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sábado, 9 de octubre de 2010

María Cristina Solaeche :"GENOVEVA DE CASTRO. “Pájaro de barro”: con mi vestido de agua y mi bozal de arena...."



GENOVEVA DE CASTRO.
“Pájaro de barro”: con mi vestido de agua
y mi bozal de arena
.


por María Cristina Solaeche


Labraste mi alma como una hoja de tus montañas,
Pedazo de tierra mía,
y me diste todo el humo de tus neblinas para forjar mi fantasía,
y tus riachuelos y tus vertientes fueron
las hilachas que me vistieron.
Paternal en mis arterias volcaste
la oculta fuerza de tu savia buena,
y a la llanura triste me mandaste
con mi vestido de agua y mi bozal de arena.

Bhilla Serrana



Genoveva Morrel Romero, conocida como Genoveva De Castro, o bajo el seudónimo literario Yajaira, nace el 3 de enero de 1907, en Pueblo Nuevo, una tierra xerófila con cardones de dato y de lefaria, con su arena rojiza, su clima cálido y sus largas calles, en la península de Paraguaná, al norte del Estado Falcón, Venezuela, y muere en la misma península en 1992.


Desenvuelve su vida entre medios rurales, lo que seguramente influye en su escasa publicación en los diarios y revistas venezolanos.
Esporádicas colaboraciones aparecen en dos diarios del Estado Lara: El Impulso de Barquisimeto y El Diario de Carora. En Caracas se dan a conocer ocasionalmente algunos de sus poemas en los diarios El Universal, El Heraldo y La Esfera. Colabora en la Revista Cultural, edición mensual dirigida por Mario Zirit, de la que se divulgan ocho números entre abril y diciembre de 1942.

Su poemario Pájaro de Barro, se publica por vez primera, en Caracas, en el volumen Nº 34 de los Cuadernos Literarios de la Asociación de Escritores Venezolanos – Editorial Elite, en 1942, bajo el seudónimo Yajaira.


Una segunda edición del poemario lo lleva a cabo la Fundación Cultural Josefa Camejo, el Instituto de Cultura del Municipio Falcón, el Consejo Nacional de la Cultura CONAC y el Grupo Tiquiba, en el año 2004, con el prólogo El mundo como metáfora de Gregory Zambrano.
Tres cuadernos lo conforman: En la caja de arcilla, La zozobra del barro y Detrás de la onda aúlla el silencio, y un poema final El claro de la selva.

Y es este poemario que motiva la realización del presente ensayo:

GENOVEVA DE CASTRO. “Pájaro de Barro”: con mi vestido de agua y mi bozal de arena.

En sus poemas, las formas sensibles del ensueño amoroso reaparecen en imágenes metafóricas de sutil delicadeza, que permiten al lector un viaje al interior de su “corazón”:

Pájaro de barro…
para qué tengo alas?

Pájaro de barro…
para qué me llenaron de armonías?

Por qué me dieron
esta sed insaciable
de amplitud de horizontes
¡si estas alas de barro
no se pueden negar!
Por qué encerraron
en la caja de arcilla
la inquietud voluptuosa 1

Su poesía es reclamación, una reclamación colmada de ternura, demanda sobre la soledad, la ausencia, el silencio, el desencuentro, la espera, el vacío, la carencia, el olvido, el desconcierto, el desaliento, sentires en que la sume el hombre amado; detrás de ella está la angustia de la “incerteza”, el verso que interroga es al mismo tiempo presentimiento y escape:

¿Dónde estarás?
Tú
que habías de aquilatarme
y no viniste nunca.

¿Dónde estarás?
Blanca y blanda
te esperaba mi arcilla
para que tú moldearas
el vaso de tu vino.
(…)
Cántaro de caolín
Para la quintaesencia de tu barro.
(…)
Te ha llamado mi arcilla!
Te llama cuando siente el continuo lamer de las horas…! 2

No es sencillo situar a Genoveva de Castro en determinado movimiento literario, escuela o tendencia, algo que no es labor sencilla en relación a cualquier poeta, mucho menos en el caso de ella con su poética tan original, tan propia, auténtica, escrita más allá de los linderos de la ciudad, en su retiro rural. Podemos afirmar que, su poesía se desprende de la articulación entre el modernismo y la vanguardia, recuperando el legado del romanticismo con el predominio de las motivaciones interiores, la subjetividad, sesgada por los llamados “versos azules” en honor a Rubén Darío y con una tristeza remanente que revela rasgos modernistas y, en versos libres que asoman, anunciando la vanguardia.

Cada poema suyo es límpido, dotado de entereza, en un maderamen donde resalta una brillante sencillez, desprovisto del oropel, lejano de tinturas minuciosas, vehemente en los reclamos sin entregarse a la retórica, su verso es respuesta al brote poético de su interioridad que no acata ni responde a ningún plan, es la manifestación lírica de la incompletud de la mujer sin el hombre amado, nos ofrece el signo de su personalidad y su condición amorosa y vital en solitario.
Es el paisaje rural, el paisaje del campo árido, el marco dentro del cual se desenvuelve su poesía, y de vez en vez, llegan a ella los rumores de aquel mar de las hermosas playas de su terruño falconiano:

La palabra está anclada.

En una mar sin playas
la palabra está anclada.

Deambula la palabra muda
Sobre una mar profunda.

Y sus pasos azules eran leves.
Y su huella en la onda se desdibujaba
(…)
En la morena confidencia de una hoja seca
envolvió un gajo de brisas y un callado cantar de la tarde.3

La introducción que aparece en la primera publicación de Pájaro de Barro de 1942, nos dice:

La aparición de este volumen de poemas, viene a constituir la revelación de un alto valor de la poesía femenina venezolana. (…) Genoveva De Castro, por sobre todas sus virtudes poéticas, se señala de manera especial por su originalidad. Quizás su retiro rural ha sido factor decisivo para erigir una barrera que impidiese la influencia nefasta en su poesía de tanto erotismo desmedido y de tanta expresión ibarbouriana, como ha invadido a poetisas de nuestra América. Sus cantos serenos y transparentes, no pocas veces urdidos en tono de elevada pureza campesina, constituyen la voz franca de un selecto espíritu de mujer que desde el fondo de la provincia venezolana, nos hace llegar el acento y la voz de su arte.

Todo el poema está embebido en la evocación que cabalga el potro de la nostalgia amorosa, acompañada del recuerdo de un querer ausente. La poetisa no aparta al sujeto poético, es ella, y sus versos son un diálogo permanente con el hombre que ama, diálogo paradójicamente altivo y suplicante, aún los que parecen ser monólogos, no lo son, en ellos, ella habla para que él la oiga, en una denodada manera de afirmarse frente a los desafíos del aislamiento, lo sigiloso del abandono, el enrarecimiento del silencio, el agobio de la ausencia… todo girando en sí mismo alrededor de la palabra:

Tú venías…
Yo iba…

¡Camino de la vida!
Tú venías…
Yo iba…
(…)
En mi débil ramaje
acunaba el bosquejo
de un capullo de amor.

Y tus ojos radiaban
el milagro del sol…4

Voz de mujer en el contexto literario de la región coriana, voz que suscita acercamiento, con su tonalidad, sus registros y la expresión del canto de los azares entrañables de la vida, exenta de solemnidades, sin esconder su propósito esencial de recordar y clamar vividamente los olvidos, es voz y escucha del alejamiento:


¿Por qué acerqué a tus labios
el cántaro de mi alma,
fresco, claro?
¡si tú no tenías sed! 5

Poesía en soledad, que siente la herida del áspero abandono, y versifica el dolor escribiendo desde el apego de la memoria, con gráciles y vívidos versos, trasluce sus sentimientos, en un universo de dejaciones, en un entresueño impaciente:

Tú,
acercaste la copa.

Y humedecí los labios…
y fue como un remanso…

¡Un segundo nomás!

La copa quedó intacta.
Los labios medio-húmedos…

Y en el alma
¡la sed es más intensa! 6

Moderado lirismo de fresca y emotiva hechura amorosa y candorosa fortaleza frente a los monstruosos caprichos del desamparo, la sordina de los ecos del silencio y la carencia:

Huele a tierra mojada!
Ha llovido menudo tu recuerdo
sobre mi barro seco.
(…)
Huele a germinar de musgo.
Huele a monte
alto nuevo, lujuriosamente tibio.

La lluvia de tu recuerdo
ha remojado mi tierra. 7

El canto erótico con apasionada discreción, abrigador del arrojo amoroso, en una realidad agobiada por el dominio del hombre, sume a la poetisa en el desconcierto existencial frente al amor, dolida, mas sin aceptar totalmente el fracaso, rodeada del rural paisaje, da vida a su Pájaro de Barro, más allá del desasosiego de su lirismo:

Ven a llenar el cántaro.
No importa si una vez estuvo roto.
No era de cristal…
Tú lo sabías…

Este cántaro mío es de caolín.
Amor con amor se paga…
y me rindió el amasijo…
Ahora si cabe íntegro
tu barro! 8

Y llegamos los dos al minuto infinito.
-El minuto que no quiebra la onda en eco inútil.-

¿Hacia que inmensidad tú me llevaste?
Desde el minuto inmenso
nunca más vine a mí. 9


Canta en ella lo que hierve vida adentro, en la carnalidad transitoria, en la arcilla que habita el ser poético con sus cargas ineludibles.
Luis Alfonso Bueno

Su nombre y su obra injustamente es poco reseñada en compilaciones literarias, sin pertenecer su poesía a ningún movimiento feminista, ni urdir, ni meditar sobre ninguna orientación conceptual de este orden. No pueden leerse sus poemas sin detenerse ante un resaltante rasgo de su personalidad: su acendrado amor al hombre que quiere y su desconcierto frente al abandono, y es que, esta característica emotiva es el eje alrededor del que rota toda su expresión literaria:

