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viernes, 5 de noviembre de 2010

Argentina: Hondo pesar en la comunidad judía por el fallecimiento del poeta y escritor judeoargentino Eliahu Toker (z'l)


Numerosas personalidades de la comunidad judía y su intelectualidad, como Manuela Fingueret, Abrasha Rotenberg, Alicia Dujovne Ortiz y Ana Weinstein, junto al embajador de Israel, Daniel Gazit, asistieron al velatorio del importante poeta y escritor judeoargentino Eliahu Toker z”l, quien falleció ayer, miércoles, a los 75 años, víctima de una larga y penosa enfermedad.
Sus restos fueron inhumados en el sector dedicado a los escritores judíos, ubicado en la parte vieja del Cementerio Israelita de La Tablada.
“La pérdida de Eliahu Toker deja un enorme vacío porque es único e irremplazable”, declaró Weinstein a la Agencia Judía de Noticias (AJN).
“Tuve el privilegio de compartir muchos trabajos y horas de reflexión y discusión creativa, armando exhibiciones, escribiendo libros o creando sitios en Internet”, agregó.

Weinstein destacó la “figura intelectual y cultural” de “un poeta con una sensibilidad especial para detectar lo más íntimo y convertirlo en algo significativo para todos”, que “trabajó mucho sobre la historia de la comunidad judeoargentina y tomo sobre sí la tarea de hablar de Israel y de lo que significa para los judíos”, así como “identificarse con su pueblo y con el Estado”.
Su ex compañera de trabajo valoró la “calidad como ser humano” de Toker z”l, “creador fundamental del concepto de la diversidad”.
En tanto, Berliner relató que fue amigo de los padres de Eliahu, quienes cuando éste tenía 17 años le consultaron por sus condiciones y “dije que sería un gran poeta”.
“Muy consternado”, el actor manifestó a AJN que “es una pérdida lamentable”, dado que “era el único poeta judeoargentino que teníamos”.

“Siempre estaba trabajando mucho”, pero “es una lástima que la gente no lo haya conocido más”, ya que “hay una generación que no sabe quién era” Eliahu Toker z”l.
“Realmente, acá no se le presta atención a los grandes, y él era un grande”, se lamentó el actor.
Por su parte, el director de Cultura de la AMIA, Moshé Korin, calificó a Eliahu Toker z”l como “un lucero realmente comprometido con lo argentino y lo judío que se apagó”.

En diálogo con AJN, Korin resaltó que “fue un excelentísimo traductor del idish al castellano”, y “si hoy se conoce la poesía en ídish es, en gran parte, por su trabajosa actividad, porque sólo un poeta puede transcribir obras tan importantes”.

En este sentido, Toker z”l “fue un poeta talentosísimo, didáctico y muy sencillo, pero a la vez profundo y ordenado para transmitir sus pensamientos y conocimientos”, además de “una persona dúctil, amable, sencilla y dispuesta a colaborar ante cualquier requerimiento”, finalizó.
Eliahu Toker z”l había nacido en diciembre de 1934, en el porteño barrio del Once, donde vivió y trabajó gran parte de su vida.
En 1954 se recibió de moré en el Seminario de Maestros Hebreos, y en 1962, de arquitecto en la Universidad de Buenos Aires, profesión a la cual se dedicó durante dos décadas, antes de dar paso a su “vocación más honda”, tal como la describió: la poesía.
Tiene en su haber una docena de poemarios, desde “Piedra de par en par”, aparecido en 1972, hasta “Estado Civil: Abuelos. Poemas con nuestros nietos”, editado en 2009.

En 1997 fue premiado con la Faja de Honor en Poesía, de la Sociedad Argentina de Escritores, por “Padretierra”.
Cultor y fanático del ídish, Toker z”l se dedicó también a la traducción de los grandes poetas de esa lengua, como Glatstein, Leivik, Sútzkever y Gebirtig.
También editó antologías traducidas, con textos en ídish y hebreo, que incluyeron a Itsjok Katzenelson y Scholem Aleijem.
Además, Toker z”l escribió once libros de humor, ocho de ellos con Rudy, como “¿Nu? Reír en el país de ídish”, “No desearás tu mujer al prójimo” y “Gogl Mogl”. Con Fingueret editó “Las picardías de Hérshele”.

