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miércoles, 20 de enero de 2010

Los pecados de Haití


por Eduardo Galeano *

Adital -
La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto

Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.

Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:

-Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.
La coartada demográfica

A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:

-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.

Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.

En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado... de artistas.

En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.
La tradición racista

Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene "una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización". Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: "Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses".

Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".

En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".


La humillación imperdonable

En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.

La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.
El delito de la dignidad

Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.

Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.

La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.

[Brecha 556, Montevideo, 26 de julio de 1996].

* Escritor y periodista uruguayo

Entidades de todo el mundo se unen para prestar solidaridad a Haití




por Natasha Pitts *

Adital -
El último martes (12), un terremoto de magnitud 7,3 en la escala de Richter sacudió a Haití, país más pobre de América, causando una destrucción casi total. Casas, iglesias, hospitales y hasta el palacio presidencial de la capital Puerto Príncipe se derrumbaron dejando un saldo de cerca de tres millones de afectados. En entrevista con TeleSur, el Primer Ministro de Haití, Jean Max Bellerive, aseguró que el número de muertos supera los 100 mil.

El caos y la destrucción causados por el terremoto tornan más seria y más aguda la situación de Haití. En 2008, el país fue afectado por cuatro ciclones que precarizaron todavía más su situación. No hubo tiempo para que la población se recuperara de los graves efectos del fenómeno. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) las pérdidas causadas por estos ciclones representaron el 14,6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Después del desastre, René Préval, presidente de Haití, pidió ayuda a la comunidad internacional para realizar el rescate de los que se encontraban bajo los escombros y para atender a los que habían sobrevivido. Tropas del ejército de varios países se están dirigiendo al país para prestar socorro. "Necesitamos apoyo. Necesitamos ayuda. Necesitamos ingenieros", solicitó Préval en entrevista con TeleSur.

Miles de personas están en las calles con hambre, sed y sin lugar donde ir. Muchos están cerca de donde estaban sus casas en el intento de socorrer a algún pariente. Todavía hay cuerpos esparcidos por las calles provocando olores insoportables. Las filas para recibir alimentos y agua son inmensas y la población está dependiendo exclusivamente de la solidaridad mundial para superar esta crisis.

La ayuda ha llegado de todos los rincones del mundo; sin embargo, la magnitud de la tragedia exige que más personas se movilicen con carácter de urgencia para conseguir suavizar el dolor y el sufrimiento de los miles de haitianos sin casa. Para contribuir a la reconstrucción del país, diversas entidades están preparadas para recibir donaciones que serán enviadas a Haití.

Pon tu corazón en Haití

El Servicio Jesuita a Refugiados para América Latina y el Caribe, obra social presente en más de 54 países del mundo, está poniendo a disposición sus cuentas bancarias para recibir donaciones. Con los recursos recaudados, el Servicio Jesuita adquirirá medicamentos y alimentos que serán enviados con carácter de urgencia. Posteriormente, el dinero de las donaciones se utilizará para apoyar proyectos de reconstrucción, sobre todo en las áreas de educación y salud.

Para realizar donaciones en dólares hay disponibles tres opciones:

1. Enviar un cheque a nombre del Centro Altagracia de Fe y Justicia, con "Haitian Relief" en el "memo", a la siguiente dirección: Centro Altagracia de Fe y Justicia
511 West 164th St., New York, NY 10032-4204.
Contacto: respinal@centroaltagracia.org, www.centroaltagracia.org.

2. Done a través de Wachovia Bank, que sirve de banco intermediario:
Wachovia Bank, N.A. New York International Branch
11 Penn Plaza - 4th Floor, New York, NY
SWIFT code: PNBPUS3NNYC
FED ABA: 026 005 092
Banco Beneficiario: Banco Popular Dominicano,
SWIFT: BPDODOSXXX
Cuenta 2000 19200 3285
Beneficiario Final: Centro Pedro Francisco Bono
Cuenta 734-51079-5

3. Done a través del banco American Express Bank, también intermediario:
American Express Bank
SWIFT code: AEIBUS33
ABA: 026002561