Dentro del sin color de los silencios
La pupila felina de mi anhelo
-vertical y en ascuas-
Otea el cristalino tintineo de tus huellas,
Alargadas y azules de distancia. 10

Turbadas sugerencias le arrogan el caligrama de la anatomía del cuerpo como su realidad, en un sutil intento de velar los sentidos:

Tú venias por el norte. Yo venía por el sur.
Tendieron las Nereidas una recta de estrellas
por donde venías tú. 11

Una poesía al aguardo de lo único que un poema espera, que se le lea , se le sienta, se le oiga y se transmita de una voz a otra, de una generación a otra:

¿Por qué no habías venido? Cuando el alba
tiñó de rosa el ruedo de la aurora
yo prendí una azucena en mis cabellos
y en la ventana abierta de la espera
coloque el tiesto de claveles rojos.
(...)
Ven, acércate mucho, mucho ¡amado!
En esta fogarada de la tarde
alarga tu silueta con la mía.
Exprime la fresa. 12


En el pan de tu cena
yo te di mis espigas…
y extendí mi frescura gramínea
sobre tu lecho…

Toda
¡Toda! Yo misma
me corté íntegra…
Soy un haz de hierba seca. 13

Yo solo quiero revivir sus versos, poblar sus labios del agua del sonido, mitigar el dolor de la ausencia, entregarle la fragancia de los lirios de la plaza y que los jóvenes enamorados de mi pueblo sepan de sus estrofas llenas de luz, que en sus ojos vuelen redimidos miles de pájaros deslastrados del barro del olvido.
Isaac López

Es la voz de Genoveva De Castro, que emerge del meandro del abandono y lo expresa poéticamente con una fina sobriedad, en un lenguaje que congrega la angustia que le causa la incuria del hombre querido y su certeza de saberse atormentada de soledad y ausencia. Siempre él esta ausente, siempre ella espera, pregunta, reclama y espera en cada verso, para después, resignarse de nuevo y reanimarse en el poema. Los encuentros y desencuentros los evoca letra a letra, palabra a palabra.
Tan conmovida al requerir al amante, al hombre deseado, exquisita, franca, sublimando el tiempo silencioso y la corrosiva distancia:

Alma adentro.
Se va un huso clavando en la llaga
y un gusano va hilando un capullo.

Conticinio.
Tenaz la incertidumbre,
se desmonta en el pecho,
y crece… y se esponja…
y las voces ahoga
en una angustia de algodón moreno.
(…)
Y la enreda. Y la desenreda.
Y estira… y alarga la hebra…

Cómo va dilatándose la espera!
cómo entre los minutos caben siglos!
y como aprieta el alma la madeja!... 14

Y allí están sus poemas, y en sus versos ella, la poetisa Genoveva De Castro espera por sus lectores, y la Patria Literaria vuelve a contraer otra deuda y nosotros amantes de las letras, darle de nuevo voz a la sensible obra poética de esta falconiana.

Barro! Dolor de arena
que se enreda en la brisa.

Y botalón en llamas
donde la brasa muerde
la llaga que no cubre
la engañosa verdad de la ceniza.

Barro! Dolor de arena
que se enreda en la brisa. 15

Colofón hermoso estos últimos extractos , todo un recuerdo para finalizar este ensayo que pretende mostrar, como el vuelo de su pluma no se detiene en la imaginación de la poetisa, como ella toca a las puertas del lector, son sus esfuerzos por liberarse del confinamiento del olvido.


Referencias Bibliográficas:

Extractos de poemas del poemario Pájaro de Barro. Genoveva De Castro (Yajaira). Fundación Cultural Josefa Camejo. Instituto de Cultura del Municipio Falcón. Consejo Nacional de la Cultura. Grupo Tiquiba. Mérida. Venezuela. 2004.

1. Pájaro de barro
2. ¿Dónde estarás?
3. La palabra está anclada
4. Encuentro
5. El cántaro
6. Un segundo nomás!
7. Huele a tierra mojada
8. Amasijo
9. El minuto infinito
10. Sombra azul
11. Del otro lado de las veinte puertas
12. Acércate, amado!
13. Soy un haz de hierba seca.
14. Ansiedad
15. Barro



María Cristina Solaeche Galera, nació en la ciudad de Maracaibo, Venezuela. Licenciada en Educación y Magyster en L.U.Z. Profesora Titular de la Universidad del Zulia. Creadora de la Biblioteca de Cultura General "Teresa de la Parra" de la Facultad de Ingeniería Extensión Cabimas (1989), miembro de la Comisión de Cultura General del Núcleo Universitario de Cabimas (1982-1990). Dicta la cátedra en Autodesarrollo "Cátedra del pensamiento Libre" (Cabimas 1981-1993). Colaboró en el aparte poético por Venezuela de la revista Sensibles del Sur, Argentina. Miembro de La Casa de la Poesía del Zulia.



Publicaciones:
“Un ceratias de Barro y Fuego” ARTESA (1992)


"Omar Khayyam: las Matemáticas, la Nada, el Vino y la Amada" (2002);


“Poemas” Revista Paradoja, West Virginia (2005),


"Amor asoma" en la Antología Verano Encantado del Centro de Estudios Poéticos de Madrid (2002); Poemario "Un amor de Miel y Ajenjo" (EDILUZ- 2003) "Cien Instrumentos Folklóricos Venezolanos" coautora con el Prof. Víctor Vega. (inédito, en tramite de edicion). "Poemas Oscuros" en elaboración, en preparación el poemario “Hombre mío, ronda de mis sentidos”. Escritora activa de las páginas: http://www.legamos.com/ de la Unica, http://www.poesite.com/ y http://www.textosentido.com/ y en la Revista Literaria Logogrifo.


Ademas, varias publicaciones cientificas de su especialidad.


Premios: “Vicente López y Planes”, Buenos Aires, 11-08-2004. Mención Peña Literaria “César David Rincón”, Corpozulia, CONAC, Ministerio de Educación Cultura y Deportes, Maracaibo, 22-09-2004. Reconocimiento a su trabajo literario, CONAC, Casa de la Poesía, Maracaibo, 29-11-2004. Arte Poética. Suplemento Literario, Maturín, 02-09-2005. Arte Poética. “La Oscura Claridad de la lira”, Maturín, 07-10-2005.

Nota del Editor:
Maria Cristina Solaeche Galera , además de ser una hermosa persona,
es una talentosa poeta y escritora venezolana que conocí a traves de
Internet.

He publicado varias de sus poesías en uno de los ejemplares de mi publicación digital "PAGINA 1", revista de cultura, literatura, arte,actualidad, novedades y tantas cosas bellas de la vida".

En este Blog Cultural "EL GALLO EN ALPARGATAS"(Blog serio con nombre risueño) he publicado cinco ensayos interesantes de María Cristina:

1) "El rapto existencial en la poesia de HANNI OSSOTT (el 07/02/2008)
2) "Cruz María Salmerón Acosta, EL SOLITARIO DE LA CIMA
DE MANICUARE" (el 22/02/2008).
3) "Luis Enrique Marmol: La locura del otro" ( mayo 2009)
4) Ismael Urdaneta “El poeta legionario”
"La errancia y la memoria en la vanguardia del lenguaje poético"(noviembre 2009)
5) Emiliano Hernández, 'el poeta de los adioses'(14 de marzo 2010)


Deseo a María Cristina todo lo mejor y excelente salud y que continue con su laboriosa misión de difundir los POETAS venezolanos.

Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al mar Mediterráneo







domingo, 14 de marzo de 2010

María Cristina Solaeche Galera : Emiliano Hernández, 'el poeta de los adioses'

EMILIANO HERNÁNDEZ
“El poeta de los adioses”

por María Cristina Solaeche Galera



No es cuestión de tristezas Es la más
prolongada escalada del alma hasta su hueso
Es cuestión de esperanza de sed o brasa viva
que brota de lo largo de la calle
de las mesas
de adentro
de donde se cocinan las miserias
y las mil soledades

Gustavo Pereira

Emiliano Hernández Hasset, “el poeta de los adioses”, como él mismo se hacia llamar y así lo distinguiremos en este ensayo, fue periodista, poeta, novelista, cronista y ensayista, nace el 3 de diciembre de 1882, en Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela.
Su padre, el General Emiliano Hernández, héroe de la Federación Venezolana, destaca por su valor en las batallas de Mora y Guama; su madre, la Sra. Hasset nativa de Curaçao, Antillas Neerlandesas.
Estudia educación primaria en su natal Maracaibo, bajo la tutela del maestro colombiano Silvio Galvis. Desde los bancos de la escuela, Emiliano, niño precoz y vivaz, garabatea versos, y más tarde, escribe y declama sonetos aprendidos de memoria, con una altivez que ya desde tan pequeño dejaba entrever el hombre bizarro e irónico que sería. Apenas un adolescente, viste ingenuo y orgulloso el uniforme militar, adoptando posturas inocentemente heroicas, o derrochando fantasías marciales en los juveniles corrillos de la plaza Bolívar.
Se “moldea” a sí mismo, con un modo de pensar muy sui generis, un estilo de hablar muy propio y una manera de escribir muy suya. De temperamento inquieto, impetuoso, audaz, desconcertante, andariego, pintoresco, ingenuo, díscolo, bravucón, extremadamente generoso, conversador y ocurrente, con arrebatos violentos como llamaradas que se extinguen tan rápido como empiezan. Su físico mestizo, frágil, delgado, de áspero cabello ensortijado, con un rostro de labios nerviosos, una nariz ciranesca y unos ojos azules profundamente escrutadores como crepúsculos marinos, herencia materna, le da un singular plantaje.

Sandalia de peregrino
puso en mi vida el Azar
de la errante flor de mar
i del camello beduino.


Diome aspas de su molino
Don Quijote al batallar;
i un Hado mal el pesar
de los nervios i del vino.

Feo nací, en igual día
en que con ala sutil
me tocó la Poesía.

