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lunes, 8 de febrero de 2016

EL ANTISEMITISMO EN SUECIA EN AUMENTO !




'Smorgasbord' de antisemitismo sueco
por Nima Gholam Ali Pour
7 de Enero de 2016



El 9 de noviembre se iba a celebrar una manifestación antirracista en Umeå, en Suecia, para conmemorar la Kristallnacht (la noche de 1938 en que 400 judíos fueron asesinados en Alemania, y otros 30.000 varones judíos detenidos y enviados a los campos de concentración). Solo tenía una pega: los judíos de Umeå no habían sido invitados a la manifestación. La razón que se dio, según uno de los organizadores, Jan Hägglund, es que la manifestación "se iba a percibir como una situación desagradable o insegura para ellos".


El proceso que ha llevado a esta situación surrealista, en la que una manifestación antirracista en Suecia para conmemorar la Kristallnacht pueda ser percibida por los judíos como una amenaza, lleva gestándose mucho tiempo. Esta manifestación tenía cierta importancia. Las personas que la organizaban no eran extremistas. Cuatro de los ocho partidos en el Parlamento sueco participaban en su organización.

Esta manifestación antirracista y los extraños acontecimientos que la rodean representa un proceso que, lamentablemente, lleva tiempo dándose en Suecia. Un nuevo tipo de antisemitismo sueco ha ido cobrando fuerza, y la ciudad de Malmö ha sido su buque insignia.

En enero de 2009, una manifestación proisraelí en Malmö fue atacada por árabes que gritaban "¡Putos judíos!". La Policía no pudo proteger a los manifestantes de los huevos y las botellas que les tiraban. El evento tuvo que interrumpirse temporalmente cuando los árabes empezaron a lanzar fuegos artificiales contra los manifestantes.















En enero de 2009, una turba árabe lanzó botellas, huevos 
y bombas de humo a una manifestación judía. La Policía 
mandó a los judíos, que tenían permiso para celebrar su 
concentración, a un callejón.

En 2010, por primera vez –pero no la última–, la sinagoga de Malmö fue atacada. El mismo año, el Centro Simon Wiesenthal empezó a aconsejar a los judíos que no visitaran Malmö, "debido al acoso contra los ciudadanos judíos".

Hoy, Malmö es una ciudad muy conocida por su antisemitismo, y se caracteriza por él. Los judíos de Malmö no pueden mostrar públicamente que son judíos sin sufrir hostigamientos. Muchas familias judías, que llevaban siglos allí, han huido. En octubre de 2015, dos miembros del Parlamento sueco participaron en una manifestación propalestina en Malmö en la que la gente gritaba consignas antisemitas y alababa los apuñalamientos palestinos que se están produciendo contra judíos israelíes.

La razón de que un país como Suecia se haya visto afectado por el antisemitismo extremo se debe en gran parte a la inmigración de Oriente Medio. El mundo árabe y musulmán –y, desde 1979, la República Islámica de Irán, que ha amenazado varias veces con el genocidio– sigue demonizando a los judíos en sus medios estatales. Es probable que el mundo árabe y musulmán quiera en parte justificar su conflicto con Israel. Y, también en parte, es probable que muchos miembros del establishment y de los ciudadanos de esos países se crean las teorías conspirativas antisemitas y las calumnias repetidas cada día en sus medios y mezquitas.

Muchos de los que llegan conservan su entorno de Oriente Medio, incluso después de haberse establecido en Suecia. Muchos, especialmente en zonas de inmigrantes como Rosengård, en Malmö, suelen ver los medios árabes, que transmiten mensajes antisemitas sin cesar.

Al mismo tiempo, a los miembros de esta población se les permite votar en las elecciones suecas, así que los partidos suecos se centran en el voto árabe. Este cortejo se debe simplemente a una cuestión demográfica. Hay menos de 20.000 judíos en Suecia; solo en 2014 se concedió asilo a más de 20.000 sirios.

Además, para votar en las importantes elecciones municipales, ni siquiera hace falta ser ciudadano sueco. Esta peculiaridad es la razón de que haya tan pocos políticos que hablen siquiera del antisemitismo árabe, pese a los varios reportajes y documentales suecos que demuestran que el creciente antisemitismo de Suecia ha sido importado en gran parte de Oriente Medio.

