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miércoles, 20 de octubre de 2010

Joan Manuel Serrat, amigo de la vida. Una charla imperdible con el artista catalán; "América latina forma parte de mi mundo cercano", aseguró





El encuentro era en el hotel de Puerto Madero donde se alojaba. Apenas apareció, saludó cariñosamente a todos los presentes, pidió un agua sin gas y empezó la charla. Se puede decir que Serrat está acostumbrado a ser muy amable, aunque tiene fama de cabrearse. Trata de tomarse cierto tiempo para descubrir a su interlocutor. Intenta descifrar qué busca con las preguntas, adónde quiere llegar. Y una vez que lo tiene más o menos claro, fluye... se relaja.

Se lo ve confortable en sus jeans azules, camisa y saco. Bien físicamente, sin un gramo de más ni uno de menos, pocas arrugas, alguna marca de la vida. Al filo de los 67 años, puede darse el lujo de presumir. Porque encanta aunque no cante.

Para más de una generación, no sólo es cantante, poeta, músico: es un símbolo. En el corazón y en la cabeza de tantos, Joan Manuel Serrat es sinónimo de coherencia, de heroísmo. De este ensamble difícil entre los pensamientos y las actitudes. Fuimos su novia con La mujer que yo quiero; su mujer, su compañera de lucha, con Para la libertad; su madre, cuando lo operaron de cáncer, y su hija, con Las dos Españas.

Serrat siempre parece tener una palabra "afinada" en un mundo de desconcierto. Nacido el 27 de diciembre de 1943 en el seno de una familia obrera, de muy joven se recibió de perito agrónomo. En 1965 se presentó por primera vez en público. Fue prohibido durante el franquismo y se exilió en México. Tras la muerte de Franco regresó a España.





gatodelperro 19 mayo 2009

JOAN MANUEL SERRAT MARIO BENEDETTI "Curriculum"


-Con los años te has convertido en un amigo, en un símbolo, en alguien que ha acompañado la vida de mucha gente.

-Personalmente, no tengo ningún interés en simbolizar absolutamente nada. Entre otras cosas, soy una persona muy generosa y muy tolerante con los pecadores; y lo hago en defensa propia. Quiero decir que trato de manejar mi vida de la manera en que me sienta más cómodo conmigo mismo. De la misma manera como escojo la ropa en función de evitar los inconvenientes, es decir, la busco por su comodidad, no por su elegancia. Elijo la ropa para un manejo despreocupado y, sobre todo, huyendo siempre de todo lo que pueda simbolizar. Y en la vida hago más o menos lo mismo: cuando tengo que escoger entre dos caminos, normalmente tomo aquel en el que me siento más a gusto conmigo mismo... Llevo mucho rato presumiendo de esto [se sonríe por su conclusión a modo de chiste].

-También puedes presumir de haber seducido a hombres y mujeres a lo largo de tu vida. Fontanarrosa lo dice claramente en un texto.

-[Con humor] Es un poco confuso esto.

-Pero, como diría Woody Allen, ¿es malo o bueno para el pueblo judío?

-[Se ríe con gusto] He tenido la suerte de no ser un artista varón que provocara en el resto de los varones una excesiva envidia o celos. Esto me ha hecho sentir bien, porque lo contrario me hubiera hecho sentir incómodo. Aunque no me hubiera hecho cambiar mis hábitos [se ríe otra vez].

-Si de cambiar hábitos se trata, ¿te sientes más sabio con los años, menos discutidor?

-Que discutes menos, es evidente. Pero es que uno discutía por muchas estupideces. Estupideces. Estamos rodeados de estupideces. Discutía por cosas que son absolutamente prescindibles y que no van a modificar nada de todo lo que te afecta, fundamentalmente del entorno: cada quien tiene estas cosas prescindibles y cada quien sabe de las que quiere prescindir. De cualquier manera, sigue habiendo gente muy discutidora.

-¿No es tu caso?

-No. Otra cosa diferente es que pueda indignarme. Aquello que me cabreaba hace un tiempo me sigue cabreando. Y aquello que me indignaba me sigue indignando. Frente a eso, lo que trato de hacer es actuar de una forma más serena. En lugar de embestir el muro con la cabeza, trato de buscar dónde el muro es más débil para ver dónde pego el cabezazo con la sana intención de hacerme el menor daño posible en la cabeza.




1 nov. 2008 Gabrielazanda
Bello poema de Benedetti en la voz de Joan Manuel
Serrat. Admiradores de Serrat amigos que COMPARTEN.
www.serrat.tk



Joan Manuel Serrat tiene un dominio perfecto de la lengua. Lo sabe, y le encanta hablar. Y si hay preguntas que le interesan menos que otras, las aprovechará para encontrar, de todos modos, siempre algo interesante para decir.

-Tu amigo Jesús Quintero te ha hecho un reportaje en el que hablabas de América latina. Incluso te acordabas de una frase de Herminio Iglesias: "Conmigo o sinmigo".

-Muy famosa. Fue antes de las primeras elecciones después de la dictadura aquí.

-Pero estás muy al tanto de lo que pasa en América latina.

-Estoy al tanto de lo que pasa en el mundo, en mi mundo. Y América latina forma parte de mi mundo cercano. Lo raro sería lo contrario: después de tantos años, tantos amigos, tantos sentimientos, tantas contradicciones, tantos amores, tantos sueños, no tener la vida comprometida con esta realidad. Raro sería, muy raro.

-¿Cómo percibes esta España que se ha complicado tanto con la crisis?

