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martes, 7 de julio de 2015
miércoles, 8 de octubre de 2014
JULIO CORTAZAR- 100 Años de su nacimiento- "Cortázar por Cortázar"
"Me considero sobre todo como un cronopio que escribe cuentos y novelas sin otro fin que el perseguido ardorosamente por todos los cronopios, es decir su regocijo personal". Éste es sólo uno de los conceptos que nos dejó este maravilloso escritor argentino. Aquí algunas de sus definiciones más importantes.
De Cuba a Nicaragua, pasando por el azar y los
cronopios, algunas definiciones del escritor argentino Julio Cortázar sobre su
vida y obra, su compromiso político y su concepción de la creación literaria:
- AZAR: "Siempre he escrito sin saber demasiado por qué lo hago, movido un poco por el azar, por una serie de casualidades: las cosas me llegan como un pájaro que puede pasar por la ventana" ("Clases de literatura. Berkeley, 1980", 2013).
- CRONOPIO: "... me considero sobre todo como un cronopio que escribe cuentos y novelas sin otro fin que el perseguido ardorosamente por todos los cronopios, es decir su regocijo personal" (1967, carta a Roberto Fernández Retamar, incluida en "Cartas", 2012).
- CONSTANTE LÚDICA: "El niño nunca ha muerto en mí y creo que en el fondo no muere en ningún poeta ni en ningún escritor. He conservado siempre una capacidad lúdica muy grande" ("Clases de literatura. Berkeley, 1980", 2013).
- CUBA: "... mi solidaridad con la Revolución Cubana se basó desde un comienzo en la evidencia de que tanto sus dirigentes como la inmensa mayoría del pueblo aspiraban a sentar las bases de un marxismo centrado en lo que por falta de mejor nombre seguiré llamando humanismo" (1969, incluido en "Papeles inesperados", 2009).
- EVOLUCIÓN POLÍTICA: "De la Argentina se alejó un escritor para quien la realidad, como la imaginaba Mallarmé, debía culminar en un libro; en París nació un hombre para quien los libros deberán culminar en la realidad" (1967, carta a Fernández Retamar en "Cartas", 2012).
- LO FANTÁSTICO: "Desde muy niño lo fantástico no era para mí lo que la gente considera fantástico; para mí era una forma de la realidad que en determinadas circunstancias se podía manifestar, a mí o a otros, a través de un libro o un suceso, pero no era un escándalo dentro de una realidad establecida" ("Clases de literatura. Berkeley, 1980", 2013).
- LITERATURA Y LIBROS: "La verdad es que la literatura con mayúsculas me importa un bledo, lo único interesante es buscarse y a veces encontrarse en ese combate con la palabra que después dará el objeto llamado libro" (1969, incluido en "Papeles inesperados", 2009).
- NACIONALIDAD: "A mi manera y desde lejos, yo he probado que fui, que soy y que seguiré siendo mucho más argentino que todos los que sacan banderas los días patrios o cantan el himno sin siquiera entender bien sus palabras" (1981, carta a su madre María Herminia Descotte de Cortázar en "Cartas", 2012).
- NICARAGUA: "... dedico muchos esfuerzos a Nicaragua, que tan admirablemente lucha por mantener su soberanía frente a los Estados Unidos que quisieran aplastarla" (1982, carta a su madre en "Cartas", 2012).
- "RAYUELA": "He querido escribir un libro que se pueda leer de dos maneras: como le gusta al lector-hembra (de actitud pasiva), y como me gusta a mí, lápiz en mano, peleándome con el autor, mandándolo al diablo o abrazándolo..." (1963, carta a Jean Barnabé en "Cartas", 2012)".
* Todas las citas fueron tomadas de las obras publicadas por la editorial Alfaguara.
fuente:
texto:Diario EL LITORAL, SANTA FE, 28 de Agosto 2014
foto: de Internet.
- AZAR: "Siempre he escrito sin saber demasiado por qué lo hago, movido un poco por el azar, por una serie de casualidades: las cosas me llegan como un pájaro que puede pasar por la ventana" ("Clases de literatura. Berkeley, 1980", 2013).
- CRONOPIO: "... me considero sobre todo como un cronopio que escribe cuentos y novelas sin otro fin que el perseguido ardorosamente por todos los cronopios, es decir su regocijo personal" (1967, carta a Roberto Fernández Retamar, incluida en "Cartas", 2012).
- CONSTANTE LÚDICA: "El niño nunca ha muerto en mí y creo que en el fondo no muere en ningún poeta ni en ningún escritor. He conservado siempre una capacidad lúdica muy grande" ("Clases de literatura. Berkeley, 1980", 2013).
- CUBA: "... mi solidaridad con la Revolución Cubana se basó desde un comienzo en la evidencia de que tanto sus dirigentes como la inmensa mayoría del pueblo aspiraban a sentar las bases de un marxismo centrado en lo que por falta de mejor nombre seguiré llamando humanismo" (1969, incluido en "Papeles inesperados", 2009).
- EVOLUCIÓN POLÍTICA: "De la Argentina se alejó un escritor para quien la realidad, como la imaginaba Mallarmé, debía culminar en un libro; en París nació un hombre para quien los libros deberán culminar en la realidad" (1967, carta a Fernández Retamar en "Cartas", 2012).
- LO FANTÁSTICO: "Desde muy niño lo fantástico no era para mí lo que la gente considera fantástico; para mí era una forma de la realidad que en determinadas circunstancias se podía manifestar, a mí o a otros, a través de un libro o un suceso, pero no era un escándalo dentro de una realidad establecida" ("Clases de literatura. Berkeley, 1980", 2013).
- LITERATURA Y LIBROS: "La verdad es que la literatura con mayúsculas me importa un bledo, lo único interesante es buscarse y a veces encontrarse en ese combate con la palabra que después dará el objeto llamado libro" (1969, incluido en "Papeles inesperados", 2009).
- NACIONALIDAD: "A mi manera y desde lejos, yo he probado que fui, que soy y que seguiré siendo mucho más argentino que todos los que sacan banderas los días patrios o cantan el himno sin siquiera entender bien sus palabras" (1981, carta a su madre María Herminia Descotte de Cortázar en "Cartas", 2012).
- NICARAGUA: "... dedico muchos esfuerzos a Nicaragua, que tan admirablemente lucha por mantener su soberanía frente a los Estados Unidos que quisieran aplastarla" (1982, carta a su madre en "Cartas", 2012).
- "RAYUELA": "He querido escribir un libro que se pueda leer de dos maneras: como le gusta al lector-hembra (de actitud pasiva), y como me gusta a mí, lápiz en mano, peleándome con el autor, mandándolo al diablo o abrazándolo..." (1963, carta a Jean Barnabé en "Cartas", 2012)".
* Todas las citas fueron tomadas de las obras publicadas por la editorial Alfaguara.
fuente:
texto:Diario EL LITORAL, SANTA FE, 28 de Agosto 2014
foto: de Internet.
viernes, 11 de abril de 2014
JULIO CORTAZAR- Despedida a su mujer, Carol Dunlop
Volvimos a París llenos de planes.
Terminar juntos el libro, dar sus derechos
de autor al pueblo nicaragüense. Vivir.
Vivir todavía más intensamente.
Julio Cortazar
Subido el 17/07/2010 por Bart Sunshine·
Cortázar finaliza el libro nacido del último
viaje que emprendieron su mujer y él, a
sabiendas de la enfermedad de Carol.
Comenzaron a escribirlo juntos en ese viaje,
desafiando a las advertencias de los médicos
y a la propia muerte. Desafortunadamente,
ella murió poco antes de finalizar el libro.
Muere un 2 de Noviembre y él la homenajea
con este capítulo, "como ella habría hecho
si él le hubiera precedido en la partida".
fuente: www.youtube.com
+

Terminar juntos el libro, dar sus derechos
de autor al pueblo nicaragüense. Vivir.
Vivir todavía más intensamente.
Julio Cortazar
Subido el 17/07/2010 por Bart Sunshine·
Cortázar finaliza el libro nacido del último
viaje que emprendieron su mujer y él, a
sabiendas de la enfermedad de Carol.
Comenzaron a escribirlo juntos en ese viaje,
desafiando a las advertencias de los médicos
y a la propia muerte. Desafortunadamente,
ella murió poco antes de finalizar el libro.
Muere un 2 de Noviembre y él la homenajea
con este capítulo, "como ella habría hecho
si él le hubiera precedido en la partida".
fuente: www.youtube.com
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lunes, 12 de julio de 2010
Stieg Larsson: La vida como violencia
foto: archivo de AFSTIEG LARSSON: LA VIDA COMO VIOLENCIA.
Por Manuel Quiroga Clérigo.
Madrid- España
LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES. Stieg Larsson. Ediciones Destino, Barcelona, Junio 2008, 665 págs.
LA CHICA QUE SOÑABA CON UNA CERILLA Y UN BIDÓN DE GASOLINA. Stieg Larsson. Ediciones Destino, Barcelona, Noviembre 2008. 749 págs.
LA REINA EN EL PALACIO DE LAS CORRIENTES DE AIRE: Stieg Larsson, Ediciones Destino, Barcelona, Junio 2009, 854 págs.
El escritor sueco Stieg Larsson nació en 1954 y falleció de un infarto en 2004, sin haber visto publicada ninguna novela de su trilogía Millennium. Ediciones Destino posee los derechos de autor de las tres novelas que forma el conjunto. La primera, Los hombres que no amaban a las mujeres”, vio la luz en el mes de junio de 2008 y de ella se han vendido en nuestro país más de 300.000 ejemplares, con varias ediciones de la misma. La segunda novela es “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” ha tenido una primer edición de 150.000 ejemplares. En Suecia se han vendido ya tres millones y medio de ejemplares de la trilogía.
Por Manuel Quiroga Clérigo.
Madrid- España
LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES. Stieg Larsson. Ediciones Destino, Barcelona, Junio 2008, 665 págs.
LA CHICA QUE SOÑABA CON UNA CERILLA Y UN BIDÓN DE GASOLINA. Stieg Larsson. Ediciones Destino, Barcelona, Noviembre 2008. 749 págs.
LA REINA EN EL PALACIO DE LAS CORRIENTES DE AIRE: Stieg Larsson, Ediciones Destino, Barcelona, Junio 2009, 854 págs.
