiliza a ciertos sectores de la cultura, principalmente porteña, gente de Ciencias Sociales, de las facultades, alguna gente de teatro, alguna gente de los medios… Eso permite todo este tipo de ideologismo que poco tiene que ver con aquello que le puede dar al país un futuro que sea un poco distinto del pasado y un poco distinto también del presente.

-Usted seguramente cree que este gobierno nunca fue progresista.

-No creo en esas etiquetas, cuando uno dice que ése es de derecha y el otro es progresista. Creo más en algo que dice “Pepe” Mujica, el candidato a presidente de Uruguay: nos tenemos que juntar en base a una idealidad común y no en base a ideologías, como antes. ¿Qué es una idealidad? Tiene que ver con ciertos valores y ciertos modos de hacer, no con ciertos modos de discursear. No me importa la palabra progresista. ¿Qué se hace con eso si hay un gobierno que no tiene una sola denuncia por corrupción en veinte años de intendencia, como en Rosario? Pero si veo un gobierno que se da un beso con Evo Morales y, al mismo tiempo, desaparecen 1000 millones de dólares de Santa Cruz, no es progresista, es otra cosa. Es una estafa. Y estamos viviendo tiempos de estafas ideológicas, no de decadencia de valores.

-Usted es un hombre muy mediático. ¿Dónde se ubica en el debate sobre la nueva ley de medios?

-Es parte de la estafa. Todo el mundo sabe por qué. Casi todo el mundo sabía lo que pasaba durante la dictadura, casi todo el mundo sabía que había desaparecidos Todo el mundo sabía que [Carlos] Menem era corrupto y lo votaron igual en 1995, casi con el 60 por ciento. Y todo el mundo sabe que Kirchner se está vengando y que quiere destruir un aparato que rompió el pacto con él, que es el grupo Clarín. Todo el mundo decía: “No tienen vergüenza los de Clarín de sacar estos titulares a favor de Kirchner”. Pero era inevitable romper el pacto salvo que el grupo Clarín quisiera quedarse sin avisadores, sin lectores, sin oyentes, sin televidentes, cuando había medio país levantado en las rutas. Yo soy un ciudadano común: leo el diario, escucho radio, veo televisión y navego por Internet. Que me digan que yo viví bajo un monopolio no es sólo faltarme el respeto a mí y a millones, porque prendo la radio a las 6 de la mañana y empiezo con la emisora de las Madres de Plaza de Mayo, y después lo escucho a [Luis] D´Elía, y después a Magdalena [Ruiz Guiñazú], y luego a [Ernesto] Tenembaum y sigo hasta Chiche [Gelblung]. ¿De qué monopolio estamos hablando? ¿Que Clarín tenía un peso excesivo? Sí, gracias a Kirchner. ¿Por qué le regalaron el cable? No tengo la menor idea. No me cabe duda de que Clarín ocupa una porción importante de la torta, pero, ¿para qué hay una ley de defensa de la competencia? Se puede regular el mundo mediático como se debería hacer con las fábricas de galletitas. ¿O sólo hay un peso excesivo en el mundo de los medios? Todo esto es para embarrar la cancha con el fin de hacerse de un beneficio. ¿Cuál? El de siempre: ocupar más lugares de poder económico y político por parte de esta nueva oligarquía kirchnerista.

-Usted es muy duro, pero el socialismo, al cual adhiere, votó la ley.

-Lo critiqué en Perfil . Hay algo que le toca en el talón de Aquiles a cierto progresismo, que tiene una idea del Estado como si fuera un ángel con un arpa. Entonces les dicen: a Aerolíneas hay que sacarla de la esfera privada y pasarla a la estatal. Y después, lo mismo con las AFJP. O que [Guillermo] Estévez Boero también pensó en una ley de radiodifusión. Todo forma parte de la idiosincrasia socialista. Y le están entregando los dineros del pueblo a un gobierno de cajas reservadas y que no rinde cuentas de lo que hace. ¿Que están socializando? No, están privatizando. Porque la privatización no es únicamente hacer privado un servicio público, sino también apropiarse privadamente de los dineros públicos.

-¿Y el papel de la oposición? Faltan ideas, pero hay un intento de Duhalde y de Rodolfo Terragno de alcanzar un pacto de gobernabilidad sobre la base de acordar políticas de Estado.

-Son intenciones o deseos. Y me permito desconfiar de Duhalde. ¿Qué antecedentes tiene para que confíe en él? ¿Por su labor como intendente o como gobernador? ¿Por haber sido vicepresidente de Menem? ¿Por haber sido uno de los que diagramó el golpe de Estado popular contra [Fernando] De la Rúa? ¿Ahora, de repente, él me va a garantizar la paz social en la Argentina? No sé qué hace Terragno ahí. Pero no sé si antes no prefiero a Kirchner. Duhalde sería como volver a una especie de fascismo criollo.

-Y a Kirchner, ¿dónde lo ubica?

-No sé. Ahí no hay doctrina, es un pragmático. Como Menem. Son muy parecidos, aunque con estilos diferentes. Son un poco psicópatas. El poder los vuelve locos. No es gente sana del todo, es un poco perversa.

-¿Y Julio Cobos? ¿Y Carrió?