-Todas las democracias occidentales están complicadas, con un proceso de crisis económica muy dura. Un proceso que va a ser bastante más largo que lo que en principio los optimistas podían prever, y que por tanto para resolverlo harán falta medidas más duras que las que a todos nos gustaría.

-El dinero, los bienes materiales, ¿se han convertido en un objetivo en sí mismos?

-No: el dinero ha sido importante para el mundo desde el momento en que se planteó como el único símbolo del progreso. Es decir, tú tienes dinero, tú has progresado; tú tienes dinero, tú tienes estatus; tú tiene estatus, entonces esto es tuyo. El dinero ha dado el vellocino de oro que esta sociedad buscaba; no exclusivamente la española, sino la europea y todas sus derivadas latinoamericanas, es decir, todas las sucursales latinoamericanas. Para la América de la montaña, la América andina, o la que vive y viene de otras culturas -dentro de este maltrato y este abandono histórico que ha sufrido-, quizás estas sean historias que la afecten muy poco. Porque, como nunca recibieron nada, no notan la diferencia con la crisis económica.

-¿Estamos hablando de Bolivia y de Evo Morales?

-Sí, podemos hablar de Bolivia, pero también de Ecuador, de Guatemala, y de toda América Central, de buena parte de México; podemos hablar, desgraciadamente, de muchos países.

-Algunas verdades en las que uno creía en los años setenta hoy ya las relativiza.

-Recuerdo que allá por los años ochenta, cuando los primeros días del gobierno de Felipe González, las fuerzas reaccionarias del país [irónico], siempre tan solidarias, trataron ya de boicotear las primeras andaduras del presidente. Entonces soltaron lo que se llamó la teoría del desencanto. Quiere decir: empezaron a extender en los medios de comunicación que les eran propios y fieles que el pueblo español estaba evidenciando desencantarse. Y ya lo hicieron correr mucho antes de que nadie tuviera tiempo de encantarse de nada. Entonces, volviendo a lo que hablábamos, antes de desencantarse hay que encantarse. Y para encantarse tienen que pasar cosas encantadoras. Yo, en estos momentos, no me siento en esa situación. Creo que los gobiernos democráticos que se juntan estos días aquí, los ministros de Educación que se juntan aquí, tienen un momento muy bonito, un momento importante para ir un poco más allá de las palabras. Deberían hacer que podamos creer, confiar en las palabras bellas -que sin duda dirán-, y plasmar en hechos concretos los primeros pasos para que la educación pueda arrancar, ya que siempre es y será una piedra angular del progreso de cualquier pueblo.

-Hablemos de música. Serge Reggiani y Paco Ibáñez se asemejan a ti en el uso de las palabras. No encuentro muchos otros intérpretes, compositores, que tengan este sentimiento y les den tanto valor a las palabras. A veces, más que a la música...

-Yo canto canciones. Y las canciones están hechas de ambas cosas. No cantaría nunca canciones vacías, por muy hermosa que fuera la música; pero tampoco pretendería hacer una canción de un hermoso texto si detrás de él no hubiera una melodía que lo sostuviera con dignidad. Una cosa va con la otra. Las palabras son importantes, muy importantes. Por eso duele tanto ver cómo el mal uso de las palabras les hace perder poco a poco el sentido.

-Pero hay en tu forma un despliegue interesante del lenguaje: usas las palabras como si fuesen condimentos de una receta.

-Antes era así, ¿no? Pero ese es el sentido, para mí, de juntar palabras. Si puedo juntar palabras, que sea para conseguir esto.

-Hay una frase maravillosa que dijiste en aquel reportaje de Jesús Quintero, en relación con tu matrimonio: "De vez en cuando el agua bendita de la pasión salpica". Es difícil conjugar el paso de los años con la pasión.

-Pensar otra cosa es vivir en una falacia. Una relación de pareja, lo primero que tiene que tener para serlo es claridad, transparencia. Y no puede existir si tú no quieres a la otra persona. Y en el querer aparece un abanico muy amplio de posibilidades. Va desde el afecto más fraternal hasta la lujuria más desbordante. A lo largo de todo este abanico se mueve una relación de pareja que, cuanto más clara y más generosa y más respetuosa sea, mejor.

-Todo muy bonito. ¿Y cómo renovar la pasión y la adrenalina?

-Depende de las personas y de algo tan sencillo como es el conocerse uno al otro. [Piensa el tema, casi como pensando en voz alta] Qué buscará cada persona en la otra, ¿no? Si lo tiene, es fácil todo; si no lo tiene, no. Hay muchas cosas que pueden ir en contra de esto. La primera es reconocerse a sí mismo: reconocer quién eres, qué eres, qué edad tienes, qué esperas de la vida exactamente, hasta qué punto estás dispuesto a hacer el ridículo por tus pasiones.

-¿Has dejado de tener miedo de hacer el ridículo por tus pasiones?

-Nunca he tenido miedo al ridículo por las pasiones. Es como matar a un oso: son cosas que sólo he visto en el cine [risas].

-Hace unas semanas estuvo en Buenos Aires Daniel Barenboim. Antes de tocar la Sinfonía Inconclusa, de Beethoven, dijo que luego de interpretarla no había nada más que agregar. ¿Cuál es tu sinfonía inconclusa? ¿En qué momento ante un tema sentiste que no había más nada que agregar? ¿Con Mediterráneo?