El escritor sueco Stieg Larsson nació en 1954 y falleció de un infarto en 2004, sin haber visto publicada ninguna novela de su trilogía Millennium. Ediciones Destino posee los derechos de autor de las tres novelas que forma el conjunto. La primera, Los hombres que no amaban a las mujeres”, vio la luz en el mes de junio de 2008 y de ella se han vendido en nuestro país más de 300.000 ejemplares, con varias ediciones de la misma. La segunda novela es “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” ha tenido una primer edición de 150.000 ejemplares. En Suecia se han vendido ya tres millones y medio de ejemplares de la trilogía.
Kurdo Baksi, amigo y colaborador de de Stieg Larsson, con quien compartía la publicación de la revista “Expo”, cuenta en Madrid que es “la lucha por la igualdad de las mujeres, los derechos de los emigrantes y los marginados sociales” el núcleo de las preocupaciones obsesivas de Larsson. Baksi presentó el 25 de noviembre la segunda novela de Larsson junto al Embajador de Suecia en la España en la sede de la Embajada. Vino a nuestro país con el claro objetivo de desentrañar quien era realmente Larsson, cuyo legado literario tiene enfrentada a la familia y a quienes tienen intereses en su explotación comercial. Comenta Baksi nacionalizado sueco, pero de ascendencia kurda, en un casi correcto español que su amigo Larsson escribía todas las noches en secreto, bebía café de manera convulsiva y una de sus mayores satisfacciones era fumar Malboro ligth. Pero el autor de la serie Millennium, fallecido a la temprana edad de 50 años, era según Baksi, “un sueco tímido, una Madre de Calcuta en su comportamiento con los demás, pero sobre todo un soñador”.
Mikael Bolmvkvist, uno de los protagonistas que deambula por sus obras, es una especie de alter ego de Larsson, aclara Baksi, “es la persona que él quisiera haber sido”. El propio Baksi, que se convierte en personaje de la tercera novela, quiso hacer hincapié en el idealismo a ultranza de su amigo, quien vivía pendiente de los valores que le había inculcado su abuelo, un comunista que fue duramente represaliado por los alemanes en la época de la II Guerra Mundial.
Comprometido con la lucha contra el racismo y la xenofobia, el trabajo de Larsson sobre la relación de la extrema derecha y el poder financiero en Suecia le valió el vivir amenazado por determinados poderes. También se le preguntó a Baksi por la existencia de determinados apuntes, notas, incluso un ordenador con abundante documentación, todo lo cual podía suponer la posibilidad de que estuviera en ciernes una nueva novela, cuando ocurrió el temprano fallecimiento de Larsson. “Diez, diez novelas tengo en la cabeza”, explicó Baksi que le había confesado su amigo. De ello deducimos que sí es posible que hubiera algún nuevo escrito.
Pero estas mismas cuestiones también se convierten en una novela de intriga, en sí mismas, pues al parecer el ordenador se compró con dinero de la revista “Expo” que, en principio era propiedad de Baksi. Entonces le preguntan los jueces o la policía de quien era el ordenador a la muerte de Larsson, pues el dueño del mismo sería el propietario también de su contenido. Ello enfrenta incluso a la familia. Se supone que tras el éxito de estas dos novelas cualquier título que puede afirmarse pertenece a Larsson se convertiría en una nueva mina de oro.
En esta nueva novela, segunda de la saga”, la joven Lisbeth Salander, que está bajo la tutela del estado sueco por incapacidad, aún siendo capaz de resolver por su cuenta el Teorema de Fermat o actuar con hacker en todos los ordenadores del país, cobra un especial protagonismo, lo que nos va a permitir descubrir Todo lo Malo que la fue marcando en su infancia y adolescencia. Pero la joven que es fuerte y orgullosa también actúa como un ser extremadamente inteligente y con unos valores propios en relación a la sociedad y a la justicia. Si es cierto que Lisbeth va a sufrir en sus propias carnes una determinada violencia, ella no desea actuar en el papel de víctima y reclamar ningún tipo de venganza.
El otro protagonista, Mikael Blomkvist es un hombre amante de las mujeres, de la buena mesa y el alcohol pero que por encima de todo ello pone su amor al trabajo que lleva a cabo. Blomkvist es un buen periodista, un hombre que actúa con métodos claros y eficaces y que siempre trabaja con tesón . En “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, Blomkvist vive junto a su colaboradora Erika Berger lo que significa la coacción del poder, pues cuando emprenden un reportaje relacionado con la trata de blancas en su revista Millennium, considerada una revista creíble pero descarada por las temáticas de sus reportajes, nadie quiere estar a su lado, defender sus posturas o colaborar con sus opiniones. La novela se convierte en un thriller social que se puede leer, a la manera de “Rayuela” de Julio Cortázar, gracias a la existencia de capítulos que tienen perfecta independencia aunque, todos, se encuentren interrelacionados a través de una trama principal en la que van confluyendo las diversas temáticas del libro para de una amera sorpresiva, ir resolviendo todas las cuestiones, a veces enigmáticas, que el autor ha planteado.
El lenguaje que utiliza Larsson es de una gran realismo, con los ingredientes de cierto periodismo audaz, repleto de interés y de ribetes literarios. Todo ello hace que la lectura de las 749 páginas del libro se hagan amenas. Escenas sangrientas, violaciones terribles, dramas cotidianos o asuntos oscuros van apareciendo en las vidas de los protagonistas para ir conformando una historia que, saltando por encima de la novela policíaca convencional, se va a ir convirtiendo en una denuncia social, en un espacio en el que Larsson va narrando de forma detenida esa idea propia, incluso bastante particular, que el autor tenía en torno los problemas de la economía, las grandes corrupciones en cuya base está el dinero generalmente poco limpio, el abuso constante de poder de los políticos e incluso cierto desprecio por la condición femenina tanto de los hombres como de las instituciones.
Si ya “Los hombres que no amaban a las mujeres” nos situaba en plena sociedad del desarrollo, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” aspira a convertirse en una especie de heroína cuyos itinerarios, para bien o para mal, se encuentran en esa sociedad de personas bondadosa y de malos redomados. Ciertamente Lisbeth Salander, una joven de 26 años mas bien delgadita y poca cosa, que quiere aparentar ser una mujer en toda la regla, no en vano se ha sometido a una intervención quirúrgica en una clínica genovesa para lucir una buena delantera, aparece ante los demás como una especie de hada maléfica, una chica como las que vemos en el “metro” todos los días con sus tatuajes y su ropa, tal vez, un poquito especial.
En ese ambiente resulta que aparece asesinado en Estocolmo el periodista Dag Svennson y, mira por donde, también tenemos el cadáver de la criminóloga Mia Bergman, de quien es la tesis titulada “From Russia with love”. Ambos, Svensson y Bergman fueron quienes estaban tras la pista de una trata de blancas, como ahora se llama al comercio con mujeres, descubriendo a las mafias que se ocupaban de ese fin criminal, poco perseguido en nuestras sociedades. Lo cierto es que Lisbeth comprende quienes son las víctimas, pero sobre todo donde están los agresores, ya que es el comercio del sexo el que empuja a los últimos a buscar jovencitas confiadas que quieran, o necesiten, ganar dinero fácil, pero tan complicada es la vida de Lisbeth que es precisamente la primera sospechosa de tales asesinatos.
Mientras tanto el mencionado Mikel Blomkvist, periodista de “Millennium” de 45 años, que en principio se dedica a investigaciones en los ámbitos de la economía sueca, de pronto y sin dejar de perseguir a determinados financieros que viven en medio de los negocios sucios, es condenado a prisión por haber difamado al empresario Hans-Erik Wennerström, al utilizar una fuente no muy fiable en sus investigaciones.
Ella le supone el tener que dimitir como editor jefe de la revista Millennium, aunque Lisbeth colabora en otra investigación posterior para demostrar que Blomkvist estaba en el buen camino . Hay otros personajes como un boxeador llamado Paolo Roberto, el sucio y alcohólico abogado Bjurman que a su vez se ejercita en el club de tiro de la policía y una china-sueca o viceversa, Miriam Wu. Cuando la investigación se pone en marcha todo serán sorpresas hasta llegar a un esclarecimiento de la verdad, con protagonistas diferentes a aquellos que nos habían parecido serlo.
En todo la trama aparece un misterio que es el de una habitación cerrada a cal y canto. La indagación en torno a lo que pueda contener dicho espacio es objeto de varias interesantes páginas, pero la investigación sigue hasta que es detenido un conocido asesino. Pero, vamos por parte, pues aún estamos en el primer tomo de la trilogía de Larsson.
Una detenida lectura de las casi setecientas páginas de “Los hombres que no amaban a las mujeres” nos permite apreciar tres datos de interés. Uno de ellos es que sólo en el caso de algunos de los protagonistas, hijos de Satanás por otra parte, se da plenamente esta circunstancia, es decir el no amar a las mujeres, pues precisamente el principal protagonista, Mikael Blomkvist es más que un ocassional lover, como él mismo, se califica. Otro es que entre las mujeres protagonistas, a veces confusas en sus relaciones con el sexo opuesto, se dan casos de espléndidas amantes aunque una de ellas, concretamente Lisbeth Salander, deja muy alto el pabellón de las féminas al defender su pabellón de manera muy personal y contundente. La principal colaboradora de Blomkvist, Erika Berger, joven casada que es al tiempo amante y compañera del editor de “Millenium”; finalmente está Cecilia Vanger, una mujer que tras casi veinte años sin tener relaciones con hombres vive una fugaz historia con Mikael.
El último dato es, precisamente, que la novela no tiene un solo final, es decir aquel que deshace la intriga gracias a la cual es posible toda la historia, pues si ese final llegar después de más de quinientas páginas, el autor nos ofrece otros dos finales o conclusiones, a modo de cierre de las historias paralelas que Mikael vive y que, seguramente, tendremos ocasión de ampliar en los títulos posteriores.
La síntesis de la novela, difícil en principio, es que efectivamente Blomkvist es condenado por investigar al empresario Wennerström, aceptando la condena a tres meses de prisión. Pero, además, a consecuencia de ese enfrentamiento el ofendido mueve sus hilos y las cosas comienzan a ir mal para la revista “Millenium”, “dedicada a sacar a la luz trapos sucios de la política y las finanzas”.
Bueno, a otro esto el abogado Dirch Frode encarga una investigación sobre Mikael, la cual lleva a cabo la escuálida joven Lisbeth Salander, que trabaja con un armenio llamado Dragan Armanskij en una especie de agencia de investigación llamada Milton Segurity. Armanskij es un personaje de escasa resonancia en la novela. Lisbeth es una chica de confuso pasado, con una madre enferma casi terminal, acogida a los servicios sociales suecas y encomendada ahora al abogado Nils Bjurman, antes de haber sido encomendada a Holmer Palmaren quien desaparece de la escena al sufrir una hemorragia cerebral. Las relaciones de la joven con sus preceptores nunca han sido buenas, pero con Bjurman empeoran cuando este se propasa, por decirlo finamente.