Larga nariz de Cyrano,
alma libre i señoril
i cabellos de africano.1

Es momento de rememorar, que el modernismo, fenómeno literario y extraliterario, se genera alrededor de 1880, como una de las piedras angulares en las que se apuntala la construcción de nuestra literatura latinoamericana, y con ciertas variantes, se da por terminado en 1916 con la muerte de Rubén Darío, otros estudiosos colocan su fin en 1920, e incluso en 1940. Se inicia teniendo como base el realismo naturalista, cuya sustentación filosófica es el positivismo, que expresa confianza en el progreso, en la victoria del espíritu científico y en el liberalismo económico, pero también, “la ley del más fuerte”, la apropiación del Estado por una oligarquía muy poco o nada sensible a la vida miserable en que está sumida la clase pobre y a las carencias que agobian a la clase media; así, la prosperidad que comienza en 1870, es “confiscada” por un grupo reducido de “ricachones”.
El modernismo se desarrolla y progresa en la América hispánica y de allí, se dispersa a Europa rápidamente. Los modernistas americanos, incitados por su fogosidad y anhelantes de estrechar lazos de amistad en toda la América de habla española, trenzan una extraordinaria trama de un lado al otro del mundo hispanohablante, considerándose artísticamente, más americanos que ciudadanos de sus respectivos países; son ciudadanos de toda Hispanoamérica tratando de conciliar doctrinas diferentes, con una penetrante conciencia social, que hace suyo el ideal de Simón Bolívar sobre la fraternidad americana, proclamándose americanos ante todo y luchando contra los estrechos nacionalismos fraticidas, y por supuesto, los subyacentes y corrosivos regionalismos.
Recordemos también para orientarnos, que Emiliano Hernández, se inicia como escritor a partir de 1903, último año de la segunda parte de un modernismo cosmopolita, preciosista, extranjerizante y sincrético; continúa escribiendo, cuando Venezuela se encuentra en el auge de este movimiento (1895-1915), y su mayor producción la realiza durante todos los años siguientes a 1904, época en que este movimiento impulsa el regreso vital y espiritual a las tierras de América, a partir de la interiorización ahora ya madurada del llamado Arielista de Rodó.

El poeta Emiliano Hernández, con apenas dieciséis años, ya forma parte del grupo Los Mechudos (1898-1904), en el que empieza a disertar sobre Spencer y Darwin, los criterios del positivismo y, en contra de las viejas normas de la tradición escolástica del dogmatismo tanto en religión como en cualquier campo del saber. A Los Mechudos pertenecen jóvenes rebeldes e irreverentes como Rogelio Illarramendy, Elías Sánchez Rubio, José Antonio Butrón Olivares, Hernán Acevedo, Manuel Toledo Rojas, Gustavo Adolfo Cohen, Benito Alberto D`Erizans, Eliseo López, Jesús Semprum y nuestro poeta Emiliano Hernández. Se identifican exteriormente, por sus largas melenas y sus trajes negros, y se reúnen en la popular “pulpería de Leovigildo Landaeta”, situada en la esquina de las calles Ciencias y Vargas, en Maracaibo, Estado Zulia. Este grupo “escandaliza” a la timorata sociedad de entonces, por lo que en ocasiones, suelen refugiarse en la secreta y librepensadora Sociedad Vázquez.

En 1901, con sólo diecinueve años, es cofundador y una de las más destacadas y figuras del grupo literario Ariel (1901-1904); la primera agrupación literaria zuliana del siglo XX, y la que introduce el modernismo en el Estado Zulia. Son siete jóvenes intelectuales zulianos del grupo Los Mechudos, los que se proponen romper las vetustas estructuras románticas e imponer en su región, el Zulia, la nueva corriente literaria modernista que acaudilla el poeta nicaragüense Rubén Darío. Ellos son: Emiliano Hernández, Elías Sánchez Rubio, Jesús Semprum, Rogelio Illarramendy, José Antonio Butrón Olivares, Gustavo Adolfo Cohen y Benito Alberto D`Erizans; quienes toman el nombre de la inmortal obra Ariel, publicada en 1900, del intelectual uruguayo José Enrique Rodó, y la leen como un auténtico manifiesto de la juventud latinoamericana frente al imperialismo de Estado Unidos. Asumen el “arielismo” como una ideología, y fundan un órgano de difusión para expresar sus inquietudes, el periódico Ariel, semanario literario editado en el Nº 4 de la calle Independencia de Maracaibo, que es la voz de la juventud literaria y el primer órgano periodístico que iza la bandera del modernismo en el Zulia.
Se reúnen en diferentes sitios, ya en una esquina de la plaza Bolívar, ora en la plaza Baralt, o bien en la Imprenta Mercantil donde se imprime el periódico del Grupo, del cual, Emiliano es el Director durante los doce primeros números, mientras escribe constantemente. En Ariel participan del continente americano, figuras sobresalientes del modernismo como Rubén Darío, José Enrique Rodó, Leopoldo Lugones, Salvador Díaz Mirón, Ricardo Jaimes Freyre, José Martí, Julián del Casal, Amado Nervo, José Asunción Silva, entre varios extranjeros, y entre los venezolanos, además de sus miembros, Udón Pérez, Marcial Hernández, Benedicto Peña, Guillermo Quintero Luzardo, Manuel Díaz Rodríguez, Pedro Emilio Coll, Alejandro Fernández García, César Zumeta y Alejandro Carías entre otros. En 1904, desaparece este órgano difusor de las letras, los jóvenes de este grupo literario considerado el iniciador del modernismo en “la ciudad del lago”, se dispersan, la Universidad del Zulia es clausurada, razón por la que varios de sus integrantes se enrumban hacia Caracas; son los convulsos días del dictador Cipriano Castro.
Entre los años 1903 y 1906, Román Delgado Chalbaud es uno de los líderes del grupo La Conjura, opuesto a Juan Vicente Gómez; tiene como objetivo sacar del poder al General Cipriano Castro y colocar en su lugar a Francisco Linares Alcántara, el joven entusiasta Emiliano Hernández los apoya, pero el movimiento fracasa y Emiliano es hecho prisionero y enviado a La Rotunda.
Sin embargo, a pesar de estar poco tiempo en prisión, al salir de ella, el poeta ya no encuentra manera de que lo acepten en algún trabajo y en un puesto público ni pensarlo, aunado a ello, su temperamento extremadamente generoso no le permite vocación en el comercio o la industria, y en las redacciones de los periódicos del país, se teme acoger su nombre por las agobiantes represalias existentes bajo la dictadura.

Su vida se torna entonces, un incesante periplo. Desde su ciudad natal Maracaibo, parte a finales de 1903, hacia Barquisimeto, y prosigue a Caracas para ir a Jamaica, escapando del gobierno despótico de su patria, de allí pasa a la República Dominicana, en su capital Santo Domingo, cultiva la amistad de Don Fabio Fiallo, eminente poeta y diplomático que representa a su país en sitios como La Habana, Bruselas y Hamburgo, y del poeta también del parnaso dominicano Osvaldo Brazil; además, trabaja como empleado en la Secretaría del Presidente de la antillana República, y publica en Santo Domingo en el célebre Listín Diario.

En 1904, llega a La Habana, Cuba, donde escribe en el periódico El Fígaro, que aunque había sido fundado en 1885, para defender los intereses del deporte en general y del béisbol en particular, todo su valor y trascendencia lo obtiene en el aspecto literario, sobre todo con el movimiento modernista, pues la mayoría de sus principales figuras dentro y fuera de Cuba, escribieron en él.
Estos son fragmentos del poema A una ausente, escrito por Emiliano Hernández, que aparece en El Fígaro con comentario editorial del poeta cubano Manuel S. Pichardo, fundador y director del periódico en aquella época:

(…)
Torvo peñón que en la ribera fría
proyecta su cabeza mutilada,
yo sé de una gaviota enamorada
que va a besarlo cuando muere el día.

Carnal hechizo que adoró el ausente;
cuando mi verso, en la Siberia ignota
de la vida, fulgura de repente,

I una dulzura extática me anega,
es tu raro cariño de gaviota,
tu viejo amor que a visitarme llega.2


Ese mismo año México; en Veracruz forma parte de las tertulias literarias de Salvador Díaz Mirón, donde oye deleitado los encantadores discursos al aire libre del gran poeta de Lascas. Sube a la ciudad imperial de los Palacios Aztecas, Ciudad de México, la capital, donde conoce y se hace amigo del poeta y prosista mexicano Amado Nervo, de Luis Gonzaga Urbina, “el modernista sobrio” y del espiritual y generoso Jesús Valenzuela, además de colaborar con sus escritos en los diarios de mayor importancia de la ciudad.

¿Marchar? ¿A dónde? ¿En que ribera extraña
no se ha de oír el oleaje impío,
de la aventura huraña
i del eterno hastío?
(…)
Carne triste que vas sobre la arena
con el anhelo i el fastidio eternos,
bajo el rencor de todos los inviernos,
con cantos de sirena
i enconos de medusa,
¿qué ven tus ojos en la lid confusa? 3

A finales de 1904, llega a New York, USA., donde apenas permanece escasos días.
En los primeros días de 1905, regresa Emiliano Hernández a Venezuela, a Maracaibo, cargado con una gran aureola de países, poesía y poetas que ha conocido. Por supuesto, que los tertuliantes literarios de la Plaza Bolívar que para esa época presidía Barrios Bosch, se reúnen para recibirlo con un homenaje espontáneo, que quizás lo impulsa con mayor entusiasmo por los ristres de la poesía.
En 1906, parte de Maracaibo, esta vez a Centro América, a Guatemala, de donde por una ligereza verbal entre poetas, tiene que escapar con temor a ser apresado por el dictador guatemalteco Manuel Estrada Cabrera; se dirige a San Salvador, donde se encuentra con el ya anciano Francisco Gaviria Guandique, quien había sido maestro del joven Rubén Darío.
Nicaragua es su próximo destino, ese mismo año, en la pequeña población de Masaya, conoce a Rubén Darío, el “padre del modernismo”, a quien Emiliano a su muerte en 1916, dedica la crónica La Sombra del Maestro. En Managua, ejerce como profesor de Historia Universal y Literatura, es redactor de periódicos y por unos meses trabaja como secretario del presidente liberal José Santos Zelaya, él hombre que propicia sin éxito la restauración de la Unión Centroamericana y rechaza el intervencionismo británico y estadounidense. En estas tierras sus compañeros del diario La Época, en el que Emiliano es redactor, se refieren a él como L´ enfant gaté venezolano:

Brava tierra gentil! Golpe de ola
como una tabla me llevó a tu orilla;
i te ví de chamarra i de mantilla
semi-aborígen i semi-española.

