Mostrando entradas con la etiqueta GLIFOSATO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GLIFOSATO. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de agosto de 2010

El efecto sanitario de los agroquímicos utilizados en Argentina:Censura y presiones; Amenazas telefónicas y una patota que impidió una charla




Por Darío Aranda


Desde que difundió el avance de su investigación, en abril de 2009, la vida del docente de la UBA e investigador de la UBA Andrés Carrasco dio un vuelco. Abogados de la Cámara de Fertilizantes (Casafe) irrumpieron en su laboratorio y amenazaron a sus colaboradores.
Le siguieron amenazas telefónicas, campañas mediáticas de desprestigio (llegaron a afirmar que su investigación no existía) y censura en la Feria del Libro. Reconoció presiones desde el Conicet y, la última semana, un grupo de choque frustró una charla que iba a dar en el Chaco. La legislatura provincial y Amnistía Internacional repudiaron el hecho.

La Leonesa es una localidad de diez mil habitantes a 60 kilómetros de Resistencia. Desde hace siete años denuncian el efecto sanitario de los agroquímicos utilizados en plantaciones de arroz. Apuntan al glifosato, endosulfan, metamidofos, picloran y clopirifos, entre otros químicos usados también en los cultivos de soja.
En abril pasado, estadísticas oficiales del gobierno del Chaco confirmaron lo temido: en sólo una década, los casos de cáncer en niños se triplicaron y las malformaciones en recién nacidos aumentaron 400 por ciento.
Carrasco fue invitado por las familias afectadas a dar una charla en la Escuela 35 sobre su investigación, pero una patota golpeó y amenazó a los asistentes. Carrasco y el jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, Raúl Horacio Lucero, fueron amenazados, privados de su libertad durante y muy cerca de ser golpeados.

Los agresores se identificaron como trabajadores arroceros y empleados municipales. Y, según los testigos, obedecían las órdenes del intendente José Carbajal y su esposa, la diputada provincial Elda Insaurralde. Entre la decena de golpeados estuvieron el ex subsecretario de Derechos Humanos Marcelo Salgado y el diputado de Libres del Sur Carlos Martínez.

“Fuimos amenazados, golpeados, pateados, insultados, descalificados como ciudadanos y personas. Nos dijeron ‘cuiden a sus hijos’, ‘conocemos dónde viven’, ‘sabemos a qué escuela van tus hijos’.
Responsabilizamos al gobierno provincial de cualquier hecho que pueda sucederle a nuestras familias”, advirtieron en una carta abierta los vecinos de Las Palmas y La Leonesa. EL gremio docente Utre-Ctera también denunció que trabajadores de la educación, que apoyan las denuncias de los vecinos contra las fumigaciones, fueron atacados y amenazados días posteriores a la frustrada charla.
La legislatura del Chaco repudió el hecho y votó una resolución (con 23 votos a favor y 7 en contra) para que la Comisión de Asuntos Constitucionales excluya de la cámara a la diputada Insaurralde. La acusan de “conducta indigna” por haber participado activamente en la agresión a los vecinos y a los científicos Carrasco y Lucero.

La ONG de derechos humanos Amnistía Internacional lanzó una campaña urgente donde insta al Gobierno a que “actúe sin demora para garantizar la seguridad de las personas que residen en La Leonesa y en las comunidades vecinas”.
También solicitó a las autoridades locales proteger el derecho a la libertad de información y expresión “para que las comunidades que viven en zonas agroindustriales puedan buscar, recibir y divulgar información sobre los posibles efectos de los agroquímicos”.
Carrasco y Lucero recibieron la solidaridad de una veintena de organizaciones sociales y académicos. El Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología es un colectivo de profesionales que problematiza la lógica productivista de la ciencia actual y divulga información. Participan más de 1600 profesionales de 90 instituciones educativas, científicas y de investigación.

“Expresamos nuestro repudio por los hechos de violencia del Chaco. Sería importante que se expidieran el Conicet, al cual pertenece el doctor Carrasco, así como las universidades”, reclamó la organización y recordó que Carrasco había sido censurado en la última Feria del Libro, donde no se le permitió dar una charla sobre las consecuencias de los agroquímicos.