Lean como mete en vereda a este sádico la aparentemente inofensiva investigadora, tras algunas raciones de violencia excesiva. En esas estamos cuando Mikael decide quitarse del medio, sin dejar de tener sus buenas relaciones con Erika pero antes de hacerlo Frode se pone en contacto con él, por orden del industrial retirado Henrik Vanger. Vanger le pide algo sencillo: que trate de localizar al paradero o saber qué pasó con su sobrina Harriet, desaparecida cuarenta años atrás. Para ello le ofrece una cortina de humo, que es la de escribir la biografía de Henrirk, partiendo de la llegada de cuando Alexandre Vangeersad.
Este trabajo le va a permitir husmear en la familia Vanger y, con ello, acopiar datos saber qué pasó con Harriet, la cual desapareció sin dejar rastro y en unos momentos extraños, pues un accidente en la isla sueca de Hedestad, que la mantuvo incomunicado con Hedeby en el continente. A estas alturas, y al autor no podemos recomendárselo pero sí a los autores, sería conveniente que en este tipo de novelas, como se hace en las históricas, se deparaba anotada en la contraportada o primeras páginas un gráfico con un árbol genealógico de la familia para evitar que el lector se vuelva loco cada vez que se habla de uno u otro miembro.
Total que mientras Blomkvist inicia sus pesquisas, y va conociendo las andanzas de un hermano nazi de Vanger, de otro loco, etc, aparece Cecilia Vanger que en su día, al parecer, se casó llamado Peter Samuelson con un hombre que, investigado por Harald, “tenía una cuarta parte de judío” y quienes hicieron salir por pies de la isla y de la fábrica familiar en que estaba empleado, de manera que la mujer, Cecilia, a sus cincuenta y seis años y todavía de buen ver, tras iniciar esa relación algo fogosa con Mikael, el cual comienza a sospechar, además de visitar su cama, que puede tener algo que ver con la desaparición de Harriet.
Todo queda así cuando Cecilia decida romper la relación, aunque Mikael se entera de que tiene una hermana llamada Anita, ambas hijas de Harad. Anita vive en Londres y tendrá un especial protagonismo que a todos ha pasado desapercibido por suceder casi en la sombra en relación con Harriet.. Punto por esta parte. A todo esto se habla de Suecia, de quien y porqué votó a Olor Palme y su programa socialdemócrata, de cómo los nazis se fueron disolviendo en una sociedad próspera y democrática y de hasta donde llegó Henrik Vanger en la empresa familiar hasta que dejó la gerencia y fue su sobrino Martin, el hermano de Harriet, el que tomó las riendas del negocio. Martin, es aparentemente, un ciudadano ejemplar, incluso colabora en principio con las investigaciones de Mikael.
Pero su historia está plagada de cuestiones sombrías. Su padre tenía un puesto importante en el Grupo Vanger,” a los veinte años conoció a Isabella y pronto la dejó embarazada”, Martín nació en 1948 y poco después Harriet. Ya veremos qué ocurre con Gottfried. Entretanto, y desde hace años se van sucediendo extrañas y violentas muertes de mujeres en la zona, precisamente cuando la misión de Vanger “parecía haber consistido en viajar por todo el país para inaugurar fábricas, resolver conflictos locales y difundir la imagen de que la dirección del Grupo se preocupaba realmente de los suyos”. Haga lo que haga entretanto Gottfried tendrá un buen seguidor en su hijo Martín, y el producto de todo ello es el temor de Harriet y la causa de su desaparición.
Otros Vanger tienen papeles más o menos importantes en la historia, como Greger quien aparece con una cámara el día de los hechos, cuyas fotos luego le facilita a Mikael su hijo Alexander, o Birger “que tenía veintisiete años cuando desapareció Harriet”, Harald de extraño comportamiento que llama puta a su propia hija, quien le tacha de loco, precisamente el que tuvo sus veleidades nazis en la juventud, pues tras haber estudiado medicina llegó a trabajar “en el Instituto Sueco de Biología de Razas, y se convirtió, en calidad de médico, en un destacado activista de la campaña a favor de la esterilización de individuos no deseados”, copia exacta del programa de Hilter para eliminar a los individuos que no pertenecieran a la raza aria, fundamentalmente judíos yu gitanos…
Mikael sigue sus investigaciones, con un viaje al pueblo de Norsjö en busca de unos posibles testigos del accidente y cuestiones posteriores, y luego echa mano de las fotografías que guarda el periódico local, Hedestards-Kuriren, propiedad lógicamente del Grupo Vanger para ir uniendo las piezas de un damero maldito, pero en un momento dado precisa un colaborador para sus pesquisas y acaba solicitando a Lisbeth su concurso, incluso tras enterarse que la rara joven le ha investigado a él mismo. Lo que pasan juntos sólo Dios lo sabe y también hasta donde llegan sus relaciones..
Como es de suponer tantas páginas dan mucho de sí, la historia es larga, los entresijos inmensos, las actuaciones de Mikael primero sólo y luego ayudado por Lisbet intensas. A todo eso Erika echa en cara a su socio la lejanía y le hace ver que Millenium está en las últimas. Pero eso es arregla cuiando Henrik Vanger que, al parecer, tiene viejas cuentas pendientes con el malvado Wennerström, decide entrar a formar parte de la revista, insuflarle capital y llevarle anunciantes. Por esta parte la cosa se calma y Mikael y Lisbeth, tras entablar una relación más que de investigadores, siguen sus trabajos. Bueno, bueno, al final Mikael descubre que ocurrió con Harriet, pese a lo que a él mismo le ocurre con Martin, varias muertes, un viaje a Londres y otro a Australia, etc.
Tras llegar al desenlace tienen lugar los otros dos finales, que no estaban previstos en la trama inicial ni figuraban en el nudo de la historia. Uno de estos finales es el que consiste en desvalijar a la firma Wennerström de una importante suma, utilizando dos personalidades además de la suya y gracias a un concienzudo manejo informático por parte de Lisbeth, tema que inicia el segundo tomo de la trilogía. La otra opción ha de descubrirla lector, pues en no pocas ocasiones los comentaristas dan la historia demasiado masticada y si es preciso, como pedía Alfred Hitchcock saber no contar ni sugerir el final, para que la intriga permanezca.
Nos queda una novela donde tenemos intriga, amor, pasión, enredos, envidias, celos, truculencia, sangre, bestialidad y el fondo de una sociedad, la sueca, en la que aparecen distintas enfermedades, la de la política, la del capitalismo feroz, la de una inadaptación a los tiempos presentes, después de haber superado las inclemencias del nacionalsocialismo y sus consecuencias y la de ese escaso respeto no solo por las mujeres sino, mas bien, por la vida humana que amenaza con engullirse a los socialmente inadaptados, como Lisbeth Salander, que son curiosamente quienes más luchar por dignificar su propio entorno y construir un futuro menos sombrío. Nos han acompañado personajes de unas psicologías nada frágiles, empresarios capaces de urdir todas las trampas para conseguir sus objetivos, periodistas que saben afrontar el riesgo y seres humanos indefensos ante la brutalidad y distintas violencias. Con todo ello Stieg Larsson deja un fresco de la sociedad sueca que, tal vez, en sus dos siguientes novela veamos completado y actualizado para comprender hasta donde los grupos industriales, y las personas, son capaces de llegar para satisfacer sus particulares instintos.
De todas formas hemos de convenir que en las películas la acción no corresponde a la totalidad del texto. Ya sabemos que cuando se trata de hacer cine sobre un texto complicado, y a veces interminable, como el Quijote o sobre la Biblia es difícil dar cuenta de todos y cada uno de los capítulos, pero tanto en el caso de “Los hombres que no amaban a las mujeres” como en “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” o la tercera novela, aunque la interpretación Noomi Rapace en el papel de Lisbet y Michael Nyqvist como su tocayo Blomkvist y la dirección de Daniel Alfredson son impecables, los guionistas han desechado partes muy importantes del relato de Larsson, como es la relación de Blomkvist con varias de las féminas de la familia Vanger o la de Lisbert con Miriam Wu, se ha reducido el papel de Erika Berger y los de las mujeres Vanger o Annika Giannini, aunque sí queda bien reflejado el ambiente sueco de algunas de sus calles, paisajes o la interminable burocracia de la policía, casi como en las películas norteamericanas y, sobre todo, hasta donde lelga la corrupción en los ámbitos políticos de lo que se conoce como democracia..
También resulta impecable la música de Rasmus Morheden., Esperemos en este caso que las películas correspondiente a los dos siguientes libros hayan contado con guionistas duchos en contar la historia lo más ampliamente posible con la mayor economía de fotogramas.
Se hace preciso decir, cosa que no se suele hacer, que las traducciones de Martin Lexell y Juan José Ortega Román, algo laborioso y entretenido, es algo espléndido, siempre con un tono literario de alta calidad. El nombre de los traductores, en general, debería figurar en lugar destacado en todos los libros, incluso en la portada. También sería conveniente que el lector conociera el trabajo de los ilustradores, fotógrafos, editores, etc. En este caso las portadas de ambos libros son originales de Gino Rubert y la foto de Larrson es de David Lagerlot/Expo, el diseño de la portada está hecho por José Luis Merino.
La portada representa en el primer tomo a una joven delgada, estilizada, desvalida, en este caso además aparece atada de manos, y piernas y una mirada perdida y sombría. En “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” la misma chica está reclinada en una cama, como liberada y nos mira con cierta desconfianza. El tercer tomo, lleva por título “La reina en el palacio de las corrientes de aire”. Todas las novelas han sido presentadas por el Embajador de Suecia en Madrid, en esa Embajada modernista y acogedora del Calle de Zurbano, de Madrid.
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Bien, Lisbert Salander se aparta de todo aquello en que su nombre está impreso, desaparece prácticamente para sus amigos y trata de curar sus heridas en una cómoda soledad. Al final recala en el Caribe y trata de poner un espeso velo entre ella y su vida anterior. Algo parecido ocurre con Mikael, quien pasa a ser reconocido por su trabajo y vive holgadamente los beneficios de ese trabajo. Comienza a investigar en un reportaje sobre la explotación de mujeres llegadas de los países antes satélites dekla Uniòn Soviética.
