Mostrando entradas con la etiqueta POBREZA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta POBREZA. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de septiembre de 2010

CHILE: Héctor Llaitul , Comunero mapuche en huelga de hambre envía carta a secretario general de ONU

Héctor Llaitul escribió un texto de dos páginas en que explica la situación de los 34 huelguistas, asegura que "no es clemencia lo que pedimos, solo justicia" y pide la intervención de Ban Ki-moon enfatizando que "no somos terroristas, somos luchadores de nuestro pueblo".

El comunero mapuche Héctor Llaitul, uno de los 34 presos que permanecen en huelga de hambre hace 73 días, envió una carta al secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que pide su intervención para lograr las demandas que motivan la movilización.


“Apelamos a su alta investidura y a la organización que usted representa a que vea nuestra realidad, al menos desde la arista de la prisión política y de la movilización que drásticamente estamos asumiendo. Haga el favor de tomar conciencia de nuestra situación y haga reflexión con sus congéneres y ojalá pudieran asumir algunas acciones de respaldo”, escribe el comunero en una misiva de dos páginas.

El mensaje se conoce en la víspera de la intervención del Presidente Sebastián Piñera ante la Asamblea General de la ONU, donde se espera que haga referencia a la relación del Estado con los pueblos originarios.


Las iniciativas que plantea Llaitul son pedir al Gobierno chileno que respete los derechos políticos y territoriales mapuche; recomendar la no aplicación de la Ley Antiterrorista y la Justicia Militar “a mapuches que se movilizan y luchan por defender y recuperar sus tierras”; y exigir garantías al Gobierno para un debido proceso a los comuneros.

El texto explica la situación de “opresión y pobreza” que sufre el pueblo mapuche y agrega que “nuestras comunidades han iniciado fuertes procesos de recuperación de sus derechos ancestrales, que son básicamente la defensa y recuperación de tierras, situación que ha tenido como respuesta del Estado chileno una fuerte represión”.

Asimismo, denuncia que “llevamos prolongados períodos de prisión preventiva que ya superan el año y medio de cárcel y aún no tenemos un juicio con garantías procesales mínimas”.

“Queremos reafirmar categóricamente que los mapuche no somos terroristas, somos luchadores de nuestro pueblo que no aplicamos violencia política desmedida. Nuestra lucha es solo defensiva y es una respuesta a la represión con básicos ejercicios de autodefensa”, enfatiza el mensaje.

“Nunca hemos asesinado a nadie, al contrario, tenemos muertos de nuestra gente (…) No estamos ni siquiera involucrados en hechos de sangre en las causas que se nos imputan”, agrega.

Llaitul finaliza su carta con la frase, escrita en letras mayúsculas, “no es clemencia lo que pedimos, solo justicia”.

Martes 21 de Septiembre 2010 23:28 hrs.

Fuente: llego en un e-mail.





martes, 24 de agosto de 2010

Sobre la idea de pueblo

Por Alejandro Rozitchner
www.100volando.net


La palabra pueblo tiene un sentido fascista, es decir, excesivamente autoritario. La palabra pueblo, la idea de pueblo, es un truco político para aprovecharse de la gente. ¿En qué consiste? En que amucha (junta, apelmaza) a todas las personas, a todos los individuos, en una masa manipulable. Para construir esa masa cada individuo debe despersonalizarse, dejar de lado sus diferencias, su realidad, y pasar a simular ser una cabecita más en la muchedumbre que viva al líder popular. La masa, el pueblo, no valora la individualidad: ni las emociones, ni los deseos, ni las diferencias, ni todo lo que constituye la riqueza de la personalidad, la verdad de las vidas concretas.

Los populares viven luchando en contra de las manifestaciones de la personalidad individual, endiosando las características del imaginario hombre popular, un ser imposible y carente de todo atributo. Los populares no quieren que nadie se desarrolle, porque si lo hace deja de ser pueblo y el pueblo debe estar ante todo sometido al rigor de una organización estricta, comandada por sus defensores, en la que deben obedecer y besar la mano del que los cuida, como si fueran animalitos. Los populares pretenden que la gente sea como animalitos, quieren una manada sacralizada y pobre, para eternizarla con picardía en una pobreza a la que se respeta como si fuera una expresión de una verdad trascendente.

La palabra pueblo sirve para desarrollar la pobreza. No el país. No a las personas. No a la gente real. La idea de pueblo ama a la pobreza, y cree que esa situación de carencia representa la "cultura popular". Los populares, subidos a la idea del pueblo, cabalgan en su discurso (lo popular es siempre un discurso, que abusa de aquellos a los que dice representar y defender) arrasando con todo aquello que intente resistirse a su movimiento autoritario. Como son "los buenos" pueden hacer todo tipo de maldades, tienen la justificación en esa instancia suprema, religión moderna, el pueblo. Los populares son "buenos" y no paran de hacer desastres a los que luego enmascaran como una necesidad de su lucha popular.

