Mostrando entradas con la etiqueta Independencia Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Independencia Argentina. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de julio de 2015

ARGENTINA- 9 DE JULIO 1816-POESIAS PARA LA INDEPENDENCIA- VIDEO VICTOR HEREDIA CANTA A LA "PATRIA" -



PATRIA

VICTOR HEREDIA


Ya entregué mi corazón
y otros te dieron la vida entera,
las fogatas de ese amor
no encienden sólo en primavera.
No me pidas olvidar, no me pidas desarmar,
desde niño aprendí que “patria”
es memoria y sueño bajo la piel.
Mira mis manos, llenas de hermanos.
Que tu sangre cante en el viento
como bandera de libertad.

Volveremos a soñar
nosotros somos parte de un sueño.
Volveremos a cantar
sobrevivientes de tanto infierno.
Todo un pueblo soñará, todo un pueblo cantará,
la sonrisa de los que sueñan
hará un camino hasta la verdad.
Mira mis manos, llenas de hermanos.
Que tu sangre cante en el viento
como bandera de libertad.

Yo nací en este país
- mi padre hablaba de otro destino -.
Nada de lo que viví
se ha muerto en tanto yo siga vivo.
La verdad es este amor que florece bajo el sol,
desde niño aprendí que “patria”
es memoria y sueño bajo la piel.

Mira mis manos, llenas de hermanos.
Que tu sangre cante al viento
como bandera de libertad.






editada por Sebastián Igareta
www.youtube.es

 

viernes, 9 de julio de 2010

9 de Julio 1816- Declaración de la Independencia de la República Argentina del yugo de España

FOTO: CASA DE TUCUMAN DONDE FUE DECLARADA LA
INDEPENDENCIA ARGENTINA





Congreso de Tucumán

Historia de la Argentina

El Congreso de Tucumán fue una asamblea legislativa y constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, actualmente la República Argentina, que sesionó – inicialmente en la ciudad de San Miguel de Tucumán, y posteriormente en la de Buenos Aires – entre los años 1816 y 1820. Se lo recuerda especialmente por haber sancionado la Declaración de independencia de la Argentina y la Constitución Argentina de 1819.

La Revolución y la Independencia

En 1810 estalló en el Virreinato del Río de la Plata la Revolución de Mayo, que dio origen a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Pero, si bien el objetivo de la mayor parte de los revolucionarios era llegar a la Independencia absoluta de esas provincias, al menos en las formas, éstos decían actuar en nombre del rey Fernando VII, cuya soberanía reconocían.

Esa situación se mantuvo en los documentos oficiales durante todos los gobiernos que sucedieron a la Primera Junta. Los documentos internos y las ideas expresadas por los líderes políticos en la prensa repetían la intención de independizar las Provincias Unidas, pero en los documentos que llevaban los diplomáticos al exterior se mantenía lo que se dio en llamar la "máscara de Fernando".

Desde fines del año 1810 existió la Junta Grande, un cuerpo colegiado, formado por representantes de todas las ciudades del ex Virreinato, que asumía los poderes legislativo y judicial. Fue disuelta por orden del Primer Triunvirato, formado por ella.

El Primer Triunvirato ordenó la reunión de una Asamblea general de los pueblos – es decir, de las ciudades virreinales y sus jurisdicciones – en la ciudad de Buenos Aires. No obstante, apenas la Asamblea intentó legislar sin someterse a la autoridad del Triunvirato, fue disuelta sin miramientos.

El Segundo Triunvirato, que gobernó desde octubre de 1812, ordenó y logró la reunión en Buenos Aires de la llamada Asamblea del Año XIII. Su título oficial era Asamblea General Constituyente, y se esperaba de ella que declarara la independencia de las Provincias Unidas y sancionara una constitución. De hecho, si bien ejerció actos propios de un poder legislativo de una nación soberana, nunca sancionó constitución alguna y siguió conservando para la diplomacia la "máscara de Fernando".[1]

La Asamblea disolvió el Triunvirato a fines de 1813, reemplazándolo un ejecutivo unipersonal, cuyo titular ostentaba el cargo de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En abril de 1815, el director supremo Carlos María de Alvear fue derrocado por una revolución en la capital, y la Asamblea fue disuelta.
La convocatoria al Congreso

En lugar de Alvear, el Cabildo de Buenos Aires eligió al general José Rondeau, que ejercía su cargo desde el norte del país, y a un Director Sustituto en la capital. Provisionalmente, el poder legislativo fue ejercido por una Junta de Observación, nombrada también por el Cabildo. La formaban Pedro Medrano, Esteban Agustín Gascón, José Mariano Serrano, Antonio Sáenz y Tomás Manuel de Anchorena.

Esta Junta sancionó un "estatuto provisional" el 5 de mayo de 1815, que regiría los actos del Director Supremo y de los gobiernos de provincia. En la práctica, el Estatuto nunca llegó a tener vigencia efectiva. Pero merece ser recordado por su artículo número 30, que establecía que el Director,

”...luego que se posesione del mando, invitará, con particular esmero y eficacia, a todas las ciudades y villas de las provincias interiores para el pronto nombramiento de diputados que haya de formar la Constitución, los cuales deberán reunirse en la ciudad de Tucumán.”
Esa convocatoria fue hecha por el Director Supremo sustituto, Ignacio Álvarez Thomas, en la segunda mitad del año de 1815, y los diputados fueron electos en las últimas semanas de ese año o en las primeras del año siguiente. Cada provincia eligió un diputado cada 15.000 habitantes.

La elección de la ciudad de Tucumán se debía a los ingentes problemas que había debido enfrentar la Asamblea del Año XIII por la negativa de los federales de someterse a la influencia porteña. De hecho, en las famosas instrucciones del año 1813, los representantes orientales habían exigido que el gobierno no se estableciese en la ciudad de Buenos Aires. El Estatuto había sido redactado bajo la impresión de una revolución hecha en alianza con los federales, y la Junta había cedido a esa exigencia. De todos modos, ésta eligió reunir el Congreso en Tucumán, una ciudad muy lejos de la influencia de Artigas, explicando que era porque ésta quedaba aproximadamente en el centro del ex Virreinato, además de estar protegido por el Ejército del Norte, cuyo cuartel general estaba en esa ciudad.

Las sesiones se iniciaron el 24 de marzo de 1816, con la presencia de 33 diputados. Para las sesiones se alquiló una casa, propiedad de Francisca Bazán de Laguna,[2] que sería declarada Monumento Histórico Nacional en 1941.
Los diputados
Los diputados y provincias detalladas en la siguiente lista:

Por Buenos Aires:
Tomás Manuel de Anchorena,
José Darragueira,
Esteban Agustín Gascón,
Pedro Medrano,
Juan José Paso,
Cayetano José Rodríguez y
Antonio Sáenz.
Por Catamarca:
Manuel Antonio Acevedo y
José Eusebio Colombres.
Por Córdoba:
José Antonio Cabrera,
Miguel Calixto del Corro,
Eduardo Pérez Bulnes y
Jerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera.
Por Charcas:
José Severo Malabia,
Mariano Sánchez de Loria y
José Mariano Serrano.
Por Chichas:
José Andrés Pacheco de Melo, y
Juan José Feliciano Fernández Campero.
Por Jujuy:
Teodoro Sánchez de Bustamante.
Por La Rioja:
Pedro Ignacio de Castro Barros.
Por Mendoza:
Tomás Godoy Cruz y
Juan Agustín Maza.
Por Mizque:
Pedro Ignacio Rivera.
Por Salta:
Mariano Boedo,
José Ignacio de Gorriti y
José Moldes.
Por San Juan:
Francisco Narciso de Laprida y
Justo Santa María de Oro.
Por San Luis:
Juan Martín de Pueyrredón.
Por Santiago del Estero:
Pedro León Gallo y
Pedro Francisco de Uriarte.
Por Tucumán:
Dr. Pedro Miguel Aráoz y
Dr. José Ignacio Thames.

Dieciocho de ellos eran abogados,[3] nueve de ellos, sacerdotes,[4] y dos más eran frailes,[5] mientras que los otros cuatro eran militares.[6]

Varios territorios de las provincias del Alto Perú, que habían pertenecido al Virreinato del Río de la Plata no pudieron hacer llegar sus representantes por haber sido reconquistados por los realistas. Tal fue el caso de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz de la Sierra y Potosí.
Durante la tercera expedición auxiliadora al Alto Perú habían sido electos los diputados por Chichas, Charcas y Mizque, pero sólo algunos de ellos llegaron a incorporarse.

De las provincias de la Liga Federal, la Banda Oriental, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe, no enviaron sus representantes, por estar de hecho en una situación de guerra civil con el gobierno central. Sólo la provincia de Córdoba – que también se consideraba miembro de la Liga, pero no estaba aún en guerra con el Directorio – envió sus representantes, todos ellos de clara inclinación hacia el federalismo.

Por su parte, el Paraguay había de hecho declarado su independencia, tanto de España como de las Provincias Unidas.

Funcionamiento del Congreso


En las primeras sesiones, los Diputados se abocaron a considerar el reglamento interno del Congreso y las cuestiones políticas internas. En cuanto a lo primero, nombraron un presidente, que debía ser rotativo, durando cada uno un mes en ese cargo. También eligieron dos secretarios, cayendo la designación en Juan José Paso y José Mariano Serrano.

A fin de diferenciarse de la actuación de la Asamblea de 1813, los diputados declararon que eran "diputados de los Pueblos", y no "de la Nación".[7] Teóricamente, esto quería decir que dependían de las ciudades que los habían elegido, y que éstas podían relevarlos. Pero, por otro lado, se aseguraron de que no podrían ser molestados por sus actos y opiniones en el Congreso, lo que en parte invalidaba la anterior declaración.

Ante la escasa atención prestada a las actas del Congreso, éstas que se presume que eran parciales y demasiado escuetas – terminaron por perderse. En cambio, el diputado Fray Cayetano Rodríguez tomó a su cargo redactar un diario de los hechos del Congreso, para enviar a los periódicos de la capital, llamado “El Redactor del Congreso”. Los hechos producidos durante su gestión son conocidos, principalmente, a través del Redactor, así como las ideas de parte de los diputados.