Júntanse en tí la flecha i la pistola,
viejos ranchos, tinglados de Sevilla;
i bebiendo coyol i manzanilla
ensayas el botuto i la bandola. 4

Finalizando 1907, se encuentra en Honduras, en Tegucigalpa, donde comparte con uno de los más excelsos representantes del modernismo en Centroamérica, el poeta Juan Ramón Molina, cuyo nombre lleva la Biblioteca Nacional de ese país.
En 1908, se dirige a bordo del Willhemina, hacia la tierra de su madre, Curaçao, donde el 16 de Diciembre, desde Willesmstad capital de las Antillas Neerlandesas escribe añorando la tierra nicaragüense:

¿ Adónde que yo vaya no te veré?, ¡manola!;
nacida como a imagen i semejanza mía…
barca azul de promesas se llegó a mi bahía,
mientras tu sonreías desde la batayola…

Mis ojos reflejaban la doliente aureola
de un camino largo i una noche muy fría;
i tus ojos copiaron esa melancolía
de mi alma aventurera de pájaro i de ola.

Te impregné de mi angustia de errante solitario,
i formé con amable cariño de estatuario
tu alma toda, a imagen i semejanza mía.
(…)
¿Adónde que yo vaya no te veré?, si fuiste
la otra faz de mi vida, socarrona i jovial,
el deseo en los ojos, como una rosa triste
i en los labios la gracia como un puño de sal.
(…)
Te conocí muy tarde -castigo de mis dudas-,
cuando la Vida extiende sus garras más sañudas,
cuando el horizonte irrumpe el vendaval. 5

A finales de 1909, regresa a Caracas con sus vivencias de las Antillas y Centroamérica, allí, Jesús Semprum lo encuentra fabricando sus flamantes castillos en el aire.
Ese mismo año retorna a su terruño Maracaibo, para asistir a los últimos momentos de la vida de su padre:

Oh, mi amigo mejor! Llevo en los ojos
tu señorial perfil, violento y puro;
i la visión doliente de tus canas
i de tu espada en un rincón obscuro.

A la sombra del viejo tamarindo
te miro aún, mezclándose en congojas
la viril pesadumbre de tus años
i el temblor macilento de sus hojas…6

En Maracaibo, influye en los jóvenes de la Segunda Generación Modernista, acaudillada en sus inicios por los poetas Ismael Urdaneta y Jorge Schmidke.
Cautivado por su lago zuliano, compone:

¡Allá va el bergantín! ¡Allá las aves!
las velas blancas i las alas suaves,
en la puesta de sol, gris i bermeja.

I toda mi nostalgia coincide
con aquel bergantín que se despide
i aquel vuelo de garzas que se aleja.
(….)
Pero nada detúvome en la ruta,
ni aleve garra ni sabrosa fruta…
Sólo cuando me voy de tus riberas

amo, con viejo amor de nuevo halago,
la suntuosa tristeza de tu lago
i el encanto oriental de tus palmeras. 7

Poco tiempo después, de nuevo vuelve a Caracas, esta vez se había casado; pero ya, la capital venezolana no es ninguno de “sus mundos”:

Se despeñó nuevamente al ocio fácil y la charla amena, a los proyectos confusos que jamás se realizan, a ese torbellino jovial y terrible (…) Y con esa llama quemadora del alcohol que le iba consumiendo
Jesús Semprum


En 1911, en Caracas, escribe en los más destacados periódicos de la región, entre ellos, en El Cojo Ilustrado, y gana el certamen del Centenario de la Declaración de la Independencia, en el Concurso promovido por “El Heraldo Católico”, con el poema
A los héroes anónimos de la Independencia:

No el Himno en bravas notas i compases de guerra
dirá como el Olvido: “blanda os sea la tierra”
(…)
Los lívidos cansancios, las tortuosas subidas,
los mutilados brazos i las rojas heridas,

apenas si son chispas en la fulgente llama,
números en el álgebra misteriosa del drama.
(…)
de vuestros Manes tristes, de vuestra humilde pena,
la Libertad surgía, como una azucena.

Abono de epopeya, de vuestra sangre al riego
brotó libre esta Patria, como una flor de fuego.
(…)
Vuestros osarios tienen para la Gloria mucho:
millares de vosotros os llamáis Ayacucho.
(…)
rayos en Carabobo i aludes en Pichincha,
frente al cañón que truena i el potro que relincha,
(…)
i los rostros curtidos i rasgadas las blusas,
i rodad a la huesa, en falanges confusas.

¡Os basta el Ideal que defendísteis! Pura
estrella en vuestra calle doliente de amargura!
I todos vuestros nombres bien valen este nombre:
¡Bolívar, el más alto derecho de ser hombre! 8

En la capital venezolana escribe:

(…)
Esta Musa que tengo, serpentina piadosa,
con algo de Teresa de Jesús i Mignon,
es mi copa de acíbar, i de almíbar i rosa.

Es la loca divina de la estrella i la flor,
i del canto i del llanto i la carne sabrosa
que saludan las Hadas i las fieras y el Sol. 9


Pero su bohemia vida va minando su salud, hasta que fallece en el silencio inquietante de la habitación de un hospital público, en una cama de enfermo insolvente, el 7 de enero de 1919, en la ciudad de Caracas. Se extingue y expira frente al imponente Avila, entre un cúmulo de ideales preñados de libertad y rebeldía. Hubo de hacerse una colecta pública para su entierro. Sus restos descansan en Tierra de Jugo, hoy Cementerio General del Sur, antiguo cementerio situado al sur de la procera ciudad de Caracas,

¡Y qué inefable frescura la de sus ilusiones! Algunos días antes de morir me habló de su porvenir con serena confianza. Y era triste oírle verter palabras que rezumaban seguridad y alegría
Jesús Semprum


Su obra se halla dispersa en viejas revistas y periódicos de nuestra América. Publica dos pequeños libros de exiguas ediciones: Las ciudades i los lagos de Nicaragua y Vida de Caracas. Deja en preparación dos libros: Musa Gitana en versos y Alba Interior en prosa. Suele utilizar a veces, el seudónimo Luis Montenegro y fechar algunos poemas.

Casi todos los biógrafos y comentaristas de su vida y obra están de acuerdo, en que dilapidó su gran talento poético, crítico y narrativo, pero también, en que nos dejó hermosas muestras fidedignas de su intelecto literario. Mariano Picón Febres, lo sitúa entre los grandes del modernismo de la poesía venezolana.
Escritor sarcástico hasta la amargura, aún en la esencia hermosa de sus versos floridos, exquisitos, musicales, ricos en giros verbales y en imágenes, se descubre esa tesitura amarga de las sombras inquietantes que envuelven su angustia existencial. En la prosa logra una ironía asombrosa, con estilo sarcástico y atrevido, tiene el hechizo de su ágil estilo. Fueron notorias en su Maracaibo natal, sus polémicas sobre el grupo Ariel y su vigencia, con el educador, periodista y escritor maracaibero Octavio Hernández Arria.
Como crítico literario es ameno, breve, de pluma fácil, imágenes chispeantes y donaire espontáneo, moviéndose dentro de un contorno irónico y conceptos fluidos, un tanto abstracto y con un sobrado causticismo que despierta la admiración al ser leído. De su obra como crítico, apenas queda Cartones, perfiles anecdóticos escritos con una deliciosa ironía, publicados en la revista zuliana Selección (1926), que dirige el poeta Butrón Olivares.
Su poesía de hermosa calidad expresiva; doliente y atormentada, plena de evocaciones y adioses por el tránsito vital y vertiginoso entre su espíritu bohemio y los viajes inolvidables, con escorzos románticos, mezclando a veces el simbolismo con las audaces imágenes modernistas, en hermosos versos con una eufonía exquisita y rara.