Es un reportaje propuesto por los periodistas Dag Svensson y su esposa Mia Bergman. Graves sucesos alteran esa investigación y Mikel se ve de nuevo incurso en labores de detective. Las páginas suculentas, nada de novela negra como se ha dicho, nos permiten penetrar en un relato salpicado por la intriga, a veces con tonos eróticos y otras repleto de cuestiones criminales. Ahí es cuando Lisbert Salander sueña “con una cerilla y un bidón de gasolina”.
Hay que decir que los títulos de cada una de las novela es más efectista que efectivo, pues no responden más que a la intención del autor de hacer atractivo su producto aunque la trama sea más amplia que el alarmismo de esos títulos. El final de esta novela es tan sangriento, macabro, alucinante y horroroso que resulta casi inconcebible. ¿Cómo una hija intenta matar a su padre, por varias veces consecutivas, de la manera más cruel y cómo su medio hermano es capaz de asestar a la joven tan duros golpes de los que, ya veremos, ni siquiera fallece?
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Y vamos a por otras casi novecientas páginas, que es el “contenido” de “La reina en el palacio de las corrientes de aire”. De entrada advirtamos que ese palacio está en Gibraltar, es el hotel desde el cual Lisbert organiza sus casi increíbles finanzas, las que robó al hijodelucifer Wennerström, al final del primer libro, y que le permitirá vivir sin sobresaltos las varias vidas que parece tener. Efectivamente, la joven, más fea y desproporcionada en la novela que en las películas, se encuentra moribunda en un hospital en una habitación cercana a la de su padre, también al borde de la muerte.
Ningún médico puede comprender cómo ambos han sobreviviendo, sobre todo la chica, a tanto deterioro, como son balas en el cerebro o heridas mortales en cada parte del cuerpo de la joven o tremendas violencias en el caso de Zala, el antiguo espía y padre de ella. Se siguen investigando varias muertes de las que se hace responsable a Lisbert, aunque va a ser Mikael Blomkvist quien trabaje firme para demostrar su inocencia. Éste, desconectado de la hippie si entabla relación con Anders Jonasson, el medido que la atiende, gracias al cual puede suministrar a la chica un ordenador, con el cual pese a su grave estado entra en contacto con una panda de hackers a quienes pide ayuda para defenderse de las acusaciones y, también, saber qué está pasado al otro lado de la habitación.
Ya veremos lo que ocurre con Zala y cómo todo se va complicando en los ámbitos policiales hasta llegar a la misma presidente del país. Entretanto Erika Berger, que ha sido nombrada del poderoso periódico Svenska Mongon-Posten, se ve sorprendida por la investigación de Henry Cortez un redactor de Millenium que pone en evidencia al propio presidente, lo cual cree necesario denunciar. Estamos ante un mundo de corrupciones políticas, económicas y mediáticas sin precedentes.
Tal cúmulo de sucesos, circunstancias, hechos y violencias parecen no caber un libro como éste, sin embargo Larsson, que al parecer pretendía escribir otros tres o cuatro libros con semejantes protagonismos y de quien su compañera ha encontrado en su ordenador personal unas doscientas páginas de próxima publicación, lo va desenvolviendo con cautela, aportando datos decisivos y creando héroes y bandidos, o transformándolos en el caso de policías y políticos, a cada paso.
Por fin, con los muertos que van quedando atrás y el que lector irá descubriendo, a veces asombrado, llegamos al momento en que Lisbert ha de enfrentarse a la justicia. Mikael convence a su hermana Annika, abogada con experiencia y junto con la policía Monica Figuerola la más sexy de la trilogía, que defienda a la chica en los tribunales. Para que estén tranquilos quienes no vayan a leer estas novelas, todo sale bien. Sin embargo la lucha con el estado es ardua, los policías corruptos y los políticos interesados han pasado sobre las vidas de los protagonistas ejerciendo las mayores violencias.
A veces la verdad sale a la luz, no siempre, y los culpables son castigados. Lisbert no es que sea un angelito, pues las fechorías en que se ve inmersa son cuantiosas, pero no es lógico que sea imputada de crímenes ajenos y sobre todo es la víctima propiciatoria de una sociedad repleta de falsedades, mentiras, corrupciones y abusos de la que sólo escapa ejerciendo, en muchas ocasiones, esa misma violencia que personajes como el médico Teleborian, Bjuman el segundo tutor, u propio padre Alexander Zalachenko, su medio hermano y asesino inveterado Ronald Niedermann y algunos preclaros agentes de la autoridad han ejercido contra ella desde su más tierna edad. Sólo otros protagonistas como Dragan Armanskij, Mikael, Annika Giannini o su primer tutor el abogado Holger Palmgren apuestan por aplicar la inocencia a los temas graves que se le imputan y así es como, por fin, alguna justicia viene a poner lo que su autor tal vez quería que fuera un punto y seguido en esa historia complicada, llena de recovecos y dramatismos que se ha convertido en un éxito mundial y que, posiblemente como hace años con las novelas de Corín Tellado, hagan que algunas personas lean alguna vez un libro (aunque sea un poquito gordo).
Manuel Quiroga
jueves, 27 de agosto de 2009
Hace 95 años Julio Cortázar nació en Belgica
La última entrevista a Julio Cortázar
Este miércoles (26/8) se conmemora una nuevo aniversario del nacimiento del escritor argentino. Poco antes de dejar el mundo de los mortales, Cortazar concedió su última entrevista a la Revista 7 Días que aquí reproducimos.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Este miércoles (26/8) se conmemora una nuevo aniversario del nacimiento del escritor argentino Julio Cortázar.
Considerado uno de los autores "más innovadores y originales" de su tiempo, el creador de 'Rayuela' y 'Bestiario', entre otras obras literarias, es comparado con escritores de la talla de Jorge Luis Borges, Anton Chejov o Edgar Allan Poe.
Julio Cortázar nacio el 26 de agosto de 1914 en la embajada argentina en Bélgica, sobre lo que relataría luego "mi nacimiento (en Bruselas) fue un producto del turismo y la diplomacia". Su muerte se produciría también lejos del país, en Paris, el 12 de febrero de 1984.
Poco antes de dejar el mundo de los mortales, Cortázar concedió su última entrevista a Alberto M. Perrone para la Revista 7 Días en ese mismo febrero.
A continuación dejamos el reportaje completo que reproduce el sitio el Historiador.
7 Días-¿Qué es lo primero que deberán conocer los argentinos?
Cortázar-Me parece fundamental que aquí, con la mayor velocidad posible, se normalice la información sobre Nicaragua y en general América Central y la cuenca del Caribe. Todo lo que se sabe esta parcelado, dividido, mutilado, ajustado a las conveniencias.... y a la presentación de los aspectos negativos y el escamoteo de lo positivo. En ese sentido estoy muy contento de haber publicado en España, un librito que ya me publicaron los nicaragüenses, que reúne todos los artículos que yo escribí sobre Nicaragua. Puede dar una idea un poco poética, pero literaria del proceso sandinista. Creo que hay que darles bibliografía a los lectores para que ellos hagan su composición de lugar y elijan, pero elijan con información y no simplemente porque los engañan. Aquí, durante tantos años, las opciones se han tomado sobre la base de mentiras; no hablemos ya de las Malvinas, no nos metamos en eso, pero respecto de Nicaragua… Además, sostengo que toda solidaridad con Nicaragua frente a los Estados Unidos, concretamente en este caso, es también una solidaridad con Argentina: defendemos América latina.
-¿Crees que lo que va a pasar con Nicaragua podrá servir de modelo para América latina?
-Los nicaragüenses, mis amigos de la Junta, porque yo conozco bien a todos los hombres de la Junta, dicen algo que a mí me entristece mucho. Dicen: es posible que Nicaragua tenga que sucumbir y ser totalmente destrozada para que de su experiencia y de su ejemplo salga un nuevo brote revolucionario en otro país de América latina. Es terrible pensar eso y yo no lo quiero pensar. Creo que si las manifestaciones de solidaridad internacional, que en alguna medida le frenan la histeria a Reagan, se intensificaran, se multiplicaran, entonces habrá posibilidades de un arreglo negociado.
-¿Tanto lo afectan a los Estados Unidos la situación de Nicaragua?
-Lo afectan artificialmente, en la medida en que Reagan y su equipo tienen histeria frente a la Unión Soviética. Es decir, todo lo ven en términos Este-Oeste, nunca lo ven en términos Norte-Sur. El pánico, el miedo es lo que ellos llaman la “infiltración soviética en Nicaragua”; como el pánico que han tenido veinte años por la infiltración soviética en Cuba. Infiltración que ellos han desencadenado, que la han provocado con su actitud estúpida, con su bloqueo. ¿Qué pueden hacer estos países frente al hambre? ¿Qué pueden hacer frente a la falta de petróleo? Cuando Estados Unidos bloqueó a Cuba, Cuba se caía en quince días por falta de petróleo; la Unión Soviética les ofreció el petróleo, de la misma manera que Suecia les ofreció lápices y Francia les ofreció aspirinas y aceptaron todo. Acá es exactamente igual ¡Cómo no van a aceptar la ayuda Soviética! No hacen ninguna distinción. Si un país como la Argentina que está en situación muy diferente tiene en este momento un comercio muy importante con la Unión Soviética, frente a eso ya es una buena cosa que los argentinos hagan la comparación. Los cubanos tienen casi veinticinco años de revolución. Es mucho tiempo. Los nicaragüenses estaban todavía en su pleno entusiasmo cuando les ha caído esto encima. Cada vez que voy a Managua siento lo que yo sentía en Cuba las primeras veces que fui y que ahora ya no siento pero que eso esta reemplazado por otras cosas. Cuba se defiende muy bien en el plano interno, desde el punto de vista cultural y esas cosas que nosotros conocemos mejor. El punto de vista editorial es fantástico, porque un país que tenía dos editoras, tiene ahora como veinte y además distribuidas por todo el país.
-¿Es cierto que Lezama Lima de quien vos fuiste un admirador e incluso, hiciste mucho para dárnoslo e conocer está censurado, como dice Cabrera Infante?
