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sábado, 19 de julio de 2014

Buenos Aires: DARIO SZTAJNSZRAJBER: ROCK Y FILOSOFIA SE CRUZAN EN ESCENA

Desatormentándonos


¿Qué dice Charly de Nietzsche o Spinetta de Platón o Fito Páez de Derrida? Con un espíritu didáctico, pero a la vez relajado, teatral sin ser pesado, repleto de diagonales inesperadas que unen el pensamiento y la vida cotidiana, Darío Sztajnszrajber viene ofreciendo en su programa Mentira la verdad una manera refrescante de abordar asuntos filosóficos, capaz de interpelar a adultos y adolescentes. Ahora, da dos saltos al mismo tiempo: pasar al teatro y hacerlo con el rock. Desencajados busca iluminar cómo el rock habla de los griegos, el existencialismo y la deconstrucción (y viceversa).
 Por Gustavo Santiago

Darío Sztajnszrajber es un joven filósofo y docente (UBA, Flacso) convencido de que la filosofía debe circular por carriles no convencionales si quiere llegar a un público amplio. Esto lo llevó, hace un tiempo, a apostar por un formato televisivo novedoso para dar cuerpo a la filosofía en Mentira la verdad, programa que lleva varias temporadas en Canal Encuentro. Pero su más reciente desafío parece aún más osado: conjugar al rock nacional con la filosofía. En eso consiste Desencajados, la obra que cada jueves a las 21 ocupa un escenario en la Ciudad Cultural Konex.
“Lo que me interesa desde hace tiempo es sacar a la filosofía de sus propios dogmas y de sus claustros –dice Darío–. De ahí surgió la idea de ponerla en diálogo con la música y, luego, de subirla al escenario. Podríamos decir que nuestro desafío fue llevar la filosofía al registro del recital. Y eso es Desencajados, un recital de filosofía.”

Más allá del título del espectáculo, la relación música/filosofía parece muy armónica.

–Por un lado, tendría que decir que a mí Charly o Spinetta me acompañaron toda la vida. Yo llegué a la filosofía por lo que ellos me hicieron pensar, mucho antes de leer un libro de Platón. Hay mucha filosofía en la música. Pero, también hay música en la filosofía. Hay textos que me resultan musicales cuando los leo. Nietzsche, Derrida, Nancy... ¡son música pura! Hay una presencia muy importante de lo filosófico en el arte y del arte en la filosofía. Entonces, no se trata de inventar una relación entre música y filosofía, porque esa relación ya está. En todo caso, lo que intentamos hacer es “desocultar” esa relación, como diría Heidegger, ver por dónde va, dejarla hablar...

¿Por qué, entonces, “desencajados”?

–Porque lo que nosotros pretendemos hacer es una especie de deconstrucción. Por un lado, de los temas musicales. En el espectáculo los temas no comienzan y terminan como una totalidad. Están entrecruzados por textos o por explicaciones filosóficas. Pero, otra vez, esto es reversible, porque en medio de una explicación o de un discurso filosófico se filtra una canción. Y ahí se produce la incomodidad. Uno está esperando que la canción siga o que la explicación termine de cerrar, pero se cruzan, se desacomodan, se desencajan los dos géneros. Y esto está representando desde lo estético, el desencaje que queremos poner en evidencia en los temas filosóficos mismos. Porque consideramos que, por ejemplo, el amor es más un desencaje que un encaje, que Dios tiene más que ver con lo que abre que con lo que cierra, que el tiempo es algo incomprensible. Habría un desencajamiento que incluye tanto la forma como el contenido.

La banda merece un párrafo aparte. Porque hay que tener coraje para atreverse a interpretar clásicos como “Desarma y sangra” o “Barro tal vez”. Pero hay que tener un enorme talento para hacer que el público no extrañe las versiones originales. Y lo logran. Como si estuviéramos en un recital, presentemos a la banda.

–Tenemos a Lucrecia Pinto poniendo la voz y el cuerpo en las canciones, Guillermo Martel en guitarra, Juan Finger en bajo y coros y Lucas Wilders en percusión.

Cada uno con una ambientación propia.

–Sí, hay cinco espacios diferenciados: Juan está en la oficina; Lucas en una fábrica, es un operario; Guillermo está en su cama, en medias; Lucrecia está en su living, desgarrada, como si la hubieran dejado plantada: la chica que esa noche no salió; y Darío, el profesor de filosofía, está en un bar. También acá hay otro desencaje. Porque esos cinco lugares no encajan. Todo funciona en los pasillos, en los cruces, en las tensiones entre los distintos espacios. La acción está en el “entre”. Es ahí donde se produce la creación de algo nuevo. Por eso en el espectáculo nosotros hablamos de la importancia de los pasillos, más que de las habitaciones.