Carrasco fue presidente del Conicet y es uno de los científicos más importante del país. En 1984 descubrió los genes reguladores del desarrollo embrionario (“genes Hox”), que le significó reconocimiento a nivel mundial y artículos en las revistas científicas Cell y Nature, dos de las publicaciones más prestigiosas del ámbito académico mundial.

Al momento de divulgar los avances de investigación, en abril de 2009, Carrasco ganó enemigos. “Las empresas del agro, los medios de comunicación, el mundo científico y la dirigencia política son hipócritas con las consecuencias de los agrotóxicos”, denunció en ese momento, explicó que “el modelo agrícola utiliza numerosos agroquímicos de los cuales no se realizan estudios” y remarcó que su trabajo no descubría algo nuevo, sino que confirmaba lo que otros investigadores había alertado.
Citaba a Gilles-Eric Seralini (Universidad de Caen, Francia), Robert Belle (director de la Estación Biológica del Centro Nacional de Investigación Social de Roscoff, Francia) y Rick Relyea (Universidad de Pittsburg, Estados Unidos).
Le siguieron amenazas telefónicas y presiones del ámbito científico.
En un hecho inédito para el ámbito científico de Argentina, más de 300 investigadores nacionales y extranjeros, decanos de facultades nacionales, organizaciones sociales y referentes de los derechos humanos lanzaron una carta pública llamada “Voces de alerta”, donde explicitaron su apoyo a Carrasco y apuntaron a la cuestión de fondo:
“El discurso de políticos, funcionarios, comunicadores y mediadores contratados por las corporaciones económicas producen, a manera de discurso único, el canto de sirena del ‘desarrollo sustentable’ del modelo sojero y la ‘minería responsable’ como factor de transformación. Ese discurso hegemónico es legitimado por actores universitarios y científicos pagados por las transnacionales en un sistema público que ha sido desapropiado”.

fuente:

Martes, 17 de agosto de 2010
© 2000-2010 www.pagina12.com.ar

República Argentina Todos los Derechos Reservados






viernes, 19 de marzo de 2010

El glifosato mata la pachamama: Entrevista con Rodolfo Edgardo Páramo, médico experto en agrotóxicos


Rodolfo Páramo es médico pediatra radicado en el norte de la céntrica provincia de Santa Fe. Jubilado de su profesión, sigue activo en la difusión de los efectos del glifosato, el herbicida fabricado por la transnacional estadounidense Monsanto, utilizado para fumigar las plantaciones de soja transgénica que en Argentina cubren ya una superficie de más de 17 millones de hectáreas.

Junto a integrantes de diversos grupos de vecinos que intentan frenar las fumigaciones en sus pueblos, Páramo recorre el país dando charlas y conferencias o participando en encuentros sobre el tema. A mediados de marzo se dio a conocer un fallo dictado en diciembre por la Justicia de Santa Fe que prohíbe las fumigaciones con glifosato a menos de 800 metros de viviendas familiares.

Juan Nicastro, colaborador de Noticias Aliadas, dialogó con Páramo en el marco del Festival Nacional de Folclore de Cosquín, provincia de Córdoba, realizado del 20 al 31 de enero, ámbito elegido para una nueva campaña de concientización sobre el daño a la salud que producen los agrotóxicos.

- ¿Cómo descubrió los efectos de los herbicidas?

Luego de siete años de trabajo en el servicio de neonatología del Hospital José María Cullen, en la ciudad de Santa Fe, me trasladé a la localidad de Mal Abrigo, en el norte de la provincia, donde me dediqué a clínica pediátrica. Allá por los años 1994 y 1995, comenzamos a ver nacimientos con malformaciones, sobre todo del neuroeje, desde el cerebro hasta la columna vertebral. A nivel cerebral, anencefalia, es decir, falta de cerebro.Y a nivel de la columna vertebral, falta de cerramiento en algunos lugares, principalmente a nivel cervical y lumbo-sacro, quedando la médula expuesta al exterior.

Mal Abrigo tiene unos 10,000 habitantes y de 15 a 20 partos por mes. En un año tuvimos 12 niños nacidos por malformaciones, una tasa altísima. En Santa Fe teníamos lo normal: un caso de malformación congénita cada 8,500 a 10,000 nacimientos vivos. En Mal Abrigo la cifra era de terror. Comenzamos a investigar. Yo planteaba que había en el ambiente una sustancia que inhibía al ácido fólico, que es el protector para evitar las malformaciones en el sistema nervioso. Esto me llevó a averiguar qué producto se estaba utilizando en el campo.