En un primer período, las acciones del Congreso se vieron complicadas por la necesidad de atender, simultáneamente, muy diversas cuestiones. A más de un mes de funcionar de ese modo casi caótico, se designó una comisión integrada por Gascón, Sánchez de Bustamante y Serrano, que redactó una Nota de Materias de Primera y Preferente Atención. Éstas materias serían: un manifiesto a los pueblos, la Declaración de la Independencia,[8] el envío de diputados a España, los pactos entre provincias, la forma de gobierno, un proyecto de constitución, un plan de guerra, la financiación pública, la determinación de los límites del Estado, la creación de ciudades y villas, la administración de justicia, y los establecimientos educativos.

Actuaciones iniciales

Entre las primeras cuestiones que debió enfrentar, estaba la situación del Directorio: Álvarez Thomas había renunciado, reemplazado por Antonio González Balcarce. También había presentado su renuncia el titular, general Rondeau.

De modo que, el 3 de mayo, el Congreso designó Director Supremo al general Juan Martín de Pueyrredón, diputado al mismo. Éste ordenó a Manuel Belgrano reemplazar a Rondeau como comandante del Ejército del Norte, y tardó algunas semanas en iniciar su viaje a la Capital.

Este nombramiento trajo una seria ruptura, debido a la candidatura del coronel Moldes, sustentada por el general Martín Miguel de Güemes, gobernador de Salta, y los diputados cordobeses. Moldes, de carácter muy fuerte, chocó con los diputados porteños, terminando por ser arrestado y suspendido en su carácter de diputado.

Apenas instalado el Congreso, los federales lograron un importante avance, logrando ocupar la ciudad de Santa Fe. El Congreso envió una diputación, para lograr la pacificación con esa provincia, el reconocimiento de la autoridad del Director Supremo y el envío de un diputado al Congreso. Al mando de esa diputación fue enviado el diputado Del Corro, que no sólo no logró una mediación eficaz, sino que se sumó al partido federal de José Artigas, e incluso asistió — en calidad de diputado por Córdoba — al Congreso de Oriente.

El día 6 de julio, en sesión secreta, asistió al Congreso el general Manuel Belgrano, que había sido durante dos años embajador de las Provincias Unidas ante el gobierno de Gran Bretaña. Tras contestar algunas preguntas, Belgrano aconsejó un sistema monárquico "temperado" — es decir, constitucional — para las Provincias Unidas. Pensaba que, a fin de incorporar el Perú a la monarquía, la capital debía estar en Cuzco, nombrando para el cargo de Rey a un descendiente de los Incas.[9] Sus ideas estaban influidas por la restauración de las monarquías en Europa luego de la derrota de Napoleón Bonaparte, como él mismo lo expresó en ese discurso.


La Declaración de la Independencia
Artículo principal: Declaración de independencia de la Argentina

En 1814, el rey Fernando VII había regresado al trono de España, situación que quitaba validez y utilidad a la ficticia lealtad al rey. Por eso, los diputados estaban convencidos de que era urgente declarar la Independencia. Por otro lado, se creía indispensable lograr algún tipo de ayuda externa, para lo cual era necesario que el país mismo declarara ser independiente.

El general José de San Martín, gobernador de Cuyo, estaba organizando el Ejército de los Andes, que debía llevar adelante la campaña libertadora a Chile. Necesitado de ayuda externa, urgía a los diputados cuyanos a declarar cuanto antes la Independencia: en carta al diputado Godoy Cruz, le decía:

"¡Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia! ¿No le parece una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón, y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos. ¿Qué nos falta más que decirlo? Por otra parte, ¿qué relaciones podremos emprender cuando estamos a pupilo? Los enemigos (y con mucha razón) nos tratan de insurgentes, pues nos declaramos vasallos... Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas. Veamos claro, mi amigo; si no se hace, el Congreso es nulo en todas sus partes, porque reasumiendo éste la soberanía, es una usurpación al que se cree verdadero, es decir, a Fernandito."[10]
No obstante, el momento era delicado: la reacción realista triunfaba en todos lados, desde México hasta Chile, pasando por el Alto Perú, que teóricamente aún pertenecía a las Provincias Unidas. Sólo permanecían libres de la reconquista española las Provincias Unidas, la Liga Federal — si es que se la considera separada de las Provincias Unidas — y el Paraguay.

Finalmente, el 9 de julio de 1816, siendo presidente el diputado Laprida, según la cita del Redactor del Congreso,

”En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos diez y seis, terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España, los representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya pueblos representados y posteridad. A su término fueron preguntados ¿Si quieren que las provincias de la Unión fuese una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli? Aclamaron primeramente llenos de santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del país, fixando en su vitual la declaración siguiente:

”Nos, los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protextando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad bajo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración. Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios.”

El 19 de julio, en sesión secreta, el diputado Medrano hizo aprobar una modificación a la fórmula del juramento, agregando después de «independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli», la frase:

”y de toda otra dominación extranjera.”
Inusualmente, la declaración alteraba el nombre del país, llamándolo ’’”Provincias Unidas en Sud América”’’, nombre que no se había utilizado hasta entonces. Al parecer, la intención era declarar la independencia de todas o casi todas las colonias españolas en América del Sur, unificándolas en un solo país, con capital en Cuzco.

Cabe aclarar que, de los diputados, tres de ellos no pudieron asistir a la sesión del 9 de julio: Del Corro, el Coronel Mayor Graduado Juan José Feliciano Fernández Campero, Marqués de Yavi, por Chichas, quién se encontraba en el frente de combate, y José Moldes de Salta.

La monarquía y los federales
Desde el día 12 de julio, se inició la discusión sobre la forma de gobierno, al proponer el diputado Acevedo que se adoptase la forma monárquica constitucional. Las discusiones se elevaron inmediatamente de tono, incluyendo mordaces comentarios de algunos diputados, despreciando por razones raciales la propuesta de un rey "de la casta de los chocolates."[11] Cuando predominaba la opinión de iniciar tratativas en el sentido de nombrar un rey, el día 15, el diputado fray Justo Santamaría de Oro exigió que, antes de tomar ninguna determinación, se consultara "a los pueblos". Rápidamente la discusión se estancó.

Unos días más tarde, fue finalmente redactado un "Manifiesto a las Naciones", anunciando la independencia de las Provincias Unidas al resto del mundo. No obstante, ningún país reconoció, en ese momento, la independencia nacional, y ninguno lo haría hasta siete años más tarde.

Desde poco antes de la Declaración de la Independencia, fuerzas portuguesas iniciaron una campaña para apoderarse de la Banda Oriental, hecho que finalmente se produjo en el mes de agosto. La excusa para la invasión luso-brasileña era la acción del jefe de los federales, general José Artigas, que de hecho desconocía la autoridad del Directorio y del Congreso.

El propio Director Supremo no veía con malos ojos la invasión, ya que pensaba que — aunque al precio de perder una provincia — ésta le permitiría librarse de la amenaza de los federales. Derrotado Artigas por los portugueses, pensaba, sería fácil recuperar para la obediencia al gobierno de Buenos Aires a Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes. No sería así: con la única excepción de Córdoba, las provincias federales no pudieron ser recuperadas y nunca enviarían diputados al Congreso.

De todos modos, el Congreso envió una diputación ante el general invasor, Carlos Federico Lecor, la cual, aleccionada por Pueyrredón, no exigió de manera taxativa la retirada de los invasores, e incluso pretendió lograr apoyo portugués en la lucha contra Artigas. El resultado de tal política fue la ocupación de Montevideo a principios de 1817, y una larga guerra defensiva de los orientales, hasta su derrota definitiva en 1820.

El día 22 de noviembre, el Congreso sancionó un Reglamento Provisorio, una especie de constitución provisional, pero ésta nunca fue promulgada por Pueyrredón.
El traslado

A partir de inicios del año 1817, la situación militar en el norte del país se hizo más delicada: a partir de la exitosa campaña de San Martín a Chile, el ejército realista del Alto Perú pudo estar seguro de que la frontera norte quedaba desguarnecida. De modo que el general José de la Serna lanzó repetidos ataques sobre la provincia de Salta. Aunque repelidos por el general Güemes, éstos pusieron en peligro – verdadera o aparentemente – la seguridad del Congreso.

Por ello se propuso su traslado a Buenos Aires, dando además la razón de que el Congreso debía estar más en contacto con el Director Supremo. Una rápida votación el 17 de enero – día de su última sesión en Tucumán – decidió el traslado a la Capital. Los diputados cordobeses Cabrera, Corro y Pérez de Bulnes se opusieron al traslado, exigiendo que se consultara a las provincias. En respuesta, fueron expulsados del Congreso y sufrieron algunas semanas de arresto.

Desde entonces, el Congreso dejó de ser "de Tucumán", aunque los historiadores suelen citarlo con ese nombre también en el período posterior. También dejó de ser la caja de resonancia de los intereses de las provincias del interior, para ser sometido a una intensa influencia del poder ejecutivo, de la prensa y de la opinión pública de la ciudad de Buenos Aires. Incluso se incorporaron diputados de las provincias ocupadas por los realistas, elegidos no en ellas, sino por el cabildo de Buenos Aires.[12]

Durante todo el año de 1817 y la primera mitad de 1818, el Congreso se dedicó a legislar sobre cuestiones menores, excepto por un segundo Reglamento Provisorio, sancionado en diciembre de 1817, cuya aplicación fue muy limitada.

Durante el período en que sesionó en Buenos Aires, más de la mitad de los diputados fue reemplazado por otros. No obstante, las provincias federales tampoco se incorporaron al mismo. El “Redactor del Congreso” quedó en manos de uno de los nuevos diputados, Vicente López y Planes, y perdió mucho de su valor testimonial.