Otro aspecto interesante es que cuando tu personaje se pone a disertar sobre cuestiones filosóficas no se queda en el terreno de la exposición neutra. Hay una toma de posición. Casi podríamos hablar de una especie de “misión” en términos socráticos. ¿Cuál sería esa misión? O, dicho de otro modo, ¿qué pretenden provocar en el espectador?

–Nosotros cuestionamos fuertemente el pensamiento binario. Eso es algo que intentamos romper. Entendiendo que las lógicas binarias son lógicas en las que el abroquelamiento en uno de los polos termina negando, invisibilizando e, incluso, exterminando, a lo que no encaja. Ese pensamiento binario es nocivo; el pensamiento tiene que jugarse en la apertura a la otredad. Hoy hay una especie de sentido común que domina cuatro o cinco de los grandes temas que hacen a nuestra existencia cotidiana: el yo, Dios, el amor, el tiempo y lo real. En estas cinco grandes cuestiones existenciales la inmediatez de la cotidianidad nos lleva, en el pensamiento binario, a respuestas rápidas que, en general, se asientan en una reivindicación de lo que somos a partir de una negación del otro y de una construcción incluso intencionada de un otro como enemigo contra el que permanentemente hay que seguir batallando para que la propia realidad tenga sentido. Todo esto se traduce para nosotros en expresiones como “mercantilización de los vínculos”, “lecturas dogmáticas de la realidad”, “obsesión por la objetividad” –que siempre es la objetividad del que escribe la Historia–. Lo que buscamos es que todos estos temas exploten, sean deconstruidos. También ahí se ve la importancia del rock. Porque el rock tiene esa potencia capaz de hacer saltar todo. Cuando Lucrecia canta “¿Qué ves?”, de Divididos... te parte al medio.

Esa lucha deconstructiva genera también una ética...

–Obviamente que en esto hay una ética. No una ética fundada en un valor de verdad, sino en el desenmascaramiento permanente. Nuestra apuesta es tratar de sacar al espectador de ese sentido común binario y llevarlo a un extrañamiento con él mismo. Lo queremos llevar a eso que Levinas denomina la ética como una manera de salirse de uno mismo, de desapropiarse. Donde hay una prioridad de lo otro por sobre el Yo. Lo llevamos a la puerta abierta, o a la demolición de las puertas. A la extranjería. Al corazón de Nancy trasplantado que le salva la vida.

Pero, además, ustedes están proponiendo otro tipo de subjetividad: alegre, hedonista, abierta, hospitalaria.

–Es que creemos que si se hiciera del extrañamiento, de la apertura al otro, del autocuestionamiento una ética de vida, el mundo sería menos violento. No estamos bajando línea hacia una ética que construya nuevamente dicotomías entre buenos y malos. Hay una ética de la hospitalidad, contingencialista. La cuestión de la contingencia la tomo de Rorty. El dice que nunca desde la metafísica se puede construir la democracia. Porque desde la metafísica el otro es un hereje, un equivocado. Nosotros hablamos de democratizar la existencia sin perder su sacralidad. Hay un momento en el espectáculo en el que decimos que la muerte de Dios no tiene que ver con la ausencia de trascendencia, sino con sacralizar cada momento de la existencia. ¡Y ahí te quiero ver si te la bancás! Lo fácil es ponerlo a Dios afuera y hacer cualquier desastre en la Tierra. Pero el Eterno Retorno, el amor fati de Nietzsche de lo que nos hablan es de sacralizar cada momento.

Personalmente, creo que un gran acierto de tus propuestas es que, si bien se mueven en el terreno de la divulgación, no caen en ese tipo de enciclopedismo en el que abunda la infografía, las ilustraciones pintorescas y los contenidos completamente lavados, empequeñecidos...

–Para mí el enciclopedismo traiciona lo que yo entiendo como una de las formas esenciales de la filosofía, que es la provocación. El enciclopedismo de divulgación te puede hacer digerible un contenido filosófico, pero no te desacomoda. Y lo que nosotros intentamos, tanto en los programas televisivos como en el teatro, es pegar martillazos, nietzscheanamente, sobre ciertas concepciones comunes que hay acerca de las cosas. Por ejemplo, hacer un programa sobre la amistad para ir derribando una a una nuestras idealizaciones de la amistad, me parece que es hacer lo que debe hacer la filosofía.