-Sí, pero una canción es una cosa puntual; no es una sinfonía. Y, además, no existe una canción que lo contenga todo. Cada día una canción determinada tiene un espíritu diferente y se te presenta de una manera diferente; cada día tú estás diferente, y las cosas te llegan de una manera distinta. Hay días en que se ajustan más unas cosas a las otras. Pero lo que normalmente me ocurre a mí con respecto a la música es que, siendo una persona feliz con lo que he hecho, lo que más me conmueve musicalmente siempre es ajeno. Lo mío forma parte de una conmoción personal, que cuando toco me aparece y me devuelve al sitio donde escribí la canción, y a muchas cosas. Vivo la canción por lo que la canción representa y por lo que somos, por la relación simbiótica que tenemos la canción y yo. Pero es más natural que me ocurra esto escuchando o cantando canciones de otros.

-¿Por ejemplo?

-Muchas, soy muy emotivo.

-Acepto de buena gana que no me des nombres. ¿Dónde escuchas música?

-Probablemente donde menos tengo música sea en el auto, donde me gusta escuchar los programas políticos y deportivos. Normalmente, escucho música en mi casa, sentado, y escuchando música: nunca la pongo mientras hago otras cosas.

-¿Y qué escuchas?

-Lo que me apetece. Hoy por la mañana me he levantado y he salido a comprar. He tenido un impulso determinado de salir a la calle a comprar el concierto de violín y orquesta de Tchaikovski, porque quería oírlo. Es muy raro: ¿por qué ese concierto? No lo sé. Pero otros días me da por escuchar algo que, si lo tengo en mi casa, lo escucho, y si no, lo voy a buscar. Como no podía bajármelo de Internet, he tenido que salir prácticamente en calzoncillos a comprar el disco.

-¿Cómo es tu cotidianidad en Buenos Aires?

-No: yo no uso cotidianos.

-¿Perdón?

-Hay cosas que se parecen, pero me niego a tener cotidianos. Lo que ocurre es que cuando entro en época de trabajo, todo el día se convierte en día de composición. Voy saliendo a partir de mis necesidades físicas de orearme, de respirar, de caminar o de alejarme de las cosas en que estoy. Pero no: no tengo cotidianos.

-¿No desayunas a determinada hora?

-Más o menos. Yo desayuno con mi perro. Pepe y yo desayunamos lo mismo. El come su comida, pero desayuna conmigo. Es un poco elástico. Puede ir de las 8 a las 10.

-¿Cambió algo tu cabeza desde la operación, con la enfermedad? ¿Estás más temeroso o más intrépido?

-Mira, yo subo a los aviones absolutamente inconsciente de los riesgos. Nunca pasé miedo en un avión, lo que muestra el grado de inconsciencia que tengo. Tengo muchos amigos médicos y he visto lo reacios que son a operarse, seguramente porque saben lo que pasa. En cambio yo no tengo ningún inconveniente. Cuando me dicen "usted se tiene que operar", soy diligente y trato de hacerlo lo más rápidamente posible, porque quiero estar bien lo más rápidamente posible. He pasado dos cánceres y distintas historias. Pero, bueno, afortunadamente estoy recuperado. Y lo único que quiero a partir de esta historia personal es transmitir a los que están en una situación parecida un aire optimista para enfrentar lo que les suceda, porque en la medida en que lo enfrenten así tendrán más recursos.

-¿Hay cosas que te ilusionan y que todavía no has hecho?

-No, las que puedo decirte son las cosas que me hubiera gustado hacer y no haré jamás en la vida.

-Como dice Alejandro Dolina, ya no puedes ser diez de Boca.

-[Se ríe] Exactamente. Esas son las cosas definitivamente perdidas, y de éstas no voy a hablar, porque corresponden al mundo de la intimidad y de lo oculto de uno, que dejaría de ser maravilloso en el momento en que lo contara. Las cosas que yo he querido hacer, mejor o peor, las he hecho.

-¿Hay algún momento más luminoso que otros en tu día?

-Cuando me despierto, me entra un grado de felicidad pensando que sigo vivo, que todavía estoy aquí. Como le pasaba a Trotsky, que se despertaba y, feliz, salía de la cama gritando: "¡Stalin me concedió un día más de vida!".

-Debía de ser doloroso e interesante al mismo tiempo, ya que cuando estaba en México compartía amores con Frida Kahlo. No la pasaba nada mal.

-No se puede pasar bien cuando tú estás amenazado de muerte y no sabes cuándo te van a matar. Todos tenemos este monstruo que intenta que no exista más ese día. Entonces, yo abro los ojos y digo: ¡otro día más!

-¿Quién es tu Stalin hoy?

-No tiene cara ni tiene nombre. Ni tengo ningunas ganas de preocuparme por qué cara o qué nombre tiene. Sencillamente, creo que sin duda soy yo mismo. Es otra parte de mí mismo.

-¿Has percibido el cambio de actitud de las jovencitas cuando pasan de mirarte como guapo y te llaman señor?

-¡Sí! Lo que pasa es que el espejo es la realidad. Y en el alma tú tienes otro que no coincide con el espejo. No coincide hasta el día en que asumes que el del espejo no sólo es la realidad, sino que es la realidad imposible de modificar. Entonces, te gastas el dinero en cirujano plástico o te gastas el dinero en cosas mucho más divertidas.

-¿Has ido al cirujano plástico?

-¡No! Yo me he gastado el dinero en placeres terminales. Y no soy muy excesivo.

-¿Sos un señor que cocina?

-No, no, mi mujer cocina muy bien, y a veces me deja cocinar a mí. Yo sí cocino; el problema está en que soy un poco desordenado en mi cocina, lo cual a mi mujer no le gusta. Por eso tengo que esforzarme mucho, no sólo en lo que cocino, sino en aprender el orden de la cocina. Pero estoy en ello: soy un muchacho aplicado.