La Constitución Unitaria
Artículo principal: Constitución Argentina de 1819
A pesar de que uno de sus principales objetivos era sancionar la constitución, se produjo al respecto una larga discusión sobre su oportunidad. Los diputados Sáenz, Serrano y Aráoz, por ejemplo, objetaron que

"...no teniendo el Congreso, en virtud del sistema representativo que el país ha adoptado, para disponer de la suerte futura de las provincias que, o por sufrir el yugo de los enemigos, o por otras circunstancias, carecen hoy de representación competente, tampoco las tiene para dar una constitución que las comprenda."
No obstante, prevaleció la opinión contraria, sostenida especialmente por los diputados porteños.

En agosto de 1817 se había formado una comisión para redactar un proyecto de constitución. La formaban los diputados Serrano, Sánchez de Bustamante, Diego Estanislao Zavaleta, Sáenz y Paso. Esta comisión redactó el Reglamento Provisorio, y luego lo extendió y modificó para llevarlo a ser una constitución.

Tras más de dos años sin hacer mucho al respecto, el 31 de julio de 1818, el Congreso inició la discusión de un proyecto de constitución. Se trataba de un documento que aglutinaba disposiciones del reglamento de 1815 y de las leyes de la Asamblea del año XIII. En general, muchas de sus normas eran extraídas de la constitución española de 1812.

Por esa misma época, fue enviado a Europa el canónigo Valentín Gómez, diputado del Congreso, con instrucciones de conseguir un príncipe europeo para ocupar el trono de las Provincias Unidas y lograr alianzas con Francia y Gran Bretaña. No logró su cometido. Pero, aún en fecha tan tardía como noviembre de 1819 — muchos meses después de la sanción de la Constitución — se aprobaría un proyecto de coronación del infante Carlos Luis de Borbón, príncipe de Luca, como rey de las Provincias Unidas.

El texto definitivo de la Constitución Argentina de 1819 fue oficialmente sancionado el 22 de abril de 1819. Se trataba de una constitución aristocrática y unitaria,[13] y que no determinaba exactamente si se trataba de una república o una monarquía.

El manifiesto con que se anunciaba la Constitución, redactado por el Deán Funes, decía:

"Seguramente podemos decir con igual derecho lo que decía una sabia pluma en su caso, que la presente Constitución no es: ni la democracia fogosa de Atenas, ni el régimen monacal de Esparta, ni la aristocracia patricia ni la efervescencia plebeya de Roma, ni el gobierno absoluto de Rusia, ni el despotismo de Turquía, ni la Federación complicada de algunos estados… un estado medio entre la convulsión democrática, la injusticia aristocrática y el abuso del poder ilimitado."
En la práctica, la constitución nunca se llegó a aplicar: el Directorio siguió rigiéndose por los estatutos anteriores y las provincias federales lo rechazaron de plano. Las provincias interiores juraron obediencia a la Constitución, y algunas de ellas llegaron a elegir diputados y senadores para el proyectado congreso nacional. Pero los grupos opositores empezaron en esa misma fecha a organizar las revoluciones que derrocarían a los gobiernos directoriales.

Los diputados firmantes de la Constitución fueron:[14]

Por Buenos Aires:
Juan José Paso,
Antonio Sáenz,
Miguel de Azcuénaga,
Vicente López y Planes,
Matías Patrón,
Juan José Viamonte y
Luis José de Chorroarín.
Por Catamarca:
Manuel Antonio Acevedo.
Por Cochabamba
Pedro Carrasco.
Por Córdoba:
Alejo Villegas y
Benito Lascano.
Por Charcas:
José Severo Malabia,
José Mariano Serrano (vicepresidente) y
Jaime Zudáñez.
Por Chichas:
José Andrés Pacheco de Melo.
Por Jujuy:
Teodoro Sánchez de Bustamante.
Por La Rioja:
Pedro Ignacio de Castro Barros.
Por Mendoza:
Tomás Godoy Cruz.
Por Mizque:
Pedro Ignacio Rivera.
Por San Luis:
Domingo Guzmán.
Por Santiago del Estero:
Pedro León Gallo y
Pedro Francisco de Uriarte.
Por Tucumán:
Gregorio Funes (presidente) y
José Miguel Díaz Vélez.
Obsérvese que solamente once de los veinticuatro diputados que votaron la Constitución habían también votado la Independencia.[15]

La disolución

El 9 de junio de 1819, desobedecido en todos lados – incluso por el general San Martín, que se negaba a llevar su ejército a combatir a los federales – Pueyrredón presentó su renuncia al cargo de Director Supremo. En su lugar, el Congreso eligió al general José Rondeau. Éste siguió la política de su antecesor en todo: ofensivas militares contra los federales, alianzas con el invasor portugués de la Banda Oriental,[16] y retiro de los ejércitos que hacían la guerra de la independencia para utilizarlos en la guerra civil.

En enero de 1820, la situación del Directorio era ya muy endeble: ya no era obedecido fuera de Buenos Aires y Córdoba y – con mucha menor autoridad – en Salta y Cuyo. El resto del país era, de hecho, independiente de su autoridad. La invasión de los federales, dirigidos por Estanislao López y Francisco Ramírez, provocó el motín de Arequito, que precipitó la separación de Córdoba, casi simultánea con el inicio de la revolución federal en Cuyo. Desde ese momento, el Director Supremo sólo era obedecido en Buenos Aires.

Rondeau se puso al frente del ejército de la Capital y salió al encuentro de los federales. En su lugar, y con carácter de Director Interior el Estado, fue electo el diputado porteño Juan Pedro Aguirre, que se hizo famoso por dos gestiones: ordenó la prisión de Pueyrredón, Tagle y Julián Álvarez, permitiéndoles al mismo tiempo huir hacia Montevideo. Por otro lado, lanzó una proclama incendiaria contra los federales, anunciando su llegada a las puertas de Buenos Aires,

"...objeto de sus venganzas, víctima decretada en los consejos de su irritación. Los pretendidos federales, no lo dudéis, lo que pretenden es humillaros. Ninguna otra gloria les apetece que imponer su planta osada sobre vuestra noble cerviz."

Rondeau enfrentó a los federales en la batalla de Cepeda, el 1 de febrero de 1820, y fue completamente derrotado. Mientras sus soldados entraban huyendo a la ciudad, esparciendo el desaliento, el general director tardó varios días en reunir algunas tropas con las que entró a la capital, con la pretensión de recomponer su gobierno.

Tras cumplirse un ultimátum de 8 días, el ejército federal avanzó hacia Buenos Aires, anunciando que interrumpiría sus marchas en cuanto supieran que el actual gobierno hubiera caído, y que el pueblo de Buenos Aires fuera libre para elegir sus autoridades. Simultáneamente, el general Soler, comandante del ejército de campaña, exigió la renuncia de Rondeau, agregando:

"Las provincias se han separado, de consiguiente, ¿a quién representa el Congreso? Los enemigos no quieren tratar con autoridad que dependa de él..."

El 11 de febrero, Rondeau presentó su renuncia, pero no al Congreso sino al Cabildo de Buenos Aires. El Congreso se consideró disuelto desde ese mismo momento, y nadie volvió a acordarse de la constitución del año anterior. Los diputados del interior sufrieron varias semanas de arresto, acusados de haber colaborado en las maniobras monárquicas y en la alianza con Portugal. Recuperaron la libertad y, en su gran mayoría, huyeron rápidamente de la ciudad.

Comenzaba la Anarquía del Año XX.
Notas y referencias
1.↑ En una carta, Fray Cayetano Rodríguez, que sería diputado al Congreso de Tucumán, decía:
”No quieren aquí todavía declarar la independencia, porque dicen que no es tiempo y que es peligroso. Aún les parece corto el tiempo de nuestra esclavitud, y mucho rango para un pueblo americano el ser libre. Vamos, pues, Fernandeando, por activo y por pasivo, casados con nuestras malditas habitudes.”
Citado en Estanislao del Campo Wilson, ’’La declaración de nuestra independencia’’, en ‘’El Congreso de Tucumán’’, Ediciones del Seminario de Estudios de Historia Argentina, Buenos Aires, 1966.
2.↑ Era la madre del después gobernador tucumano Nicolás Laguna.
3.↑ Los abogados eran: Anchorena, Darregueira, Gascón, Medrano, Paso, Cabrera, Pérez Bulnes, Salguero, Malabia, Sánchez de Loria, Serrano, Pacheco de Melo, Sánchez de Bustamante, Godoy Cruz, Maza, Rivera, Boedo y Laprida.
4.↑ Los sacerdotes eran: Sáenz, Acevedo, Colombres, Del Corro, Castro Barros, Gallo, Uriarte, Aráoz y Thames.
5.↑ Los frailes eran Oro (mercedario) y Rodríguez (franciscano).
6.↑ Los militares eran los coroneles Fernández Campero, Gorriti, Pueyrredón y Moldes.
7.↑ Véase: Ternavasio, Marcela, Gobernar la Revolución, Ed. Siglo Veintiuno, Bs. As., 2007. ISBN 978-987-1220-96-0
8.↑ Insólitamente, se mencionaba primero el manifiesto y después la declaración de la Independencia, que era lo que se suponía que debía ser "manifestado."
9.↑ Más tarde, el mismo Belgrano declararía que su ofrecimiento no era sincero, y que sólo quería lograr el apoyo de los indígenas del norte del país y del Alto Perú. Véase: Mitre, Bartolomé, Historia de Belgrano y de la independencia argentina. Ed. Estrada, Bs. As., 1947.
10.↑ En otra carta a Godoy Cruz, cuando aún no habían empezado a sesionar:

"¿Cuándo empiezan ustedes a reunirse? Por lo más sagrado les suplico hagan cuantos esfuerzos quepan en lo humano para asegurar nuestra suerte; todas las provincias están en expectación, esperando las decisiones de ese congreso: él solo puede cortar las desavenencias."
Y en una tercera carta, respuesta a otra de Godoy Cruz:
"Veo lo que usted me dice de la independencia no es soplar y hacer botellas; yo respondo a usted que mil veces me parece más fácil hacerla que el que haya un solo americano que haga una sola (botella)."
Citado en Estanislao del Campo Wilson, ’’La declaración de nuestra independencia’’, en ‘’El Congreso de Tucumán’’, Ediciones del Seminario de Estudios de Historia Argentina, Buenos Aires, 1966.