Hay un arte también, en ese martilleo. Hay que saber pegar.

–Es todo un trabajo. En los programas de televisión, el producto sale tal como se ve porque entre nosotros nos matamos discutiendo. Y lo mismo pasa con Desencajados en relación con la música. Todos quieren que yo hable menos, me dicen que con menos alcanza, y yo peleo por hablar más, para mí siempre falta... Por eso nuestros productos sostienen las tensiones. No son meras exposiciones de un punto de vista. También en este aspecto me referencio en la filosofía decontructivista: lo que me interesa es poner en evidencia las paradojas de nuestro tiempo. Nosotros apostamos a una filosofía de las paradojas, no de las certezas. Hay una pregunta que atraviesa todo el espectáculo que es “¿cómo buscarle un sentido a las cosas si la paradoja existencial que nos atraviesa es el sinsentido de que nacemos para morir?”. Lo que el espectáculo busca es que recuperemos lo paradójico no como algo negativo, sino como algo que nos alivia al sabernos más abiertos que cerrados. Nosotros decimos: “Vení, bancate un espectáculo de una hora y media en el que lo único que hay son martillazos para derribar conceptos y dejarte con las tensiones propias de lo que es un amigo, de lo que es una pareja...”. No vamos a dar una clase sobre “el concepto de alma en Platón”, sino que vamos a trabajar la tensión con la vida propia. Es acá donde estamos intentando recuperar algo del sentido originario del porqué de la filosofía, de esa sensibilidad propia de lo filosófico que hoy está presente más en la literatura, en el cine, en las producciones estéticas desde la imagen, que en el género típico del ensayo académico de investigación.

Creo que en ese sentido son coherentes los medios que elegís para difundir tu propuesta. En el teatro el espectador está ahí, sentado, sin mediadores, y la televisión llega directamente a la casa, a la intimidad. No hay academia, pero tampoco tribuna. Y entonces puede ser una buena herramienta para generar una ética por multiplicación, desde el contacto directo, desde la intimidad.

–Ojalá propuestas como éstas lleguen a la intimidad y logren torcer un poco esa violencia que en algún momento se creyó que era innata, de lo humano contra lo humano. Si se pudiera disolver algo de eso, estaríamos dando grandes pasos. Algo que seguro que logramos con el programa, y yo considero fundamental, es que estos formatos provocativos, por paradójico que suene, ingresen en las instituciones tradicionales. Se lo ve en las casas, se lo pasa en los colegios. A mí me llegan unos veinte mails por día por el programa. Por ejemplo, me llegó un mail de un maestro rural de Catamarca, que tiene sexto y séptimo grados juntos, que trabajó con ellos el tema de la amistad. Y ese programa precisamente buscaba derrumbar la idea contractualista más trillada de la amistad y recuperar el amor por el otro desde el desinterés. Y creo que eso tiene que ver profundamente con la política comunicacional y educativa del Canal Encuentro. Es una estructura del Estado que está cumpliendo un rol formativo real.

Antes de llegar a la televisión y al teatro trabajaste muchos años como docente. Supongo que es ahí donde surge esta manera de posicionarte en relación con la filosofía.

–Con la docencia descubrí que la filosofía tiene mucho que ver con la impostura. Yo nunca fui un docente del estilo de los que tuve: sentado en un escritorio, leyendo unos apuntes que hacían dormir a los alumnos hasta que lo único que quedaba “vivo” era un grabador, y nosotros después leíamos las clases desgrabadas... Si lo que queremos generar es un acto filosófico, un acontecimiento filosófico, la clase de filosofía tiene que ser una clase distinta, donde se pongan en juego elementos diferentes de los tradicionales.

A la salida del estreno de Desencajados había un grupo de chicas y coincidían en que ver el espectáculo había sido como participar “en vivo”, de aquello que disfrutaban por la tele. ¿No te sentís un poco un rock star?

–¡Ja! No creo que sea para tanto... Pero se ve que no nos equivocamos al pensar que podíamos conjugar la fuerza de la filosofía con la potencia del rock.

Desencajados
Jueves, 21 hs
Ciudad Cultural Konex
Fuente: RADAR- PAGINA12.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

ALFREDO LEUCO, UN PERIODISTA DE PRIMERA NOS EXPLICA EL PORQUE DEL 'CACEROLAZO' DEL DIA 13 DE SEPTIEMBRE EN BUENOS AIRES Y EN TODO EL PAIS.


protesta causal

Ella lo hizo

Por Alfredo Leuco
16/09/12 - 01:20
Ella lo hizo ¡¡¡Ay¡¡¡ espejito, espejito... DIBUJO: PABLO TEMES.