Pero el pueblo no existe. Hay algo mejor: personas. Esas personas pobres que la idea de pueblo tritura son personas. Personas que merecen una vida mejor, que luchan por conseguirla, personas a las que hay que ayudar desde el Estado a lograr una organización que produzca bienestar y riqueza: cosa que los populares no saben hacer. Los populares, los cabecillas de lo popular, sólo logran privilegios para sí mismos. Es la historia del populismo. Sí, hubo algunas conquistas sociales, allá lejos y hace tiempo, pero desde hace tiempo los populares producen poca democracia y mucha imposición, poco logro y mucha verborragia, mucho pueblo y poca riqueza. Excepto para ellos mismos.

Hoy día sólo hay pueblo cuando se contrata a actores para que lo finjan. Esos actores son los pobres, a los que se transforma en mano de obra de una pantomima barata, muy barata, algo más que el pancho y la coca.

No siempre fue así. En otras épocas, la palabra pueblo, la idea de pueblo, tenía otro sentido. La cultura humana no había logrado desarrollar al individuo como lo logró en el último siglo. Gracias a un avance enorme en el conocimiento, en la salud, en la producción, en la comunicación, en la psicología, en toda la cultura en general, hoy en día hay más individuos que nunca, personas que se saben tales, que no necesitan sumirse en un conjunto indiferenciado para hacer su vida. La idea de pueblo tenía sentido cuando el país todavía no era una nación, y había que abrir el espacio de una libertad nueva. En esas épocas las guerras consumían vidas en una forma que hoy nos parece atroz y no toleraríamos.

Hoy en día el pueblo es un recurso retórico, una palabra que se usa para darle valor a la pobreza, cuando correspondería tratar de resolverla mediante la producción de riqueza. Los populares dan subsidios, para mantener a todos como sus hijitos pobres. Una política para el desarrollo generaría trabajo, abriría mercados, uniría recursos, sería capaz de proyectos sociales serios, de ver las verdades de la vida comunitaria. Los populares mienten las cifras, para que su lucha parezca buena, cuando no lo es. Los populares arman peleas, para convencer a los pobres de que están amenazados por los ricos, para que no se logre un acuerdo, buscan preservar el estado primitivo de la sociedad porque sacan partido de la situación. Los populares se llenan de plata, y si se lo ponen en evidencia dicen que lo hacen por el bien del pueblo.

La palabra pueblo suena a fascismo, a gran monumento musoliniano, a pretensión nazi de una lucha final y santa. Detrás de la idea de pueblo hay siempre un intento de autoritarismo, una cierta falta de inteligencia, una promoción disimulada de la pobreza.

¿Vos qué pensás? Opiná acá


Alejandro Rozitchner es escritor, filósofo y novelista, trabaja como inspirational speaker y es asesor de la Secretaría General del Gobierno de la Ciudad.


FUENTE: www.yahoo.com.ar


miércoles, 2 de junio de 2010

Los derechos humanos son la respuesta al círculo vicioso de la pobreza,

Tu compromiso salva vidas





Más de 1.000 millones de personas se acuestan cada noche con hambre; 1.000 millones viven en asentamientos precarios; 1.300 millones de personas no tienen acceso a una asistencia médica básica; 20.000 niños y niñas mueren cada día por no tener acceso a la salud y cada minuto muere una mujer por complicaciones derivadas del embarazo.

Todas esas personas son víctimas de la pobreza. Y la pobreza, a su vez, les condena a la exclusión, la violencia, la inseguridad y la falta de participación en los asuntos que les afectan.

Los derechos humanos son la respuesta al círculo vicioso de la pobreza, al reconocer el derecho de todas las personas a obtener alimentos y agua, a la asistencia médica básica, a la educación y a la vivienda, a la igualdad de oportunidades, a la seguridad, a vivir sin miedo...

A pesar de ser una buena iniciativa mundial contra la pobreza, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, no reconocen la relación entre pobreza y derechos humanos. Y aún más: no reconocen la obligación de los Estados de proteger y garantizar los derechos humanos, por lo que no cumplirlos no acarrea consecuencias para los Gobiernos.

La pobreza no es inevitable, ni ocurre por casualidad. La pobreza tiene responsables. Los Gobiernos, organismos internacionales y empresas deben rendir cuentas por los abusos que generan o agudizan la pobreza.

Los líderes mundiales se reunirán en septiembre para revisar el cumplimiento de los Objetivos del Milenio. Firma nuestra petición para que reconozcan la necesidad de proteger y promover los derechos humanos para terminar con la pobreza.

Gracias por actuar.

Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional - Sección Española


fuente: "Amnistia Internacional"
noticias@info.es.amnesty.org


domingo, 16 de mayo de 2010

Los Zapatos de Cristina Kirchner y los Niños descalzos en Argentina



views starkyees — February 22, 2010 — Algunos de
los Zapatos de la Colección de C(Algo mas sobre la Oligarkía)


jueves, 29 de abril de 2010

Invisibles




Por Silvana Melo


(APe).- La Argentina de los doscientos años baja del tren con las maletas llenas de desigualdades. Con amargo gesto mira para atrás y se encoge de hombros ante los sueños de los pioneros. Ante quienes, doscientos años después, no puede ocultar el hambre criminal de los niños. Con recursos que se esfuman por cañerías montadas históricamente para la dominación y el entierro solemne de las utopías.