11.↑ En una carta de Tomás Manuel de Anchorena a Juan Manuel de Rosas, del año 1846. Citado por Julio Irazusta, Vida política de Juan Manuel de Rosas a través de su correspondencia. Ed. Albatros, Bs. As., 1943.

12.↑ Tal fue el caso de Jaime de Zudáñez, diputado por Charcas.
13.↑ Se preveía que el titular del Poder Ejecutivo elegiría al gobernador de cada provincia de una terna, presentada por el Cabildo de la ciudad capital. Esta medida no debe ser interpretada como de tendencia federal, ya que en cualquier caso, el Ejecutivo tenía la última palabra en cualquier acto del gobierno provincial; y siempre encontraría un candidato menos opositor en las ternas que se le presentaran. Que, además, podía rechazar. Ravignani, Emilio, Historia constitucional de la República Argentina, Bs. As., 1926.
14.↑ Carlos Calvo, Anales históricos de la Revolución de la América Latina, acompañados de los documentos en su apoyo: Desde el año 1808 hasta el reconocimiento de la independencia de ese extenso continente. Pág. 307-308, Publicado por A. Durand, 1867.

15.↑ Éstos eran Paso, Sáenz, Acevedo, Malabia, Serrano, Pacheco de Melo, Sánchez de Bustamante, Castro Barros, Godoy Cruz Rivera, Gallo y Uriarte.
16.↑ Rondeau propuso al general Lecor la invasión de Entre Ríos y Corrientes por las tropas portuguesas. Pero la carta cayó en manos de los federales; eso precipitó el comienzo de una nueva guerra civil. Véase Luna, Félix, Los caudillos, Ed. Peña Lillo, Bs. As., 1971.
Bibliografía
López Rosas, José Rafael, Entre la monarquía y la república. Memorial de la Patria, tomo III, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1981.
Ravignani, Emilio, Asambleas constituyentes argentinas, Tomo 1, Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Bs. As., 1937-1939.
Horowicz, Alejandro, El país que estalló, Tomo II, Ed. Sudamericana, Bs. As., 2004. ISBN 950-07-2562-2
Rosa, José María y Chávez, Fermín, Historia argentina, Ed. Oriente, Bs. As., 1998. ISBN 987-21726-2-5

De Wikipedia, la enciclopedia libre



sábado, 17 de abril de 2010

General Jose de San Martín: masón y liberal??

Nota del Editor de este Blog,

Acabo de recibir un e-mail enviado por un amigo, que contiene el

item nro. 2 de esta 'entrada'.
Para entender de que se trata, busque en Internet el item nro.1,

que acompaño tambien.

El tema de la Masonería es muy interesante en general, por las
grandes obras de bien público que han desarrollado desde su

creación.

(No me refiero a lo que fue la "Logia maffiosa internacional de

origen Italiana “Propaganda Due”, que tuvo ramificaciones en
Argentina, y otros paises de Sud America, y que fuera dirigida
por Licio Gelli, y que contó con miembros importantes del
Gobierno y servicios secretos/militares italianos, incluidos el
Almirante Massera y Lopez Rega de Argentina, entre otros.

Y me parece que luego de leer todo lo que aquí se ha expuesto,

no quedarán dudas sobre la personalidad intachable del
General Don Jose de San Martín, máximo Heroe de Argentina
y Libertador tambien de Chile y Perú, que prefirió alejarse de
su Patria, Argentina y vivir en el exilio, casi olvidado y sin
medios económicos propios para sufragar sus gastos de vida
frugal.

Estoy convencido que San Martín fue un sincero Masón, y un
Liberal, en el buen sentido de la palabra, y eso es un elogio
y no un insulto.

Cordiales saludos



Lic. Jose Pivín

frente al puerto de Haifa

frente al Mar Mediterráneo







1) SAN MARTÍN: NI MASÓN NI LIBERAL



Por Mario Meneghini

Es común leer dos afirmaciones referidas al General José de San Martín: que integró la masonería, y que fue liberal. Con motivo de celebrarse, el 17 de este mes, el 230º aniversario del nacimiento del prócer máximo de la Argentina, nos parece conveniente enfatizar, categóricamente, que San Martín no tuvo jamás ningún vínculo con la masonería, ni profesó la ideología liberal.

Como las autoridades masónicas efectuaron, en plena Catedral de Buenos Aires ("por primera vez en la historia"), un homenaje a quien denominan "el Más Ilustre Iniciado", es oportuno recordar que la masonería argentina adoptó una actitud desdeñosa hacia San Martín, hasta 30 años después de su muerte. Cuando llegan a Buenos Aires los restos mortales del Libertador, la masonería no participa en los homenajes, pues no lo consideraba uno de los suyos. La primera ocasión en que se sostiene que el general era masón y no católico, fue el 22-6-1883, con motivo del debate por la enseñanza primaria, por boca del diputado Emilio Civit. A partir de entonces, comenzará la leyenda urdida por la masonería argentina, sosteniendo, también, que la Logia Lautaro era una sociedad masónica, contradiciendo a dos Grandes Maestres: Mitre y Sarmiento, que afirmaron lo contrario.

Consideramos que no se ha destacado suficientemente el aporte extraordinario que realizó Patricio Maguire para terminar, definitivamente, con las dudas sobre este tema(1). Dicho investigador consultó directamente a las autoridades de las Grandes Logias de Inglaterra, Irlanda y Escocia. Recibió respuesta por escrito de las tres, que coincidieron en que la logia Lautaro nunca estuvo registrada en dichas instituciones, y que San Martín no figura en los archivos como miembro. Maguire recibió las comunicaciones respectivas en 1979 y 1980, publicándolas de inmediato. Curiosamente, el Dr. Terragno también conoció esa información, en la misma época, por una nota del Bibliotecario y Curador de la Gran Logia Unida de Inglaterra, que afirma poseer, agregando, "que si alguien no figura en esos registros es porque nunca fue miembro de la masonería inglesa". Lamentablemente, dio a conocer ese valioso dato, 19 años después de haberlo obtenido.

Es preciso difundir estas pruebas documentales de que el Libertador no fue masón, pues no se trata de una cuestión baladí, dado que la religiosidad del prócer ha sido demostrada, y que es incompatible la pertenencia a la masonería con el catolicismo; de lo contrario, como alertaba Aragón hubiera sido "infiel al uno o a la otra", quedando en duda su honorabilidad.

Ideología liberal

Como también se afirma a menudo que San Martín era liberal, es necesario esclarecer este otro infundio. Según parece, el vocablo liberalismo, fue usado por primera vez en lengua castellana hacia 1810 y fue adoptado en España por los partidarios de la Constitución de Cádiz, adversos al absolutismo de Fernando VII, sin ninguna manifestación de oposición al cristianismo. Explica el P. Castellani: "Lo que había de bueno en el liberalismo de antaño, de 1820 a 1860, consistía en una especie de ímpetu juvenil contra un montón de cosas que tenían que morir; a saber, el absolutismo de los reyes, inventado por los reyes protestantes; el despotismo demasiado cerrado de los Gremios y Corporaciones medievales y una decadencia de la Religión, que originó en Inglaterra el deísmo y en Francia el filosofismo. Así que toda la juventud europea a principios del siglo pasado [XIX] se conmovía con ese grito de Libertad, y sabía lo que significaba esa palabra ambigua, que no lo era para ellos; lo que no sabían era lo que estaba detrás. Se sentían apretados, estrechos y cansados y al decir ¡Libertad! decían queremos salir de esto." Esto, eran las miserias de la Corte borbónica, que Napoleón resumía así: la madre era adúltera, el padre consentido, el hijo traidor.

Incluso el vocablo liberal, según el diccionario de la Real Academia Española, define a quien obra con liberalidad, virtud moral que consiste en distribuir uno generosamente sus bienes sin esperar recompensa. En cambio, el mismo diccionario, define al liberalismo como "sistema político-religioso que proclama la absoluta independencia del Estado, en sus organizaciones y funciones, de todas las religiones positivas".

Estas acotaciones semánticas, sirven para distinguir entre aquella persona que, por distintos motivos, reivindica el nombre de liberal, simplemente, de quien adhiere explícitamente a la ideología liberal, con conocimiento pleno de su contenido. Nada en la actuación pública de San Martín, ni en su vida privada, permite sostener que profesara la ideología liberal; por el contrario, se expresó negativamente sobre ella, en varias de sus cartas.

La ideología liberal, tal como ha sido definida por sus autores principales - Locke, Montesquieu, Rousseau, Stuart Mill- es incompatible con el cristianismo. Así lo aclara el Papa Pablo VI, en la Octogesima adveniens: "Tampoco apoya el cristiano la ideología liberal, que cree exaltar la libertad individual sustrayéndola a toda limitación, estimulándola con la búsqueda exclusiva del interés y del poder...." (26). Esta posición se mantiene invariable en la Iglesia, desde hace dos siglos.

El Papa León XIII (Enc. Libertas, l888) analizó tres grados posibles de liberalismo, y los consideró igualmente condenables. Explica el Prof. Caturelli: "Tanto el liberalismo extremo (ateo), como el liberalismo moderado (deísta), como el liberalismo muy moderado ("cristiano"), admiten una zona (el orden temporal) de autosuficiencia del hombre: el primero porque niega la existencia de un orden trascendente al temporal: el segundo porque lo ignora y el tercero porque lo separa. En el orden práctico, viene a resultar lo mismo."

Esta aclaración es necesaria, porque algunos autores sostienen que San Martín fue un católico liberal; así lo hace el Dr. Cuccorese, académico sanmartiniano, quien considera que no incurrió en contradicción, pues el liberalismo recién fue condenado por la Enc. Quanta Cura, en l864, l4 años después de la muerte del Libertador.

