Mostrando entradas con la etiqueta MARIA CRISTINA SOLAECHE GALERA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MARIA CRISTINA SOLAECHE GALERA. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de octubre de 2012

LITERATURA VENEZOLANA: IDA GRAMCKO: “Déjame suspendida en el espacio entre los vientos firmes” por María Cristina Solaeche Galera



IDA GRAMCKO: “Déjame suspendida en el espacio entre los vientos firmes”

por María Cristina Solaeche Galera

No dejamos constancia,
apenas marcamos
 la huella de una bandada
que buscando las cimas
logran reflejar sus cuerpos
en la profundidad de las aguas. 
Elizabeth Schon

Formada en las lecturas del Siglo de Oro español, y con su propio discurso personal, deja entrever esa formación que envuelve toda su obra en un ambiente filosófico característico.

Vivió los últimos momentos del gomecismo, la caída del primer intento democrático con el derrocamiento de Rómulo Gallegos, el largo silencio de la dictadura de Pérez Jiménez y el desarrollo de la democracia desde Betancourt hasta el segundo gobierno de Rafael Caldera.

Ida Gramcko nace en Puerto Cabello, Estado Carabobo, Venezuela el 11 de octubre de 1924 y muere en Caracas, el 02 de mayo de 1994. Su cuantiosa obra va desde el ensayo, la crónica, la dramaturgia, y el relato y especialmente la poesía. Fue la segunda hija de Don Enrique Gramcko Brandt y Doña Elena Cortina de Gramcko,

Cuando tenía tres años, Ida Gramcko, comenzó a crear dictándole versos a su mamá y desde entonces no paró de escribir hasta el día de su muerte. Esta entrega a la escritura y constante trabajo resultaron en más de treinta libros e incontables artículos de prensa.

Sus primeras publicaciones las realiza apenas recién salida de la adolescencia, y es recibida por el público como una niña prodigio, recibiendo un premio de poesía con apenas trece años de edad.

Cuando contaba 16 años, el poeta Andrés Eloy Blanco —asombrado por su dominio del lenguaje— le dedica el poema: “Lamento y gozo del destino lírico”, como premonición de lo que sería su carrera.

En 1939, los Gramcko se mudan a Caracas. Pasaron por varias casas hasta que se establecen en El Paseo Los Rosales.

A partir de 1939 colabora en publicaciones periódicas, entre ellas: El gato líder (Valencia 1939), El Unare (Zaraza 1939) Billiken (Caracas 1940),  Crítica (Caracas 1941), El Nacional (Caracas 1945), Revista Nacional de Cultura, Revista Shell de Venezuela, Cultura Universitaria (todas ellas en Caracas en los años posteriores), y Repertorio Americano (San José de Costa Rica)

Cursa sus estudios secundarios en los institutos Universitario y Alfa. Egresa Licenciada en Filosofía de la Universidad Central de Venezuela en 1968 y llegó a ser profesora de la misma Institución en la cátedra de Literatura, también de la misma asignatura en el Instituto Pedagógico de Caracas y de Filosofía en el Centro de Arte Gráfico.

En 1947 viaja e México junto a su esposo Benavides; en esas noches aztecas escribe La Vara Mágica  y algunos poemas del libro más reconocido Poemas, que le confirieron el reconocimiento absoluto de los poetas de su tiempo.
En 1948 es encargada cultural en la Unión Soviética enviada por el Presidente Rómulo Gallegos.
Toda su obra poética puede estudiarse en dos deltas, el que va de 1942 con Umbral, atravesando  Cámara de cristal en 1943, Contra el desnudo corazón del cielo  en 1944, La vara mágica en 1948 hasta llegar a Poemas en 1952. El otro delta lo inicia con Poemas de una psicótica en 1964,  Salmos en 1968, Los estetas, los mendigos, los héroes en 1970, Sonetos de origen en 1972:

Quisiera preguntarle a estos rumores
que bullen como alivio, como un ruido
de sedoso aldabón sobre las flores,
si siempre yo he de ser como lo he sido,
capaz de rudos rumbos y rigores,
Si siempre, denso, denso y desvalido,
ha de vivir el alma en alcores
donde cada gestar cuesta un gemido
donde siempre mis ímpetus pastores
conducen un rebaño sacudido
por áspero y oceánicos temblores,
si nunca ya en mi ámbito y mi ejido
podré sembrar remansos, ruiseñores,
que un precio de pasión no hayan tenido.5

Quehaceres, conocimientos, compañías en 1973, Salto Ángel en 1985 y finaliza con Treno en 1993.
Con La vara mágica logra la admiración de Don Mariano Picón Salas; en este poemario la autora reflexiona sobre las relaciones entre historias infantiles, y es traducido al francés y al ruso.

Serán cuatro años después cuando publica una joya poética, su poemario Poemas, en los que las reflexiones filosóficas son las protagonistas, construidas sobre hechos históricos y legendarios.

Un largo silencio de ocho años da a la imprenta Poemas de una psicótica, punto inicial del cultivo del soneto y la rima acariciando un barroco de dificultoso seguimiento, este sendero la lleva a través de una serie desde el poemario  Salto Ángel,  también arraigado  a la angustia existencial, a una barroco y una filosofía intencionalmente dispuesta a reconocer el milagro; de allí que la crítica vea en el una impronta metafísica centrada en el Ser y la Nada.

La poesía de Ida Gramcko exige preparación del lector, sensibilidad extrema y amplitud de pensamiento:

“Poesía que surge como de los pantanos del delirio y busca la difícil claridad, pero no a través del conducto de la claridad misma, sino del intrincado crucigrama del caos y de las palabras. Experiencia de la oscuridad en la aventura de la búsqueda de la luz.”
Rafael Arráiz Lucca
Obtiene  el Premio "José Rafael Pocaterra" en Poesía (1961), el Premio Municipal de Poesía (1962), y en 1977  el Premio Nacional de Literatura. El premio de la Asociación Cultural Interamericana", con el libro Umbral (1941); y el premio de Teatro Ateneo de Caracas"; con el libro La rubiera (1956).

El poeta Alfredo Silva Estrada en el prólogo de sus "Obras escogidas" (1988) señala:

"Esta orfebre, esta artesano exuberante, este arquitecto del lenguaje, esta tejedora agilísima trenza y destrenza, entreteje conceptos, pensamientos, sentencias, definiciones primigenias, imágenes, metáforas, símbolos, integrando discursos insólitamente ritmados, construcciones únicas dentro del panorama de nuestra más alta poesía (…) La poesía de Ida Gramcko supone, fiel a su fundamentación conceptual, una violencia sobre la realidad, sobre las apariencias: irrupción abrupta, sacudimiento de lo real, ensanchamiento de mundos".

¿Sabes, nocturno amigo,
a que cosa en verdad llamamos sueño?
Atiende, hermano mío,
sin pena y sin recelo,
Yo, que he soñado, yo que no he dormido,
te pregunto sin voz desde mi lecho:
¿crees que el sueño protege del abismo,
rescata del asalto y del día?
Yo, soñadora inmóvil no he creído
en mi rostro apacible cuando duermo.
Lucho soñando, sórdida, conmigo,
con un pájaro extraño, con el viento,
con un agudo y afilado pico
que me horada las sienes y el cerebro
y dejo sangre en el cojín y heridos
flotan ardiendo, aullando mis cabellos. 2

En los años ochenta se inician los duelos y las ausencias. En 1985 muere su único compañero de vida: Benavides, de un infarto. Su vida continúa entre las clases de Letras y el Taller de Poesía que dicta en el Celarg.