Corrían los años 1994, 1995. Recién en enero de 1996, Felipe Solá, subsecretario de Agricultura del gobierno del ex presidente Carlos Menem [1989-99], autorizó formalmente la siembra de soja transgénica RR Roundup Ready, resistente al herbicida Roundup, el glifosato de Monsanto. Pero observen que [la transnacional suiza] Syngenta venía vendiendo en la zona la soja de Monsanto, antes de la autorización nacional, de contrabando, y utilizaba el Roundup.

Yo seguía investigando, hablaba con ingenieros agrónomos, en una época en que las arañas —o mosquitos, como les llaman en otros lugares [vehículo cuyo diseño lo asemeja a una gran araña o insecto]— terminaban de fumigar en el campo y entraban chorreando los productos químicos por las calles del pueblo. Eso en muchos lugares sigue ocurriendo. Otras localidades, como en este caso el gobierno de Mal Abrigo, prohibieron el acopio y la introducción o circulación de los mosquitos o arañas dentro del perímetro urbano del pueblo. Y como por arte de magia, empezaron a disminuir las malformaciones en los recién nacidos.

Pero comenzaron a resaltarse los casos de cáncer, sobre todo en personas jóvenes, que no respondían a los tratamientos anticancerosos habituales, y de rápida evolución.

- ¿Hay antecedentes de efectos nocivos en otros lugares del mundo?

Muchos. Recordemos que hace más de 20 años, en Bophal, India, por mal manejo de los empleados de la [transnacional estadounidense] Union Carbide, un químico que estaban produciendo se desparramó en el ambiente y en menos de 10 minutos hubo 20,000 muertos, y actualmente se siguen sufriendo secuelas.

Al principio, a mí me consideraban loco, el que venía a molestar. Cerca del 2000 logramos que un juez, con sentencia judicial, con elementos científicos, sacara los silos de cereales del centro de Mal Abrigo, demostrando que en el ámbito urbano son desastrosos para la comunidad. Mientras yo trabajaba en la ciudad de Santa Fe, no vi la cantidad de chicos con problemas respiratorios que vi en Mal Abrigo. Allí había polución ambiental, porque ventean los cereales para secarlos, pero al mismo tiempo están sacando al aire sustancias que están en la cobertura de esa semilla. El herbicida está.

La Universidad Nacional del Litoral [en Santa Fe] desde el año 1997 venía haciendo un estudio, publicado el año pasado, que demostró que hay concentraciones de glifosato en el grano verde y en el grano maduro de la soja. Y que el glifosato pasa a todo lo que sea acuoso. Además, cuando se estudió el aceite de soja, se encontraron residuos del insecticida endosulfan, altamente tóxico; tal es así que a partir de este año la transnacional alemana Bayer lo retirará de la venta en Argentina.

- ¿El glifosato mata todo menos la soja?

Casi todo. En EEUU tuvieron que abandonar campos, unas 5,000 Ha, porque apareció lo que consideraron una nueva maleza, maldita para ellos, bendita para nosotros, el amaranto, cereal que es la base nutricional de los pueblos originarios de la América andina para mantenerse fuertes y sanos. Y no pueden destruirla con ningún herbicida. El nuevo enemigo de Monsanto es el amaranto.

- ¿Cuál cree que es el modo más eficaz de enfrentar esta situación?

Que la gente tome conciencia. Hay muchísimos productos hechos con esta soja, cada vez más. Yo estudié en una universidad pública, y tengo la obligación de devolver a la sociedad lo que la sociedad me dio a través de esa enseñanza gratuita que recibí. Mi educación la pagó la gente. Y si yo, como profesional, veo que hay algo que es ignorado pero que está matando gente, tengo que reaccionar, estudiar y difundir. Y el glifosato no mata sólo la vida humana, mata las bacterias y los hongos de la tierra. Mata la pachamama. Y no me lo contaron, lo viví.