Asimismo, Toker z”l indagó acerca de los puntos de encuentro y desencuentro entre lo judío y lo argentino, y lo judío y lo latinoamericano en la literatura y la poesía en ídish y castellano, participó en la organización de encuentros de escritores judíos latinoamericanos sobre esa temática

También organizó antologías de las obras de Alberto Gerchunoff -“Alberto Gerchunoff, entre gauchos y judíos”-, César Tiempo -“Buenos Aires esquina Sábado”- y Carlos Grünberg -“Un diferente y su diferencia”-.

Eliahu Toker z”l incursionó en la curaduría de muestras, con “De la destrucción a la reconstrucción. 18 de julio de 1994” y “Álbum de una Comunidad. Centenario de la Colonización Agrícola Judía en la Argentina”, ambas junto con Weinstein, con quien escribió, además, varios libros, como “La letra ídish en tierra argentina” o “Sitios de la memoria. Los cementerios judíos porteños de Liniers y Tablada en la historia y la cultura”, entre otros.
Más información sobre su vida puede encontrarse en su página en Internet: www.eliahutoker.com.ar.
4 noviembre 2010.

fuente: ITON GADOL



NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG:

Con sorpresa y tristeza me acabo de enterar
del fallecimiento del Arq. Eliahu Tocker, gran
poeta y escritor judeo argentino, activista
Cultural comunitario, traductor del idish al
castellano,intelectual de valía. Una de las
Voces mas representativas de la literatura
judeo – argentina, de las últimas decadas,
junto a Ricardo Feierstein, Marcos Aguinis, etc.
No fue el único poeta judeo argentino de las
últimas decadas, pero fue uno de los más
renombrados y talentosos.

Lo conocí en su ciudad, Buenos Aires, hace
más de 40 años.

Toker fue tambien Socio Editor de la Editorial
PARDES, que durante varios años editó y
difundió libros de distintos temas y autores.
Casualmente mi primer libro de poesías,
'INFARTODIARIO" fue Editado por 'PARDES',
en 1983.

El próximo ejemplar Nro. 50 -SEXTO
ANIVERSARIO de mi Revista "PAGINA 1, de
cultura, literatura, arte, actualidad,
novedades y tantas cosas bellas de la vida",
incluirá varias de las poesias de este
talentoso poeta, quien me las enviara
especialmente.
La revista saldrá al Ciber espacio en las
próximas semanas
.
Quien desee recibir –gratuitamente-
esta Revista, puede solicitarla enviando un
e-mail con su nombre/s y apellido/s reales
y localidad/provincia/país donde reside :
Para: pagina1@gmail.com
Cc: pivin11@yahoo.com.mx
( Las direcciones no serán cedidas
a nadie.)
Desde Haifa, Israel, envío a la dolorida
familia de Eliahu mi sentido pesame
por la irreparable perdida de su ser
querido y les deseo que no sepan
más de dolor.
Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al mar Mediterráneo


Algunas poesías de Eliahu Toker

Los dueños de las dudas

En la vereda de enfrente
están los dueños de la verdad escriturada,
los propietarios de la seguridad
del ignorante;
de este lado estamos nosotros,
los dueños de las dudas
sentados a una larga mesa en llamas.

Somos
los que sabemos que no sabemos.
Los que sabemos que no es luz esta claridad,
que este permiso no es la libertad,
que este mendrugo no es le pan
y que no existen una sola realidad
ni una única verdad.

Somos
los hijos de los profetas
pero también hijos de aquellos
a quienes los profetas maldecían;
somos
los que desafinan en los coros de los istas.

Somos
los que confían en la marcha de la historia
sin darla por sobreentendida.
Escépticos y optimistas,
compartimos el pan de la duda,
sentados a una larga mesa en carne viva.



Fragmentos de Padretierra (1998)

a.
No recibí de mis abuelos escudos nobiliarios
ni panoplias con espadas y puñales.

Uno me dejó su transitado Pentateuco,
una torrecita jerosolimitana de madera de olivo
y las evaporadas callecitas de Varsovia.
Del otro heredé sus gastadas filacterias,
su amarillento manto de oraciones
y los congelados pantanos de Ucrania.

Ni cohén ni levita, israel apenas,
sigo andando los lodazales del Pripet
y los desolados parques de Varsovia,
por las calles de mi lejana Buenos Aires.

b.
Diez años antes de derrumbarse el mundo
estalló el corazón transido de mi abuelo.