-Cobos tiene una ventaja: es mentiroso, algo que en política, a veces, rinde. No le veo nada adentro (se señala la cabeza). ¿Qué Argentina nos propone? ¿Trae de Mendoza algo especial? No sé qué hace un vicepresidente. Con la resolución 125 tuvo un buen voto. De la Coalición Cívica sabemos que a [Elisa] Carrió hay que ayudarla, ya que ella no nos va a ayudar a nosotros. [Pino] Solanas cree que todavía estamos en 1950. Y después hay dirigentes interesantes como [Margarita] Stolbizer o [Martín] Sabbatella. Hay que seguir apoyando a aquellos que ocupan pequeños poderes, pero que son distintos, que son ejemplos. Pero de Sabbatella, por ejemplo, el discurso ideológico no vale nada. Lo que vale es qué hizo en Morón. Rajó a [Juan Carlos] Rousselot. ¿Por qué le tiene confianza la gente? De eso quiero hablar, no de que Aerolíneas está bien. Quiero que me hablen de lo que hacen, porque a veces lo que dicen no coindice con lo que hacen. Hoy, la política es otra cosa, es lo que hacés. No importa si [Nicolas] Sarkozy en un momento era de derecha. Por algo se fueron muchos socialistas con él. No nos comamos los sapos ideológicos. Ni siquiera de [Silvio] Berlusconi. ¿Los italianos son todos fascistas porque lo apoyan? Abramos un poco la cabeza. Hay que ver qué hacés, qué hiciste por la gente. La ciudadanía argentina siempre depositó en los políticos los males o la salvación. Como si no fuera responsable. Es todo lo contrario. Se ha dejado sola a gente muy capaz.

-¿Por qué confía en Binner?

-Hay algo más importante que el apoyo a la ley de medios, que es el modo en el que él concibe hacer política. Y más importante que su partido, que es sectario y pequeño. Con él no se puede hablar de política, sino del hospital que está haciendo, de las escuelas que está construyendo. Tiene una visión distinta de lo público. Es práctico, no pragmático. No me recita a Alfredo Palacios ni me habla del contrato moral ni de las mafias que están enquistadas en el poder. El muestra que se puede gobernar de otro modo. Yo tenía un proyecto de juntar a profesionales e intelectuales con gente de gestión. Esa era la idea por la que se creó este lugar que coordino, el Centro de Estudios Muncipales y Provinciales.

-¿Sale algo distinto de juntar a intelectuales con funcionarios?

-Con un gobierno abierto a la innovación, con ganas de transformación y que está en plena gestión, se le puede enseñar a estos intelectuales que manejar un gobierno no es únicamente aplicar la matriz de una ideología, porque te encontrás con los escollos y tenés que negociar cosas. Eso le puede enseñar el funcionario al intelectual, y éste le puede abrir la cabeza porque una vez que entra al gobierno se mete en la burocracia. Para mí, esto es hacer filosofía: estoy todo el tiempo pensando este misterio insondable que se llama República Argentina, que es un problema que los escolásticos no tuvieron, y eso que tuvieron sus problemas.

-¿Cómo lo ayuda la filosofía a entender profundamente el país?

-Es primordial. Lo que les falta a los filósofos nacionales e internacionales es hacer periodismo. Pero como yo lo entiendo, que es pensar la actualidad. Muchos dicen que todo el mundo es una catástrofe, que todos nos vamos a morir de hambre, que el imperio va a arrasar con todo, pero les falta el día a día. Jorge Semprún, el gran escritor que fue ministro de Cultura de España, dijo que ser progresista no es de a poco, es día a día. Y yo trabajé en una empresa familiar durante 20 años y aprendí lo que es el día a día. Hoy, pensar es eso. Ir a lo puntual y tratar de crear conexiones. No poner la matriz en una cosa gorda, inalcanzable.

MANO A MANO

La sola idea de charlar con un filósofo puede asociarse con la solemnidad, con el desafío de intentar decodificar un discurso alambicado y lleno de citas incomprensibles. Pero Tomás Abraham es lo menos parecido que he visto al estereotipo del filósofo académico. Es inquieto, chispeante, arbitrario, apasionado, contradictorio. Lo entrevisté en su estudio de Palermo, con clima de atelier parisiense, lleno de libros, papeles, fotos de Janis Joplin y Billie Holiday y, sobre todo, un enorme banderín de Vélez Sarsfield. Es un buen orador, rápido, agudo, pero sus análisis pueden desorientar. A veces parece de derecha, a veces de izquierda. El lo sabe y, me pareció, disfruta de este juego de apariencias. “Hay gente que me odia, ¿no?”, me preguntó cuando hablamos de su estilo punzante, controvertido. Aun así, se negó a responder al ping-pong que le propuse para saber qué pensaba sobre intelectuales como Beatriz Sarlo o José Pablo Feinmann. “¿Por qué tengo que opinar sobre ellos? Sigamos, porque todo el esfuerzo que hago por pensar se va a perder cuando la gente diga: ´¡Mirá lo que opina de Feinmann!´. Que cada uno haga lo que quiera”. Debo admitir que me pareció una filosofía inteligente.

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18 Octubre 2009 en Cultura
foto: Fernanda Corbani

fuente: Diario La Nacion- Buenos Aires