Fuente: Noticias Aliadas


http://www.alainet.org/active/36824〈=es

miércoles, 26 de agosto de 2009

Argentina: "En poco menos de quince años, el consumo de glifosato se multiplicó 180 veces"

Adital -
Entrevista: Graciela Cristina Gómez
La abogada ambientalista y escritora argentina Graciela Cristina Gómez es una de las militantes más calificadas cuando el tema en cuestión es el uso indiscriminado de agrotóxicos, principalmente en lo que se refiere a la utilización de glifosato. En entrevista con Adital, ella habla sobre la situación en Argentina, país donde los movimientos ambientales patrocinan una lucha ardua contra los daños causados por sustancias nocivas a la salud del ser humano y del medio ambiente como un todo.

Adital - Cuando el asunto es el uso indiscriminado de agrotóxicos, Argentina es uno de los países que menos acata las consideraciones ambientales sobre los daños causados por esas sustancias. Ante este panorama, imaginamos que la lucha de los abogados ambientalistas y de los propios movimientos ambientales va en contra de los intereses de empresas poderosas, como es el caso de la Monsanto. Una lucha injusta. Nos gustaría que hablara un poco sobre ello.


Graciela Cristina Gomez - En efecto, el colega Mariano Aguilar, lo traduce como "David contra Goliat", están muy confiados de su fuerza, ése es su error. Una honda no usaremos, pero la realidad empírica, el efecto cascada de miles de denuncias, y la negación de la evidencia que ya no se puede esconder a la sociedad, harán que caiga por su propio peso. Pretender tapar el sol con una mano es lo que demuestran organismos como el Senasa, Aapresid o Casafe.

Nos importa muy poco sus intereses, los intereses de políticos, legisladores, ministros que deberían renunciar o secretarios minimizando el tema, queriéndonos "incluir" que en realidad es "excluir en salud" en éste tema o, glaciares o minerías a cielo abierto. Actúan como mercenarios y muchos de ellos forman parte del monopolio de los medios, al servicio de la multinacional. Es una vergüenza que una Comisión de salud de Diputados desconozca lo que está sucediendo, a esos ineptos les pagamos su dieta, deberían renunciar, porque siendo médicos muchos de ellos son cómplices, de otra manera no se entiende que no actúen.

Adital - ¿A qué nivel se da la connivencia de esos proyectos vinculados a la soja transgénica con los órganos del Gobierno? ¿Hay muchas denuncias sobre la complicidad de las autoridades argentinas?

Graciela Cristina Gomez - Es a todo nivel, hay científicos, médicos, Universidades, políticos, periodistas, y parásitos enquistados en el mismo estado, atacándonos y presionando de una u otra forma, para callarnos, minimizando o tratando de casos aislados los miles de niños con malformaciones, cáncer, enfermedades respiratorias, alergias y un inumerable listado de patologías denunciadas por los Doctores Gomez Demaio, Paramo, Lucero, Gianfelici y médicos rurales de cada provincia.

Inclusive el Colegio de Ingenieros Agrónomos denunció 100 casos de nacimientos con malformaciones por año en Santiago del Estero, mientras otros colegiados, aeronovegantes, productores y organismos que ven afectado su status quo, mediante "aprietes" y todo tipo de mensajes subliminales, o aplicando la censura pretenden cegar la información que brindamos, amedrantando nuestro accionar. Sin lograrlo, por supuesto.

Es indignante ver funcionarios y políticos viajando a congresos, aceptando de Acsoja un "all inclusive", asisten a sus reuniones en las Bolsas de Comercio o Sociedades Rurales, deciden con ellos la legislación a aplicarse o a reformarse a espaldas del pueblo, que nunca será el beneficiario de esas tranzas. Los peores casos los vivimos en Santa Fe, es bochornoso escuchar cómo relativizan el tema, no quieren escuchar y nos atacan por informar. La prensa en su complicidad, solo publica el circo de los políticos peleándose entre sí, e idolatran la soja de forma obscena.

Adital - Informaciones dan cuenta de que en la próxima temporada se sembrarán alrededor de 18 millones de hectáreas con soja transgénica. O sea, más glifosato. ¿Cómo están los procesos para la prohibición de esta sustancia en el país?