Tenía 56 años al tenderse al lado de su padre
en el cementerio judío de Varsovia /para atravesar la hecatombe
a bordo de ese gueto uncido al gueto.

Ahora que tengo su edad
deambulo a menudo por su casa en sueños,
bailando lentamente con mi madre
como en aquella vieja foto
baila con ella todavía
ese empecinado soñador, mi abuelo.
(1991)

c.

“Era un sastre que componía lo viejo
y no echaba a perder lo nuevo”




Mi padre era un sastre
de puntada pareja y obsesiva.
Con el filo de su tiza trazaba
líneas geométricas sobre la tela,
las seguía con la tijera pulcramente
y las cosía luego con delicadeza.

Poeta de medida y remendón a veces,
también yo mido cuidadosamente los vocablos,
tomo textos viejos, los traduzco a mi aliento
y zurzo los versos uno a uno.

Yo soy el largo pasado de mi padre
y él es mi futuro.


Saga judía

—Papá, ¿en qué difiere esta noche de todas las noches,
que, con manos tendidas como si nos protegiera,
bendice mamá sobre nuestra mesa
los ojos encendidos de un par de velas
coloca en el centro una gran copa de vino,
reparte pan ázimo con brazo conmovido
y la casa entera está de fiesta?

—Quiero que sepas, hijo,
que hasta el día de ayer, hace cuarenta siglos,
fuimos esclavos;
nosotros, tu madre, tu hermana, tú y yo,
tal vez bajo otros nombres, detrás de otros rostros,
pero nosotros mismos
fuimos hasta ayer esclavos en Egipto.
Y hoy llegó la hora en que decidimos erguirnos
a tomar la libertad.
Y en estas luminarias que arden sobre nuestra mesa
bendice tu madre el fuego interior que puede con la fuerza.
Y nos sirve pan sin levadura, amasado en la urgencia
por dejar la abundancia del país de los esclavos
a cambio del desierto fértil de ser nosotros mismos.
Y lo hace conmovida porque somos
la última generación que probó la esclavitud
y la primera que entrevé la libertad.
Y aquel copón de vino
espera al profeta que vive en cada uno
y ha de liberarnos,
a nosotros y a todos los hombres del mundo,
de la sumisión, la miseria, el odio y la locura;
que ha de liberarnos por nuestras propias manos
cuando lo querramos de veras,
aunque sea hoy mismo.

—Ayer... Hace cuarenta siglos...
Papá, qué tiene eso que ver hoy y aquí conmigo?
¿Y en qué me diferencio yo de mis amigos
que celebro historias que ellos desconocen,
y cuando termino mis horas de clase
aprendo geografía de un país lejano,
qué sucedió y sucede con un pueblo abstracto
y estudio una lengua que no habla la calle?

—Quiero que te conozcas a ti mismo, hijo.
Que conozcas la profunda raíz que amamanta tu sangre.
Quiero enriquecerte con tu propio pasado,
contarte tu propia historia,
una historia en la cual, de muchos modos,
repetimos el gesto de liberarnos.

—Papá, ¿qué significa ser judío?

—Los que nacen en Francia son, sin vuelta, franceses.
Los que nacen en Italia
tampoco se preguntan por qué son italianos,
y los israelíes son israelíes simplemente.
Pero la condición judía no va sobreentendida
ni figura anotada en los papeles.
No se nace judío de improviso,
no es un parto simple,
tinieblas por un lado, una puerta que se cruza,
luz sobre el rostro de pronto.
Se va naciendo de a poco,
descubriendo lentamente dentro
siglos de dolor y alegría y pugna reprimidos,
milenios de grandeza y poesía
y pueblo y amor y fe en el hombre
y entereza y caídas y vuelta a empezar
como judío,
no como una sombra nacida casualmente
en un rincón cualquiera de la tierra.
Somos parte de un pueblo inquieto, en movimiento,
disperso entre las fronteras de cinco continentes
desde hace muchos siglos
como tanto pueblo evaporado
al perder su memoria colectiva.
Pero, extrañamente, por encima de montañas y océanos,
en dos milenios de exilio,
siempre hubo judíos
que mantuvieron despiertas sus raíces
y no entregaron sus entrañas al olvido.
Pensando en distintos idiomas
y andando diferentes destinos
seguíamos siendo un solo pueblo
habitante de un territorio metafísico,
con una Jerusalén plantada más allá de los caminos.
Cada festividad era una carga de nostalgia
que crecía de padres a hijos
implicándolos personalmente en la larga memoria
del pueblo judío.
Dentro de cada cual volvía Abraham
a despedazar una y otra vez los ídolos
y cada cual de nuevo optaba
por el difícil pan de la autenticidad
como volviendo a salir de Egipto,
dejando atrás la olla fácil de ser como el vecino.
Por eso es necesario que conozcas tu historia,
para que puedas elegir ser vos mismo.