Cristina lo hizo. El cacerolazo no fue espontáneo. La Presidenta fue la impulsora de la gran convocatoria. Ella se encargó personalmente, y por cadena nacional, de humillar a cada uno de los sectores que se expresó. Fue Cristina la que les mojó la oreja a los abuelos amarretes que querían comprar diez dólares para su nieto abanderado; a los docentes vagos; a los empleados de las inmobiliarias que hacen crucigramas esperando un cliente; a los trabajadores del Banco Ciudad que fueron atacados gratuitamente; a los jóvenes puntocom que ganan 5.500 pesos por mes y pagan impuesto a las ganancias; a los jubilados que –para proteger el ahorro de toda su vida– ponen un plazo fijo y son obligados a perder entre el 10 y el 15% por año; a los directores de cine que necesitan dólares; a los enemigos de las barras bravas del fútbol o permitiendo que alguien que le prendió fuego a su esposa y la mató participe de los actos del oficialismo.


Cristina fue una militante permanente y esforzada. Se tomó su tiempo y en cada aparición pública fue indignando a un grupo distinto. Logró así la mayor concentración social opositora desde 2003 en Plaza de Mayo. En infinidad de ciudades, pueblos y pueblitos también hubo candombe cacerolero. 


La diversidad de los reclamos apeló a cada uno de los rubros que la Presidenta ignora. Por eso concurrieron a su llamado a movilizarse los familiares de los muertos en el siniestro de la estación Once, los estafados por la malversación de las estadísticas del Indec que vomitan ante la provocación de que se puede comer con menos de seis pesos por día. Hubo mucho llanto y pancartas por las víctimas de la inseguridad, en su mayoría de los barrios más humildes.

 Cientos de carteles caseros expresaron con toda claridad que la gente no soporta a los corruptos que “Ella” tiene a su lado ni que haya el mínimo intento de autorizar la reelección de la única persona que actualmente lo tiene prohibido por la Constitución: Cristina Fernández de Kirchner.


Fue Cristina la gran organizadora de la rebelión de los maltratados. El principal cantito fue: “Y ya lo ve, es para Cristina que lo mira por tevé”. Demasiados enemigos reales tiene cualquier gobierno para que todos los días invente uno nuevo. Y es Cristina la que está planificando una marcha todavía mucho más numerosa con las órdenes que le dio a Juan Manuel Abal Medina. Decir que ese sector minoritario está más preocupado por Miami que por San Juan fue echar nafta al fuego.


 Es potenciar un plan de provocación que fractura socialmente al país como en los peores momentos.
Las chicanas, como los chistes, según Freud, son expresión del inconsciente que vio sólo manifestantes rubios, opulentos, bien vestidos y tan caretas que no se atrevieron a pisar el pasto. Es difícil sostener eso con cierta credibilidad. No hubo presidenta vestida con ropa y accesorios más caros que Cristina. Ni con tantos millones en el banco o que haya vivido primero en Recoleta y luego haya comprado dos propiedades en Puerto Madero, como varios de sus colaboradores. Es Cristina la que representa la codicia. Cuesta descalificar a la clase media desde la clase alta. Y mucho más si la guardia de hierro que la protege, los muchachos de La Cámpora, son cualquier cosa menos morochos, sudorosos y proletarios.


¿Desde cuándo ser de clase media es estar apestado? ¿Ya no corre más eso de “piquete y cacerola, la lucha es una sola”? ¿Qué es la movilidad social ascendente, entonces? Lula se enorgullece de decir que ayudó a que 20 millones de pobres llegaran a la clase media.
Es cierto que hubo algunos manifestantes que se expresaron con un odio que envenena la convivencia social. Pero eso también es responsabilidad de quienes gobernaron en la década del rencor. 

Así como jerarquizaron la Corte Suprema, descubrieron los derechos humanos, implementaron la asignación universal, apostaron a un modelo productivo y al mercado interno con generación de empleo; de esa misma manera sembraron el odio desde la altanería y el autoritarismo.