También es por eso por lo que la mayoría de las organizaciones antirracistas de Suecia prefieren hablar de "islamofobia". Casi todas ellas están subvencionadas por los contribuyentes o están vinculadas de algún modo con los partidos políticos, lo que significa que hay un entendimiento demasiado empresarial entre los partidos políticos y las organizaciones antirracistas. La mayoría de los partidos políticos no es que favorezcan exactamente a las organizaciones antirracistas que hablan de antisemitismo árabe. 

Dichas organizaciones tienen dificultades para conseguir subvenciones, o se les corta la financiación, o ven cómo los miembros de sus juntas directivas empiezan a dimitir.

Pese a que llegan más musulmanes a Suecia y más judíos huyen de ella –o tal vez por eso–, la mayoría de los activistas antirracistas de Suecia consideran que la islamofobia es el problema más grave. La influyente organización antirracista Expo ha hecho varios mapas de la islamofobia, pero, a pesar de la intolerancia existente, no ha hecho ni un solo mapa del antisemitismo.

Si se hace un mapa del antisemitismo en Suecia, también hay que hablar, claro, de la inmigración de Oriente Medio. No hay muchos en Suecia que quieran hacerlo: a los que hablan del antisemitismo árabe se les llama racistas.

En lugar de un debate sobre el nuevo antisemitismo sueco, lo que aparecen son soporíferas columnas de opinión cuyo mensaje es que se debería hablar menos del Holocausto en las escuelas suecas, para que no se ofendan los jóvenes árabes. Al criticar una propuesta del Gobierno para combatir el antisemitismo mediante la ampliación de la educación sobre el Holocausto, Helena Mechlaoui, profesora de instituto de Historia, Religión y Filosofía, escribió:

Si hablamos de los estudiantes de Oriente Medio, quizá sea porque muchos de ellos han sufrido experiencias traumáticas relacionadas con las políticas israelíes o americanas. Y los dos Estados se suelen ver como uno solo, lo cual no es del todo incorrecto. Pueden haber perdido a uno o más hermanos, primos, padres o compañeros en un bombardeo israelí o americano. Muchos de ellos están aquí, en Suecia, porque se han visto obligados a abandonar sus casas por culpa de la ocupación, la guerra o la miseria en algún campo de refugiados. Pueden tener padres lesionados que no pueden lidiar con la vida, y puede que aún les queden familiares en zonas de conflicto. Es probable que se hayan encontrado hostilidad en Suecia. En este contexto, tal vez no es deseable empezar a hablar del Holocausto.

La inmigración de los países árabes ha afectado completamente a cómo ve la inmensa mayoría de los suecos el antisemitismo. El antisemitismo ya no es algo que la sociedad sueca condene. Varios famosos han hecho recientemente declaraciones antisemitas, y sus carreras no se han visto afectadas. El rapero sueco Dani M difunde teorías conspirativas antisemitas en las redes sociales y en sus canciones. Después de que varios medios suecos informaran en detalle, a finales de 2014 y principios de 2015, sobre cómo Dani M difunde teorías conspirativas antisemitas, éste apareció en un programa de telerrealidad en septiembre, en uno de los mayores y más consolidados canales suecos, TV4. Cuando se criticó a TV4, el productor ejecutivo del programa, Christer Andersson, respondió:

Los principales valores de TV4 son cero racismo y siempre lo han sido, que yo recuerde, pero no podemos vetar a las personas que no sientan de la misma manera. TV4 es un portal por el que pasan personas con opiniones diferentes y debemos tener un amplio nivel de aceptación.

He aquí uno de los medios más importantes de Suecia describiendo el antisemitismo como una mera "opinión diferente". Durante el mismo periodo, otra empleada de TV4 utilizó la palabra nigger (término despectivo hacia los negros) en un vídeo de YouTube y la despidieron a los dos meses. Así que el antisemitismo es aceptable, pero no el racismo contra los afrosuecos.

En otro ejemplo, la famosa cara de la televisión sueca Gina Dirawi, de origen palestino,escribió en su blog en 2010 que los actos de Israel podían compararse a los de Hitler. Después, en 2012, de nuevo en su blog, aconsejó a la gente que leyera un libro que cuestionaba el Holocausto. El mensaje del libro era que cuando los nazis perseguían a los judíos, actuaban en defensa propia. Hoy, Gina Dirawi presenta varios programas en la SVT –la emisora pública sueca– y presentó el especial de Navidad de la SVT en 2015. Como Dirawi es musulmana, su elección despertó algunas suspicacias. También va a presentar en 2016 el concurso musical Melodifestivalen, uno de los eventos musicales más populares de Suecia.