Consea invita a entidades a ayudar a Haití


El Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Consea) también está buscando colaborar con los haitianos. El Consejo envió un oficio a entidades sociales, organizaciones no gubernamentales (ONGs), movimientos sociales y otros asociados solicitando ayuda para Haití. Los interesados en ayudar pueden depositar sus donaciones en la cuenta de la Cáritas Brasilera, que forma parte del Consea: Bradesco, agencia 0606, cuenta 70.000-2; Caixa Econômica Federal, operación 003, agencia 1041, cuenta corriente 1132-1; Banco do Brasil, agencia 3475-4, cuenta 23.969-0.

Ayuda humanitaria para los afectados por el terremoto en Haití

Además de los trabajos de socorro y salvataje prestados a las víctimas de los terremotos en Haití, empleados y voluntarios de AMURT/AMURTEL están recibiendo donaciones para la operación "Dé su corazón a Haití". Los interesados en ayudar pueden realizar donaciones en cheques AMURT que deben ser emitidos a: 2502 Lindley Terrace Rockville, MD 20850, USA. También está a disponibilidad una cuenta bancaria: Asociación de AMURT/AMURTEL, Banco do Brasil - agencia 0392-1, c/c 18722-4 CNPJ: 92.251.354\0034- 95. La entidad pide que después de la donación se realice una comunicación por email a mayajiit@yahoo. com.br.

Fe y Alegría pide ayuda para Haití

También la Asociación Civil Fe y Alegría está comprometida en la lucha por la reconstrucción de Haití y apoyo a la población afectada. La entidad está poniendo a disponibilidad sus cuentas bancarias para recibir la solidaridad de aquellos que creen que es posible suavizar el sufrimiento de los hermanos haitianos.

Cuentas bancarias disponibles:

Banesco 0134-0860-22-8603003853
Venezuela 0102-0136-53-0001015159
Bancaribe 0114-0150-35-1500362738
Banco Provincial 0108-0027-76-0100748956

Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com

FUENTE: Adital
* Periodista de Adital

foto: JORGE CRUZ - AFP-PHOTO

domingo, 17 de enero de 2010

Haití: Los números de una tragedia



por Diana Wang

Los grandes números parecen todavía un misterio impenetrable, que supuestamente cubren con el velo ignorancia e imposibilidad de encontrar explicaciones racionales, a muchos fenómenos naturales (por ejemplo el terremoto Haitiano) y además muchos acontecimientos humanos (como la Shoá y otras tragedias).Los grandes números parecen todavía un misterio impenetrable, que supuestamente cubren con el velo ignorancia e imposibilidad de encontrar explicaciones racionales, a muchos fenómenos naturales (por ejemplo el terremoto Haitiano) y además muchos acontecimientos humanos (como la Shoá y otras tragedias).

Es doloroso ver y oír lo que está pasando en Haití. Se habla de cincuenta mil, cien mil muertos. Se habla de 3 millones de afectados, la tercera parte de la población. Y los números son siempre tan esmirriados de sentido. Cada vida, cada persona porta una historia y es un mundo. ¿Cómo incorporar la noción de la enormidad de esos números mencionados? ¿La tercera parte de la población afectada?
Uno lo dice y no entiende del todo de qué se trata porque la mente humana no alcanza a abrazar esos grandes números y atribuirles a cada uno una cara, una vida, unos sueños, unos futuros deseados. Hoy se me reactualiza lo que tantas veces pasa cuando se habla de seis millones, cuando se dice que era una tercera parte de la población judía mundial y veo, siento, me lacera la piel, esos números tan enormes que terminan siendo nubes incomprensibles y opacas que nos envuelven y ocultan más de lo que revelan. Lo único que nos dicen con claridad es que nos resulta imposible asir lo que se dice.


Aún cuando estas víctimas actuales lo son debido a fenómenos naturales y aquellas lo fueron debido a sociedades humanas, cada uno de los que se ha perdido abre el foso de lo definitivo arrasado, en cada muerto ha muerto un poco de la humanidad.