Pero en 1994 recibe el golpe mortal: el 3 de marzo su hermana Elsa Gramcko muere de un infarto. La misma noche del entierro Ida sufre un accidente cerebro-vascular isquémico y diabetes descompensada. Pasa largos meses hospitalizada, y el 2 de mayo fallece.

Déjame suspendida en el espacio,
entre los vientos firmes.
Allí se está como en un gran regazo
maternal y sin límites.
Déjame con los pájaros,
indagan lo invisible.
¡Ah, más allá del cielo se alza un árbol
que sus alas indómitas persiguen!
No lo han visto jamás y, sin embargo,
creen sentir su rumor en los confines.
Rumor de hojas distantes... Pero ¿acaso
no lo vieron, gigante, en el origen
primero de la vida, y en sus cantos
no es la voz de la ausencia lo que aflige?
Deja que suba a lo alto
y que mi canto vibre.
Canto la ausencia de algo,
de una estrella enterrada en nubes grises.
La sombra azul del árbol
se dilata y me ciñe.
Déjame con los pájaros.
Soy una flor delimitada y triste.
Arráncame los pétalos y el tallo
y la fragancia, y líbrame.
3

Extractos seleccionados de los poemas:
  1. Secretos del origen
  2. Arráncame las árida raíces
  3. Atiende aquel que dijo
  4.  
  5. NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG:
  6. recibido directamente de la autora, a la que agradezco y felicito por su tarea de difundir la literatura de su país, la hermosa Venezuela.

sábado, 9 de octubre de 2010

María Cristina Solaeche :"GENOVEVA DE CASTRO. “Pájaro de barro”: con mi vestido de agua y mi bozal de arena...."



GENOVEVA DE CASTRO.
“Pájaro de barro”: con mi vestido de agua
y mi bozal de arena
.


por María Cristina Solaeche


Labraste mi alma como una hoja de tus montañas,
Pedazo de tierra mía,
y me diste todo el humo de tus neblinas para forjar mi fantasía,
y tus riachuelos y tus vertientes fueron
las hilachas que me vistieron.
Paternal en mis arterias volcaste
la oculta fuerza de tu savia buena,
y a la llanura triste me mandaste
con mi vestido de agua y mi bozal de arena.

Bhilla Serrana



Genoveva Morrel Romero, conocida como Genoveva De Castro, o bajo el seudónimo literario Yajaira, nace el 3 de enero de 1907, en Pueblo Nuevo, una tierra xerófila con cardones de dato y de lefaria, con su arena rojiza, su clima cálido y sus largas calles, en la península de Paraguaná, al norte del Estado Falcón, Venezuela, y muere en la misma península en 1992.


Desenvuelve su vida entre medios rurales, lo que seguramente influye en su escasa publicación en los diarios y revistas venezolanos.
Esporádicas colaboraciones aparecen en dos diarios del Estado Lara: El Impulso de Barquisimeto y El Diario de Carora. En Caracas se dan a conocer ocasionalmente algunos de sus poemas en los diarios El Universal, El Heraldo y La Esfera. Colabora en la Revista Cultural, edición mensual dirigida por Mario Zirit, de la que se divulgan ocho números entre abril y diciembre de 1942.

Su poemario Pájaro de Barro, se publica por vez primera, en Caracas, en el volumen Nº 34 de los Cuadernos Literarios de la Asociación de Escritores Venezolanos – Editorial Elite, en 1942, bajo el seudónimo Yajaira.


Una segunda edición del poemario lo lleva a cabo la Fundación Cultural Josefa Camejo, el Instituto de Cultura del Municipio Falcón, el Consejo Nacional de la Cultura CONAC y el Grupo Tiquiba, en el año 2004, con el prólogo El mundo como metáfora de Gregory Zambrano.
Tres cuadernos lo conforman: En la caja de arcilla, La zozobra del barro y Detrás de la onda aúlla el silencio, y un poema final El claro de la selva.

Y es este poemario que motiva la realización del presente ensayo:

GENOVEVA DE CASTRO. “Pájaro de Barro”: con mi vestido de agua y mi bozal de arena.

En sus poemas, las formas sensibles del ensueño amoroso reaparecen en imágenes metafóricas de sutil delicadeza, que permiten al lector un viaje al interior de su “corazón”:

Pájaro de barro…
para qué tengo alas?

Pájaro de barro…
para qué me llenaron de armonías?

Por qué me dieron
esta sed insaciable
de amplitud de horizontes
¡si estas alas de barro
no se pueden negar!
Por qué encerraron
en la caja de arcilla
la inquietud voluptuosa 1

Su poesía es reclamación, una reclamación colmada de ternura, demanda sobre la soledad, la ausencia, el silencio, el desencuentro, la espera, el vacío, la carencia, el olvido, el desconcierto, el desaliento, sentires en que la sume el hombre amado; detrás de ella está la angustia de la “incerteza”, el verso que interroga es al mismo tiempo presentimiento y escape:

¿Dónde estarás?
Tú
que habías de aquilatarme
y no viniste nunca.

¿Dónde estarás?
Blanca y blanda
te esperaba mi arcilla
para que tú moldearas
el vaso de tu vino.
(…)
Cántaro de caolín
Para la quintaesencia de tu barro.
(…)
Te ha llamado mi arcilla!
Te llama cuando siente el continuo lamer de las horas…! 2

No es sencillo situar a Genoveva de Castro en determinado movimiento literario, escuela o tendencia, algo que no es labor sencilla en relación a cualquier poeta, mucho menos en el caso de ella con su poética tan original, tan propia, auténtica, escrita más allá de los linderos de la ciudad, en su retiro rural. Podemos afirmar que, su poesía se desprende de la articulación entre el modernismo y la vanguardia, recuperando el legado del romanticismo con el predominio de las motivaciones interiores, la subjetividad, sesgada por los llamados “versos azules” en honor a Rubén Darío y con una tristeza remanente que revela rasgos modernistas y, en versos libres que asoman, anunciando la vanguardia.

Cada poema suyo es límpido, dotado de entereza, en un maderamen donde resalta una brillante sencillez, desprovisto del oropel, lejano de tinturas minuciosas, vehemente en los reclamos sin entregarse a la retórica, su verso es respuesta al brote poético de su interioridad que no acata ni responde a ningún plan, es la manifestación lírica de la incompletud de la mujer sin el hombre amado, nos ofrece el signo de su personalidad y su condición amorosa y vital en solitario.
Es el paisaje rural, el paisaje del campo árido, el marco dentro del cual se desenvuelve su poesía, y de vez en vez, llegan a ella los rumores de aquel mar de las hermosas playas de su terruño falconiano:

La palabra está anclada.

En una mar sin playas
la palabra está anclada.

Deambula la palabra muda
Sobre una mar profunda.

Y sus pasos azules eran leves.
Y su huella en la onda se desdibujaba
(…)
En la morena confidencia de una hoja seca
envolvió un gajo de brisas y un callado cantar de la tarde.3

La introducción que aparece en la primera publicación de Pájaro de Barro de 1942, nos dice:

La aparición de este volumen de poemas, viene a constituir la revelación de un alto valor de la poesía femenina venezolana. (…) Genoveva De Castro, por sobre todas sus virtudes poéticas, se señala de manera especial por su originalidad. Quizás su retiro rural ha sido factor decisivo para erigir una barrera que impidiese la influencia nefasta en su poesía de tanto erotismo desmedido y de tanta expresión ibarbouriana, como ha invadido a poetisas de nuestra América. Sus cantos serenos y transparentes, no pocas veces urdidos en tono de elevada pureza campesina, constituyen la voz franca de un selecto espíritu de mujer que desde el fondo de la provincia venezolana, nos hace llegar el acento y la voz de su arte.