El artista altísimo de la estrofa y de la prosa, el mágico cultor del ritmo.
Raúl Carrasquel y Valverde


En sus poemas brotan versos extraños, con una fuerza dúctil que enlaza admirablemente el abatimiento con el sarcasmo, la ternura con la pasión, la angustia insondable con el hondo tormento existencial de su alma y la bohemia ansiosa con el espíritu de aventura.
Su poesía es apenas el susurro de los gritos de su espíritu; es leve trasunto de lo que en el alma lleva, quejumbre, estallidos de angustia y llanto interno. Son fiel reflejo él y su obra, de un ser incomprendido hasta por sí mismo, e inconforme con su destino y la realidad, hasta el hastío.
Canta su propio dolor, deshoja su propio árbol de la vida, en páginas inolvidables colmadas del escepticismo que lo agobia; muy alejado de los bardos Udón Pérez, Idelfonso Vázquez y José Ramón Yépez, su marcha en el parnaso venezolano, es solitaria y sincera hasta la saciedad.
En algunos poemas se sobrecoge de temores, en otros abruma su melancolía con orlas de congoja leopardina. Nos muestra su desgarramiento interior y sus propios versos acopian sus tristezas, mas, dejándolas escapar hieren de nuevo al poeta:

Madre Melancolía!
Madre de taciturnos! Madre mía!
Ni en la niebla de la filosofía,
ni en el disfraz de la literatura,
ni en la brisa de la caricatura,
ni en el abismo de las bibliotecas
adiviné tu lívida figura
de senos castos i de manos secas,
(…)
Madre Melancolía!
Madre de Don Quijote! Te ví un día
la figura seguir del Caballero
i merendar con él junto a una aldea;
abroquelar su destemplado acero;
su yelmo recoger en la pelea;
i en sus ojos fijar, tristes i vagos,
la lejana visión de Dulcinea!
(…)
Madre Melancolía!
La Primavera me dejó en el alma
un mundo de quimeras
que agoniza en el borde de estos muros
con sus aves parleras
i sus besos impuros!
La Primavera me dejó una dulce
inquietud, como un desasosiego
de amor; una lejana incertidumbre
i una sangre de fuego!
(…)
Un remoto dolor de Prometeo
i un olvido sutil de telaraña. 10


El Premio Nobel de Literatura de 1956, el español Juan Ramón Jiménez, contemporáneo del poeta, allende el Atlántico, define el modernismo:
Un gran movimiento de entusiasmo y libertad hacia la belleza.
Y Emiliano Hernández, comprende muy bien las palabras del poeta y las abraza fervorosamente.
El soneto A mi madre, dedicado con la amalgama de ternura y angustia que siente por su madre, de quien hereda su hermosa mirada azulada, campea en modernidad:

Apenas si te conocí! Recuerdo
de tu mano gentil los dedos finos
i la luz de tus ojos casi azules,
como hechos de crepúsculos marinos.

Yá muerta te besé con ese llanto
de quien no sabe por qué llora. Era
Mayo con sus parábolas de rosas
i todo menos tú, la Primavera.

Si un áspid envenena mi esperanza,
dentro de mí mi espíritu me dice
que es el olvido la mejor venganza.

I amo ¡oh madre! por ti, los dedos finos
i las manos gentiles i los ojos
como hechos de crepúsculos marinos. 11

Sin embargo, al igual que sucede con el poeta Ismael Urdaneta, la mezquina reseña dada por el poeta venezolano Otto D`Sola sobre Emiliano Hernández, en su obra Antología de la Moderna Poesía Venezolana, motiva pensar, cuán preferible hubiera sido, que ni siquiera lo mencionara, pues son estas sus palabras:

Su obra poética, de poco relieve personal, presenta las características comunes al modernismo literario.

Mas al contrario, su creación poética nos muestra, porqué Rubén Darío estrecha la mano de Emiliano Hernández y lo hace su entrañable amigo literario, y porque tiene todo los méritos literarios para figurar en la Antología de La Joven Literatura Hispano-Americana, editada en París en 1910, del escritor, diplomático y político socialista argentino Manuel Ugarte y otras obras de autores reconocidos.

Ahora, pasado el tiempo, casi desconocido, casi olvidado, imperioso es proponer su re-valorización, desde Maracaibo su terruño, desde el Zulia su región, desde Venezuela su patria; el conocimiento del poeta, el disfrute espiritual de sus versos, y proyectar su lectura a las nuevas generaciones.

No óro por mí. La gran melancolía
de mi azar nebuloso, es letanía
que implora por los débiles, en nombre
de todos los vencidos en la insana
arena donde gana
el rencor de los hombres contra el hombre.
Por ellos piden mis tristezas todas
cuando en mi ruta lírica destellas
oh noche! tus estrellas 12



Obra:

Zoología política. El verdugo de San Carlos, El Listín Diario, Santo Domingo, 1903.
Kaleidoscopio. Tipografía de “Los Ecos del Zulia”. Maracaibo. 1902; La visión de tres ciudades, Managua, s.e., 1908.
Para mi padre. Imp. Americana. Maracaibo, 1910.
Vida de Caracas, Imp. Nueva, Caracas, 1918.
Musa gitana Tip. El Sol. Maracaibo, 1924.
Musa Gitana. Antología (1963) Tomo II. nº 4. “La Hora Literaria”, Maracaibo, 1924.
Cartones Tip. América, Maracaibo, 1926.
Selección. Año I. Nº 10. Maracaibo, 1926.
Musa Gitana (Recopilación de Jorge Schmidke). Imprenta del Estado Zulia, Maracaibo, 1964.

Poemas seleccionados:

1. Vera efigie. Caracas, 1911
2. A una ausente. La Habana, 1904
3. ¿A dónde?... México, 1904
4. A Nicaragua.
5. Adioses
6. A mi padre.
7. Paisaje de Maracaibo

8. A los héroes anónimos de la Independencia. Caracas, julio de 1911.
9. Salutación a la Musa. Caracas, 1911.
10. Melancolía
11. A mi madre.
12. Ante un crucificado. Maracaibo, 1906.

martes, 3 de noviembre de 2009

Ismael Urdaneta “El poeta legionario”


"La errancia y la memoria en la vanguardia del lenguaje poético"


por María Cristina Solaeche Galera


Enfermo el día de la luz, enfermo;

visión de blanco malabar suicida,

un perro a tientas a soñar convida

después de ver que yo también me duermo



Yermo el crisol de las pupilas, yermo;

un árbol reza una oración dormida;

la calle dobla su campana herida;

el pueblo enfermo como el día, enfermo.


Camilo Balza Donatti


Este ensayo, es un homenaje al poeta Ismael Urdaneta, a la obra del “poeta legionario”, es un compromiso con mi dignidad como escritora, y un rescate para la memoria del mundo y en particular de nuestra Patria Literaria venezolana, donde Imaginamos un eco que hace resonar sus versos en cada sensibilidad venezolana y extranjera.

Ismael Emilio Urdaneta Paz, poeta, periodista, cronista, narrador, memorialista y soldado legionario, nace el 4 de marzo de 1885, en Moporo, Estado Trujillo, Venezuela, cuando sus padres paseaban por esas tierras lacustres, y muere en Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela, el 29 de septiembre de 1928.

Su padre Don Arístides Urdaneta Leal, natural de La Cañada de Urdaneta, su madre Doña Altagracia Paz, oriunda de Los Puertos de Altagracia, ambos zulianos.

Muy pequeñín, lo llevan a los Puertos de Altagracia y lo bautizan en el solar materno, donde vive su infancia y sus primeras lecturas hasta el inicio de 1895, cuando la familia se residencia en Maracaibo y se domicilia enfrente de La Beneficencia (hoy Hospital Urquinaona), en una zona de nivel económico acomodado; en la quinta Villa Sirena, con una barroca entrada en arco de hierro forjado que detenta el nombre de la vivienda, y un embriagador patio hacia las orillas del lago “su Lago de Maracaibo”, al que Ismael canta con fervor poético. En esta ciudad realiza sus estudios secundarios, y conforma junto a sus progenitores y sus diez hermanos una numerosa familia, mientras su padre trabaja en una oficina, como Jefe del Aseo Urbano de la ciudad.

Ismael Urdaneta en sus memorias, considera siempre “accidental” su lugar de nacimiento en Moporo, y siente a Maracaibo y al Zulia como su lar nativo, así lo hace constar en casi toda su documentación y la mayoría de sus escritos:


Echada á las márgenes de su lago, que le besa los pies con sus cristalinas ondas suaves, recibe el tórrido efluvio de un sol tropical. Y duerme sus bochornos, fatigada é indolente. Y se regocija en las claras noches de luna. Es fanática y soñadora. Parece una ciudad morisca; parece una ciudad castellana. Glorifica á sus hijos; zahiérelos a menudo. Es una madre, una hija, una hermana…..y una víctima. Lo es todo, cuando lo intenta; se contenta en ocasiones con no ser nada. Es una ciudad! Mi bella y querida ciudad!


Párrafo tomado de “MARACAIBO”, escrito por Ismael Urdaneta en El Cojo Ilustrado. Año XIX. 1º de Junio de 1910. Nº 443.


Vale recordar, que el puerto de Moporo, donde nace Ismael, es parte de los territorios que el 9 de abril de 1850, mediante un decreto del Poder Ejecutivo Nacional aprobado por la mayoría de congresistas genuflexos al caudillo José Tadeo Monagas, en su intención de “castigar” el levantamiento del Zulia por el asesinato en enero de 1848, del Diputado zuliano José María Salas, despojan al Estado Zulia, separando las Parroquias de la Ceiba y la Ceibita, del Cantón de Gibraltar y las anexan sin escrúpulos al Cantón de Escuque de la Provincia de Trujillo.


Ismael Urdaneta, no llega a publicar como algunos autores afirman, en el famoso semanario literario Ariel, órgano del grupo del mismo nombre, primer periódico que levanta el pendón del modernismo en el Zulia, pues apenas empieza a escribir poemas y publicar sus versos, unos años después del ultimo número de Ariel el 15 de agosto de 1901.

En 1905, publica su primer poema en el periódico vespertino El Ciudadano, fundado en Maracaibo, el 18 de mayo de 1903, por el ilustre zuliano Marcial Hernández, su director y uno de sus redactores.

En febrero de 1906, Ismael es asesor de una publicación periódica literaria denominada Nuevos Ideales, al lado de en ese momento adolescente, el escritor maracaibero Jorge Schmidke, conocido como el último de los parnasianos en Venezuela, y con las colaboraciones del poeta colombiano Pedro Barrios Bosch, del sonetista maracaibero Carlos Rincón Nebott, del político y poeta de Maracaibo, bohemio y conspirador de vehemente ardor patriótico Eliseo López y del abogado y escritor también maracaibero Alejandro Fuenmayor Morillo, entre otros. Pero, pronto los integrantes de Nuevos Ideales, se dispersan unos y mueren otros con el advenimiento de José Vicente Gómez al poder. Pedro Barrios Bosch es exiliado de vuelta a su patria, Eliseo López muere envenenado con arsénico en La Rotunda y así la diáspora forzada de estos jóvenes valores.