Debemos discrepar, puesto que los Papas comenzaron a cuestionar las ideas liberales, incluso antes de la Revolución Francesa. Por ejemplo, en la Alocución de Pío VI, el 9 de marzo de l789, y en la Carta del mismo Papa, de l79l, a los obispos de la Asamblea Nacional. Pero con respecto al liberalismo católico, recordemos que esta actitud ya se advierte cuando Talleyrand, Obispo de Autun, celebra misa en el campo de Marte, con trescientos sacerdotes adornados con la escarapela tricolor. La primera expresión teórica respectiva, aparece cuarenta años después con Lamennais -sacerdote apóstata- y su periódico L'Avenir, que defienden precisamente el liberalismo católico, siendo esta posición condenada por Gregorio XVI, en la Enc. Mirari vos, promulgada en l832, mientras San Martín vivía en París, y l8 años antes de su fallecimiento. No está demás recordar, que el Papa Pío IX, aquel que conoció a San Martín, afirmó que "los llamados católicos liberales...son más peligrosos y funestos que los enemigos declarados...".

En conclusión, puede afirmarse, con seguridad, que San Martín no fue masón ni liberal.

Fuentes:


- Aragón, Raúl Roque. "La Política de San Martín"; Córdoba, Universidad Nacional de Entre Rios, 1982, pág. 19.

- Bruno, P. Cayetano. "La religiosidad del General San Martín"; Buenos Aires, Ediciones Don Bosco, 1978, p32 págs.

- Castellani, Leonardo. "Esencia del liberalismo"; Buenos Aires, Huemul, 1971, pgs. 24/25.

- Caturelli, Alberto. "Examen critico del liberalismo como concepción del mundo"; Gladius, Nº 2, 1985, pg. 38

- Cuccorese, Horacio Juan. "San Martín; catolicismo y masonería"; Buenos Aires, Instituto Nacional Sanmartiniano-Fundación Mater Dei; 1993, pg. 145

-Episcopado Argentino. "Declaración"; 20-2-1959.

-Revista SÍMBOLO net, publicación de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, Nº 69, diciembre de 2007, versión digital.

-Revista "Masonería y otras sociedades secretas"; Buenos Aires, Nº 2, noviembre de 1981, págs. 20/25; Nº 3, diciembre de 1981, págs. 15/20; Nº 5, febrero de 1982, págs. 30/35.

-Terragno, Rodolfo. "San Martín & Maitland"; Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 1999, pág. 181: Librarian and Curator, United Gran Lodge of England, comunicación personal, 14-11-1980.

jueves 8 de abril de 2010

20080213105606-mariomeneghini.jpg

(1) La documentación respectiva puede leerse en "San Martín no fue masón", en: http://forosanmartiniano.blogspot.com/
Publicado por Diario Pregón de La Plata en 4/08/2010 01:04:00 AM

http://diariopregon.blogspot.com/2010/04/san-martin-ni-mason-ni-liberal.html


2) AM3.REFUTACIONES

SAN MARTIN FUE MASON AUNQUE
A MUCHOS NO LE AGRADE


Sr. Director:
Ud. perdonará que me dirija de modo impersonal.
No poseo sus datos y el tiempo legal apremia.
Apelo a su hombría de bien y honestidad ética profesional.

El día 8 del actual, su periódico publicó un artículo del Sr. Mario Meneghini en el que pretende demostrar con un solo argumento, muy particular que nuestro prócer máximo, el General José de San Martin, pese a la enorme cantidad de documentos y bibliografía internacional existente, (que afirma precisamente lo contrario), no fue ni masón ni liberal.

Es evidentemente opinión personal del autor, contraria a las normas clásicas de la filosofía de la historia, que estimo el Sr. Director respetará.

Como respeto también a sus lectores.


No es admisible que se emita un juicio lapidario sobre un prócer basándose en un documento de valor limitado y parcial.

Afirma rotundamente que San Martín no fue ni masón ni liberal.

Basándose en un solo documento de la Gran Logia de Inglaterra relativo a los registros internos del país.

Estimo que los lectores de su periódico, especialmente los jóvenes, merecen una explicación de este tema.

Es por eso que como ex-catedrático universitario y autor de varios libros sobre el prócer, puedo ofrecer a Ud. y al mismo tiempo como mi derecho a réplica, el texto que acompaño.

El texto es posiblemente muy extenso, debe serlo para no dejar lagunas de interpretación de los hechos históricos de dos siglos.

Ha sido menester una recopilación muy cuidadosa y resumida de los hechos.

De ese modo sus lectores tendrán una fuente de información cierta y clara.

Mucho estimaré de Ud. una respuesta sobre el tema planteado.

Mientras reciba mi respetuoso saludo.

AM.




REFUTACIONES al artículo publicado en el diario EL PREGON de La Plata, del dia 8 del cte. Autor: Sr. Mario Meneghini.

En esa publicación se afirma que "San Martin no fue masón ni liberal “y se basa fundamentalmente de una nota publicada en la Revista Todo es Historia Nº 196 del 21 de agosto de 1979, en la que a pedido de un investigador de Argentina, se informa que San Martin y otros próceres no figuran en los registros de masones de la Gran Logia de Inglaterra. (1)

Es evidente que los libros publicados por decenas de investigadores, basados en documentos fehacientes, no pueden ser refutados total y absolutamente por este solo documento. Solamente con un profundo trabajo de investigación se podría llegar a poder sostener semejante afirmación. Además San Martín no perteneció a logias inglesas sino españolas, por lo tanto ese argumento no tiene validez alguna.

EN PRIMER LUGAR: no se tiene en cuenta la definición de Historia que nos da la Filosofía de la historia: El tema es tratado como opinión personal, pero emite un juicio lapidario inaceptable.

LA FILOSOFIA DE LA HISTORIA LA DEFINE ASI: (Berheim, Huizinga, Frobenius, Worringer,Toymbee, Burckart):

"HISTORIA" es la relación "metódica y ordenada" de los hechos del pasado producidos por el hombre como ser social. Hechos "ciertos y probados"; con "relación de causa a efecto"; hechos "individuales o de multitudes, trascendentes para la humanidad y las futuras generaciones, con el relato verídico de los hechos y sus circunstancias de tiempo y lugar".

El artículo que refuto no cumple estos requisitos.


EN SEGUNDO LUGAR: Se ignora total y absolutamente a FRANCISCO DE MIRANDA, verdadero padre de las guerras por la independencia de las colonias españolas de América. Propuso a Inglaterra la invasión desde Venezuela. Fue sobornado con 900 libras anuales, demorándole el proyecto desde 1795 hasta 1810. (2)

EN TERCER LUGAR: se ignora también la rivalidad entre Inglaterra y Francia por tratar de quitar a España el dominio de los mares y las riquezas de sus colonias, con altibajos en sus relaciones.

EN CUARTO LUGAR: Se ignora también la enorme influencia del Vaticano con la Inquisición y el Absolutismo, que obligaba a los liberales a reunirse en secreto. De allí el origen de las hoy llamadas "sociedades secretas" que en su tiempo fueron "Logias Además se excomulgaba de oficio a todos los masones o pertenecientes a sociedades secretas de todos los países.


EN QUINTO LUGAR: Se soslaya también que los hijos de españoles residentes en colonias de América, viajaban a Europa y se enteraban de los movimientos libertarios y se afiliaban a esas logias. Allí se incorporaban a las logias todos los próceres que luego intervinieron en las guerras de la independencia.

EN SEXTO LUGAR: Se afirma que al llegar a Buenos Aires los restos de San Martín los masones no le rindieron honores. El 28 de mayo de 1880 al desembarcar sus restos en el muelle de Las Catalinas, ante el público y masones asistentes, el ex-Presidente de la Nación y ex-Gran Maestre de la Masonería Argentina, D. Domingo Faustino Sarmiento. Pronunció su discurso, luego, en Plaza San Martín, habló el Presidente de la Nación D. Nicolás Avellaneda y otras personalidades civiles y eclesiásticas. No es cierto que los masones lo ignoraron, como afirma el Sr. Meneghini.

EN SEPTIMO LUGAR: Se ignora que el liberalismo filosófico estuvo muy en boga en el siglo XVIII. y fue la base de los movimientos republicanos, comenzando por EE.UU. en 1776. Además otros movimientos de logias como los carbonarios en Italia propiciaban la abolición de los Estados de la Iglesia, que José Garibaldi el 20 de setiembre de 1870, logró la unidad del Reino de Italia.

EN OCTAVO LUGAR: Se ignora totalmente la extensísima bibliografía y documentos históricos existentes tanto en Argentina como demás países y en Europa. Por lo tanto no permite una refutación sintética. Obliga a fundamentar todas las refutaciones.

---ooo0ooo---

SAN MARTIN CATOLICO:

El libro "San Martin ¿Masón, católico, deísta?" del padre Guillermo Furlong, de la Academia Nacional de la Historia. (Bs,As.1950), luego de un profundo análisis, pretende demostrar que San Martín fue un católico ferviente. No lo logra.



Nació en familia católica, y fue educado en ella, pero al ser mayor de edad, él, co-mo tantos otros, fueron influenciados por el liberalismo laico de esa época. Ello no significa que fueran enemigos de la religión, pero en esos tiempos los Papas lo consideraron así. San Martín siempre respetó a la religión, pero es evidente que no fue muy devoto.
Basta reproducir párrafos de cartas del prócer para demostrarlo:

Carta del 19 de abril de 1827 desde Bruselas al Gral. Miller (autor del libro: "Las Memorias que el Grl. San Martín no escribió"):



"voy a contestar a su estimable del 9. No creo conveniente hable usted lo más mínimo de la Logia de Buenos Aires. Estos son asuntos enteramente privados y que aunque han tenido y tienen una gran influencia en los acontecimientos de la revolución de aquella parte de América, no podrán manifestarse sin faltar por mi parte a los más sagrados compromisos. A propósito de logias, sé a no dudar, que estas sociedades se han multiplicado en el Perú de un modo extraordinario. Esto es una guerra de zapa, que difícilmente se podrá contener y que hará cambiar los planes más bien combinad-os".
José de San Martín
(Aquí es evidente que delata su condición de masón).