Todo el poema está embebido en la evocación que cabalga el potro de la nostalgia amorosa, acompañada del recuerdo de un querer ausente. La poetisa no aparta al sujeto poético, es ella, y sus versos son un diálogo permanente con el hombre que ama, diálogo paradójicamente altivo y suplicante, aún los que parecen ser monólogos, no lo son, en ellos, ella habla para que él la oiga, en una denodada manera de afirmarse frente a los desafíos del aislamiento, lo sigiloso del abandono, el enrarecimiento del silencio, el agobio de la ausencia… todo girando en sí mismo alrededor de la palabra:

Tú venías…
Yo iba…

¡Camino de la vida!
Tú venías…
Yo iba…
(…)
En mi débil ramaje
acunaba el bosquejo
de un capullo de amor.

Y tus ojos radiaban
el milagro del sol…4

Voz de mujer en el contexto literario de la región coriana, voz que suscita acercamiento, con su tonalidad, sus registros y la expresión del canto de los azares entrañables de la vida, exenta de solemnidades, sin esconder su propósito esencial de recordar y clamar vividamente los olvidos, es voz y escucha del alejamiento:


¿Por qué acerqué a tus labios
el cántaro de mi alma,
fresco, claro?
¡si tú no tenías sed! 5

Poesía en soledad, que siente la herida del áspero abandono, y versifica el dolor escribiendo desde el apego de la memoria, con gráciles y vívidos versos, trasluce sus sentimientos, en un universo de dejaciones, en un entresueño impaciente:

Tú,
acercaste la copa.

Y humedecí los labios…
y fue como un remanso…

¡Un segundo nomás!

La copa quedó intacta.
Los labios medio-húmedos…

Y en el alma
¡la sed es más intensa! 6

Moderado lirismo de fresca y emotiva hechura amorosa y candorosa fortaleza frente a los monstruosos caprichos del desamparo, la sordina de los ecos del silencio y la carencia:

Huele a tierra mojada!
Ha llovido menudo tu recuerdo
sobre mi barro seco.
(…)
Huele a germinar de musgo.
Huele a monte
alto nuevo, lujuriosamente tibio.

La lluvia de tu recuerdo
ha remojado mi tierra. 7

El canto erótico con apasionada discreción, abrigador del arrojo amoroso, en una realidad agobiada por el dominio del hombre, sume a la poetisa en el desconcierto existencial frente al amor, dolida, mas sin aceptar totalmente el fracaso, rodeada del rural paisaje, da vida a su Pájaro de Barro, más allá del desasosiego de su lirismo:

Ven a llenar el cántaro.
No importa si una vez estuvo roto.
No era de cristal…
Tú lo sabías…

Este cántaro mío es de caolín.
Amor con amor se paga…
y me rindió el amasijo…
Ahora si cabe íntegro
tu barro! 8

Y llegamos los dos al minuto infinito.
-El minuto que no quiebra la onda en eco inútil.-

¿Hacia que inmensidad tú me llevaste?
Desde el minuto inmenso
nunca más vine a mí. 9


Canta en ella lo que hierve vida adentro, en la carnalidad transitoria, en la arcilla que habita el ser poético con sus cargas ineludibles.
Luis Alfonso Bueno

Su nombre y su obra injustamente es poco reseñada en compilaciones literarias, sin pertenecer su poesía a ningún movimiento feminista, ni urdir, ni meditar sobre ninguna orientación conceptual de este orden. No pueden leerse sus poemas sin detenerse ante un resaltante rasgo de su personalidad: su acendrado amor al hombre que quiere y su desconcierto frente al abandono, y es que, esta característica emotiva es el eje alrededor del que rota toda su expresión literaria:

Dentro del sin color de los silencios
La pupila felina de mi anhelo
-vertical y en ascuas-
Otea el cristalino tintineo de tus huellas,
Alargadas y azules de distancia. 10

Turbadas sugerencias le arrogan el caligrama de la anatomía del cuerpo como su realidad, en un sutil intento de velar los sentidos:

Tú venias por el norte. Yo venía por el sur.
Tendieron las Nereidas una recta de estrellas
por donde venías tú. 11

Una poesía al aguardo de lo único que un poema espera, que se le lea , se le sienta, se le oiga y se transmita de una voz a otra, de una generación a otra:

¿Por qué no habías venido? Cuando el alba
tiñó de rosa el ruedo de la aurora
yo prendí una azucena en mis cabellos
y en la ventana abierta de la espera
coloque el tiesto de claveles rojos.
(...)
Ven, acércate mucho, mucho ¡amado!
En esta fogarada de la tarde
alarga tu silueta con la mía.
Exprime la fresa. 12


En el pan de tu cena
yo te di mis espigas…
y extendí mi frescura gramínea
sobre tu lecho…

Toda
¡Toda! Yo misma
me corté íntegra…
Soy un haz de hierba seca. 13

Yo solo quiero revivir sus versos, poblar sus labios del agua del sonido, mitigar el dolor de la ausencia, entregarle la fragancia de los lirios de la plaza y que los jóvenes enamorados de mi pueblo sepan de sus estrofas llenas de luz, que en sus ojos vuelen redimidos miles de pájaros deslastrados del barro del olvido.
Isaac López

Es la voz de Genoveva De Castro, que emerge del meandro del abandono y lo expresa poéticamente con una fina sobriedad, en un lenguaje que congrega la angustia que le causa la incuria del hombre querido y su certeza de saberse atormentada de soledad y ausencia. Siempre él esta ausente, siempre ella espera, pregunta, reclama y espera en cada verso, para después, resignarse de nuevo y reanimarse en el poema. Los encuentros y desencuentros los evoca letra a letra, palabra a palabra.
Tan conmovida al requerir al amante, al hombre deseado, exquisita, franca, sublimando el tiempo silencioso y la corrosiva distancia:

Alma adentro.
Se va un huso clavando en la llaga
y un gusano va hilando un capullo.

Conticinio.
Tenaz la incertidumbre,
se desmonta en el pecho,
y crece… y se esponja…
y las voces ahoga
en una angustia de algodón moreno.
(…)
Y la enreda. Y la desenreda.
Y estira… y alarga la hebra…

Cómo va dilatándose la espera!
cómo entre los minutos caben siglos!
y como aprieta el alma la madeja!... 14

Y allí están sus poemas, y en sus versos ella, la poetisa Genoveva De Castro espera por sus lectores, y la Patria Literaria vuelve a contraer otra deuda y nosotros amantes de las letras, darle de nuevo voz a la sensible obra poética de esta falconiana.

Barro! Dolor de arena
que se enreda en la brisa.

Y botalón en llamas
donde la brasa muerde
la llaga que no cubre
la engañosa verdad de la ceniza.

Barro! Dolor de arena
que se enreda en la brisa. 15

Colofón hermoso estos últimos extractos , todo un recuerdo para finalizar este ensayo que pretende mostrar, como el vuelo de su pluma no se detiene en la imaginación de la poetisa, como ella toca a las puertas del lector, son sus esfuerzos por liberarse del confinamiento del olvido.


Referencias Bibliográficas:

Extractos de poemas del poemario Pájaro de Barro. Genoveva De Castro (Yajaira). Fundación Cultural Josefa Camejo. Instituto de Cultura del Municipio Falcón. Consejo Nacional de la Cultura. Grupo Tiquiba. Mérida. Venezuela. 2004.