-Cabrera Infante es un hijo de mil putas, es un perfecto renegado. La casa de Lezama Lima en la Habana se ha convertido en museo nacional, museo de Lezama Lima y se ha instalado una biblioteca para los estudiantes. Lezama tuvo problemas con el poder. Le tocó esa época de sectarismos que hubo en los años ’60, le tocó muy jorobada, cuando se produjo el famoso caso Padilla que me obligó a mí siete años de silencio, de no ir a Cuba. Durante siete años no fui y Lezama por su parte también sufrió frente al resentimiento de los mediocres. Siempre los mediocres son los más revolucionarios en esas circunstancias. Lezama era un hombre que decía lo que pensaba. Cuando no le gustaba algo lo decía. Y fueron años en que no se podía decir. En que no se podía defender a un escritor homosexual, por ejemplo. Esa era una de las estupideces, ya sabés vos el terna del machismo. Yo hablé en Clarín sobre eso porque me sigue pareciendo uno de los problemas básicos en América latina que manda al suelo muchos proyectos y muchas realidades. Esa etapa pasó. Fue disminuyendo. Actualmente realmente hay un clima en que cualquier escritor cubano se desenvuelve y escribe y los jóvenes tienen editores. Sólo Cabrera Infante puede encontrar que todo está mal y lo va a seguir encontrando, él y toda la banda que lo ayuda.
-¿Cómo es la experiencia de esa nueva escritura?
-Se nota en la poesía sobre todo. Vos sabés que la poesía es una actividad muy caribeña, ¿no? No diré que todo el mundo es poeta pero todo el mundo se siente un poco poeta. Si no es escritor es lector. La poesía allá tiene la vigencia que no tiene en este país que es una expresión de minorías, bien lo saben los editores, ¿no? Allí no. Allí es mucho más y no hablemos ya de un Nicolás Guillén. Hay un muchacho cubano que se llama Nogueras, totalmente desconocido en la Argentina, que escribe una muy linda poesía que no es una poesía patriótica, ni expresamente revolucionaria, con una línea muy abierta. La poesía de Nogueras los cubanos la leen, la leen y la quieren, la aman.
-¿La lectura a nivel popular está generalizada?
-Si, esta unificada porque las tareas de alfabetización se han cumplido bien. Es muy impresionante llegar a cualquier pueblito de Cuba, pueblitos muy chiquitos y encontrar una tienda donde al lado de los cigarrillos y la cerveza hay estantes con las últimas novedades de las ediciones de la Habana o de Santiago de Cuba.
-¿Y qué es la llamada dependencia de los soviéticos?
-En ese periodo que califiqué de sectario, llegó un momento en que los soviéticos con su cerrazón habitual en materia intelectual intentaban exportar el modelo de la revolución soviética a Cuba. Hacerles leer el realismo socialista. Entonces mandaban desde Moscú ediciones ya traducidas al español que los cubanos con muy buena voluntad trataban de leer el primer y segundo libro. Pero no se vendía ni uno. Prácticamente los regalaban y no tuvo el menor éxito. Porque Cuba es un país tropical, es un país africano, afro-español, con otros valores, con otra sensualidad, con otros criterios. A ellos les gusta una literatura que los refleje, les gusta Alejo Carpentier como es natural. Les gusta Lezama Lima y aunque solo una pequeña minoría pueda leerlo lo leen. Entonces aquella literatura cayó y los soviéticos son lo bastante vivos como para no insistir en eso. Me acuerdo que fui el centro de una polémica con un colombiano que se llama Collazo, porque como no se animaban a usar el término realismo socialista, habían inventado el término de “contenidismo”. Decían que todo libro para que sea revolucionario tenía que tener un contenido, y ese contenido tenía que ser la causa del pueblo, etc., etc. De ahí a escribir novelas sobre los héroes de los tractores hay un paso, y a los cubanos no les gusto nada eso, no. Fue una polémica muy linda porque aclaró un montón de cosas. Eso ha quedado totalmente atrás y ahora encontrás la literatura más variada. Nadie le pide explicaciones a un escritor en Cuba si escribe un libro únicamente con poemas de amor. No le van a ir a decir “compañero usted aquí no dice ni una palabra sobre la revolución”; lo que cuenta es la actitud personal de ellos. Después escriben lo que les da la santa gana, pero como dijo Fidel siempre que no sea contrarrevolucionario. Ahora eso es un problema muy difícil porque, ¿qué es contrarrevolucionario? Para los burócratas cualquier crítica que escribas. Para esos soy un gran contrarrevolucionario y muchos me lo han dicho. “Vos venís acá a criticar”; sí, yo vengo a criticar desde dentro de la revolución cuando encuentro algo que no me gusta. Pero esto me gusta y esto me gusta y estoy con ustedes. Una cosa es criticarles de dentro siendo solidario y otra cosa es ser Cabrera Infante que critica desde fuera para destruir la revolución. Yo la quiero ayudar. Eso es como cuando educás un hijo: no hagas esto, le decís porque lo hacés por él y desde él. Esa es la diferencia, mucha gente no lo ve.
-¿Cómo encontraste la Argentina a tu regreso?
-Tiene que haber una crítica, una crítica generosa, que no sea una crítica desgraciada para jabonarle el piso al gobierno. Porque si la oposición al gobierno es una oposición negativa, los milicos van a volver a salir, aunque parezca impensable ahora. Hay que conocerlo como lo conocemos todos. Todo lo que voy a decirte solamente refleja opiniones que tal vez no abarcan la totalidad. De todas formas nadie va a pensar que estoy sentando cátedra, porque si algo no hago es eso. Vos me hacés la pregunta y yo la contesto. La impresión que tengo es positiva y negativa a la vez, en los dos aspectos la parte positiva es esa sensación de distensión, la toma de conciencia de que realmente hay una libertad. Hay una diferencia con respecto a lo que sucedía y que naturalmente eso puede dar muy buenos resultados en la gente que esté dispuesta. La parte negativa del asunto es, y eso se advierte hablando con amigos como con los taxistas. Veo esa cosa típica del argentino que nos ha hecho tanto daño: delegar siempre la responsabilidad en los demás. Los taxistas te hablan con gran franqueza y dicen “esto es una calamidad”, “esto va mal por tal y tal cosa”, “falta esto”, “esto habría que cambiarlo”, pero vos tenés la impresión de que están en un plan de acusación de los demás pero que ellos están al margen. Se ponen un poco al margen. No hay una autocrítica que empiece por decir “yo también formo parte de las equivocaciones y de los defectos del país”. En la medida que el pueblo no se dé cuenta de que él es el protagonista de su democracia, y no los demás, no vamos a salir adelante. A los franceses se les puede reprochar millones de cosas, pero en principio el francés medio es un tipo que actúa y decide después de haber reflexionado. No hay ningún verticalismo en sus decisiones, en general, no acepta consignas ni órdenes, sigue directivas de su partido. Pero cómo las discute, cómo las pelea. Los comunistas en el partido comunista, los socialistas frente al socialismo. En cambio aquí el sentido crítico se ejerce en una sola dirección, de mí contra vos, pero ¿yo?, yo soy perfecto. Simplemente te estoy criticando, pero el hecho de criticar no me da ningún derecho, porque, ¿en qué medida yo soy culpable o partícipe de lo que está sucediendo? En mi viaje anterior a Buenos Aires me pasó una cosa muy significativa. Un taxista me habló durante veinte minutos de la confusión, de cómo todo el mundo robaba y cuando yo me bajé me estafó en el vuelto, me di cuenta después, cuando ya me había dado una lección de moral sobre los demás. Me estafó hace diez años y ese es un buen ejemplo. Los ladrones eran los otros, él no.
-En París tomaste una clara posición en defensa del grave problema de los desaparecidos, participaste de manifestaciones frente a la embajada argentina, estuviste seguramente con muchos argentinos exiliados. Como promedio de todo lo que hiciste, vos como tantos exiliados, seguramente sin la notoriedad tuya, y de mucha gente que en este momento está volviendo al país, ¿qué reflexión queda?
-Es una excelente pregunta, hay mucha tensión, mucha inquietud. Lo más negativo, lo más lamentable sería que los exiliados que vuelven volvieran con una actitud un poco triunfalista. La actitud de los que han sufrido fuera, y vuelven. Un poco como aquel que se presentó en México y me dijo “soy un exiliado argentino”, y yo le cambié la cosa. Le dije, deberías decir “soy un argentino exiliado”, parecía una tontería pero tiene su sentido. Nunca faltará un porcentaje de gente que ni siquiera han sido auténticos exiliados y que vuelvan con esa tarjeta de visita, pensando que eso les da una especie de status moral que no tienen. Personalmente estoy convencido que la enorme mayoría de exiliados van a volver con una actitud profundamente positiva, es decir, todo lo que ellos han podido aprovechar del exilio para el perfeccionamiento de sus disciplinas, lo van a traer aquí. Van a venir con ganas de volcarlo en el país, de ser útiles, de eso estoy profundamente convencido. No porque sea mi caso personal sino porque las circunstancias me han puesto en contacto con enormes núcleos de exiliados, sobre todo en España, Francia y Bélgica. De modo que en ese sentido no tengo ningún temor. Por otro lado, también es bueno que se piense en la actitud que tomarán los argentinos que no fueron al exilio frente a estos que vuelven. Si yo pudiera dar una opinión en ese plano me gustaría que la palabra exiliado desapareciera lo antes posible. Es decir que los argentinos que volvieran aquí se reincorporasen a sus tareas sin la menor etiqueta. Que ellos no se pusieran ninguna etiqueta, ni que aquí le pusieran la etiqueta de exiliados, porque ha habido muchos resentimientos de los cuales, en algunos casos, yo he sido el tema y el objeto. De modo, que conozco ese problema. Mi esperanza es que la noción de exilio y no exilio concluya y lo antes posible. Los exiliados pueden volver, que vuelvan y se incorporen.
-El hecho de volver hace que ya se tenga una actitud positiva. ¿No es así?
-Yo sé que aquí adentro habrá también tensiones y fricciones. Le he oído decir a un médico el otro día, esta frase muy significativa: “ahora van a volver de España con los diplomas que se consiguieron allá, con los trabajos, con el cartel que han estado trabajando en Europa, y nos van a jabonar el piso a nosotros”. Es muy grave que se diga eso porque todavía no ha pasado nada, de manera que no tiene ninguna seguridad que le vayan a jabonar el piso. ¿Y qué expresa eso? Un temor, un resentimiento, un sentimiento de inferioridad, que ojalá no se produzca, y que sea un ejemplo aislado. Verdaderamente, después que esa gente ha sufrido como han sufrido los exiliados allá que al volver aquí tengan que sufrir porque fueron exiliados verdaderamente, ya sería inhumano, no sé quién lo aguantaría. Vos tenés material ya para siete números de tu revista. Para siete números de Siete Días.