Carta de su yerno Mariano Balcarce a Vicuña Mackenna del 30 de diciembre de1860:
"......... siguiendo fielmente las ideas de mi venerado padre político, que no quiso que en vida se hablase de sus vinculaciones con la masonería y demás sociedades secretas, considero debo abstenerme de hacer uso de los documentos que poseo al respecto."..."
(Otra prueba fehaciente de que San Martín fue masón).



Carta de San Martin al Dr. Tomas Guido desde Bruselas el 6 de abril de 1830-
Mi querido amigo:
"¡Están en su sana razón los representantes de la Provincia para mandar entablar relaciones con la Corte de Roma en las actuales circunstancias! Yo creía que mi malhadado país no tenía más que lidiar con los partidos, pero desgraciadamente veo que existe el del fanatismo que no es un mal pequeño. Afortunadamente nuestra campaña y pueblo se compone (en razón de su educación) de verdaderos filósofos y no es fácil empresa moverla y oír el resorte religioso...¡Negociación con Roma! Dejen de amortizar el papel moneda y remitan un millón de pesos y conseguirán lo que quieran... tengo una pacotilla (y no pequeña) de pecados mortales cometidos y por cometer,... esta ocasión me vendría de perillas para calzarme el Obispado de Buenos Aires, y por ese medio no sólo redimiría todas mis culpas sino que aunque viejo despacharía las Penitencias en la misma caridad cristiana como lo haría el casto y virtuoso canónigo Navarro de feliz memoria. Manos a la obra mi buen amigo; yo suministraré gratis a sus hijos la confirmación, sin contar mis oraciones por su alma que no escasearán... pero los santos más famosos del almanaque, como un San Pablo, un San Martín ¿no fueron soldados como yo, y repartieron sendas cuchilladas sin que esto fuese un obstáculo para encasquetarse la Mitra?..."
Admita V. la Sma. bendición de su nuevo prelado, con la cual recibirá la Gracia de que tanto necesita para libertarse de las pellejerías que le proporcionará su empleo. Yo se la doy con la cordialidad de su viejo amigo:
José de San Martín
(Del Archivo General de la Nación. Archivo del Gral. Tomás Guido. Correspondencia particular con el Gral. San Martín desde el 16/I/1815 al 16/I/1849, C.16. A.1 Nº1.-

Otra:

Sr. Tomás Guido
París, y Dibre 6 de 1832
Mí querido amigo:
"Dígame V. con franqueza a que grado se halla en nuestra Patria la tolerancia religiosa, pues por los rumores que corren parece la cosa no anda muy segura. Viva la Patria".
José de San Martín

Resulta evidente que estas expresiones no son las de un ferviente católico.
Nota: el canónigo Navarro prestaba servicios en el Reg. de Granaderos y actuó en el combate de San Lorenzo.
El Gral. Tomás Guido fue Secretario de San Martin en la expedición al Perú y en Lima perdió todos los valiosos documentos que poseía sobre la campaña. Cosa que San Martín deploró enormemente.




SAN MARTIN MASON Y LIBERAL:


El artículo que estoy refutando, sostiene que San Martín fue de reconocida filiación católica. y llega a la conclusión de que no fue masón ni liberal. Demostraré que fue ambas cosas.



Varios autores de reconocida seriedad, lo confirman, por lo tanto el hecho de que la Gran Logia de Inglaterra lo niegue, por cuanto su autoridad no es universal, sino para las logias de su dependencia. Además la "irregularidad" de esas logias se dispuso recién en 1828, o sea ya terminadas las guerras de la independencia. Por otra parte se refiere a logias del territorio inglés, y no de España ni de otros países. Por lo tanto no se puede genera-lizar, como lo hace el Sr. Meneghini.




San Martín fue hijo de un Teniente Coronel. Español. Al servicio en las Misiones Jesuíticas en Yapeyú. Al disolverse éstas sus padres regresaron a España y San Martín como hijo de militar español, ingresó al Colegio de Nobles en 1784. Lamentablemente los libros registro de los años 1784 a1789 han desaparecido, (¿casualidad?), pero sus conocimientos de idiomas, artes, lógica, metafísica e historia, filosofía y latín demuestran que estudió allí.
Ingresó como cadete en el Regimiento de Murcia el 9 de julio de 1789, y egresó como Subteniente en1793.Actuó en Ceuta, Melilla, Orán, Arjonilla, Bailén, y llegó a obtener el grado de Teniente Coronel. de Caballería y recibir medalla de Oro por su acción en la batalla de Bailén.





Fue iniciado en La Logia Integridad de Cádiz, el 6 de mayo de 1808, y posteriormente se afilió a la Logia Caballeros Racionales Nº 3, también de Cádiz, donde fue graduado Maestro Masón. Recibió ayuda económica de Sir Charles Stuart, agente de Miranda en España, para trasladarse a Londres donde participó en la fundación de la logia Caballeros Racionales Nº 7. Allí entabló amistad con el Conde de Pfife, (Lord Mac Duff.) del que recibió posteriormente las directivas para su futura misión en Argentina. (Estos detalles confirman la filiación masónica de San Martín y su ideario liberal.) (3)

Es evidente que el primitivo plan de Francisco Miranda, cobraba ahora nueva dimensión a través del plan Maitland (4).



San Martín estuvo cuatro meses en Londres, regresó a España y solicitó su retiro del ejército para trasladarse al Perú "para atender sus intereses abandonados".
De ese modo obtuvo el retiro con uso del uniforme y grado. Se trasladó a Londres y allí, por intermedio del Conde de Fife, obtuvo el pasaporte a nombre de José Matorras y con los otros patriotas, en la fragata Jorge Canning, emprendió el regreso a la Patria. Llegó a Buenos Aires el 9 de marzo de 1812.-




Allí se le reconoció el grado de Teniente Coronel, se le ordenó formar el Regimiento de Granaderos a Caballo, actuó el 3 de febrero de 1813 en San Lorenzo, fue designado al Ejército expedicionario al Perú, luego pasó a ser Gobernador Intendente de Cuyo; allí formó el Ejército de los Andes, recibió a los chilenos derrotados en Rancagua y con el Brigadier Bernardo O'Higgins, planificó la expedición que dio La Independencia a Chile luego del cruce de los Andes y las batallas de Chacabuco y Maipú
Se fundaron logias en Córdoba, Mendoza, Chile y Perú.




Con la escuadra Chilena, capitaneó la expedición libertadora del Perú, tomó la ciudad de Lima por asedio, proclamó la Independencia de Perú, llevó a cabo las campañas de las sierras, colaboró con las tropas del general Sucre que dieron Independencia a Bolivia, luego de las batallas de Río Bamba y Pichincha, y con las tropas del Ejercito Unido (Argentino-Chileno) contribuyeron a que el Gral. Simón Bolívar (también masón), concluyese las guerras por la Independencia luego de las batallas de Junín y Ayacucho.




Lamentablemente al producirse la entrevista de Guayaquil con Bolívar, se encontró con los problemas de la fuga de Lord Cochrane con la escuadra y fondos del Banco de Lima, la necesidad de reposición de efectivos ya que ni Chile ni Argentina se los podían proporcionar, y la falta total de apoyo logístico.
Bolívar no aceptó compartir la gloria del triunfo final con San Martín, que depuso su mando ante el Congreso Peruano y marchó al exilio voluntario, dejando la gloria del triunfo final en manos de Bolívar.
Desde del exilio mantuvo hasta su muerte correspondencia con patriotas, donde cada vez su figura cobraba mayor prestigio.
Fue un masón ejemplar, hombre de honor, virtud y valor, muy reservado y siempre ocultó ante terceros su condición de masón. Por tal razón los masones argentinos lo consideran "el gran iniciado".



LA LOGIA LAUTARO:
Pero las semillas sembradas por Miranda dieron abundantes frutos. En 1811, en Cádiz, se había fundado la Logia Lautaro. Su nombre hacía honor a un caudillo araucano del siglo XVI, que llamó a su pueblo a sublevarse contra los conquistadores, pero también era un símbolo del propósito de la logia: "Expedición a Chile". Admitían un prelado en sus filas. Existe el Reglamento completo de la misma, manuscrito por Bernardo O'Higgins. Figura en mis libros. (Tomo II, pag.75 as 81).



En su inicio fue dirigida por José de Gurruchaga, y entre su miembros se contaban los venezolanos Santiago Mariño, Andrés Bello, Luis López Méndez y Simón Bolívar, el italiano Franco Isnardi, el mexicano José María Caro, los chilenos Bernardo O'Higgins, José Miguel Carrera y el padre José Cortes de Madariaga, el sacerdote paraguayo Juan Pablo Fretes y los argentinos José de San Martín y Tomás Guido.


Además desde 1823 hasta su muerte, participó en reuniones de logias masónicas en Inglaterra, Bélgica y Francia. (5)

---ooo0ooo---
PARA TERMINAR:
El gobierno de Rusia ha devuelto al de Bélgica, 2235 carpetas que los Alemanes habían secuestrado durante la última guerra de las Logias Masónicas Belgas. Seguramente en ellas se encontrarán documentos fehacientes de la pertenencia o asistencia del prócer a las reuniones.

---ooo0ooo---

MIS LIBROS:

"SAN MARTIN Y LOS LIBERTADORES DE AMERICA DEL SUR"
(Recopilación histórica).-Edit. Parteluz-S.L-- Madrid-. 2000-(589 Pág.)
I.S.B.N.84-8230.0E36Y-9-

"SAN MARTIN Libertador de Argentina, Chile y Perú."
El cruce de los Andes- Análisis Logístico-
Tomo I. Primera Edición
Independencia de Chile
Expedición al Perú por ambos países
Edit. Nobuko-Abril- 2005- (208 pág.)