1. Pájaro de barro
2. ¿Dónde estarás?
3. La palabra está anclada
4. Encuentro
5. El cántaro
6. Un segundo nomás!
7. Huele a tierra mojada
8. Amasijo
9. El minuto infinito
10. Sombra azul
11. Del otro lado de las veinte puertas
12. Acércate, amado!
13. Soy un haz de hierba seca.
14. Ansiedad
15. Barro



María Cristina Solaeche Galera, nació en la ciudad de Maracaibo, Venezuela. Licenciada en Educación y Magyster en L.U.Z. Profesora Titular de la Universidad del Zulia. Creadora de la Biblioteca de Cultura General "Teresa de la Parra" de la Facultad de Ingeniería Extensión Cabimas (1989), miembro de la Comisión de Cultura General del Núcleo Universitario de Cabimas (1982-1990). Dicta la cátedra en Autodesarrollo "Cátedra del pensamiento Libre" (Cabimas 1981-1993). Colaboró en el aparte poético por Venezuela de la revista Sensibles del Sur, Argentina. Miembro de La Casa de la Poesía del Zulia.



Publicaciones:
“Un ceratias de Barro y Fuego” ARTESA (1992)


"Omar Khayyam: las Matemáticas, la Nada, el Vino y la Amada" (2002);


“Poemas” Revista Paradoja, West Virginia (2005),


"Amor asoma" en la Antología Verano Encantado del Centro de Estudios Poéticos de Madrid (2002); Poemario "Un amor de Miel y Ajenjo" (EDILUZ- 2003) "Cien Instrumentos Folklóricos Venezolanos" coautora con el Prof. Víctor Vega. (inédito, en tramite de edicion). "Poemas Oscuros" en elaboración, en preparación el poemario “Hombre mío, ronda de mis sentidos”. Escritora activa de las páginas: http://www.legamos.com/ de la Unica, http://www.poesite.com/ y http://www.textosentido.com/ y en la Revista Literaria Logogrifo.


Ademas, varias publicaciones cientificas de su especialidad.


Premios: “Vicente López y Planes”, Buenos Aires, 11-08-2004. Mención Peña Literaria “César David Rincón”, Corpozulia, CONAC, Ministerio de Educación Cultura y Deportes, Maracaibo, 22-09-2004. Reconocimiento a su trabajo literario, CONAC, Casa de la Poesía, Maracaibo, 29-11-2004. Arte Poética. Suplemento Literario, Maturín, 02-09-2005. Arte Poética. “La Oscura Claridad de la lira”, Maturín, 07-10-2005.

Nota del Editor:
Maria Cristina Solaeche Galera , además de ser una hermosa persona,
es una talentosa poeta y escritora venezolana que conocí a traves de
Internet.

He publicado varias de sus poesías en uno de los ejemplares de mi publicación digital "PAGINA 1", revista de cultura, literatura, arte,actualidad, novedades y tantas cosas bellas de la vida".

En este Blog Cultural "EL GALLO EN ALPARGATAS"(Blog serio con nombre risueño) he publicado cinco ensayos interesantes de María Cristina:

1) "El rapto existencial en la poesia de HANNI OSSOTT (el 07/02/2008)
2) "Cruz María Salmerón Acosta, EL SOLITARIO DE LA CIMA
DE MANICUARE" (el 22/02/2008).
3) "Luis Enrique Marmol: La locura del otro" ( mayo 2009)
4) Ismael Urdaneta “El poeta legionario”
"La errancia y la memoria en la vanguardia del lenguaje poético"(noviembre 2009)
5) Emiliano Hernández, 'el poeta de los adioses'(14 de marzo 2010)


Deseo a María Cristina todo lo mejor y excelente salud y que continue con su laboriosa misión de difundir los POETAS venezolanos.

Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al mar Mediterráneo







martes, 3 de noviembre de 2009

Ismael Urdaneta “El poeta legionario”


"La errancia y la memoria en la vanguardia del lenguaje poético"


por María Cristina Solaeche Galera


Enfermo el día de la luz, enfermo;

visión de blanco malabar suicida,

un perro a tientas a soñar convida

después de ver que yo también me duermo



Yermo el crisol de las pupilas, yermo;

un árbol reza una oración dormida;

la calle dobla su campana herida;

el pueblo enfermo como el día, enfermo.


Camilo Balza Donatti


Este ensayo, es un homenaje al poeta Ismael Urdaneta, a la obra del “poeta legionario”, es un compromiso con mi dignidad como escritora, y un rescate para la memoria del mundo y en particular de nuestra Patria Literaria venezolana, donde Imaginamos un eco que hace resonar sus versos en cada sensibilidad venezolana y extranjera.

Ismael Emilio Urdaneta Paz, poeta, periodista, cronista, narrador, memorialista y soldado legionario, nace el 4 de marzo de 1885, en Moporo, Estado Trujillo, Venezuela, cuando sus padres paseaban por esas tierras lacustres, y muere en Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela, el 29 de septiembre de 1928.

Su padre Don Arístides Urdaneta Leal, natural de La Cañada de Urdaneta, su madre Doña Altagracia Paz, oriunda de Los Puertos de Altagracia, ambos zulianos.

Muy pequeñín, lo llevan a los Puertos de Altagracia y lo bautizan en el solar materno, donde vive su infancia y sus primeras lecturas hasta el inicio de 1895, cuando la familia se residencia en Maracaibo y se domicilia enfrente de La Beneficencia (hoy Hospital Urquinaona), en una zona de nivel económico acomodado; en la quinta Villa Sirena, con una barroca entrada en arco de hierro forjado que detenta el nombre de la vivienda, y un embriagador patio hacia las orillas del lago “su Lago de Maracaibo”, al que Ismael canta con fervor poético. En esta ciudad realiza sus estudios secundarios, y conforma junto a sus progenitores y sus diez hermanos una numerosa familia, mientras su padre trabaja en una oficina, como Jefe del Aseo Urbano de la ciudad.

Ismael Urdaneta en sus memorias, considera siempre “accidental” su lugar de nacimiento en Moporo, y siente a Maracaibo y al Zulia como su lar nativo, así lo hace constar en casi toda su documentación y la mayoría de sus escritos:


Echada á las márgenes de su lago, que le besa los pies con sus cristalinas ondas suaves, recibe el tórrido efluvio de un sol tropical. Y duerme sus bochornos, fatigada é indolente. Y se regocija en las claras noches de luna. Es fanática y soñadora. Parece una ciudad morisca; parece una ciudad castellana. Glorifica á sus hijos; zahiérelos a menudo. Es una madre, una hija, una hermana…..y una víctima. Lo es todo, cuando lo intenta; se contenta en ocasiones con no ser nada. Es una ciudad! Mi bella y querida ciudad!


Párrafo tomado de “MARACAIBO”, escrito por Ismael Urdaneta en El Cojo Ilustrado. Año XIX. 1º de Junio de 1910. Nº 443.


Vale recordar, que el puerto de Moporo, donde nace Ismael, es parte de los territorios que el 9 de abril de 1850, mediante un decreto del Poder Ejecutivo Nacional aprobado por la mayoría de congresistas genuflexos al caudillo José Tadeo Monagas, en su intención de “castigar” el levantamiento del Zulia por el asesinato en enero de 1848, del Diputado zuliano José María Salas, despojan al Estado Zulia, separando las Parroquias de la Ceiba y la Ceibita, del Cantón de Gibraltar y las anexan sin escrúpulos al Cantón de Escuque de la Provincia de Trujillo.


Ismael Urdaneta, no llega a publicar como algunos autores afirman, en el famoso semanario literario Ariel, órgano del grupo del mismo nombre, primer periódico que levanta el pendón del modernismo en el Zulia, pues apenas empieza a escribir poemas y publicar sus versos, unos años después del ultimo número de Ariel el 15 de agosto de 1901.

En 1905, publica su primer poema en el periódico vespertino El Ciudadano, fundado en Maracaibo, el 18 de mayo de 1903, por el ilustre zuliano Marcial Hernández, su director y uno de sus redactores.