-¿Qué áreas suponés que debe privilegiar este gobierno electo?
-Todas, todas empezando por la educación primaria, hay que modificar profundamente las estructuras en las cuales nos han educado a todos nosotros, y que están basadas en un nacionalismo fácil, en un patrioterismo fácil. En esa noción que le meten a los chicos que los argentinos son los mejores, que no hay mejores en el planeta. Todos somos iguales, no hay mejores ni peores. A mí me enseñaron las maestras que los argentinos éramos una maravilla. Cuidado con los chilenos que si pueden nos invaden, cuidado con los uruguayos, cuidado con los brasileños y así. Al mismo tiempo en Brasil y en México a los chicos les están enseñando que los mejicanos son una maravilla y el argentino es un idiota, y así sucesivamente. Entonces una de las responsabilidades capitales, si queremos llegar a una verdadera democracia, es remover totalmente las fases de la educación, desde el comienzo. Crear una conciencia argentina que no excluya la conciencia latinoamericana, para empezar. Porque aquí no hay ninguna conciencia latinoamericana. Un argentino medio se nefrega en Panamá, en Costa Rica, en Nicaragua y te diría que poco menos que los miran con hostilidad, porque no son argentinos.
-Eso cambió algo con las Malvinas...
-¡Ojalá! Pero fijáte, cuando la guerra de las Malvinas, me corregirás si me equivoco porque mi información no es buena desde el momento que estaba del otro lado, lejos, los gobiernos latinoamericanos apoyaron la recuperación -vamos a usar la palabra- de las Malvinas, los argentinos comprendieron tal vez por primera vez que toda América Latina estaba con ellos. Estaba con la justicia de la causa Argentina, por primera vez, nociones como lucha contra el neo colonialismo y lucha contra el imperialismo, aquí no se habían utilizado para las Malvinas en absoluto.
-Es cierto. La televisión perdía hasta el color, creo, cuando se nombraban esas palabras, pero después de terminada la guerra por las Malvinas las directivas fueron “se acaba todo el verso latinoamericano”.
-Este es el momento entonces que los medios de información que son libres pueden publicar abiertamente puntos de vista muy amplios sin el menor inconveniente. Es el momento de integrar eso que se llama el plan de educación general que empieza con la educación primaria y tiene que terminar en lo más alto. Yo sé, yo soy un poco quimérico y utópico porque sé muy bien que modificar un panorama como el de la televisión no es para mañana ni para pasado pero si los argentinos lo intentan lo lograrán. Yo he dicho ya muchas veces que la Revolución Cubana fue una especie de detonador de conciencia en mi caso. La Revolución Cubana me enseñó una cosa que no sabía y es que soy latinoamericano. Era antes muy europeizante.
-Pero Borges dice que hay caraqueños o porteños pero no latinoamericanos…
-Entra muy bien dentro de su óptica y dentro de su esquema pero me parece totalmente absurdo. Creo que América Latina, sobre todo en estos últimos cincuenta años, se ha lanzado con todas las dificultades del caso al descubrimiento de su identidad que no la conocía. América Latina no conocía su identidad, estaba totalmente volcada a modelos extranjeros. Primero fue Europa, después fueron los Estados Unidos, el gran espejismo que lo sigue siendo en una gran mayoría. Pero, por ejemplo, el hecho de que todos los países latinoamericanos en este momento tengan gran admiración por sus escritores, gente que ellos aman, alguien como García Márquez, es muy revelador porque eso no sucedía cuando yo era muchacho. La admiración era hacia los grandes maestros europeos. Borges publicaba pequeñas ediciones de 200 ejemplares y nada más. Eso ha cambiado enormemente y es muy positivo. En el fondo es muy revolucionario.
-¿Tenés pensado vivir acá?
-No, vivir definitivamente no, no me gusta la palabra definitivo. Pero ir y venir, sí, claro. Ir y venir en el contexto latinoamericano. El problema es que es tan enorme y hay tantos países y me siento tan cómodo en todos los países latinoamericanos...
-Te has convertido en un viajero.
-Me han convertido. Lo único que no han hecho los militares es pagarme los aviones pero aparte de eso me han obligado a tomar durante diez años uno atrás de otro para poder combatirlos.
-¿Cuando volvés a Buenos Aires?
-Vuelvo en marzo, pienso quedarme lo mínimo dos meses, además no quiero quedarme mucho tiempo en Buenos Aires. Quiero ver un poco el interior. Soy de los argentinos que antes de ir a Europa, conocieron su país, que no son tantos. Cuántos amigos conocen muy bien Londres, París, y no fueron nunca a Mendoza, no fueron nunca a Salta, yo conocí bien el país, le di bien la vuelta, lo único que no conozco es la Patagonia. Cuando vine en el ’73 mi intención con un amigo era alquilarnos un jeep e irnos a la Patagonia, pero las circunstancias no me dejaron, porque se vino encima lo que sabemos después de las elecciones de Cámpora. Me fui y ya no pude volver, en ese momento me convertí en exiliado, pero a lo mejor puedo hacerlo ahora.
-Tu presencia en la Argentina no es lo mismo que tus declaraciones en el extranjero ni una entrevista. Movilizás mucho y de otra manera. Además, hay mucha juventud. Si en el ’76 ibas por la calle con un libro de Cortázar en la mano, te metían preso. Me acuerdo que a un alumno se lo llevaron porque iba con uno de tus libros. No obstante, se te enseñaba casi secretamente, y hay toda una generación de chicos de quince y dieciséis años que te conocen muy bien.
-Anoche me di cuenta de eso porque yo había ido al cine y al salir me esperaba el corresponsal de Le Monde y vino por la calle Corrientes una manifestación por los desaparecidos, y había también madres de la Plaza de Mayo y una cantidad enorme de chicos pero chicos, realmente muy jovencitos y en el mismo instante que me descubrieron se interrumpió la manifestación. Se pararon y se me vinieron encima de una manera que casi me matan, pero esos pibes además me decían cosas tan conmovedoras. No hablemos ya que pedían que les firmara y donde podían, diciendo cosas como gracias por lo que hacés o gracias por estar aquí. Las chicas me dejaron toda la cara cubierta de besos, durante cinco minutos, yo estuve completamente rebasado por una cosa tan bonita. La casualidad que hizo que me encontraran y me quisieron meter en la manifestación y me hubiera ido con ellos con mucho gusto, pero tenía que darle una entrevista al Le Monde porque es importante que salga en Paris una idea de lo que está pasando aquí visto por un argentino. No fui con ellos y lo comprendieron muy bien, además, pero fueron cinco minutos increíbles y coincide con lo que me acabás de decir vos. Y sería absolutamente imperdonable que eso fuera aplastado una vez más.
-¿Estás escribiendo?
-Mi nuevo libro es lo último que hice y ahora cuando vuelva a París voy a tratar de escribir algunas notas sobre lo que viví esta semana, comunicar un poco mis impresiones.
-García Márquez escribe muchísimo para una agencia que después lo retransmite.
-Él escribe una nota semanal.
-Lo tuyo no se publica tan regularmente. ¿Por qué?
-Es que yo soy mucho más vago que García Márquez. Además estoy más enfermo y soy mucho más viejo que él. Son factores que cuentan, en serio. Yo no puedo escribir como escribe él. Es un tipo mucho más disciplinado. Yo soy más vago para escribir. Por ahí durante una semana trabajo muy bien y después durante dos semanas no hago nada. Tampoco te puedo decir cómo será mi nueva novela, te puedo decir lo que no va a ser; lo que va a ser no, porque nunca sé lo que voy a escribir, nunca lo sé. Será un libro donde la historia este presente, donde la historia latinoamericana esté presente. En qué aspectos o en qué formas no lo sé, no tengo idea, pero sé muy bien que no va a ser un libro exclusivamente literario.
fuente:
http://www.urgente24.com/index.php
Este miércoles (26/8) se conmemora una nuevo aniversario del nacimiento del escritor argentino. Poco antes de dejar el mundo de los mortales, Cortazar concedió su última entrevista a la Revista 7 Días que aquí reproducimos.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Este miércoles (26/8) se conmemora una nuevo aniversario del nacimiento del escritor argentino Julio Cortázar.
Considerado uno de los autores "más innovadores y originales" de su tiempo, el creador de 'Rayuela' y 'Bestiario', entre otras obras literarias, es comparado con escritores de la talla de Jorge Luis Borges, Anton Chejov o Edgar Allan Poe.
Julio Cortázar nacio el 26 de agosto de 1914 en la embajada argentina en Bélgica, sobre lo que relataría luego "mi nacimiento (en Bruselas) fue un producto del turismo y la diplomacia". Su muerte se produciría también lejos del país, en Paris, el 12 de febrero de 1984.
Poco antes de dejar el mundo de los mortales, Cortázar concedió su última entrevista a Alberto M. Perrone para la Revista 7 Días en ese mismo febrero.
A continuación dejamos el reportaje completo que reproduce el sitio el Historiador.
7 Días-¿Qué es lo primero que deberán conocer los argentinos?
Cortázar-Me parece fundamental que aquí, con la mayor velocidad posible, se normalice la información sobre Nicaragua y en general América Central y la cuenca del Caribe. Todo lo que se sabe esta parcelado, dividido, mutilado, ajustado a las conveniencias.... y a la presentación de los aspectos negativos y el escamoteo de lo positivo. En ese sentido estoy muy contento de haber publicado en España, un librito que ya me publicaron los nicaragüenses, que reúne todos los artículos que yo escribí sobre Nicaragua. Puede dar una idea un poco poética, pero literaria del proceso sandinista. Creo que hay que darles bibliografía a los lectores para que ellos hagan su composición de lugar y elijan, pero elijan con información y no simplemente porque los engañan. Aquí, durante tantos años, las opciones se han tomado sobre la base de mentiras; no hablemos ya de las Malvinas, no nos metamos en eso, pero respecto de Nicaragua… Además, sostengo que toda solidaridad con Nicaragua frente a los Estados Unidos, concretamente en este caso, es también una solidaridad con Argentina: defendemos América latina.
-¿Crees que lo que va a pasar con Nicaragua podrá servir de modelo para América latina?
-Los nicaragüenses, mis amigos de la Junta, porque yo conozco bien a todos los hombres de la Junta, dicen algo que a mí me entristece mucho. Dicen: es posible que Nicaragua tenga que sucumbir y ser totalmente destrozada para que de su experiencia y de su ejemplo salga un nuevo brote revolucionario en otro país de América latina. Es terrible pensar eso y yo no lo quiero pensar. Creo que si las manifestaciones de solidaridad internacional, que en alguna medida le frenan la histeria a Reagan, se intensificaran, se multiplicaran, entonces habrá posibilidades de un arreglo negociado.