—Yo no quiero, papá, vivir desarraigado y dividido,
condenado a ser distinto...

—En definitiva la opción ha de ser tuya,
pero ¿es que tengo derecho acaso, hijo,
a ocultar los espejos
para que no te descubras a ti mismo?
¿A escamotearte la historia de tu origen?
¿Y es acaso la ignorancia garantía de entereza?
Más que dividirte yo te multiplico;
te doy a conocer lo que de todas maneras llevas dentro,
algo, que si no aprendieses a usarlo vitalmente,
podría, entonces sí, pudrirse;
el amor volverse encono,
una maldición de la que nunca puedas desprenderte, hijo.
No, yo no tengo todas las respuestas en la mano
pero para saber quién soy
no necesito preguntárselo a nadie,
y nunca me perdonaría burlarte, no decírtelo.

—Pero ¿por qué un Israel en el futuro
para vivir nuestra vida?
¿No querés a este país acaso?

—Es algo que tendrían que explicarte mis entrañas.
Aquí soy un judío que suspìra por su tierra
y en Israel voy a volverme
un argentino enfermo de nostalgia
pendiente de lo que suceda en Buenos Aires.
Argentina e Israel son dos amores entre los que me debato.
Claro que hay mucho por hacer aquí, como argentino,
y están el idioma, las calles, la gente, los amigos,
pero hay un Israel viviente que me llama
y una Jerusalén con la que tengo
fijada una cita desde hace siglos...

Homenaje a Abraxas

Y Abraxas resultaba ser la divinidad encargada de la función simbólica de reunir en sí lo angélico y lo demoníaco.
—Herman Hesse, Demián



Exagero
como las pesadillas y los cuentos
para no mentir ni que me crean.

Soy la doble imagen del espejo,
judaísmo diestro: mano sonrisa y sueño;
judaísmo siniestro: ojo, cerebro y culpa.

Uno me ata a la vida, el otro a la palabra yerta;
uno me nutre, el otro me atormenta;
uno me enorgullece, el otro me avergüenza;
uno me rejuvenece, el otro me avejenta.

Soy simultáneamente la gran ciudad y la pequeña aldea;
el vuelo loco y la piedra;
la superstición, la sutileza, la aristocracia y la miseria.

Como las pesadillas y los cuentos
exagero
para no mentir ni que me crean.


Buenos Aires de los años setenta


Los campos de concentración andaban por las calles.
Se habían desatado y vestidos de civil,
repartiendo muerte
a manos llenas, andaban en falcon por las calles.

Berlín de los años treinta.
Varsovia de los años cuarenta.
Buenos Aires de los años setenta.
No resultan comparables, claro.
Allí los cristales judíos estallaban espontáneamente
y las barbas se arrancaban de los rostros judíos
por sí mismas
y los muros crecían solos
encerrando a
sospechosos de judaísmo y demás perversiones en
inmensos corrales urbanos mientras
alambradas de púa brotaban por sí solas de la
tierra concentrando a los
infrahumanos judíos y
a los infrahumanos gitanos y a
los infrahumanos políticos mientras
el silencio aullaba en silencio por los barrios
arios, polacos, cristianos. Dios
es justo. Job debe de ser
culpable. Algo habrán hecho estos
judíos, gitanos, políticos. Se la habrán
buscado. Además la guerra es
guerra y mientras yo conserve sano mi
culo, que cada cual cuide del suyo.