Algunos autores, por su agrupación en Nuevos Ideales y en la revista Éxodo (1908) del periodista e historiógrafo maracaibero Rogelio Illaramendy Perich, consideran al poeta Ismael Urdaneta, integrante en transición de la generación modernista .

En 1908, el poeta funda en Maracaibo la revista Elitros, dirigida por el periodista, escritor historiógrafo y narrador maracaibero Carlos Medina Chirinos, quien desempeña en esos momentos, la dirección del Archivo Histórico del Estado Zulia, y cuenta entre sus valiosísimas investigaciones, con la destaca tesis de la fundación de Maracaibo por Ambrosio Alfinger en 1529, aceptada definitivamente en un simposio celebrado por el Centro Histórico del Zulia. Funda también la revista Proshelios, dirigida por el escritor José Antonio Butrón Olivares, periodista oriundo de los Puertos de Altagracia y perteneciente al grupo literario Los Mechudos. Ambas publicaciones dedicadas al arte literario y que tanto lustre le dan al Zulia, se consideran las más significativas de la época, para alegría del poeta.

Ismael, mantiene también para esa época, relaciones literarias con el grupo Génesis de Mérida y El Mes Literario de la ciudad de Coro.

Ese mismo año de 1908, es coautor con O. González Velasco y edita en la Imprenta Americana de Maracaibo, Laureles y Rosas: El 17 de enero de 1908 en la Fortaleza de San Carlos, en honor al General Jorge Antonio Bello y conmemorando el quinto aniversario de su hazaña como jefe militar del Castillo San Carlos, durante el bloqueo de las potencias extranjeras italiana, alemana e inglesa, a la entrada del Lago de Maracaibo.

También publica su primer poemario Corazón Romántico. El Poema de Carmen Catalina, que incluye un breve exordio de apenas seis líneas escritas por el mismo poeta. Son poemas cargados de ingenuidad, de sencillez polifónica, románticos en su estilo, de genuino fervor poético y con la influencia del criollismo de Udón Pérez, mas ya germina en él, en cada verso, ese afán de aventura en la palabra y en la vida y ya manifiesta la angustia existencial que acompaña siempre su alma:


Conozco por mi mal, que soy un tanto

predilecto a los ritos y al encanto

de las aventuras y emociones.

No tengo la culpa: las canciones

dieron al alma un vino de alborozo,

como también de pasatiempo el gozo.1

Amo las trasnochadas lentejuelas

de la luna y la cauda de los soles,

y amo la palidez de los faroles

que iluminan obscuros arrabales.1


Juventud. Pasajera servidumbre

de unos ojos…Empeño hacia la cumbre,

el ideal y tanta cosa bella

con que nos hace delirar la estrella. 1


Ser en la pampa de la vida un potro,

Crines al aire y la nariz violenta,

Como el tendido que mi Escudo ostenta.2


-Y, sin querer, me siento anciano cuando

por la calleja solitaria andando

no me salen tus ojos de violeta

y oro para decirme: “adiós, poeta”.3



En diciembre de 1909 deja Maracaibo, se va a Caracas donde inicia estudios de Derecho en la Universidad Central de Venezuela y comienza a publicar esporádicamente en el periódico capitalino El Cojo Ilustrado.

En 1910, el crítico literario y poeta zuliano Jesús María Semprum Pulgar, lo encuentra en Caracas, en un miserable cuartucho plagado del humo de sus cigarros y componiendo el poema Los Libertadores. Es la misma composición poética que recibe tantos aplausos al obtener el primer premio del certamen literario de prosa y verso promovido por la Gobernación del Distrito Federal con motivo del Centenario del 19 de Abril de 1810, y al que concurren numerosos y distinguidos poetas y prosadores de Caracas y del interior. El jurado del concurso está compuesto de los señores General Pedro Arismendi Brito, Julio Calcaño, Felipe Tejera, Andrés Mata, Pedro Emilio Coll y Luis Churión, y al dictar el veredicto, premian el estudio en prosa de Laureano Vallenilla Lanz, y en verso el poema Los Libertadores de Ismael Urdaneta, que se publica en el Cojo Ilustrado, en un ejemplar dedicado totalmente al 19 de abril de 1810. (Año XIX, Nº 440, p. 240, del 15 de Abril de 1910).

Los Libertadores, es un poema extenso y respetuoso de la rima; después de un proemio del autor, escribe el poeta seis cantos, los cuatro primeros dedicados cada uno en el orden dado, a Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre y José Antonio Páez, y un penúltimo canto dedicado a Urdaneta, Salom, Ricaurte, Soublette, Girardot, Piar, Bermúdez, el Negro Primero, Ribas, Francisco Esteban Gómez y Arismendi.

Extractos del Canto I consagrado a Francisco de Miranda:



Quién es aquel que calza memorable coturno,

del semblante rugoso, pálido y taciturno?

le vio la Francia en triunfo, le vio la Europa entera;

dio su fama al futuro y nos dio una Bandera

(…)

No obstante su heroísmo de redentor, no pudo

ni esgrimir su mandoble ni enarbolar su escudo.

Pero fue la primera palabra prodigiosa

que al borde de la obscura, irredimida losa,

se escuchara de alguna voz <>

dijo a la Patria entonces Francisco de Miranda, 4


Fragmentos del Canto II ofrendado a Simón Bolívar:


Sus ideas eran como huracanes!

Rindiólo todo al frente de aquella cabalgata,

del Avila al Pichincha, del Orinoco al Plata.

Su figura se escapa del lienzo de la Historia,

más allá del futuro, más allá de la Gloria.

Jamás sintió fatiga, en el risco, en la falda,

su corcel, con la honra de llevarlo en su espalda.

(…)

Su nombre era conciso, enérgico y sonoro

como él mismo: BOLIVAR! 4


Fragmento del Canto III dedicado a José Antonio Páez:


Mirad. Oid. El grave silencio de la pampa

se llena de rumores cuando el centauro acampa.

Su corcel atraviesa las llanuras ardidas

hinchadas las narices violentas y las bridas

sueltas. Es el llanero que el peligro devora.

(…)

Es el mismo de aquel <> heroico,

(…)

Es PAEZ! el rotundo Héroe de las Queseras

del Medio; el torbellino de la pampa; 4


En los círculos literarios en la Caracas de la época, Jesús María Semprum llegado cinco años antes en 1903, y ya organizado, comparte tertulias literarias con algunos compañeros de generación y otros más mozos, todos ellos buscando en la literatura la orientación de sus pensamientos; los diálogos y las pláticas se fortalecen con las lecturas de notables escritores de América: Rubén Darío, para quien los poetas guardan la admiración intacta por aquel encantador de la melodía, el ritmo y la gracia en su verso; Leopoldo Lugones que goza de entusiastas seguidores; Díaz Mirón, Amado Nervo, y Chocano. De España: Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Miguel de Unamuno, Azorín, Ramiro de Maeztu, Ramón del Valle Inclán y Pío Baroja. De Francia leen los poetas malditos, Anatole France y aún resuena Víctor Hugo. Suelen concurrir a estas peñas, entre varios, el sacerdote caraqueño Carlos Borges y escritores residentes en el interior del país como Sergio Medina, del estado Aragua, los zulianos Rogelio Illaramendi y Emiliano Hernández, Rafael Carreño Rodríguez del estado Guárico y nuestro poeta Ismael Urdaneta, intentando reforzar y expandir el mensaje de “una Venezuela que no quería darse por vencida en la hora de la estupidez”, como expresara el escritor carabobeño Enrique Bernardo Núñez.

Mas el espíritu nómada de Ismael Urdaneta no le permite echar raigones, y a finales de 1910 inicia su periplo impulsado por inquietudes intelectuales y un brío afanoso de horizontes, que lo llevan a Barbados, Brasil, Argentina y Uruguay, en una primera emigración larga y fecunda tanto en el periodismo como en la aventura.


Aquel viril deseo

de aventura y peligro, de andanzas y fiebre loca,

me devora la entraña –buitre de Prometeo!-

atado a mi destino como el otro a su roca.5


El 7 de enero de 1911, de Río Janeiro llega a Buenos Aires, Argentina, allí conoce a quien es un sincero y fraterno amigo, César Carrizo, y lo recibe en el exitoso periódico La Prensa, el secretario de redacción Horacio Castro Videla quien lo incorpora al trabajo como redactor en este periódico.

En Buenos Aires publica en 1911 en la Imprenta de Coni Hermanos, su segundo poemario Siembra y Vendimia; poemas que comienzan a alejarse del Romanticismo y acercarse al Modernismo, influencia de las intensas relecturas que hace del cubano José Martí precursor del Modernismo con su prólogo al Niágara (obra del poeta venezolano Juan Antonio Pérez Bonalde), del nicaragüense Rubén Darío llamado “el padre del Modernismo”, de los mexicanos Amado Nervo y Salvador Díaz Mirón precursores del Modernismo en su país, y del modernista argentino Leopoldo Lugones.

Después en Montevideo, Uruguay, comparte con la poetisa uruguaya Delmira Agostini y con el escritor uruguayo José Enrique Rodó de quien es su secretario y corrector de pruebas en el rotativo El Día, al mismo tiempo, escribe en el rotativo La Semana, su columna De sábado a sábado. Estos dos francos amigos le abren las puertas del periodismo montevideano, por considerarlo un hombre capaz tanto por su intelecto como por el alma ferviente que vuelca en su trabajo y en la vida. En esa tierra extranjera, es Ismael Urdaneta uno de los fundadores del famoso Diario del Plata de Uruguay.