Lamentablemente, está claro que en Suecia el antisemitismo no es algo que perjudique tu carrera. Los medios suecos, al igual que el Gobierno, tampoco están interesados en el problema del antisemitismo. Cuando el think tank sueco Perspektiv På Israel presentó las pruebas en mayo de 2015 de que el director en el país de Islamic Relief difundía publicaciones antisemitas en Facebook, nadie en los medios tuvo interés en escribir de ello, pese al hecho de que Islamic Relief recibe financiación de Sida, la agencia del Gobierno sueco responsable de la ayuda oficial a los países en desarrollo.

Los medios suecos ni siquiera permitieron que se publicara un artículo de opinión de Perspektiv På Israel al respecto. Nyheter24, uno de los que se negaron, escribió un email a Perspektiv På Israel que decía: "A los lectores, por decirlo suavemente, no les interesa este asunto concreto".

Como columnista del periódico Samtiden, cité las declaraciones racistas de Islamic Relief en un artículo de opinión, y la información también se publicó en The Jewish Press. Los medios suecos no mostraron ningún interés, aunque hubiese pruebas de que una organización que cobra de los impuestos suecos publica declaraciones antisemitas en las redes sociales.

Es importante señalar que todos estos incidentes se han producido en un país en el que se suele criticar que se utilice la expresión inmigración masiva simplemente porque suena racista. El antisemitismo es lo único que no se critica en Suecia. Todas las demás formas de racismo, incluso cosas que algunos dirían que podrían simplemente clasificarse de racismo, son criticadas, y de forma implacable.

Aunque el nuevo antisemitismo en Suecia tiene su origen en el antisemitismo árabe o islámico, pensar que el antisemitismo en la Suecia de hoy es únicamente el de Oriente Medio es reduccionista por naturaleza. El antisemitismo en Suecia se ha convertido en un smorgasbordcon varios componentes que se refuerzan entre sí.

Algunos de ellos son:
  • Inmigración a gran escala de países donde el antisemitismo está normalizado.
  • Fuerte implicación propalestina entre los políticos suecos, que ha dado lugar a un debate surrealista sobre el conflicto israelo-palestino, en el que se demoniza injustamente a Israel.
  • Afán de los partidos políticos suecos por ganar los votos de los inmigrantes.
  • Multiculturalismo tan acrítico con las culturas extranjeras que no puede diferenciar entre cultura y racismo.
  • Temor a parecer críticos con la inmigración.
  • Legitimación de importantes instituciones suecas, como la Iglesia de Suecia, del antisemitismo mediante el apoyo al documento de Kairos Palestine.

La combinación de estos factores crea una situación en la que el antisemitismo puede crecer sin encontrarse con ninguna resistencia o crítica real. En Komvux, un programa de educación para adultos en Suecia, en la ciudad de Helsingborg, sucedió lo siguiente: un profesor sustituto defendía los hechos en torno al Holocausto durante una clase, después de que un alumno preguntara si el Holocausto había sucedido realmente. La administración de la escuela criticó al profesor sustituto con los siguientes argumentos:

 "Lo que es historia para nosotros no es la historia de los demás. (...) Cuando tenemos otros alumnos que han estudiado otros libros de historia, no tiene sentido enfrentar datos con datos".
Esto ocurrió en febrero de 2015 en una importante ciudad sueca. Podría haber pasado en cualquier ciudad sueca en la que el nuevo antisemitismo esté en alza. Una escuela sueca ya no sabe si el hecho de que el Holocausto existiera es algo que vale la pena defender. Elsmorgasbord antisemita normaliza el antisemitismo en Suecia.

Cuando se informó a mediados de noviembre de que la ministra de Exteriores sueca, Margot Wallström, declaró: "Los judíos están haciendo campaña contra mí", la noticia no tuvo mucha repercusión en Suecia. No era la primera vez que un famoso político sueco hacía declaraciones antisemitas y quedaba impune, y no será la última.

Volvamos al 9 de noviembre de 2015, a Umeå, y a la marcha antirracista para conmemorar laKristallnacht, a la que los judíos no fueron invitados, y a la presentadora del especial de Navidad de este año que ha expresado varias veces opiniones antisemitas, y a las escuelas que no están seguras de decir si el Holocausto sucedió o no, y a un país donde en general lo normal es no invitar a los judíos.