En febrero de 1906, Ismael es asesor de una publicación periódica literaria denominada Nuevos Ideales, al lado de en ese momento adolescente, el escritor maracaibero Jorge Schmidke, conocido como el último de los parnasianos en Venezuela, y con las colaboraciones del poeta colombiano Pedro Barrios Bosch, del sonetista maracaibero Carlos Rincón Nebott, del político y poeta de Maracaibo, bohemio y conspirador de vehemente ardor patriótico Eliseo López y del abogado y escritor también maracaibero Alejandro Fuenmayor Morillo, entre otros. Pero, pronto los integrantes de Nuevos Ideales, se dispersan unos y mueren otros con el advenimiento de José Vicente Gómez al poder. Pedro Barrios Bosch es exiliado de vuelta a su patria, Eliseo López muere envenenado con arsénico en La Rotunda y así la diáspora forzada de estos jóvenes valores.

Algunos autores, por su agrupación en Nuevos Ideales y en la revista Éxodo (1908) del periodista e historiógrafo maracaibero Rogelio Illaramendy Perich, consideran al poeta Ismael Urdaneta, integrante en transición de la generación modernista .

En 1908, el poeta funda en Maracaibo la revista Elitros, dirigida por el periodista, escritor historiógrafo y narrador maracaibero Carlos Medina Chirinos, quien desempeña en esos momentos, la dirección del Archivo Histórico del Estado Zulia, y cuenta entre sus valiosísimas investigaciones, con la destaca tesis de la fundación de Maracaibo por Ambrosio Alfinger en 1529, aceptada definitivamente en un simposio celebrado por el Centro Histórico del Zulia. Funda también la revista Proshelios, dirigida por el escritor José Antonio Butrón Olivares, periodista oriundo de los Puertos de Altagracia y perteneciente al grupo literario Los Mechudos. Ambas publicaciones dedicadas al arte literario y que tanto lustre le dan al Zulia, se consideran las más significativas de la época, para alegría del poeta.

Ismael, mantiene también para esa época, relaciones literarias con el grupo Génesis de Mérida y El Mes Literario de la ciudad de Coro.

Ese mismo año de 1908, es coautor con O. González Velasco y edita en la Imprenta Americana de Maracaibo, Laureles y Rosas: El 17 de enero de 1908 en la Fortaleza de San Carlos, en honor al General Jorge Antonio Bello y conmemorando el quinto aniversario de su hazaña como jefe militar del Castillo San Carlos, durante el bloqueo de las potencias extranjeras italiana, alemana e inglesa, a la entrada del Lago de Maracaibo.

También publica su primer poemario Corazón Romántico. El Poema de Carmen Catalina, que incluye un breve exordio de apenas seis líneas escritas por el mismo poeta. Son poemas cargados de ingenuidad, de sencillez polifónica, románticos en su estilo, de genuino fervor poético y con la influencia del criollismo de Udón Pérez, mas ya germina en él, en cada verso, ese afán de aventura en la palabra y en la vida y ya manifiesta la angustia existencial que acompaña siempre su alma:


Conozco por mi mal, que soy un tanto

predilecto a los ritos y al encanto

de las aventuras y emociones.

No tengo la culpa: las canciones

dieron al alma un vino de alborozo,

como también de pasatiempo el gozo.1

Amo las trasnochadas lentejuelas

de la luna y la cauda de los soles,

y amo la palidez de los faroles

que iluminan obscuros arrabales.1


Juventud. Pasajera servidumbre

de unos ojos…Empeño hacia la cumbre,

el ideal y tanta cosa bella

con que nos hace delirar la estrella. 1


Ser en la pampa de la vida un potro,

Crines al aire y la nariz violenta,

Como el tendido que mi Escudo ostenta.2


-Y, sin querer, me siento anciano cuando

por la calleja solitaria andando

no me salen tus ojos de violeta

y oro para decirme: “adiós, poeta”.3



En diciembre de 1909 deja Maracaibo, se va a Caracas donde inicia estudios de Derecho en la Universidad Central de Venezuela y comienza a publicar esporádicamente en el periódico capitalino El Cojo Ilustrado.

En 1910, el crítico literario y poeta zuliano Jesús María Semprum Pulgar, lo encuentra en Caracas, en un miserable cuartucho plagado del humo de sus cigarros y componiendo el poema Los Libertadores. Es la misma composición poética que recibe tantos aplausos al obtener el primer premio del certamen literario de prosa y verso promovido por la Gobernación del Distrito Federal con motivo del Centenario del 19 de Abril de 1810, y al que concurren numerosos y distinguidos poetas y prosadores de Caracas y del interior. El jurado del concurso está compuesto de los señores General Pedro Arismendi Brito, Julio Calcaño, Felipe Tejera, Andrés Mata, Pedro Emilio Coll y Luis Churión, y al dictar el veredicto, premian el estudio en prosa de Laureano Vallenilla Lanz, y en verso el poema Los Libertadores de Ismael Urdaneta, que se publica en el Cojo Ilustrado, en un ejemplar dedicado totalmente al 19 de abril de 1810. (Año XIX, Nº 440, p. 240, del 15 de Abril de 1910).

Los Libertadores, es un poema extenso y respetuoso de la rima; después de un proemio del autor, escribe el poeta seis cantos, los cuatro primeros dedicados cada uno en el orden dado, a Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre y José Antonio Páez, y un penúltimo canto dedicado a Urdaneta, Salom, Ricaurte, Soublette, Girardot, Piar, Bermúdez, el Negro Primero, Ribas, Francisco Esteban Gómez y Arismendi.

Extractos del Canto I consagrado a Francisco de Miranda:



Quién es aquel que calza memorable coturno,

del semblante rugoso, pálido y taciturno?

le vio la Francia en triunfo, le vio la Europa entera;

dio su fama al futuro y nos dio una Bandera

(…)

No obstante su heroísmo de redentor, no pudo

ni esgrimir su mandoble ni enarbolar su escudo.

Pero fue la primera palabra prodigiosa

que al borde de la obscura, irredimida losa,

se escuchara de alguna voz <>

dijo a la Patria entonces Francisco de Miranda, 4


Fragmentos del Canto II ofrendado a Simón Bolívar:


Sus ideas eran como huracanes!

Rindiólo todo al frente de aquella cabalgata,

del Avila al Pichincha, del Orinoco al Plata.

Su figura se escapa del lienzo de la Historia,

más allá del futuro, más allá de la Gloria.

Jamás sintió fatiga, en el risco, en la falda,

su corcel, con la honra de llevarlo en su espalda.

(…)

Su nombre era conciso, enérgico y sonoro

como él mismo: BOLIVAR! 4


Fragmento del Canto III dedicado a José Antonio Páez:


Mirad. Oid. El grave silencio de la pampa

se llena de rumores cuando el centauro acampa.

Su corcel atraviesa las llanuras ardidas

hinchadas las narices violentas y las bridas

sueltas. Es el llanero que el peligro devora.