Graciela Cristina Gomez - En "stand by", suena mejor que "cajoneada". Un secretario de ambiente, que ya debería haber renunciado, opina ante el proyecto que "si se prohíbe algo debe ser con una finalidad", le contestamos que ésa finalidad es la salud del pueblo argentino, evitar un futuro de niños idiotas, como denuncia el Dr Gomez Dimaio, pero su única preocupación es "que no afecte económicamente al país" según expresó en los medios

Por otro lado, desde mi provincia se horrorizan de los datos que aportamos, a los medios cuando gobierno, diputados y médicos no deberían a esta altura del tema, desconocer los porcentajes de enfermos de Santa Fe. Están más preocupados en cómo dividirse los fondos de la soja, mientras la provincia hace agua por todos lados, aún sin una nueva inundación. Según datos de Walter Pengue, para el 2015 la producción podría llegar a un crecimiento de más del 60 % con respecto al promedio de las tres últimas campañas. En cuanto al consumo de fertilizantes total de 6,3 millones de toneladas para el 2015, frente a los casi tres millones actuales. Es una locura, en poco menos de quince años, el consumo de glifosato se multiplicó 180 veces.

Adital - Recientemente se realizó la Jornada del Observatorio del Glifosato. ¿Qué avances concretos presentó el evento?

Graciela Cristina Gomez - Hay un antes y un después de esa jornada, la convocatoria de la Diputada Julia Perié fue de suma importancia, llevar el tema al Congreso de la Nación es una oportunidad que nadie nos brindó antes. El debate realizado y la información presentada fue de tal magnitud y tan abrumadora que muchos presentes expresaron sentir escalofríos de ver las imágenes y datos de bebés con malformaciones que cada expositor, de las distintas provincias, describían con detalle .No dejaron lugar a dudas, sino certezas, de que estábamos allí buscando todos una solución urgente del gobierno.

La gente pide información de la jornada porque la censura se encargó de que no se publique en los medios ,solo el apoyo de Misiones y unos pocos medios independientes informaron el desfile de científicos, médicos y Ongs que ocurría en el Congreso.

Adital - ¿Qué evaluación hace usted del involucramiento de la sociedad en general con este tema? ¿Existen campañas que acerquen el asunto y sus daños a la población? ¿O sólo la población de las regiones afectadas conoce la dimensión del problema?

Graciela Cristina Gomez - No hay campañas, damos charlas en escuelas rurales, en lugares donde nos piden que vayamos con Ongs y el Dr Paramo, pero de parte de las autoridades, y de los pueblos fumigados cuesta sacar una ordenanza, el pseudo-campo domina todas las esferas, mi provincia es un feudo en pleno siglo XXI. Buenos Aires recién se hace eco del tema porque estaban fumigando con glifosato las vías del tren, en plena Capital Federal y hasta detrás de la quinta presidencial, cuando se enteraron que el "matayuyos" es Round Up, adhirieron a nuestra lucha. Esto se repite en todo el país, las municipalidades y comunas lo usan para plazas, parques y bordes de rutas. Eso es complicidad, no es ignorancia.

Adital - En algunos pocos países, a la Monsanto - como principal símbolo de esta cultura nociva - se le ha prohibido plantar soja transgénica, debido a las incertidumbres que todavía rondan la cuestión de los alimentos genéticamente modificados. ¿Piensa usted que el camino todavía es largo como para que se consiga mostrar los verdaderos efectos ambientales, humanos y financieros que estas industrias generan?

Graciela Cristina Gomez - Efectivamente, pero hay un motivo: la complicidad de cada país donde logran penetrar, violando la legislación y el principio precautorio. El genocidio masivo del Plan Colombia, la complicidad de organismos internacionales, llámese FDA y OMS, FAO o quien corresponda regular y advertir sobre estos venenos y los locales cómplices SENASA, CONABIA, CASAFE, entre otros.

Todos miran para otro lado, salen en los medios sin pudor diciendo que el herbicida es más bueno que la sal de mesa. Los invito a todos ellos que se desayunen cada mañana con glifosato y su coadyuvante ,el mismo cóctel que usan para fumigar, y en unos meses hablamos de nuevo…Sabemos lo que produce, pero ellos no pueden demostrar lo contrario, aún con fraudes ni pagando científicos, Goliat tiene los pies de barro, los días contados ,como muchos de ésos funcionarios.


fuente: Adital- 24 de agosto 2009