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miércoles, 21 de julio de 2010

Ian Welden desde Copenhague, Dinamarca: "Cerros y Cerras de Chile"

Cerros y Cerras de Chile


Tu sabes quizás, que aquí en Dinamarca no hay cerros ni montañas.
A lo más, colonitas ingenuas e inocentes.
La última vez que estuve en Chile, sus cerros me impresionaron el alma.
Como si fueran seres vivos y autónomos.





Cerra mijita rica

Cruzando Calle Bandera
me topé con una cerra maravillosa.
Ojos llenos de estrellas solitarias
y su loma suave como la redondéz de la luna.


Era una cerra diosa del Diciocho de Septiembre,
dedales de oro en su follaje verde
y bordados de yuyos en sus faldeos.

Cerra mijita rica! le grité
tomándola de un brazo
acompañándola Calle Bandera arriba
donde me abrió su puerta.

Tras esa puerta iniciamos sin preámbulos
el ritual de la cerra y el escalador.
Trepando,
enterrando mi cara en su sima
lamiendo, horadando y gimiendo.





Cerro maricón

Pequeño y alegre
cuan solcito recién lavado
voy dando saltitos calle abajo
para juntarme con mi mamá

Bolsillos llenos de preguntas
y en mis manos
una fé incondicional en la vida.

A la vuelta de la esquina
y de un zarpaso magistral,
un cerro negro como un gato
me hizo despertar





Cerro magnífico

Yo soy un cerro chileno.
Pasa tus manos por mi lomo y verás.
Soy desscendiente del gran caimán prehistórico.
Yo soy un cerro chileno.

Soy arisco y traidor
Pero dulce y fiel cómplice.
Niños vienen a jugar sobre mi
mientras sus madres rien y conversan.

En mi se esconden amantes locos
satisfaciendo sus mas osadas pesadillas
y asesinos caminan por mis recodos sudando sangre
y estudiantes y poetas buscan mi cima
para matarse.

Yo soy un cerro chileno.
Pon tus oidos en mi vientre
y escucharás.


Cerro en mi espalda

Un cerro se me acerca
y se encarama de un salto en mi espalda.
Ahora ando contento por ahi,
jorobado.
cruzando tajamares fantasmas
reflejándome en las vitrinas nocturnas
de La Alameda
orgulloso.




La cerrita inconsolable

Una cerra muy jóven
ingenua, solitaria y necesitada de amor,
cayó entre mis dedos.

Yo la acepté
la quise y la consolé
para despues con estos mismos dedos
tirarla a la calle.

Y tanto fue el amor que le di
que jamás ha podido olvidarme.
Loca de desconsuelo
anda por las calles y acequias
gritando mi nombre.

Y yo, ya tan viejo y tan solo
me muero
sin tener idea de esto.


Cerro conchesumare

Con la cabeza metida entre las manos
caminé llorando
emitiendo ruiditos propios
del estudiante en pena.

Un cerro conchesumare
me agarró a puro combo sucio,
me robó los libros, chaqueta y zapatos
y me dejó por ahí escupiendo dientes.
Ergo, la necesidad existe
me sorprendí pensando
intendando ponerme de pié.



Cerra mamá

Voy arrancando de mi mismo
una siniestra noche Santiaguina
cuando una espeluznante cerra gigantezca
me sale al paso.
Cabellera de medusa y un biberón en sus manos
me instala en el bus número 50
y me manda para la casa.


Cerro Compadrito Buena Persona

Allá abajo en el ultimo recodo de la nación, donde lunas y soles y nieves
y generosos puñados de estrellitas picadas finas y poderosas cucharadas
de vientos australes se cuecen a fuego lento sobre una viejísima estufa
a carbón de Lota, el Cerro Compadrito Buena Persona (cerro de gran
reputación local) nos admitió en su reino.

Anfitrión perfecto, desenrrolló a nuestros pies una alfombra de hierbas
buenas y cubrió con respeto nuestras peripecias eróticas con araucarias
milenarias y rojísimos copihues.

Nos invitó a cenar maquis y piñones y nos dió de beber misteriosos vinos
afrodisíacos de vertientes cuyas raíces nacen en los intestinos de la luna.

En profundo silencio sagrado y ya satisfechos de tantos placeres carnales,
bajamos cuidadosamente de su lomo.
Gracias Cerro Compadrito Buena Persona.





Ian Welden

Valby, Copenhague.
ian.welden@mail.dk





BIOGRAFÍA DE IAN WELDEN

Ian Welden, Santiago de Chile 1948.


Licenciado en comunicación de masas y artes gráficas en la Universidad Técnica de Santiago (1969 - 1973)

En 1974 se radicó temporalmente en la cIudad de Barcelona, España, donde trabajó como intérprete y radio operador a bordo de un barco de investigaciones geológicas del el suelo marino del mar Mediterráneo.

En 1975 se asentó definitivamente en Copenhague, Dinamarca, donde ha trabajado en los campamentos para refugiados políticos y de guerra de la Cruz Roja danesa.