(…)

Es el mismo de aquel <> heroico,

(…)

Es PAEZ! el rotundo Héroe de las Queseras

del Medio; el torbellino de la pampa; 4


En los círculos literarios en la Caracas de la época, Jesús María Semprum llegado cinco años antes en 1903, y ya organizado, comparte tertulias literarias con algunos compañeros de generación y otros más mozos, todos ellos buscando en la literatura la orientación de sus pensamientos; los diálogos y las pláticas se fortalecen con las lecturas de notables escritores de América: Rubén Darío, para quien los poetas guardan la admiración intacta por aquel encantador de la melodía, el ritmo y la gracia en su verso; Leopoldo Lugones que goza de entusiastas seguidores; Díaz Mirón, Amado Nervo, y Chocano. De España: Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Miguel de Unamuno, Azorín, Ramiro de Maeztu, Ramón del Valle Inclán y Pío Baroja. De Francia leen los poetas malditos, Anatole France y aún resuena Víctor Hugo. Suelen concurrir a estas peñas, entre varios, el sacerdote caraqueño Carlos Borges y escritores residentes en el interior del país como Sergio Medina, del estado Aragua, los zulianos Rogelio Illaramendi y Emiliano Hernández, Rafael Carreño Rodríguez del estado Guárico y nuestro poeta Ismael Urdaneta, intentando reforzar y expandir el mensaje de “una Venezuela que no quería darse por vencida en la hora de la estupidez”, como expresara el escritor carabobeño Enrique Bernardo Núñez.

Mas el espíritu nómada de Ismael Urdaneta no le permite echar raigones, y a finales de 1910 inicia su periplo impulsado por inquietudes intelectuales y un brío afanoso de horizontes, que lo llevan a Barbados, Brasil, Argentina y Uruguay, en una primera emigración larga y fecunda tanto en el periodismo como en la aventura.


Aquel viril deseo

de aventura y peligro, de andanzas y fiebre loca,

me devora la entraña –buitre de Prometeo!-

atado a mi destino como el otro a su roca.5


El 7 de enero de 1911, de Río Janeiro llega a Buenos Aires, Argentina, allí conoce a quien es un sincero y fraterno amigo, César Carrizo, y lo recibe en el exitoso periódico La Prensa, el secretario de redacción Horacio Castro Videla quien lo incorpora al trabajo como redactor en este periódico.

En Buenos Aires publica en 1911 en la Imprenta de Coni Hermanos, su segundo poemario Siembra y Vendimia; poemas que comienzan a alejarse del Romanticismo y acercarse al Modernismo, influencia de las intensas relecturas que hace del cubano José Martí precursor del Modernismo con su prólogo al Niágara (obra del poeta venezolano Juan Antonio Pérez Bonalde), del nicaragüense Rubén Darío llamado “el padre del Modernismo”, de los mexicanos Amado Nervo y Salvador Díaz Mirón precursores del Modernismo en su país, y del modernista argentino Leopoldo Lugones.

Después en Montevideo, Uruguay, comparte con la poetisa uruguaya Delmira Agostini y con el escritor uruguayo José Enrique Rodó de quien es su secretario y corrector de pruebas en el rotativo El Día, al mismo tiempo, escribe en el rotativo La Semana, su columna De sábado a sábado. Estos dos francos amigos le abren las puertas del periodismo montevideano, por considerarlo un hombre capaz tanto por su intelecto como por el alma ferviente que vuelca en su trabajo y en la vida. En esa tierra extranjera, es Ismael Urdaneta uno de los fundadores del famoso Diario del Plata de Uruguay.


“Parecía destinado entonces a ser uno de esos reporteros contemporáneos que nos cuentan con elegancia y amenidad, y casi siempre con menos exactitud que imaginación, la vida de las ciudades y pueblos grandes o pintorescos o simplemente remotos”

Jesús María Semprum

A finales de 1912 un nuevo itinerario, esta vez hacia el viejo continente. Viaja a España como corresponsal del Diario del Plata, allí se dedica desde su llegada al estudio de la cultura española, a escribir reportajes sobre las ciudades de Cádiz, Barcelona y Valencia, y a colaborar en El Mercantil Valenciano, mientras escribe el poemario Jardín Solariego. Una vez en Madrid, colabora en los prestigiosos diarios españoles Blanco y Negro, ABC y El Liberal. Hace amistad con el escritor español Eduardo Zamacois y con el novelista venezolano y Representante Diplomático de Venezuela en España, Pedro César Dominici.

Allí, en tierra española recuerda a aquella poetisa que quedó en Uruguay, Delmira Agostini, y escribe:


…No fuera para mi sagrado el divino ritmo de Apolo

me llamara su fiel, si al pasar por esta deliciosa, pintoresca

y española villa no enviara, como lo hago, mi homenaje a la

alondra sentimental y expresiva que me hizo soñar tanto

con aquel maravilloso trino:

…<> y aquella romanza inaudita a fuerza de harmoniosa:

…<>


En 1913 viaja a París, donde comparte generosamente su amistad con Carracciolo Parra Pérez, Segundo Secretario de la Legación venezolana en Francia, con Diego Carbonell, Cónsul en París, con el médico Jorge Dacovich, su compañero en las noches de bohemia, con el pintor Carlos Otero, el poeta Dr. José Tadeo Arreaza Calatrava, Ramón Vallenilla, J.M. Ortega (hijo), y otros destacados personajes venezolanos de la época residentes en París.

En abril de 1914, hastiado, desilusionado de esa forma de vida y con la Primera Guerra Mundial asolando Europa, se alista en La Legión Extranjera de Francia, y lo destinan al Primer Regimiento Extranjero acantonado en Bel-Abbés, después, a la Península de Gallípoli en Turquía donde en 1915 combate y es herido en la Batalla de los Dardanelos, luego a Orán (Argelia), a Bizerta (Túnez, África Septentrional), en 1916, es herido nuevamente combatiendo en la Batalla de Verdún al nordeste de Francia contra la invasión alemana, en la guerra más larga y la segunda más sangrienta de la Primera Guerra Mundial, también combate en Alejandría (Egipto), Servia y Ucrania, con el Cuerpo Expedicionario de Oriente en los frentes orientales y soviéticos.

En esos cinco años, toca a fondo el horror de la guerra y es herido en dos oportunidades, disparos en el oído izquierdo en Dardanelos, y en la Cruz Roja en Niza le amputan parte del pie izquierdo, por la gangrena provocada por sus permanencias durante largos días en las heladas trincheras de Verdún. Un acto más de desesperación que de aturdimiento fue su enrolamiento, y nadie puede dudar como lucha con arrojo en diferentes frentes igualmente peligrosos. Pruebas de su ardor y valentía son las cuatro medallas de honor que recibe: La Medalla Interaliada, La Cruz de Hierro, Medalla de Verdún, Distintivo de Herida y el Cordón de Honor al Mérito de La Legión Extranjera, y una distinción del coronel Geay, jefe del Regimiento (26-06-1918). El final de la Primera Guerra Mundial, encuentra al poeta, en Argelia.


“Su vida en la Legión, a despecho de la compañía incongruente, con gente equívoca, tal vez maleante y de seguro desesperada, debió por eso mismo, de brindarle alicientes que no aciertan a sentir las personas amigas de la vida estadiza y serena”

Jesús María Semprum


En 1921, se casa con Teresa Pascott a quien conoce durante su permanencia en el hospital de La Costa Azul, y con quien tiene dos hijos, Emiliana y Alexis Arístides, quienes viven en la población de Sidi Bel-Abbés, Argelia.

El 17 de agosto de 1921 regresa a Venezuela y se traslada a Maracaibo, donde se le recibe apoteósicamente con un acto en el Teatro Baralt, el 29 de septiembre; los palcos, las plateas y las galerías están colmadas, y en primera fila el Presidente del Estado Zulia, General Vicencio Pérez Soto y sus secretarios, la Banda Bolívar dirigida por el maestro Martucci entona los compases que el protocolo de honores requiere para un combatiente condecorado. Lo presenta nuestro escritor maracaibero Elías Sánchez Rubio, y el 12 de noviembre de ese mismo año, se le recibe en el Teatro Nacional de Caracas.

En 1922, publica con la Imprenta Bolívar de Caracas, Una noche en Odessa, es un diario que recoge las memorias y testimonios de su vida en “la Perla del Mar Negro” ocupada por las tropas austríaco-alemanas a finales de la Primera Guerra Mundial.