Buenos Aires de los años setenta. Los campos
de concentración andaban por las calles en falcon
evaporando infrahumanos de sus
casas. La ceguera crecía por las calles. La sordera
crecía por las calles. La mudez crecía
por las calles. Las dos manos sobre los propios
testículos, nadie quería saber nada de nada.
Job debe de ser culpable y el no oír ni
ver ni pensar ni saber ni hablar garantiza
los propios testículos contra la electricidad.
Un silencio viscoso gritaba desde las
entrelíneas de los diarios, silbaba en
las radios, en los oídos, en los estómagos. Nuestro
silencio.
Aprendimos a caminar con los ojos cerrados. La
fórmula salvadora era no ver o, por
lo menos, no ver en voz alta.

La inquisición es sabia y a ella no se le escapa nada.
Los subversivos son infrahumanos, el demonio mismo,
y no merecen juez ni juicio. Además
el demonio es contagioso:
sus hijos, amigos y conocidos son también infrahumanos,
hijos amigos y conocidos del demonio.
Y también los artistas son infrahumanos y demoníacos.
Y los psicólogos y los sociólogos y los socialistas, infra-
humanos y demoníacos, no merecedores de juez ni juicio.
Y los judíos son, por supuesto, aún más infrahumanos
y demoníacos. Y los artistas judíos, sociólogos, psicólogos y
socialistas judíos son, por
lógica, doblemente infrahumanos y doblemente demoníacos. Y,
lo justo es justo, les corresponde doble exorcismo.
En cuanto a padres, hijos, tíos, amigos y conocidos de
sociólogos, psicólogos, artistas y judíos, resultan
sospechosos y pasibles de evaporación en su propio beneficio
antes de que caigan en la tentación de pactar
con el demonio. Además, todo sospechoso
sabiamente exprimido, termina
confesando su complicidad con el abismo.
Los únicos humanos, super-
humanos, insospechados de pactos con el maligno,
somos los torturadores.
Los únicos angelicales y superhumanos somos
los jefes de los torturadores.
Y nuestros ideólogos y nuestros protectores y nuestros
amigos. Lo sabemos todo, nada se nos oculta;
reconocemos de inmediato al poseído.

Y uno ya no sabe quién es uno;
demonio, ángel, fantasma o sólo un símbolo
a la espera de ser descifrado por alguno
que uno no conoce ni lo conoce a uno.
Otro decide quién soy
desde las sombras de su escritorio,
desde las sombras de su fantasía,
desde las sombras de su delirio.
Uno es apenas un fantasma
en un delirio que tortura al torturador;
¿por qué no habría él de torturarlo a uno a su vez?
Uno existe apenas para que él pueda
vengar en uno,
matar en uno,
a sus fantasmas.

(Agosto de 1980)




miércoles, 24 de febrero de 2010

Abraham Sutzkever, el gran poeta del idioma Yidish, falleció a los 96 años en Tel Aviv


La desaparición de un gran poeta

Por Egon Friedler



El 20 de enero de este año falleció en Tel Aviv a los 96 años de edad, Abraham Sutzkever, considerado tanto por lectores como por especialistas como el último gran poeta viviente en el idioma Yidish.

Sutzkever nació en la ciudad de Smorgon, cerca de Vilna, Bielorrusia. Cuando tenía 2 años, su familia escapó a Siberia por temor a las tropas alemanas invasoras. En 1920 la familia regresó a Vilna donde hizo sus estudios. Fue uno de los fundadores del grupo literario “Yung Vilne” junto con el novelista Jaim Grade y los poetas Shmerke Kaczerginsky y Leizer Wolf. Su primer libro de poemas se publicó en 1937 y su talento fue ampliamente reconocido, tanto por el público lector en idioma Yidish como por escritores de la talla de Joseph Roth. En 1940 publicó su segundo volumen de poemas titulado “Bosques” dedicado a la exaltación de la naturaleza. En junio de 1941 los nazis invadieron Vilna y cercaron a sus 60.000 judíos en un guetto. En 1943 Sutzkever logró escapar a los bosques donde se unió a los partisanos en la lucha contra los nazis. Fue rescatado por un avión soviético que lo condujo a Moscú donde vivió hasta el final de la guerra. Luego vivió brevemente en Lodz antes de trasladarse a París. Fue testigo en el proceso de Nürenberg en 1946 y en 1947 junto con Jaim Grade representó a la literatura Yidish en el Congreso Pen Internacional en Zürich. El mismo año, pocos meses antes de la creación de Israel emigró a la Palestina del Mandato británico, donde fue cálidamente recibido. En 1948 publicó dos volúmenes de poesía ( Yidische Gas y Sibir, “La calle judía” y “Siberia”) en lo que evocó sus experiencias de guerra y a partir de 1949 tuvo a su cargo la edición de la revista “Die goldene keit” (La cadena de oro) que se siguió publicando hasta 1995 y fue indudablemente la más importante publicación literaria en Yidish en el mundo entero.