Aquí dirigió la revista de poemas y cuentos REFUGEE VOICE, (LA VOZ DE LOS REFUGIADOS), 1986 - 1996 y desempeñó un cargo de mediador entre miles de refugiados de muchísmos países del mundo y el Ministerio de Justica danés.

Actualmente prepara la publicación de su libro CRÓNICAS NÓRDICAS en la editorial chilena EL TALLER y que seguramente verá la luz en el mes de diciembre 2010.





lunes, 31 de mayo de 2010

Ian Welden desde Copnhague nos trae: "Volando con Graciela".

MILAGRO

Volando con Graciela


1
Es pasado el mediodía y mi abuelo está durmiendo su tradicional siesta. El silencio en la gran casona es total y el calor del diciembre chileno hace que vea alucinaciones. Voy merodeando por el jardín de mi abuela Graciela; inspeccionando sus violetas y sus jazmines y lavándulas y las fragancias me intoxican.

"Iancito, no vayas a despertar a tu Tata... toma, aquí tengo un vaso de limonada para ti...".

Y vuela cual mariposa de la terraza al jardín, entregándome la limonada y un beso en la frente. En realidad Graciela se pasa la vida mas arriba en el aire que en la tierra, repartiendo cariños a diestra y siniestra, preocupándose de que todos a su alrededor siempre estemos contentos. Como un ángel.

"Yo también quiero tener un jardincito, abuelita. Puedo?"

Para mi alegría me ha asignado unos metros de tierra al lado del gallinero. Estoy plantando frejoles blancos y negros convencido de que brotarán frejoles grises. Los distribuyo haciendo la señal de la cruz y les canto una canción de cuna al cubrirlos. Ahora debo esperar un par de semanas regándolos todos los días. Graciela dice que en un mes tendremos suficientes frejoles como para hacer una cena de navidad.

Me invita a entrar al gallinero a recoger huevos. Ella conoce a todas las gallinas por sus nombres. Mi gallo se llama Shakespeare
y solamente se deja acariciar por mí y Graciela. Buscar huevos es como buscar tesoros y encontramos doce de los pardos, todavía calientitos.

"Para hacerte un bizcocho gigante, Iancito. La próxima semana es tu cumpleaños, vas a cumplir cinco! Te acuerdas?

2

Hoy mi abuela me lleva volando alrededor de nuestra vieja casona;
o será un sueño? Revisamos el techo para ver si hay agujeros y luego nos metemos por la chimenea.

"Tiene que estar muy limpia para que pueda pasar el viejo pascuero, Iancito".

Adentro de la chimenea que ya nadie usa, oculta viejos recuerdos de su infancia y juventud. En pequeñas bolsitas de colores clavadas en las paredes está el alma de una niñita muerta, viejos amores, un caballo, un perro cojo llamado Skippi...

"No intrusees tanto niño que te puedes quedar aqui para siempre!"

Y despierto llorando pidiendo a mi madre a gritos.


3

Ya no hace tanto calor y mi abuela y yo vamos a vsitar a Misia Charito que vive en la esquina. Misia Charito tiene como mil años de edad y vive sola en una casa que parece una iglesia. Nuestra calle se ve maravillosa con sus arcaicos bellotos y nogales y su acequia de agua parda, velóz.

Graciela camina a saltitos, quedándose arriba en el aire unos segundos y volviendo a la vereda para saltar de nuevo. Yo salto con ella porque me lleva de la mano y logro ver los nidos abandonados en los árboles. Me dan pena.

Misia Charito está sentada en la oscuridad como siempre. Toda la casa es oscura y los ventanales son vitrós traidos de España hace muchos siglos, dicen por ahi. Yo no me puedo imaginar muchos siglos. Apenas me puedo imaginar el antes de ayer con la borrachera del Tata a la hora de la comida.

Mientras mi abuela y Charito conversan, yo subo las escalas al tercer piso. En un dormitorio que huele a naftalina yace el esqueleto de un gato. Este debe ser su cuarto. Está ordenado pero lleno de polvo y los muebles también oscuros parecen confesionarios. Entro a uno de ellos.

"Aquí podría vivir una familia entera!" grito. Y escucho un eco: ilia entera tera tera era a a...

"Qué estás haciendo aquí, niñito de porquería!" ...suena una voz de ultratumba...

Bajo las escalas corriendo y me siento al lado de mi abuela. Misia Charito está contando la historia de una tatara nieta que se casó con un capitán de barco que descubrió Las Indias.


4

Ya estoy en mi casa de nuevo por suerte. Voy a mirar a mis frejoles y me los imagino durmiendo y soñando. Qué soñará un frejol? Tendrán pesadillas? Entro al gallinero y Shakespeare corre hacia mi y vuela a mis brazos. Es lindo con su plumaje negro y brillante y sus manchitas multicolores en el cogote. Su cresta es inmensa, como una montaña...

"No te encariñes tanto con ese pájaro Iancito; un día te lo vas a tener que comer!"