Los medios no informan de ello. A los políticos no les importa. Y todo el mundo sabe que, en Suecia, los antisemitas se salen con la suya en todo lo que les dé la gana.

http://es.gatestoneinstitute.org/7187/suecia-antisemitismo



Traducción del texto original:

smorgasbord
Definiciones web:
  1. El Smorgasbord es un bufé elaborado con diferentes ingredientes típicos de la cocina sueca. La palabra compuesta sueca smörgåsbord está formada por las voces smörgås y bord. Smörgås, sándwich, a su vez, es una palabra compuesta por smör y gås. ...
    http://es.wikipedia.org/wiki/Smorgasbord



lunes, 8 de abril de 2013

19 de ABRIL 1943 - Levantamiento del Ghetto de Varsovia- 70º Aniversario -





















A primeras horas del 19 de abril de 1943, víspera de Pesaj, el gueto fue cercado. La organización judía de combate declaró entonces el estado de alarma. De los preparativos del Seder se pasó a la alerta. Y poco después, de las 18hs,  cuando los últimos judíos del Gueto se preparaban para el Seder, las SS hicieron su aparición, iniciándose con ello la «acción en amplia escala» bajo el mando de Jurgen Stropp. (declarado culpable, y ejecutado el 6 de marzo de 1952, en la antigua ubicación del Gueto de Varsovia).











Con gran sorpresa, por parte de los alemanes, la primera tentativa de penetración fue rechazada por un nutrido fuego de armas de pequeño calibre, granadas y bombas caseras.



Un vehículo de combate fue incendiado por un grupo de veinte personas -hombres, mujeres y niños que se sabían muertos- y los alemanes tuvieron que retirarse. Por primera vez en mucho tiempo, en el bando judío reinaba un ambiente de gran alegría, la alegría que da sentirse libres. Sabían, desde luego, que no podrían vencer, pero estaban decididos a vender cara su esperanza de libertad.

A las 20hs, Stropp asumió personalmente el mando de la operación,  asignando a pequeños contingentes de soldados la misión de barrer completamente el ghetto. Muy pronto, el pueblo judío del gueto de Varsovia, se vió obligado a retirarse de los tejados y de los pisos superiores de las casas.



Así pasó el primer día de Pesaj… y el segundo…, entre fuego, disparos y francotiradores. Al tercer día, la resistencia se había concentrado en las esquinas y en los refugios de la plaza Muranowsky.






















El 8 de mayo el sótano que albergaba al Estado Mayor Judío, en  la calle Mila 18, fue bloqueado y sometido a un intenso bombardeo de granadas de mano. Allí pereció Mordejai Anilevich con ochenta de su compañeros… con esto… la rebelión armada terminaba.



Toda forma de resistencia organizada acabó el 16 de mayo, a las 20,15 horas, con la significativa demolición de la sinagoga.



Algunos judíos que sobrevivieron lograron huir a través de las cloacas y unirse a los partisanos polacos. Pero… todavía, en pleno mes de julio, los alemanes se hallaban terminando las operaciones de “limpieza”.



Stropp registró la muerte de unos 56.000 judíos durante la rebelión. Unos 7.000 resultaron muertos en combate y un número análogo fue enviado a Treblinka. Se calcula que otros 5.000 o 6.000 murieron a causa de las explosiones y de los incendios; el número exacto de los cadáveres bajo los escombros es imposible de calcular y desde luego los nazis no se preocuparon por ellos.



Aquel 19 de abril, el comienzo de la rebelión, quedó registrado en la historia como el primer levantamiento de una población urbana en toda la Europa ocupada por los nazis, quienes no estaban preparados para tamaña resistencia.


Los combatientes del gueto, murieron poco después de Pesaj. Entre ellos no había mucha gente religiosa. Anilevich, y sus compañeros del movimiento sionista de izquierda, por cierto no lo eran. Pero todos conocían el significado de la "fiesta de la libertad", uno de los más conocidos y hermosos nombres de Pesaj. Anilevich y los judíos del gueto, honraron el significado de Pesaj con su rebelión.