-Perteneces a una generación que no cocinaba ni cambiaba pañales.

-No: yo sí cambié pañales. A mi primer hijo, Queco, no lo vi prácticamente, y a mi primera hija la tuve con treinta y cuatro años, cuando ya había pañales absorbentes. Sí, muchas noches. Y he dado biberón. Y hago las camas de mi casa. Los sábados y domingos, cuando no está la muchacha, las hacemos nosotros.

-¿Y has llevado el desayuno a la cama?

-¿A mi señora? Pues eso ya es vicio.

-Hace poco le hicieron una entrevista a Fidel Castro en la que dijo: "El modelo cubano no funciona ni para nosotros".

-Ese hombre lo tiene claro. Pero ha tardado mucho en decirlo. Yo creo que hace tiempo que lo sabe; bendito sea que lo haya dicho y bendito sea que todo esto represente un paso adelante para que el pluralismo político pueda hacerse realidad en Cuba.

-¿Lo de Chávez es una democracia?

-Es un personaje curioso, que adopta la personalidad de Simón Bolívar modificada; porque mientras Bolívar era preferentemente esclavista, descubrimos que Chávez adoptó un Simón Bolívar que es liberador de los negros. Pero estos son usos y manipulaciones a los que los políticos, y los civiles también, nos tienen bastante acostumbrados.

-Luego de visitar tanto la Argentina, ¿has podido entender al peronismo?

-No, ni los peronistas lo entienden. Nunca me he sentido más tonto que otros por no entender bien el abanico del peronismo.

Por Any Ventura
revista@lanacion.com.ar
VISITA INMINENTE

Serrat vino en septiembre a Buenos Aires para el acto de apertura del Congreso Iberoamericano de Educación. Volverá el mes próximo para presentar su último álbum, Hijo de la luz y de la sombra, en el que evoca al poeta Miguel Hernández. Los shows serán el 25, 26, 27 y 28 de noviembre en el Gran Rex, y cerrará la gira el 3 de diciembre con un concierto en Córdoba.
MUY PERSONAL

Está casado desde 1978 con Candela Tiffon, con la que tiene dos hijas mujeres, María y Candela. Queco, su hijo mayor (fruto de otra relación) vive en Madrid y lo ha convertido en abuelo.

-¿Eres abuelo?

-Sí, soy abuelo de dos niñas, de catorce y de ocho años.

-¿De tus hijas?

-[Con tono irónico y encantador] Mis hijas todavía no han considerado esta posibilidad de darme un nieto varón. Y como sigan en el plan que siguen, no voy a poder llevar a mis nietos al campo del Barça, como es mi ilusión. Porque mi hijo vive en Madrid y, evidentemente, hay estadios de fútbol a los que yo no voy.

-¿Qué edad tienen María y Candela?

-Mi hija María tiene treinta años y Candela, veintitrés. María estudió farmacia, fue una brillantísima estudiante, pero después se dio cuenta de que el mundo exterior le interesaba más y entonces estudió periodismo y se dedicó a algo que a mí me hizo mucha ilusión: el periodismo deportivo. Ha estado muchos años trabajando en los campeonatos del mundo de motociclismo en Moto GP, y ahora se encuentra trabajando en una empresa que patrocina equipos de automovilismo en las World Series y en la Serie 2000.

-¿Cómo es María?

-Es muy inteligente y muy sensata. Es una mujer de las que jamás se acuestan sin haber terminado lo que tienen que hacer.

-Qué bueno que eso lo diga un padre. ¿Y qué hace tu hijo?

-Trabaja en producción de televisión.

-Se han dedicado a los medios, entonces.

-Sí, pero tú lo dices como si esto tuviera algo que ver conmigo, y no, yo no tengo nada que ver. Ellos han tenido la posibilidad de dedicarse a lo que más les gustaba. La pequeña [Candela] es la que hace algo más parecido a mí: está terminando Arte Dramático. Pero nunca se sabe.

-Necesitas un nieto varón para llevar a la cancha.

-A mí realmente tampoco me urge esto. Lo único cierto es que cada año que pasa, pues, es un año en que se retrasa la presencia de mi nieto en la cancha.


Domingo 17 de octubre de 2010 Publicado en edición impresa
fuente: diario LA NACION.COM

Los videos los agregue yo, a mi gusto.
Lic. Jose Pivin
Editor de este Blog


sábado, 21 de agosto de 2010

«Los más grandes compositores del mundo son Bob Dylan, Silvio Rodríguez y Joan Manuel Serrat»





Núria Martorell
Periodista

El cantautor y rockero argentino León Gieco abraza la música como un viaje sin fronteras. Y su destino (y objetivo) ha sido siempre dar visibilidad a las injusticias. El artista repasará mañana por la noche (jueves 8 de julio) en el escenario natural de Lanuza, en el valle de Tena (Huesca), sus cuarenta intensos años de trayectoria, marcados por las vicisitudes y regímenes políticos que ha atravesado su país.


07/07/2010

El autor del megahit Sólo le pido a dios es el encargado de abrir el Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur, en el marco de una gira musical que le permite promocionar su nueva faceta cinematográfica. Se trata de la película que ha dirigido, titulada MundoAtlas, una emotiva road movie en la que recorre Argentina actuando con músicos discapacitados y en la que ha estado embarcado los últimos años.



Esta entrevista tiene lugar minutos previos a la semifinal del Mundial de Fútbol que enfrenta a España y Alemania. Y sabiendo lo futbolero que es el músico, la primera pregunta resulta inevitable:



¿Te atreves con algún pronóstico?