-¿Tanto lo afectan a los Estados Unidos la situación de Nicaragua?
-Lo afectan artificialmente, en la medida en que Reagan y su equipo tienen histeria frente a la Unión Soviética. Es decir, todo lo ven en términos Este-Oeste, nunca lo ven en términos Norte-Sur. El pánico, el miedo es lo que ellos llaman la “infiltración soviética en Nicaragua”; como el pánico que han tenido veinte años por la infiltración soviética en Cuba. Infiltración que ellos han desencadenado, que la han provocado con su actitud estúpida, con su bloqueo. ¿Qué pueden hacer estos países frente al hambre? ¿Qué pueden hacer frente a la falta de petróleo? Cuando Estados Unidos bloqueó a Cuba, Cuba se caía en quince días por falta de petróleo; la Unión Soviética les ofreció el petróleo, de la misma manera que Suecia les ofreció lápices y Francia les ofreció aspirinas y aceptaron todo. Acá es exactamente igual ¡Cómo no van a aceptar la ayuda Soviética! No hacen ninguna distinción. Si un país como la Argentina que está en situación muy diferente tiene en este momento un comercio muy importante con la Unión Soviética, frente a eso ya es una buena cosa que los argentinos hagan la comparación. Los cubanos tienen casi veinticinco años de revolución. Es mucho tiempo. Los nicaragüenses estaban todavía en su pleno entusiasmo cuando les ha caído esto encima. Cada vez que voy a Managua siento lo que yo sentía en Cuba las primeras veces que fui y que ahora ya no siento pero que eso esta reemplazado por otras cosas. Cuba se defiende muy bien en el plano interno, desde el punto de vista cultural y esas cosas que nosotros conocemos mejor. El punto de vista editorial es fantástico, porque un país que tenía dos editoras, tiene ahora como veinte y además distribuidas por todo el país.
-¿Es cierto que Lezama Lima de quien vos fuiste un admirador e incluso, hiciste mucho para dárnoslo e conocer está censurado, como dice Cabrera Infante?
-Cabrera Infante es un hijo de mil putas, es un perfecto renegado. La casa de Lezama Lima en la Habana se ha convertido en museo nacional, museo de Lezama Lima y se ha instalado una biblioteca para los estudiantes. Lezama tuvo problemas con el poder. Le tocó esa época de sectarismos que hubo en los años ’60, le tocó muy jorobada, cuando se produjo el famoso caso Padilla que me obligó a mí siete años de silencio, de no ir a Cuba. Durante siete años no fui y Lezama por su parte también sufrió frente al resentimiento de los mediocres. Siempre los mediocres son los más revolucionarios en esas circunstancias. Lezama era un hombre que decía lo que pensaba. Cuando no le gustaba algo lo decía. Y fueron años en que no se podía decir. En que no se podía defender a un escritor homosexual, por ejemplo. Esa era una de las estupideces, ya sabés vos el terna del machismo. Yo hablé en Clarín sobre eso porque me sigue pareciendo uno de los problemas básicos en América latina que manda al suelo muchos proyectos y muchas realidades. Esa etapa pasó. Fue disminuyendo. Actualmente realmente hay un clima en que cualquier escritor cubano se desenvuelve y escribe y los jóvenes tienen editores. Sólo Cabrera Infante puede encontrar que todo está mal y lo va a seguir encontrando, él y toda la banda que lo ayuda.
-¿Cómo es la experiencia de esa nueva escritura?
-Se nota en la poesía sobre todo. Vos sabés que la poesía es una actividad muy caribeña, ¿no? No diré que todo el mundo es poeta pero todo el mundo se siente un poco poeta. Si no es escritor es lector. La poesía allá tiene la vigencia que no tiene en este país que es una expresión de minorías, bien lo saben los editores, ¿no? Allí no. Allí es mucho más y no hablemos ya de un Nicolás Guillén. Hay un muchacho cubano que se llama Nogueras, totalmente desconocido en la Argentina, que escribe una muy linda poesía que no es una poesía patriótica, ni expresamente revolucionaria, con una línea muy abierta. La poesía de Nogueras los cubanos la leen, la leen y la quieren, la aman.
-¿La lectura a nivel popular está generalizada?
-Si, esta unificada porque las tareas de alfabetización se han cumplido bien. Es muy impresionante llegar a cualquier pueblito de Cuba, pueblitos muy chiquitos y encontrar una tienda donde al lado de los cigarrillos y la cerveza hay estantes con las últimas novedades de las ediciones de la Habana o de Santiago de Cuba.
-¿Y qué es la llamada dependencia de los soviéticos?
-En ese periodo que califiqué de sectario, llegó un momento en que los soviéticos con su cerrazón habitual en materia intelectual intentaban exportar el modelo de la revolución soviética a Cuba. Hacerles leer el realismo socialista. Entonces mandaban desde Moscú ediciones ya traducidas al español que los cubanos con muy buena voluntad trataban de leer el primer y segundo libro. Pero no se vendía ni uno. Prácticamente los regalaban y no tuvo el menor éxito. Porque Cuba es un país tropical, es un país africano, afro-español, con otros valores, con otra sensualidad, con otros criterios. A ellos les gusta una literatura que los refleje, les gusta Alejo Carpentier como es natural. Les gusta Lezama Lima y aunque solo una pequeña minoría pueda leerlo lo leen. Entonces aquella literatura cayó y los soviéticos son lo bastante vivos como para no insistir en eso. Me acuerdo que fui el centro de una polémica con un colombiano que se llama Collazo, porque como no se animaban a usar el término realismo socialista, habían inventado el término de “contenidismo”. Decían que todo libro para que sea revolucionario tenía que tener un contenido, y ese contenido tenía que ser la causa del pueblo, etc., etc. De ahí a escribir novelas sobre los héroes de los tractores hay un paso, y a los cubanos no les gusto nada eso, no. Fue una polémica muy linda porque aclaró un montón de cosas. Eso ha quedado totalmente atrás y ahora encontrás la literatura más variada. Nadie le pide explicaciones a un escritor en Cuba si escribe un libro únicamente con poemas de amor. No le van a ir a decir “compañero usted aquí no dice ni una palabra sobre la revolución”; lo que cuenta es la actitud personal de ellos. Después escriben lo que les da la santa gana, pero como dijo Fidel siempre que no sea contrarrevolucionario. Ahora eso es un problema muy difícil porque, ¿qué es contrarrevolucionario? Para los burócratas cualquier crítica que escribas. Para esos soy un gran contrarrevolucionario y muchos me lo han dicho. “Vos venís acá a criticar”; sí, yo vengo a criticar desde dentro de la revolución cuando encuentro algo que no me gusta. Pero esto me gusta y esto me gusta y estoy con ustedes. Una cosa es criticarles de dentro siendo solidario y otra cosa es ser Cabrera Infante que critica desde fuera para destruir la revolución. Yo la quiero ayudar. Eso es como cuando educás un hijo: no hagas esto, le decís porque lo hacés por él y desde él. Esa es la diferencia, mucha gente no lo ve.
-¿Cómo encontraste la Argentina a tu regreso?
-Tiene que haber una crítica, una crítica generosa, que no sea una crítica desgraciada para jabonarle el piso al gobierno. Porque si la oposición al gobierno es una oposición negativa, los milicos van a volver a salir, aunque parezca impensable ahora. Hay que conocerlo como lo conocemos todos. Todo lo que voy a decirte solamente refleja opiniones que tal vez no abarcan la totalidad. De todas formas nadie va a pensar que estoy sentando cátedra, porque si algo no hago es eso. Vos me hacés la pregunta y yo la contesto. La impresión que tengo es positiva y negativa a la vez, en los dos aspectos la parte positiva es esa sensación de distensión, la toma de conciencia de que realmente hay una libertad. Hay una diferencia con respecto a lo que sucedía y que naturalmente eso puede dar muy buenos resultados en la gente que esté dispuesta. La parte negativa del asunto es, y eso se advierte hablando con amigos como con los taxistas. Veo esa cosa típica del argentino que nos ha hecho tanto daño: delegar siempre la responsabilidad en los demás. Los taxistas te hablan con gran franqueza y dicen “esto es una calamidad”, “esto va mal por tal y tal cosa”, “falta esto”, “esto habría que cambiarlo”, pero vos tenés la impresión de que están en un plan de acusación de los demás pero que ellos están al margen. Se ponen un poco al margen. No hay una autocrítica que empiece por decir “yo también formo parte de las equivocaciones y de los defectos del país”. En la medida que el pueblo no se dé cuenta de que él es el protagonista de su democracia, y no los demás, no vamos a salir adelante. A los franceses se les puede reprochar millones de cosas, pero en principio el francés medio es un tipo que actúa y decide después de haber reflexionado. No hay ningún verticalismo en sus decisiones, en general, no acepta consignas ni órdenes, sigue directivas de su partido. Pero cómo las discute, cómo las pelea. Los comunistas en el partido comunista, los socialistas frente al socialismo. En cambio aquí el sentido crítico se ejerce en una sola dirección, de mí contra vos, pero ¿yo?, yo soy perfecto. Simplemente te estoy criticando, pero el hecho de criticar no me da ningún derecho, porque, ¿en qué medida yo soy culpable o partícipe de lo que está sucediendo? En mi viaje anterior a Buenos Aires me pasó una cosa muy significativa. Un taxista me habló durante veinte minutos de la confusión, de cómo todo el mundo robaba y cuando yo me bajé me estafó en el vuelto, me di cuenta después, cuando ya me había dado una lección de moral sobre los demás. Me estafó hace diez años y ese es un buen ejemplo. Los ladrones eran los otros, él no.
-En París tomaste una clara posición en defensa del grave problema de los desaparecidos, participaste de manifestaciones frente a la embajada argentina, estuviste seguramente con muchos argentinos exiliados. Como promedio de todo lo que hiciste, vos como tantos exiliados, seguramente sin la notoriedad tuya, y de mucha gente que en este momento está volviendo al país, ¿qué reflexión queda?