(Fragmentos de las palabras pronunciadas por Ricardo Cohen, en un acto realizado en la ciudad de Tucumán, en el año 2010)

fuente: BOGREI IJUD

viernes, 23 de noviembre de 2012

Qué significa Israel para mí, por Rafael L. Bardají







Yo no soy judío, pero desde que tengo recuerdos mi vida ha estado ligada de una forma u otra al destino de Israel. Por ejemplo, contaba yo unos cinco añitos cuando mi padre me llevó a ver un partido de baloncesto de la Copa de Europa en el que los contendientes eran ni más ni menos que el Real Madrid y el Maccabi de Tel Aviv. Quién venció no viene ahora al caso. Lo que sí viene es que un tiempo después, en el colegio, me preguntaron que listara países europeos, y yo, ni corto ni perezoso, habiendo visto jugar a los Macabeos, y habiendo escuchado la canción israelí en el consabido festival de Eurovisión, empecé: "España, Israel"... y no pude seguir, para mi sorpresa, porque me devolvieron al pupitre por burro. Nunca lo entendí. Si camina como un pato, nada como un pato y hace "cuac cuac" como un pato, es que es un pato. Y si Israel jugaba en el campeonato de Europa y cantaba en Eurovisión, tenía que ser europeo... Y la verdad es que por eso –y por muchas otras cosas: para empezar, porque compartimos los mismos valores– sigo sin entender a quienes se niegan hoy a aceptar a Israel como un país plenamente occidental. Un país, como dice José María Aznar, "enclavado en Oriente Medio, pero no mediooriental".

En otro plano, y varias guerras después (sobre la del Yom Kippur llegué incluso a realizar un trabajo para el instituto, apuntando ya a mi futuro profesional), pude comprobar de primera mano lo que separa en calidad de vida y perspectiva de futuro a ese pequeño país y a sus vecinos árabes. Por otra de mis dedicaciones, la fotografía submarina, conozco bien la zona de Eilat, esa estrecha salida que Israel tiene al Mar Rojo por el Golfo de Aqaba. Y puedo contar numerosísimas anécdotas de lo que significó la retirada israelí del Sinaí, y de la desidia administrativa y el destrozo social que llevaron consigo los egipcios. Desde el 82 me vi obligado a abandonar la seguridad de mis marineros judíos para caer en manos de pilotos rusos y ucranianos prestados a El Cairo. Lo peor era la ruina urbanística y medioambiental debida a un gobierno que expandía por igual el turismo con divisas y el islam. Quien vaya hoy a Sharm el Sheik no sólo se topará con la mezquita más grande de todo Egipto, sino que tendrá que escuchar al gobernador de la provincia que los ataques de tiburón de que ocasionalmente son objeto los turistas son planeados por el Mossad y los judíos. Y es que, a pesar del tratado de paz firmado con la sangre de Sadat, desde el islam se sigue alimentando el odio a Israel, por muy moderado que quiera presentarse.

Mi relación con Israel cambiaría definitivamente el día en que me hice mayor y conocí a Bibi Netanyahu, durante su primer mandato como primer ministro. Su personalidad me impactó tanto como una foto que había visto de él, en un día de playa, con su familia, rodeado de guardaespaldas; esa imagen tan insólita refleja la constante amenaza que se ha cernido sobre Israel a lo largo de sus 62 años de existencia. Aquella foto desgarradora la llevo siempre en mi cabeza, porque es un buen recordatorio de lo que es vivir bajo una amenaza existencial. Y también porque simboliza la fuerza de todo un pueblo por sobrevivir en un mar de hostilidad, y cómo se puede lograr un futuro en paz, con fronteras seguras y defendibles.

No fue Bibi, sino su padre, Benzion Netanyahu, quien sembró en mí la visión que por desgracia acabaría por hacerse realidad: el mundo se enfrentaría a las fuerzas del mal, bajo la forma de un fundamentalismo islámico irreductible, y el terrorismo nacionalista palestino se transformaría en yihadista. De su hijo, no obstante, me queda la voluntad de luchar y vencer. Yo recomendaría la lectura de algunos de sus libros, como How democracies can defeat domestic and international terrorists y Terrorism: How the West can win, imprescindibles para entender el mundo de hoy y la distancia que media entre una decadente Europa, una América en retraimiento y un Israel decidido a defenderse y prevalecer.

Precisamente porque era muy consciente de que –en un punto que unos fijan en 1972, con la reacción temerosa de muchos europeos tras la matanza de los juegos olímpicos de Múnich, otros en 1973, con la Guerra del Yom Kippur, y algunos en 1981, con la destrucción del reactor nuclear de Sadam Husein en Osirak– los valores cotidianos y vitales de europeos e israelíes empezaban a divergir seriamente (apaciguamiento frente a resistencia; pacifismo frente defensa; rendición frente a autoafirmación), mi relación con Israel se fue profundizando: si hay un lugar donde los valores que dieron origen al mundo occidental siguen estando presentes es, precisamente, en Israel, esa pequeña nación que, al igual que la aldea de Asterix y Obélix, se resiste a perder su independencia e identidad.