"No le hagas caso a mi abuela, Shakespeare. Nadie te va a comer, te doy mi palabra de hombre. Porqué me dice esa cosa tan terrible abuelita! Y no es un pájaro, es un gallo de pelea para que sepa Usted!"

Mi abuela termina de colgar la ropa lavada y vuela hacia la cocina. Yo la sigo y la observo desplumar a Blanca, una de las esposas de Shakespeare. Blanca era blanquísima. Tanto que a veces desaparecía.

"Porqué es tan facil desplumar a la Blanquita, abuela?"

"Siempre resulta fácil el desplumeo Iancito". Y se pone a cantar:
"Yo desplumo, tu desplumas, el despluma. Nosotros...?

"Desplumamos" río felíz "Vosotros desplumais, ellos DESPLUUUUUMAN!".

Sueño que mi gallo se come los frejoles; y me meo en la cama de puro odio y maldad.


5



Mi abuela me lleva a la iglesia Los Leones para que me confiese por si acaso, como dice ella. A mi me gusta confesarme porque puedo inventarle cuentos estupendos al curita. Y el no me escucha porque lo único que le interesa es "Has tenido pensamientos sucios, hijo mio? Te tocas en la noche?". Yo nunca he entendido que es lo que quiere decir. Y le digo que si a todo y me manda a rezar diez padre nuestros y diez ave marías. Los rezos me los tomo muy en serio porque son como poemas misteriosos.






6



De regreso compramos empolvados en la pastelería. Yo me voy comiendo uno sintiéndome culpable por no tener pensamientos sucios ni saber como tocarme para agradarle al curita.

"Abuelita, que son los pensamientos sucios?"

"Qué estás diciendio con esa boca inmunda niñito por Dios!"

Ahora vamos de regreso a la iglesia a confesarme de nuevo. Mi abuela, furiosa, le regaló el paquete con empolvados a un niño mendigo y ahora me siento culpable por tener zapatos y ropa bonita y el pelo limpio y una casa y una cama... que aún debe de estar mojada por la suciedad que hice anoche. Pienso. Se me ocurre que ahora tengo un pensamiento sucio para contarle al padrecito.


7


Han matado a mi Shakespeare! Encontré sus plumas negras junto a un gran coágulo de sangre! Malditos! Maldita abuela! Maldito abuelo y maldita mamá! Y dónde andará mi papá borracho a quien quiero tanto! Esta noche no puedo comer y voy a dejar de comer para siempre! Para que aprendan! Los muy tarados mentales!

"No llores Iancito. Tu gallo estaba viejito ya y había que aprovecharlo. Yo te voy a comprar otro pájaro igualito y te juro que esta vez no lo vamos a comer..."

Mi abuela me hace cariño en el pelo y mi mamá me da un beso en la frente. Pero nada me consuela. Van a tener que meterme en una bolsa de color y colgarme adentro de la chimenea. No quiero vivir más.

Esta mañana enterré lo restos de Shakespeare al lado de mis frejoles que todavía no aparecen y les rezé a todos un Padre Nuestro y un Ave María. Ahora me siento tranquilo y un poco mas contento. Esta noche vamos a salir a pasear, me prometió mi abuelita. Mientras tanto me entretengo solo matando hormigas invasoras. Encontré el agujero por donde aparecen y se van en una sola fila muy ordenada hasta el gallinero a robar caca de gallinas. Yo las interrumpo y las molesto y al final las voy matando con fósforos. No me vengan ahora a decir que es pecado porque por cada cien hormigas que quemo rezo un Yo Pecador Me Confieso.

8

Vamos volando hacia el norte del planeta bajo un alucinante cielo estrellado. Mi abuelita quiere que salude a mi papá esta noche. No lo he visto desde que se tuvo que ir de la casa hace un año atrás y lo extraño tanto que me duele el corazón todos los dias. Pasamos sobre gigantezcas ciudades iluminadas y montañas y valles solitarios como yo, algunas veces.

Ahora volvemos a casa y yo voy llorando aferrado a las manos de mi abuela. Mi papá vive en un subrterráneo frío y oscuro en una ciudad perdida por ahí... me abrazó y me dio un beso y no olía a alcohol sino a menta. Me regaló esta moneda de plata de un dollar y ahora estoy despierto sentado en mi cama en la mitad de la noche. Pero si todo fue un sueño, porqué estoy aferrando esta moneda entre mis manos? Grito "mamá!" y ella acude de inmediato a mi llamado.

"Que pasa hijo mío? Fue tan sólo un sueño. Duérmete mi amor".

"No creo mamá. Mira lo que me regaló el papá..."


9

"Ahora tengo que descansar, Graciela. Ya estoy viejo y el frío de este amable reino nórdico me cala el alma. Gracias por venir a visitarme esta noche. Gracias por tus locos y tiernos recuerdos. Déjame acompañarte a la ventana para que vueles de regreso donde el Tata".


FIN


Ian Welden
Valby, Copenhague


Ilustración de Maritza Álavarez
Villa Alemana, Chile


ian.welden@mail.dk

maritza_alvarez_vargas@hotmail.com