Cuando los presidentes no escuchan, los ciudadanos gritan más fuerte y más cerca. Con su política, la Presidenta favoreció a muchos sectores y por eso tuvo tanto apoyo electoral. Pero también hirió a grandes conglomerados que no son “las corporaciones ni la oligarquía”. ¿Qué pasó? ¿Qué fue lo que provocó que tanta gente abandonara su casa a la misma hora y con la misma destinataria de las quejas? No hubo una sola publicidad televisiva o radial que invitara al acto. Ni un aviso ni una nota previa en ningún diario. 


Algo nuevo apareció. Estalló en mil pedazos esa convicción jurásica del cristinismo de que los compatriotas son tontos llevados de las narices por los grandes medios. Es de un paternalismo y una subestimación tal que no se compadece con el peronismo, que sabe que la gente reacciona de acuerdo a su propia experiencia.


¿No habrá llegado la hora de declarar de interés público y sujeto a expropiación a las redes sociales? Esa comunicación horizontal y plural es la contracara de lo que propone el Gobierno con medios de comunicación que ocultaron vergonzosamente los cacerolazos.


Con la soja volando, Brasil en proceso de recuperación y menos vencimientos externos, Cristina tiene otra vez la gran oportunidad de recuperarse. En un ejercicio de imaginación, ella podría decir: “Argentinos y argentinas, voy a redoblar el esfuerzo para solucionar las demandas que me plantearon. Trabajaré para bajar la inflación y combatir la inseguridad. Convocaré a todas las centrales sindicales y todos los partidos para escuchar sus propuestas. Dejaré de atacar a los que piensan distinto y les doy mi palabra de que jamás se me ocurrirá modificar la Constitución en mi propio beneficio”.

 ¿Qué pasaría si la Presidenta dijera algo parecido en cadena nacional? Desinflaría la crispación y recuperaría parte de su imagen positiva. Pero dejaría de ser Cristina. Sería Bachellet, Dilma, Lula o el Pepe Mujica, duros luchadores de los 70, austeros en sus cuentas bancarias y vestimenta, humildes y pluralistas de tiempo completo, combatientes de la corrupción y grandes referentes de los tiempos que vienen porque no dividieron a la sociedad en la que viven.


No son ni se creen dioses que deben ser temidos. Pero para muchos, son ángeles democráticos constructores de una sociedad igualitaria.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Argentina: el Ministro de Economía Amado Boudou reconoce que fue inapropiada la utilización de la metáfora relativa a la Shoá

Boudou reconoció, en la DAIA, la utilización de una “metáfora inapropiada”

(Prensa DAIA - 12/10/10) En el marco de la reunión mantenida en la DAIA, representación política de la comunidad judía, el ministro de Economía, Amado Boudou, reconoce que fue inapropiada la utilización de la metáfora relativa a la Shoá y que la misma no puede ser circunscripta a la coyuntura política de nuestro país, dado que lastima la sensibilidad de la sociedad argentina en general y de la comunidad judía en particular. La DAIA y el Ministro consideran, además, que estas expresiones sobre el Holocausto, no deben ser utilizadas para dirimir ningún tipo de conflicto. El ministro Boudou fue recibido por el presidente de la DAIA, Aldo Donzis; el vicepresidente 1º, Ángel Schindel; el vicepresidente 2º, Sergio H. Witis; el secretario general, Fabián Galante; el tesorero, Mario Comisarenco; el director ejecutivo, Jorge Elbaum; el director ejecutivo adjunto, Víctor Garelik y el director del Departamento Político, Alfredo Neuburger.

Tras el encuentro mantenido con las autoridades de la DAIA, Donzis y Boudou ofrecieron una conferencia de prensa. “Yo vine a expresar que fue inadecuado utilizar términos relativos al Holocausto. Hemos hablado de la importancia y sensibilidad que tiene el tema para la sociedad toda”, señaló el Ministro.

Por su parte, Donzis valoró “la iniciativa del Ministro de acercarse a la DAIA, y que haya señalado que fueron expresiones inapropiadas que, efectivamente, hieren la sensibilidad de la comunidad judía y particularmente de los sobrevivientes de los campos de exterminio nazis”.


Más repudios a la agresión del

ministro Boudou a periodistas
argentinos

(Clarín - 11/10/10)
El exabrupto protagonizado el viernes por el ministro de Economía, Amado Boudou, quien acusó a dos periodistas de Clarín y La Nación de ser “como los que ayudaban a limpiar las cámaras de gas en el nazismo”, siguió generando críticas: los legisladores Felipe Solá (Peronismo Federal) y Elsa Quiroz (Coalición Cívica), el foro de periodistas Fopea y el titular de la Fundación Memoria del Holocausto, Mario Feferbaum, se expresaron en duros términos contra el funcionario.