El problema para Israel es que las guerras ya no se libran como uno quiere, y sus enemigos han aprendido bien la lección de que no les conviene plantar cara a los soldados de las IDF. De ahí que los aviones y tanques de las guerras de 1948, 1956, 1967 y 1973 hayan dado paso a los terroristas, y éstos a los terroristas suicidas de las intifadas. Ya se combate en todos los frentes posibles, el legal, el institucional, el cultural, el económico, el comercial..., porque lo que se persigue es la idea de Israel, su existencia. Y en buena parte están logrando sus objetivos por medio de una campaña global de deslegitimación del estado judío.

En los últimos años he dado cuanto he podido para luchar contra ese estado de cosas que culpa a Israel de todo lo malo que acaece en la zona y en el resto del mundo, y que ignora voluntariamente todo lo bueno que pasa y nace en Israel. Yo estoy más que orgulloso, por ejemplo, de que personas como José María Aznar pongan en marcha un proyecto como la Friends of Israel Initiative, en la que también participan el premio Nobel de la Paz Lord Trimble, el antiguo mandatario de Perú y de nuevo candidato a la presidencia de este país Alejandro Toledo, el filósofo italiano Marcello Pera y el embajador John Bolton. La FII tiene el objetivo de hacer ver que Israel es un país normal, una democracia más, con sus defectos y virtudes, una parte esencial del mundo Occidental, por historia, valores e intereses, y que, por tanto, no es justo ni inteligente ver en Israel una tierra de conflictos e injusticias. Porque no es verdad.


Si echamos un vistazo a la región, desde Marruecos a Pakistán, sólo hay una isla de estabilidad y prosperidad: Israel; y sólo hay dos democracias: Israel e Irak. Con el desmembramiento del Imperio Otomano, se tomó la decisión de dividir el territorio en 23 países, 21 de ellos islámicos, uno cristiano y uno judío, algo que los árabes nunca quisieron aceptar. A día de hoy, y gracias a los avances de Hizbollá, el Líbano ya no es una nación cristiana. Que israel no deje de ser judío por el peso de sus enemigos no sólo es un vital para los israelíes, sino para todo el mundo civilizado. "Si Israel cae, todos caemos", escribió Aznar hace unos meses en un diario de Londres. Y tenía razón. Si Israel cae, Occidente dejará de existir. Y precisamente por eso, para reforzarnos nosotros mismos, es necesario estar con Israel. Uno puede discrepar de tal o cual política, de tal o cual partido, de tal o cual líder. Lo hacemos todos y es sano. Pero nadie debería poner en cuestión el derecho a existir de la única nación creada por mandato de las Naciones Unidas, Israel. Cuestionando a Israel nos cuestionamos a nosotros. Así de claro. Porque damos alas a quienes quieren poner fin a nuestro sistema de vida.

Eso es Israel para mí ahora, un faro que nos sirve de guía, un reducto con el cual salvarnos, una tierra de esperanza.
Y cuando me preguntan por qué hago lo que hago y digo lo que digo, sólo se me ocurre una respuesta: porque quiero que mi hijo pequeño pueda decir que Israel es parte integral de Occidente, que es un país occidental, sin que le pongan mala nota en el colegio. Ni más ni menos.

fuente: http://www.ilustracionliberal.com/47/que-significa-israel-para-mi-rafael-l-bardaji.html

bardaji@diariodeamerica.com

Rafael L. Bardají, español, es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Cursó estudios de especialización de seguridad y defensa en Inglaterra y EE UU. Fue subdirector de Investigación y Análisis del Real Instituto Elcano y fundador del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES). Entre 1996 y 2000 fue asesor ejecutivo de los ministros de Defensa españoles Eduardo Serra y Federico Trillo. Es miembro del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres, del Consejo Internacional del Institute for Foreign Policy Analysis (IFPA) de Massachussets, del Comité Internacional de la Fondation pour la Recherche Stratégique de París y del Conseil Economique de la Défense, dependiente del Ministerio de Defensa francés. Ha publicado diversas obras sobre política exterior y defensa, temas en los cuales fue uno de los principales asesores del presidente del gobierno José María Aznar. Es Director de Política Internacional de la Fundación FAES.
 http://www.diariodeamerica.com/front_notas_list.php?id_autor=59