Su labor como editor no afectó su productividad poética y en 1963 cuando cumplió 50 años se publicó su obra completa hasta entonces en 2 volúmenes. En su obra posterior se destaca “Lieder fum togbuj” (Poemas de un diario 1974-1981) que influyó en el otorgamiento del Premio Israel, el galardón literario más importante en el estado judío, que le fue conferido en 1985.

Sutzkever gozó de un temprano reconocimiento de parte de intelectuales y artistas. Su amigo, el pintor Marc Chagall, lo consideraba un clásico ya en los años treinta, y en la década del cuarenta algunos de sus poemas fueron traducidos al hebreo por los tres mayores poetas israelíes de los primeros años del Estado, Natan Alterman, Abraham Schlonsky y Lea Goldberg. En los Estados Unidos, fue traducido al inglés, entre otros por la reconocida novelista y ensayista Cynthia Ozick. En 2009 dos editoriales alemanas editaron sendos volúmenes con traducciones al alemán de sus poemas.

¿Cómo es avaluada hoy su contribución a la literatura? Para el crítico David H.Hirsch “Abraham Sutzkever es un gran poeta del siglo XX que nunca ha tenido el reconocimiento que merecía porque escribe en un lenguaje cuyos lectores han sido desaparecido debido al genocidio nazi en Europa. Para quienes lo leen en Yidish, Sutzkever es generalmente considerado como el mayor poeta Yidish en el siglo XX”

No menos incondicional en su admiración se manifiesta el poeta y editor Dory Manor, citado por Benny Mer, en su obituario en el diario “Haaretz” : “Mientras Sutzkever vivió entre nosotros, algo de la grandeza del mundo vivía aquí. Ahora que se fue, sentimos la pérdida. A Sutzkever debe mencionársele junto a poetas tales como Rilke, T.S.Eliot, Mandelstam y Paul Valery. Fue un artista magistral, un poeta del Renacimiento, aunque también podía ser un modernista audaz y salvaje como Avot Yeshurun o Yona Wallach. No tengo la menor duda de que fue el mayor poeta que jamás haya vivido en Israel”.

Dos hijas del poeta, Mira y Rina, y dos nietos le sobreviven. Su esposa falleció hace siete años. Sin duda, con él se cierra el ciclo de una cultura de cuya grandeza el mundo llegó a tener una idea luego de que la obra de Itzjak Bashevitz Singer se popularizara gracias al Premio Nobel en 1978. Pero la muerte de Sutzkever es en cierto modo un llamado de alerta : en la gran poesía en Yidish en el siglo XX hay un gran tesoro literario a descubrir.



Dos poemas de Abraham Sutzkever

Traducciones del destacado poeta judío-argentino Eliahu Toker de la antología “El resplandor de la palabra judía”

Improvisación

No acumules avariento tus horas;
Que el tiempo no se haga más el payaso
Tiéndelas por sobre todos los abismos
Y atrapa en una red al ocaso.

Que se echen a nadar los mares
Y salten precipicio abajo
Con tal de burlar a la muerte
No te arrodilles en su teatro

Arráncales la máscara
Y échale tus horas rápidamente encima
Los ancianos mueren en plena juventud
Y los abuelos sin solo niños disfrazados


Juguetes

Trata con cariño a tus juguetes, hija
A tus juguetes aún más pequeños que tú;
Arrópalos con las estrellas del árbol
De noche, cuando el fuego va a dormir

Y cálzale botas a tu muñeco
Cuando sed echa a soplar el águila del mar;
Y deja que el glotón potrillito de oro
Devore la brumosa dulzura de la hierba.

Cubre con un panamá a tu muñeca
Y ponle una campanita en la mano
Que los juguetes lloran contra el muro a Dios
Porque ninguno de ellos tiene madre

Quiere a tus pequeñas princesas
Que yo recuerdo un doloroso día;
Siete calles repletas de muñecas
Y en la ciudad no quedaba un solo niño