"SAN MARTIN, LIBERTADOR DE ARGENTINA, CHILE Y PERU"
"Reivindicación histórica"

TOMO I. Independencia de Chile.(II Edición) (335 pág.,)
I.S.B-N. 97Y8.987-24027-2-3
TOMO II. Independencia de Perú.(330 pág.)
I.S.B.N.978-987.24027.0-9
TOMO III. Correspondencia desde el exilio
con sus coetáneos (comentada).(183 pág.)
I.S.B.N.978-987-24027-1-6
Inca Editorial.- Mendoza-2008.--
---ooo0ooo---


ACLARACIONES A LAS REFUTACIONES:

(1) LA GRAN LOGIA DE INGLATERRA RECIÉN EN 1828 redactó las normas de "regularidad" de las Logias "de su dependencia". Por lo tanto en1800 esas normas no existían pero las logias sí, aunque no estuvieran registradas, pero si "consentidas". (en 1828 ya habían terminado las guerras de la independencia). Algunas eran masónicas especulativas, otras revolucionarias o militares, pero a todas se las denominaba "logias" sin discriminarlas. Muchos años después, a estas últimas se las "consideró como "sociedades secretas". Pero sus fundamentos eran total y absolutamente masónicos. No todas esas logias fueron inglesas. Cada país tiene sus "Grandes Logias" y son independientes.





La Masonería especulativa, no hace revoluciones ni derroca gobiernos. Es evidente que las logias de las guerras de la independencia fueron logias "políticas y militares" y funcionaban en ejércitos y en buques. Al decir del Grl. Tomás de Iriarte, que actuó en el Perú "cada buque era una logia flotante".




En consecuencia la respuesta de la Gran Logia de Inglaterra al Sr Patricio José Maguire del 21 de agosto de 1979, publicada en la revista Todo es Historia Nº.196, desconoce que las leyes rigen para el futuro y no son retroactivas. Inglaterra supo, toleró y auspició a esas logias "político-militares", aunque hoy no las reconoce "por no figurar en sus registros", (que evidentemente se confeccionaron posteriormente con las logias "especulativas" inglesas únicamente).




Pero las logias de Inglaterra, nada tenían que ver con las logias de Francia, España, Italia y otros países. Por lo tanto esa respuesta es sólo válida para logias inglesas. Es evidente que lo que preocupa es que "San Martin NO SEA MASON. y no importa si los otros próceres lo fueron.


El Santo Tribunal de la Inquisición, quemaba vivos en "autos de fe" a los herejes y masones, por lo que éstos debieron pasar a ser "sociedad secreta" y fueron excomulgados "automáticamente" por varias encíclicas papales, desde 1738. Clemente XII, y Benedicto XIV, que en1751 condenaba a toda sociedad secreta de origen francmasónico, a cuyos miembros les estaban negados los sacramentos y merecían condenación eterna.


Tanto San Martín, Belgrano, Alvear, Rivadavia, Matías Zapiola, Jose Moldes, José de Gurruchaga, Antonio Gonzalez Balcarce, el sacerdote Eduardo Anchoris, los hermanos Carrera, Bernardo O'Higgins, O'brien, y muchos otros próceres fueron excomulgados por pretender emancipar a las colonias de España.



Es evidente que se pretende "borrar y pasar al olvido" esa circunstancia. Porque es llamativo constatar que todos los años se insiste sobre el mismo tema, que evidentemente preocupa mucho a los clérigos católicos.
"La Historia" "supremo Juez", está escrita con letras de fuego y no admite adulteraciones.
.
Recordemos también que la demora de 30 años en traer los restos del prócer a Buenos Aires, fue por la decisión de su hija Merceditas, que residía en Boulogne Sur Mer y no se hizo hasta que ella y su esposo, Mariano Balcarce, se trasladaron a Buenos Aires. No fue despreocupación de los masones argentinos, como afirma el Sr. Meneghini.




Al desembarcarse sus restos, en el muelle de Las Catalinas, el 28 de mayo de 1880, hizo uso de la palabra ante el público y masones asistentes, Domingo Faustino Sarmiento, que fue Presidente de la Nación y Gran Maestro de la Masonería Argentina. Por lo tanto no es cierto que fue ignorado por los masones de ese entonces, como afirma el Sr. Meneghini.
En plaza San Martín, el Presidente Nicolás Avellaneda, leyó su brillante discurso y otras personalidades hicieron lo propio.





La Iglesia se oponía en un principio a depositar sus restos en la Catedral de Buenos Aires, por haber sido excomulgado. Después accedió, construyendo la capilla fuera del perímetro "sacro". La piedra fundamental se colocó el 25 de febrero de 1878, (centenario de su nacimiento). El triple ataúd que contiene su cadáver embalsamado está ubicado en el cuerpo central del mausoleo, y por ser de mayor medida del espacio interior, quedó inclinado, y se dice que con la cabeza hacia abajo.

(2) SE IGNORA que El Venezolano Francisco Miranda "fue el padre" de las guerras por la Independencia de esas colonias. Que él mismo propuso en 1795 al Primer Ministro William Pritt que Inglaterra se apoderase de las mismas, desde Venezuela, pero "fue demorado y sobornado" por cuanto Inglaterra tenia en sus planes previos, Sud-Africa, la India y Buenos Aires (Invasiones inglesas de 1806-07).


Se le pide redacte una constitución, lo hace en 1801, La firma Turnbull Forbes and Co. le anticipa dinero a cuenta de lo que le otorgará el gobierno ingles, Mr.Vasittart le anticipa que se le otorgarán 700 libras esterlinas anuales, a las que el Secretario le entregará otras 200 de su peculio, para que una vez logrado el fin propuesto, se facilitara el comercio con Inglaterra, y mantuvo a Miranda ya cincuentón inactivo, para que no vendiera ese proyecto a Francia.




Pero Miranda tenia su residencia en Grafton Street 27, mientras que la gran logia de Inglaterra residía en el nº26 de la misma calle. Es obvio que no se podían desconocer mutuamente, máxime que en su casa funcionaron durante años las Logias "Caballeros Racionales" y la de "La Gran Reunión Americana", que eran en realidad Logias Masónicas, y que ya estaban funcionando también Logias en España desde 1728.




Allí se formaron masones O'Higgins, Bolívar, y prácticamente todos los hijos de españoles de América que viajaban a Europa y recibían el "germen libertario o liberal" muy en boga en esa época, aunque al Sr. Meneghini no le agrade.
SE IGNORA EL LIBRO "FRANCISCO MIRANDA- Antonio Egea Lopez -(Miembro de la Real Academia de Cádiz)- HISTORIA 16-QUORUM - Madrid 1992. Aquí resumido- Relata muy en detalle el manejo inglés del tema.



(3) VÉANSE LOS LIBROS "San Martín y su ideario liberal"- Alcibíades Lappas- Ed. Símbolo. Adrogué G. Editora-La Rosa 705. -1982.-77 pág.

"La Masonería Argentina a traves de sus hombres"- Alcibíades Lappas-
Impresora Belgrano- Maipú 4-Bs.As.-410 pág. (pag.350 a353).

"Documentos para la historia del General San Martín"- Tomos I al XVI. Ediciones Comisión Nacional del Centenario- 1910/1917. y 1950 y ssgtes.
Y Publicaciones del Instituto Nacional Sanmartiniano.
Ver también el libro "El General José de San Martín en Bélgica (un destino, una época) -Coloquio Internacional- 12 y 13 de junio 1998- Palacio de las Academias- Bruselas- Embajada de la República Argentina- Biblioteque Royale de Belgique- 1999- EDICIONES BIBLIOTECA NACIONAL- ISBN: 987-9350-09-x-215 pág. (Publicación bilingüe),
(4) EL PLAN MAITLAND Y LAS INVASIONES BRITÁNICAS AL RÍO DE LA PLATA
Por ese entonces, en ciertos círculos del gobierno de William Pitt El Joven comenzaron a gestarse planes para una hipotética invasión a las colonias españolas de América del Sur. El plan más detallado fue redactado hacia 1800 por un militar escocés, Thomas Maitland, miembro del Parlamento y consejero de la Corona. El esquema suena perturbadoramente conocido: una fuerza invasora ocuparía Buenos Aires, avanzaría hacia Chile y desde allí atacaría Perú. Pero el secretario de Guerra de entonces, Henry Dundas, pensaba que había mejores maneras de conquistar los mercados de esa región: a través de la "influencia informal" del comercio y las finanzas (idea que el transcurso de las décadas revelaría clarividente). Es evidente que el plan estuvo basado en la idea primigenia de Miranda.
En 1804, tres hombres se reunieron para desempolvar esos proyectos archivados.
Se trataba nada menos que del primer ministro Pitt, el Primer Lord del Almirantazgo, Henry Melville, y de un tercer hombre cuyo destino luego estaría enlazado con los de lo que hoy son Argentina y Uruguay: el comodoro Home Riggs Popham, cerebro de las (fracasadas) invasiones al Río de la Plata de 1806-1807. Dichos ataques a Buenos Aires y Montevideo fueron realizados como primer paso de una estrategia continental que ya perfilaba el Plan Maitland, y que sería abortada por el paso de España de enemiga a aliada tras los sucesos de 1808 (imposición de un hermano de Napoleón como Rey de España).

CONCLUSION FINAL:

Para poder refutar el "dictamen lapidario" del Sr. Mario Meneghini, ha sido necesario este extenso documento, para demostrar que en materia de investigación histórica es inadmisible basarse en un solo documento para llegar a conclusiones ciertas.
Espero que después de su lectura y análisis, el Sr. Meneghini rectifique su opinión del 8 del cte. en este periódico.




---ooo0ooo---




viernes, 10 de julio de 2009

Argentina: 9 de Julio de 1816: Declaración de la Independencia.