Los ejemplares del diario Panorama, se engalanan con la participación de la representación de la intelectualidad zuliana de la época, los más acreditados poetas, escritores, docentes y juristas del Maracaibo de principios de siglo, y entre ellos el poeta Ismael Urdaneta.

Pero después de los actos en el Teatro Baralt, casi inválido y enfermo, es abandonado, dejado en solitario en su misma tierra, sin ayuda ninguna; decide entonces volver a Europa para ver a su esposa e hijos y convencerlos de que vengan a vivir con él a Venezuela. En este viaje, vuelve a caminar las calles parisinas pero ahora como un inválido héroe de la guerra, hasta que en 1927, la que sufre desde su juventud empeora gravemente y siente que debe regresar a su tierra, más no lo acompaña su familia en su travesía del Atlántico.

Ya en Venezuela, en Maracaibo su lar, publica en 1927 en El Tocuyo: Ediciones de La Quincena Literaria, Tipografía Comercio, el poemario Cantos de gloria y de martirio, escrito en diferentes frentes de combate, principalmente durante los años 1915 y 1916; está colmado de versos vivenciales, dramáticos, duros e implacables, con una tonalidad muy distinta al de los anteriores, desaparece totalmente el romanticismo criollo de su primer poemario Corazón Romántico; ahora las rimas y las formas estróficas como el soneto no obstaculizan al poeta para ensayar con ellas sus inquietudes literarias, la nuevas formas serán más excéntricas, individualistas y originales. Es una voz modernista con asomos vanguardista; en sus versos, intenta Ismael exorcizar los horrores de la guerra y del guerrero, los dolores del cuerpo y del alma, en un frágil análisis autobiográfico de su condición anímica en los combates en la Legión Extranjera en la Primera Guerra Mundial, pero sin hagiografías ceremoniales y alejado de todo vislumbre de panegíricos:

“Tampoco se confunde Urdaneta con los panegíricos de Venezuela heroica; apostado frente a los devaneos libertadores de Eduardo Blanco, lo que se lee en Cantos de Gloria y de Martirio refuta toda idealización del combate.”

Luis Moreno Villamediana


Esa tarde -oro y cobalto-

la última que yo viera,

antes de ir al asalto

de la enemiga trinchera;


qué puros miré los cielos

a los parpadeos claros

del sol de los Dardanelos

detrás del golfo de los Zaros!6


Horror del ay! que se pierde

en el estruendo del choque;

la bayoneta que muerde

con elegancias de estoque.6


Y ya en el foso contrario

épico ardor temerario

anima duelos heroicos,

y a esos encuentros parciales

de lúgubres pedestales

sirven los muertos estoicos…6


Y en el horror del minuto

funden su cólera sorda

el hosco instinto del bruto

y el ímpetu de la horda! 6


En Maracaibo, se vincula con grandes esfuerzos físicos y económicos a las peñas literarias que se dan en La Zulianita y al grupo literario Seremos, donde se le respeta como héroe más es incomprendido como poeta, la hegemonía poética en el Zulia, es la que con su pauta marca nuestro magnífico poeta Udón Pérez , compañero de generación.


Ismael Urdaneta, ese ser extraño, único, visionario, errante, inconforme, bohemio, intranquilo, conocedor de placeres, de dolores físicos tanto propios como ajenos, del caos de la guerra, condenado a una silla de ruedas y a una cama, con una parálisis progresiva y dolorosa y las heridas que no cierran en su pierna, es abandonado en su propia patria, en su amada tierra maracaibera, a la incuria de todos aquellos “amigos venezolanos” que conoció en España y París, desempeñando altos cargos con los que convalidaban en otros países la dictadura gomecista y por la que eran bien “recompensados”, a cambio de las penurias del pueblo venezolano; aunado a todo ello, la nostalgia de su familia que vive en Argelia, colman de hastío y desesperanza el alma de “el poeta legionario” como lo llama Elías Sánchez Rubio en su presentación en el Teatro Baralt.

Es la soledad, los padecimientos del cuerpo, los recuerdos heroicos, la poesía y la desadaptación a vivir en la tiránica dictadura gomecista que aún domina su país, la única compañía y, la mañana del sábado 29 de septiembre de 1928 (quizás recordando aquel 29 de septiembre, siete años atrás en el Teatro Baralt), después de pedir un “cafecito” a su anciana madre, se suicida de un disparo en su cuarto. Imposible ignorar sus motivos, apenas contaba cuarenta y tres años. Así termina el círculo en espiral de vida y sueños de este poeta venezolano.

Aún hoy día, suelen la mayoría de los asesinos quedar impunes y ¡absurdo! a un suicida se le estigmatiza, así lo hacen radicales y crueles religiones que le “cierran sus paraísos”, y por igual, las sensibilidades anquilosadas con superticiones y petrificadas con mezquinos prejuicios.

Reposan sus restos en el más antiguo de los cementerios de Maracaibo, el Nuevo Cementerio (12-11-1879) hoy conocido como El Cuadrado. Allí donde por ser el más añoso, están enterrados héroes zulianos de la Independencia y hombres ilustres de las Artes y la Literatura del pasado de esta tierra:


El navío al partir,

iba con todas las velas arriba,

talando el bosque de las olas,

jineteando las cuadrigas de los ciclones…7


Hoy el navío jadea entre las tempestades…

en lo alto del puente,

van cuarenta años de luchas,

de rebelión y melancolía…7


¡Qué ironía! Justamente el día anterior a su muerte, llevó para su publicación el que sería su último poema Las Nubes, y salió divulgado temprano el mismo día que fallece; en sus versos se solaza el poeta sobre los cuatro tipos de nubes.

A propósito del cirrus:


Lo que si me consta es que en noches

de luna he deseado un Clavileño

para ir a tenderme sobre esos algodones dorados

¿Qué íntima y constelada satisfacción!

En lo alto de mi cabeza

sentiría la caricia fulgurante de Vega,

de la Lira, sobre los anillos

espléndidos del Dragón: a mis pies,

distinguiría en Aldebarán

la mirada de primera magnitud

del ojo fascinante del Toro,

y me divertiría viendo

danzar a mi lado la Osa Mayor,

mientras acariciaría con la diestra

la Cabellera de Berenice…8



En 1928, en Caracas: Taller Gráfico, se publica póstumamente su último poemario Poemas de la Musa Libre, que había dejado inédito y Ediciones del Instituto Zuliano de la Cultura en Maracaibo, publica una 2ª edición.


Esta es la dedicatoria del poemario:


“Dedico estos <> a mi selecto amigo, Dr. Pedro José Troconis, cuya generosa hidalguía permite la aparición de este Libro. Cordialmente, Ismael Urdaneta. Maracaibo 1928”


El Pbro. Dr. Gustavo Ocando Yamarte, en su obra “Historia del Zulia”, valiente y sincero, pone al descubierto la herida literaria del olvido y la desidia sobre este poeta; nos dice:

“Nos tocó usar el abrecartas para despegar las páginas. El hidalgo amigo no se había ocupado ni de hojearlo, como tampoco en más de medio siglo ninguno de los numerosos y frecuentes consultantes de la Biblioteca Baralt a quien pertenece el ejemplar”


No bastó con esto, posteriormente en obras donde su nombre se reseña, siguen siendo imperdonables comentarios como este de Otto D´Sola en su obra Antología de la Moderna Poesía Venezolana, (1940):

“Su poesía, fácil y un tanto desordenada, es una de las anécdotas de su novelesca vida”

Nuestro esclarecido escritor Miguel Otero Silva, también reclama en 1941, al mismo autor D´Sola, la omisión del poeta falconiano Elías David Curiel, quien merecía una cálida valoración literaria al igual que Ismael Urdaneta.