“Buf, qué sé yo. Pronostiqué que Alemania ganaba a Argentina 4 a 0 cuando mi hija se disponía a preparar un asado para festejar ese triunfo de nuestra selección que no llegó… Así que no, no me atrevo. Lo que está claro es que va a ser un partido muy interesante.



Primera curiosidad sobre tu actual gira: ¿Por qué completas los recitales con proyecciones de distintos momentos de la historia de Argentina, el golpe militar, la llegada de la democracia, el neoliberalismo y el actual gobierno de Cristina Fernández de Kirchner?



Pensé que era la mejor forma de ilustrar ese bloque de piezas que canto de esas épocas en concreto. Interpreto las primeras canciones que compuse y la inspiración para crearlas surgió de dos cosas fundamentales: el movimiento del rock argentino y el momento político que viví. Yo tenía 18 años y sufríamos una dictadura militar más o menos suave así que todos queríamos que volviera Perón de España. Todos estábamos muy politizados y yo me politicé con la canción. Fue como un despertar en mí. Nunca había compuesto ninguna canción antes… Y me parecía interesante reproducir en los conciertos imágenes del rock nacional y la catástrofe política de aquella época.



¿Y qué más incluyes en el repertorio? Porque tu último disco, Un León D-mente, te ha salido muy heavy… [lo grabó en el 2009 con la banda de rock D-mente, y la revista Rolling Stone lo destacó como uno de los mejores 50 discos de ese año].



La presentación de este disco es un show aparte, sí. Aquí vengo con mi grupo tradicional para interpretar toda mi historia. Estoy con una banda muy ecléctica que toca rock, folklore y hasta tango.



De hecho, en Buenos Aires este último compacto lo presentasteis como teloneros de Metallica. ¿Qué tal la experiencia?



Acabábamos de sacar el disco y tocar con Metallica nos proyectó un montón: fue uno de los discos más vendidos. Tuvimos la experiencia de tocar para 50.000 personas dos días en el estadio de River Plate de Buenos Aires. Y luego los Metallica nos llamaron al camerino para sacarse una foto con nosotros, ¿te imaginas? Resulta que les habían explicado que yo era como el Bob Dylan nacional, el cantante que se atreve a tocar solo con la guitarra ante toda una cancha de fútbol, y dijeron ‘nos encantaría conocerle’.



Precisamente te iba a preguntar qué tal llevas que te digan el Bob Dylan argentino…



Perfectamente, claro. Gracias a Bob Dylan agarré mi armónica y compuse mi primera canción. Andaba en mi pueblo con mi bicicleta, con 13 años, y escuché en la propagadora (entonces no existía la radio) una canción en inglés que me emocionó tremendamente, pero cosas de pibe: no fui a averiguar quién la cantaba. Siete años después la volví a escuchar en una tienda, me compré el ‘simple’ (con dos canciones) de los Birds, en la que cantaba Mr. Tambourine y al día siguiente volví para pedirle que me vendiera todo lo que tuviera de ese grupo. Me dijo que no tenía más que eso, pero sí algo del autor de la canción. Así que me fui con el disco de Dylan The Freewheelin’ y su Blowin’ in the wind me flasheó. Mi canción Hombre de hierro más que ser una clara influencia de este himno es directamente un robo. Es muy parecida, pero mi letra era sobre la política de Mendoza, de cuando los militares reprimieron violentamente a un grupo de maestras. Fue la tapa de una olla que se destapó. Ahora ya llevo más de 40 discos grabados…



¿Y es cierto que a su perro le ha puesto Dylan de nombre?



Claro. Es el único Dylan con el que puedo estar hablando (risas). En realidad, tuve contacto con Bob Dylan gracias a Pete Seeger. En ese encuentro Dylan me regaló una armoniquita que se la sacó al mánager y me preguntó cómo me lo hice yo para grabar con Seeger. Recuerdo que entonces Dylan llevaba el Óscar que ganó pegado al teclado.



Es que su currículo quita el hipo... Pocos pueden contar que han tocado con el citado Pete Seeger, con Bruce Springsteen...



Y he compartido discos con Milton Nascimento, Mercedes Sosa, Gilberto Gil… He compartido escenario con Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel, Luis Eduardo Aute, Carlos Núñez (con el que también grabé)…Con Silvio Rodríguez, Pablo Milanés…Ahora mismo vengo de tocar con Joan Baez en el Lincoln Center. Cada personaje responde a su determinado país… Pero sí puedo decir que después de todas estas colaboraciones los más grandes compositores del mundo son Bob Dylan, Silvio Rodríguez y Joan Manuel Serrat.



Su nombre estará eternamente ligado a Solo le pido a Dios, hit que cantaron desde Mercedes Sosa hasta Ana Belén. Cuando a compusiste, ¿eras conciente de la trascendencia que acabaría teniendo?



No, no. En realidad los autores que dicen ‘acabo de componer un himno’ nunca lo aciertan porque es la gente que lo transforma en un himno. Eso sí, la única persona que lo antecedió, que lo vaticinó, fue mi papá, un cantante alcohólico y un personaje divino que me incitó a que me fuera a Buenos Aires para que yo cumpliera su sueño y viviera lo que él hubiera querido que fuera su carrera. Tuve la oportunidad de llevarle de gira y conocer varios países hasta que murió de alcoholismo. Cuando la compuse, en el 78, no tenía editorial ni se promocionó con ningún videoclip, pero fue absorbida por un montón de cantantes que hicieron cientos de versiones en muchos idiomas. Aún ahora sigo firmando autorizaciones para que la letra figure en libros de lectura de muchos países.