El país no pasaba por un buen momento en lo económico, ni tampoco en lo político y lo militar. La amenaza de el envío de tropas españolas y la presencia de las mismas en el norte (controladas con mucho esfuerzo por las guerrillas de Güemes) colocaban a las Provincias Unidas en una situación comprometida, agravada aún más por las desavenencias internas entre los diferentes grupos políticos en torno a la forma de gobierno a implementar. Pese a todos los inconvenientes, los congresistas reunidos en Tucumán declararon solemnemente la independencia des estas provincias de España.9 de julio de 1816.
Por la mañana, en reunión solemne, y en medio de honda expectativa, el secretario Juan José Paso lee la proposición consiguiente, y luego pregunta a los diputados si quieren "que las provincias de la Unión sean una nación libre e independiente de los Reyes de España y su metrópoli". Una aclamación cerrada por la afirmativa sigue a la pregunta, y enseguida los diputados ratifican individualmente su aprobación.
El Acta respectiva es elocuente y pone de manifiesto la emoción que embarga a los firmantes, presididos por el diputado por San Juan, Francisco Narciso Laprida. Una carta del diputado Darragueira a Tomás Guido, fechada en Tucumán la noche del 9 de julio, informa lo ocurrido: "Después de una larga sesión de nueve horas continuas desde las ocho de la mañana en que nos declaramos en sesión permanente hasta terminar de todo punto el asunto de la Declaración de nuestra suspirada independencia, hemos salido del Congreso cerca de oraciones con la satisfacción de haberla concluido, y resuelta de unanimidad de votos nemine discrepante (sin que nadie discrepe) en favor de dicha independencia que se ha celebrado aquí como no es creíble, pues la barra, en todo el gran patio, y la calle del Congreso han estado desde el medio día lleno de gente, oyendo los que podían los debates, que sin presunción puedo asegurar a Ud. que han estado de lo mejor."


Los problemas políticos internos de la Provincias Unidas eran serios; la discordia y la divergencia de intereses regionales eran la moneda corriente; Tulio Halperín Donghi describe la delicada situación que se vivía en julio de 1816:"La unanimidad se hace en torno de la declaración de independencia, votada el 9 de julio y solicitada antes ansiosamente por San Martín, pero se rompe en torno del problema de la forma de gobierno.


El 6 de julio Belgrano ha defendido elocuentemente la restauración de la monarquía incaica; a su juicio los directores de la política europea no podrán poner objeciones de principio a esta inesperada aplicación ultramarina de las doctrinas legitimistas. La monarquía incaica no sólo debería reconciliar a la revolución porteña con Europa; también la reconciliaría con su ámbito americano, en que se implanta mal; transformaría definitivamente la revolución municipal en un movimiento de vocación continental. Las discusiones que siguen no llegan a conclusiones precisas; el diputado Oro, de San Juan, pide que el Congreso no resuelva este asunto tan grave sin consultar a los pueblos; por su parte, se retira de la discusión, alegando carecer de instrucciones.


El diputado Anchorena, revelando demasiado bien tras sus consideraciones inspiradas en Montesquieu cuál es la razón de su alarma, señala que en el vasto país las diferencias de la naturaleza las crean los temperamentos: la montaña siente y piensa de un modo y la llanura de otro. ¿Quiere decir Anchorena que la llanura es republicana y la montaña monárquica, o más bien que es la montaña la más apegada a la tradición prehispánica, o finalmente expresa de modo eufemístico su horror ante la idea de ver a un indio peruano gobernando a su Buenos Aires?


En todo caso la solución que propone es la que la sabiduría política porteña volverá a descubrir cada vez que pierde la hegemonía sobre el país: acaso éste está hecho para ser federal...


Llevado el debate a términos tan generales y elevados, no es extraño que no desemboque en ninguna resolución, aunque los proyectos monárquicos serán constantemente debatidos, y sucesivamente el oscuro descendiente de los incas que vivía aún en algún lugar del Perú, el no más ilustre Borbón de Luca, los indeterminados parientes pobres de la casa real inglesa serán examinados como futuros cónyuges de una infanta portuguesa y soberanos del Río de la Plata."



(Tomado de: Tulio Halperín Donghi, De la revolución de independencia a la confederación rosista, Buenos Aires,
FUENTE:
http://www.mininterior.gov.ar/agn/escuela_independencia.asp

Acta de la Emancipación
"En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel del Tucumán, a los nueve días del mes de julio de 1816...:
Nos, los representantes de las Provincias Unidas de Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside el universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al cielo, a las naciones y a los hombres todos del Globo la justicia que regla nuestros votos; declaramos solemnemente a la faz de la tierra que voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueran despojadas, e investirse del alto carácter de nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli. Quedar en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y plenos poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de las actuales circunstancias.



Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda, para su publicación, y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración. Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios, Francisco Narciso de Laprida, presidente, Mariano Boedo, vicepresidente..."

A continuación seguían las firmas de los diputados
Darregueira, Acevedo, Sánchez de Bustamante, Aráoz, Gallo, Malabia, Colombres, Serrano, Rodríguez, Gorriti, Pérez Bulnes, Gascón, Rivera, Castro Barros, Thames, Maza, Paso, Sáenz, Medrano, Pacheco de Melo, Godoy Cruz, Uriarte, Sánchez de Loria, Salguero, Santa María de Oro y Anchorena.

http://www.todo-argentina.net/historia/independencia/9_de_julio.html

Declaración de la Independencia

Después de resolver la designación de Pueyrredón como Director Supremo, el Congreso se abocó a debatir sobre el mandato que tenían los diputados acerca de la Independencia.

Así se llegó al 9 de julio, con la presidencia de Francisco Narciso de Laprida. Él tuvo el privilegio de preguntar a los congresales: "¿QUERÉIS QUE LAS PROVINCIAS DE LA UNIÓN SEAN UNA NACIÓN LIBRE E INDEPENDIENTE DE LOS REYES DE ESPAÑA Y SU METRÓPOLI... ?"

Todos los diputados contestaron afirmativamente e inmediatamente se labró el "Acta de la Emancipación".



Declaración Adicional


El 19 de julio se celebraron dos sesiones. La primera fue pública y en ella se redactó y aprobó la fórmula del juramento que debían prestar los diputados.La segunda sesión fue secreta. En ella, a pedido del diputado por Buenos Aires Pedro Medrano, se aceptó que a la Declaración de la Independencia se le introdujera una modificación en el párrafo referido a la emancipación. El nuevo párrafo quedó así:


" ...una nación LIBRE e INDEPENDIENTE del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli y de toda otra dominación extranjera... ".La causa de esta declaración adicional se debía a un persistente rumor que decía que a espaldas de los diputados se estaba gestionando un protectorado portugués.

Intentos de organización

El Congreso de Tucumán cerró el ciclo iniciado en mayo de 1810 al proclamar la independencia de la metrópoli, el monarca español y de toda nación extranjera. A partir de ese momento, la lucha armada tomó características de "guerra internacional", porque no se trataba ya de conflictos internos sino de lograr la independencia de los pueblos hermanos. A su vez, los congresales de Tucumán tenían por delante una ardua labor: organizar el país.



Debates Sobre la Forma de Gobierno

Una vez declarada la independencia, los miembros del Congreso se abocaron a tratar la posibilidad de dictar una Constitución que organizara al nuevo estado. Hubo distintas posturas, entre las que sobresalieron: Mayoría monárquica: era la forma de gobierno por la que se inclinaba la mayoría de los diputados.



Esto se entiende, ya que la monarquía era la única forma de gobierno que conocían, por lo que estaban convencidos de que la monarquía constitucional era lo mejor; a lo que se sumaba el desprestigio del sistema republicano francés y el regreso de las monarquías absolutas en Europa. Manuel Belgrano, que acababa de llegar de Europa, expuso ante los diputados su convencimiento del sistema monárquico constitucional y aconsejó entronizar a un descendiente de los Incas, idea que captó la adhesión de los representantes del Alto Perú. Hubo dos diputados que con sus posturas firmes lograron retrasar una definición sobre este tema.


Uno Fray Justo Santa María de Oro, que al no tener instrucciones de su provincia, manifestó su decisión de retirarse del Congreso si se determinaba una forma de gobierno sin consultar previamente a los pueblos. El otro fue Tomás Manuel de Anchorena que impulsó el concepto de "Federación de Provincias".



Traslado del Congreso a Buenos Aires

A principios de 1817 el Congreso decidió trasladarse a Buenos Aires con el fin de estar cerca del Director Supremo, Pueyrredón y actuar conjuntamente frente a los graves acontecimientos.


En efecto, las tropas portuguesas invadieron la Banda Oriental; las tropas del Alto Perú seguían presionando sobre las fronteras que defendía Güemes mientras crecía el descontento en muchas provincias por el cariz monárquico que tomaban las deliberaciones en el Congreso.

Misión de Thompson

El 16 de marzo de 1816 se envió una misión diplomática a Norteamérica, al frente de la cual iba Martín Thompson. Entre las instrucciones impartidas se destaca el artículo cuarto que decía: "Le pedirá - al gobierno de Washington - toda clase de auxilios, comprometiéndose a nombre de este Gobierno a retribuirlos con todas lasa ventajas imaginables a favor del comercio de ese país..."


Y en el artículo quinto decía: "Expresamente pedirá dos fragatas, o cuando menos una de guerra, para la protección del comercio de aquel país e introducir la preponderancia de los norteamericanos sobre los nacionales o británicos..." Pese a las generosas promesas la misión fracasó y en enero de 1817, Pueyrredón cesanteó al comisionado.

http://www.todo-argentina.net/historia/independencia/9_de_julio.html

foto: General Jose de San Martín: heroe de la Independencia Argentina. Elegido por la historia argentina como el principal
heroe que libertó Argentina, Chile (junto con el Gral. Bernardo de
O'higgins) y Perú, de las garras del Imperio Español.
El otro gran Heroe Argentino es, sin lugar a dudas, el Gral. Manuel Belgrano, creador de la Bandera Argentina y una de las figuras mas brillantes de la Historia Argentina.

Lic. Jose Pivín
frente al puerto de Haifa
frente al mar Mediterráaneo
La foto fue tomada de Internet.