El poemario póstumo Poemas de la Musa Libre, es su obra más importante, la que lo consagra como uno de los iniciadores de la Vanguardia en Venezuela. Libre de trabazones académicas, de espaldas al rigor de la métrica, descoyuntando los ritmos vulgares por vulgarizados, con una tensión imaginativa en el lenguaje, en un texto confesional, premonitorio, irónico y fatalista, donde grita, se burla con ironía, ama y protesta en la emoción vigorosa de cada verso; entreabre la puerta del Vanguardismo, y cierra tras de sí la del Modernismo.


“…es un poeta en el que encarna la transición: su propia obra registra el romanticismo feneciente y saluda al vanguardismo naciente”

Rafael Arráiz Lucca


En la segunda parte del poemario, que el poeta titula muy particularmente, Croquis del lago y de la urbe, da su visión poética de la contaminación del Lago de Maracaibo, secuela de la explotación petrolera. Plasma su inquietud por los efectos adversos sobre sus aguas, los cambios aciagos en la acuarela del paisaje lacustre transformado en función de los intereses económicos de los capitales extranjeros, al explotar para ellos la nueva riqueza dada en concesión por primera vez en el país, el 24 de septiembre de 1865 por el General en Jefe de los Ejércitos de la Unión y Presidente Constitucional del Estado Soberano del Zulia, Jorge Sutherland, en cesión hecha a un ciudadano norteamericano de nombre Camilo Ferrand:

“El derecho y privilegio exclusivo en toda la extensión del Estado para buscar, producir y negociar petróleo o nafta, o bajo cualquier denominación que se conozca el aceite que exista…”


Leamos su rebelde espíritu en algunos versos de este capítulo del poemario Poemas de la Musa Libre:


Casco negro, puente blanco, veloz,

bufando carbón, sudando aceite

que infecta la estela

pasa el monitor petrolero.8


En el mástil de popa

lleva izada nuestra bandera,

según convenio de Cancillerías.9


Nada en el monitor petrolero

tiene algo de común con nuestra raza:

navío, tripulantes y cargamentos

son ingleses o norteamericanos.9


La alberca de zafiro se hizo tina de aceite.

Y allí están ahora en la bahía ancladas

las lindas barcas de otros tiempos,

envilecidas con el “carate” exótico.10


Palmera señoril, antes dabas al cuadro

del paisaje lacustre

la pincelada esbelta de tu airón tropical.

Ahora te suplanta la torre del “taladro”,

menos poética, menos ilustre:

¡pero de más efecto…comercial! 11


Y del poema Las Nubes, donde “el poeta legionario” poetiza sobre cirrus, cumulus, stratus y nimbus, en los dos últimos lapidarios versos finales que escribe el día anterior a su muerte, nos advierte sobre la existencia de un quinto tipo de nube:


¡Nuestra vida…! la quinta forma

de la nube…8


La publicación de la obra completa del “poeta legionario”, es una deuda pendiente del país, con la dignidad del poeta y su obra, con la Literatura de Venezuela y para con todo nosotros sus lectores.


Permitamos, que sea el mismo Ismael Urdaneta quien concluya este ensayo con su despedida:

Mejor es irse temprano,

cuando aún haya sol,

y nos quede el ansia de un paisaje nuevo.12





Obra Poética:


Corazón Romántico. El Poema de Carmen Catalina. Imprenta Americana. Maracaibo. 1908. 2ª edición. Instituto Zuliano de la Cultura. Maracaibo. 1978.

Laureles y Rosas: El 17 de enero de 1908 en la Fortaleza de San Carlos. (Coautor con O. González Velasco). Imprenta Americana. Maracaibo. 1908.

Siembra y Vendimia. Imprenta de Coni Hermanos. Buenos Aires. 1911.

Una noche en Odessa. Imprenta Bolívar. Caracas. 1922

Cantos de Gloria y de Martirio. El Tocuyo: Tipografía Comercio. Maracaibo.1927.

Poemas de la Musa Libre. Taller Gráfico. Caracas. 1922. 2ª edición. Instituto Zuliano de la Cultura. Maracaibo. 1977.



Referencias Bibliográficas de los poemas:


1-Autografía
2 -Paréntesis

3-Corazón Romántico
4-Los Libertadores
5-Macte Animo
6-La Legión, en Avant!
7-El Navío
8-Las Nubes
9-El Monitor Petrolero
10-El Lago Petrolizado
11-La Palmera y la Torre de Acero
12-Au Revoir!


Nota sobre al autora:

María Cristina Solaeche Galera, nació en la ciudad de Maracaibo, Venezuela. Licenciada en Educación y Magyster en L.U.Z. Profesora Titular de la Universidad del Zulia. Creadora de la Biblioteca de Cultura General "Teresa de la Parra" de la Facultad de Ingeniería Extensión Cabimas (1989), miembro de la Comisión de Cultura General del Núcleo Universitario de Cabimas (1982-1990). Dicta la cátedra en Autodesarrollo "Cátedra del pensamiento Libre" (Cabimas 1981-1993). Colaboró en el aparte poético por Venezuela de la revista Sensibles del Sur, Argentina. Miembro de La Casa de la Poesía del Zulia.



Publicaciones:
“Un ceratias de Barro y Fuego” ARTESA (1992)


"Omar Khayyam: las Matemáticas, la Nada, el Vino y la Amada" (2002);


“Poemas” Revista Paradoja, West Virginia (2005),


"Amor asoma" en la Antología Verano Encantado del Centro de Estudios Poéticos de Madrid (2002); Poemario "Un amor de Miel y Ajenjo" (EDILUZ- 2003) "Cien Instrumentos Folklóricos Venezolanos" coautora con el Prof. Víctor Vega. (inédito, en tramite de edicion). "Poemas Oscuros" en elaboración, en preparación el poemario “Hombre mío, ronda de mis sentidos”. Escritora activa de las páginas: http://www.legamos.com/ de la Unica, http://www.poesite.com/ y http://www.textosentido.com/ y en la Revista Literaria Logogrifo.


Ademas, varias publicaciones cientificas de su especialidad.


Premios: “Vicente López y Planes”, Buenos Aires, 11-08-2004. Mención Peña Literaria “César David Rincón”, Corpozulia, CONAC, Ministerio de Educación Cultura y Deportes, Maracaibo, 22-09-2004. Reconocimiento a su trabajo literario, CONAC, Casa de la Poesía, Maracaibo, 29-11-2004. Arte Poética. Suplemento Literario, Maturín, 02-09-2005. Arte Poética. “La Oscura Claridad de la lira”, Maturín, 07-10-2005.


Nota del Editor:
Maria Cristina Solaeche Galera , además de ser una hermosa persona,
es una talentosa poeta y escritora venezolana que conocí a traves de
Internet.
He publicado varias de sus poesías en uno de los ejemplares de mi publicación digital "PAGINA 1", revista de cultura, literatura, arte,actualidad, novedades y tantas cosas bellas de la vida" .
En este Blog Cultural "EL GALLO EN ALPARGATAS"(blog serio con nombre risueño) he publicado tres ensayos interesantes de María Cristina:
1) "El rapto existencial en la poesia de HANNI OSSOTT (el 07/02/2008)
2) "Cruz María Salmerón Acosta, EL SOLITARIO DE LA CIMA
DE MANICUARE" (el 22/02/2008).
3) "Luis Enrique Marmol: La locura del otro" ( mayo 2009)

Deseo a María Cristina todo lo mejor y excelente salud y que continue con su laboriosa misión de difundir los POETAS venezolanos.
Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al mar Mediterráneo