Con el lío de la Guerra de las Malvinas y tras el bombazo que supuso que Mercedes Sosa la cantara, los ingleses te negaron el visado para actuar en Londres “por antibelicista”, ¿verdad?



Sí, pero tuve mi venganza cuando un grupo danés, creo que se llamaba Ouladish, la grabó en inglés, hizo un videoclip y estuvo cuatro meses en las listas de los más vendidos en Londres.



Estás aprovechando esta gira por España para presentar la película Mundo Atlas, un documental en el que se te ve de gira con artistas con diversas discapacidades. ¿Qué tal acogida está teniendo?



Buenísima. Anoche se quedó gente fuera en Casa América de Madrid. Ahora buscamos a un distribuidor que la edite en DVD. El filme ha tenido 35 premios y ya es el documental más premiado en Argentina, lo que me llena de satisfacción porque es la primera vez que hago cine. En realidad, es una película, un libro (escrito por dos terapeutas) y 12 capítulos de televisión que ha emitido el canal Encuentro (siete de ellos ya han sido premiados). Ah, y también una gira. En Argentina hemos hecho entre 25 y 30 conciertos y ahora nos encantaría venir aquí con este otro grupo que tengo con estos músicos discapacitados.



La discriminación en ocasiones es discriminada, pero como esta película es feliz, simpática y muy alegre, y tiene tan alto grado de humanidad, la gente sale encantada y hasta llorando de felicidad, pensando que todo es posible; que todo se puede.



Tengo entendido que todo empezó a raíz de un encuentro. Cuando Pancho, un hombre sin piernas ni brazos, te preguntó qué tenía que hacer para ser tan famoso como tú y entonces le sugeriste que aprendiera a tocar la armónica y cantar.



Así es. Pancho tenía 15 años cuando vino a mi camerino en una silla con marchas que manejaba con un pedacito de brazo. Yo le regalé la armónica y le dije: ‘Este instrumento vos lo podéis tocar’. A la semana estaba actuando conmigo y tocando Sólo le pido a Dios. Salimos en un programa de televisión con un teléfono para recaudar donaciones y no veas… recuerdo que un español se sensibilizó y nos envió un minibús de 100.000 dólares de la Mercedes Benz española y pensamos que esto era ya demasiado.



Cuenta, cuenta. ¿Qué más pasó?



Unos seis años después al entonces presidente Néstor Kirchner, marido de Cristina, se le ocurrió que tenía que abrir el Salón Blanco donde juran todos los presidentes y le escuché decir que como habían jurado tantos atorrantes sería bueno que vinieran a tocar músicos para amnistiar un poco el lugar, así que empezaron a montarse recitales para los que allí trabajaban que luego emitían por el canal estatal. Tocó mucha gente. Pancho entonces quiso conocer al presidente y no se cómo lo consiguió pero Néstor acabó cometiendo el error de darle ¡su teléfono privado! No paraba de molestarle y me pidieron que le organizara algo a Pancho. Así fue como se me ocurrió montar una banda con todos los artistas con discapacidades que después de él había conocido. Los llamé a todos y pudimos hacer nosotros un Salón Blanco diferente. Lo pasaron por televisión y el impacto que produjo a la gente y al presidente mismo fue bestial. Fue entonces cuando el presidente del Instituto de Cinematografía argentina me dijo que debíamos trasladar esta historia al cine. Y nos enrolamos en una increíble gira que acabó siendo este documental. Fueron semanas intensísimas: compusimos canciones nuevas, dos de los músicos se casaron, sí, ¡un casamiento de integración!



Y más recompensas tangibles: con todo lo recaudado habéis financiado una sala del Hospital Garraham para atender a las familias de los discapacitados más pobres. ¿Es este quizás el mejor premio?



Sin lugar a dudas. Con el dinero recaudado podemos atender a las madres de estos chicos con tantas carencias que no pueden pagarse un hotel. Tienen habitaciones confortables y lo mejor, una cocina enorme.



Perteneces a la segunda generación del rock argentino junto a Charlie García. Y tuviste la suerte de que Gustavo Santaolalla te produjera tu primer disco. ¿Qué recuerdas de esos años?



Tuve la suerte de conocer a Santaolalla y estudiar guitarra con él cuando se hizo famoso con el grupo Arco Iris gracias a la canción Mañana campestre, un tema hermoso que sonaba un montón. Entonces yo trabaja de noche como telexista internacional (lo que existía antes del invento del fax). Y cuando en un programa de radio escuché que él enseñaba música vi que era mi oportunidad. Las clases consistían en escuchar a grandes como Bob Dylan, Cat Stevens, etcétera, pero yo le conté que había compuesto algunas canciones. Las escuchó y le parecieron perfectas, así que acabó involucrándose en lo que fue su primera producción. Fue una época de locura. Y también infame. Todos soñábamos con la vuelta de Perón y empezamos a ser reprimidos y luego llegó el militarismo. Me prohibieron sonar en la radio, en la televisión y me amenazaron de muerte por teléfono, así que nos fuimos con mi familia a Bogotá, México, Venezuela… Y también a España. Era al año 79 y su color era muy gris porque había salido de una larga dictadura. Me fui entonces a Italia, regresé a Argentina y en el 86 de nuevo en España y ¡cómo había cambiado! Picasso la había agarrado y pintado toda de colores. Realmente floreció.



Otro gran mérito tuyo ha sido la recuperación del folklore argentino. ¿Cómo se te ocurrió?