Haití nos hace pensar en la vulnerabilidad de los que habitan en zonas de riesgo geológico (lo sé muy bien porque mi hijo y su familia viven en San Francisco donde se espera "el grande", the big one) y en todo lo que hay investigar científicamente y prevenir en las poblaciones allí asentadas, sin olvidar el estado deplorable en que vivía la mayoría de los haitianos lo que agrava aún más el padecimiento y las dificultades; o sea, temas relativos a lo tecnológico y al desarrollo económico. La Shoá nos sigue enfrentando con una cuestión de otro orden, algo que la técnica y las prevenciones no llegan a modificar: la condición de las sociedades humanas en un mundo que, en muchos sentidos, sigue siendo el mismo que generó la Shoá.

Perdón por la disquisición. Fue la asociación que hice por la mención del "tercio de la población", de los tres millones, y esa sensación incómoda, culposa, de darme cuenta de que no entiendo bien de qué se trata. A veces pienso que lo mío es una "enfermedad mental": pase lo que pase termino pensando en la Shoá.

Diana Wang
FUENTE: "ITON GADOL " ("DIARIO GRANDE")

sábado, 16 de enero de 2010

Mexicano que viene de Haití vió caer hotel donde se hospedaría






México, 14 Ene. (Notimex).- Eugenio Gastelum, uno de los mexicanos que viene de regreso al Distrito Federal luego del sismo de 7.0 grados ocurrido en Haití, dijo que la situación en la isla es devastadora y relató que vio caer el hotel donde se iba a hospedar.

En entrevista vía telefónica desde Cozumel, Quintana Roo, con un noticiero televisivo, Gastelum, quien se encontraba en Haití por cuestiones de trabajo, comparó la magnitud de la catástrofe con el sismo ocurrido en México en 1985.

"La situación es devastadora, lo comparo un poco con el sismo que tuvimos en México en 1985. La situación es apremiante porque no hay servicios", comentó en una escala en Cozumel mientras cargaba combustible el avión que lo traía de regreso.

Relató que presenció el momento en el que el hotel en donde se iba a hospedar se cayó justo frente a él y en ese mismo instante todas las casas de los alrededores se derrumbaron.

"Estaba enfrente del hotel Montana, es un hotel muy famoso allá y se cayó frente a mí; está arriba de una montaña y todo alrededor empezó a caerse y todas las casas", narró a la periodista Adela Micha en su noticiero.

Ante tal situación tuvo que caminar por cerca de seis horas para llegar a una zona más segura y en su camino lo único que pudo observar fue a mucha gente muerta, aplastada, y escombros.

"Iba en una camioneta, brincaba y tuvimos que parar; unos minutos después empezamos a caminar hacia abajo, hacia la ciudad, porque la montaña es lo más peligroso que puede haber", recordó.

Eugenio señaló que al llegar a Puerto Príncipe tuvo que dormir en la calle junto con los miles de habitantes que se quedaron sin vivienda, hasta que logró contactar a la gente de la embajada mexicana en Haití, donde recibió ayuda.

"La noche del martes caminé como cinco o seis horas dirigiéndome a la parte baja de Haití y llegando ahí contacté a las personas a las que había ido a ver por trabajo y esa noche dormimos en la calle enfrente de las casas porque había demasiadas repeticiones del sismo muy fuertes y no podíamos estar en las casas", dijo.

Indicó que hasta el momento la población haitiana se encuentra desorientada, porque a pesar de que la ayuda internacional está fluyendo, aún "no hay manera de hacerla llegar a la población".

Aseguró que por el aeropuerto está llegando mucha ayuda internacional 'pero no hay manera de hacerla llegar a la población. Hay gran cantidad de muertos por toda la ciudad, heridos, hay mucha gente atrapada en los escombros, pero no hay ni la estructura ni la organización para poderlos rescatar", finalizó.




fuente" NOTIMEX- via http://www.yahoo.com.mx/- 15 de enero 2009


FOTOS: DE iNTERNET:
http://integracion-de-fotos-domy-delmundo.globered.com/categoria