“Parecía destinado entonces a ser uno de esos reporteros contemporáneos que nos cuentan con elegancia y amenidad, y casi siempre con menos exactitud que imaginación, la vida de las ciudades y pueblos grandes o pintorescos o simplemente remotos”

Jesús María Semprum

A finales de 1912 un nuevo itinerario, esta vez hacia el viejo continente. Viaja a España como corresponsal del Diario del Plata, allí se dedica desde su llegada al estudio de la cultura española, a escribir reportajes sobre las ciudades de Cádiz, Barcelona y Valencia, y a colaborar en El Mercantil Valenciano, mientras escribe el poemario Jardín Solariego. Una vez en Madrid, colabora en los prestigiosos diarios españoles Blanco y Negro, ABC y El Liberal. Hace amistad con el escritor español Eduardo Zamacois y con el novelista venezolano y Representante Diplomático de Venezuela en España, Pedro César Dominici.

Allí, en tierra española recuerda a aquella poetisa que quedó en Uruguay, Delmira Agostini, y escribe:


…No fuera para mi sagrado el divino ritmo de Apolo

me llamara su fiel, si al pasar por esta deliciosa, pintoresca

y española villa no enviara, como lo hago, mi homenaje a la

alondra sentimental y expresiva que me hizo soñar tanto

con aquel maravilloso trino:

…<> y aquella romanza inaudita a fuerza de harmoniosa:

…<>


En 1913 viaja a París, donde comparte generosamente su amistad con Carracciolo Parra Pérez, Segundo Secretario de la Legación venezolana en Francia, con Diego Carbonell, Cónsul en París, con el médico Jorge Dacovich, su compañero en las noches de bohemia, con el pintor Carlos Otero, el poeta Dr. José Tadeo Arreaza Calatrava, Ramón Vallenilla, J.M. Ortega (hijo), y otros destacados personajes venezolanos de la época residentes en París.

En abril de 1914, hastiado, desilusionado de esa forma de vida y con la Primera Guerra Mundial asolando Europa, se alista en La Legión Extranjera de Francia, y lo destinan al Primer Regimiento Extranjero acantonado en Bel-Abbés, después, a la Península de Gallípoli en Turquía donde en 1915 combate y es herido en la Batalla de los Dardanelos, luego a Orán (Argelia), a Bizerta (Túnez, África Septentrional), en 1916, es herido nuevamente combatiendo en la Batalla de Verdún al nordeste de Francia contra la invasión alemana, en la guerra más larga y la segunda más sangrienta de la Primera Guerra Mundial, también combate en Alejandría (Egipto), Servia y Ucrania, con el Cuerpo Expedicionario de Oriente en los frentes orientales y soviéticos.

En esos cinco años, toca a fondo el horror de la guerra y es herido en dos oportunidades, disparos en el oído izquierdo en Dardanelos, y en la Cruz Roja en Niza le amputan parte del pie izquierdo, por la gangrena provocada por sus permanencias durante largos días en las heladas trincheras de Verdún. Un acto más de desesperación que de aturdimiento fue su enrolamiento, y nadie puede dudar como lucha con arrojo en diferentes frentes igualmente peligrosos. Pruebas de su ardor y valentía son las cuatro medallas de honor que recibe: La Medalla Interaliada, La Cruz de Hierro, Medalla de Verdún, Distintivo de Herida y el Cordón de Honor al Mérito de La Legión Extranjera, y una distinción del coronel Geay, jefe del Regimiento (26-06-1918). El final de la Primera Guerra Mundial, encuentra al poeta, en Argelia.


“Su vida en la Legión, a despecho de la compañía incongruente, con gente equívoca, tal vez maleante y de seguro desesperada, debió por eso mismo, de brindarle alicientes que no aciertan a sentir las personas amigas de la vida estadiza y serena”

Jesús María Semprum


En 1921, se casa con Teresa Pascott a quien conoce durante su permanencia en el hospital de La Costa Azul, y con quien tiene dos hijos, Emiliana y Alexis Arístides, quienes viven en la población de Sidi Bel-Abbés, Argelia.

El 17 de agosto de 1921 regresa a Venezuela y se traslada a Maracaibo, donde se le recibe apoteósicamente con un acto en el Teatro Baralt, el 29 de septiembre; los palcos, las plateas y las galerías están colmadas, y en primera fila el Presidente del Estado Zulia, General Vicencio Pérez Soto y sus secretarios, la Banda Bolívar dirigida por el maestro Martucci entona los compases que el protocolo de honores requiere para un combatiente condecorado. Lo presenta nuestro escritor maracaibero Elías Sánchez Rubio, y el 12 de noviembre de ese mismo año, se le recibe en el Teatro Nacional de Caracas.

En 1922, publica con la Imprenta Bolívar de Caracas, Una noche en Odessa, es un diario que recoge las memorias y testimonios de su vida en “la Perla del Mar Negro” ocupada por las tropas austríaco-alemanas a finales de la Primera Guerra Mundial.

Los ejemplares del diario Panorama, se engalanan con la participación de la representación de la intelectualidad zuliana de la época, los más acreditados poetas, escritores, docentes y juristas del Maracaibo de principios de siglo, y entre ellos el poeta Ismael Urdaneta.

Pero después de los actos en el Teatro Baralt, casi inválido y enfermo, es abandonado, dejado en solitario en su misma tierra, sin ayuda ninguna; decide entonces volver a Europa para ver a su esposa e hijos y convencerlos de que vengan a vivir con él a Venezuela. En este viaje, vuelve a caminar las calles parisinas pero ahora como un inválido héroe de la guerra, hasta que en 1927, la que sufre desde su juventud empeora gravemente y siente que debe regresar a su tierra, más no lo acompaña su familia en su travesía del Atlántico.

Ya en Venezuela, en Maracaibo su lar, publica en 1927 en El Tocuyo: Ediciones de La Quincena Literaria, Tipografía Comercio, el poemario Cantos de gloria y de martirio, escrito en diferentes frentes de combate, principalmente durante los años 1915 y 1916; está colmado de versos vivenciales, dramáticos, duros e implacables, con una tonalidad muy distinta al de los anteriores, desaparece totalmente el romanticismo criollo de su primer poemario Corazón Romántico; ahora las rimas y las formas estróficas como el soneto no obstaculizan al poeta para ensayar con ellas sus inquietudes literarias, la nuevas formas serán más excéntricas, individualistas y originales. Es una voz modernista con asomos vanguardista; en sus versos, intenta Ismael exorcizar los horrores de la guerra y del guerrero, los dolores del cuerpo y del alma, en un frágil análisis autobiográfico de su condición anímica en los combates en la Legión Extranjera en la Primera Guerra Mundial, pero sin hagiografías ceremoniales y alejado de todo vislumbre de panegíricos:

“Tampoco se confunde Urdaneta con los panegíricos de Venezuela heroica; apostado frente a los devaneos libertadores de Eduardo Blanco, lo que se lee en Cantos de Gloria y de Martirio refuta toda idealización del combate.”

Luis Moreno Villamediana


Esa tarde -oro y cobalto-

la última que yo viera,

antes de ir al asalto

de la enemiga trinchera;


qué puros miré los cielos

a los parpadeos claros

del sol de los Dardanelos

detrás del golfo de los Zaros!6


Horror del ay! que se pierde

en el estruendo del choque;

la bayoneta que muerde

con elegancias de estoque.6


Y ya en el foso contrario

épico ardor temerario

anima duelos heroicos,

y a esos encuentros parciales

de lúgubres pedestales

sirven los muertos estoicos…6


Y en el horror del minuto

funden su cólera sorda

el hosco instinto del bruto

y el ímpetu de la horda! 6


En Maracaibo, se vincula con grandes esfuerzos físicos y económicos a las peñas literarias que se dan en La Zulianita y al grupo literario Seremos, donde se le respeta como héroe más es incomprendido como poeta, la hegemonía poética en el Zulia, es la que con su pauta marca nuestro magnífico poeta Udón Pérez , compañero de generación.


Ismael Urdaneta, ese ser extraño, único, visionario, errante, inconforme, bohemio, intranquilo, conocedor de placeres, de dolores físicos tanto propios como ajenos, del caos de la guerra, condenado a una silla de ruedas y a una cama, con una parálisis progresiva y dolorosa y las heridas que no cierran en su pierna, es abandonado en su propia patria, en su amada tierra maracaibera, a la incuria de todos aquellos “amigos venezolanos” que conoció en España y París, desempeñando altos cargos con los que convalidaban en otros países la dictadura gomecista y por la que eran bien “recompensados”, a cambio de las penurias del pueblo venezolano; aunado a todo ello, la nostalgia de su familia que vive en Argelia, colman de hastío y desesperanza el alma de “el poeta legionario” como lo llama Elías Sánchez Rubio en su presentación en el Teatro Baralt.

Es la soledad, los padecimientos del cuerpo, los recuerdos heroicos, la poesía y la desadaptación a vivir en la tiránica dictadura gomecista que aún domina su país, la única compañía y, la mañana del sábado 29 de septiembre de 1928 (quizás recordando aquel 29 de septiembre, siete años atrás en el Teatro Baralt), después de pedir un “cafecito” a su anciana madre, se suicida de un disparo en su cuarto. Imposible ignorar sus motivos, apenas contaba cuarenta y tres años. Así termina el círculo en espiral de vida y sueños de este poeta venezolano.

Aún hoy día, suelen la mayoría de los asesinos quedar impunes y ¡absurdo! a un suicida se le estigmatiza, así lo hacen radicales y crueles religiones que le “cierran sus paraísos”, y por igual, las sensibilidades anquilosadas con superticiones y petrificadas con mezquinos prejuicios.

Reposan sus restos en el más antiguo de los cementerios de Maracaibo, el Nuevo Cementerio (12-11-1879) hoy conocido como El Cuadrado. Allí donde por ser el más añoso, están enterrados héroes zulianos de la Independencia y hombres ilustres de las Artes y la Literatura del pasado de esta tierra:


El navío al partir,

iba con todas las velas arriba,

talando el bosque de las olas,

jineteando las cuadrigas de los ciclones…7


Hoy el navío jadea entre las tempestades…

en lo alto del puente,

van cuarenta años de luchas,

de rebelión y melancolía…7


¡Qué ironía! Justamente el día anterior a su muerte, llevó para su publicación el que sería su último poema Las Nubes, y salió divulgado temprano el mismo día que fallece; en sus versos se solaza el poeta sobre los cuatro tipos de nubes.