Con Gustavo en el 85 recorrimos el país recopilando la música más étnica del país. No la más folklórica, porque ésta ya se escucha en los festivales, sino la más étnica: la que hace la gente que se instala en el monte o en ciudades chiquititas muy alejadas de la capital y que van haciendo esta música tan maravillosa. Ellos se convirtieron en nuestros maestros. Publicamos cuatro discos y 50 horas de vídeo. Es un material que está en todos los colegios. Recuerdo que cuando nos embarcamos en esta aventura los periodistas nos dijeron que éramos unos alcohólicos y drogadictos, y cuando recuperamos el prestigio y la compañía de discos se dio cuenta de que podía convertirse en el material comercial que ha acabado siendo fue muy gracioso. Entonces nos preguntaban cómo lo hicimos para salvaguardar la cultura, y nosotros respondimos que siendo unos borrachos y cocainómanos.



Una pregunta delicada: ¿Cómo te explicas que un artista de tu nivel, con la repercusión y prestigio que tienes en tu país, no seas más famoso en España?



No es un problema de los españoles sino mío. Porque cuando Ana Belén grabó Sólo le pido a Dios y tuvo un éxito tan increíble, si hubiera venido a promocionarme todo hubiera sido distinto. Sería como Andrés Calamaro. Porque cuando uno quiere vender un producto (los músicos no dejamos de elaborar productos) tiene que hacer prensa e insistir en la promoción. Y yo no lo hice porque tenía mucho trabajo en Latinoamérica y no el dinero suficiente para ir viniendo a España. Pero lo prefiero así…



Quizás hubiera sido oportunista, ¿no?



Claro. Ahora es mucho más lindo. Llevo tres años haciendo mini giras en España y cada vez tengo más propuestas. El mismo festival Pirineos Sur que me ha programado tiene una parte ideológica interesantísima que consiste en invitar a todas las naciones que festejan el bicentenario de la independencia de España. Es más hermoso venir a algo así que insistir en una cosa especulada.



De todas maneras no eres el único. La cantante Soledad Pastorutti, por ejemplo, también es casi una desconocida para muchos españoles. ¿No te parece injusto?



Bueno. Cada uno tiene su propia historia. Ella acaba de ser madre.



Y una última cuestión. Me gustaría que nos ampliaras esta frase tuya: “Latinoamérica es la única reserva de alimentos que tiene el planeta, pero también es la última reserva espiritual y musical”.



Es que hay tantas tierras vírgenes en Latinoamérica. En Europa, en cambio, todas ya están tomadas. Allí hay tierra virgen para matarse realmente; y hay zonas tremendamente despobladas. Una enorme reserva de alimentos. Y de agua. Hay dos sectores de agua para alimentar al mundo durante cientos de años y la estamos defendiendo de los americanos. Y también es una reserva espiritual y musical porque tiene muchos, todos los colores. Mi país mismo ha estado abierto a todas las colectividades: las 23 provincias que lo conforman tienen su propio folclore, lo que me parece maravilloso. Algo bueno teníamos que tener para compensar tantos asesinatos, genocidios, corralitos…

Núria Martorell
Periodista

fuente: http://www.cancioneros.com/co.php?NM=1647
foto: Diego Levy


Nota del Editor,
agradezco a Cancioneros.com la posibilidad que nos brinda de
poder difundir libremente sus contenidos.


Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al Mar Mediterráneo



domingo, 27 de junio de 2010

Joan Manuel Serrat, el compositor- canta autor español - UNIVERSAL de todos los tiempos





magicaluna2 October 28, 2008
exito de joan manuel serrat en magica luna videobar





jaumequalsevol June 27, 2009

Serrat interpreta este tema en Perú en 1971






jaumequalsevol December 16, 2008

Serrat interpretando este tema a mediados de los 70.




Bluealbatros June 02, 2008 3:48

La mujer que yo quiero






PabloGomezR January 24, 2009
Joan Manuel Serrat interpretando una de sus grandes

canciones: Tío Alberto (Uncle Albert)
Esta es una hermosa canción aunque no tan famosa

como Cantares, Mediterráneo o Vagabundear.
Balada cancion 60s 70s.
Cantante y compositor español Joan Manuel Serrat.
Telenovela brasilera Terra Nostra. Raul Machado Cortez

(Francesco Magliani).





winterstorm2 May 20, 2008 3:17

Simplemente un hermoso poema, espero les agrade





jaumequalsevol January 12, 2007

Joan Manuel Serrat intervino en el año 1987 en el programa

de Miguel Ríos en TVE "Qué noche la de aquel año"
interpretando 5 canciones. La tercera fue "Mediterráneo",
del LP del mismo título.

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luthieryotuve August 04, 2008

Barquito de papel

Barquito de papel,
sin nombre, sin patrón
y sin bandera,
navegando sin timón
donde la corriente quiera.

Aventurero audaz,
jinete de papel
cuadriculado,
que mi mano sin pasado
sentó a lomos de un canal.

Cuando el canal era un rio,
cuando el estanque era el mar
y navegar,
era jugar con el viento
era una sonrisa a tiempo,
fugándose feliz
de país en país,
entre la escuela y mi casa,
después el tiempo pasa
y te olvidas de aquél
barquito de papel.

Barquito de papel,
en qué extraño arenal
han varado,
tu sonrisa y mi pasado
vestidos de colegial.

* * * * * * * * * * * * *

Joan Manuel Serrat i Teresa nace el 27 de diciembre de 1943 en el barrio barcelonés del Poble-sec, conocido con el sobrenombre de "El noi del Poble-sec" (en español "El niño del Poble-sec", su barrio natal), miembro de una familia obrera.