-Es una excelente pregunta, hay mucha tensión, mucha inquietud. Lo más negativo, lo más lamentable sería que los exiliados que vuelven volvieran con una actitud un poco triunfalista. La actitud de los que han sufrido fuera, y vuelven. Un poco como aquel que se presentó en México y me dijo “soy un exiliado argentino”, y yo le cambié la cosa. Le dije, deberías decir “soy un argentino exiliado”, parecía una tontería pero tiene su sentido. Nunca faltará un porcentaje de gente que ni siquiera han sido auténticos exiliados y que vuelvan con esa tarjeta de visita, pensando que eso les da una especie de status moral que no tienen. Personalmente estoy convencido que la enorme mayoría de exiliados van a volver con una actitud profundamente positiva, es decir, todo lo que ellos han podido aprovechar del exilio para el perfeccionamiento de sus disciplinas, lo van a traer aquí. Van a venir con ganas de volcarlo en el país, de ser útiles, de eso estoy profundamente convencido. No porque sea mi caso personal sino porque las circunstancias me han puesto en contacto con enormes núcleos de exiliados, sobre todo en España, Francia y Bélgica. De modo que en ese sentido no tengo ningún temor. Por otro lado, también es bueno que se piense en la actitud que tomarán los argentinos que no fueron al exilio frente a estos que vuelven. Si yo pudiera dar una opinión en ese plano me gustaría que la palabra exiliado desapareciera lo antes posible. Es decir que los argentinos que volvieran aquí se reincorporasen a sus tareas sin la menor etiqueta. Que ellos no se pusieran ninguna etiqueta, ni que aquí le pusieran la etiqueta de exiliados, porque ha habido muchos resentimientos de los cuales, en algunos casos, yo he sido el tema y el objeto. De modo, que conozco ese problema. Mi esperanza es que la noción de exilio y no exilio concluya y lo antes posible. Los exiliados pueden volver, que vuelvan y se incorporen.
-El hecho de volver hace que ya se tenga una actitud positiva. ¿No es así?
-Yo sé que aquí adentro habrá también tensiones y fricciones. Le he oído decir a un médico el otro día, esta frase muy significativa: “ahora van a volver de España con los diplomas que se consiguieron allá, con los trabajos, con el cartel que han estado trabajando en Europa, y nos van a jabonar el piso a nosotros”. Es muy grave que se diga eso porque todavía no ha pasado nada, de manera que no tiene ninguna seguridad que le vayan a jabonar el piso. ¿Y qué expresa eso? Un temor, un resentimiento, un sentimiento de inferioridad, que ojalá no se produzca, y que sea un ejemplo aislado. Verdaderamente, después que esa gente ha sufrido como han sufrido los exiliados allá que al volver aquí tengan que sufrir porque fueron exiliados verdaderamente, ya sería inhumano, no sé quién lo aguantaría. Vos tenés material ya para siete números de tu revista. Para siete números de Siete Días.
-¿Qué áreas suponés que debe privilegiar este gobierno electo?
-Todas, todas empezando por la educación primaria, hay que modificar profundamente las estructuras en las cuales nos han educado a todos nosotros, y que están basadas en un nacionalismo fácil, en un patrioterismo fácil. En esa noción que le meten a los chicos que los argentinos son los mejores, que no hay mejores en el planeta. Todos somos iguales, no hay mejores ni peores. A mí me enseñaron las maestras que los argentinos éramos una maravilla. Cuidado con los chilenos que si pueden nos invaden, cuidado con los uruguayos, cuidado con los brasileños y así. Al mismo tiempo en Brasil y en México a los chicos les están enseñando que los mejicanos son una maravilla y el argentino es un idiota, y así sucesivamente. Entonces una de las responsabilidades capitales, si queremos llegar a una verdadera democracia, es remover totalmente las fases de la educación, desde el comienzo. Crear una conciencia argentina que no excluya la conciencia latinoamericana, para empezar. Porque aquí no hay ninguna conciencia latinoamericana. Un argentino medio se nefrega en Panamá, en Costa Rica, en Nicaragua y te diría que poco menos que los miran con hostilidad, porque no son argentinos.
-Eso cambió algo con las Malvinas...
-¡Ojalá! Pero fijáte, cuando la guerra de las Malvinas, me corregirás si me equivoco porque mi información no es buena desde el momento que estaba del otro lado, lejos, los gobiernos latinoamericanos apoyaron la recuperación -vamos a usar la palabra- de las Malvinas, los argentinos comprendieron tal vez por primera vez que toda América Latina estaba con ellos. Estaba con la justicia de la causa Argentina, por primera vez, nociones como lucha contra el neo colonialismo y lucha contra el imperialismo, aquí no se habían utilizado para las Malvinas en absoluto.
-Es cierto. La televisión perdía hasta el color, creo, cuando se nombraban esas palabras, pero después de terminada la guerra por las Malvinas las directivas fueron “se acaba todo el verso latinoamericano”.
-Este es el momento entonces que los medios de información que son libres pueden publicar abiertamente puntos de vista muy amplios sin el menor inconveniente. Es el momento de integrar eso que se llama el plan de educación general que empieza con la educación primaria y tiene que terminar en lo más alto. Yo sé, yo soy un poco quimérico y utópico porque sé muy bien que modificar un panorama como el de la televisión no es para mañana ni para pasado pero si los argentinos lo intentan lo lograrán. Yo he dicho ya muchas veces que la Revolución Cubana fue una especie de detonador de conciencia en mi caso. La Revolución Cubana me enseñó una cosa que no sabía y es que soy latinoamericano. Era antes muy europeizante.
-Pero Borges dice que hay caraqueños o porteños pero no latinoamericanos…
-Entra muy bien dentro de su óptica y dentro de su esquema pero me parece totalmente absurdo. Creo que América Latina, sobre todo en estos últimos cincuenta años, se ha lanzado con todas las dificultades del caso al descubrimiento de su identidad que no la conocía. América Latina no conocía su identidad, estaba totalmente volcada a modelos extranjeros. Primero fue Europa, después fueron los Estados Unidos, el gran espejismo que lo sigue siendo en una gran mayoría. Pero, por ejemplo, el hecho de que todos los países latinoamericanos en este momento tengan gran admiración por sus escritores, gente que ellos aman, alguien como García Márquez, es muy revelador porque eso no sucedía cuando yo era muchacho. La admiración era hacia los grandes maestros europeos. Borges publicaba pequeñas ediciones de 200 ejemplares y nada más. Eso ha cambiado enormemente y es muy positivo. En el fondo es muy revolucionario.
-¿Tenés pensado vivir acá?
-No, vivir definitivamente no, no me gusta la palabra definitivo. Pero ir y venir, sí, claro. Ir y venir en el contexto latinoamericano. El problema es que es tan enorme y hay tantos países y me siento tan cómodo en todos los países latinoamericanos...
-Te has convertido en un viajero.
-Me han convertido. Lo único que no han hecho los militares es pagarme los aviones pero aparte de eso me han obligado a tomar durante diez años uno atrás de otro para poder combatirlos.
-¿Cuando volvés a Buenos Aires?
-Vuelvo en marzo, pienso quedarme lo mínimo dos meses, además no quiero quedarme mucho tiempo en Buenos Aires. Quiero ver un poco el interior. Soy de los argentinos que antes de ir a Europa, conocieron su país, que no son tantos. Cuántos amigos conocen muy bien Londres, París, y no fueron nunca a Mendoza, no fueron nunca a Salta, yo conocí bien el país, le di bien la vuelta, lo único que no conozco es la Patagonia. Cuando vine en el ’73 mi intención con un amigo era alquilarnos un jeep e irnos a la Patagonia, pero las circunstancias no me dejaron, porque se vino encima lo que sabemos después de las elecciones de Cámpora. Me fui y ya no pude volver, en ese momento me convertí en exiliado, pero a lo mejor puedo hacerlo ahora.
-Tu presencia en la Argentina no es lo mismo que tus declaraciones en el extranjero ni una entrevista. Movilizás mucho y de otra manera. Además, hay mucha juventud. Si en el ’76 ibas por la calle con un libro de Cortázar en la mano, te metían preso. Me acuerdo que a un alumno se lo llevaron porque iba con uno de tus libros. No obstante, se te enseñaba casi secretamente, y hay toda una generación de chicos de quince y dieciséis años que te conocen muy bien.
-Anoche me di cuenta de eso porque yo había ido al cine y al salir me esperaba el corresponsal de Le Monde y vino por la calle Corrientes una manifestación por los desaparecidos, y había también madres de la Plaza de Mayo y una cantidad enorme de chicos pero chicos, realmente muy jovencitos y en el mismo instante que me descubrieron se interrumpió la manifestación. Se pararon y se me vinieron encima de una manera que casi me matan, pero esos pibes además me decían cosas tan conmovedoras. No hablemos ya que pedían que les firmara y donde podían, diciendo cosas como gracias por lo que hacés o gracias por estar aquí. Las chicas me dejaron toda la cara cubierta de besos, durante cinco minutos, yo estuve completamente rebasado por una cosa tan bonita. La casualidad que hizo que me encontraran y me quisieron meter en la manifestación y me hubiera ido con ellos con mucho gusto, pero tenía que darle una entrevista al Le Monde porque es importante que salga en Paris una idea de lo que está pasando aquí visto por un argentino. No fui con ellos y lo comprendieron muy bien, además, pero fueron cinco minutos increíbles y coincide con lo que me acabás de decir vos. Y sería absolutamente imperdonable que eso fuera aplastado una vez más.
-¿Estás escribiendo?
-Mi nuevo libro es lo último que hice y ahora cuando vuelva a París voy a tratar de escribir algunas notas sobre lo que viví esta semana, comunicar un poco mis impresiones.
-García Márquez escribe muchísimo para una agencia que después lo retransmite.
-Él escribe una nota semanal.
-Lo tuyo no se publica tan regularmente. ¿Por qué?
-Es que yo soy mucho más vago que García Márquez. Además estoy más enfermo y soy mucho más viejo que él. Son factores que cuentan, en serio. Yo no puedo escribir como escribe él. Es un tipo mucho más disciplinado. Yo soy más vago para escribir. Por ahí durante una semana trabajo muy bien y después durante dos semanas no hago nada. Tampoco te puedo decir cómo será mi nueva novela, te puedo decir lo que no va a ser; lo que va a ser no, porque nunca sé lo que voy a escribir, nunca lo sé. Será un libro donde la historia este presente, donde la historia latinoamericana esté presente. En qué aspectos o en qué formas no lo sé, no tengo idea, pero sé muy bien que no va a ser un libro exclusivamente literario.
fuente:
http://www.urgente24.com/index.php
Etiquetas:
entrevistas- escritores-,
JULIO CORTAZAR,
LITERATURA
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