A propósito del cirrus:


Lo que si me consta es que en noches

de luna he deseado un Clavileño

para ir a tenderme sobre esos algodones dorados

¿Qué íntima y constelada satisfacción!

En lo alto de mi cabeza

sentiría la caricia fulgurante de Vega,

de la Lira, sobre los anillos

espléndidos del Dragón: a mis pies,

distinguiría en Aldebarán

la mirada de primera magnitud

del ojo fascinante del Toro,

y me divertiría viendo

danzar a mi lado la Osa Mayor,

mientras acariciaría con la diestra

la Cabellera de Berenice…8



En 1928, en Caracas: Taller Gráfico, se publica póstumamente su último poemario Poemas de la Musa Libre, que había dejado inédito y Ediciones del Instituto Zuliano de la Cultura en Maracaibo, publica una 2ª edición.


Esta es la dedicatoria del poemario:


“Dedico estos <> a mi selecto amigo, Dr. Pedro José Troconis, cuya generosa hidalguía permite la aparición de este Libro. Cordialmente, Ismael Urdaneta. Maracaibo 1928”


El Pbro. Dr. Gustavo Ocando Yamarte, en su obra “Historia del Zulia”, valiente y sincero, pone al descubierto la herida literaria del olvido y la desidia sobre este poeta; nos dice:

“Nos tocó usar el abrecartas para despegar las páginas. El hidalgo amigo no se había ocupado ni de hojearlo, como tampoco en más de medio siglo ninguno de los numerosos y frecuentes consultantes de la Biblioteca Baralt a quien pertenece el ejemplar”


No bastó con esto, posteriormente en obras donde su nombre se reseña, siguen siendo imperdonables comentarios como este de Otto D´Sola en su obra Antología de la Moderna Poesía Venezolana, (1940):

“Su poesía, fácil y un tanto desordenada, es una de las anécdotas de su novelesca vida”

Nuestro esclarecido escritor Miguel Otero Silva, también reclama en 1941, al mismo autor D´Sola, la omisión del poeta falconiano Elías David Curiel, quien merecía una cálida valoración literaria al igual que Ismael Urdaneta.


El poemario póstumo Poemas de la Musa Libre, es su obra más importante, la que lo consagra como uno de los iniciadores de la Vanguardia en Venezuela. Libre de trabazones académicas, de espaldas al rigor de la métrica, descoyuntando los ritmos vulgares por vulgarizados, con una tensión imaginativa en el lenguaje, en un texto confesional, premonitorio, irónico y fatalista, donde grita, se burla con ironía, ama y protesta en la emoción vigorosa de cada verso; entreabre la puerta del Vanguardismo, y cierra tras de sí la del Modernismo.


“…es un poeta en el que encarna la transición: su propia obra registra el romanticismo feneciente y saluda al vanguardismo naciente”

Rafael Arráiz Lucca


En la segunda parte del poemario, que el poeta titula muy particularmente, Croquis del lago y de la urbe, da su visión poética de la contaminación del Lago de Maracaibo, secuela de la explotación petrolera. Plasma su inquietud por los efectos adversos sobre sus aguas, los cambios aciagos en la acuarela del paisaje lacustre transformado en función de los intereses económicos de los capitales extranjeros, al explotar para ellos la nueva riqueza dada en concesión por primera vez en el país, el 24 de septiembre de 1865 por el General en Jefe de los Ejércitos de la Unión y Presidente Constitucional del Estado Soberano del Zulia, Jorge Sutherland, en cesión hecha a un ciudadano norteamericano de nombre Camilo Ferrand:

“El derecho y privilegio exclusivo en toda la extensión del Estado para buscar, producir y negociar petróleo o nafta, o bajo cualquier denominación que se conozca el aceite que exista…”


Leamos su rebelde espíritu en algunos versos de este capítulo del poemario Poemas de la Musa Libre:


Casco negro, puente blanco, veloz,

bufando carbón, sudando aceite

que infecta la estela

pasa el monitor petrolero.8


En el mástil de popa

lleva izada nuestra bandera,

según convenio de Cancillerías.9


Nada en el monitor petrolero

tiene algo de común con nuestra raza:

navío, tripulantes y cargamentos

son ingleses o norteamericanos.9


La alberca de zafiro se hizo tina de aceite.

Y allí están ahora en la bahía ancladas

las lindas barcas de otros tiempos,

envilecidas con el “carate” exótico.10


Palmera señoril, antes dabas al cuadro

del paisaje lacustre

la pincelada esbelta de tu airón tropical.

Ahora te suplanta la torre del “taladro”,

menos poética, menos ilustre:

¡pero de más efecto…comercial! 11


Y del poema Las Nubes, donde “el poeta legionario” poetiza sobre cirrus, cumulus, stratus y nimbus, en los dos últimos lapidarios versos finales que escribe el día anterior a su muerte, nos advierte sobre la existencia de un quinto tipo de nube:


¡Nuestra vida…! la quinta forma

de la nube…8


La publicación de la obra completa del “poeta legionario”, es una deuda pendiente del país, con la dignidad del poeta y su obra, con la Literatura de Venezuela y para con todo nosotros sus lectores.


Permitamos, que sea el mismo Ismael Urdaneta quien concluya este ensayo con su despedida:

Mejor es irse temprano,

cuando aún haya sol,

y nos quede el ansia de un paisaje nuevo.12





Obra Poética:


Corazón Romántico. El Poema de Carmen Catalina. Imprenta Americana. Maracaibo. 1908. 2ª edición. Instituto Zuliano de la Cultura. Maracaibo. 1978.

Laureles y Rosas: El 17 de enero de 1908 en la Fortaleza de San Carlos. (Coautor con O. González Velasco). Imprenta Americana. Maracaibo. 1908.

Siembra y Vendimia. Imprenta de Coni Hermanos. Buenos Aires. 1911.

Una noche en Odessa. Imprenta Bolívar. Caracas. 1922

Cantos de Gloria y de Martirio. El Tocuyo: Tipografía Comercio. Maracaibo.1927.

Poemas de la Musa Libre. Taller Gráfico. Caracas. 1922. 2ª edición. Instituto Zuliano de la Cultura. Maracaibo. 1977.



Referencias Bibliográficas de los poemas:


1-Autografía
2 -Paréntesis

3-Corazón Romántico
4-Los Libertadores
5-Macte Animo
6-La Legión, en Avant!
7-El Navío
8-Las Nubes
9-El Monitor Petrolero
10-El Lago Petrolizado
11-La Palmera y la Torre de Acero
12-Au Revoir!


Nota sobre al autora:

María Cristina Solaeche Galera, nació en la ciudad de Maracaibo, Venezuela. Licenciada en Educación y Magyster en L.U.Z. Profesora Titular de la Universidad del Zulia. Creadora de la Biblioteca de Cultura General "Teresa de la Parra" de la Facultad de Ingeniería Extensión Cabimas (1989), miembro de la Comisión de Cultura General del Núcleo Universitario de Cabimas (1982-1990). Dicta la cátedra en Autodesarrollo "Cátedra del pensamiento Libre" (Cabimas 1981-1993). Colaboró en el aparte poético por Venezuela de la revista Sensibles del Sur, Argentina. Miembro de La Casa de la Poesía del Zulia.



Publicaciones:
“Un ceratias de Barro y Fuego” ARTESA (1992)


"Omar Khayyam: las Matemáticas, la Nada, el Vino y la Amada" (2002);


“Poemas” Revista Paradoja, West Virginia (2005),


"Amor asoma" en la Antología Verano Encantado del Centro de Estudios Poéticos de Madrid (2002); Poemario "Un amor de Miel y Ajenjo" (EDILUZ- 2003) "Cien Instrumentos Folklóricos Venezolanos" coautora con el Prof. Víctor Vega. (inédito, en tramite de edicion). "Poemas Oscuros" en elaboración, en preparación el poemario “Hombre mío, ronda de mis sentidos”. Escritora activa de las páginas: http://www.legamos.com/ de la Unica, http://www.poesite.com/ y http://www.textosentido.com/ y en la Revista Literaria Logogrifo.


Ademas, varias publicaciones cientificas de su especialidad.


Premios: “Vicente López y Planes”, Buenos Aires, 11-08-2004. Mención Peña Literaria “César David Rincón”, Corpozulia, CONAC, Ministerio de Educación Cultura y Deportes, Maracaibo, 22-09-2004. Reconocimiento a su trabajo literario, CONAC, Casa de la Poesía, Maracaibo, 29-11-2004. Arte Poética. Suplemento Literario, Maturín, 02-09-2005. Arte Poética. “La Oscura Claridad de la lira”, Maturín, 07-10-2005.


Nota del Editor:
Maria Cristina Solaeche Galera , además de ser una hermosa persona,
es una talentosa poeta y escritora venezolana que conocí a traves de
Internet.
He publicado varias de sus poesías en uno de los ejemplares de mi publicación digital "PAGINA 1", revista de cultura, literatura, arte,actualidad, novedades y tantas cosas bellas de la vida" .
En este Blog Cultural "EL GALLO EN ALPARGATAS"(blog serio con nombre risueño) he publicado tres ensayos interesantes de María Cristina:
1) "El rapto existencial en la poesia de HANNI OSSOTT (el 07/02/2008)
2) "Cruz María Salmerón Acosta, EL SOLITARIO DE LA CIMA
DE MANICUARE" (el 22/02/2008).
3) "Luis Enrique Marmol: La locura del otro" ( mayo 2009)

Deseo a María Cristina todo lo mejor y excelente salud y que continue con su laboriosa misión de difundir los POETAS venezolanos.
Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al mar Mediterráneo