Su niñez y el ambiente de la calle lo marcan profundamente, hasta tal punto que un gran número de sus canciones narran la cotidaniedad de Cataluña tras la Guerra Civil (ejemplos son "La Carmeta", "La tieta" y "El drapaire" como personajes estereotípicos de su barrio).

A los 12 años, Serrat se matricula como alumno interno en la Universidad Laboral de Tarragona, donde acabará el Bachiller Laboral Superior con la especialidad Industrial Minera en la modalidad de tornero fresador. Consigue una beca para ser biólogo y ejerce como sexador de pollos.

Serrat realiza estudios de perito industrial a la vez que tocaba la guitarra como aficionado. En 1965 se gradúa como ingeniero agrónomo y se presenta en el programa Radioscope que presentaba Salvador Escamilla en Radio Barcelona para interpretar sus primeras canciones, quien le ofrece la primera oportunidad de presentarse en público. Poco tiempo después le llamaron para ofrecerle un contrato y grabar su primer disco.

Serrat fue uno de los pioneros de lo que se dio en llamar la Nova Cançó catalana, siendo miembro del grupo Els Setze Jutges (al que ingresa como el decimotercer miembro), grupo de cantantes en lengua catalana que tienen como referente a la chanson francesa (con exponentes como Jacques Brel, Georges Brassens o Léo Ferré, entre otros) y que defienden la lengua catalana durante la dictadura franquista. Cuando, a finales de los sesenta Serrat comenzó a cantar en español, a aparecer en portadas de revistas de fans y a hacer películas, lo que hizo que algunos de sus "seguidores de siempre" lo consideraran un traidor de la causa catalanista.

En 1965 se edita la primera grabación con cuatros canciones, el EP Una guitarra con las canciones "Una guitarra", "Ella em deixa", "La mort de l'avi" y "El mocador". En 1966, el segundo EP Ara que tinc vint anys con las canciones "Ara que tinc vint anys", "Quan arriba el fred", "El drapaire" y "Sota un cirerer florit".

El músico Francesc Burrull colabora con Joan Manuel Serrat desde 1967 firmando los arreglos del EP Cançó de matinada, donde además del tema homónimo figuran "Me'n vaig a peu", "Paraules d'amor" y "Les sabates". En 1972 volverá a reencontrase con Serrat para firmar los arreglos del álbum Miguel Hernández, uno de los trabajos más destacados del cantautor catalán, del que será director musical y pianista a principios de los años 70 hasta que retorne Ricard Miralles en 1974. Fiel a ese compromiso con las canciones de Serrat es su recital con la cantante Laura Simó que lleva presentando desde 2002, un paseo antológico por la obra del cantautor barcelonés, finalmente editada en formato CD en 2007. En 1967 aparece también el sencillo con los populares temas "La tieta" y "Cançó de bressol", así como su primer disco de larga duración, el LP en catalán Ara que tinc vint anys que incluye algunas de las canciones editadas en sencillos o EP anteriormente, además de "Balada per a un trobador", "Els vells amants" y "Els titelles".

En 1968 publica sus primeras canciones en español, con varios sencillos que serían recogidos en el LP La paloma al año siguiente. Al mismo tiempo, iba componiendo nuevas canciones en catalán que se editaban también en formato sencillo. En 1969 se edita el LP Com ho fa el vent.


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fuente: todos los videos son de YOUTUBE.

NOTA DEL EDITOR:

Sin equivocarme puedo afirmar que Joan Manuel Serrat es mi músico preferido. Mi cantor preferido. Cantando sus propias canciones o las de otros grandes como Machado, Miguel Hernandez, etc....

Lo sigo desde que lo escuche por primera vez en mi ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, en la lejana y bien querida Argentina, allá por la decada de los '60, del siglo pasado.

Es decir, mas de 40 años.

Nunca me decepcionó.
Por supuesto, hay algunas canciones me gustan mas que otras...

Para mi gusto, su disco MEDITERRANEO es una joya de la Música en idioma español o castellano, como se llama en Argentina.

Este C.D. puede estar dos o tres meses en mi automovil y solo escucho
y escucho el mismo...

Esto me pasa tambien con una gran cantante de Tangos de Argentina,
me refiero a Adriana Varela, que para mí es la mejor interprete
femenina de Tangos...

Tengo algunos discos del "NANO"(como le dicen cariñosamente a Serrat0 en idioma Catalán, y si bien no entiendo nada de lo que allí se canta, el solo escuchar su suave voz, su especial timbre , entonación y su musica, me agradan.

Es lo mismo que me sucede cuando escucho a grandes cantantes en idiomas como el frances, el italiano, el portugues, puedo disfrutar esas
canciones grabadas en el idioma original, sin entender el significado de las mismas.

Creo que eso le debe suceder a la mayoría de las personas, que escuchan música en idiomas que no son el suyo propio o idiomas que han estudiado/aprendido.

Por supuesto que cuando tenemos a mano una buena traducción de las letras de ese tipo de canciones, podemos valorar mas los textos y reconocer la calidad de las letras o poesías, aparte de disfrutar de las
músicas (que no necesitan de traduccion !!).

Admiro a Joan Manuel Serrat, no solo como canta-autor-compositor,
sino como ser humano, como hombre de bien, con pensamientos positivos, democraticos y sociales.

Dios le de muchos años de vida util y feliz, porque hay muy pocas
personas como el, lamentablemente.

Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frene al Mar Mediterráneo