El gobierno de la Provincia de Buenos Aires no paga las becas a los hogares convivenciales y centros de día desde el año pasado. En esta decisión terrible e inexplicable se va la vida de miles de chicos castigados desde el vientre y puestos a la deriva del padecimiento, caigan donde caigan en su constante naufragio. Pero el Gobierno Nacional quitó 144 millones de pesos que, en el presupuesto, estaban destinados a provincias y municipios. Y los destinó a la financiación del fútbol por televisión. El gran escenario virtual no incluye a los pibes desterrados. El Estado los ha hecho invisibles. Y gran parte de la sociedad, también.

Buenos Aires provincia presupuestó para 2010 casi 3 mil millones de pesos para planes sociales. Sin embargo, es el territorio más injusto, más partido en dos por la desigualdad, más carcomido por los dientes de la corrupción. Los recursos no llegan a los pies de la tierra, allí donde viven los que no son, los que no se ven, los que no se sienten. Los que empujan para asomar entre el barro. 2.014 millones del presupuesto social bonaerense están destinados al Programa de Seguridad Alimentaria. Dentro de los 2.014 millones para el PSA, hay un plan y un servicio que sobresalen: el Plan Vida tiene asignados 1.096 millones. Y el Servicio Alimentario Escolar (SAE), 748.180.000: 62 millones de pesos mensuales para 4.500 comedores que hay en la Provincia. En tres años el presupuesto del SAE prácticamente se triplicó. Aunque este año el Ministerio decidió recortar los cupos con una explicación lábil: la asignación por hijo menguó la pobreza. Una discusión larga que el Ministerio va a perder. Porque la inflación ya licuó gran parte de la asignación, los chicos más marginales y que caminan apenas por los bordes del sistema asoman nuevamente a la escuela -con expectativas bajísimas y con dudosa continuidad- para que sus padres puedan cobrar a fin de año la parte de la asignación que es premio a la escuela y a la vacuna. Esos chicos van a ir a comer a la escuela. Y se van a encontrar con cupos recortados. La mayoría desertará y la asignación por hijo -que no es universal- se volverá más pobre de toda pobreza.

Las becas para los hogares convivenciales -que existen para volver visibles las vidas que el Estado ignora y esconde, como la basurita vergonzante, bajo la alfombra- no las cobran desde fines de 2009. Los pibes son abandonados otra vez. Como un eslabón más dentro de una eterna cadena de desamparos.

El Gobierno Nacional destinó, en marzo, 43.778.600 pesos al plan Repro, destinado a subsidiar a empresas privadas supuestamente en crisis. Destinó esos fondos -directos de Anses- a pagar parte de los salarios de 77.190 trabajadores de esas empresas que, en muchos casos, no podrían probar fehacientemente la verdad de su crisis.

El presupuesto para el Plan Vida aumentó en la Provincia, para 2010, en 280 millones: pasó de 816 a 1.096 millones de pesos. Sin embargo, muchos de esos recursos quedan en el camino. No llegan a sus destinatarios directos, los chicos, ni a sus madres. Arrecian las denuncias por la comercialización de los alimentos del Plan: leche con el sello oficial vendida en una feria similar a La Salada en Paraguay. Un hombre que fue detenido cuando entregaba mercadería del Más Vida a un comercio. El intendente radical de Benito Juárez denunció que el Municipio no recibía alimentos y que se los habrían entregado al ex intendente (PJ), que a la vez es titular de la firma estatal Buenos Aires Gas (Bagsa). Leche del Plan se vende por internet. Hay denuncias penales y proyectos en la Legislatura para indagar por qué agujero negro se esfuman los recursos que son destinados a la urgencias del hambre cotidiano de miles de familias.

La falta de control de los recursos -que están- afecta directamente a la vida de chicos brutalmente castigados por historias familiares que los derivan a hogares a los que el Estado retacea el dinero; afecta a la salud de aquellos a quienes deberían llegar los cartones de leche con sello oficial que se venden ilegalmente; afecta a la panza de los chicos que se alimentan en los comedores, donde los cupos "inflados" se utilizan para mejorar la comida o bien para negociar con un proveedor una repartija personal.

Los recursos millonarios se destinan a lo visible y se les arrancan a los fantasmas de la invisibilidad social. El ajuste se practica sobre lo más indefenso y lo más flaco del tramo más castigado de la sociedad. Una mano que escribiera el camino con otra letra, una pequeña decisión de Estado que es apenas una firma, un papel en otra caja, una mirada hacia otro horizonte. Y se multiplicarían los panes en los platos vacíos.

La Argentina de los doscientos años tendrá que poner sobre la mesa de los invitados la brutal marquesina de los invisibles.


FUENTE: AGENCIA PELOTA DE TRAPO
Lunes, 26 de Abril de 2010 09:17
Edición: 1755