"Primero debería pedir perdón a los trabajadores de prensa que estaban haciendo su tarea y después renunciar", reaccionó la opositora Quiroz, y afirmó que "como argentinos delegamos en un funcionario responsabilidad, respeto, tolerancia, formalidad y límites".

A su vez, Solá calificó como "un gravísimo error" el exabrupto de Boudou y advirtió que "el kirchnerismo sigue poniéndose como juez del resto" cuando "no tiene autoridad moral para eso”. "El Gobierno sigue cometiendo graves errores, lo de Boudou es un gravísimo error, la crítica a (el ex fiscal federal Julio César) Strassera también", aseguró el ex mandatario bonaerense y fustigó que "el kirchnerismo sigue poniéndose como juez del resto, y no tiene autoridad moral para eso", le dijo a Radio Mitre.

“Los dichos del ministro, agravados por el alto cargo que ocupa, constituyen un ataque inadmisible a la persona de estos dos colegas y banalizan una de las mayores atrocidades del siglo XX", esgrimió por su parte FOPEA, una asociación que reúne a unos 300 periodistas de todo el país. Para esta entidad, "el abuso de las comparaciones con el nazismo, el fascismo, el stalinismo y la última dictadura militar se ha percibido con lamentable frecuencia en el debate político argentino".


Unánime rechazo al ministro

(La Nación - 10/10/10) Un rechazo unánime y hasta el pedido de renuncia suscitó la fuerte agresión del ministro de Economía, Amado Boudou, que comparó a dos periodistas de LA NACION y Clarín con "los que ayudaban a limpiar las cámaras de gas del nazismo". Anteayer, en Washington, el ministro tuvo palabras descalificadoras hacia los periodistas Martín Kanenguiser, de LA NACION, y Candelaria De la Sota, de Clarín .


Ayer, en Twitter, Boudou insistió en que ambos diarios son "FMI-adictos y les preocupa más el tema del Fondo que el crecimiento argentino y el mercado interno". El diputado nacional Eduardo Amadeo (Peronismo Federal) reclamó la renuncia del ministro, al señalar que "la agresión ha superado los límites de lo tolerable" y describir el hecho como un "atentado a la vida en democracia".

La diputada Silvina Giudici (UCR), que preside la Comisión de Libertad de Expresión, consideró "lamentables" los dichos de Boudou y reclamó una retractación pública. También el diputado Adrián Pérez (Coalicíón Cívica) exigió una rectificación inmediata y un pedido de disculpas a los periodistas agredidos.

Fuente: Micro Ejecutivo de Noticias DAIA-
Martes 12 de octubre de 2010 – Nº 2646
prensa@daia.org.ar







Amado Boudou y el nazismo.

¿Vale la pena contestar un desaguisado semejante al proferido por el Ministro de Economía cuando dijo que algunos periodistas eran “como los que ayudaban a limpiar las cámaras de gas en el nazismo”? ¿Tendrá alguna idea de lo que sucedía en los campos de exterminio?


¿Se imaginará lo que es estar obligado a retirar cientos de cuerpos de hombres y mujeres, viejos, adultos y niños, despegarlos para separarlos –y no me detengo en cuestiones de difícil digestión-, acomodarlos en carretillas, llevarlos a sitios especiales para hurgar en ellos por si tuvieran valores escondidos y después introducirlos uno a no en los hornos crematorios?

¿Le contaron que los encargados de estas tareas sabían que su propio destino iba a ser igual en pocos días? ¿Alguien le habrá informado que estos mismos prisioneros fueron los que dinamitaron uno de los hornos crematorios en Auschwitz?

Si supiera todo eso –es lo que espero de un ministro del poder ejecutivo de mi país- ¿cómo se atreve, cómo pudo ocurrírsele semejante analogía? Los pobres prisioneros que se ocupaban del trabajo más abyecto de los criminales nazis no tenían elección alguna, querían vivir un día más y tener la posibilidad de rebelarse y cuando llegara su hora, morir de manera digna y honorable luchando por la recuperación de su humanidad.


¿Pensará Boudou lo que dice o lo dice porque supone que tampoco tiene elección y también quiere estar un día más…? Y si lo consigue, ¿será que acaso espera rebelarse algún día y recuperar su honra y su dignidad?

Si fuera así, vale la pena contestarle.

DIANA WANG

Presidenta de Generaciones de la Shoá en Argentina

DNI 10134355